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Rodolfo Livingston: el arte de no tragarse el sapo

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Un mal regalo de Reyes. Este 6 de enero falleció el arquitecto Rodolfo Livingston, uno de los símbolos de una época, un hombre que supo reunir talento, rebeldía, humor y trabajo para democratizar la arquitectura, el urbanismo, la cultura y –sobre todo– la vida cotidiana. Las familias y las comunidades como claves para una nueva arquitectura. Datos sobre dónde radica el milagro del universo, y la creación del felizómetro/sufrinómetro. Fue autor de libros como Cirugía de casas (sobre sus trabajos), Arquitectura y autoritarismo y Anatomía del sapo (en referencia a los sapos que el neoliberalismo le hace tragar a la humanidad), libro a tener en cuenta ahora que tenemos que tragarnos el verdadero sapo de la noticia de su adiós. Por Sergio Ciancaglini.     

El arquitecto Rodolfo Livingston estaba en cuatro patas sobre el tejado de zinc haciendo una especie de alpinismo de los techos, tanteando distintos lugares de la chapa como si se tratase de un piano que había que determinar si estaba afinado.

Terminó esa recorrida sonriendo, se acercó a Claudia y a mí y nos dijo en voz baja: “Compren”.

Así decidimos comprar la casa que habitamos desde hace varias eras geológicas (hablo de los 80) a la que el mismo arquitecto Rodolfo Livingston rediseñó según los conceptos nuevos, transformadores, revolucionarios, evidentes, obvios, o como prefieran llamarlo, que estableció a lo largo de su vida profesional y que plasmó en libros como Cirugía de casas (¡en el que aparece la nuestra!).

Este día de Reyes la realidad –que anda un tanto maldita– ha decidido cometer la siguiente noticia: Rodolfo ha muerto. Lo anunció su hija Ana. Su esposa (y también arquitecta) Nidia Marinaro mostró la foto en su red social del hijo menor, Tomás Livingston, abrazando a su padre que estaba con los ojos cerrados. Fue en Mar de las Pampas, donde había ido a pasar unos días en familia. Escribió Nidia: Queridos, murió Rodolfo en mis brazos, con Tomás al lado. En paz. Su alma sabia hizo única la despedida”.

Rodolfo tenía 91 años, aunque toda su vida fue de los tipos más jóvenes que cualquier persona pudiese conocer. Fue parte de una generación que hizo eclosión en los 60 en el país y en el mundo, postulando el acceso de la imaginación al poder, las nuevas miradas, nuevas éticas, nuevos modos de pensar, actuar y de relacionar al bicho humano con la irrealidad circundante.

De lo familiar a lo comunitario

Fue Rodolfo un tipo divertido, rebelde, creativo, trabajador, elegante (en la forma, y sobre todo en el contenido), soñador con los pies en la tierra o en los tejados, generoso, un verdadero intelectual (alguien crítico de su tiempo, capaz de meter el dedo en cualquier llaga y no una caricatura pomposa de jerga intransitable, como suele ocurrir). Y fue una persona de acción. Ahora que tanta gente desmesuradamente joven ha visto Get Back!, podría plantearse que Rodolfo fue una especie de Beatle de la arquitectura, capaz de improvisar una idea, seguirla, observarla, meditarla, convertirla en cimientos, en proyecto, en obra, en un techo. En un hogar.

Creó el concepto del Arquitecto de familia, definición que convirtió en un método y en grupos de trabajo. En términos económicos lo explicaba así: “Los arquitectos cobran un porcentaje de la obra. Quiere decir que cuanto más grande la obra, más cobran. Yo no hago eso sino que fijo un precio de entrada, y trato de hacer las cosas produciéndole el menor gasto al cliente. Por eso muchos colegas me quieren liquidar. Pero si lo hago a porcentaje, va en contra de la familia. Es como si un cirujano te cobrara no por lo que necesita tu salud, sino de acuerdo a todo lo que te saca en una operación, después lo pesa y va a porcentaje”.  

El Método Livingston (así se llama un documental que lo describe) se aplicaba a partir de enormes y cuidadas entrevistas con las familias que querían hacer o reformar su casa, preguntándoles sus orígenes, sus proyectos, sus horarios, sus comidas, y todos los etcéteras imaginables. “La casa es de ellos. Uno tiene que aprender a escuchar. Esto no quiere decir aceptar cualquier demanda, sino tratar de entender lo que llamo ‘demanda latente’: qué necesita la persona o la familia, y cuál puede ser la mejor solución”.

