Nota
Ciencia más allá de la pandemia: la voz de Carrasco y una nueva publicación
“En tiempos de crisis civilizatoria, de pandemias de miedos que paralizan a muchos y enriquecen a algunos, contar con un espacio para publicar los trabajos de quienes no aceptan transcribir los dictados del sistema tecnocientífico que nos llevó a una situación de inestabilidad genética tal que una mutación en un virus pone al mundo en situación de guerra, es más que necesario”.
Así se presenta Ciencia Digna, una publicación científica que desde este 16 de junio será de libre acceso electrónico (lintr.ee/uccsnal) y será presentada mediante un vivo por Facebook y por el canal de Youtube de la UCCSNAL: Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina. Este primer número cuenta con trabajos de uno de los inspiradores de toda esta movida, el doctor Damián Verzeñassi, y también de Alicia Massarini y Rafael Lajmanovich (Argentina), Elizabeth Bravo (Ecuador), Marielle Pallau (Paraguay), Susana Martínez Hita (Perú), entre tantos.
Algunos de los artículos: “La instrumentalización de las leyes
naturales para la acumulación del capital. El caso de la biología molecular”, “Del daño genético a la vida digna”, “Consecuencias del modelo transgénico de cultivos resistente a herbicidas en Argentina: ¿es solo un problema de distancias?”, “¿Tecnociencia de mercado o Ciencia Digna?”
La fecha no es casual. El 16 de junio de 1946 nació el doctor Andrés Carrasco, que en este extraño siglo 21 se transformó en una voz de referencia del pensamiento crítico y científico. Falleció en mayo de 2014. Un mes después, en Rosario, se consagró al 16 de junio como el Día de la Ciencia Digna en homenaje a Carrasco. Y el mismo día de 2015, también en el ámbito de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, nació la UNCCSNAL que en la revista, a través de Verzeñassi, postula:
- Una Ciencia que reconoce que NO es neutra, ni universal, ni objetiva.
- Una Ciencia que asume su posicionamiento ideológico, ético y político como un punto de partida para pensar críticamente, incluso sus propias estructuras.
- Una Ciencia que no se subordina al mercado, ni acepta las presiones de corporaciones, ni de gobiernos para pensar y/o actuar.
- Una Ciencia que recupera la mirada integral de la Vida y acompaña y estimula el cuidado de la Naturaleza.
- Una Ciencia que, en palabras de Andrés Carrasco, espera ser capaz de estar a la intemperie, para poder pensar “con una perspectiva que permita crear espacios donde el debate abra nuevas posibilidades, abra nuevos actores, incremente la participación”.
Hablar de Carrasco no significa hablar del pasado sino de un presente con manifestaciones como esta propia revista, e ideas y acciones para el futuro.
Publicamos entonces la nota realizada para la revista MU en 2010, en la que Carrasco discute la idea del consenso como paradoja no-democrática. Habla sobre obediencia y pensamiento crítico; cuestiona a las corporaciones transgénicas y a la ciencia subordinada que se comporta como en el shopping. Define las formas de control social, las comunidades que abren caminos al defender sus territorios y su salud, las violaciones a los derechos humanos que genera el modelo productivo. Leer hoy sus argumentos es una invitación al debate sobre políticas y depredaciones que se profundizaron desde entonces. Sus acciones y sus ideas ponen a Carrasco en un lugar crucial para cualquier idea que se quiera en el siglo 21 sobre una ciencia genuina.
El doctor Andrés Carrasco había sido presidente del CONICET, y fue el investigador que en 2009 detectó los efectos del glifosato en su laboratorio de la UBA, logrando una rara unidad. Al margen de toda grieta, el gobierno y el sector del agronegocio (representados por el ministro y ahora secretario Lino Barañao a través de Clarín y La Nación) salieron a desmentir y desprestigiar las investigaciones que se anticiparon a lo que es un debate mundial: los efectos de los venenos que masivamente se utilizan para la producción de transgénicos.
