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Rita Segato: la raíz de la nueva política

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La antropóloga pasó por el foro de CLACSO y dejó preguntas desde la economía feminista emancipatoria. Su aporte fue parte de las mesas de trabajo donde se pensaron nuevas formas de política y de organización de la vida. Por Lucía Aíta y Anabella Arrascaeta.
Es casi mediodía en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y el aula 207 está llena. En el último día del 1° Foro Mundial de Pensamiento Crítico, organizado por CLACSO, el grupo de trabajo de Economía Feminista Emancipatoria convocó a una mesa de trabajo para pensar los aportes que le hace a su campo la antropología feminista.
En eso, o por eso, llega Rita Segato, antropóloga, profesora de bioética y una de las referentes de la perspectiva feminista decolonial. ¿Qué quieren decir todos esos títulos? Que sus ejes para pensar el mundo son los cuerpos y las relaciones humanas. Que hurga en las tramas profundas que hacen que las violencias machistas sean posibles. Y que según sus investigaciones esas tramas provienen desde los tiempos de Colón.
Rita es nacida en Argentina pero se exilió, viajó y vivió en varios lugares de Sudamérica. En esos viajes y movimientos Segato realizó también estudios exhaustivos en México, centro latino del grito “vivas nos queremos”.Sin ir más lejos, fue Rita una de las primeras en señalar los asesinatos sistemáticos de Ciudad Juárez como parte de las nuevas guerras contra las mujeres. Fue además una de las primeras en decir que había vínculos entre el narcotráfico -uno de los negociados en los que se apoya la financierización actual de la vida- y los asesinatos de mujeres. Se sumó a denunciar los femicidios y las crueldades al mismo tiempo que desnudaba cómo esa tragedia es un efecto constitutivo de la modernidad.
Segato piensa y escribe desde los pilares decoloniales: raza, sexo y clase. Desde ese lugar es sumamente crítica con el avance del capitalismo exacerbado pero no discursivamente sino desde lugares sensibles, con ejemplos etnográficos concretos y echando luz a las contradicciones. Por eso, como ella misma advierte, conviene escucharla en vivo e interpelarla para que su pensamiento fluya. “Yo estoy un poco de adorno: mi campo no es el de la economía feminista, pero encontré un cauce: a mí me interesan mucho las preguntas y el pensar en conversación”, dijo al comenzar la charla. “En ese hábito de estar preguntando y respondiendo, por ahí podemos pensar mejor, y no monologar”.
La propuesta de Segato parecía un resumen de las dos corrientes que quedaron en evidencia en el foro de CLACSO: la oficial (y monologuera), y la de los grupos de trabajo. Una ocurrió en estadios y fue televisada, mientras la otra se tejió por abajo, se desplegó por toda la ciudad y tuvo como espíritu la necesidad de crear teoría a partir de los problemas y desafíos que surgen de los movimientos sociales.
Con la esperanza de iluminar ese otro CLACSO compartimos tramos de lo que Rita convirtió en conversación y creación.

