Nota
La más maravillosa literatura: Pedro Saborido habla sobre su historia del peronismo
¿El Conurbano es más peronista que el resto de los lugares? ¿Qué significa para el mundo el hecho de tener un papa peronista? En Una historia del peronismo no se van a encontrar respuestas. Porque el libro es delirio, es costumbrismo, es literatura, es pasión, es reflexión. O sea, es peronismo puro. PABLO MARCHETTI
Una historia del peronismo en 27 relatos, 74 reflexiones y más de 140 metáforas que pueden servir para regocijo del simpatizante, como valiosa información para el desconocedor o el extranjero, o también como guía práctica para que el antiperonista pueda acabar de una vez por todas con el monstruo que desde hace más de 70 años azota a la Argentina. Y coso.
Así se titula el libro de Pedro Saborido sobre el peronismo. Un título monumental, que remite a El romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, sucedió la tristeza y unas pocas cosas más, la segunda y magistral película de Leonardo Favio, de 1968. Y no se trata solo de dos títulos larguísimos de dos obras de dos peronistas: Saborido y Favio (y Leónidas Lamborghini y Daniel Santoro y Diego Capusotto y Agustín Guerrero). Son la confirmación de que el punto en el que se cruzan peronismo y vanguardia producen las obras más maravillosas de este país. La más maravillosa música, sí. Y la más maravillosa poesía, y la más maravillosa pintura, y el más maravilloso delirio.
El libro de Pedro es un delirio absoluto. O puede leerse de ese modo. Pero también es su contracara: uno de los análisis más serios y brillantes que pueden hacerse sobre el peronismo. Pedro es demasiado lúcido como para dejar que la seriedad sea el único modo de abordar los temas serios. Pero también es demasiado lúcido para creer que reírse de un tema es tomárselo para la joda.
Pedro se pone a la defensiva cuando se lo intenta definir como experto en peronismo. Y asegura que se trata de un libro de cuentos, de observaciones. Efectivamente, el libro es una serie de cuentos o relatos. Comienza con un mail que le manda un uruguayo a un amigo, también uruguayo. O sea, arranca con la paradoja de que gente que habla casi igual a nosotros, que es prácticamente igual a nosotros, no solo no tenga peronismo, sino que tampoco lo entienda.
Cada uno de los relatos aborda un aspecto del peronismo. Y entonces aparecen sus grandezas, sus miserias, sus contradicciones, sus triunfos, su constitución, su existencia, su razón de ser. Son historias que van de lo costumbrista a lo fantástico. O a veces, la mayoría, con una convivencia entre ambas. O sea, peronismo puro.
El libro se completa con una serie de “reflexiones” sobre cada una de las historias. Como una invitación a debatir lo que se acaba de leer. Una práctica más propia de los manuales marxistas que escribía Marta Harnecker que de lo que, se supone, debería ser el peronismo. Pero este “debería ser” no es más que un prejuicio, un estereotipo. Y si hay algo que Pedro tiene claro es que para pensar al peronismo lo mejor es dejar de lado cualquier prejuicio.
Un movimiento político, una entidad espiritual, un fenómeno estético, una identidad social. ¿Alguna de esas cosas puede estar relacionada con el peronismo?
Todas. Puede representar cada una si quiere. Depende quién lo aborde y desde dónde. El peronismo provee una pertenencia. A la mayoría de los peronistas les encanta decir que lo son. El resto, o lo odia, o le es indiferente, o lo mira con desdén. También está el filo peronismo. Todos encuentran una referencia. De todos modos, parece que fuera más prestigioso decir “soy independiente” o “soy de izquierda” o “soy liberal”. Pero lo más interesante es el independiente: ¿cuál es la estética de lo independiente? ¿Cuál es la referencia política del independiente? ¿Y su identidad? ¿Y su entidad espiritual? Eso es medio rompepelotas, porque se supone que el independientese define por no ser todo lo demás. Y eso puede ser cualquier cosa. Sin embargo, parece que seas lo que seas, en Argentina en algún momento tenés que aclarar qué te pasa con el peronismo. Siempre se aclara: lo amo, lo odio, lo respeto. El peronismo es un punto de referencia.
En uno de tus relatos hablás de la importancia del apellido Perón: por cómo suena, por ser conciso, porque rima con todo. ¿Es un dato determinante en el devenir del movimiento?
Pareciera que sí. Es un apellido fuerte, lleno de rimas, ideal para ser gritado. Entre las miles de variables para que se produzca el fenómeno, llamarse Perón colaboró. Esto hace al marketing de la historia. Qué aspectos y qué sonoridades funcionan mejor para un fenómeno de masas. Perón como marca es mejor que otras. Y hasta el “Braden o Perón” es potente.
También hablás de la conversión de Borges, que en tu cuento en realidad era peronista, pero lo tientan para ser antiperonista y así transformarse en un escritor de fama internacional. ¿El antiperonista es fundamental para hacer que el peronismo sea peronista?
