Nota
Campo popular: Tras el 1º Foro Agrario
Propuestas para la clase política en año electoral. La Unión de Trabajadores de la Tierra fue motor del 1º Foro Agrario realizado en el país, y tres de las mujeres que la integran explican qué se debatió para poner en práctica nuevos estilos de producción, de relaciones sociales, y de alimentación. Una subida de línea para repensar el país. SERGIO CIANCAGLINI
Zulma Molloja tiene: gorra verde, mirada que brilla, juventud curtida, aros redondos, una lechuga que agita como una antorcha, entusiasmo volcánico, vozarrón agudo para despertar a gente durmiente, y una propuesta.
Las propuestas son un bien escaso en la realidad argentina, pese al año electoral, más aún entre los autopercibidos como “dirigentes” políticos, que demasiadas veces reducen la idea de propuesta al reparto de cargos y/o cajas.
Zulma, en cambio, no es candidata. Y no tomó el micrófono como una iluminada que aparece desde arriba, sino como una de las encargadas de hablar en nombre de 3.500 personas que escuchaban lo que ellas mismas habían estado elaborando después de dos jornadas de trabajo, sembrando una red de propuestas con alcances económicos, productivos y de salud pública,
El inédito evento ocurrió en el micro estadio de Ferro, paraje Buenos Aires.
Dijo Zulma:
“Necesitamos exigir una Ley de acceso a la tierra. No queremos que nos regalen la tierra, queremos pagarla. Pagarla en cuotas en vez de pagar un alquiler. Hacer el trabajo de la tierra que siempre hemos querido, que siempre hemos anhelado y vivir dignamente con nuestros hijos”.
- “Trabajamos en el sol, en la lluvia, en el frío, en el barro, por nuestros hijos. Ya estamos cansados de los intermediarios que vienen a las quintas y nos pagan un peso. A veces ni nos pagan”.
- “Estamos por una soberanía alimentaria. Queremos cambiar el modelo de producción. No queremos que nos sigan envenenado con químicos, queremos trabajar agroecológicamente”.
- “Ya hay muchos compañeros y compañeras que tienen cáncer, nacen bebés con malformaciones y muchas enfermedades. Así que nosotros tenemos que romper esto y cambiar el modelo de producción.”
- “Necesitamos seguir construyendo la agroecología como modelo productivo para este país, soberanía alimentaria para acceder alimentos sanos y a precios justos para todo el pueblo”.
Conceptos raros en la agenda política: acceso a la tierra, trabajo, lluvia, frío y barro, modelo de producción, envenenamiento, cáncer, malformaciones, alimentación sana, agroecología, precios justos, políticas públicas.
La ovación a Zulma fue una de las tantas que le puso música al Primer Foro Nacional por un Programa Agrario, Soberano y Popular, organizado por la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) el 7 y 8 de mayo, con la participación del Movimiento Nacional Campesino Indígena, el MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero, Vía Campesina), el Movimiento Agrario de Misiones, la Unión de Trabajadores Rurales de Córdoba, la Unión de Pequeños Productores de Jujuy y Salta, y sectores de la Federación Agraria, entre otras organizaciones que son, literalmente, el campo popular, o acaso la verdadera sociedad rural.
Sistema presentativo
Cajones de verduras como asientos, en medio de acelga, espinaca, cilantro y kale agroecológicos: la charla para hablar del Foro fue en un vivero de la UTT en Lisandro Olmos, Gran La Plata, una de las principales zonas frutihortícolas del país, en la cual la organización comenzó a crecer hace 9 años hasta convertirse en el mayor gremio de agricultores y campesinos del país, integrado por unas 15.000 familias.
Zulma Molloja tiene 28 años, dos nenas de 11 y 8, es delegada de base, productora desde que era niña y vocera de la UTT. Formó además un grupo de mujeres que parece inmerso en una guerra: la violencia machista. Nació en Bolivia y desde los 11 años vive en esta comarca platense, antes con su familia y ahora con su pareja, alquilando parcelas para la producción de frutas y verduras, con una búsqueda: “No ser esclava”.
Natalia Quispe, 22, es delegada de base de Florencio Varela, integra el Consultorio Técnico Popular (COTEPO) mediante el cual la UTT promueve la capacitación entre campesinas y campesinos para hacer el pasaje a la producción agroecológica, que aún es minoritaria en el gremio, pero crece semana a semana.
