Nota
Hebe de Bonafini: «La democracia no se construye con más policías, palos y cárceles»
La presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo analiza la imagen de Juan Carlos Blumberg, el avance de ideas de derecha y las consecuencias de agitar las banderas de “mano dura”.
Hebe de Bonafini estaba cocinando una cima rellena en su casa de La Plata, y pidió unos minutos para terminar esa especie de artesanía gastronómica antes de volcarse a la entrevista.
En su ánimo y en su humor también había algo cocinándose durante los últimos días, a fuego no tan lento como el de la cima, tras la presentación de Juan Carlos Blumberg en el Congreso de la Nación con sus seguidores, sus petitorios, sus misterios, y su hostilidad. Se conoce cómo comenzó su historia pública, aunque nadie sabe muy bien en qué terminará.
En La Plata, Hebe de Bonafini terminó de preparar la cima y luego aceptó hablar sobre los sentimientos que le produce la aparición pública de un hombre que sostiene que los derechos humanos son para defender a los delincuentes.
-Estoy muy enojada con toda esta situación. El señor Blumberg es adicto a Pinochet -nada menos- y quería traer al candidato pinochetista para que hablara en el Congreso. La gente de su propia fundación se opuso. También tengo entendido que viene de una familia que ha simpatizado con el nazismo. Y sé que tiene custodia de la SIDE y anda en auto oficial. Entonces esto ya resulta demasiado. Ya uno tiene que pensar, además de todo lo que pensamos: ¿quién apuesta a este tipo?
-¿Esos datos son fidedignos?
-Me lo ha dicho gente de total confianza, y lo del auto y la custodia lo contaron en Radio Nacional. Se los dieron desde el Congreso, porque este hombre entra y sale de ahí como de su casa. Como si fuera un senador o un diputado, o más. Yo lo que quiero aclarar -si es posible- es que no le voy a aceptar a Blumberg eso de que los derechos humanos son para los delincuentes. No voy a permitir que nadie trate de delincuentes a mis hijos. El único delincuente es él, que está usando al hijo para ser candidato. Además quiero saber: ¿Quién le prestó la escalinata del Congreso para hacer el acto? Las Madres nunca pudimos ir al Parlamento. Nunca nos dejaban entrar, nos dejaban pasar de a una o de a dos. Una vez entramos porque nos hizo pasar Zamora y otra vez Claudio Lozano. Pero nunca pudimos ir a hablar con todos los diputados o senadores. Nunca nos atendieron. Yo quiero saber qué pasa, que este señor entra y sale y le dan la escalinata: cuando vamos las Madres nos ponen las vallas y la policía adelante, para que nos peguen. Entonces ¿quién le dio permiso a este señor? Me parece repugnante que los senadores y diputados a los que les estamos pagando, les den permiso a los fascistas para hablar en el Congreso.
-¿Cuál sería su interpretación sobre esa permisividad?
-Los que le dan el espacio son golpistas, querido, golpistas. La derecha está dándole duro al gobierno. Son los que no quieren al Presidente, ni a este gobierno. Los duhalidstas, los Ruckauf (Carlos), toda esa sarta de nazis que tenemos, que sabemos muy bien quiénes son. Todos los que están adentro del Parlamento, el mismo Scioli (Daniel Scioli, vicepresidente de la Nación): bueno señor acá están, él es de la misma calaña que Scioli. Hay que tener muchísimo cuidado con esa gente, porque no son amigos de nadie.
-Hay gente que toma a Blumberg como una expresión de quienes sienten inseguridad.
-Que se enteren bien de que es un pinochetista, y para cuando habla de democracia defiende el voto calificado, o cosas peores. Mirá qué clase de tipo es. Siniestro. Racista. Ya se sabe lo que opina de los pobres, y que nuestros hijos son delincuentes. Por tipos como ese, es que existió la dictadura. Por tipos como ese, mataron a 30.000 personas y asesinaron a 15.000 en las calles. Por tipos como ese, que apoyaron todo lo que pasó, es que el país está en la lona. Así que hay que tener mucho cuidado con los golpistas. ¿Quién le dio la escalinata? ¿Quién le da el coche? ¿Quién le pone la custodia? La verdad, estoy furiosa con todo esto.
-Una rareza: el estilo de movilización y de reclamo parece copiar una metodología de los movimientos sociales e incluso de los organismos de derechos humanos.
