Nota
Ex Petinari: Diputados aprobó la expropiación
Los trabajadores de la cooperativa Acoplados del Oeste consiguieron la media sanción en la Cámara de Diputados bonaerense que declara a la fábrica metalúrgica de utilidad pública y sujeta a expropiación. “Falta un paso”, dicen los obreros, que tras resistir más de seis meses en la ruta, ahora van por la sanción en el Senado.
Los trabajadores de la cooperativa Acoplados del Oeste (ex Petinari) consiguieron la aprobación de la media sanción en la Cámara de Diputados bonaerense que declara a la fábrica metalúrgica de utilidad pública y sujeta a expropiación. “Falta un paso”, dicen los obreros, que tras resistir más de seis meses en la ruta, ahora van por la sanción en el Senado.
“¿Entraste alguna vez a la Cámara?”, pregunta Fernanda Lizarraga, la única mujer que tras 18 años de trabajar en la empresa de carrocerías y semirremolques Pedro Petinari e Hijos conforma la cooperativa Acoplados del Oeste, hoy recuperada y autogestionada por sus obreros.
La respuesta es no.
“Yo tampoco”, dice.
Walter Romero -48 años, 12 en la empresa- adhiere: “Nunca entré”.
En una hora saldrá llorando.
Son las 16:18 cuando los 40 trabajadores de Acoplados del Oeste ingresan a los palcos de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires en La Plata. Se sientan y observan hacia abajo, curiosos, el abanico legislativo. En ese momento, según marca un cambiante contador, hay presentes sólo 18 diputados de los 92 en total. En instantes comienza la sesión donde se decidirá si Acoplados del Oeste recibe media sanción que declare a la fábrica de utilidad pública y sujeta a expropiación. Es el paso para que los trabajadores, después de 237 días de conflicto -sueldos impagos, aguinaldos inexistentes, vacaciones fantasmas, despidos, desalojos y seis meses a la vera de la durísima ruta 200, en pleno Merlo, en pleno conurbano bonaerense-, respiren un poco de paz.
El ambiente de la Cámara de Diputados es de bullicio. Sobre el estrado, el presidente Horacio González (FpV) pide un poco de orden y silencio para comenzar la sesión. Son exactamente las 16:30 y el contador aumentó a 31 diputados. “Tenemos público que está esperando”, apura González. Suena una campana. Hay 39 diputados. González pide silencio por segunda vez. Desde los palcos, baja un canto de tribuna: “Ponga huevos huevos Acoplado, ponga huevos huevos sin cesar, esta tarde cueste lo que cueste, esta tenemos que expropiar”. La acústica de la Cámara juega a favor. Los diputados miran, algunos ríen.
González, por tercera vez, pide orden.
“Son peores que los chicos. Dan más vuelta que la mierda”, dice un trabajador, visiblemente nervioso.
A las 16:37, finalmente, se abre la sesión. Hay 51 diputados.
González avisa que se tratarán dos proyectos “sobre tablas”. El primero es una reforma a la reglamentación sobre la jubilación de excombatientes de Malvinas. El segundo es el proyecto de expropiación que presentó el diputado Miguel Funes (FpV) que, al pedir la palabra, destaca la “lucha” de los trabajadores para resguardar sus fuentes de trabajo. “No creo en el deporte de formar cooperativas”, sostiene, y critica a los empresarios. Luego, valora el aporte del diputado del FIT Guillermo Klein, que acompañó el proyecto. Klein, por su parte, critica a los políticos municipales por “aconsejar abandonar la lucha” (se refiere, entre otros, al candidato a intendente del FpV Gustavo Menéndez) y apunta que el vaciamiento de empresas “no es un caso aislado”.
Y cierra: “Viva Petinari, viva esta expropiación”.
González llama a votar.
Pasó en un segundo: todos los bloques aprobaron la ley.
Los palcos rompen en gritos y abrazos.
Estos hombres metalúrgicos, de manos curtidas y dolores en la espalda, rompen en llantos.
La tierra se mueve
En la previa, el clima era un mar de nervios y expectativa. La cita fue a las 10 de la mañana en la fábrica, que desde afuera ya tiene otra impronta: lo que antes era una bandera hoy es un cartel formal. Y dice: “Acoplados del Oeste. Bateas, volcadoras, semis, carretones, volquetes, repuestos, reparaciones. Nextel: 905 6256 218 7743”. Adentro, las paredes están pintadas y los pisos limpios: no es fácil mantener un predio de 33 mil metros cuadrados. “Todo esto es el esfuerzo de los compañeros”, describió Luis Becerra, 32 años, 9 en la empresa.
“La carpa quedó para la historia”, saludó contento Armando Etcheverría -60 años, 9 en la fábrica, tornería-, sobre el sitio donde los trabajadores resistieron durante seis meses sobreviviendo con lo recaudado de los automovilistas que circulaban por la ruta 200. Es cierto: sólo es una huella del tiempo. Etcheverría se frotaba las manos: “Vamos a ver qué pasa hoy”.
Antes de la partida a La Plata llegó monseñor Fernando Maletti, obispo de Merlo, que bendijo a los trabajadores. Días atrás recibieron una carta del nuncio apostólico Emil Tscherrig en nombre del Papa Francisco. Pasadas las 11 llegó un micro que estacionó en la puerta de la fábrica. De una ventana a otra desplegaron una bandera que cubrió el perfil derecho del ómbibus: “Acoplados del Oeste. Luchando por el trabajo y la dignidad de nuestras familias”. La mayoría de los trabajadores viajaron allí. Otro grupo fue en la camioneta del presidente de la cooperativa, Jorge Gutiérrez -38 años, 11 como obrero-, que cerca del mediodía enfiló por la Ruta 6 hacia La Plata (107 km marcaban los carteles).