Rosalía Pellegrini, 36, dos hijos de 9 y 6 años, es una de las fundadoras de la UTT junto a Nahuel Levaggi. Viene de familia que vendía verduras en bicicleta con canasto, y de la militancia política en el Frente Darío Santillán. Produce bioinsumos naturales para el kiosco de recursos que la UTT instaló en Olmos, y plantas aromáticas que se utilizan para que los insectos con apetito no perjudiquen a los cultivos. Es secretaria de Género de la UTT y logró retomar y terminar la carrera de Ciencias Políticas, sin faltar ni una vez a los verdurazos ni a las represiones absurdas en modo-Bullrich (febrero, en Constitución) con gas pimienta y balas de goma versus las berenjenas. La peligrosa venta de verduras sanas a precio ínfimo pudo realizarse finalmente sin riesgos para la seguridad nacional, ante la felicidad del vecindario.
Dice Rosalía: “Lo del Foro nació con una pregunta: ¿qué tenemos para decir los trabajadores y trabajadoras del campo en época de elecciones? Lo primero que entendimos es que no podíamos hacerlo solos. Somos la organización más nueva (creada en 2010) y nos juntamos con otros movimientos y organizaciones, algunas que vienen desde las Ligas Agrarias. El Foro terminó teniendo una continuidad histórica y con participación de distintas generaciones que todos nos decían que no se había dado en décadas”.
Otro desafío: “Teníamos que pensar cómo hacer política de otra forma desde los movimientos que estamos todo el día en la tierra lidiando con la problemática del sector. Porque la política electoral tiene esa cuestión de ser de arriba hacia abajo. La construcción del palco. Podríamos haber hecho un Foro con un palco, unos pocos hablando y el resto escuchando. Pero nosotros no somos eso”.
El dispositivo fue al revés. Durante dos días se reunieron 23 comisiones. Entre otras: Modelo productivo, Tierras, Semillas, Comercio exterior e interior, Mar y pesca, Agua, Emergencia de las economías regionales, Gestión local participativa, Horticultura y floricultura, Cereales y oleaginosas, Educación, Género. Temas en los que demasiadas veces la llamada clase política es víctima de afonías agudas.
En cada comisión intervinieron decenas o centenas de personas. Cada quien se presentaba y contaba el problema de su sector, o de su producción. Fue una especie de sistema presentativo en el que, el que quiso, tuvo su voz sin delegarla, para discutir y elaborar propuestas de corto, mediano y largo plazo.
Natalia participó en Modelo productivo: “Lo que la gente planteaba más que nada es que no hay tierras, mientras el alquiler y las tarifas son enormes”.
Zulma piensa y habla a velocidad de rayo: “Yo pago un alquiler de 8.000 pesos mensuales, pero no nos regalen nada y déjennos comprar la tierra con créditos blandos, porque el alquiler nos está matando, somos los que producimos la comida para el pueblo y lo que queremos es vivir dignamente. Bueno, así, cada uno hizo sus propuestas. Pudimos debatir como pequeños productores. Nos conocimos. Yo te digo: el Foro fue un hecho muy hermoso”. Zulma y la UTT han recuperado un uso cotidiano de la palabra “pueblo” que había quedado devaluada no tanto por quienes la denigran, sino muchas veces por quienes la exaltan.
El saldo de cada debate e intercambio se escribió en grandes hojas de papel. Cada comisión eligió vocerxs que fueron accediendo al escenario sucesivamente para describir y mostrar sus propuestas ante las personas que a su vez habían participado en otras comisiones. Todo con una fluidez asombrosa, de gente que no está para perder el tiempo. El Foro tuvo así un público que fue también el protagonista, calculado en 3.500 personas llegadas de todas partes del país.
Otro detalle que hasta antes del Foro era casi impensable: la combinación entre la cuestión campesina y la feminista. Rosalía: “Hubo una mirada antipatriarcal hasta en la forma de organizar el encuentro, entendiendo que la política la tejemos desde abajo, en ronda, en asamblea, para construir desde ahí el programa agrario”.
Además de esas formas circulares y dialogadas, hubo una comisión específica que postuló una declaración de emergencia contra la violencia machista, la plena implementación de la Educación Sexual Integral en todos los niveles, y políticas de visibilización de los derechos de las mujeres agricultoras y campesinas incluso en términos de acceso a la tierra.
Dice Rosalía: “En el Foro hubo algunos palcos, pero lo que le dio contenido fue la gente. Ese es un aporte: hacer política desde abajo”.
