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El Chubutazo y la sociedad en movimiento: ¿Cómo se ganó?

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Chubut acaba de hacer lo que Mendoza logró en diciembre de 2019. Frente a una Ley pro minera apoyada y festejada por el gobierno nacional, por el gobierno provincial, por el aparato judicial y el policial, por el sistema mediático y el lobby de las corporaciones, la sociedad ganó las calles y logró lo impensable: que la misma Legislatura que aprobó esa Ley (14 votos a 11) la derogase una semana después.

¿Cómo se llegó a semejante triunfo de una comunidad, por un tema que es a la vez ambiental, social, productivo, político y cultural? Algunas claves: lo asambleario, la horizontalidad de las decisiones, la convicción y el conocimiento preciso (desde lo legal hasta lo científico) que se fue adquiriendo con el correr del conflicto de estos años.

Puede pensarse incluso en lo que acaba de ocurrir. ¿Dónde radica una idea genuina de democracia? ¿En los oscuros arreglos de un puñado de políticos que se creen con poder de decidir sobre la sociedad, o en la capacidad de esa sociedad de expresarse en la calle? Lo hizo además no solo como protesta sino con propuestas y resultados claros, como el del plebiscito de Esquel en 2003 (81% de votos contra la instalación de la megaminería) o los proyectos de Iniciativa Popular (que obliga a debatir la continuidad o no de la megaminería), sistemática e inconstitucionalmente ninguneados por el aparato político.

Estas acciones muestran a una comunidad siempre alejada de la violencia, no de la firmeza. Las vecinas y vecinos señalan la presencia de infiltrados policiales que agitaron el clima y serían los responsables de los incendios, como medio de criminalizar la protesta y justificar la represión. Del otro lado, se considera que algún sector de manifestantes pudo haber actuado de ese modo. En ningún caso se menciona el contexto de violencia institucional al que el gobierno viene sometiendo a la población con atrasos en los sueldos estatales, prepotencia en los manejos y desmanejos políticos, formas de represión y control social denunciadas en plena pandemia no como parte de un tema sanitario sino de un disciplinamiento de las críticas, y abusos policiales que alcanzaron hasta estos días de protestas con detenciones arbitrarias y golpizas a manifestantes y periodistas. De esa violencia de las instituciones no se suele hablar, ni se la suele denunciar, pero forma parte del trasfondo de todo lo que ocurre.

Otros elementos para explicar el Chubutazo: la participación de distintas generaciones, de distintos sectores sociales, y de todos los territorios de la provincia. La autonomía con respecto al Estado y a los partidos políticos. La ausencia de líderes (el protagonismo es social), la capacidad de interacción, la creatividad, la circulación permanente de mensajes, informaciones, acciones, palabras, imágenes y hechos que arraigaron en la sensibilidad social, y en la comprensión de todo lo que está en juego.

A todo eso puede agregarse la falta concreta y que empieza a ser dramática de agua en una provincia enormemente rica y empobrecida por los desastres financieros propiciados por la llamada “clase dirigente”, que destroza la economía, el trabajo, y también los territorios y bienes comunes.

También forma parte de este contexto el desembozado accionar de las corporaciones, que calculan tantas ganancias potenciales a partir del extractivismo, que siguen instaladas en Chubut hace décadas intentando torcer la voluntad de la gente. También es desembozada la acción de parte de la clase política, simbolizada en el gobernador Mariano Arcioni, que llegó a lo que los editorialistas llaman “esferas de poder” oponiéndose a la megaminería, pasando luego a proponer exactamente lo contrario, según la vieja teoría criolla sobre los panqueques. Son muchas las explicaciones, en una provincia que nunca dejó de estar movilizada y atenta la las maniobras de quienes gobiernan. Tanto, que pudieron desbaratarlas, una vez más.

En este trabajo de Francisco Pandolfi, algunas voces que pueden brindar pistas sobre el triunfo del que también llaman “Chubutaguazo”, y que simbolizan lo que pueden las comunidades frente a fuerzas que se supone mucho mayores.

El Chubutazo y la sociedad en movimiento: ¿Cómo se ganó?
Todas las imágenes de las movilizaciones en Chubut compartidas por Luan-Colectiva de Acción Fotográfica.

