Nota
Mapuche no es RAM: el fantasma de los servicios de inteligencia
Comunidades mapuche de todo el país definieron a las acciones del grupo llamado Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) como “obra de un montaje de los servicios de inteligencia de los Estados argentino y chileno”. Así describen el montaje en el documento que hicieron público esta semana, en medio de una campaña criminalizadora, en la cual la prensa subsidiada por el gobierno usa “RAM” como sinónimo del lof mapuche en el que desapareció Santiago Maldonado, tras el operativo represivo de Gendarmería Nacional.
El documento llamado Posicionamiento de Autoridades y organizaciones originarias, Puel Mapu, frente a el drama o grotesco llamado Resistencia Ancestral Mapuche-RAM fue elaborado por la Confederación Mapuche de Neuquén (que reúne a más de 60 comunidades), la Coordinadora del Parlamento Pueblo Mapuche Chewelche en Río Negro (145 comunidades), los referentes de la Coordinadora del Parlamento del Pueblo Mapuche en Rio Negro (regiones Andina, Sur, Atlántica y Alto Valle) más un cúmulo de comunidades de distintos lugares del país.
En idéntico sentido se expresó Sergio Nahuelquin, werken (vocero) del Pu Lof de Chushamen, en la entrevista que le realizó Adriana Meyer el pasado viernes en el diario Página 12: “La Pu Lof es una cosa, la RAM es otra. Sospechamos que sea una creación de un gobierno de inteligencia, para embarrar la cancha. No conocemos a nadie de la RAM”.
El documento
El texto es revelador del pensamiento y las formas organizativas mapuche, y se refiere a la llamada RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), a quien acusa de ser un montaje de los servicios de inteligencia de Argentina y Chile: “Creemos que esto no está generado desde el interior de una cultura sabia, humanista, holística, que invita a proyectar un nuevo modelo de sociedad, sino que es obra de un montaje, del accionar de los servicios de inteligencia de los Estados argentino y chileno, para implementar el Plan Cóndor en nuestros territorios, dando lugar a la aplicación de la ley antiterrorista; construyendo así un escenario que justifica una política represora. La RAM es un accionar que anima a los que promueven el odio racial y la defensa de intereses económicos concretos, que necesitan instalar regiones militarizadas para acallar las voces y la historia”.
Los firmantes aclaran que realizan esa afirmación en medio de momentos de criminalización y presencia de Gendarmería en los territorios, en los que los mapuche se defienden con cortes y bloqueos a locaciones que consideran legítimas y legales y que “nunca llegan a agresiones físicas ni a jugar con lo más valioso que defendemos que es la vida”.
El documento rechaza el accionar de multinacionales que destrozan “nuestros elementos naturales que por vida hemos resguardado y cuidado para las presentes y futuras generaciones”.Y agrega: “no vamos a permitir que sigan permaneciendo en nuestro territorio las mineras, petroleras, hidroeléctricas, forestales y latifundios como Benetton, Lewis, empresa Los Amigos, Ginóbili, Yanozzi. Ted Turner, etc, quienes fueron avalados por las políticas de los diferentes gobiernos de estado”.
Plantean además: “Los lineamientos de nuestra política y las decisiones de las distintas acciones a realizar siempre las tomamos en Parlamento soberano, teniendo en cuenta el consenso y respetando el orden colectivo y comunitario. Desde ese lugar decimos: Repudiamos enérgicamente los muertos y desparecidos de esta democracia.
- Exigimos la aparición con vida de Santiago Maldonado.
- Exigimos la libertad a todas/os los presos políticos.
- No aceptamos que sigan criminalizando la protesta social, cultural, política y territorial”.
Denuncian también la ausencia del Estado con respecto al reconocimiento concreto de territorios y denuncian el “genocidio por goteo” al que han sido sometidos los pueblos originarios.
El fantasma
Con respecto a la aparición de la RAM -a la que definen como “un fantasma”- describen: “Hoy surge una expresión que se autotitula mapuche, que a través de comunicados y panfletos se responsabiliza de acciones directas, en ataques físicos y destrucciones materiales de supuestos ‘objetivos enemigos’, que de lo grotesco y evidente, parece más el accionar de un grupo de inteligencia que de la lucidez y capacidad de resistencia cultural que ha tenido el pueblo mapuche en décadas de represión cultural”.