Funcionó así un nuevo paradigma político que germina desde hace tiempo en muchas experiencias sociales: la subida de línea.
10 propuestas de acción
La UTT sintetizó algunas de las propuestas generales surgidas del Foro, que se presentarán a los diferentes partidos políticos. Los conceptos que definieron como “hacia dónde queremos ir” fueron:
Soberanía Alimentaria.
Tierra como territorio y hábitat.
Construcción de un modelo productivo no extractivista.
Las primeras propuestas para el diseño de un nuevo paisaje rural:
- Democratizar las políticas públicas para el agro con participación de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena en todos los organismos del Estado relacionados al agro.
- Limitar la aplicación de agrotóxicos en todo el territorio argentino.
- Fomento a la agroecología en todo el territorio nacional.
- Apoyo para replicar Foros Agrarios Federales en las distintas regiones del país.
- Fomento del arraigo rural con infraestructura, educación, comunicación, salud y cultura.
- Políticas de acceso a la tierra o regularización dominial para la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena.
- Políticas de compras públicas a la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena.
- Intervención estatal para impedir la monopolización de las cadenas agropecuarias y pesqueras.
- Fomento a la cadena corta de comercialización y la vinculación del productor con el consumidor.
- Todas estas políticas deben implementarse con prioridad para mujeres y jóvenes, con el objetivo de igualar las oportunidades rurales.
Cuando se va al detalle de las conclusiones de cada comisión aparecen más ideas, de absoluta lógica para quien conozca cada situación. En Salud se planteó: “Paren de fumigar” y “Declarar la emergencia alimentaria, sanitaria y ambiental”. En Carnes: “Regulaciones y políticas que impidan la concentración vertical de la cadena”. En Pueblos Originarios: “Desmilitarización de los territorios”, “Cumplimiento efectivo de los derechos de los Pueblos Originarios con la ejecución plena de la ley de Emergencia y Relevamiento Territorial”. En Gestión local participativa: “Destinar tierras fiscales para fomentar e intensificar prácticas agroecológicas”. En Comercio exterior: “Apoyo financiero, técnico y de infraestructura para las exportaciones de pequeños y medianos productores especialmente las cooperativas de producción agraria, de pesca, apícolas, ganaderas, etc.”.
Otra constante del Foro fue la denuncia de la concentración y monopolización de la economía. Este tipo de planteos suelen ser tildados por medios porteños y panelistas televisivos como “populismo”, pese a que la crítica antimonopólica fue iniciada por uno de los referentes teóricos del liberalismo económico, Adam Smith (fallecido en 1790), quien veía en la concentración el mayor riesgo para una economía liberal, y se refería al “miserable espíritu del monopolio”. La propuesta del Foro empalma con un debate mundial ante la situación de un poder económico concentrado, cada vez más, en menos corporaciones, lo cual aumenta los niveles globales de desigualdad al infinito y más allá.
Estado transgénico
Natalia habla de la ortiga, que en otros ámbitos es maleza que hay que matar, y que agroecológicamente es una bieneza que sirve como materia prima para fertilizar los suelos y además para hacer remedios caseros que evitan a los humanos el calvario económico de las farmacias.
Siguen las propuestas políticas. Rosalía rescata la idea del Banco de tierras planteada en el Foro “que permita otorgarle a pequeños productores tierras que pueden ser fiscales para producir alimentos más sanos y a bajo costo para la sociedad. Eso sería increíble”. En realidad es creíble: en Jáuregui ya funciona la Colonia agroecológica 20 de abril de la propia UTT en terrenos de un viejo hospital, con 20 hectáreas productivas que dan trabajo a 20 familias y se prevé ampliar hasta 54. Los productores cobran entre tres y cinco veces más que haciendo producción convencional, ya no viven sobre los venenos, y los consumidores se pueden dar el lujo de comer verduras sanas a precios que quedan fijos durante seis meses. La relatora sobre el Derecho a la Alimentación Hilal Elver definió estas producciones como “milagrosas” cuando visitó el país en 2018. Una experiencia similar se va a replicar en Gualeguaychú, donde el glifosato fue directamente prohibido, mientras se impulsa el PASSS, Plan de Alimentación Sana, Segura y Soberana. (Cada uno de estos temas puede buscarse en lavaca.org, Revista MU).