El día que vino a ayudarnos a definir si tenía sentido comprar la casa construida en 1916 lo encontré en la vereda de enfrente con un atril y una brújula. El atril para ir dibujando lo que veía. La brújula para comprender cómo sería la luz de cada día y en cada ambiente. Luego hizo la recorrida, tocaba las paredes, revisaba rincones inesperados, se tiraba al piso a ver cosas que nadie veía, y no se privó de los tejados, ni de la entrevista gigante para poder trabajar en conjunto cómo sería el hogar, de acuerdo a lo que le gustaba llamar “cerebro colectivo”.

Aplicó en Cuba el mismo espíritu que con una familia, pero a gran escala, cuando inspiró y colaboró en la construcción de nuevos barrios comunitarios discutiendo incluso con los cubanos hasta lograr que esos intercambios lograran no el triunfo de una postura sobre la otra, sino la activación del cerebro colectivo. Me contó que hizo 32 viajes a la isla, donde dictó 70 seminarios. “Pero atendíamos a las familias reales, no era que dábamos conferencias”. En 149 municipios de toda la isla, decía maravillado, había carteles en las plazas anunciando a los Arquitectos de la comunidad. Rodolfo sostenía que se le había producido una mutación inesperada: “Tengo el alma cubana”. En una era fragmentada y descompuesta, sus ideas siguen siendo un horizonte de cosas que no siempre van juntas: sensibilidad, pragmatismo y humanidad.

Democratización de la vida cotidiana

Cada intervención de Rodolfo era un impulso hacia la democratización de la arquitectura. Y de la vida cotidiana. Reclamaba políticamente por la justicia y también por el derecho a la belleza. Decía que no hay familias tipo, ni viviendas tipo, y que la arquitectura omitía lo más evidente: escuchar a las personas, sus necesidades, sus demandas. Alguna vez nos contó su aventura en Ushuahia, donde puso una mesa en la calle como si fuese un consultorio para que todo el que tuviese algún problema en su vivienda, en su barrio, en su asentamiento, pudiese ir a preguntar y llevarse una propuesta. Impulsó esa práctica también en la Facultad de Arquitectura, con estudiantes de sus cursos realizando gratuitamente proyectos para quienes se acercaran a consultar de qué modo mejorar su medio ambiente.

“Mi sueño es que la arquitectura sea eso, un trabajo con las familias para que la vida sea mejor”.

Cuando hablaba así, la arquitectura empezaba a parecerse a una actividad médica, de salud pública. Una vez me dijo: “Los psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas, deberían pagarle un tributo a los arquitectos por haber vuelto loca a la gente con esas jaulas de uno o dos ambientes que hay en los edificios de las ciudades”. Se quedó pensando: “Bueno, en realidad tendrían que cobrárselo a las empresas que construyen esos lugares. Parecen edificios, pero son como cajas de seguridad”.

Contaba que una vez una familia estaba viendo uno de esos departamentos y el niño, con la sabiduría del caso, dijo: “Este lugar no tiene afuera”. Rodolfo: “Y era tal cual: no tenía balcón, patio, jardín, vista. El chico se había dado cuenta de todo”. El cuestionamiento de Rodolfo no era decorativo: ayudaba a hacer mejores lugares donde vivir, pero entendía que el lugar que había que cambiar, refaccionar, aprender a mirar de nuevo y reconstruir con el cerebro colectivo es el mundo. Escribió en uno de sus ensayos: “Es tan irracional creer en las brujas o en el Rey Sol como creer en el neoliberalismo, cuyas consecuencias nefastas sobre la humanidad y sobre el planeta son cada día más evidentes”. En 2001 y 2002 salió a las calles a escribir crónicas sobre la sociedad que estallaba, las asambleas, el trueque, los cacerolazos, la sociedad en movimiento.

Imaginó la creación de un aparato virtual, el felizómetro/sufrinómetro, para medir qué cosas de un hogar causas felicidad a sus habitantes, y cuáles sufrimiento. Es una cuenta pendiente aplicar el felizómetro/sufrinómetro a nivel social en estas curiosas tierras. “Que se piense el bienestar de la gente de acuerdo al Producto Bruto es, efectivamente, de brutos”, me dijo una vez en el programa radial Decí MU.

