Nota
Una charla de John Holloway: ¿qué es la revolución?
¿La revolución es un proceso de toma de los lugares de poder? ¿La creación de “otro mundo”? ¿La transformación radical de la sociedad? ¿Otra cosa? John Holloway es uno de los pensadores que con la idea de su libro “Cambiar el mundo sin tomar el poder” vino a aportar oxígeno y polémicas a estos debates tan antiguos y tan nuevos. En Bilbao, España, brindó una conferencia presentado por Raúl Zibechi, donde aseguró que la principal enfermedad de la izquierda es pasar todo el tiempo quejándose del capitalismo y de la sociedad, deprimiendo a los que la escuchan, y sin concebir salidas. Sus propuestas: en lugar de una puñalada al sistema, Holloway entiende que la revolución implica millones de dignidades diciendo: No.
Raúl Zibechi fue el encargado de la presentación de la charla de John Holloway el último 5 de mayo, en el marco de Periferiak, un gran encuentro organizado en Bilbao con conferencias, debates, proyecciones. Zibechi ya había realizado sus propias presentaciones ´(“Genealogía de la revuelta” y “La mirada horizontal. Clase, capitalismo y poder”). En este caso le tocó introcuir al público a quien llamó “un mestizo”:
-Me resulta un poco difícil presentar a John. Estaba pensando que, quizás, una forma de hacerlo es considerarlo como un pensador, un ser humano mestizo. Y me parece que el tema del mestizaje, cultural, teórico, político es una de las cosas fecundas que a veces nos suceden. Algunos de los pensadores, poetas, cineastas, pintores más interesantes que hemos conocido en el siglo pasado tenían esta condición de mestizaje. Fernand Braudel, uno de los más importantes historiadores, francés, decía de sí mismo que había un historiador Braudel anterior y otro posterior a su estadía en Brasil. Creo en el mestizaje como una forma de superar el eurocentrismo, en el pensamiento, en la vida, en los sentimientos. Podría decirlo de Guattari, de Matisse, de Rimbaud o de otros. John es irlandés, pero no vive en Irlanda, vive en México, pero es irlandés, es mejicano; tiene una formación marxista heterodoxa, pero ahora es no sé qué, medio zapatista, medio… me parece que es al hecho de vivir en México, de estar en América Latina, cerca del resto de América Latina y de las cosas que suceden, me parece que ha producido una anomalía teórica creativa, desconcertante, estimulante y que más que el mestizaje nos pueda permitir, como le pasará a Picasso, pueda abrirnos las puertas a algo inédito, a algo nuevo, algo que no es repetitivo sino que es necesariamente creativo.
Yo, del primer texto que leí de John, hace algo más de 15 años, “La rosa roja de Nissan”, editado en Uruguay, que me pareció muy buen texto de un pensador marxista heterodoxo, no clásico, a los últimos textos, «Cambiar el mundo sin tomar el poder” o a los posteriores que hemos ido intercambiando, publicados básicamente en Argentina, me parece que hay un proceso, una vuelta que tiene que ver con este mestizaje, que no se de qué otra manera llamarlo, lo digo en positivo: la apertura a formas y a mundos de pensar y de sentir nuevas y diferentes. Y en ese sentido estar aquí con John, siento una gran alegría y la apertura a algo que es fecundamente desconcertante. Sin más, John.
A partir de allí el propio Holloway comenzó su exposición.
-Me toca a mí ahora supongo. Decidí no presentar una conferencia normal sino, más bien, venir con ustedes a hablar de mis preocupaciones actuales. Por eso preparé esta hoja, estas tesis que son quince. Pero lo que quiero hacer es discutir estos puntos presentándolos hoy de una forma más general y empezando con la discusión y continuarla mañana. Obviamente es siempre un poco difícil – para mí lo es- hablar en un lugar nuevo, con gente nueva porque obviamente vengo a hablar de mis preocupaciones, pero no sé si estas son las de ustedes; hace una hora me puse nervioso pensando que mis preocupaciones no iban a coincidir con las suyas. Luego pensé que no, que finalmente, si tenemos algo en común, y creo que lo tenemos: es la rabia, es el “no”, es el grito, es el grito en contra de lo que estamos viviendo todos los días, lo que vivimos personalmente y también lo que leemos en los periódicos o vemos en televisión, es un grito de “no”; no puede ser que el Mundo sea así; y este “no” muchas veces son “noes” particulares, a veces un “no” en contra de la destrucción del medio ambiente o puede ser un “no” en contra de las condiciones de nuestro trabajo, puede ser un “no” en contra de la mercantilización progresiva de la vida en esta sociedad, pero también tenemos la sensación de que estos “noes” no están aislados sino que hay una relación entre todos estos “noes” particulares, de que en realidad lo que compartimos es un no a esta sociedad, es un grito de rabia en contra de esta sociedad tal como es; este grito de rabia implica al mismo tiempo el deseo de crear otra forma de sociedad. El deseo de querer un mundo distinto, y yo creo que, probablemente, a lo mejor no es así, todos aquí compartimos ese grito, esa rabia, ese rechazo esta negación del mundo como eso que nos une; a lo mejor tenemos ideas de cómo debería ser, con diferentes ideas de cómo cambiar el mundo. Pero lo que sí compartimos es el deseo de crear otro mundo y si es así lo que compartimos es un deseo revolucionario, el deseo por la revolución, en el sentido de un cambio radical del mundo; en ese sentido lo que nos une es que todos somos revolucionarios; todos somos revolucionarios pero probablemente no nos gusta decirlo, posiblemente no nos gusta decirlo porque