Nota
A todo ritmo: avanza la Ley de Cupo por más mujeres en festivales
El miércoles 22 un grupo de senadoras pidió tratar sobre tablas – ya que no estaba en el temario del día- la Ley de Cupo que establece un piso mínimo de presencia de mujeres y bandas mixtas en festivales musicales. Y el proyecto se aprobó. Ahora resta que pase en Diputados para que se revierta la radiografía de una escena machista: en más de la mitad de los festivales hay menos de 10% de mujeres. Las estadísticas sostienen el empuje de 32 agrupaciones de mujeres músicas que dieron el debate todo este tiempo. Qué dice el proyecto y por qué su melodía tiene color verde.
“Cada día que pasa sin una Ley de Cupo que busque escenarios más igualitarios es una oportunidad expresiva y laboral menos para las músicas argentinas”, decía Celsa Mel Gowland, música y una de las impulsoras del proyecto de Ley previo al plenario de comisiones que el día miércoles 22 logró dictamen para llegar a la Cámara de Senadores. Al mediodía, en reunión plenaria las comisiones de Banca de la Mujer y de Educación y Cultura del Senado de la Nación, las músicas lograron dictamen por unanimidad sobre el Proyecto de LeyS-3484/18 que establece que el que el 30% de los festivales incluya mujeres solistas, agrupaciones de mujeres o agrupaciones mixtas. “Todas las senadoras se pusieron de acuerdo, de todos los bloques, de todos los partidos. Las escuchaba conversar y era increíble. Decían: ‘somos muchas mujeres, tenemos que imponernos, vamos a presentarlo sobre tablas´”, cuenta a lavaca Celsa sobre los entretelones de la votación.
Con el dictamen consensuado y firmado, fue la senadora del Frente para la Victoria-PJ Anabel Fernández Sagasti, firmante del proyecto, quien pidió en el recinto el tratamiento sobre tablas, porque no estaba en la orden del día. De esa manera inesperada la Ley avanzó. “Este Proyecto de Ley me fue acercado por un grupo de más de 700 mujeres músicas de todo el país que se organizaron, que debatieron entre ellas cuál era la problemática para acceder a su trabajo», contó Fernández Sagasti, la única que argumentó sobre el proyecto previo a la votación. «Hicieron estadísticas, que por supuesto no existían, de todos los festivales, de todos los géneros, de las seis regiones culturales del país y que arrojó el triste número de 10% de artistas mujeres en los escenarios. Cuando hablamos de artistas mujeres no solo estamos hablando de solistas o de bandas lideradas de mujeres sino que también bandas mixtas, compuestas por varones y mujeres”.
A las 15.42 horas del día 22 de mayo de 2019, con 50 votos a favor y uno en contra -el del senador salteño Juan Carlos Romero- el proyecto obtuvo media sanción.
La radiografía machista
En la previa a la elaboración del proyecto, las músicas Celsa Mel Gowland junto a Alcira Garido, ambas con experiencia en gestión cultural, analizaron las grillas de los 46 principales festivales de música del país, abarcando todos los géneros y todas las provincias. El resultado es contundente:
- 42 de esos festivales, es decir el 91%, tiene menos de 20% de participación de solistas mujeres o agrupaciones lideradas por mujeres.
- En 25 de los 46 festivales, el 54%, el número de la desigualdad desciende a 10%
- En 8 de los 46 festivales no hubo ninguna mujer liderando.
Con esta radiografía machista de la escena, músicas de distintas generaciones y circuitos se juntaron para construir juntas un proyecto de ley que levante el piso de participación en los festivales. Entre ellas: Hilda Lizarazu, Isabel de Sebastián, Mavi Díaz, Mariana Bianchini, Nelly Gómez, Liliana Vitale, Elbi Olalla, Lucy Patané, Lula Bertoldi, Carolina Peleritti, Barbarita Palacios y Nora Sarmoria.
“Armamos una mesa de músicas que justamente no son las que necesitan los espacios en los escenarios. Por más músicas mujeres en vivo son chicas que, como dicen los productores, cortan tickets. Sin embargo, se pusieron en la responsabilidad de ir a hablar para dejar un futuro mejor para el resto”, dice Celsa.
Recientemente fue en el escenario de la última entrega de los Premios Gardel, donde el oro se lo llevó Marilina Bertoldi, que el reclamo por la ley se escuchó fuerte. El único Gardel de Oro para otra mujer lo había recibido Mercedes Sosa y hace 19 años. Bertoldi reclamó que la industria premie a más mujeres: «El rock hecho por varones ya fue», decretó la artista desde el escenario.