Y planteó: “La dimensión social de la felicidad es importante para completar la felicidad humana. Es una necesidad de una persona sana”.

¿Cuál es el milagro del universo?

Escribió en Anatomía del sapo un ensayo del mismo nombre en el que plantea: “Lo más difícil de comprender no es la existencia del sistema neoliberal, sino que tantos millones de personas se lo hayan creído”.  

Allí escribió en 2002: “Mucha gente cree que está informada ‘minuto a minuto’, por medio de satélites, móviles y otras urgencias, precedidas por el toque de clarines cuando, en realidad, casi nadie entiende lo que ocurre ni lo conecta (…). Pero estamos acostumbrados a no entender y a seguir viaje como si nada”.

Cuestionaba allí el darwinismo social (aclarando que Darwin es inocente) según el cual el motor del avance es la competencia. “En este punto, muy poco revisado por cierto (los sapos se tragan enteros) se apoya todo el andamiaje liberal. Según esta trasposición veloz, la competencia entre una multinacional y un pequeño productor argentino, vendría a ser lo mismo que el combate entre dos ciervos por una hembra. Que gane el más apto y todo irá bien”.

Su respuesta: “La armonía en lugar de la lucha. No es en el predominio brutal del más fuerte donde reside el milagro del universo, sino en la unión armónica e inteligente de sus partes”.

“Los átomos se unen formando las moléculas, y esas, a su vez, los órganos de animales asombrosos y disímiles como una langosta de mar, un pájaro, un hombre. Los animales son (¡somos!) interdependientes con el reino vegetal, ampliándose todo hasta llegar a la estrellas, hechas con los mismos átomos que forman la tinta de estas letras”.

“Pero al comité Central de Administración del Mundo (FMI, BM, EEUU.) no le gusta que refuten su desvencijado paradigma. Según él, necesitamos ‘ayuda’ para remediar lo mal que aplicamos ‘la libertad de los mercados’. Se le presenta un solo problema: nos estamos avivando”.

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Molinetazo

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Estación Once durante la tarde, antes del discurso de Javier Milei de apertura del año legislativo. Las voces, los saltos, los cantos, la policía, lo que no se ve y lo que sí.   

Texto Claudia Acuña

De a quince, de a veinte, de a tres, y en ese modo inquietante de los Pájaros de Hitchcok, el hall de la estación de Once se fue poblando de jóvenes muy jóvenes y veteranos muy veteranos hasta colmar el pasillo central. Allí, con la mirada clavada en el acceso a los andenes, cantando y bailando, esperaron.

Los muy jóvenes tenían ojos de colores hechos de cartón pintado con ingenioso arte y los muy veteranos, banderas escritas con pincel. Unas voces reclamaban boleto estudiantil; otras la propiedad social de los medios de transporte. Todas festejaban la performance de la Universidad de las Artes, usina de los ojitos de cartón que se reparten mientras bailan:

“Veo, veo

Qué ves

Un pueblo

Que sí la ve”.

Molinetazo

Mientras una radio entrevista al Pollo Sobrero –referente de la lista bordo de trabajadores ferroviarios– otros micrófonos y cámaras registran a otros dirigentes: Daniel Solano. Nicolás del Caño, Celeste Fierro, Vanina Biassi, todos del Frente de Izquierda, cuya presencia monopólica es mérito de las ausencias. En tanto, Jubilados Insurgentes sostienen con firmeza una enorme bandera que cruza el hall central de la estación, y que despierta el aplauso de militantes y viajantes.

Molinetazo

Lo importante, sin embargo, estaba en otro lado y era otra cosa.

Poca policía uniformada, mucha de civil, disfrazada con éxito diverso, más las fuerzas habituales encargadas del control de los pasajes, reforzada: ese era el grupo encargado de custodiar que no suceda lo que finalmente pasó.

Molinetazo

En Once fue a las 17.45.

Los minutos previos no tuvieron calma, sino miedo. Se lo veía hasta en los rincones y se lo olía en todas las caras.

Hasta que terminó.

La revolución medía un metro y medio, era binarie y llegó desde los bordes.

Saltó como lo que es: una bengala.