Los Redondos y Sumo musicalizaron el viaje.
La voz de Luca Prodan era profética: “Sería bueno que pidieras que la tierra se mueva”.
La canción: Lo quiero ya.
Los trabajadores, al contrario que Luca, sabían lo que querían.
El desalojo que no fue
En La Plata, en diagonal a la legislatura, los obreros fueron operativos. Sacaron una garrafa, armaron una cocina, encendieron las hornallas y colocaron arriba un fuentón. Luis Blasetti -35 años, 7 en la fábrica- desparramó aceite con una servilleta de papel. Cortaron cebollas, morrones, zanahoria, y pusieron todo a cocinarse con chorizos y carne. Taparon la fuente con cartón.
Cuentan los obreros que en la semana tuvieron una nueva amenaza de desalojo. Fueron rumores que circularon fuerte en la fábrica y que intentaron instalar la idea de la llegada intepestiva del fiscal con una orden firmada por el juez. “Nos querían asustar”, dice Eber Moreno -21 años en la empresa, encargado de viga- con una sonrisa desde La Plata esperando la media sanción. Los rumores, de todos modos, no eran infundados: el fiscal de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°5 de Morón, Claudio Oviedo, intentó realizar el “lanzamiento” de los trabajadores (así de literal y de romántica es la jerga jurídica para hablar de “desalojo”) por “usurpación”, pero el juzgado de Garantías N°2 del doctor Ricardo Fraga no hizo lugar. “Le dejó en claro que el conflicto ya no es de corte penal y se declaró incompetente”, explica Claudo Caponera, uno de los abogados de los obreros. Además, el juez le reciminó al fiscal la solicitud de la medida por basarse únicamente en la denuncia del personal de seguridad de la propia fábrica, sin tener en cuenta la postura de los trabajadores que desde enero no cobran un peso. “Prácticamente, el juez le dice al fiscal que no cumplió con las garantías del debido proceso”, expresa Caponera.
Eran las 15:52 cuando sonó un Nextel. “En media hora, masomenos, entramos”, avisó el trabajador que atendió. “Bueno, comamos rápido”, apuraron todos. Uno gritó: “¡Hagan fila!”. Se obedeció por unanimidad. “¿Chori o carne?”, era la pregunta. Se comió rápido.
A las 16:08 comenzó la entrada al Congreso.
Una hora despúes los trabajadores salieron con media expropiación en el bolsillo.
Definición sin penales
“No…”, atina a decir Fernanda Lizarraga.
Pregunta: ¿No qué?
“No reacciono”
.
Toma un respiro: “Es muy raro, todo fue muy rápido. Todos a nuestro favor. No me di cuenta cuando se votó: me di cuenta con el llanto de mis compañeros”. Lizarraga era una de las administrativas de la fábrica que no estaba de acuerdo con el reclamo de los trabajadores al comienzo del conflicto: será la secretaria administrativa de la cooperativa. “Anoche pensaba en eso. Gracias a mis compañeros aprendí que hay otras maneras de pelear y que nada es imposible”.
Hernán Noir -31 años, 10 como trabajador- también recordó imágenes, diálogos. “Pensaba cuando, hablando entre nosotros, decíamos: ´¿Te imaginás si llegamos a formar una cooperativa? Soñar no cuesta nada´. Me fui acordando de eso en todo el viaje. Es una revancha, por todo, pero no termina siendo venganza porque esto es nuestro laburo. No es que estamos haciendo una maldad. Ellos no nos dieron nada y nosotros les dimos todo. Uno entraba en Petinari y no sabía si al día siguiente te iban echar a la mierda. Y este día a día nos llevó a no relajarnos: empezamos a ir a todos lados. Cuando nos dimos cuenta teníamos la media sanción. Podemos respirar un poco”.
Los trabajadores saben cómo moverse, y no pierden de vista que aún falta la otra media sanción del Senado. Ni bien concluyó la sesión en Diputados, con lágrimas aún húmedas y en medio de fervorosos abrazos, la planificación era qué pasos seguir para mantener el tema en agenda y que Acoplados del Oeste sea cien por cien obrera. “Se viene otra etapa”, apunta Luis Becerra. “La resistencia contra Petinari va dando sus frutos. Ahora empieza la lucha de sacar esto adelante. Peor de lo que estuvimos no vamos a estar. Fue mucha la incertidumbre: fue un camino que nunca transitamos y nunca sabíamos dónde íbamos a terminar. Pero confirmamos que es posible”.
A Jorge Gutiérrez también le cuestan las palabras: “Se me vino a la cabeza todo: mis hijos, mi señora, mi familia y las caras de felicidad de mis compañeros. Por ellos es la lucha. Estábamos todos con el corazón en la boca. Ojalá ahora se sumen más compañeros. La empresa nos decía locos, que la cooperativa no se iba a hacer. Bueno: acá tienen la respuesta. Falta un paso”.
Falta un paso, sí, pero la media sanción es como ir ganando 1 a 0.
Gutiérrez la clava en el ángulo: “Ya está: estamos seguros que penales no va a haber”.
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
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La guerra invisible: la Antártida en la mira
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SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

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En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

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Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
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Patagonia rebelde
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