Nota
Fallo contra el trabajo: quitan la personería gremial de Metrodelegados
La Cámara Nacional de Apelaciones dio lugar a un recurso presentado por la UTA y quitó la personería gremial al sindicato de trabajadores y trabajadoras del subte y premetro, que ahora apelará ante la Corte Suprema. Entre pedidos de huelga general, los representantes sindicales ubicaron el fallo en el actual contexto de apriete del Gobierno en las discusiones paritarias y por los derechos laborales. Dice el delegado Roberto Pianelli: “Es un fallo para enfrentar a los que no nos resignamos”.
En la sede de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP, mejor conocidos como Metrodelegados) no cabe una cámara más. El sindicato convocó para este lunes una conferencia de prensa luego que el viernes la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones le quitara la personería gremial tras un recurso presentado por la Unión Tranviario Automotor (UTA). El conflicto data de 2003 y su punto de partida es la escisión de una masa trabajadora de la UTA que quería expulsar a todo el cuerpo de delegados. En vez de echarlos, conformaron entonces un propio gremio, Metrodelegados y, con el paso de los años y las luchas lograron conquistar uno de los mejores salarios del movimiento obrero y la afiliación de más de 2 mil trabajadoras y trabajadores. La personería había sido aprobada en las últimas semanas del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner mediante la resolución 1061/2015 pero un reciente fallo la pone en disputa. Según publicó la agencia oficial Télam, el fallo revoca la personaría a raíz de “irregularidades formales” detectadas en su gestión y explica que, una vez “subsanadas”, el Ministerio de Trabajo (hoy a cargo de Jorge Triaca) se podrá expedir.
“No es casual este fallo”, dijo el secretario general de Metrodelegados, Roberto Pianelli. “Este fallo ocurre en los meses donde trataron de tirar abajo la paritaria bancaria, en los meses donde los docentes están peleando para defender un aumento digno y en un momento donde hay miles de despidos en todo el país. Este fallo llega en el momento en el que los trabajadores argentinos se están plantando como lo hicieron en los tres días de movilizaciones extraordinarias, el 6, el 7 y el 8, donde fueron y dijeron: ´Señores, hay que ir a la huelga general porque esto no se banca más´. Por eso este es un fallo fundamentalmente político para enfrentar a los que no nos resignamos”.
Por su parte, el secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, expresó su apoyo al gremio: “Es un fallo de época: sabemos que hay premios y castigos en el movimiento sindical, que hay un gobierno que quiere castigar a los que están de pie, propugnando la lucha y la resistencia, a los que dicen que hay que ponerse de pie contra el ajuste y a los que pedimos paro general”.
El gremio saltó bajo un canto: “Paro general”.
El camino a la Corte
El secretario legal del sindicato, César Palacio, explicó que el fallo de la Cámara cayó luego de que se estuviera discutiendo tanto en sede administrativa como judicial cuál de los dos gremios (Metrodelegados y UTA) era el más representativo dentro de la actividad. “Había que cotejar los padrones de uno y otro. Era un simple conteo para definir. Ese dato, central en el expediente, fue omitido por los jueces y así revocaron la resolución 1601 por el que se otorgó la personería”.
Guillermo Gianibelli otro de los abogados, completa esa información: “Lo que nos está diciendo esta sentencia es que en Argentina no va a haber posibilidad de discutir la personería gremial. ¿Por qué? Porque en uno de sus considerandos señala que basta que la entidad sindical preexistente, en este caso la UTA, no comparezca a la audiencia que ha sido fijada a los efectos de cotejar su representitivad para que el expediente no pueda seguir tramitando. Por lo tanto, si el único procedimiento es la ley 23.551 (de Asociaciones Sindicales) y establece que para que haya modificaciones en el mapa de personerías debe medirse la afiliación, con el sólo argumento de no presentarse bastaría entonces para que ningún trámite de disputa de personería salga adelante”.
Qué hay detrás: la legislación establece que sólo un sindicato por sector, el mayoritario, negocie paritarias.