Sonrió como lo que es: un pichón del conurbano.

Finalmente, se presentó con las astillas del naufragio: con la e, con la educación pública, con el arte.

“Soy elle, estudio en la escuela N° 22 de Morón, me interesa la música”.

No fue la primera persona en saltar el molinete, porque justamente de eso se trató este salto: de lo colectivo, que da alas.

Lo que sucedió luego fue rápido: los molinetes se levantaron, los muy jóvenes y los muy veteranos festejaron, y en ruidosa columna atravesaron la ciudad sin policías, sin protocolo y sin miedo.

Son 10 cuadras hasta la frontera con la irrealidad que es el Congreso: 5.000 policías (un Boca –River concentra poco más de 1200, así que calculen), desfile militar sin público porque la militarización de la zona impide el paso de personas, valla que tienen colgadas banderas que proclaman “Milei Presidente” (¿sobras de la campaña electoral?) y un pasillo por el que pasarán solamente los simpatizantes contratados.

Una dirigente de izquierda me explicará que el ministro de Seguridad porteño está a cargo de Once y que el Congreso, de la ministra de Nación. Encuentra en esta interna la lógica de esta ilógica situación.

Quizá se trata simplemente de la habilidad del círculo presidencial para trazar con ese cuadrado un escenario de comunicación, mientras en el resto de la realidad sucede otra cosa.

Quizá.

Faltan aún tres horas para el show presidencial y muchas más para saber su efecto, así que el piquete que diseñó la ministra Bullrich para aislar ese cuadrado de ciudad está aún despoblado, fantasmal, incierto.

Molinetazo
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165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”

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165 trabajadores y trabajadoras de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fueron despedidos ayer sin ningún tipo de explicación. Muchas de ellas son personas con discapacidad. Ocurre luego de que el propio Presidente se burlara a través de retuits de las personas con síndrome de down. Este jueves desde las 12 hs. hubo una movilización en la sede del barrio de Núñez para visibilizar el tema y pedir la reincorporación. Compartimos los testimonios de dos de las trabajadoras despedidas, una de ellas ciega y otra con un bebé y en tratamiento psiquiátrico.

Fotos y testimonios: Juan Valeiro

Más de 165 personas que trabajaban en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fueron despedidas ayer mediante el sistema de administración estatal GDE. 16 de ellas son personas con discapacidad, algunas cuentan con más de 20 años de antigüedad, entre las despedidas hay mujeres embarazadas, y también fueron echados delegados sindicales. Por eso hoy cientos de personas se acercaron a la sede que el organismo tiene en Núñez, y la decoraron con una bandera grande que simboliza el comienzo de una lucha: “No al Ajuste en Discapacidad”.

Convocados por los gremios ATE y UPCN, trabajadorxs, familiares y personas con distintos tipos de discapacidades que habitan el espacio semana a semana realizaron una breve caminata por el interior del predio donde acuden para realizar distintos tratamientos rehabilitatorios.

La marcha culminó frente al edificio principal donde se le otorgó la palabra a docentes, acompañantes y distintas personas con discapacidad que se vieron afectadas por los despidos y otras que resaltaron la importancia de este espacio. El acto culminó cuando se leyó el comunicado que UPCN le envió a Diego Spagnuolo, director de la Agencia Nacional de Discapacidad, quien hoy se ausentó a su trabajo.

Guadalupe Bargiela, 22 años, estudia Derecho, es no vidente y desde hace 4 años que trabajaba en la Agencia. Fue despedida ayer, notificada por GDE a las 16 horas, aunque ya sabía que estaba “en una lista negra”. Cuenta: “Me enteré de mi despido porque me llamó mi jefe para avisarme que estaba en una lista negra, y después me notificaron por GDE vía administrativa. Lo cual me parece excelente porque es lo que estaba esperando: una notificación formal. Pero nunca me avisó una persona de Recursos Humanos, sabiendo que tienen mis contactos para hacerlo”.

165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”
Fotos: Juan Valeiro

Guadalupe empezó trabajando en el Programa de Juventudes de la Agencia y luego comenzó a hacer trabajo administrativo, “respondiendo mails a personas con discapacidad, sobre todo en pensiones”. Cumplía tareas todos los días.