Pero Carrasco cuestionó no solo el paquete tecnológico, sino todo un estilo de pensamiento y de políticas. Por eso esta nota, originalmente publicada en junio de 2010 (MU 35) bajo el título Sobre chanchos y caranchos, es una invitación a pensar la actualidad y el futuro.
Sobre chanchos y caranchos
Andrés Carrasco, científico. Sus investigaciones en embriología molecular sobre las malformaciones y enfermedades que producen los herbicidas usados en la soja, abrieron un debate acerca del actual modelo de desarrollo y sus consecuencias que califica como “devastadoras”. Carrasco analiza aquí el rol de la ciencia como forma de control social, la diferencia entre crecimiento y desarrollo, el progresismo que clona ideas de Cavallo, y la acción de las comunidades en defensa de sus derechos. ¿A qué hay que temerle más: al conflicto o al consenso? Por Sergio Ciancaglini.
El doctor Andrés Carrasco tiene dos sedes de trabajo.
El Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires, donde sus experimentos con embriones anfibios confirmaron algunos de los venenos del modelo sojero, y el Bar de Cao, bello resabio de 1915 en el barrio de San Cristóbal, en el que suele instalarse con netbook y celular, y donde aceptó conversar sobre ciencia, modelos de producción, pensamiento crítico, neodesarrollismo, minería, soja, tecnología, progresismo, comunidades que se organizan, dependencia, democracia y futuro, entre otros enigmas un tanto inexistentes en las agendas mediáticas y políticas. Carrasco cree que esa propia inexistencia es un símbolo de cómo opera el actual modelo, cosa que van experimentando hasta los embriones anfibios.
Cierra la netbook y menciona una palabra clonada al infinito en este Bicentenario: “La palabra es emancipación. Pero es lo que está pendiente: emanciparnos de modelos de pensamiento o epistemas que nos convierten en imitadores, en subordinados a formas de pensamiento único. El pensamiento crítico es el que deja de obedecer, el que pone una duda: ¿el pensamiento único es el correcto, o lo están imponiendo para que no pensemos de otra manera? Si compramos esa idea de pensamiento único, que ya es un modelo civilizatorio, perdemos la libertad de tomar decisiones sobre nuestra vida y nuestro futuro”.
No te bañes en glifosato
Tiene 64 juveniles años recién cumplidos, es médico egresado de la UBA, militó en el peronismo en los años 70 (“pero no en Montoneros, teníamos críticas a las formas organizativas, las mismas que plantearon más tarde muchos de sus integrantes”). Desde 1980 hasta 1990 desarrolló sus investigaciones en Suiza y Estados Unidos. En el año 2000 estaba participando con muchos de sus antiguos compañeros en el Frepaso, y el gobierno de la Alianza lo designó como presidente del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).
Más recientemente, Nilda Garré lo nombró en el Ministerio de Defensa como subsecretario de Ciencia y Tecnología, pero Carrasco decidió renunciar luego de dar a conocer, en abril de 2009, sus investigaciones en el Laboratorio de la UBA sobre los efectos del glifosato (el herbicida atado a la producción de soja transgénica). Había trabajado en embriones anfibios, y confirmó estudios que venían realizándose en Francia. Detectó:
1) En embriones inmersos en dosis 1.500 veces menores a las de las fumigaciones: disminución del tamaño, alteraciones cefálicas con reducciones de ojos y oídos, pérdida de células neuronales, compromiso en la formación del cerebro. Sus conclusiones: “Podrían indicar causas de malformaciones y deficiencias en la etapa adulta”.
2) En embriones inyectados con dosis 300.000 veces inferiores a las de las fumigaciones: malformaciones intestinales y cardíacas, alteraciones en la formación de los cartílagos y huesos del cráneo, incremento de la muerte celular programada.