“No tenemos números de cuántas hectáreas podrían cederse o ponerse en venta para los pequeños productores. Hay del ejército, del Estado, y supimos que Desarrollo Social tiene grandes campos en la provincia de Buenos Aires, en Capitán Sarmiento. ¿Y qué producen? Soja transgénica: eso, en manos de campesinos y agricultores, provocaría un cambio enorme en lo que es la producción alimenticia y en la situación de miles y miles de familias”.
Desarrollo Social produce soja, cuenta Rosalía, pero le compra a la UTT bolsones de verduras agroecológicas. “El Estado puede priorizar este tipo de compras, en lugar de comprarle a las grandes empresas. Eso sí: se logró después de tres años de lucha y verdurazos. Pero tranquilamente puede ser una política de Estado, como cuando empezó el programa Hambre Cero en Brasil, favoreciendo por un lado a la agricultura familiar, y por otro a escuelas, hospitales y comedores a los que les llega comida nutritiva y sana. Y la otra propuesta es no dejar la alimentación exclusivamente en manos del mercado, porque ha terminado siendo una irracionalidad tanto para el productor como para el consumidor”.
Cómo cambiar el país
Otro planteo de cambio estructural en el Foro fue la idea del arraigo rural, el mejoramiento de la calidad de vida y la posibilidad de frenar el éxodo hacia las periferias urbanas, para recuperar el campo como concepto de tierra y hábitat, de producción y de vida: “Siempre tuvimos un sueño. Cuando vos ves una villa, un asentamiento, pensás: ¿cuánta salida, cuánta proyección de una vida digna puede haber si están uno encima del otro, sin laburo? Los hijos tampoco tendrán vivienda y es muy difícil pensar una salida sana, sin las problemáticas de drogadicción y todo lo demás que tenemos entre los más pobres. En cambio, hay una tierra riquísima para producir, buenas condiciones naturales, y una posibilidad enorme de construir fuentes de trabajo en un sector que casi siempre tiene raíces campesinas. Fijate el panorama que se abriría”.
En lugar de ese sueño de la UTT, que ya habían planteado en 2009 Irmina Kleiner y Remo Vénica en MU, la política convencional facilita la concentración de tierras, el monocultivo transgénico, la muerte y contaminación de suelos, aire y agua, el vaciamiento rural vía éxodo, el hacinamiento en villas y asentamientos que luego serán reprimidos como parte de una matriz o matrix social insustentable y enferma. “No es fácil, implica muchos recursos y un trabajo pedagógico de transformación social y cultural. Pero puede hacerse, y es una responsabilidad política del Estado ponerlo en marcha”.
Reconoce Rosalía que el Foro no tuvo unanimidad en ciertos temas: “Nosotros como UTT creemos que el modelo de agrotóxicos no da para más, y lo están planteando hasta organismos internacionales. Pero no podemos ser utópicos y decir: se cambia a la agroecología de hoy para mañana. La mayoría de nuestros propios compañeros sigue bajo el modelo convencional, y no podríamos penalizarlos diciéndoles: desde mañana cero agrotóxicos”.
¿Cómo se hace política en este caso? Rosalía: “Tenemos que dialogar y no pelear con los actores que tienen que cambiar el modelo productivo. Tiene que haber una transición. Por ahí hay sectores que dicen ‘hay que terminar ya’, pero no tenemos capacidad productiva para hacerlo. Hay un discurso ambientalista sin sujeto, sin trabajadores y productores. Entonces hay que lograr una alianza entre esa visión crítica del modelo productivo, y los pequeños productores y agricultores dependientes de ese modelo. De lo contrario, generás rechazo. Hay que pelear contra Bayer, contra Monsanto, no contra el pequeño productor que no se está llevando dólares sino tratando de vivir. Nosotros podemos decir que estamos logrando esa transición, que tenemos un método de campesino a campesino totalmente a pulmón, sin apoyo alguno del Estado. La idea del fomento a lo agroecológico aumentaría totalmente esa tendencia”. Por eso el Foro planteó limitaciones para el uso de agrotóxicos, aún por definir, mientras se postula una ley de fomento a la producción sana y soberana.
La mirada de Zulma: “Hay compañeros que no pueden pasar a la agroecología ya, porque aprendieron a trabajar con los químicos y tienen miedo de cambiar. Y otros, porque están presos mes a mes del alquiler. Tienes que pagar sí o sí, de donde sea, para mantener a tu familia. Entonces echas químicos para que la producción sea más rápida. Al comienzo lo agroecológico es un poco más lento, hasta que recuperas el suelo. Una vez que lo haces, te va mejor económicamente. También lleva un tiempo la capacitación”. Natalia: “Los que empiezan a hacerlo, después están mucho más contentos porque la verdura es buenísima y a través de la UTT se vende a mucho mejor precio”.