¿Por qué la despidieron? No hay un argumento. Yo cobré enero, pero a fines de febrero me dijeron que no había presupuesto. Digo, entonces, que el argumento es que somos personas con discapacidad, que el Presidente piensa que somos inútiles, que el Presidente pone la cara de un gobernador con rasgos de una persona con Síndrome de Down como un insulto. Es una expresión clara de disca-odio, de disforia hacia el colectivo de personas con discapacidad. Quieren cerrar el INADI que defendió en su mayoría a personas con discapacidad, quieren vaciar la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), pensando y argumentado que las personas con discapacidad no servimos. Las personas con discapacidad venimos de un modelo donde éramos personas a curar o a matar. Y quieren volver a ese modelo. No solamente Milei y sus políticas están avasallando los derechos de todo el pueblo sino también de las personas con discapacidad que somos parte del pueblo. Que somos migrantes, somos LGBT, además de personas disca somos laburantes. Yo soy de Moreno, conurbano profundo, y la realidad es que yo no sé si consigo otro laburo. Una persona sin discapacidad puede ser Uber, puede hacer changas, puede limpiar, lo que fuera. Yo no. Entonces yo si no trabajo en una oficina, o en Discapacidad o dando talleres, o lo que fuera, no trabajo. Y la verdad que yo alquilo, tengo que morfar, cambia mi situación de vida. Cambia mucho mi situación de vida por más que haya gente que me puede ayudar. No corresponde a mi derecho tener que pedirles a otras personas que me ayuden. Creo que las personas con discapacidad somos personas de derecho y hoy más que nunca tenemos que estar en la calle. Tenemos que estar en la calle porque este gobierno no va a parar si no ve al pueblo en las calles. Tenemos que estar organizadas y teniendo un plan de lucha. Porque las personas con disca (discapacidad) no solamente somos prestaciones o terapias a cubrir, porque van a bajar mucho las terapias, las pensiones, si no hay empleados que resuelvan esas cuestiones. Entonces digo: no solamente somos prestaciones y pensiones, somos también sujetos políticos. La discapacidad es una identidad política. Creo que para una sociedad que nos educa para la discapacidad puertas adentro, percibirse como persona con discapacidad, reconocerse como persona disca, es una identidad política y es una respuesta política.

¿Hay más compañeres con discapacidad despedides?
Sí. Hubieron 165 despedidos, 16 personas con CUD (Certificado Único de Discapacidad), muchas a punto de jubilarse, muchos con cuestiones de riesgo, muchas con licencia y una o dos personas embarazadas.

¿Qué sentiste cuando te enteraste de tu despido?
Yo laburo en discapacidad hace un tiempo largo, y ya sabía que iba a pasar esto. Porque Milei venía diciendo lo que iba a hacer en campaña. Yo ya sabía que iba a pasar. Me la desayuné, lloré un rato, me dolió la cabeza, pero ya lo dicen las Madres de Plaza de Mayo, ¿no? “Hoy lloramos, mañana luchamos”. Así que creo que hay que seguir la lucha, hay que seguir la pelea, llorando, abrazándonos con los compañeros, pero hay que seguir la pelea. Ya lo decía el Indio: el que abandona no tiene premio. Arriba los que luchan.

Carolina Pizarno tiene 18 años de antigüedad en ANDIS. También fue despedida. “Y no me dieron ninguna explicación, me mandaron una nota por GDE y fui echada así. Sin ninguna explicación. Y vine hasta acá sola, antes de que llegue el gremio, para hablar con alguien, hable con una secretaria y no me atendieron. Y hablé bien, con todo el respeto. Hablé que tengo un hijo, que tengo un alquiler, es un bebé, estoy sola y no me dan bola”.

165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”
Fotos: Juan Valeiro

¿De qué trabajabas?

-Estaba en Pensiones. Y ahora estaba de licencia con ataques de pánico y estoy medicada, por eso también es mi preocupación.

¿Y por qué creés que está pasando esto?

-Están recortando. Y no saben a quién, dan al boleo. Porque también a un delegado de UPCN no lo pueden echar y lo echaron. Así que fue al boleo. A la delegada que acompaña a las personas con discapacidad también: es algo de no creer. No tienen empatía, no tienen corazón.

Para aquellos que no conocen, ¿de qué se trata este espacio donde estamos hoy?

