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Sin patrones: malnutrición y cuerpos disidentes

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El trastorno alimentario es una de las principales patologías argentinas. De la anorexia a la obesidad, pasando por la sexualidad y el feminismo, ¿cómo sacudirse los mandatos? El derecho a la salud. Qué es lo sano, lo enfermo, y la violencia contra el cuerpo. Por Elisa Corzo.
Aramis tenía entonces 16 años. Era un día de calor, tan húmedo y agobiante como pueden ser los veranos en Berisso. Él evitaba la pileta, pero esa vez los amigos le insistieron y quiso probar suerte. En el camino a la revisación médica su cabeza era masacrada por la convicción de que le sobraba carne para estar ahí. De repente, se cruzó con un amigo del hermano, el típico lindo, atlético y ganador. Lo miró de arriba a abajo, y dijo una frase que lo marcaría para (casi) siempre: “Miralo, se parece a una campana”.
“Esas palabras me causaron una cicatriz que de vez en cuando se resquebraja, y se llama anorexia”, escribió Aramis Lascano muchos años después en la revista platense Otro viento. Allí y por primera vez en su vida pudo hacer público lo que vivió en los años siguientes, cuando llegó a pesar 47 kilos tras un año y medio de saltear comidas y hacer mucho deporte.
Su historia no es un caso aislado: la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) dio a conocer los estudios internacionales de Mervat Nasser, según los cuales en Argentina el 29% de la población sufre algún tipo de trastorno alimentario. El estudio ubicó a nuestro país en el segundo lugar con más casos después de Japón. Los datos locales fueron aportados ALUBA y su titular, Mabel Bello, aclara a MU que surgieron de encuestas realizadas en escuelas secundarias.
Aramis hoy tiene hoy 27 años, es abogadx y activista LGBTI, y trabaja junto a travestis y trans de La Plata. Le cuesta reconstruir algunos hechos de sus tiempos flacos, pero sí detecta con claridad algunos factores desencadenantes: el cambio de la escuela pública a la privada, el no sentirse cómodo en ese ambiente “cheto y discriminatorio”, una familia muy atravesada por el machismo, y la adolescencia misma: “Yo era gordo y en ese momento, que me consideraba heterosexual, sentía que no podía generar atracción hacia ninguna mujer”.
El click llegó tras una reunión de trabajo con dos compañeras de militancia. En un momento de la conversación, una de ellas reveló: “Yo fui anoréxica”.
La otra le responde: “Yo también”.
Y Aramis: “Yo también”.
Lo más importante, dice Aramis, es “salir del silenciamiento”.

