Nota
Mecha Corta

Crónicas del más acá. Por Carlos Melone.
Cuando recibí el mensaje en mi celular, me habitó la sorpresa.
Quería verme, quería mantener la reserva del encuentro y que le avisara apenas pudiera.
Quería contarme algo y quería preguntarme algo.
Con R. tengo una relación distante.
Diferentes concepciones de la vida (en su totalidad) han hecho que tengamos un pacto tácito de lejanías y encuentros cuidadosos a fin de evitar cortocircuitos. Tenemos un trato respetuoso y hasta cálido y mucha gente amada en común. Ninguno desea generar despelotes o situaciones ásperas.
Y ambos somos portadores del apelativo “mecha corta”. Entonces, los cuidados se redoblan.
En este marco de relaciones el mensaje estaba completamente fuera de cuadro.
Respondí rápidamente y nos encontramos en una cervecería del Emirato de Lomas de Zamora una tardecita ardiente del diciembre de “muuchaaaachos”…
R. anda por los 50 años. Es papá de dos chicas por las que tiene adoración y le va bien en la vida en términos económicos.
Apenas se sienta me aclara que en el fondo no sabe por qué me va a contar, que entiende las diferencias que nos separan (jamás hablamos de eso) pero que necesita que lo escuche y que le responda algunas preguntas.
Porque –me dice– “yo puedo pensar mejor que él”. Un elogio tan equivocado como sorprendente.
La curiosidad era un oleaje furioso que me despeinaba el alma. Especulé velozmente con una crisis familiar o una enfermedad, pero no arriesgué nada.
Solo le dije que hablara con confianza, que iba a escuchar.
Ya lo he dicho antes: escuchar es un arte complejo, desafiante.
Me cuenta que la más chica de sus hijas (13 años) va a un club de la zona a practicar vóleibol y, por supuesto, a hacer un poco de vida social.
Que una tarde/noche llega a la casa llorando y sin decir una palabra se encierra en la habitación. Venía del club.
Él estaba casualmente (es un horario en el que habitualmente está trabajando) y también su señora.
Se quedaron perplejos porque la nena es muy alegre, cariñosa y cero dramatismos en la vida. Ambos pensaron en alguna pelea con una amiga o en algún temprano desengaño amoroso o alguna frustración deportiva.
La conducta era, al menos, inusual.
La mamá sale presurosa hacia la habitación y él se queda en el comedor, preocupado, pero se queda. Deja que su señora tome el timón de la situación.
Me reconoce que siempre lo hace y que no sabe si está bien o está mal. No me pregunta, pero se queda mirándome. Yo hago el gesto de “seguí nomás, no tengo nada que decir”.
Se fue a trabajar al rato sin saber qué pasaba. Madre e hija seguían en la habitación. Por supuesto que mandó 100 mensajes a su señora preguntando qué pasaba hasta que finalmente ella lo llamó y le dijo simplemente “hablamos en casa” y fue terminante: no adelantó ni le comentó nada.
R. trabaja hasta la madrugada y llegó a su casa pasadas las dos de la mañana. Su señora lo estaba esperando despierta.
Desde el breve y cortante llamado de su esposa estaba asustado, pero no sabía que pensar.
¿En qué se piensa cuando no se sabe que pensar?
Le contó una historia trágicamente repetida en la vida de miles.
Había existido una situación con un empleado del club. Una situación que había ido creciendo, que la hija había creído manejar y no, no había podido. Un abuso, hecho y derecho, y no solo de palabra.
Claramente.
La señora de R. se había comunicado con otras familias de las chicas y allí saltó que su hija no era la única que había pasado por situaciones incómodas y abusivas.
Los secretos y las imposibilidades. Las puertas cerradas que un golpe de viento (a veces) abre.
El efecto dominó se puso en marcha, incluida una mamá abogada que al día siguiente se iba a presentar en el club e iba a iniciar las acciones legales correspondientes. Dentro de lo dramático de la situación, la deriva hacia acciones concretas había sido muy rápida, ejecutiva y con un consenso absoluto por parte de otras familias.
Mientras me lo contaba tenía los ojos arrasados por las lágrimas.
Me pregunté por qué esas lágrimas. Muchas respuestas posibles. Demasiadas.
En el momento en que escuchó la historia relatada por su señora me dijo que tuvo una calma absoluta. Ella estaba preocupada por cómo podía reaccionar él, pero se sintió invadido por una calma que lo sorprendió.
Su hija no quería ver ni hablar con nadie que no fuese su mamá. Conversaron acerca de la conveniencia o no de decirle a los abuelos. Resolvieron que sí y se fueron a acostar. Habría que seguir la evolución de la nena en el territorio de lo emotivo.
Me contó que no durmió, que estaba como en blanco. No lo atormentaba nada, no se sentía furioso ni deprimido ni triste.
Su señora lo había convencido de que las cosas iban a ir bien. Que había que ser pacientes, cuidadosos, pedir asistencia profesional.
Más allá de los meandros de la psique, los dioses del sueño se ponen esquivos y caprichosos cuando los necesitamos.
Salió de su casa temprano cuando todos dormían. Subió a su auto, manejó despaciosamente y se detuvo en la puerta del club.
Me repitió 100 veces que estaba tan tranquilo como nunca lo había estado en su vida.
Vio entrar al empleado del club sospechado de abusos y lo llamó por su nombre de pila.
El hombre se detuvo. Un hombre mayor, algo encorvado, de escaso pelo blanco y figura físicamente pequeña.
Esto me dijo R. con precisión literaria.
¿Por qué me dio esos detalles?
Sacó una pistola de su cartera y lo apuntó. Le dijo de quién era papá sin gritos ni escándalo. No lo insultó ni lo amenazó.
El hombre se quedó paralizado. No corrió, no gritó, no hizo nada. Se quedó pálido y quieto mirándolo, como una efigie.
Estaban solos.
R. me dijo que en ese momento quería matarlo. No quería asustarlo ni darle una lección.
Quería matarlo. ¿Redime la muerte?
Calcula que la situación no debe haber durado más de 30 segundos. Se dio cuenta que no iba a poder. Simplemente eso.
Guardó la pistola con cuidado y sin decir una palabra se fue.
Hizo dos cuadras con su coche, se detuvo, estacionó con cuidado y se puso a llorar como un chico.
Así me dijo: como un chico.
¿Cómo lloran los chicos?
¿Cómo lloran los adultos?
Hacía mucho calor y pedí una nueva cerveza. Se hizo un largo silencio.
Yo no había dicho una palabra a lo largo de todo el relato. Me miró y me preguntó: vos, ¿qué hubieras hecho?
No era una pregunta sobre el deber o la presunción moral: era una pregunta sobre la acción concreta.
Una tarde calurosa en el Conurbano Sur, donde pocas veces somos campeones de algo y conocemos de memoria la exquisita senda del perdedor.
Miré a mi alrededor y vi mucha gente conversando.
Tenía que responder.
¿Tenía que responder?
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Nota
Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