-Acá hay recreación, hay piletas, los discapacitados vienen según su discapacidad y damos todo para que cada uno tenga su espacio para hacer todo. Y cerraron muchas sedes acá adentro. No hay profesores de natación, no hay nada. Sacaron a todos. Entonces los chicos están sin hacer rehabilitación.

¿Cómo te informaron de tu despido?
-Me mandaron una nota por mail y me dijeron que me fije en el GDE. La nota decía: “Carolina: no perteneces más a la agencia de discapacidad a partir del 27 de febrero”. Es decir que hoy no cobro más. 18 años de laburo, y hoy no cobro más. ¿Cómo hago con mi alquiler, con mis cosas? ¿Con mi hijo, chiquitito? Estoy arruinada.

¿Nunca hubo una persona que se comunique con vos?
-Nunca, nada. No me dieron una explicación y se esconden. Y hoy Diego (Spagnuolo, titular de ANDIS) no vino, así que bueno… Nadie da la cara.

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UVA: para poner en acción tus proyectos

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Universidad de Lavaca

Creación y Autogestión de medios

Periodismo y Comunicación Socio Ambiental

Escritura Periodística

Fotografía

Teatro 

Desde hace veinte años nuestra Cooperativa desarrolla la UVA (Universidad de lavaca) propuesta de comunicación y cultura que se plantea el desafío de crear pensamiento, movimiento, y de brindar herramientas para que cada uno de sus talleres, seminarios y diplomados sean espacios de construcción personal y colectiva. Cada una de esas propuestas abarca de marzo a julio en la primera mitad del año.

La cursada puede ser presencial (en Riobamba 143, CABA) o virtual, un sábado por mes, con seguimiento online entre cada encuentro para intercambio de materiales, trabajos, ideas y experiencias. Y para potenciar trabajos, proyectos y sueños.

Ya están abiertas las inscripciones 2024.

Para más información, escribinos a [email protected]

UVA: para poner en acción tus proyectos

Diplomado en Periodismo y Comunicación Ambiental Dr. Andrés Carrasco

El primer sábados de cada mes, de 14 a 17.30 hs

Coordinador: Sergio Ciancaglini

La búsqueda: generar estudio, reflexión y acción con respecto a uno de los temas centrales de la época: Naturaleza, sociedad, derechos humanos, modelos económicos, impactos ecológicos y sociales, paradigmas de pensamiento para encarar el presente.

Relaciones con la producción, la cultura, los derechos humanos y el futuro.

Además, nos proponemos que el Diplomado resulte un lugar para crear y fortalecer espacios de contacto e intercambio entre las comunidades, la ciencia, las organizaciones sociales, los ámbitos de estudio, la producción y la comunicación.

Participan en cada edición: Myriam Gorban, Water Pengue, Soledad Barruti, Santiago Sarandon, Irmina Kleiner, Remo Vénica, Asamblea No a la Mina (Chubut), Alicia Massarini, Damián Verzeñassi, El Reciclador Urbano, Eduardo Cerdá, Asamblea Popular por el Agua de Mendoza, RENAMA (Red Nacional de Municipios que fomentan la Agroecología), UTT (Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra), Marcos Filardi, Observatorio Petrolero Sur, Asambleas por un Mar Libre de Petroleras, entre otros y otras. 

Algunos de los temas: Naturaleza, Sociedad y Derechos Humanos, Ciencia, ambiente y política, Agronegocios y modelo productivo, Agroecologíca, Nuevas formas de organización social, Nuevos paradigmas de pensamiento, Minería y modelo extractivo, Soberanía alimentaria y cómo todo eso se relaciona con la comunicación, el presente y el futuro.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Seminario de Escritura Periodística

Segundos sábados de cada mes, de 12 a 14 hs

Profesores a cargo: Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Un espacio de entrenamiento en escritura y redacción periodística en una época de abismos. Estudio, reflexión y acción para hacer periodismo en territorio. El acontecimiento como producción en medio del caos. La sensibilidad como valor en tiempos de inteligencia artificial. El movimiento y la pregunta para la descripción y el testimonio. Un laboratorio para hacer trinchera, mientras también escuchamos a quienes nos formaron.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Fotografía y Periodismo

Terceros sábados de cada mes, de 14 a 17,30 hs

Profesores a cargo: Lina Etchesuri y Lucas Pedulla

Un espacio de reflexión, producción y entrenamiento. Un laboratorio sobre las prácticas actuales de la comunicación a través de la producción de imágenes y textos, donde vas a poder desarrollar la mirada propia en un espacio colectivo. Un lugar de preguntas para abrir al pensamiento crítico sobre qué implica la comunicación y la imagen hoy. Y, también, poner a disposición qué herramientas de fotografía nos ayudan para hacer periodismo, y qué técnicas periodísticas nos ayudan a hacer fotografía.