(Por Francisco Pandolfi para www.lavaca.org) Una procesión de alegría. De abrazos y alaridos. De bombos y redoblantes. De banderas y pancartas. Cambia el nombre de la ciudad, la geografía, pero la esencia es la misma. En cada localidad chubutense, cientos, miles de personas caminan pausadamente, como quien busca que la movilización sea eterna. Abuelas, adultos, jóvenes, infancias. Parejas, amistades, familias enteras. Ríen al grito de “si este no es el pueblo, el pueblo dónde está”. Cantan: “Luche, luche, luche y que se escuche”; agitan, que “el pueblo, unido, jamás será vencido”. Hasta reapareció el “que se vayan todos”. No es para menos. Esta fue una semana histórica que dejará un precedente para todo el país, que se suma al de Mendoza en 2019. La misma Legislatura provincial que el miércoles pasado había habilitado la megaminería, derogó la ley por unanimidad a causa de la presión popular. Y como las victorias se celebran, hay fiesta en todo Chubut.

Conocimiento y expectativas

La resistencia de la provincia a la megaminería lleva casi 20 años. La batalla inicial se ganó en Esquel, el primero de los reiterados NO es NO. Viviana Moreno integra la asamblea del No a la mina de Esquel y le cuenta a lavaca cómo creció aquella semilla: “Nuestro camino está basado en el conocimiento que tenemos sobre de qué se trata la megaminería; sabemos bien claro a qué nos oponemos, y por qué nos oponemos. La difusión de la información es permanente y la sostuvimos durante todo este tiempo; el crecimiento de la concientización nunca se detuvo”. Esto incluye, por ejemplo, la creación de la página noalamina, publicación de manuales como Hablemos de megaminería, libros infantiles, documentales, charlas en barrios y escuelas y todo lo que con mayúsculas puede entrar en el terreno de la Comunicación.

¿Cuál fue la receta para derribar la ley en menos de una semana? “El trabajo horizontal, que no es nada fácil. Somos muchas comunidades, identidades e idiosincrasias diversas que debemos consensuar. La asamblea potencia, no hay nada más enriquecedor que lo que se define ahí; más numerosa y heterogénea, más rica es, porque si miramos desde distintos ángulos, es más fácil tomar decisiones acertadas. El consenso lleva tiempo, pero se llega porque tenemos un objetivo común que es la defensa del agua”.

Esa defensa fue total. La sintetiza Viviana: “Superó todas mis expectativas; lo que más me sorprendió fue la gran manifestación en una ciudad extractivista como Comodoro Rivadavia, que vive del petróleo. Hasta ahora no habíamos tomado dimensión de cuánta gente defiende los recursos naturales”.

La democracia está en la calle”

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Todas las imágenes de las movilizaciones en Chubut, compartidas por Luan-Colectiva de Acción Fotográfica.

Comodoro Rivadavia es la ciudad de Chubut con mayor población. Allí vive Silvia de los Santos, abogada, integrante de la Unión de Asambleas de Comunidades de Chubut (UACCh). Dice que jamás vio algo igual. “No es habitual que en nuestra ciudad haya columnas de tres cuadras, marchando día a día. Somos la capital nacional del petróleo, la mayoría de las familias vive de esa actividad o tiene algún familiar vinculado a alguna empresa. Es muy difícil que la gente salga a la calle, ya que acá siempre hubo empleo cuando en otros lados no. Sin embargo, la faltante de agua es en toda la provincia. Incluso, acá en Comodoro hace pocos días no hubo agua durante una semana en algunos barrios, y está habiendo cortes programados por la escasez”.

Silvia también es parte de la Red de Abogados por la Soberanía Alimentaria. Dice estar agotada, pero feliz. Todavía el cansancio lo siente en el cuerpo y en la mente. “Pasamos muchos días de angustia, muy terribles. Resistimos en asambleas horizontales, que son transgeneracionales porque hay desde mayores de 80 hasta los más jóvenes. Convocamos a la gente a que se sume y así lo hizo, con carteles, movilizando con sus hijos, llevando los carritos de bebé, con sus perritos, saliendo a defenderse”.

Concluye: “Demostramos que la democracia está en la calle, no en los poderes, y que los pueblos tenemos el potencial de definir nuestro propio destino, incluso ante la dictadura extractivista impuesta por los grupos económicos”.

La falta de agua no es exclusiva de Comodoro, al contrario. Es un denominador común en todo Chubut, que desde agosto de este año se encuentra en emergencia hídrica. Así y todo, el gobierno provincial comandado por Mariano Arcioni, con la venia del Ejecutivo nacional, buscó habilitar una actividad que consume grandes cantidades de agua y puede reducir caudales de ríos o eliminar cursos de agua, cosa que ya se comprueba en diferentes zonas de la provincia.