ahora parece que hablar de revolución es algo absurdo, de algo pasado de moda, porque no vemos cómo y vamos reduciendo nuestras expectativas o nuestras esperanzas y nos enfocamos en luchas particulares y dejamos por una lado la cuestión general de la revolución, como cambiar el mundo. El problema es que así, poco a poco, se puede ir restringiendo el mundo, se puede ir cerrando el mundo y peleamos una pelea tras otra, y perdemos muchas veces, o tal vez ganamos, pero poco a poco nos vamos cansando por que vamos perdiendo la perspectiva de la posibilidad de un cambio radical de la sociedad. Tal vez decimos todavía, con los altermundistas, “otro mundo es posible”, pero muchas veces no lo creemos, o no vemos cómo. Entonces, para mí es muy importante plantear otra vez la cuestión de la revolución, para abrir, no solo para pensar cómo cambiar el mundo, sino también, al mismo tiempo obviamente, para abrir nuestras perspectivas, para abrir las posibilidades de pensamiento en torno al mundo actual. El primer punto, pues, es que la revolución es más urgente que nunca, obvio. Obvio porque la verdad es que pienso que decir que la revolución es urgente no es nada radical; uno no necesita ni siquiera ser de izquierda para decir que el capitalismo es una catástrofe, yo creo que todos sabemos que el capitalismo es una catástrofe, que todos los días nos conduce a un mundo de injusticia, un mundo de explotación, un mundo que destruye la humanidad en todos los sentidos; todos sabemos que el capitalismo está destruyendo las condiciones ambientales de la supervivencia de la humanidad, todos sabemos que si no cambiamos la sociedad de forma radical es muy posible que la humanidad no vaya a sobrevivir mucho tiempo. Uno no tiene que ser radical para decir esto: es algo que en realidad se dice en los periódicos casi todos los días. Entonces, decir que la revolución es urgente es bastante obvio; el problema es cómo podemos pensar en la revolución después del fracaso de las revoluciones del siglo XX, del fracaso de los movimientos latinoamericanos y africanos, pero también del fracaso de la URSS de la revolución china, etcétera; cómo ahora podemos hablar de revolución.
Dos comentarios al respecto: primero, para mí, cuando hablamos de revolución hablamos de la transformación radical de la sociedad; esto quiere decir que estamos hablando de la abolición del capitalismo: vivimos en una sociedad capitalista, no vivimos en el postmodernismo, no vivimos simplemente en el neoliberalismo, el neoliberalismo es simplemente una fase del capitalismo; el problema con el mundo actual es la utilización del hacer humano de cierta forma, es decir, la subordinación del hacer humano a la producción del valor y de la plusvalía; la subordinación de lo que hacemos al dominio del dinero. El problema de la revolución es cómo abolir el capitalismo, es importante decir esto porque tal vez lo que está pasando los últimos años es que el término capitalismo tiende a desaparecer del vocabulario radical: Virno casi no habla del capitalismo; Negri cada vez menos habla del capitalismo; prefieren usar otros términos.
El otro punto que quería subrayar es que cuando digo que los que nos une es el grito, pero también es un punto teórico, en el sentido de que hay que empezar con el “no”, hay que empezar con la negación, con el rechazo, con el grito; la teoría es necesariamente una teoría negativa, “en contra de”, no es una teoría que empiece con una paradigma, tratando de describir o analizar en mundo como es; la teoría debe empezar desde donde estamos, y nosotros estamos “en contra de”, estamos aquí porque estamos diciendo “no”; esto es importante porque la positividad tiende a cerrar, y el “no” abre, la teoría negativa, con el tiempo, abre.
Tenemos que superar la principal enfermedad de la izquierda. La principal enfermedad de la izquierda es pasar todo el tiempo quejándose del capitalismo o de la sociedad actual, finalmente, terminamos deprimiéndonos, terminamos deprimiéndonos de tal forma que somos incapaces de hacer las cosas; el problema no es criticar el capitalismo porque todos sabemos que es una catástrofe, el problema es cómo salir de este capitalismo terrible, cómo podemos concebir, otra vez, la cuestión de la revolución, y la única forma que encuentro es en término de grietas, de reconocimiento, creación, expansión y confluencia de grietas en el tejido de la dominación capitalista; por grietas lo que quiero decir, básicamente, el capitalismo es un sistema de dominación, de mando ajeno, un sistema donde lo que nosotros hacemos está bajo el mando de otros, del mando del dinero. Pero muchas veces decimos “no”, aquí no vamos a subordinar lo que hacemos, nuestras vidas a los requerimientos del capital, aquí vamos a hacer las cosas de otra forma, vamos a hacer no lo que nos mandan sino lo que nosotros consideramos necesario o deseable: por una grieta en el tejido de la dominación capitalista; debemos pensar en el capitalismo como en un tejido y la negación, el rechazo, consiste en una grieta en el tejido de la dominación. Eso quiere decir, creo, que la única forma de concebir la revolución es como intersticial, una revolución que se da en diferentes lugares, huecos del capitalismo. En la teoría clásica de la revolución se decía que la transición del feudalismo al capitalismo fue una revolución intersticial, pero que no podría ser lo mismo en la transición del capitalismo al comunismo, que este debía ser un proceso total; pero si uno lo piensa es absurdo, es absurdo porque es muy difícil imaginar una transformación total del capitalismo en todo el mundo al mismo tiempo; la idea de una revolución total surge de la idea absurda finalmente, de que cada estado constituye su propia sociedad, la idea era que conquistando un estado se hacia la revolución, en lugar de ver que, en realidad, cada estado es un punto de autoridad o de mando dentro de una sociedad global; así la conquista de un estado no implica la abolición del capitalismo, lo que implica es el intento de cambiar el mundo dentro de un área del capitalismo, dentro de un espacio del capitalismo. Este es el punto cuatro. Aun si uno piensa en términos de revolución como conquista del poder estatal, todavía la única forma de pensar en la abolición del capitalismo es pensando en una revolución intersticial.