El informe afectó las células neuronales de quienes en el ámbito oficial y privado defienden el modelo sojero, y Carrasco incluso recibió amenazas. Renunció al Ministerio de Defensa: “Preferí no mezclar a otras personas en el revuelo. Además mi filosofía es no atornillarme a los cargos. Recomiendo públicamente a todos los compañeros, o no, que tienen cargos públicos, que tengan una profesión, un oficio, que no sea ser político, funcionario, diputado. Para mí fue un honor tener cargos, pero soy médico, investigador, y cuando he aceptado un nombramiento es con la intención de hacer un aporte, pero sabiendo que volveré a lo mío. Hay que preservar los grados de libertad de conciencia y trabajo”.
Sobre los ecos de sus ensayos: “Es increíble que la reacción haya sido por el informe, y no por los centenares de denuncias que venían haciendo médicos rurales y vecinos de todo el país. Si yo no hubiera llegado a esas conclusiones, ¿quién tendría razón? ¿El que está en el laboratorio o el vecino que muestra lo que le pasa? Vivimos en un sistema de negación. Cuestiones como éstas no se estudian a propósito, para que no se conozca lo que provocan. Pero el glifosato no es el centro del problema, ni Monsanto (la multinacional sojera). Lo más grave, lo enfermo, es el modo de producción actual que tiene un efecto perverso sobre el ambiente, la salud humana y la sociedad”.
Magoya y los nuevos ricos

El científico en el bar de Cao. En 2012 Carrasco fue uno de los fundadores del Diplomado en Periodismo y Comunicación Ambiental de lavaca.
Carrasco habla de ciencia, o de formas de pararse ante la vida:
«La tendencia de la comunidad científica argentina es ser legitimada por el exterior. Es una comunidad subalterna, en el sentido de que está subordinada a las lógicas de los grandes centros científicos. Es bueno tener relaciones, no subordinación. Queremos ser del primer mundo, y entonces creemos que hay que imitar al primer mundo, lo seguimos. El verdadero primer mundo, en cambio, piensa en sus propias necesidades, sus propios proyectos. No imita ni se subordina. Pero para colmo esta comunidad no es consciente, o no reconoce ese problema. Vive copiando formas y lógicas, hay un deslumbramiento por las tecnologías. Es como el nuevo rico que va al shopping y quiere comprarse todo para ser como otro».
¿Y qué compra?
Paquetes tecnológicos. Pero, primero, lo que compra es modos de pensar. La dependencia es ideológica, siendo que hoy más que nunca el modelo de desarrollo de un país depende del pensamiento y conocimiento que sea capaz de generar. Más en un país dependiente como el nuestro. No se trata de enfrentarse a países centrales, sino de tener políticas de desarrollo científico y pensamiento propios.
¿Por ejemplo?
Lo primero es entender que la idea de ciencia neutral y universal no puede creerla ni Magoya. Se usan esas clasificaciones para que todos tengamos que hacer lo mismo. Pero es mentira. Cada estructura de poder, histórica e ideológicamente, ha tenido su propio pensamiento, objetivos, desarrollo científico tecnológico, de acuerdo al perfil de Nación que dibuja para sí. El desarrollo atómico de los norteamericanos no se debe a un proceso de evolución científica determinado, sino a que querían tener la bomba atómica.
¿Y en nuestro caso?
En Argentina tenemos un modelo de producción que no es soberano. No lo es en minería, en agricultura, en energía. Lo están decidiendo otros. El factor nuevo es que por primera vez las instituciones ligadas a la producción de conocimiento han sido incorporadas a esa dependencia. La famosa resistencia de los sectores universitarios y de pensamiento crítico, ha cedido. Se doblan sin romperse. Y al doblarse ceden su autonomía en función de participar del festín de pertenecer al primer mundo, adoptando un modelo de desarrollo supuestamente exitoso pero diseñado no de acuerdo a nuestros intereses, sino a intereses que nos perjudican. El CONICET, por ejemplo, está jugando ese rol.
Cavallo versión progre
¿Cómo juega ese rol?