El gendarme Héctor Guerrero será procesado por el ataque que hirió gravemente en la cabeza al Pablo Grillo el 12 de marzo pasado (la foto de portada muestra a Pablo durante su recuperación, que aún continúa). La Sala II de la Cámara Federal porteña ratificó la decisión de la jueza María Servini que había sido apelada por el acusado. Además, pidieron investigar las posibles responsabilidades de quienes estuvieron a cargo del operativo. Presentamos aquí la información del diario Tiempo Argentino, uno de los integrantes de la Unión de Medios Autogestivos.
La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas producidas al fotógrafo Pablo Grillo y por el abuso de armas en otras cinco oportunidades durante la manifestación de los jubilados del 12 de marzo pasado.

El gendarme Héctor Guerrero el día de su declaración ante la jueza María Servini.
El fallo de la Cámara lleva las firmas de los jueces Eduardo Farah, Martín Irurzun y Roberto Boico. En su voto, Boico además, exigió que se profundice la investigación por las eventuales responsabilidades de las autoridades a cargo del operativo.
La situación del gendarme Guerrero había llegado a la cámara de apelaciones luego de un planteo de la defensa del acusado en la que pidió revocar el procesamiento como presunto autor del disparo con una pistola lanza gases contra Pablo Grillo, quien sufrió heridas gravísimas durante la represión policial a aquella protesta de jubilados en el centro porteño.
El planteo de la defensa se produjo en el contexto de varias resoluciones judiciales polémicas que se dieron durante en la semana posterior al triunfo electoral de La Libertad Avanza (LLA), que tuvieron como principales beneficiarios a Mauricio Macri y Javier Milei, y como principales perjudicados a Cristina Kirchner y Guillermo Moreno. Sin embargo, el oportunismo no funcionó y este viernes los tres camaristas le dio un revés al gendarme al entender que el acusado debe ir a juicio.
Guerrero, asistido por los abogados Martín Sarubbi y Claudio Nuncija, solicitó revertir el procesamiento que oportunamente había sido dictado por la jueza federal María Servini. La defensa sostuvo que no está acreditado que el gendarme haya sido el autor del disparo y afirmó que su conducta se ajustó a los protocolos vigentes para el uso de armas lanzagases.
En tanto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que interviene como querellante, respaldó la resolución de Servini y la validez de las medidas de prueba, entre ellas el relevamiento en el lugar del hecho, un informe balístico de la Policía de la Ciudad y la reconstrucción denominada “Mapa de la Policía”, elaborada por realizadores audiovisuales y peritos forenses.
Nota
MU 210: La batalla final


El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?
Las notas de esta edición:

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez
¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano
¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Carla Soggiu: La impunidad avanza
Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy
¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini

Crónicas del más acá: Al trote
POR CARLOS MELONE

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas
La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel
Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini

Sin protección: Ley contra el Acoso y después
Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes
Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa
A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo
Nota
Cómo como 2: Cuando las marcas nos compran a nosotros

(Escuchá el podcast completo: 7 minutos) Coca Cola, Nestlé, Danone & afines nos hacen confiar en ellas como confiaríamos en nuestra abuela, nos cuenta Soledad Barruti. autora de los libros Malcomidos y Mala leche. En esta edición del podcast de lavaca, Soledad nos lleva a un paseíto por el infierno de cómo se produce, la cuestión de la comida de verdad, y la gran pregunta: ¿quiénes son los que realmente nos alimentan?
El podcast completo:
Con Sergio Ciancaglini y la edición de Mariano Randazzo.

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