Sí. Lo completa. O como decía Discépolo: a Perón y a Evita los inventaron los gorilas. Porque ellos crearon las condiciones para que sucedan. Pero en algún lugar siento una asimetría. El antiperonista se define más por el peronismo. El peronismo quiere peronismo. El antiperonismo sabe que no quiere eso. Quiere ser algo lejano, ser una Europa idealizada. Algo que supone. Un Estados Unidos que ve en sus viajes. Algo que no es. Un ideal, un eterno deseo que, en el fondo, sabe que no se dará. Pero en ese estado de indignación permanente por no ser lo que se supone, la pasa bomba. Y después ese antagonismo: Perón-Borges. ¿Por qué te mandan un escritor ciego como antinomia de Perón? ¿Por qué no mandan un Patrón Costas, o un oligarca, o un Aramburu? Braden o Perón es más equitativo.
En uno de los relatos hay una referencia al Papa Francisco, el papa argentino y peronista. ¿Qué implica un papa peronista? ¿Sirve para hacer que los europeos entiendan al peronismo? ¿Puede pensarse esto como un intento de universalización del peronismo?
No es un delirio pensar en la universalización del peronismo. Es una idea. Es aplicable. Por supuesto, puede ser que a alguien le dé gracia pensar en un Alberto Samid inglés. Pero eso es poque uno piensa que todos los ingleses son como Roger Moore. Seguro que en el laborismo inglés, en los sindicatos, hay un montón de peronismo De hecho, pensar en un papa argentino y peronista era un recurso humorístico, hasta que sucedió.
Hay un texto donde hablás de un concurso de gritar “¡Viva Perón!”, que se realiza en Villa Domínico. Este es uno de los momentos en que aparece mencionado el Conurbano. Y aparece como escenario, pero también como objeto de estudio o protagonista. Pasa en el relato sobre la avenida Pueyrredón, o en My conurban. ¿El Conurbano y el festival popular son lugares peronistas?
El Conurbano es peronista porque es parte del crecimiento, del desborde. Muchos piensan que es algo mal hecho por culpa del peronismo. Para mí es al revés: no es algo peor gracias al peronismo. Argentina será lo que será por el peronismo. Pero sin el peronismo hubiera habido menos generaciones felices. La verdad del país gorila es todo lo malo que el peronismo no puede muchas veces terminar de arreglar.

Foto: Lina Etchesuri
Hay un relato dedicado al peronismo y el sexo. Donde hablás de la idea de que en las fiestas peronistas se garcha más. ¿El peronista garcha más?
No hay estudios al respecto. Pero en el peronismo esa idea flota en el aire. Puede ser que tenga esa imagen de sí mismo. Sobre todo porque se anima a hablar más claramente de garchar. No sé si se garcha más. Pero sí te vas a enterar de que se garcha. El peronismo tiene sus discreciones. Lo que ocurre es que no son las mismas que las del territorio burgués. Y si bien muchas se comparten, en cierto sentido hay una falta de decoro o de modales que en el peronismo parece liberador. Sin embargo, es parte del folclore. El peronismo no es pura emoción y pasión. Así lo hacen ver los gorilas y así, por oposición, les gusta a muchos peronistas. Pero el peronismo tiene aparatos organizativos sofisticados. Perón era militar. Era un tipo seguramente muy ordenado. Y el peronismo tiene esa tensión entre la organización y la pasión.
En el relato sobre la joda a Jorge Antonio en Madrid aparecen, literalmente, muchos Perones. El texto es casi una comedia de enredos con Perones. ¿Cuántos peronismos hay? ¿Uno solo? ¿Son muchos?
Daddy Brieva dice: “Soy el tipo que más sabe de peronismo, porque como el peronismo es todo lo que yo quiero que sea, entonces yo soy el más sabe”. El peronismo se multiplica en su interpretación de lo que es o, mejor, de lo que se pretende que sea. Entonces cada uno va con sus ganas de que sea de una manera o de otra. Y aparece esta dinámica de identidad en disputa. Ya no es “qué es el peronismo” sino “para qué quiero al peronismo”. Y después, cuando llega al poder, “qué hace el peronismo”. A veces me gusta ver al peronismo como un ser viviente, que se maneja según qué grupo de peronistas accedió al cerebro. De todos modos, ya sea el menemismo o kirchnerismo, estando el peronismo en el gobierno siempre tuvo algunos pequeños peronismos en la oposición.
Decís que, estando el peronismo en el gobierno (desde Menem a Kirchner), siempre hubo pequeños peronismos en la oposición. Me imagino también que un montonero, por ejemplo, tendría más afinidad con alguien del ERP, con quienes hacían acciones conjuntas, que con López Rega. ¿Qué pasa cuando grandes grupos peronistas sienten más afinidad con otros no peronistas, que con los propios peronistas? ¿Corre riesgo la identidad peronista?
Para nada. El peronismo es frentista. Lejos de perder su identidad, la renueva , la enriquece y la fortifica. Cuando se acercan al peronismo otros sectores, son más los que se vuelven peronistas que los que dejan de serlo. También hay zonas de embarque y pre embarque. El peronismo tiene un gran conurbano filoperonista que se queda cerca, pero con una distancia prudencial.