Vínculos vs. cosas

Estoy pensando en voz alta. Para mí es muy problemático pensar en el asalariamiento del trabajo hacia las personas que amamos. Esa tarea, a la que no me gusta llamarle trabajo porque es una tarea, una faena, no puedo transformarla en trabajo asalariado. Porque podemos llegar a transformar en trabajo alienado lo que es una tarea, que yo personalmente no dejaría de hacer. Sería reducir lo vincular a donde la meta es la obtención de las cosas; al final nos transformamos en cosas nosotros también. Es ese el camino del salario, del trabajo alienado. La definición de la pedagogía de la crueldad es: todas aquellas prácticas que nos enseñan a transformar la vida en cosa”.
“Por el otro lado está lo que llamo el proyecto histórico de los vínculos. Para obtener objetos de consumo sacrificamos vínculos. Invierto vínculos en el proyecto de las cosas, pero también invierto cosas en el proyecto de los vínculos. Hay una contradicción irreductible donde poner la inversión”.
“El proyecto histórico vincular en realidad entra en contradicción con el asalariamiento, con la transformación en trabajo de las tareas que no son trabajo. No todas las tareas son trabajo. Trabajo en el sentido clásico machista de trabajo alienado, de trabajo comprado por el salario, trabajo que entregamos, que vendemos por un salario. Hay tareas que no se pueden comprar o vender. A mí me encantaría adherir a la tesis que hoy viene con tanta fuerza y que retoma a Marx de que el trabajo femenino es una pieza fundamental en el beneficio del capital. Pero ahí implicaría decir que lo vincular puede ser cosa, puede ser comprado y vendido. No puedo llegar, tengo un impedimento en mi propia filosofía, en mi propia sensibilidad, en mi propia afectividad. Ahí me quedé sola. No puedo pensar en la faena, no trabajo, del afecto, del cuidado, de la dedicación, de la compasión, por mis hijos, por grandes amigos, por mis gatos. ¿O sea que lo que hago por mis gatos es trabajo? ¿Entienden que hay un problema ahí? Quizás pensándolo un poco más podemos llegar a un acuerdo”.

Purismos vs. incoherencias

«Nuestra vida es totalmente anfibia. Vivimos todo el tiempo con un pie en cada proyecto: es imposible ser radical, purista. El purismo es egocéntrico, es monoteísta. La primera lección de purismo es la idea de un solo dios, una sola justicia, una sola verdad, un único futuro, una utopía única. Todas las formas extremas radicales, puristas, son egocéntricas, monoteístas. Estoy en este momento en un desmonte del monoteísmo que nos está conduciendo al fundamentalismo, que es el problema que tenemos hoy.
Vamos maniobrando de manera ambivalente, anfibia, las inversiones en un camino y en el otro, de una forma no radical que es lo que nos enseñan los pueblos indígenas. Los pueblos indígenas pudieron sobrevivir porque para ellos A y no A pueden ser verdades al mismo tiempo: viven un espíritu práctico que occidente canceló. El occidente, para poder reinstalar el espíritu práctico de dos verdades antagónicas, tiene que hacer un esfuerzo filosófico extraordinario y de gestión de la incoherencia.
n el mundo indígena la diferencia no es incoherencia: es posible ser incoherente tranquilamente. Por eso es posible ser cristiano y pachamámico al mismo tiempo. Hay que aprender de quien sobrevivió a estos 500 años de masacre: si hay alguna inteligencia estratégica superior en este mundo es la inteligencia de sobrevivir a 500 años de genocidio. Una lógica que no es la europea, no es la monoteísta, no es la eurocéntrica, no es la lógica purista”.

Principios vs. reciprocidad

«En mis textos hablo de la diferencia entre binarismo y dualismo. Y patriarcado de bajo impacto y patriarcado de alto impacto. El primero es el de las sociedades poco atravesadas por el pacto colonial, un orden conflictual permanente en el que se toman tierras y cuerpos. Eran sociedades que tenían un orden dual y jerárquico bajo nombres del orden moderno que son la igualdad y la libertad, abstracciones que sobrevuelan pero no están enraizadas en ningún lugar. Nosotros repetimos los principios, por ejemplo, de la Revolución Francesa, como si fueran la gran cosa hasta hoy. Y las comunidades tienen otra palabra que es la reciprocidad, que es enraizada y es verdadera; está en la vida real, no es un principio abstracto. Entonces el discurso en el mundo tribal es un discurso jerárquico, una jerarquía de valor y de prestigio de las tareas masculinas, pero es una jerarquía explícita. En cambio, la nuestra es una jerarquía encubierta. Lo que hicieron esos principios de la Revolución Francesa es tapar, esconder el status que nunca pudo ser abolido”.