Queremos cambiar el mundo. Obvio. Segundo, este proceso no puede ser un cambio global. Tiene que ser un proceso intersticial, que toca ciertos momentos, ciertos espacios; el problema es cómo concebir estos espacios, cómo concebir estos intersticios; aquí tenemos una respuesta muy clásica y muy obvia: la forma de cambiar el mundo es conquistando un estado tras otro, la forma de cambiar la sociedad es conquistando el estado; es este el concepto de revolución que está en crisis y es por esta crisis que estamos aquí, es esta crisis la que abre la discusión, ya que somos parte de esta crisis. Si uno piensa en esta idea, cambiar el mundo mediante la conquista del estado es lo que ha fracasado en el s. XX. La experiencia histórica nos hace reflexionar si no hay algo falso en esta idea, porque no se puede explicar el fracaso por causas particulares; tras tantos fracasos hay que preguntarse si no hay algo equivocado en esta idea de conquista del poder estatal: el estado no es cualquier forma de organización, es una forma de organización, desarrollada a través de los siglos, para exprimir a la gente; es una organización caracterizada por su separación respecto a la sociedad; en el mejor de los casos, el estado dice “ustedes no se preocupen, nosotros resolveremos sus problemas; nosotros actuaremos en el beneficio de la sociedad”, esto quiere decir que está destruyendo la sociedad; si los padres actúan en beneficio de sus niños, están destruyendo a los niños. La idea del estado como forma de organización es incompatible con la idea de la autodeterminación; y si pensamos en la sociedad que queremos como una sociedad autodeterminante está claro que no tiene mucho sentido pensar que la podamos crear a través de instituciones diseñadas explícitamente para excluir tal posibilidad. Lo que ha pasado en el siglo XX, básicamente, es que los revolucionarios eran personas comprometidas con la idea de la transformación social, pero trataron de hacerlo a través de un instrumento, la forma de organización, que no se prestaba para la creación de una sociedad autodeterminante, la sociedad comunista, si quieren. Por eso está surgiendo la idea en los últimos años de que no se puede transformar la sociedad, no se puede hacer la revolución a través del estado; pero eso no quiere decir que no se pueda hacer la revolución, lo que quiere decir es que debemos encontrar otra forma de hacer la revolución, pero tenemos que separar la idea de revolución de la idea de conquista del estado. Una de las aportaciones principales de los zapatistas, desde un principio, es su voluntad de cambiar el mundo, de crear un mundo nuevo, pero sin ocupar o tomar el poder del estado , lanzando así un terrible desafío teórico y práctico. La única respuesta que encuentro es pensando en esos espacios, esas grietas, esos intersticios, no en términos estatales; debemos crear espacios o momentos anticapitalistas, o relaciones que van más allá del capitalismo, esto no tiene que ver nada con el estado. Estas grietas tal vez se pueden concebir de tres formas: en términos espaciales, uno puede pensar en la selva Lacandona, en Chiapas, en una fábrica tomada en Argentina, o un café alternativo, en esos lugares la gente está diciendo “aquí no domina el capital, aquí y ahora vamos a crear otras relaciones sociales, aquí vamos a hacer las cosas de otra forma”. Pueden ser espacios, pero también momentos, o tiempos en que la gente dice “no”: durante este fin de semana no vamos a obedecer. O incluso se pueden pensar desde las actividades particulares, como en una lucha en contra de que el capital domine el agua, el agua debe ser manejada en base a otros principios, a otras relaciones sociales; el agua, o la educación, o la salud, o lo que sea. Si uno empieza a pensar en estas grietas y estas formas de grieta, a ver el mundo, uno ve que el mundo está lleno de grietas; no es simplemente un mundo de dominación, un mundo horrible, es también un mundo lleno de luchas y grietas, espacios o momentos en los que la gente no acepta el mando del capital; y , a veces, estas grietas son enormes –como si pensamos en Lacandona y en la mitad de Chiapas, en los movimientos bolivianos el año pasado, en los disturbios de Francia- a veces son cosas muy grandes, son miles, millones de personas que están diciendo “no, no aceptamos el dominio del capital”; pero otras veces son más pequeñas, son grupos de personas como nosotros que comparten un tiempo en el que no aceptamos el dominio del capital, quizás luego debamos ir a trabajar, pero ahora no; uno puede decir, pensando a largo plazo, bueno, al fin y al cabo todo se absorbe, el dominación del capital se restablece, pero yo creo que no: hay que ver el mundo como ocupado por miles de espacios llenos de gente que dice no a la dominación del capital; si