El texto propone la siguiente pregunta: “¿Cómo es posible que panfletos absurdos que reivindican violencia, agresiones físicas, incendios de bienes de trabajadores, de espacios públicos, sean propio de mapuche que se identifican con una historia gloriosa como la mapuche? ¿Cómo puede ser real los escritos de un llamado a la guerra o a declarar una ‘independencia’ en medio de una de las mayores pobrezas generada por un sistema o modelo opresor? ¿Cómo puede ser parte de un código mapuche incitar al animal represor, sabiendo que caerán familias o individuos inocentes e impedidos de defenderse ante maquinarias organizadas para golpear o matar, llegado el caso?”
La descripción del presente según la mirada del pueblo mapuche: “Realizamos esta afirmación en medio de nuestros territorios criminalizados, con la presencia de Gendarmería en nuestros territorios, con decenas de autoridades mapuche procesadas, con órdenes de desalojos ya dictadas y próximas a ejecutarse, con multinacionales petroleras y mineras amparadas por la política extractivista del Estado que tiene como único objetivo una explotación sinrazón ni respeto por los elementos naturales del waj mapu, de la cual somos partes. Realizamos esta afirmación, mientras defendemos nuestros territorios con cortes, bloqueos a locaciones, etc; que consideramos acciones legítimas y legales, que nunca llegan a agresiones físicas, ni a jugar con lo más valioso que defendemos que es la vida”.
Sintetiza: “No avalamos, no justificamos, no adherimos a ninguna RAM. La RAM y la contracara, que es el plan de represión desde el Estado, es síntoma de la falta de diálogo político institucional serio y con resultados entre el Estado y las organizaciones del Pueblo Mapuche. El Pueblo Mapuche reivindica los derechos humanos y la no violencia como método”.
El texto completo del documento:
“POSICIONAMIENTO DE AUTORIDADES Y ORGANIZACIONES ORIGINARIAS, PUEL MAPU. FRENTE A ‘EL DRAMA O GROTESCO LLAMADO RESISTENCIA ANCESTRAL MAPUCHE- RAM’
Desde nuestro Meli Wixan Mapu, Nosotros, como mapunce tenemos una lógica natural que nos ordena y reglamenta nuestra existencia del ser y saber de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacia dónde vamos. Nuestros Kuifikece fvtakeceyen nos han legado saberes para hacer circular nuestro zugvn (palabras), por eso cada Lof o Lofce (Comunidades) tenemos nuestro Tuwvn, Kvpan, Kempeñ y Tayiel, donde la unidad colectiva y comunitaria perdura por lo individual de un ce (persona), nos sostenemos a través de nuestro propio orden natural, cada pu Lof o Lofce ( Las Comunidades) tenemos nuestras propias autoridades originarias que son: Logko, Pillan Kuse, Kona, Kallfv Malen, Kallfv Wenxv o Piwicen y Werken; no ha existido en la historia de nuestro Pueblo Nación Mapuche, ni existe, un único Logko que sea guía o tenga la claridad de ser el supremo, ni ser el iluminado, porque cada una de pu Lof o Lofce (las Comunidades) tenemos nuestra propia autonomía y Libre determinación de mantener la propia gobernanza y administración territorial.