Según anunció hoy en conferencia, Metrodelegados apelará la sentencia mediante un recurso extraordinario ante la Corte Suprema. “Cumplimos con todos los pasos administrativos -que duraron tres años- y el sindicato obtuvo el reconocimiento en una resolución que demostraba que era el gremio con mayor afiliación de trabajadores en el subte”, dijo Gianibelli, que subrayó un detalle importante: todos los derechos del sindicato en cuanto la representación colectiva de los trabajadores (negociación de paritarias, tutela sindical, derecho a paro) permanecen intactos. “Esto es por la propia jurisprudencia de la Corte Suprema, que ha señalado a partir del caso ATE en 2008 que estos derechos no son exclusivos del sindicato con personería gremial. El gremio continuará ejerciendo estos derechos”.
Cómo se construye la legitimidad
Pianelli puntualizó en entender la sentencia como un fallo político ubicado en una coyuntura particular. “Era una noticia que no esperábamos pero sí preveíamos: en esta coyuntura podía pasar. Ante todo, queremos dejar algo en claro: nosotros no somos los legítimos representantes de los trabajadores del subte desde hace un año, sino que lo somos desde hace más de 10 años, porque antes de armar este sindicato éramos los delegados que el gremio echó. Fundamentalmente porque no nos vendíamos, porque no aceptábamos firmar convenios a la baja, porque no aceptábamos que nos flexibilicen, porque queríamos recuperar las conquistas arrebatadas durante los ´90. Por eso no es como muchos dicen que nos dieron la representación a las corridas: la representación la tenemos hace más de 10 años, fuera y dentro del subte, y de eso no duda nadie”.
El secretario general habló de la historia del gremio. “En 2009, cuando nos iban a echar de la UTA, decidimos hacer esta organización porque no íbamos a dejar sin representación sindical a los trabajadores del subte. Hicimos lo que teníamos que hacer: armamos otro sindicato; no por voluntad, sino porque no nos dejaron otra alternativa. Y en 2013 hicimos un plebiscito donde más del 90 por ciento de los compañeros tomó esta decisión a pesar de la patota de la UTA, que pegó a dirigentes sindicales y usuarios. No era fácil, pero lo hicimos”.
Néstor Segovia, secretario adjunto: “Nosotros lo peleamos con nuestros hijos. Dimos nuestras vidas. Es mentira que nos regalaron algo: nos lo dieron porque teníamos razón. La peleamos. Y quiero decirle algo al Gobierno nacional: muertos nos van a sacar del sindicato porque lo vamos a pelear como el primer día. El gobierno nos quiere meter en una caja”.
Salir de la caja
El conflicto ubicó en una misma órbita burocracia sindical, empresas y Gobierno. Pianelli dice a lavaca: “Desgraciadamente el movimiento sindical argentino ha generado estas construcciones aberrantes. El transporte de colectivos vive del subsidio del Estado y ahí se entiende la dependencia que tiene la UTA con las patronales y con el Estado. En muy pocas partes del mundo el transporte es privado ya que da pérdida. Acá lo es y encima el Estado subsidia brutalmente para garantizar las ganancias de esas empresas. Lo que hace la UTA, como gremio pro patronal, es defender los intereses de los patrones. Su convivencia con el Estado es esa: si aumenta la tarifa el patrón tiene más plata y, de esa manera, coimea mejor porque los salarios de los colectiveros son la mitad de lo que cobramos nosotros. Es una aberración, además de las condiciones en las que trabajan”.
Agrega Segovia, sobre el triunvirato burocracia, empresas y Gobierno: “Históricamente fue así y los gremios vienen como puente de contención a la lucha. En este caso fue muy evidente. Roberto Fernández (titular de la UTA) estaba hace 10 días en contra de la marcha, pidiendo que no haya paro general”. La interpretación de Segovia: “Favor se devuelve con favor. Es una política de gobierno: tenemos un poder adquisitivo que venimos peleando hace mucho. Eso molesta”.
Si bien los Metrodelegados no anunciaron medidas de fuerza y puntualizaron en el 30 por ciento de aumento que pedirán en la discusión paritaria, no descartaron un paro si la negociación se traba. Así lo dejó en claro el canto que contagió en segundos a todo el sindicato: “Che Mauricio, che Mauricio/no te lo decimos más/con papeles o sin papeles/te paramos la Ciudad”.
Pianelli: “No vamos a cambiar lo que hicimos hasta ahora: vamos a ir a la paritaria a defender los intereses económicos de nuestros compañeros y, también, vamos a ir a la huelga general en conjunto con todos los sindicatos, porque eso es lo que piden los compañeros”.
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La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
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Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
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El trava power: Las Simbióticas
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Crónicas del más acá: GPS
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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