alguien quiere contemplar la tarea de cambiar el mundo, debe empezar desde ahí. Muchas veces estas grietas son tan chiquitas, tan aparentemente apolíticas que la gente misma no reconoce lo que está haciendo como una rebeldía; obviamente el efecto del capital es que la resistencia al capital es apolitizable, es una expresión misma del poder, así las grietas, resistencias, los rechazos se hacen invisibles, por eso la rebeldía abierta sorprende, porqué parece que surge de la nada, pero no es cierto, nace de grietas, de rebeldías que ya estaban presentes. Por eso la importancia del movimiento feminista y su insistencia en la cuestión de la visibilidad y de la invisibilidad de las mujeres en la Historia; por eso también la importancia del pasamontañas zapatista: ellos dicen que se ponen el pasamontañas para que nosotros les veamos, nos hacemos invisibles para hacernos visibles, porque nuestra rebelión es la de los sin rostro. Así que un primer paso es reconocer las grietas, que muchas veces no son visibles, no son movimientos constituidos, el gran desafío es salir a la calle, ir al supermercado, el gran desafío es la gente y su rebeldía. La cosa más profunda, más difícil que dicen los zapatistas, es cuando dicen que son gente común, nada especial; no dicen que son indígenas comunes, indígenas chiapanecos exóticos, no dicen que son gente común: debemos deshacernos de la idea de que nosotros somos excepcionales, que somos una elite y empezar con el intento de ver lo invisible, de reconocer lo que no se ve, de ver las grietas que no vemos.
Comenzaron las preguntas y comentarios:
– Mi vida cada vez está más monetarizada y mercantilizada; ocurre que, yo soy feminista, ahora que el capital ha conseguido que pensemos que el dinero es lo más importante, ahora no disponemos de tiempo; hay un espacio no monetarizado que es el trabajo, normalmente realizado por las mujeres, un trabajo comunitario, de la asistencia, del cuidado de otras personas y reivindicamos dinero por cuidar o servicios públicos para internar a quien requiera cuidados, porque claro, necesitamos trabajar. El dinero es el centro de la sociedad, hay un proceso invisible que cada vez afirma más este hecho. Pero hay cosas que no se pueden comprar, cosas comunitarias, que no sabemos valorar más allá del dinero. Pienso en tus grietas, pero pienso en estas cosas que estamos dejando desaparecer.
Contestó Holloway:
-No es difícil convencernos de lo terrible del capitalismo. El reto teórico y práctico es buscar una salida donde a lo mejor no existe. Es como el cuento de Poe en donde las paredes se cierran sobre nosotros y parece que no hay ninguna salida, pero algunos pensamos que sí, que hay que hacer algo, y pegamos a las paredes, con desesperación, buscando una grieta, una debilidad, mirando por dónde escapar; sabemos que esas grietas son pequeñas, invisibles, que, a veces, imaginamos esas grietas, porque la búsqueda de la invisiblidad invita a la creación de grietas. Cuando decimos que otro mundo es posible, la verdad es que igual ya no hay salida, igual no hay nada que pueda salvar ahora a la humanidad, pero debemos encontrar una forma. Es cierto lo que dices, pero la mercantilización no es total, el dominio del dinero es fuerte, pero no total. Lo que nos interesa es cómo visualizar, como entender las debilidades del capitalismo, la fragilidad del capitalismo. Es una teoría de fragilidad del capitalismo, de la crisis del capitalismo; el problema es entender el capitalismo desde el punto de vista de su crisis, de su debilidad, por eso es importante una inversión de perspectiva: sabemos de lo terrible del capitalismo, pero como ver las grietas en ese terrible sistema, como ver que las luchas no son en vano, sino que hay posibilidades reales todavía de crear otro tipo de sociedad. No es cuestión de hablar del capitalismo, de imperio, el problema es el contrario, como entender la fragilidad, las fracturas, del capital, como entender nuestra fuerza.
-El director de Arteleku (espacio gubernamental vasco) consideró que nuestros cuerpos están dominados por entero y, aun creyendo en las grietas, se le hace difícil verlas.
Dijo Holloway:
-La dominación del capital implica que todos seamos esquizofrénicos, que todos seamos auto-antagónicos, contradictorios. Si criticamos el capitalismo, hay dos posibilidades: o asumimos que somos sujetos enteros y especiales porque podemos criticar el capitalismo y ellos no, lo que es básicamente una posición vanguardista; o podemos decir que estamos criticando el capitalismo porque la experiencia misma de vivir en el capitalismo nos obliga a tener una reacción en contra del capitalismo. Claro que estamos dominados en cuerpo y mente por el capital, pero no totalmente.
-Son grietas en nuestras vidas, postuló otra persona.
-Las grietas –retomó Holloway- son profundamente personales, pero también las colectivizamos. Es lo que pasa en las revueltas. No hay pureza, no hay sujeto puro, todos estamos atravesados por el capitalismo.
Creo que un grito en contra del capitalismo sólo tiene sentido si es un grito en contra de nosotros mismos y esto es así si es un grito en contra de la sociedad que nosotros estamos creando: el capitalismo existe porqué nosotros lo estamos creando.
