Nota
Sin ley ni protocolo: otra muerte por un aborto clandestino en la Provincia
El mismo lunes en que se conoció la muerte de Elizabeth (34), otra joven murió en Pilar por complicaciones derivadas de un aborto clandestino en la provincia de Buenos Aires. La noticia trascendió recién hoy. Es la tercera muerte que se conoce en 10 días, a una semana del rechazo del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Senado. La urgencia de una ley nacional se sigue manifestando en las muertes de jóvenes empujadas a la clandestinidad. Qué se sabe hasta el momento y cómo es el crítico panorama provincial en el que la gobernadora María Eugenia Vidal rechazó el «Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo» recomendado por la Corte Suprema. La posibilidad de una iniciativa legislativa ante la inacción del Ejecutivo.
El mismo lunes en que se conoció la muerte de Elizabeth (34) en el Hospital general de Pacheco por una infección generalizada como consecuencia de intentar interrumpir su embarazo con un tallo de perejil, otra joven murió en Pilar por complicaciones derivadas de un aborto clandestino. La noticia trascendió recién hoy en la sección Policiales de Pilardiario.com.
La muerte ocurrió en el Hospital Juan Sanguinetti de Pilar, misma región sanitara del caso de Elizabeth, y fue confirmada por el propio director del establecimiento Esteban Sieling, en el programa Materia Prima de FM Plaza de Pilar: “No está relacionado a un aborto clandestino, está relacionado a un aborto provocado, no espontáneo”, dijo Steiling.
-¿Provocado por la propia víctima?
-Exactamente.
Esas fueron sus palabras textuales, todo lo que se sabe del caso hasta ahora. Steiling apeló a la confidencialidad médico paciente para no brindar más información, aunque trascendió que podría tratarse de una mujer que vivía en Presidente Derqui, de alrededor de 30 años y con cuatro hijos. Su nombre simbólico es R.
El director del hospital dijo sobre el hermetismo: “Cuando la justicia toma conocimiento, intenta proteger, guarda la historia clínica y eso pasa a otra instancia. Como médicos no podemos dar información del caso ni del paciente”.
Hasta el momento ni la Municipalidad ni la Provincia se manifestaron sobre el caso.
Provincia clandestina
Apenas 5 días después de que el Senado rechazara el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, al menos dos mujeres murieron en la provincia de Buenos Aires. Si sumamos la muerte de Liliana Herrera, 22 años, en Santiago del Estero el 5 de agosto, son tres las muertes por aborto clandestino que trascendieron en apenas 10 días. Se estima que en total 153 mujeres se atienden por día en hospitales públicos por complicaciones derivadas por estas intervenciones.
Según las estadísticas públicas, la provincia de Buenos Aires tiene la mayor cantidad de egresos hospitalarios por aborto en menores de 25 años: 5959 casos. Estas cifras suelen crecer exponencialmente con el subregistro que implica la oscura clandestinidad.
La Provincia presenta así un escenario crítico. Dos de los operadores oficialistas que más palanca hicieron en contra de la Ley son precisamente de ese distrito: María Eugenia Vidal declaró pocos días antes del 8A que se sentiría “aliviada” si se rechazaba la Ley; y el ex ministro de Educación, Esteban Bullrich, fue el único senador bonaerense que votó en contra. Por estos días, lavaca intentó comunicarse con Bullrich, pero en su despacho informaron que se encontraba fuera del país.
El marco jurídico de la provincia de Buenos Aires favorece la clandestinidad del aborto. “La provincia vive una situación extraña: tenemos un protocolo del año 2012 que en los hechos está vigente”, explica la diputada Lucía Portos, autora de un decreto de la gobernadora de dejar sin efecto esa resolución, la realidad es que salvo aquellos que son activistas de los derechos de las mujeres en ningún hospital de la provincia se hacen los abortos permitidos por la ley de 1921. La situación es de una inseguridad jurídica y un gris que provoca muertes”.
En efecto, la Provincia había adherido al «Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo» recomendado por la Corte Suprema de Justicia en el año 2015, gracias a su entonces ministra de Salud. Pero en octubre de 2016 la gobernadora Vidal dio marcha atrás y firmó su rechazo.
“El protocolo que tenemos pone la decisión en un ente externo a la mujer y no le alcanza con el diagnóstico ni con la declaración jurada”, explica la diputada provincial Portos. “Deja sin posibilidad real a las mujeres de hacer valer su decisión y las medicaliza. El protocolo que se pudo hacer en 2012 después del Fallo FAL hoy tiene que adecuarse a lo que agrega la OMS sobre salud integral y salud psíquico y social. Es muy importante que el protocolo se haga por ley y no como un reglamento interno”.
