Nota
Visita a la Corte: la UTD y el MTR con Zaffaroni
Ambos movimientos piqueteros fueron recibidos por el juez Eugenio Zaffaroni durante una hora y media, en un clima de respeto y cordialidad. Roberto Martino (MTR) y José Pepino Fernández (UTD Mosconi) detallaron la situación de acoso judicial que viven los movimientos. Luego relataron que Zaffaroni se mostró comprensivo con respecto al problema. Los diálogos con los medios, en las escalinatas de Tribunales.
El juez de la Corte Suprema Raúl Eugenio Zaffaroni recibió el miércoles 2 de junio en su despacho de Tribunales a siete integrantes de dos movimientos sociales. Seis del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), y José Pepino Fernández, de la Unión de Trabajadores Desocupados, UTD Mosconi, Salta.
¿Qué fue lo central de la actitud del juez?
1) Aceptó recibirlos, lo cual implica un reconocimiento.
2) Les pidió disculpas por haberse demorado veinte minutos.
3) Les ofreció café y té.
4) Los escuchó atentamente durante una hora y media.
¿Qué fue lo que escuchó Zaffaroni? En las escaleras de entrada al viejo Palacio de Tribunales, ante una treintena de movileros, camarógrafos y periodistas apostados allí, el referente del MTR Roberto Martino, explicó: «Vinimos a plantearle la necesidad imperiosa de que el Poder Judicial intervenga para que se respeten los derechos constitucionales, así como todos los derechos y garantías que nuestro país ha firmado en diversos tratados internacionales».
Una señorita con voz aguda consultó, con tono casi de afirmación:
-¿Él se comprometió a ser un nexo entre la justicia y los piqueteros?
-No, no. El doctor no puede comprometerse a nada. Simplemente ha escuchado nuestros argumentos, y le hemos transmitido la importancia de realizar un seminario sobre derechos humanos. Él ha quedado en estudiarlo y respondernos.
El salto de «nexo con los piqueteros» a «seminario de derechos humanos» no mereció ninguna repregunta.
-¿Cuál es el resultado? – preguntó alguien, como para ir redondeando.
-El resultado es positivo. Que un ministro haya escuchado la problemática no solo con respecto a la judicialización de la protesta social sino también las cuestiones elementales para vivir, como ha transmitido el compañero Pepino Fernández, que tiene 76 causas abiertas en su contra y que ha venido desde Mosconi, nos parece muy importante – dijo Martino, señalando a Fernández parado a su derecha. Los micrófonos y grabadores resbalaron hacia él.
-¿Cómo está la situación en Mosconi? – le interrogaron a Pepino en lo que constituyó la única pregunta que le hicieron.
-A pesar de todas las luchas no tenemos las respuestas necesarias. Ni agua tenemos, por la contaminación.
-¿Qué impresión se llevan? – exclamó otro movilero, como para volver a redondear.
-Es una gran satisfacción que el doctor nos haya recibido y haya escuchado todos nuestros argumentos -respondió Martino.
-Al hablar de argumentos, para que la gente entienda, ¿cuáles serían? -interrogó un periodista de televisión. Martino sintetizó, para que la gente entienda:
-En nuestra Constitución figura el derecho a trabajar, a ejercer toda industria lícita, el derecho al salario. El derecho de los trabajadores a participar de las ganancias de las empresas. El derecho a la vivienda, a la salud, a la educación. Toda una cantidad de derechos que, como todo el mundo sabe, no son respetados. Todo el mundo sabe que con 150 pesos no se puede vivir. Hemos escuchado a ministros que dicen que con 3000 pesos por mes no se puede vivir y hoy nos enteramos que les duplicaron los sueldos. ¿Cómo se puede explicar que nosotros y nuestras familias vivamos con 150 pesos mensuales?
-¿Le hablaron de la causa por incidentes frente a las oficinas de Repsol? preguntaron más a la derecha (algunos integrantes del MTR están procesados por un escrache a las oficinas de dicha multinacional). Martino apeló a un argumento tranquilizador:
-No, no estaba en la agenda. En el país hay temas más profundos que el escrache a Repsol. Creemos que hace falta juntarnos todos, en pie de igualdad, a discutir qué país queremos.
-¿Y qué dijo Zaffaroni sobre el discurso de Kirchner sobre la apropiación de terrenos? – consultó un periodista de anteojos. Martino contestó con cierta perplejidad:
-Desconozco ese discurso de Kirchner. No sabía que había un discurso al respecto.
-Pero usted dijo antes de entrar que iban a presentar a Zaffaroni una carpeta con un discurso del año pasado, donde el Presidente decía «el pueblo se tiene que apropiar de las tierras» – le reclamó una movilera con cierto fastidio. Martino no podía creer lo que estaba oyendo:
-No, no, no. Yo lo que dije es que el doctor Kirchner manifestó en octubre del año pasado, con motivo de la ratificación de los tratados internacionales sobre derechos humanos por parte de nuestro país, que el pueblo debía apropiarse de la lucha por los derechos elementales. El doctor Kirchner no habló sobre la tierra en particular, sino sobre los derechos en general.
(Es difícil evaluar si tal interpretación se debió a un problema auditivo, a la mala fe o a pura ignorancia, pero describe en parte el estado de los medios).
Pero el hombre de anteojos se repuso y disparó.
-¿Y qué dijo Zaffaroni sobre eso que dijo Kirchner?