La muerte del capitalismo no será efecto de una cuchillada al corazón, sino de la picadura de un millón de abejas, y nosotros somos esas abejas. Estas picaduras son las multiplicidad de rechazos, de grietas. Este millón de picaduras de abeja deben ser entendidas como dignidades. El “no” es el punto de partida, pero un “no” que arde, que arde en la creación, si no, no tiene sentido. Como dignidad -la palabra favorita de los zapatistas- entiendo negación y creación: no aceptamos el dominio del capital, vamos a hacer lo que consideremos necesario y deseable; contraponemos a la dominación o al trabajo enajenado, asalariado, mandado por otros, un proceso de creación o de hacer; o abrimos la categoría del trabajo –un punto central del marxismo-, es decir, la categoría del trabajo, en realidad, oculta un antagonismo entre el trabajo enajenado, abstracto, y el hacer potencialmente autodeterminante, creativo, por otro lado; la grieta es pues un espacio de creación, no sólo creación artística, sino en términos del hacer autodeterminante; la creación es una grieta y no hay que rechazar simplemente el trabajo, porqué, entonces ¿qué? Estamos rompiendo relaciones sociales base de nuestra existencia material, la única forma de hacerlo es proponiendo otra forma de hacer, contraponiendo creación, un hacer digno, al trabajo enajenado; es un punto central de los movimientos piqueteros, de los zapatistas. No es simplemente rechazo, es más que eso, debemos pensar en estas grietas en términos de dignidades, de creación, de una sociabilidad alternativa.
Hablar de grietas no es hablar de espacios autónomos. Porque para mí el concepto de un espacio autónomo implica cierta estabilidad y hablar de grietas es hablar de un proceso en cambio permanente, que se mueve sin cesar; la grieta corre, se extiende porque en general el proceso del estado y del capital es un proceso de llenar las grietas, de absorber las grietas, así que sólo el movimiento más rápido que el del capital puede ayudarnos; es un movimiento constante en contra de la institucionalización; hablar de grietas no es hablar de un movimiento constante. Un ejemplo sería hablar del movimiento zapatista y La Otra Campaña: lo que hacen con la Sexta declaración es que, de repente, tras años de consolidación de sus estructuras dicen que es importante pero no suficiente, porque nos debemos mover, nos debemos transformar; no es suficiente un espacio autónomo, hay que moverse, abrir grietas para no morir.
Otro punto que me parece fundamental es la cuestión del tiempo. Si uno piensa en la revolución como una cuchillada al corazón, la revolución siempre está en el futuro, la cuestión es crear el movimiento para la revolución futura, y no, la revolución son un millón de picaduras de abeja, y el tiempo mismo se transforma porque no tiene entonces sentido hablar de la revolución en el futuro, la revolución es, necesariamente, aquí y ahora; aquí y ahora no en el sentido de que vaya a haber un levantamiento la semana próxima, sino en el sentido de que el desafío de la revolución es cómo romper las relaciones sociales del capitalismo aquí y ahora, es un proceso de ruptura.
Hay otro punto, dividido en el 12 y 13. El problema es la pregunta de si estamos locos: ¿por qué estamos pensando en estos temas?, ¿por qué no aceptamos?, ¿por qué no nos conformamos?, ¿estamos locos o qué? Yo creo que el problema es más agudo ahora que hace cuarenta o cincuenta años, porque el movimiento revolucionario de hace cincuenta años tenía un pretexto, cierta certidumbre, un contexto que daba seguridad a la gente y nosotros no los tenemos; seguro que nos hemos preguntado más de una vez si no estamos locos. Me parece que no, que no estamos locos. O que si lo estamos, no somos ,los únicos, porqué nuestra posición –no existe el movimiento obrero, no existen los partidos revolucionarios, no de forma significativa- entonces qué estamos haciendo; me parece que intentamos ubicarnos, en términos de multitud, imperio o lo que sea, pero más que en esos, nos tenemos que ubicar en términos de crisis del trabajo abstracto, asalariado, enajenado; lo que quiero decir con esto: si uno lee a Marx ( y para mí Marx sigue siendo la figura central si queremos analizar las posibilidades de transformar la realidad), obviamente habla de lucha de clases, pero me parece que habla de dos niveles distintos de lucha de clases; por un lado, habla del antagonismo entre el trabajo asalariado y el potencial de un trabajo desenajenado, en el centro del capitalismo hay un antagonismo entre el hacer y el trabajo asalariado impuesto por la sociedad capitalista. Este trabajo abstracto que domina el hacer útil se desarrolla plenamente como trabajo asalariado, así también hay una contradicción entre el trabajo asalariado y el capital. Así hay dos conceptos de lucha de clases: la lucha en contra del trabajo asalariado y la lucha del trabajo asalariado en contra del capital; la literatura marxista se centra en el segundo concepto, esto corresponde a un periodo de lucha dominada por el trabajo asalariado, una lucha que se encuentra en los sindicatos y partidos revolucionarios clásicos, este es el concepto de lucha que ha entrado en crisis en los últimos años. Me parece que lo que está surgiendo actualmente es otro nivel de lucha de clases: la lucha contra el trabajo mismo, la lucha del hacer contra el trabajo asalariado; y cómo parte de esto implica un desencadenamiento de una creatividad, una multiplicidad de creatividades, implica también un reconocimiento de lo que está pasando. Esta reconceptualización de la revolución parte de este proceso de crisis.
El punto 14 es que hay problemas en torno a lo que he dicho y ustedes serán más conscientes de ello que yo. Así, el punto 15 dice: Preguntando caminamos.
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.
Ley de explotación laboral
Conste en actas