Modelos de salud

María Teresa Panzitta es psicóloga, danzaterapeuta, docente e investigadora. Coordina el servicio de Trastorno Alimentario (T.A.) y Obesidad del Hospital municipal Durand.
Panzitta explica que el trastorno alimenticio se desata en la adolescencia y cada vez a edades más tempranas. Así lo confirma el estudio realizado en 2014 por la Facultad de Psicología de la UBA y coordinado por la Dra Guillermina Rutsztein, entre más de 1.000 jóvenes de entre 13 y 19 años de Capital Federal y Gran Buenos Aires. El mismo estima que casi el 10% de las chicas y el 1,6% de los chicos sufren algún Trastorno Alimentario No Específico (TANE).
La especialista aclara que la irrupción del trastorno tiene que ver con el despertar sexual, que pone en primer plano la mirada del otrx. También hay una psicopatología de base y condiciones culturales que van preparando el terreno.
Entre estas últimas apunta a los cánones de belleza y cuerpo. Sobre las mujeres, dice, recae el mandato de ser atractiva, que en nuestra sociedad es sinónimo de ser delgada. Como contracara, se construye la idea de “que ser gorda es ser desagradable”, asegura Panzitta. Los estereotipos también recaen sobre los varones aunque mayormente como “vigorexia, que es la obsesión por tener mucha masa muscular, de ser fibroso, pero no gordo”.
Maximiliano Luna, jefe de Salud Mental en el Hospital Fernández, aporta su mirada desde la psiquiatría: explica que la bulimia y la anorexia hablan de una “falla primaria en la configuración de la identidad, donde no se pudo construir un sujeto de deseo que pueda armar su vida en relación a su cuerpo, y entonces lo niega”.
Por su parte, Mabel Bello, titular de ALUBA, también psiquiatra, hace hincapié en que se trata de “patologías sociales”, que se originan al haber fallas en la comunicación y, en consecuencia, en los encuentros sociales. Ese fracaso, detalla, lleva a que la persona dirija su energía al ideal de ser flaco como garantía de éxito social.
Lxs tres especialistas subrayan la importancia del trabajo en equipo, coordinado e interdisciplinario para responder a una problemática asimismo compleja. En ese sentido, el Durand tiene un servicio modelo: se sostiene desde hace más de 30 años, produce investigaciones y organiza congresos específicos.
Además del diagnóstico, el tratamiento que proponen es individual, grupal e incluye al grupo familiar. Hay talleres de danza para trabajar la percepción del cuerpo y talleres de sensorialidad para distinguir el hambre de la saciedad y recuperar el vínculo alimentario.
Panzitta aclara que si bien la bulimia y la anorexia no son problemas con la comida, sí se expresan en ella. Por eso, insiste en la importancia de cuidar el vínculo alimentario desde la niñez. Al hablar de la “no dieta”, perspectiva desde la que trabajan, dice: “El trastorno alimentario siempre empieza con una dieta”, sentencia. “Al niño no le tenés que generar la sensación de que tiene que estar a dieta porque está gordo. Estar a dieta no es tener que adelgazar”.
Por su parte, Bello describe que buscan trabajar con un enfoque social: “No es solo enseñar a comer, sino que lo difícil es re-socializar porque de lo contrio, en la siguiente frustración en el encuentro social, van a volver a la patología alimentaria. Por eso hacemos mucho énfasis en los encuentros, en bailes, teatro. Y hay talleres de entrenamiento con las familias para que sepan cómo ayudar”.
Este tipo de abordajes supone “un gran desafío para el sistema público de salud”, plantea Maximiliano Luna. La complejidad de la patología lo demanda: “Un hospital no puede funcionar con gente ad honorem y eso pasa en los hospitales de la Ciudad”, apunta. En efecto, el servicio de Trastorno Alimentario del Hospital Fernández que él integraba se disolvió el año pasado por esa causa.
Pese a los problemas, en los hospitales públicos hay equipos que abordan la cuestión interdisciplinariamente, a diferencia de los hospitales privados. “Para acceder a un tratamiento hay una cuestión burocrática muy compleja. Hay una admisión, un cupo de sesiones y no se trabaja en equipo, se trabaja con una cartilla”.
Bello, que también tiene una gran trayectoria en el sistema público (desde 1983 dirigió el servicio de salud mental del Hospital Udaondo) también es crítica sobre la respuesta de los gobiernos. Para ella “hay un prejuicio que aún perdura de que es una enfermedad de la raza blanca y de la clase alta. Y eso no es así. Nosotros hicimos un trabajo en la villa La Cava y encontramos una cantidad enorme de chicas con bulimia y anorexia. En las clases menos favorecidas la ilusión de triunfar a través del cuerpo predispone mas fácilmente a la patología. En el Estado no se le da la importancia que tiene. Son patologías un poco misteriosas, otro poco vergonzantes, de las que no se habla mucho, pero causan estragos en chicos que debieran crecer con seguridad”.