Celsa da un dato de contexto: “En esta edición las mujeres se animaron a postular su música 257% más. Votaron más de 300 mujeres con lo cual se logra una equidad en la votación. Independientemente de lo que cada una pueda pensar de los Premios Gardel, son puertas pequeñitas que se van abriendo y nosotras vamos ocupando”.
Por más músicas mujeres en vivo: la Ley que apunta a equilibrar la grilla de los festivales
La letra
En su primer artículo el proyecto establece que “tiene por objeto regular el cupo femenino y el acceso de las artistas mujeres a los eventos de música en vivo que hacen al desarrollo de la industria musical”.
Luego sostiene que “a partir de los diez (10) artistas programados, se entiende que el cupo femenino se cumple cuando éste represente el treinta por ciento (30%) del total de artistas solistas y/o agrupaciones musicales de la grilla”. Si en el festival hay menos de diez artistas programados la proporción deberá ser:
| Artistas programados | Cupo femenino |
| 3 | 1 |
| 4 | 1 |
| 5 | 2 |
| 6 | 2 |
| 7 | 2 |
| 8 | 2 |
| 9 | 3 |
Para establecer el cupo femenino se tendrá en cuenta “artistas solistas y/o agrupación musical compuesta por integrantes femeninas y/o agrupaciones musicales nacionales mixtas entendiéndose por estas a aquellas donde la “2018 – Año del Centenario de la Reforma Universitaria” presencia femenina implique un mínimo del treinta por ciento (30%) sobre el total de sus integrantes”. Y la Autoridad de Aplicación será el Instituto Nacional de la Música (INAMU).
En el caso de incumplimiento, los sujetos obligados -aquellos que cumplan la función de productor/a y/o curador/a y/o organizador/a y/o responsable comercial del evento- deberán “pagar una multa por un valor equivalente hasta el seis por ciento (6 %) de la recaudación bruta de todos los conceptos que haya generado la actuación de los eventos de música en vivo”. Lo recaudado mediante multas “debe tener como destino el fomento y la promoción de proyectos de músicos y/o músicas nacionales emergentes”.

Los senadores teñidos de verde votaron a favor. Romero de Jujuy, el único negativo.
La genealogía verde
“Esto no hubiera llegado donde llegó sin la ayuda increíble de las 32 agrupaciones de mujeres músicas que se crearon en las 24 provincias. -explica Celsa-. En este momento tenemos una agrupación por provincia trabajando en las causas que nos interesan a las mujeres en particular en la actividad musical pero que se armaron al calor de la lucha por la ley de interrupción voluntaria del embarazo”.
Es otro factor, también creado durante el debate por el aborto legal, seguro y gratuito, el que aparece cuando se dice que en una semana el proyecto ingresará a la Cámara de Diputados. “Estamos muy esperanzadas. En Diputados existe este grupo que se denomina Las Sororas, cuatro diputadas de distintos partidos pero que están unidas en la defensa de las causas de mujeres y disidencias”.
La Ley está a mitad de camino pero Celsa ya nota cambios en la escena. “Todo lo que vamos hablando y diciendo ha hecho que los productores, a regañadientes, rumiando y haciendo comentarios espantosos, diciendo que nosotras vamos a matar a industria y que la situación no da para que haya mujeres porque no son rentables, empezaran a abrir la cabeza, los oídos y a escuchar. En verdad lo que está pasando es que arrastran prejuicios y trabajan mal. Te estoy hablando de lo que respecta a la rentabilidad que es lo que a ellos les interesa. Ni hablemos de democracia cultural, pluralidad de voces, necesidad de que los escenarios sean heterogéneos y equitativos, de la construcción de ciudadanía, de todo lo que podemos lograr de un dialogo de músicas, músicos y musiques arriba de un escenario. Como de eso no le podés hablar les hablamos directamente de la plata que se están perdiendo”.
En los fundamentos del proyecto se sostiene que “es histórico el reclamo por parte de las mujeres músicas, tanto intérpretes como autoras y compositoras, sobre las dificultades para encontrar espacios donde exponer su visión del mundo a través del arte. Si para los músicos en general cada vez se achican más y más los espacios para tocar, en el caso de las mujeres esta estrechez alcanza la imposibilidad de dedicarse a la música como medio de expresión y como fuente de trabajo e ingresos económicos”.
Ahora la oportunidad histórica de revertir esta situación está en Diputados.
Nota
MU 215: Sin chamuyo



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El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
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Un biodrama del presente: Puta madre
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Desentendimiento: Fingir demencia
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Crónicas del Más Acá: Parlantes
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Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
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La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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