-Lo que más nos robó es otra cosa. Nos quiere robar la historia. Fijate que locura, que dicen «ay, por Blumberg se consiguió tal o cual ley». Y ya lo dijo Arslanián (Carlos León Arslanián, ministro de Seguridad y Justicia boanerense). Esas cosas ya estaban, nada se consiguió por Blumberg. Y otra cosa que es sumamente grave es la siguiente: cómo esta gente avanza sobre la idea de que más policía es más seguridad. Más palos, más seguridad, y más cárcel para los pobres, para los negros y para los marginados del sistema. ¿Cómo puede ser que se lo escuche, y se le de tanto espacio? ¿Y quién le dio el espacio? Hay que tenerlo clarísimo: Canal 9, Radio 10, Clarín y hasta Página/12 que le ha dado páginas y páginas que nunca nos dio a los organismos de derechos humanos. Nosotros también hacemos marchas, y qué marchas. Y a veces las ignoran. Hasta los diarios que se dicen de izquierda le dan lugar a estos fascistas.
-Sin embargo, ese diario publica artículos que cuestionan profundamente a Blumberg.
-Claro, le pegan a Blumberg pero le sacan cuatro páginas, seis páginas. ¿Por qué no le preguntan a otras personas lo que piensan? Escriben ellos, pero no le dan espacio a otras voces. Tendrían que darle más espacio a los que piensan diferente, no sólo a sus periodistas. Por ahí de lo que vos hacés o lo que decís, sacan cuatro rayitas y listo.
-¿Cuál sería la causa?
-La moda. Si no hablás de Blumberg, parecería que no sos un buen periodista. Y en realidad, cuanto más hablás, peor es.
-Reapareció, además, un discurso de cuestionamiento a los derechos humanos que no se oía desde hacía décadas. ¿Qué opina?
-Las madres no vamos a permitir que un nazi diga que nuestros hijos son delincuentes. Es Harguindeguy. (Albano Harguindeguy, general y ministro del Interior de la dictadura).
-¿Qué le parece que el gobierno debería plantear con relación a la inseguridad?
-La democracia no se basa en mano dura, más cana, más palos. Estaríamos a millones de años de la democracia de la que tanto se habla y con la que todos se hacen buches. La democracia no se construye con más policías, palos y cárceles. La democracia se construye con más escuelas, con más estudio, más hospitales, más gente que trabaje, más gente que no esté en la miseria.
-Esta policía ¿sigue siendo esencialmente la de la dictadura?
-Este que agarraron, el Hígado no sé cuanto, le pegaron un itakazo en la cara para dejarlo irreconocible. Uno puede pensar entonces que mataron a cualquier pobre desgraciado. ¿Qué vienen con ese discurso de que asaltó un banco y la pobre gente se pegó un susto bárbaro? Eso fue una parodia, un teatro, que nadie se puede creer. Porque esta policía está dirigida por estos gobernadores, y estos municipios que tienen los Patti y los Rico. Hay que tener mucho cuidado.
-Pero ¿cuál es la política que habría que seguir?
-¿Sabés qué pasa? Todo empieza con la formación. Se los forma con esa cabeza podrida del poder, de prepararlos para torturar, para robar y coimear.
Acá no hay ningún policía bien formado, porque están todos para la corrupción. Los altos jefes coimean, las comisarías se venden. Esa es la verdad. Los Duhalde, los Solá, los Ruckauf y toda la mafia, se llenan de plata con eso. Y también los municipios. Es de terror.
-Blumberg y quienes piensan como él, acusan al gobierno de no hacer lo suficiente con respecto a la seguridad.
-Dicen cualquier cosa, porque son golpistas. Quieren golpear al presidente. Es como el gobernador del Chaco (Roy Nikisch). ¿Por qué lo lleva preso a Castells? (Raúl Castells, creador del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados) Para ponerse contra Kirchner. De ahí nace toda esta basura. Y Castells también le pega a Kirchner. Lo mete preso el gobernador menemista, pero él aprovecha para pegarle al Presidente, y allá tiene todos los privilegios y la tribuna para hacer lo que quiera.
-Mientras tanto, el discurso de la seguridad queda en manos de quienes reclaman una supuesta mano dura.