Los movileros estiraron los brazos hacia Martino, cual propaganda de desodorante.
-El doctor Zaffaroni escuchó con mucho interés, con mucha preocupación, pero entendemos que no puede pronunciarse.
Pepino Fernández seguía la conferencia de prensa un tanto asombrado y en silencio. Nadie le hacía preguntas. El hombre más encausado del país, había encontrado más eco por parte de Zaffaroni.
Martino produjo otras declaraciones:
– «El movimiento está planteando que toda la protesta tiene como base fundamental el no respeto a los derechos elementales a la vida del pueblo argentino».
– «El fiscal Romero (que pidió que la policía filme a los piqueteros durante sus marchas y actos) debería ser llamado a declarar porque por lo que entendemos de las noticias, el fiscal llama a filmar. Si la policía está ante un delito, debería evitarlo, y no filmar y permitir que el delito se consume, porque serían cómplices. Deberían preguntarle al fiscal de qué parte de la Constitución sacó eso.»
Todos los que habían estado con Zaffaroni volvieron a entrar a Tribunales, para ir al pequeño espacio que montó allí Crónica TV. Martino reiteró sus conceptos con Pepino Fernández siempre a su derecha, invitando incluso a la periodista a hacerle preguntas, sin éxito. Terminada la entrevista Fernández y Martino se alejaron ante los gestos desesperados de la señora del micrófono que luego les dijo: «Ay, los voy a matar, les dije que hasta que la cámara corte se quedaran quietos, sin moverse» (es lo que, en general, parece exigirles mucha gente).
En la reunión habían estado también Sixta Díaz, Claudia Galeano, Rosa Lorenzo, Daniel Prado, Rolando Flores y el abogado del MTR e integrante de CORREPI, Claudio Pandolfi.
Pepino Fernández -caso testigo de acoso judicial- anticipó su viaje a Buenos Aires por la Semana Contra la Criminalización de la Protesta, para concurrir a la reunión con Zaffaroni.
Terminada la serie de entrevistas, Martino comentó en diálogo con lavaca:
-Lo del seminario de derechos humanos es para agosto, posiblemente en la Universidad de Lomas. Tres días. La idea es que Zaffaroni lo abra o lo cierre, y que vengan una cantidad de juristas, constitucionalistas y expertos. Habría talleres para que los compañeros puedan debatir sobre lo que se exponga.
-Pero una cosa tan institucional como un seminario ¿qué utilidad puede tener? ¿Qué les van a explicar los expertos a movimientos que son víctimas de violaciones a los derechos humanos?
-Hay dos costados. Uno es que por el embrutecimiento al que nos han llevado, el común de nuestra gente piensa que no tiene derechos. Escuchar de boca de quienes elaboran las leyes cuáles son nuestros derechos es un tema importante, independientemente de que esos derechos se cumplan. Por otro lado, arma todo un debate político respecto de nuestros derechos conculcados. Si los constitucionalistas dicen algo, perfecto, pero ¿por qué no se lleva a cabo? Entonces si hemos concurrido al Ejecutivo, al Judicial e iremos al Legislativo, y no nos dan respuesta, la propia Constitución dice que frente a la violación de los derechos, o su no cumplimiento, el pueblo tiene derecho a establecer resistencia a la opresión.
Allí está la clave del seminario. Otras definiciones:
«Lo que planteamos es que es casi imposible un Estado civilizado en el marco de que casi la mitad de la población está excluida de los derechos básicos. Le dijimos a Zaffaroni que parte de esos reclamos son los que trae Pepino Fernández. En particular, el reclamo por el papel depredador de las grandes multinacionales en la zona norte. Se calcula que 16 personas mueren por mes por enfermedades derivadas de la contaminación ambiental».
Pepino: «Le expliqué esas cosas, porque a veces no se conocen. También le conté la diferencia que había en la época de las empresas del Estado. Mi padre crió a todos sus hijos, les dio educación. Hoy un padre no puede hacer eso, porque no tiene trabajo. Él me entendió. Me parece que todo esto ha sido muy importante pensando en el futuro».
Pandolfi: «La reunión no tuvo importancia desde el punto de vista técnico jurídico, sino que lo relevante es que al menos un sector de la Corte se abra a la posibilidad de recibir a los ciudadanos del país que tienen un reclamo, cosa que hasta hace poco no ocurría. Al revés: la sociedad se movilizaba pidiendo que los jueces de la Corte renuncien. Creo que Zaffaroni es un juez preocupado por la cuestión social, por las cuestiones del Derecho, y no uno que se va a jugar al tenis mientras el país está en crisis. Veremos en qué deriva todo esto».
Sobre la cuestión del rechazo de parte de la sociedad hacia los que ejercen la protesta, Rolando Flores analizó: «Hay gente que no entiende la justicia de nuestro reclamo. Recibe por los medios de comunicación una imagen que busca nuestro desprestigio, aislarnos, y crear la base para reprimir, que es la respuesta única que de última tiene el Estado. Entonces es importante que esa inmensa mayoría que recibe el mensaje de los medios pueda entender cuál es el eje del reclamo, y la justicia. No estamos pidiendo cosas estrafalarias sino que necesitamos resolver los problemas de la gente».
La última frase fue tal vez la más sutil de la mañana en Tribunales, pero ya no había movilero alguno que pudiera registrarla.
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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