El sistema en el cuerpo

La ley 26.396 declara de interés nacional la prevención y control de los Trastornos Alimentarios. En los medios, circuló como `la ley de la obesidad´ y fue impulsada por el médico y empresario mediático Alberto Cormillot. Fue aprobada y promulgada en 2008, pero nunca reglamentada. Para Mabel Bello es un dato del desinterés de los gobiernos en el asunto.
El otro aspecto crucial es el rol de una industria alimentaria que culpabiliza a los consumidores mientras vende productos y bebidas que rellenan y enferman con químicos, saborizantes, colorantes y aditivos que recubren lo esencial: grasa, sal y azúcar, todo de baja o nula calidad nutricional. La obesidad es solo la manifestación más visible de los efectos de la mala alimentación (MU 129: Súper trampa).
En tanto, el análisis de la normativa permite dar cuenta de los discursos que circulan socialmente en torno a la temática. Por ejemplo, ya la definición de Trastorno Alimentario deja bastante tela para cortar. En su artículo 2º, la ley señala que se debe entender a “la obesidad, a la bulimia y a la anorexia nerviosa” como enfermedades relacionadas con “inadecuadas formas de ingesta alimenticia”. Esto deriva en que las intervenciones que plantea se acoten a promover estilos de vida y de alimentación saludables, a incluir los tratamientos en las prestaciones de las obras sociales o a regular ciertos nichos del mercado/publicidad.
Nicolás Cuello y Laura Contreras se autoproclaman “activistas gordxs”, definiendo así una militancia que reivindica y parte de la politización de sus trayectorias bio-clínico-políticas. Ellxs dedican un capítulo del libro Cuerpos sin patrones a denunciar lo que enmascara una ley que patologiza los cuerpos gordxs siguiendo las prerrogativas de organismos internacionales como la FAO (Organización de Alimentación y Cultura Alimentaria de la ONU) y la OMS (Organización Mundial de la Salud).
Disparan: “Lo curioso es que al mismo tiempo que se define y ataca a la gordura como una enfermedad por sí misma, la propia corporación médica-farmacológica tiene serias dificultades a la hora de señalar algo básico: las causas de la presunta enfermedad y su tratamiento”. La patologización abstrae a la gordura de cualquier complejidad social e invisibiliza a un “sistema neoliberal de producción y control de cuerpos/subjetividades”, dicen en el libro, que establece parámetros de normalidad y patologiza corporalidades que señala como “impropias”, “inadecuadas”, “descalificadas”.
Otras claves que proponen para la lectura crítica de la Ley son: la culpabilización de las personas gordas, la asimilación de lo “saludable” como aquello “no engordante”, el silenciamiento de la discriminación, y la equiparación de experiencias singulares y complejas como la bulimia, la anorexia y la obesidad. En ese marco, denuncian “la fuerte carga moral y discriminatoria del discurso médico” que se materializa en la ley, así como “los intereses comerciales de quienes lucran con la venta de tratamientos y productos adelgazantes, tengan o no aval médico”.
Laura y Nicolás declaran: “Nosotrxs queremos hablar de diversidad corporal y discutimos esa ficción de cuerpo normal/saludable que es delgado/atlético y fibroso, y que representa únicamente dos extremos desviados: gordura y anorexia. Como desde hace décadas movimientos de la diversidad funcional, feministas, lesbianas, trans e intersexuales, ponemos en cuestión el modelo paternalista de la medicina y su jurisdicción absoluta sobre los cuerpos de lxs pacientes/padecientes”.
Así, la propuesta no pasa por el discurso de la aceptación, del llamado a no discriminar, a quererse a unx mismo, sino que busca provocar una “revuelta de los cuerpos gordos contra la policía de la normalidad corporal”.