lavaca.org
Fotos: Lina Etchesuri y Tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 12 del mediodía el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) hizo su ingreso a la Plaza de los Dos Congresos con una columna poderosa con mix de gremios de la CTA y los más combativos de la CGT.
A las 12:50 se fueron.

El Congreso desde la plaza. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
En ese momento las columnas de movimientos sociales –Libres del Sur, Movimiento Evita, UTEP, MTE– se adelantaron para ocupar el lugar, sobre Yrigoyen pasando Solís, frente al vallado.
A las 13:40 las banderas del Evita comenzaron el éxodo.
En ese momento comenzaron a oírse más los megáfonos de los partidos de izquierda que se agolpaban sobre Rivadavia, casi esquina Callao, frente al vallado.

La izquierda llegó y se fue, para esquivar a los clásicos Encapuchados con Mochilas Nuevas. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
A las 14 irrumpió la banda Cuatro Encapuchados con Mochilas Nuevas que no formaban parte de la movilización. Tiraron unas piedras, quemaron unos cartones.
A las 14:07 el camión hidrante empezó a rociar todo lo que tenía delante.
A las 14:11, los partidos y las organizaciones de izquierda comenzaron la retirada.
A las 15 sólo quedaba un pequeño grupo, algunos jubilados y mucha –mucha– policía, que no dejaba transitar ni a vecinas del barrio que iban a comprar remedios.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.orgi
A las 17 la plaza estaba desolada, a excepción de un pequeñísimo grupo cantando Ska-P.
“Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo.
Un juego bien pensado en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar. Baila hermano el vals del obrero.”