Por eso las propias Comunidades Lof o Lofce hace muchos años hemos venido realizando distintos procesos organizativos y hemos decidido crear, ser parte y formar nuestras propias organizaciones dando legitimidad a nuestros voceros que son elegidos a través de Parlamentos soberanos. Estos se realizan según normas que eligen las propias comunidades, en algunos espacios territoriales se da cada un año y otros espacios cada dos o cuatro años, allí se eligen nuestros referentes territoriales. La Confederación Mapuche Neuquina es conformada por más de 60 Comunidades que se encuentran en las distintas Zonales que son: Xavnko, Centro, Willice, Pewenche y Lafkence, la Coordinadora del Parlamento del Pueblo Mapuche Chewelche en Río Negro la componemos más de 145 Comunidades de la 4 regiones que son: Andina, Sur, Atlántica y Alto Valle. También en el caso de Río Negro, se han venido dando distintos proceso organizativo que has sido encabezado por nuestras autoridades originarias a partir del 1927 en la defensa del territorio y reafirmamos nuestros compromiso a partir años 80 con la conformaciones de Centros Mapuche, con la existencia del Consejo Asesor Indígenas (CAI), el espacio de Articulación Mapuche, el Consejo de Desarrollo de las Comunidades Indígenas (órgano de aplicación de la Ley 2287), también reconocidas por las comunidades. En las Provincias de Chubut y Santa Cruz también tienen sus propias organizaciones Mapuce Chewelce.
Esto demuestra claramente que no existe una sola forma de organización que lleve la voz de las Comunidades, siempre nuestros mayores nos han trasmitido que tenemos diversidades territoriales, pero siempre convencidos de un principio que nos une LA DEFENSA Y LA LUCHA POR NUESTRO TERRITORIO. Por ello reafirmamos que no lo vamos entregar ni vamos a permitir que ingrese ninguna multinacional a destrozar nuestros elementos naturales que por vida hemos resguardado y cuidado para las presentes y futuras generaciones. Como así también no vamos a permitir que sigan permaneciendo en nuestro territorio las mineras, petroleras, hidroelectricas, forestales y latifundios como Benetton, Lewis, empresa Los Amigos, Ginóbili, Yanozzi. Ted Turner, etc. Quienes fueron avalados por las políticas de los diferentes gobiernos de estado.
Ya que cada Derecho de posesiones territoriales que realizamos es para aplicar nuestro desarrollo de vida que es el buen vivir Kvme Felen y no ser una carga para el Estado (que así nos visualizan), desde el año 90 rompimos fronteras impuestas por los Estados Federales Argentina y Chile. En ese año iniciamos un gran proceso de reencontrarnos como una sola Nación Mapuche que somos, en volver a ser uno- Tayiñ Kiñe Getuam, juntos a muchas Pillan Kuse y Logko, que muchas/os de ellas/os ya han regresado al Pvlli Mapu; nos propusimos retomar nuestro Kimvn, Rakizuam y Zuam, para darnos un orden colectivo y comunitario y fue así que decidimos mostrarnos al mundo a través de nuestro emblema que es la Wenu Foye, que hoy en día la vemos flamear a lo largo y lo ancho del Waj Mapu, tanto en Gulu Mapu como el Puel Mapu. Reafirmamos nuestras prácticas ceremoniales como lo son; el Wiñoy Xipantv, Katan Kawin, Meli Kvpan Folil, fortaleciendo nuestro Gellipvn y Kamarikvn, alzando las voces de nuestras autoridades originarias políticas y espirituales, quienes siempre nos han contenido y nos dan aliento en un constante llamado al orden a quienes cumplimos roles y funciones en cada una de las organizaciones legitimadas por la Comunidades. Los lineamientos de nuestra política y las decisiones de las distintas acciones a realizar siempre las tomamos en Parlamento soberano, teniendo en cuenta el consenso y respetando el orden colectivo y comunitario. Desde ese lugar decimos: Repudiamos enérgicamente los muertos y desparecidos de esta democracia, exigimos la aparición con vida de Santiago Maldonado, la libertad a todas/os los presos políticos, y no aceptamos que sigan criminalizando la protesta social, cultural, política y territorial.