-Vos fijate lo que hace la derecha. Se va a vivir a los countries. Primero eran lugares fantásticos, bellos y divinos. Después subieron los alambrados. Después pusieron gente en la puerta que te revisa y, si no te invitó nadie, no entrás ni loco. Después electrificaron. Después pusieron carritos de golf que andan vigilando, después cámaras. Cada vez se encierran más. Igual a veces se matan. Fijate lo que le pasó a María García Belsunce. Después que no nos vengan a reclamar seguridad, palos y mano dura. Si los chorros son ellos, se roban y se matan entre ellos.
-Usted habla de la derecha, pero al menos la primera movilización tuvo un apoyo relamente masivo, en muchos casos de gente bien intencionada que además no defendía un dogma ideológico.
-Los que eran bien intencionados ya se han dado cuenta. Fijate lo que pasó con lo del pibe que mataron en Mendoza , Bordón (aclaración: Blumberg, con una mezcla de impunidad, crueldad y falsedad asombrosas, justificó el asesinato de Sebastián Bordón a manos de la policía, repitiendo la teoría policial de que Sebastián se drogaba).
Los padres en seguida se dieron cuenta. Desde el primer momento nosotras dijimos que el tipo era un fascista. De todos modos te aclaro que a mí me da mucha pena ese chiquito Axel, que lo hayan matado, y que además haya tenido un padre así.
-¿Qué le recomendaría usted al gobierno con respecto a este tema?
-Ya que tenemos que seguir teniendo policía, cambiaría los planes de estudio. Sacaría a todos los profesores, y empezaría todo de cero.
¿Cómo en una comisaría va a haber picanas, todavía hoy? ¿Y las armas? Esas armas no tienen que estar en la comisaría. Eso hay que controlarlo. A mí no me alcanza con que vayan a las movilizaciones con palos y no con pistolas. Porque te llevan a la comisaría, y ahí tienen todo lo que necesitan.
La enseñanza es la que fracasa. Los tipos aprenden a torturar, a coimear, a robar, a golpear, y a tener a su servicio a los pobres pibes que llevan presos y después los usan para que roben, hasta que no les sirven más, les meten dos balazos y a la mierda.
-¿Cómo ve usted la cuestión de la seguridad en la provincia de Buenos Aires?
-Yo creo que Arslanián, por más buena voluntad que tenga, puede echar a 200.000 policías y no va a cambiar nada porque el resto se queda. Esto es como cuando tenés un cáncer generalizado. Te sacan un pedazo de pulmón, de hígado, te meten en la máquina, te meten drogas, pero el cáncer avanza igual. Acá es así. El cáncer está enquistado, y el cáncer son ellos.
Entonces por más buena voluntad que tenga Arslanián, no hay caso. Y Solá… Solá es un atorrante. ¿Qué querés con Solá, si está comprometido con cuanto comisario te puedas imaginar? Todos los comisarios que él pone, al rato los tienen que sacar. Y si hablamos del tema bonaerense, mataron a Kostecky y Santillán, pero ¿quién es el responsable? Para mí, Duhalde. Hay uno que pegó el tiro, pero hay una responsabilidad de los que estaban con Duhalde. Hasta ahí no se quiere enterrar el cuchillo.
Pero mientras siga toda esta gentuza suelta, se generan más secuestros y más inseguridad.
-Pero Hebe…
-Perdoname: ¿quién puede cortarle un dedo a un chico, como le pasó a ese muchacho que secuestraron, si no un tipo que sabe torturar? Hay que decirlo, por favor, esa era una de las torturas que la policía le hacía a nuestros hijos: les cortaban la punta de los dedos para que declararan. ¿Quién hace eso? ¿Un pichi? No, lo hace la cana. Esos son los métodos de torturas que aprendieron de los norteamericanos y nazis amigos del señor Blumberg.
-¿En qué medida todo esto afecta al gobierno?
-Blumberg es el golpismo. La situación es peligrosa para el Presidente porque es una situación de tipo golpista, que va preparando un terreno muy complicado. Muy jodido. Esto es lo que pasa. Le pegan al Presidente todo el día. Le pega Castells, le pega Blumberg, le pega Solá, le pegan todos. No son amigos del Presidente. Son de terror.
-¿Cree que la sociedad opina lo mismo?
-No sé. Pero a las Madres siempre tardan unos años en entendernos. Y después dicen: «ah, mirá, las Madres lo habían dicho. ¿Te acordás? Y tenían razón».
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone

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