Recetas feministas

Florencia tiene 21 años, vive Avellaneda y estudia Comunicación en la UBA. En el verano de 2017 comenzó un tratamiento por bulimia. Con su pañuelo verde atado a la mochila, relata: “De chica era muy gorda, luego bajé mucho de peso. Durante seis meses comía una o dos veces por día, y andaba a las corridas, porque trabajaba en Mc Donald’s. Mi alimentación era horrible: comida chatarra. Y los comentarios no eran ‘che, ¿estás comiendo?, ¿comés verduras, leche, nutrientes?’. Me decían: ‘Estás re linda, estás re flaca’. Y ahí te das cuenta que ser flaco está bien visto, aunque te estés alimentando muy mal”.
Para Florencia la bulimia y la anorexia son enfermedades sociales. Cando bajó de peso a la mitad, de golpe, nadie se asustó: “Si es al revés, y acá a enero engordo el doble, la gente se preocuparía. Me pasó: cuando empecé a engordar sentí el contraste de ser o no flaca. Y empecé con la bulimia”.
Parafrasea a Señorita Bimbo -actriz y comediante-: “El amor propio no alcanza para enfrentarte a la sociedad y decir me quiero así como soy. Porque constantemente te sentís excluida. ¡No está bueno ser gorda!, aunque estés sana. Te dicen: ‘sos linda, pero si fueras flaca serías hermosa’”.
Cuando la familia de Florencia descubrió que tenía bulimia, acordaron iniciar un un tratamiento en ALUBA que abandonó al poco tiempo. Le daba culpa que su mamá gastase allí casi todo el sueldo. La modalidad de internación le dificultaba cursar y no se sentía cómoda con las reglas del lugar. Entonces, acudió a la clínica de su obra social donde consigue turnos con los distintos especialistas cada tres semanas. Florencia admite que ese tratamiento le ayuda, pero “porque no llegué, todavía, a un punto tan grave”.
Otro factor que la ayudó a salir fue la facultad. “Me interesé más en conocer otras cosas, estudiar y leer. Mi cuerpo y el cómo me ven pasó a un segundo plano: se trata de ver a qué le das importancia”. Su relación con el feminismo también fue clave: “El feminismo te cura un montón de cosas sobre vos misma. Te dejás de odiar. Yo pasé 20 años metiéndome en la cabeza que tengo que ser flaca y, cuando lo logré, poco más me muero en el intento de mantener ese peso. El feminismo va peleando con todas esas opresiones y apunta a que podamos decir ¿cuál hay si soy gorda?, ¿cuál hay si no me depilo?, ¿cuál hay si no soy la piba que querés que sea? Tiene que ver con una violencia capitalista: para ser perfecta tenés que gastar un montón de plata”.
Aramis Lescano también habla del “hermoso feminismo” como el que le dio herramientas y lxs compañerxs con lxs cuales deconstruir el género, la sexualidad y también, repensar la anorexia: “La anorexia me parece una cuestión de salud pero no sé si una enfermedad: me cuesta verla en el consultorio. La veo como parte de un sistema que disciplina cuerpos que están atravesados por un montón de vulnerabilidades: no es que a mí se me ocurrió dejar de comer de un día para el otro”.
Florencia comenzó su relación con el feminismo en 2015, cuando descubrió “un mundo nuevo”.
“Era de esas chicas que decían: ‘mirá lo que se puso, es re puta’. Nos educan para odiar a la otra pero, si nos unimos todas, somos más fuertes que cualquier Cacho Castaña. De a poco fui rompiendo esas cadenas invisibles. Es como dicen: el que no se mueve no siente sus cadenas, y yo no me daba cuenta de que estaba tan atada al sistema machista. Llevar a la práctica eso que ves en los carteles de las marchas es lo que termina siendo muy liberador”.

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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Documental a un año de la represión del 12 de marzo

Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

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El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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MU 211: Método Pablo

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MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.




MU 211: Método Pablo

Pablo Grillo: Salvar la vida

¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA




MU 211: Método Pablo

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”

Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA




MU 211: Método Pablo

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión

Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA




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Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI




MU 211: Método Pablo

En movimiento: Movilizaciones 2026

Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.




MU 211: Método Pablo

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura

Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI




MU 211: Método Pablo

Carta abierta: Masacre planificada 2026

Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI




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Politizate: La Kalo

Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI




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No podrán: Luciana Jury

Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA




Cabo suelto: Crónicas del más acá

Carlos Melone

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