Frente a toda esta situación que estamos viviendo en toda la región del Pueblo Nación Mapuche en Puelmapu (territorio del Este), en donde estamos siendo observados desde la lupa o la mira telescópica del ánimo represor decimos: que existe un estado ausente que hasta el día de hoy no se hace cargo en hacer la Reparación Histórica a los 38 Pueblos Originarios que conviven aquí en este territorio, como tampoco se hace cargo de terminar con el relevamiento territorial de la Ley 26160, ni se hace cargo de entregar ni un título de Propiedad Comunitaria a ningún Pueblo preexistente, ni en resolver el conflicto político territorial que tiene con el Pueblo Nación Mapuche, pero si moviliza recursos, fuerzas armadas, jueces y fiscales y mucha tinta de los medios empresariales para iniciar la caza de un fantasma llamado “Resistencia Ancestral Mapuche”. En una amplio territorio que hace poco más de 100 años que era libre e independiente de un naciente estado que se había organizado y tenía hasta una Constitución, que mandataba “proveer a la seguridad de las fronteras y mantener el trato pacifico con los indios”, como reconocimiento que al frente estábamos nosotros, pueblo mapuche.
En su momento, este naciente estado, tuvo dos alternativas: proponerse una relación con el Pueblo Nación Mapuche para construir un país nuevo basado en el respeto y reconocimiento del otro o una política de invasión armada violenta. Es conocido que optó por la segunda vía, que implicaba la usurpación territorial y nuestro exterminio físico y cultural. El primero lo obtuvo, pero no el segundo. Y desde el preciso momento que inaugura un estado sobre territorio usurpado, comienza el largo conflicto que ningún gobierno hasta la fecha ha intentado siquiera abordar. Las formas que el pueblo mapuche ha enfrentado este “genocidio por goteo”, han sido tan diversas como diversos son los intentos de acallar nuestra voz, identidad y cosmovisión. Y esa diversidad de estrategias, de formas y de métodos, hace fuerte e invencible la resistencia mapuche.
Hoy surge una expresión que se autotitula mapuche, que a través de comunicados y panfletos se responsabiliza de acciones directas, en ataques físicos y destrucciones materiales de supuestos “objetivos enemigos” que de lo grotesco y evidente, parece más el accionar de un “grupo de inteligencia” que de la lucidez y capacidad de resistencia cultural que ha tenido el pueblo mapuche en décadas de represión cultural. La historia y los propios escribas del poder reconocen en el pueblo mapuche y en sus líderes históricos, una capacidad natural para superar a todos los intentos de sometimiento que se practicó contra nuestra existencia desde el imperio inca, hasta la invasión posterior del imperio español y últimamente, la invasión de los estados argentino y chileno. Con una absoluta inferioridad tecnológica, armamentista y logística supo defender su territorio utilizando su capacidad física y sus dotes de estrategas políticos. Esos nombres han quedado grabados en la memoria colectiva de nuestros mayores: Sayhueque, Pincen, Purran, Kajfvkura, Lefxaro, Kawpolikan, Pelantaru, Galvarino, etc.
Nunca el dialogo ha estado fuera de la práctica de estos hombres que la historia mapuche reivindica. Porque no éramos una sociedad organizada para la guerra, sino para el desarrollo de una cultura que promueve la vida y el respeto al orden de la naturaleza (AZ MOGEN). Eso permitió la firma de numerosos tratados y el reconocimiento de fronteras y de regiones “libres” para recuperar la vida en cultura y en comunidad.
Como es posible que panfletos absurdos que reivindican violencia, agresiones físicas, incendios de bienes de trabajadores, de espacios públicos, sean propio de mapuche que se identifican con una historia gloriosa como la mapuche?… como puede ser real los escritos de un llamado a la guerra o a declarar una “independencia” en medio de una de las mayores pobrezas generada por un sistema o modelo opresor?… como puede ser parte de un código mapuche incitar al animal represor, sabiendo que caerán familias o individuos inocentes e impedidos de defenderse ante maquinarias organizadas para golpear o matar llegado el caso?… Creemos que esto no está generado desde el interior de una cultura sabia, humanista, holística que invita a proyectar un nuevo modelo de sociedad, sino que es obra de un montaje, del accionar de los servicios de inteligencia de los estados argentino y chileno, para implementar el plan cóndor en nuestros territorios, dando lugar a la aplicación de la ley antiterrorista; construyendo así un escenario que justifica una política represora. La RAM es un accionar que anima a los que promueven el odio racial y la defensa de intereses económicos concretos, que necesitan instalar regiones militarizadas para acallar las voces y la historia.