Esto nunca lo dije, pero cuando dimos a conocer la investigación sobre el glifosato, no se puede descartar que Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, la cámara que nuclea a los sojeros) haya apretado a determinados sectores del gobierno para que el CONICET emitiera su famoso informe diciendo que no había ninguna evidencia de que el glifosato tuviera que ver con la salud humana. A pesar de que en el propio informe incluyen evidencias en contrario. No es que defiendan al glifosato –que es una porquería-. Lo que defienden es un instrumento esencial para este modelo de producción. Atacar al glifosato era atacar a los paquetes tecnológicos, y eso es cuestionar el modelo. Por eso el CONICET aparece con ese informe vergonzoso, para cerrar el debate.
No lo lograron.
¿Sabe por qué no lo lograron? Porque los efectos de todo esto siguen afectando a cantidad de personas, generando enfermedades de todo tipo, y frente a eso las comunidades siguen moviéndose, organizándose. Hay un estado colectivo de denuncias que obligan a seguir discutiendo. Pero además fracasaron en ningunear o falsear este tema porque son tontos. No se cierran los debates de manera autoritaria, con sectores empresarios exigiendo que el gobierno coopere con ellos en defensa del modelo de producción y con el gobierno complaciéndolos. Lo que más me preocupa es que están convencidos: piensan que esto es el desarrollo, y me consta que ocurre en ese ámbito “progre”, digamos. Eso es la desaparición de la actitud crítica del pensamiento científico.
¿Cuál es la consecuencia?
Que ahora, como nunca, hay una política de devastación del territorio, se han lanzado como caranchos a llevarse riquezas energéticas, mineras, del suelo y el agua. Es claramente un sistema depredador. Por eso no discuto regalías o retenciones, porque sería ponerle precio a la depredación. Lo que discuto es la lógica, que es anterior a este gobierno, porque se plasma en la época de la dictadura y fue avanzando según el momento. Pero lo que no veo es que este gobierno esté con disposición para discutir estos temas. Hay una criminalización local en las provincias a quienes se oponen a estas cosas, y una legitimación de estos modos productivos que me resultan una política neodesarrollista trasnochada.
¿Cómo sería ese neodesarrollismo trasnochado?
La idea de que mucha tecnología en ese marco de dependencia del que hablábamos, va a traer mucha justicia, distribución… Me recuerda la idea del “derrame” de Domingo Cavallo, pero más “progre”. (La “teoría del derrame” indicaba que creando riqueza para colmar a los sectores altos, algo de esto se derramaría sobre el resto de la sociedad; finalmente se derramaron varias cosas, salvo la riqueza). La diferencia es que con Cavallo todos salíamos a protestar. Pero hoy ya es parte de una política. Mis colegas y muchos compañeros están pensando así. Entonces aquel discurso de Cavallo triunfó, perforó a esos ámbitos institucionales, se metió dentro de las universidades que se han convertido en varios casos en agentes de propaganda de esos paquetes tecnológicos, y privatizan el conocimiento. No es que vienen a comprar las universidades, sino que las ponen en función de las demandas privadas que nos van a llenar de felicidad por desborde.
El debate de fondo
Usted estuvo en el gobierno. ¿Por qué ocurre eso con funcionarios que dicen provenir de otra lógica, más crítica?
Buena pregunta. El gobierno tiene cosas elogiables, algunos aspectos de distribución de riqueza, política de derechos humanos, tendencia a nacionalizar algunos puntos de la economía. Se me pueden pasar cosas técnicas, pero intuitivamente estoy de acuerdo. El problema es que todo eso tiene mucho de simbólico y fácil. Hay construcciones disonantes. Se habla de derechos humanos, pero por otro lado no se discute el modelo que está atacando esos derechos. Lo que me pregunto es si las cosas que yo planteo como relativamente fáciles y que uno ve como positivas, no están evitando la discusión de fondo: de qué modo se está legitimando ese modelo de desarrollo. Es equivalente a las cosas por las cuales peleamos en los 70. Antes era lo ideológico, lo político. Nadie hablaba del agua y los recursos naturales, salvo Perón. (En 1972 Juan Perón, aún en el exilio, escribió un “Mensaje Solidario a los pueblos y gobiernos del mundo”, donde denuncia el despilfarro de recursos naturales, la contaminación ambiental ligada al empobrecimiento social, el sometimiento tecnológico, la ausencia de políticas propias en los países del Tercer Mundo, y varias cuestiones de premonitoria actualidad pero fuera de la “agenda” de los 38 años posteriores). Los conflictos de los próximos 20 años van a pasar por esto que hoy se discute del tema medioambiental, aunque en realidad se trata de toda esta cuestión aún más profunda que estamos conversando. Entonces, con o sin progres, lo real es que si mi pensamiento no es conflictivo con el pensamiento hegemónico, estoy cooperando con él.
