Nota
El grito villero: cuarta semana de acampe
La medida de fuerza que la Corriente Villera Independiente comenzó para reclamar al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la urbanización de los barrios y la emergencia habitacional no tuvo aún ninguna respuesta de las autoridades porteñas. Ya pasaron más de cuatro recambios de huelguistas. Otras organizaciones se plegaron a la acción.
La medida de fuerza que la Corriente Villera Independiente comenzó para reclamar al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la urbanización de los barrios y la emergencia habitacional no tuvo aún ninguna respuesta de las autoridades porteñas. Ya pasaron más de cuatro recambios de huelguistas. Otras organizaciones se plegaron a la acción.
“¡Laburen! ¡Laburen!”, gritó por duplicado un tipo que cruzaba la avenida 9 de Julio por Corrientes, en dirección al Río de la Plata, cómodamente sentado en un taxi. Gastón Pauls, que está abrazado a los villeros y villeras que desde hace casi 4 semanas están realizando una huelga de hambre en el Obelisco para reclamar al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la urbanización de sus barrios, no da crédito a sus oídos.
Algunos se ríen, otro subraya que es la primera vez que les gritan algo así en 18 días, y Lucero, que hace 15 minutos se emocionó hasta las lágrimas al explicar la lucha y al recordar a su hijo, que la espera en su casa y le recomienda que coma algo, que por lo menos tome la sopa, tampoco se inmuta. Posa para la foto con el actor y agradece que se haya acercado a bancar la carpa. “No nos van a desgastar. Nosotros seguimos fuertes”, resume.
La organización y la rabia
La estructura recuerda mucho a la emblemática Carpa Blanca que docentes argentinos instalaron frente al Congreso Nacional a fines de la década del ´90. “Vení, pasá al bunker”, invitan los huelguistas a lavaca. El bunker se encuentra detrás de una enorme bandera de la Corriente Villera Independiente, la organización que encabezó el reclamo, al que se sumaron La Poderosa y Marea Popular. Hay colchones, ropa, más colchones y una biografía de Rodolfo Walsh en uno de ellos.
“Lamentablemente, las novedades son las mismas que el primer día: no se ha acercado absolutamente nadie del gobierno de la Ciudad”, afirma tajante uno de los integrantes de la asamblea de Zavaleta de La Poderosa. “Tal vez lo que cambió tiene que ver con la composición y fortaleza que hay dentro de la carpa y con la mística que se generó entre los propios compañeros huelguistas de los distintos barrios. Sentimos que estamos más fuertes”.
Las organizaciones sostienen que la única referencia de las autoridades porteñas hacia la carpa fue una acusación: están ahí porque les pagan, porque quieren subsidios, porque están todos aparateados. “Cualquiera que visita la carpa se da cuenta de que acá hay agrupaciones independientes”, apuntan. “Somos vecinos que estamos peleando por la urbanización hace muchísimos años que hemos llegado a un nivel de organización, de rabia y de impotencia que nos hizo levantar esta carpa”.
“Nosotros también existimos”
Más allá del tratamiento particular y estigmatizador de algunos medios de comunicación, las organizaciones y huelguistas subrayan el buen impacto que tuvo la medida de fuerza en la opinión pública. Acuerdan que, en parte, la estrategia de no cortar la calle pero sí acampar rindió sus frutos. “Cuando sucede eso hablan de caos vehicular, de no cagarle la vida a los otros laburantes, y la verdad que esto es una postal, queremos que todos saquen una foto y la guarden: hace 18 días que estamos en una carpa durmiendo entre ratas para que alguien del gobierno de la Ciudad nos explique por qué no cumplen la ley”, apuntan desde las asambleas de La Poderosa de Zavaleta y Retiro.
Nicolás Castelli, de Marea Popular, sostiene que el desafío de la medida de fuerza fue no quedar invisibilizado. “La idea es no cortar la calle, pero que esto tampoco se convierta en un paisaje”, dice. “Ese un riesgo también, pero nosotros tampoco queremos llegar a la radicalización de otras medidas, como hacer otro tipo de huelga de hambre más agresiva para el cuerpo de los compañeros”.
Por su parte, Pedrín, vecino de Villa Soldati y militante de la Corriente, critica la ausencia del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. “Quiere ampliar el microcentro, pero se olvida de los barrios que están muy carenciados”, dice. “El trabajo que él tiene que hacer como jefe de Gobierno lo hacemos nosotros, los movimientos. Me parece que nosotros nos tenemos que poner en pie de lucha como organizaciones y plantear que nosotros también existimos”.
Una victoria
-Ma, ¿comiste?
-No comí, estamos en huelga de hambre.
-¿Te vas a dormir a casa?
-No, ahora no, me voy el domingo.
-Bueno mamá, pero tomá la sopa