Realizamos esta afirmación, en medio de nuestros territorios criminalizados, con la presencia de Gendarmería en nuestros territorios, con decenas de autoridades mapuche procesadas, con órdenes de desalojos ya dictadas y próximas a ejecutarse, con multinacionales petroleras y mineras amparadas por la política extractivista del estado que tiene como único objetivo, una explotación sinrazón ni respeto por cada elementos naturales del waj mapu, de la cual somos partes. Realizamos esta afirmación, mientras defendemos nuestros territorios con cortes, bloqueos a locaciones, etc; que consideramos acciones legítimas y legales, que nunca llegan a agresiones físicas, ni a jugar con lo más valioso que defendemos que es la VIDA.
También llevamos esta defensa a los tribunales, porque hemos luchado en décadas para que nuestro derecho, sea derecho público y constitucional y allí también generamos territorios de resistencia y de la resiliencia. No hablamos desde la pasividad o desde un dialogo asimétrico, sino buscando sentar al estado de igual a igual, cuando de ingresar a nuestros territorios se trata.
Con la misma seguridad que nos indica nuestro Nor y Az mogen y la sabiduría de nuestros Logko, Werken, Pijan Kuse que nos conducen, afirmamos: No avalamos, no justificamos, no adherimos a ninguna RAM. La RAM y la contracara que es el plan de represión desde el Estado, es síntoma de la falta de diálogo político institucional serio y con resultados entre el Estado y las organizaciones del Pueblo Mapuce. El Pueblo Mapuce reivindica los derechos humanos y la no violencia como método de reivindicación de derechos en un marco constitucional que nos incluye.
Planteamos la urgencia de una política coherente de reparación histórica y regularización territorial, respetando y valorando nuestro saber ancestral y cosmovisión es la base para enfrentar desafíos presentes y futuros. Por el contrario, la negación de derechos resulta en aumento de la frustración que alimentará presentes y futuros conflictos violentos. Requerimos un espacio de alto nivel, que demuestre que la violencia no conduce a la paz y convivencia que necesita el Pueblo Mapuce y la sociedad argentina, que nos toca convivir en este Estado Plurinacional.
MARICIWEW MARICIWEW – Diez Veces en Defensa de nuestro territorio e Identidad
CEW MVLEY SANTIAGO MALDONADO? GOYMAKELAYIÑ!!!
APARICION CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO
Firman:
Ignacio F. Prafil- Werken Lof Fvta Anekon -Coordinadora del Parlamento Pueblo Mapuche Chewelche en Río Negro.
Referentes Territoriales de la mesa Ejecutiva de la Coordinadora del Parlamento Pueblo Mapuche en Río Negro- Regiones Andina, Sur, Atlántica y Alto Valle.
Rubén Vera Paisman- Comunidad Tehuelche- Las Heras Santa Cruz.
Logko Emanuel Limonau- Comunidad Limonau laguna Sirven Las Heras Santa Cruz.
Celia Rañil- Lof Willimapu- Caleta Olivia Santa Cruz.
Pu Logko- Rudecindo Calfupan, Adan Nahuelquier, Amadeo Nahuelquier y Marcelo Antipan- Lof che Ñancuche Nahuelquir- Chubut-.
Lof Xavn Inan Leufv- Comunidad Mapuche Urbana en Rosario Santa Fe- Cintia Parra Torres, Domingo Bañares Deumacán, Franco Gabriel Furno y Luciana Campelo.
Confederación Mapuche Neuquina- Zonales- Xavnko, Pewence, Willice y Lafkence”.
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
- Derechos HumanosHace 3 semanas
«Digan clítoris»
- Datos de la crisisHace 4 días
Una filtración revela quiénes son los miembros de la sociedad secreta fundada por Peter Thiel
- #NiUnaMásHace 3 semanas
La escena del crimen
- #NiUnaMásHace 3 semanas
Mujeres mapuche: la resurgencia
- El Indio SolariHace 2 semanas
Parece que los dioses mueren
