La zonificación votada por el Poder Legislativo avaló la megaminería en la meseta central, donde la empresa canadiense Pan American Silver ya se preparaba para activar el Proyecto Navidad de explotación de plata, cobre y plomo.

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Todas las imágenes de Chubut, compartidas por Luan-Colectiva de Acción Fotográfica.

Meseta: “Ya no tenemos agua”

Yala Laubat es una aldea rural dentro de la localidad de Lagunita Salada, en el departamento de Gastre (que con Telsen, iban a ser las dos zonas habilitadas a la megaminería). Viven 60 personas divididas en 18 familias y se emplaza a solo 30 kilómetros de donde la compañía extranjera tenía sus máquinas listas para comenzar a trabajar formalmente, aunque ya desde hace años vienen haciendo operaciones de exploración y cateo, el paso previo a la explotación. Allí vive Mabel, docente. Está recién operada, pero igual se puso una faja y salió a festejar: “Quienes vivimos en la meseta estamos muy agradecidos a todo el pueblo, por el no rotundo. Si ganamos es porque la gente está concientizada de lo que es vivir sin agua”.

Su comunidad lo sabe bien. “Hace 10 meses se secó el pozo que nos abastecía, de sólo 8 metros de profundidad. Ya no tenemos agua. Es desolador lo que vivimos, muy triste, no tenemos lo más importante para la vida. Cuando nos traen, es de comunidades cercanas, pero no nos alcanza; estamos condicionados a usar pocos litros por día. No podemos producir nada, varias familias tienen huertas, quintas, animales, ¿cómo hacemos para pensar el futuro?”.

El colmo se dio hace veinte días. “Se rompió un camión cisterna que vendría a traernos agua y el mismo vicepresidente de la comuna de Lagunita Salada, Carlos Milanahuel, llamó a Pan American Silver para que pagara el flete. Estamos indignados. Le piden que nos traiga agua a la empresa que viene a sacárnosla”. La bronca, la resignifica en esperanza: “Solo nos queda seguir resistiendo en el lugar, denunciando y difundiendo lo que nos pasa. Me impactó mucho ver estos días a muchos niños conscientes de lo que están defendiendo, con lemas en carteles, remeras, en sus manitos, defendiendo su propio futuro”.

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Todas las imágenes de Chubut, compartidas por Luan-Colectiva de Acción Fotográfica.

La lucha no tiene dueño”

Las y los trabajadores también jugaron un rol importante en dar vuelta la historia. Tomás Montenegro es el secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) Chubut. Describe una de las causas principales del triunfo: “No hay persona ni partido que puede adjudicárselo, porque la lucha no tiene dueño. Hicimos una pueblada inmensa, porque si sacás el porcentaje de gente movilizada respecto a la cantidad de habitantes, te das cuenta que la concurrencia fue tremendamente alta. Llegamos hasta acá por la conciencia colectiva construida en estas dos décadas”. La conexión con el pasado reciente es inevitable: “A 20 años de que la Argentina gritara que se vayan todos, en muchos lugares se volvió a cantar lo mismo, como rechazo a la dirigencia política que nos trajo hasta aquí, sin escuchar y avasallando nuestra voz”.

En el transcurso de esta semana hubo hitos que cuenta Tomás: “Los pesqueros, por ejemplo, pararon el puerto de Rawson hasta que no cayera la ley, eso fue muy significativo. Más allá de diferencias entre sindicatos, unificamos acciones con la CTA Autónoma y la CGT del Valle, porque la minería nos afecta a todos por igual”.

Cuatro grandes gremios (Petroleros, Construcción, Camioneros y Comercio) se manifestaron a favor de la zonificación minera. Lo explica Montenegro: “Los pactos de la mesa chica de dirigentes no representan a sus afiliados, como por ejemplo ocurrió en Comercio, donde muchos empleados salieron a manifestarse en contra”. Un caso emblemático fue el de las acciones de protesta de empleadas y empleados del supermercado La Anónima.

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Todas las imágenes de Chubut, compartidas por Luan-Colectiva de Acción Fotográfica.

Pese al cerco mediático

Claudia Barrionuevo es la Secretaria Adjunta de la CTA Autónoma. Tiene la voz ronca. “La voz que me queda de gritar hasta el hartazgo, por la bronca contenida, por el dolor, por la represión. Ahora hay que festejar, pero mañana ya hay que seguir trabajando, siempre en estado de alerta”, detalla desde Trelew, una ciudad con antecedentes de rebelarse ante las injusticias. Sin embargo, Claudia asegura que en las últimas horas se dieron las movilizaciones más masivas de la historia. “Y también fueron las más grandes de toda la provincia”.