Memorias de la Ley Banelco. Esta vez las transferencias se realizaron con éxito. Foto: tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 22.35 el proyecto de explotación laboral se convirtió en ley.
Hasta Dios tuvo un mal día: fue este.
PD) La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) contabilizó 122 personas heridas y cuatro detenidas, la gran mayoría reprimida cuando se manifestaba en el Obelisco, a las 10.30 de la mañana, contra los despedidos de la fábrica de neumáticos FATE.

Al irse la gente, nuestra fotógrafa Lina Etchesuri saca fotos de los volantes. Abajo el resultado.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
Nota
MU 210: La batalla final


El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?
Las notas de esta edición:

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez
¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano
¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Carla Soggiu: La impunidad avanza
Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy
¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini

Crónicas del más acá: Al trote
POR CARLOS MELONE

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas
La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel
Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini

Sin protección: Ley contra el Acoso y después
Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes
Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa
A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo

IndustricidioHace 1 semanaEn el fin del mundo: ocupación contra la desocupación en Tierra del Fuego

IndustricidioHace 5 díasQuebró Aires del Sur: los trabajadores y la UOM ocupan la fábrica, y el intendente denuncia 10.000 empleos perdidos en Rio Grande

Marcha de jubiladosHace 4 semanasVideo homenaje a la lucha de jubiladas y jubilados

Muerte por agrotóxicosHace 7 díasConfirman la condena al productor que fumigó y provocó la muerte de un chico de 4 años

Reforma LaboralHace 3 semanas“Lo que se pierde peleando se termina ganando”

