Lucero, vecina de Chacarita y militante de la Corriente, recuerda la conversación que tuvo con su hijo y sus ojos se le llenan de lágrimas. Otra de las postales de la Carpa Villera es la fuerte presencia de mujeres poniendo el cuerpo al reclamo por la urbanización de los barrios. “Todos los compañeros nos pusimos fuertes armando la carpa-señala-. Fue una polémica esto que estaba dando vuelta por todos lados, pero a nosotros nos daba fuerza para seguir adelante y no desmayarnos. Piensan que van a desgastarnos, pero seguimos fuertes, con más compañeros”.
Los integrantes de La Poderosa destacan que, además de la importancia de que el conflicto pueda expandirse lo más posible, ya hubo una victoria. “Es el cueo hacia adentro, que todos nuestros barrios estén acompañando”, -explican-. Si esto está de pie y estamos fuertes, con todos los barrios y las agrupaciones que estamos, es porque el reclamo es legítimo. Esto no es ningún satélite de nuestros barrios, sino que ésta es la cara y el cuerpo de ellos”.
¿Cómo repercute la medida de fuerza en los barrios? Lucero: “Siempre repercute, porque no todos tenemos una misma mirada. Se dice: ´Che, ¿pero vos vas a entrar en la huelga?´ ¡Obvio que voy a ir a la huelga, porque lo necesitamos, porque no podemos seguir viviendo así! Esa es la realidad que nosotros tenemos que hacer ver en los barrios”.
En ese sentido, Castelli, de Marea Popular, apunta que la medida de fuerza y la adhesión de los barrios, los vecinos y las vecinas es vital para la cohesión del reclamo. “Esto ayuda a concientizar a otros compañeros para darse cuenta que a través de la organización y la solidaridad es la única forma de conseguir cosas”, dice.
El 100 por ciento
Las organizaciones recuerdan con gracia una encuesta de un medio de comunicación que giraba en torno a una pregunta: ¿qué debería hacer el gobierno con la Carpa? Las respuestas, cuentan, eran dos: desalojarla o escucharla. Apuntan: ninguna opción hablaba de atender el reclamo. El resultado fue que un 75 por ciento de los encuestados votaron por el desalojo. Los huelguistas se preguntan qué tira, qué manzanas y qué villas son las que opinan en esa muestra. “A ese 75 por ciento virtual le invitamos a conocer este 100 por ciento real de la Carpa Villera”, subrayan los de La Poderosa. “Que vengan, que conozcan, que entiendan cómo está formada. Por ahí les cambia la opinión. Y a los que tengan una posición tan reaccionaria que crea que es justo que se nos mueran los pibes porque los incendios agarran la precariedad de las casas, porque se nos mueran los abuelos porque las ambulancias no entran en nuestras tiras o que los chicos se queden sin escolaridad porque no pueden salir de las tiras inundadas hasta las rodillas, para aquellos que crean que por eso nos tienen que desalojar, igualmente les queremos notificar que ni para eso se ha acercado el gobierno de la Ciudad”.
Uno de los que sí se acercó no fue un funcionario. Fue un actor.
Hola, soy Gastón Pauls
“Están pidiendo algo que, en realidad, vienen reclamando hace más de 40 años, y es que se considere a los barrios como barrios y no como villas que molestan a los que quieren, aparentemente, un mundo prolijito”, explica a lavaca el actor Gastón Pauls, que se acercó a la carpa para bancar la medida de fuerza de la Corriente Villera Independiente.
“A muchos los conozco hace muchísimos años, sé que vienen luchándola, que sus reclamos no son oídos ni escuchados y ni siquiera mirados, y a veces, desde el lugar que uno tiene, puede hacer que ciertas cosas puedan, por lo menos, ser visibilizadas, ponerlas en imagen o en voz para que la gente escuche”, explica su presencia. Y, luego, va al grano: “Y porque hay gente que la está pasando mal: no es tan complejo poner el hombro”.
Consultado sobre la falta de respuesta del gobierno porteño, Pauls considera: “Es terrible. Los ignoró totalmente, y eso es una estrategia también que acá genera mucha desazón y desesperanza. O sea: están al lado del Obelisco, un emblema de la ciudad. Es tristísimo”.
Orgullo
Los huelguistas valoran que, frente a muchas fragmentaciones del arco popular a nivel nacional, las organizaciones confluyan unificadas en la Ciudad de Buenos Aires para sostener el reclamo villero. “Desde ese lugar, la Carpa también es un ejemplo de entender que, al aparato tradicional y a otros sectores que construyen la política con mucha mezquindad, nosotros somos capaces de dejar la bandera de lado por las prioridades de nuestros barrios”, recalcan desde La Poderosa.
“En los barrios se va viviendo el día a día. Vienen a darnos una mano, a vernos si estamos bien, a darnos apoyo, y eso es lo que más nos fortalece”, dice Lucero. “Más allá de dejar a nuestros hijos y de estar aquí en esta capa encerrados, viviendo con ratas, esto nos llena de orgullo a todos dentro del movimiento. Nos llena de ganas de seguir adelante y de luchar por lo que realmente queremos”.
Olga, vecina de la villa 31 de Retiro, le habla a las autoridades porteñas. “Pedimos que nos escuche, que hagan caso a los villeros. Vivimos de forma insalubre”.
Y Lucero cierra: “Vamos a seguir en la lucha. Vamos a lograr nuestro objetivo, que es vivir de forma digna”.
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.
Ley de explotación laboral
Conste en actas