Son 200 de 5.000 hectáreas bonaerenses las que están trabajando agroecológicamente. En 2015 era solo una familia, la de Miguel Reyes y Rosalía Iturbe (que hoy están en Jáuregui) con apoyo de técnicos del INTA y luego del colombiano Jairo Restrepo. Hace un año eran 90. La tendencia se incrementó con la instalación de tres verdulerías agroecológicas y están esperando la habilitación de un Mercado de Abasto agroecológico en Lanús que empujará aún más la producción al encontrar nuevas formas de distribución y comercialización.
Las cuentas de Zulma: “Al hacer lo agroecológico me cambió la vida porque el alquiler ya no es una preocupación. En el convencional te pagan 20 pesos el cajón de lechuga, o ni te pagan. Te vas a las financieras, te dan préstamos, te endeudas cada vez más y nunca puedes salir de eso. La UTT me paga 120 pesos el mismo cajón, pero además me compra todo lo que tengo en la quinta. El zapallito de 30 o 50 el cajón con el sistema convencional, a 200 en la UTT”. Natalia: “Pero siempre es verdura agroecológica, y el que compra paga el mismo precio que la convencional, que es peor, no dura, y no tiene los nutrientes de la planta. Lo bueno aquí es que no hablamos de agroecología, la hacemos”.
Cuando ellas dicen basta
Lejos de editorialistas, televisores y académicos, sentado en un cajón de madera entre espinacas, siento que participo de una de las conversaciones más políticas que se puedan sostener, en el mejor sentido de la palabra. Rosalía explica que piensan la política como construcción de autonomía con respecto a los partidos y el Estado, para negociar con dignidad. “Esto no es para la foto, sino para llenarlo de contenido. Si lo quieren tomar, perfecto. Y si no, nos veremos en las calles y en las luchas”.
Natalia: “Lo agroecológico es salud, género, vivir mejor con la tierra y estar mejor con uno mismo, no solo sembrar sin veneno. Queremos tierra, trabajo y cambio social. Y el cambio se hace porque al cuidar el ambiente y el alimento, estás cuidando también al que va a consumir”.
Entre verdurazos, feriazos y foros, la UTT ha cultivado un ejercicio fuerte de creatividad. Dice Rosalía: “Siempre tratamos de buscarle la vuelta a los problemas en las reuniones de las asambleas de base. ¿Cómo generar que el vecino y la vecina entiendan nuestro reclamo? Tratando de generar una alianza con el resto de la sociedad. Esa alianza es la que construye poder; y un consenso en la sociedad para por lo menos saber qué hay detrás de lo que comemos. Tenemos un objetivo máximo que es una reforma agraria integral, la tierra para el que la trabaja, pero eso va a existir si tenemos una conciencia en común con el resto de la sociedad”.
Cuenta Rosalía que una de las cosas que más la conmueven es cómo las mujeres como Zulma se han puesto a salvar a sus compañeras de la violencia. “Son como un escuadrón que va en bici, en remis o en motito a defender a las compañeras agricultoras, que han empezado a pedir ayuda. Hemos incluso expulsado de la organización a hombres violentos. Y en una cultura que tiene mucho de patriarcal y machista, muestran que son ellas las proveedoras del hogar muchas veces, y discuten la doble explotación: en el campo y en la casa”. Crearon además un Jardín comunitario, asesoramiento para los anticonceptivos, acompañamiento.
Zulma, sopla un mechón que le cae bajo la gorra verde. “Lo que más me impactó cuando conocí esto es lo de organizarse. Yo no lo sabía. Primero fue para mí organizarnos como productoras. Y después, como mujeres. Estás a las 3 de la mañana cortando lechuga y bosteando, luego la casa, los niños, y luego te dicen que estás gorda y fea. Y hay golpes y violaciones. Entonces estamos ayudándonos frente a la violencia física o de palabra. Sabemos qué hacer a cualquier hora, y cómo denunciar y cómo rescatar a las compañeras. Y levantamos nuestra autoestima, nos valorarnos, nos cuidamos, para que haya más igualdad” dice mirando los surcos verdes: “Entendí que todo esto necesita mucho amor y mucha organización. Porque si estás sola, no eres nada. Y cambiar eso también es política”.
Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI

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