Lo íntimo

«En ese mundo jerárquico y dual hay dos espacios plenos de vida y politicidad. Uno es el espacio de los hombres con sus tareas a distancia, entre casas, entre aldeas y entre pueblos. Con el frente colonial y después con el frente estatal que continúa así. El Estado nunca perdió su relación colonial con lo administrado, su relación de exterioridad a lo administrado, siempre externo en relación a los pueblos y la sociedad misma. El otro mundo en ese mundo dual es el mundo de las mujeres, con sus tareas. Ese mundo que es político pero que fue limitado a lo privado en la transición a la colonial modernidad. El espacio de los hombres engloba y secuestra todo lo que pretende ser dotado de politicidad. Y cualquier enunciado que se pretenda político va a tener que ser enunciado en esa esfera englobante cuyo rey es este último momento de la historia de la masculinidad que es el Estado. Se roba toda la política, todo lo que tenga que ver con el mundo, lo colectivo, y las decisiones que afectan la vida del colectivo. En lo doméstico es el lugar de los horrores que son papá y mamá y nene adentro, donde las mujeres morimos: morimos porque se despolitiza completamente. Eso no era así, era un lugar atravesado con muchísimas presencias, muchísimos ojos”.
“Las sociedades transicionales, o sea la tecnologización, son lo más violentogénico que puede existir. Porque en esa transición lo que sucede es la precarización y la absoluta destrucción de la politicidad de las mujeres. Aunque uno vea a una mujer en el espacio público siempre será al final, a lo último, siempre empujaremos eso al campo de la intimidad. La violación, en vez de ser considerada tortura, se piensa, por ejemplo, como consecuencia de un deseo sexual, y es absurdo. Eso tiene que ver con la privatización y la intimidación del espacio de las mujeres. La estructura binaria no es una relación entre hombres y mujeres, es una estructura donde hay un espacio que es universal, donde se anuncian las cuestiones de interés general. Y ahí tienen que hablar las mujeres forzando su ingreso. Al espacio que era plenamente político y de toma de decisiones de las mujeres le llamamos doméstico, y pensamos que es íntimo y privado pero es político también. Es otro lugar donde se piensa y se atraviesa el destino colectivo”.

La economía del buen vivir

«Esa domesticidad plenamente política, esa economía continúa existiendo. La economía del poder vivir aquí y ahora, de garantizar la continuidad de la vida. Esa domesticidad es sobrevivencia garantizada de esa comunalidad dual. Es la pregunta de las mujeres: cómo vamos a vivir, de cómo vamos a comer hoy. Ahí permanece ese jirón de politicidad doméstica que es hoy economía. Es una economía que no se enraiza, nunca es una economía para siempre soberana: es lo que sucede al mundo, a nuestro mundo. Es tocarle la puerta a la vecina y decirle ‘¿tenés una cebolla?’ Eso es político: es de ahí que debemos partir para retejer la política. La raíz de la nueva política, que de las manos de los hombres que han fracasado en todas partes -fracaso también de los progresismos y de las así llamadas revoluciones- está pasando para ese otro lado. Es lo que nosotras ya sabemos hacer pero no le hemos llamado política porque se clausura como política en el momento de transición a la colonial modernidad. Ese enraizamiento garantiza la vida: esa vecina que me da el huevo cuando no fui al supermercado.
Hay que hacer la política del día a día, retejer el tejido comunitario, derrumbar los muros que encapsulan los espacios domésticos y restaurar la politicidad de lo doméstico propio de la vida comunal. En esta politicidad de esas tecnologías vinculares surgirá el formato de la acción política capaz de reorientar la historia en la dirección de una felicidad mayor pautada por el fin de la prehistoria patriarcal de la humanidad. Es la política de las mujeres la que ahora tiene su vez. No queremos un matriarcado que sea igual que el patriarcado pero con otros genitales. Es en los dobleces de la vida que está la politicidad femenina. Quizás el gran desafío es cómo crear una retórica a esa politicidad sin subjetivarla, sin transformarla en un matriarcado. Quiero un mundo sin hegemonías, un mundo en plural. El patriarcado es hegemónico, por eso aun siendo mujeres, nuestra mirada sobre el mundo es la mirada del patriarcado, el ojo de todas, todes, todos. Entonces: ¿cómo hacer para romper la hegemonía y no colocar en su lugar ninguna otra hegemonía?”.

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Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




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Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




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La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




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Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




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Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




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Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




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Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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