El consenso
Carrasco sigue fiel a su estilo de hacerse preguntas originales:
“¿Quién dijo que hay que plantar 20 millones de hectáreas de soja para darles de comer a los chanchos chinos? Por eso digo que no es un problema de rentas, o de aplicarle el 80 por ciento de retenciones a la soja. Por lo menos entendamos que esto no nos conviene como país. Y pongamos equipos a trabajar para ver cómo hacer las cosas. Pero no se hace, al menos mientras se siga creciendo, porque se confunde ‘crecimiento’ con ‘desarrollo’. Que ciertos grupos ganen más no quiere decir que esté cambiando la base de la economía. Me parece que el gobierno, con la capacidad que ha demostrado de reordenar las agendas políticas, podría empezar con este tema. ¿Hay voluntad para empezar?”
No se la percibe demasiado.
Pero ahí está el problema. Porque estos debates los resuelve el Estado, o los resuelve la gente de otra manera. El conflicto no desaparece por decreto. En Los Toldos con la soja, en Andalgalá con la minería, las comunidades plantean el conflicto y el Estado les manda la Gendarmería. No digo que sea el gobierno nacional, pero los provinciales no están en conflicto con la Nación en esos temas, y a nivel nacional que no me digan que no saben lo que está pasando. Saben lo mismo o más que lo que sabemos usted y yo. Y mientras tanto me sorprende mucho que la gente de esos lugares habla de genocidio. A mí me cuesta usar esa palabra. Pero ellos sienten que está desapareciendo no el cuerpo, sino lo que tienen y han construido como seres humanos, se pone en tela de juicio su tierra, su lugar, su economía, su cultura. En vez de ser matados físicamente, se sienten matados en su dignidad porque los están saqueando. En esas cosas noto las paradojas con la Ley de Medios.
¿Por qué?
Porque me parece bienvenida esa intención de romper las hegemonías de los medios. Pero, ¿por qué lo hace el gobierno? ¿Kirchner le pega a Magnetto (Héctor, ejecutivo del Grupo Clarín) por su poder mediático, o porque además es socio de todos estos negocios? Porque es Papel Prensa, pero Clarín y La Nación son Expoagro, son actores concretos de estos negocios. No sentarse con Magnetto y sí con Grobocopatel (Gustavo, llamado “el rey de la soja”) me parece una contradicción. Se habla de la oligarquía, pero la oligarquía hoy está desarmada arrendándole los campos a Grobocopatel. Entonces hay algo que no pega.
El doctor Carrasco considera que la ciencia está jugando un rol de control social, de adormecimiento de los debates:
«Soy un convencido de que la política es el lugar donde se resuelven los conflictos y se negocian los intereses. Y la convivencia es un conflicto permanente. Pero la tecnología, la ciencia, van intentando ocupar el lugar de ‘la verdad’. Están muy cerca del lugar de la religión: un pensamiento mágico, que cree que puede plantear cuál es la verdad, en el terreno secular en lugar del religioso. Un nuevo dogma, ahora representado por la ciencia, frente a la cual, como es universal, neutral y objetiva, debe haber consenso».
¿Y qué busca ese dogma científico?