¿Cómo se ganó? “Además de la masividad, tuvimos una reacción inmediata. Y la represión no asustó a la gente, al contrario, produjo mucha más bronca y necesidad de estar poniendo el cuerpo”.

¿Cómo se organizó? “Cada asamblea tiene sus representantes, cada ciudad también; las decisiones se llevan a una multisectorial, donde también participamos el resto de las organizaciones. Ahí se terminan aunando las estrategias de lucha”. Aclara: “La multisectorial no discute los mandatos de las asambleas, sino que organiza cómo llevarlos adelante”.

En cuanto a la relevancia de las y los trabajadores, Claudia desarrolla, sobre lo micro y lo macro: “Fue clave la participación de todos los actores de la sociedad. Desde los comerciantes que en sus negocios prohibieron el ingreso de los legisladores que aprobaron la zonificación, como los empleados que se pronunciaron en contra de sus propios gremios que estaban a favor del extractivismo; hasta los sindicatos que no pertenecían a ninguna de las centrales y que igual estuvieron en la calle unificando un grito de ‘no a la mina’. Pese al cerco mediático que tuvimos a nivel nacional, mostramos dignidad y entereza, fue impresionante”.

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Todas las imágenes de Chubut, compartidas por Luan-Colectiva de Acción Fotográfica.

Las nuevas amenazas y la ola

Desde Rawson, la capital de la provincia y foco de las movilizaciones más gruesas, habla con “las emociones a flor de piel” Pablo Palicio Lada, integrante de la UACCh (Unión de Asambleas Ciudadanas Chubutenses) y referente histórico que arrancó con la militancia antinuclear en el siglo pasado.

Todavía sigue emocionado “por la ola imparable en cada ciudad, marchando dos veces por día cuando era necesario, sin que nunca decaiga la intensidad; por ver tanta gente que nunca había visto en la calle, por sentir que cuando las papas quemaron, el pueblo estuvo de pie”.

Pablo considera que la conquista se basa en que tras la victoria de Esquel en 2002, se multiplicaron las semillas. Y que hoy en cada barrio de la provincia hay alguna consigna alusiva a la defensa del agua; que muchísimos autos llevan calcomanías con lemas sobre la conciencia ambiental; que en múltiples negocios en vez de carteles con ofertas, se avisa que el agua no se vende, que se defiende. “La fuerza que emergió en estos días nadie la imaginaba. Fuimos una marea de personas y emociones, poniéndole límites a los corruptos y a los autócratas. A ellos, todo les volvió como un boomerang. Pero no podemos relajarnos, hay que celebrar y ponernos los guantes de nuevo, porque ya amenazan con nuevas cosas, como la idea de hacer un plebiscito por la zonificación. Arcioni debe entender que ya fue plebiscitada a través de toda la gente que salió a la calle”.

Chubut está quebrada por donde se la analice, pese a tener solo 500 mil habitantes y ser la cuarta provincia exportadora. Hay algo que ha madurado en esa sociedad, que plantea Pablo, iluminando un camino para el resto de los pueblos: “Cuando se toman las riendas para ser protagonistas del propio destino, suceden este tipo de cosas. Cuando se aguanta una represión como la que jamás vi en vida, que parecía una guerra con policías disparando a quien se le cruzara, suceden este tipo de cosas. Cuando nos empiezan a tener miedo, porque no tenemos miedo, la fuerza popular se hace imparable. Así construimos el Chubutazo”.

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La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

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Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.

Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Hay muchos jóvenes.

Muchos docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.

Hay una Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que llega y gente que se va.

Gente que estuvo todo el tiempo.

Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.

Está el movimiento disca, también siempre presente.

Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.

Hay carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.

Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.

Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”

Es la cuarta.

Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.

Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.

Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.

Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.

El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.

Algunos datos de contexto:

  • Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
  • El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
  • La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
  • Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas. 
  • Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Docentes Uber

Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.

Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”. 

Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.

Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”. 

Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”. 

Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.

Plata para la deuda

Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”. 

Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”. 

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario
Foto: Juan Valeiro

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”. 

En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.

El contagio

Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.

La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.

Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos: 

  • “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y 
  • “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”. 

Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:

“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.

Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.

Y sonríe.

Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.

Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.

Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.

¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.

Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.

Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán 

  • junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
  • Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
  • De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
  • De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:

“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.

La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:

“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.

La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.

Que la cosa sigue.

En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.

Sigue cada miércoles en el Congreso.

Y todas las veces que hagan falta.

Porque hay muchos jóvenes.

Docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.

Hubo otra Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.

Hay más carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

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Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

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