Zulema Palma, de la organización Mujeres al Oeste, en cambio pone el ojo en el ejecutivo: «La Provincia tiene que adoptar el protocolo que rechazó. Lo puede adoptar directamente la ministra de Salud, refrendado por la gobernadora: no hace falta hacer ninguna cuestión en la Legislatura. No necesitan ni siquiera la Legislatura: con la voluntad del ejecutivo es suficiente».
Sin voluntad oficialista, el proyecto de Portos (Unidad Ciudadana) fue presentado por tercera vez consecutiva en marzo de este año pero no fue tratado en comisiones. Primero debe pasar por la de Salud, presidida por la ginecóloga oficialista María Alejandra Lorden, y luego por la de Asuntos constitucionales y Legislación general, todas con cabezas del partido Cambiemos.
El mismo exime de pena al médico y a la paciente que lleven adelante la práctica, insta a utilizar los “los métodos más avanzados” y considera ilegal los pedidos de autorización a terceros, denuncias policiales o cualquier imposición de pedidos de espera. El proyecto plantea que los costos deberán ser asumidos por las obras sociales o prepagas, y por la Provincia en los casos que la persona no tenga cobertura.

Parte de la letra del proyecto de la diputada provincial Lucía Portos.
En el día de hoy la diputada Portos presentó una moción sobre tablas para tratar este proyecto. Para que eso suceda debe ser acompañada por 2/3 de la Cámara, con mayoría oficialista. “Te diría que no va a salir”, confiesa a lavaca. “Pero lo que sí habilita es una instancia de exposición de 5 minutos en la que vamos a explicar por qué la pedimos y nos va a servir para exponer lo que está pasando en la Provincia y generar movimientos hacia el interior de los bloques para que se trate en algún momento”.
El protocolo perejil
Mujeres al Oeste es una organización feminista creada en 1995 que trabaja para lograr una mejor calidad de vida de las mujeres bonaerenses. En ese sentido la realidad del aborto es concreta y cotidiana: «Si está empezando a bajar la mortalidad por aborto en Argentina es gracias a estas consejerías, las ILE, a las socorristas que acompañan, haciéndolo con pastillas que disminuyen enormemente los riesgos», asegura Palma, una de las creadoras de Mujeres al Oeste. «Yo enfatizo en el compromiso de miles de profesionales que están cumpliendo con las ILE presentes. Eso está salvando muchas vidas. Y lo que no hace la Provincia está costando muchas vidas».
Zulema advierte que hay un cuello de botella en los hospitales provinciales: «La dificultad es que arriba de las 14 semanas hay que derivarlas al hospital. Y ahí no lo quieren hacer, las medican mal o en el ultimo de los casos y después de malos tratos, le hacen una dilatación, vulgarmente llamada raspado, cuando se requiere anestesia general. La OMS calificó de obsoleta esa técnica. Finalmente los médicos se transforman los legisladores porque deciden hasta qué semana hacen el aborto, cuando el actual Código Penal no pone ninguna traba».
Palma considera que la legislación provincial es, cuanto menos, confusa, y cuenta cómo son los casos que se reciben las consultorías: «Hay muchas mujeres que van a pedir consejerías y creen que van a hacerse un aborto ilegal, y se descubre que en realidad fueron violadas. Se conversa, se ve qué es lo que pasa y están dentro del protocolo. No es que las mujeres van a denunciar falsas violaciones: es que la ley no es clara». En ese sentido, Zulema es didáctica y critica que hasta los senadores desconocen lo que legislan: «Si una mujer llega a un hospital con pérdidas de sangre, infección en el útero, con hemorragias ginecológicas la tienen que atender, no le pueden preguntar nada en cuanto a por qué está con eso. El lamentable debate del Senado hablaban que «si no tengo ambulancia y no tengo recursos»… Sea la causa que fuere de esos síntomas, los médicos la tienen que atender: ahí no hay objeción de conciencia, si se puso perejil, una sonda o lo que fuere para salvarle la vida».
Palma calcula que «por cada una de las que muere, hay por lo menos tres mujeres que quedan con secuelas: ya sea pérdida del útero, del aparato reproductor o algún otro déficit de funcionamiento de la parte reproductiva de la mujer». Todo como consecuencia de la clandestinidad: «Cuando se hace un aborto legal una mujer no llega a estas condiciones, tenelo por seguro. Estas chicas han hecho procedimientos peligrosos y les cuesta la vida. Eso lo deben tener en su conciencia senadores, senadoras, gobernadora y todos los responsables de esa cadena macabra que protege la clandestinidad».
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
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Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
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Agroecología en Misiones: El libro de la selva
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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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