Me da la sensación de que desde que Néstor Kirchner lanzó la idea de transversalidad hubo un cambio de identidad muy grande dentro de un sector del peronismo. El kirchnerismo parece ser una mezcla de peronismo con progresismo psicobolche. Silvio Rodríguez tocando para una multitud en Plaza de Mayo con banderas del Che Guevara, organizado por un gobierno peronista, era algo que no estaba ni siquiera en la fantasía más delirante del grupo más radicalizado de adictos al charango y al pullover peruano. ¿El kirchnerismo es peronismo por otros medios? ¿O es una nueva identidad, distinta del peronismo?
Para mí es una versión del peronismo. La más parecida a la original en su tarea de ampliar derechos y, por lo tanto, de confrontar. Después aparecen esos aspectos culturales, que a su vez pueden ser luego causa de sectorización o no comprensión de algunos sectores sociales. Pero no por pasar fuerte a Mercedes Sosa, sino por cuestiones análogas. Pensar que todos piensan como vos. O que vas a ganar porque tenés razón.
Hay un relato sobre el peronista molesto. El protagonista es Malatesta, “el peronista que molesta”. Curiosamente se llama Malatesta igual que Errico, el anarquista italiano. Y digo curiosamente porque, a pesar de no tener nada que ver con el anarquismo, el peronismo es medio punk, contracultural, bardero. ¿Cómo se puede ser al mismo tiempo contracultural e institucional? ¿Cómo logra eso el peronismo?
Es que lo contracultural es que el peronismo sea institucional. Es que asuma todo lo institucional aquello que no debe estar ahí. Son Los Tres Chiflados en una fiesta de la alta sociedad. Y aunque se esfuerce y muestre tener modales republicanos, siempre se lo va a acusar, siempre va a molestar. Por eso siempre el peronismo va y vuelve . Porque el centro siempre es ajeno. La anomalía de lo que debe ser normal es cuando el peronismo está en el poder. Siempre son esos años “que por fin terminan”. El peronismo es molesto porque además de contracultural tiene la capacidad de ser institucional. Si no sería simplemente algo que está ahí al costado, testimonial, sin capacidad real de intervenir.
Otro relato trata sobre los puristas. La idea del purista peronista, ¿demuestra que todo cabe en el peronismo?
Me parece que eso cabe para cualquier partido o sector político. Pero es en el peronismo donde más se lo observa. Quizá porque el peronismo es un lugar de debate en voz alta. Lo que en otros sectores se mira como debate, en el peronismo se observa como quilombo. Y es que en algunos momentos de su historia la interna peronista tuvo niveles tremendos. Pero esta idea de que “todo cabe dentro del peronismo” está dada por su carácter de movimiento, por su espíritu frentista. La idea de ganar está por sobre todo. Aunque, como siempre, determina sus límites. O a veces se lleva sorpresas. Porque en esa amplitud el peronismo se sorprende a sí mismo. Se convierte en menemismo o en kirchnerismo sin que nadie lo haya previsto.
En otro momento hablás de los infiltrados. Y de su paso siguiente: la traición. Es como si nadie fuera peronista, en el sentido de que el peronismo no es originario. Es como decir que nadie es argentino: todos somos italianos, españoles, rusos, polacos, chinos, mapuches, etc. ¿Por eso el peronismo es algo que define a la política argentina?
No sé si la define. Pero es claro que es algo propio y seguro, que tiene que ver con ese choque cultural de inmigrantes entre ellos y, a su vez, su choque contra lo nativo. Si el antiperonismo se ve a sí mismo como “la civilización”, el peronismo no es la barbarie: es la civilización más la barbarie. Es el esfuerzo de sumar todas esas culturas.
Tenés un relato sobre el retorno. Pienso en “Perón vuelve”, “luche y vuelve” o el reciente “vamos a volver”. ¿El retorno es un mito que sirve para mantener vivo al peronismo?
El retorno es la fe del peronismo. Esa fe en su inexorable retorno lo mantiene vivo. A partir de ahí se observa, se modifica, todos empiezan a aceptar que la correlacion de fuerzas interna cambia y entonces emprende todo lo que sea necesario para volver. El peronismo desde el primer día después de una derrota empieza a volver.
El último relato del libro (antes del anticipo del volumen 2) habla sobre el próximo peronismo. Es un juego en tres fases en el que aparece hasta un Golem peronístico, como lo definís. Me llamó la atención la idea de futuro, algo con lo que no se suele relacionar al peronismo. ¿Cómo se lleva el peronismo con el futuro?
El peronismo es siempre el futuro, por lo menos mientras no aparezca algo mejor. Va a encontrar mejores formas y seguirá siéndolo mientras no se corra de sus tres banderas básicas. Eso es lo que lo define. El peronismo parece entonces que un día puede ser kirchnerista y otro menemista. Entonces es un poco maestro en el suspenso. Es una identidad en disputa. Y por lo que se vio hasta ahora, nada de lo que sea será definitivo.
Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI

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