lavaca.org
Fotos: Lina Etchesuri y Tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 12 del mediodía el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) hizo su ingreso a la Plaza de los Dos Congresos con una columna poderosa con mix de gremios de la CTA y los más combativos de la CGT.
A las 12:50 se fueron.

El Congreso desde la plaza. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
En ese momento las columnas de movimientos sociales –Libres del Sur, Movimiento Evita, UTEP, MTE– se adelantaron para ocupar el lugar, sobre Yrigoyen pasando Solís, frente al vallado.
A las 13:40 las banderas del Evita comenzaron el éxodo.
En ese momento comenzaron a oírse más los megáfonos de los partidos de izquierda que se agolpaban sobre Rivadavia, casi esquina Callao, frente al vallado.

La izquierda llegó y se fue, para esquivar a los clásicos Encapuchados con Mochilas Nuevas. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
A las 14 irrumpió la banda Cuatro Encapuchados con Mochilas Nuevas que no formaban parte de la movilización. Tiraron unas piedras, quemaron unos cartones.
A las 14:07 el camión hidrante empezó a rociar todo lo que tenía delante.
A las 14:11, los partidos y las organizaciones de izquierda comenzaron la retirada.
A las 15 sólo quedaba un pequeño grupo, algunos jubilados y mucha –mucha– policía, que no dejaba transitar ni a vecinas del barrio que iban a comprar remedios.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.orgi
A las 17 la plaza estaba desolada, a excepción de un pequeñísimo grupo cantando Ska-P.
“Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo.
Un juego bien pensado en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar. Baila hermano el vals del obrero.”

Memorias de la Ley Banelco. Esta vez las transferencias se realizaron con éxito. Foto: tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 22.35 el proyecto de explotación laboral se convirtió en ley.
Hasta Dios tuvo un mal día: fue este.
PD) La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) contabilizó 122 personas heridas y cuatro detenidas, la gran mayoría reprimida cuando se manifestaba en el Obelisco, a las 10.30 de la mañana, contra los despedidos de la fábrica de neumáticos FATE.

Al irse la gente, nuestra fotógrafa Lina Etchesuri saca fotos de los volantes. Abajo el resultado.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
Nota
MU 210: La batalla final


El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?
Las notas de esta edición:

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez
¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano
¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Carla Soggiu: La impunidad avanza
Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy
¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini

Crónicas del más acá: Al trote
POR CARLOS MELONE

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas
La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel
Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini

Sin protección: Ley contra el Acoso y después
Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes
Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa
A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo

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