El control social. Cuando desaparece el conflicto, hay control social. Y la herramienta es el consenso. Pero en realidad, todo avance o retroceso en la historia es por la resolución de conflictos, no por su eliminación y el consenso. Cuando se sustituyen las razones políticas por razones tecnocráticas, también es control social. Yo le tengo miedo a la palabra consenso. No puede haber consenso entre una vaca y un carnicero. Si logro el consenso, mato el conflicto, mato a la vaca, y alguien se hace cargo de dominar la situación.
Según esta idea, hay una paradoja: cualquier noción genuina de democracia peligra cuando lo que domina es el consenso.
Exacto. Porque los avances van a existir en la medida en que existan y se resuelvan conflictos. No hay que temerles. Al revés, yo puedo lograr un consenso en el que la ciencia dice qué es la enfermedad, y genera negocios para los grandes laboratorios transnacionales. O puedo definir qué es normal y qué no –el caso de la homosexualidad durante mucho tiempo, por ejemplo-, y diseñar perfiles, conductas, personalidades. A través de los medios de comunicación se pueden inventar peligros o estados de ánimo detrás de los cuales viene el remedio salvador.
Carrasco reconoce algo: “Si no hubieran existido las Madres de Ituzaingó en Córdoba, denunciando la contaminación y las enfermedades, yo no me hubiera puesto a investigar en el laboratorio. Lo más notable de esta época es la cantidad de comunidades que entraron en estos temas, arrastrando incluso a legisladores y fallos judiciales como los que frenan y alejan las fumigaciones de los pueblos. Eso no soluciona el problema, pero abre la discusión sobre el modo de producción, sobre el rol de las empresas, sobre qué tipo de desarrollo queremos. Y esas comunidades lo hacen apelando no sólo a la racionalidad, sino también a sus derechos, al sentido común, a la belleza del lugar en donde viven, y a la vida”.
Mientras Carrasco experimenta con embriones, y las empresas con seres humanos, queda propuesta una agenda para no temerle a los conflictos.
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.
Ley de explotación laboral
Conste en actas

lavaca.org
Fotos: Lina Etchesuri y Tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 12 del mediodía el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) hizo su ingreso a la Plaza de los Dos Congresos con una columna poderosa con mix de gremios de la CTA y los más combativos de la CGT.
A las 12:50 se fueron.

El Congreso desde la plaza. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
En ese momento las columnas de movimientos sociales –Libres del Sur, Movimiento Evita, UTEP, MTE– se adelantaron para ocupar el lugar, sobre Yrigoyen pasando Solís, frente al vallado.
A las 13:40 las banderas del Evita comenzaron el éxodo.
En ese momento comenzaron a oírse más los megáfonos de los partidos de izquierda que se agolpaban sobre Rivadavia, casi esquina Callao, frente al vallado.

La izquierda llegó y se fue, para esquivar a los clásicos Encapuchados con Mochilas Nuevas. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
A las 14 irrumpió la banda Cuatro Encapuchados con Mochilas Nuevas que no formaban parte de la movilización. Tiraron unas piedras, quemaron unos cartones.
A las 14:07 el camión hidrante empezó a rociar todo lo que tenía delante.
A las 14:11, los partidos y las organizaciones de izquierda comenzaron la retirada.
A las 15 sólo quedaba un pequeño grupo, algunos jubilados y mucha –mucha– policía, que no dejaba transitar ni a vecinas del barrio que iban a comprar remedios.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.orgi
A las 17 la plaza estaba desolada, a excepción de un pequeñísimo grupo cantando Ska-P.
“Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo.
Un juego bien pensado en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar. Baila hermano el vals del obrero.”

Memorias de la Ley Banelco. Esta vez las transferencias se realizaron con éxito. Foto: tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 22.35 el proyecto de explotación laboral se convirtió en ley.
Hasta Dios tuvo un mal día: fue este.
PD) La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) contabilizó 122 personas heridas y cuatro detenidas, la gran mayoría reprimida cuando se manifestaba en el Obelisco, a las 10.30 de la mañana, contra los despedidos de la fábrica de neumáticos FATE.

Al irse la gente, nuestra fotógrafa Lina Etchesuri saca fotos de los volantes. Abajo el resultado.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org

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