Seguimiento para orientación, envío de materiales, intercambio de trabajos y ejercicios.

Dirigido a fotógrafes, profesionales de los medios de comunicación y no; estudiantes de las carreras vinculadas con la imagen, la fotografía y los medios; y sobre todo, a cualquier persona sensible que le interese transitar esta experiencia de mirar y escribir acerca de la época.

Módulo 1 – Territorio

Poner el cuerpo en la producción de imagen y periodismo. La complejidad y los vínculos. Quiénes son nuestras fuentes. Las imágenes que faltan.

Módulo 2 – Sensibilidad

Qué veo, qué siento, qué escucho. Mirar y escribir con los pies. La piel como primera instancia de comunicación. Entrenamientos para salir del algoritmo.
Modos de mirar: expandir horizontes y cruzar las fronteras del fotoperiodismo hoy. Experiencias artísticas como forma de comunicación.

Módulo 3 – Tiempo

Salir del like para hacer periodismo y la importancia de la producción y el seguimiento en el tiempo.
Explorar distintas herramientas y lenguajes visuales. 
El tiempo en el hacer y la potencia de las imágenes en proyectos de largo aliento.
Imágenes y memoria.

Módulo 4 – Caja de Herramientas

Compartir experiencias y distintos formatos para poder desarrollar crónicas, investigaciones y proyectos visuales y periodísticos.
Lo estético, lo conceptual, lo técnico de las imágenes y las posibilidades de los nuevos soportes.
Adentrarnos en la edición fotográfica como parte de la narrativa periodística.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Diplomado en Medios y Autogestión

Cuartos sábados de cada mes, de 14 a 17.30 hs

Profesores a cargo: Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Un espacio de formación sobre las actuales prácticas sociales de comunicación y un útero de gestación de nuevos proyectos. ¿Cómo se hace? ¿A partir de qué recursos se puede crear otra forma de comunicación? ¿Qué experiencias nos permiten reflexionar sobre sus límites y desafíos? ¿Con qué lenguaje se expresa lo nuevo? ¿Qué ideas nos ayudan a explorar, en lugar de repetir viejos modelos? ¿Y cómo llevarlas concretamente a la práctica para que funcionen y sean sustentables en el tiempo?

Las cuestiones

¿Cómo se hace?
¿A partir de qué recursos se puede crear otra forma de comunicación?
¿Qué experiencias nos permiten reflexionar sobre sus límites y desafíos?
¿Con qué lenguaje se expresa lo nuevo?
¿Qué ideas nos ayudan a explorar, en lugar de repetir viejos modelos?
¿Y cómo llevarlas concretamente a la práctica para que funcionen y sean sustentables en el tiempo?

Módulos

1) Gestión de Medios
Los elementos prácticos e indispensables para concretar y sostener proyectos de comunicación. Gestión, administración, costos, legislaciones, recursos, herramientas.

2) Clínica de Experiencias – Lenguajes periodísticos y expresión
El contacto con quienes lo lograron. Aciertos, errores, exploraciones. La evaluación de los proyectos y las pistas para combinar métodos, intuiciones, sistemas y sueños. En tiempos vertiginosos de cambios culturales, políticos, sociales, productivos y civilizatorios, ¿cómo pensar y actuar? Ideas y prácticas que, más que conclusiones, proponen aperturas.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Teatro

La Escuela de Teatro La Zancada, un grupo de profesionales que trabaja hace más de seis años en la producción, investigación y difusión de la actividad teatral, propone estas disciplinas:

Entrenamiento y Actuación

Creación y Montaje

Creación de Unipersonales

Humor, entrenamiento cómico

Crónicas, relatos y ficciones

Laboratorio de Objetos

Para más información, mandá un mensaje al 11 3650-1677

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LA NUEVA MU. El facho

La nueva Mu
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