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La línea divisoria

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Imágenes, preguntas y respuestas de una recorrida por un domingo electoral sorprendente. Por Claudia Acuña.  Fotos: Ignacio Yuchark.

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El oficialismo tiene un problema: perdió. La oposición tiene un problema: ganó. Las PASO de las elecciones de medio tiempo siempre tienen esta característica: desafían a la dirigencia política a la correcta lectura de resultados. Y quien lo haga mejor, ganará realmente la elección.

Son muchas las variables que hacen falta tener en cuenta para analizar estos resultados. Y todas son importantes. Una: la baja participación. Apenas el 68%, y en algunos distritos claves, como la Comuna 1, donde conviven en la grieta Recoleta y la Villa 31, apenas el 51,65%. Este porcentaje ausente de definición sumado a los votos en blanco y los anulados representa el botín electoral a disputar de acá a noviembre. El tema es cómo conquistarlo. Para decirlo en términos clásicos –esos que incomodaron esta noche a Javier Milei, la gran sorpresa de esta temporada electoral–  la incógnita a resolver es si hay que  hacerlo por izquierda o por derecha. Otro factor a desentrañar: qué representa el voto Milei, que tanto inquieta al team de Horacio Rodríguez Larreta.

Ahí estamos.

Desde el búnker “libertario”

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En el hotel del barrio de Balvanera, a metros de la iglesia donde se ruegan milagros a San Expedito, hay una docena de hombres que enarbolan banderas argentinas y gritan sin cesar una sola palabra: “Libertad”. Adentro, en el salón de prensa, hay un ramillete de cámaras que aceptan dócilmente  las reglas impuestas por los organizadores. Son más 20 metros los que las separan del podio por donde desfilarán diferentes personas que recitarán un discurso sin dar lugar a preguntas. La primera es una señora de pelo lacio y renegrido, blazer y camisa roja, que decide presentarse así: “Soy una artista venezolana, nacida mujer, que resido en Argentina hace 22 años”. Luego de definir al socialismo del siglo 21 como “un virus letal” cierra su oratoria con un grito que repite tres veces: “Viva la libertad, carajo”. Le pregunto a los gritos que impone la distancia cuál es su nombre y a qué arte se dedica. Responde sin ganas: “Azabache. Soy cantante, actriz y publicista”.

Me explicará luego Agustín, responsable de las redes sociales del candidato Milei, que decidieron así darle voz a quienes los acompañan en esta “gesta”. Se refiere con esa palabra a lo que significa para los seguidores de este economista mediático haber logrado en apenas seis meses constituirse en la tercera fuerza política de la ciudad Capital y la cuarta del país. Cómo creen que lo lograron es algo que queda claro luego de soportar durante horas que en las pantallas y en loop, uno detrás de otro y a volumen ensordecedor, desfilen fragmentos de las participaciones del candidato en tevé y en actos. Son cuatro, muy breves, así que minuto tras minuto y hora tras hora, lo que se escucha es lo mismo, repetido como un mantra:

“No me metí en esto para guiar a ovejas, sino para despertar leones que rujan”.

 “La izquierda es la que te dice que para salir de un pozo tenés que seguir cavando”.

“Como definió el gran prócer argentino, Alberto Benegas Lynch hijo, el liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa del derecho a la vida, la libertad y la propiedad”.

“Como dice el Himno Nacional Argentino: libertad, libertad, libertad”.

Cada una de las cuatro frases es rematada con un insulto: mierda, idiotas, ratas, carajo, en ese orden.

En tanto, los periodistas están ensimismados en sus celulares, a la espera de la llegada de El Candidato.

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Son apenas las siete y media de la tarde y la irrupción de Milei está anunciada para las 10 de la noche.

Demasiado.

Desde el búnker de Juntos, pero no tanto

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Esta vez es todo distinto, menos lo mismo. En el predio  de Costa Salguero, donde desde hace cuatro elecciones el partido de Macri y ahora Larreta monta su centro electoral, el escenario esta vez está al aire libre y con una platea de sillas blancas que a esta hora están desiertas. Lo idéntico, entonces, es el Mago Sin Dientes, de galera y frac negro, sonriendo para las cámaras.

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La sala de prensa está montada en una carpa, con las sillas multicolores y el largo mostrador blanco que contendrá a las y los candidatos para enfrentar a la prensa. En ese desierto escenario, hay dos responsables de prensa del Gobierno de la Ciudad, celular en mano, que reiteran ante las consultas la respuesta que no saben: no hay información sobre a qué hora hablarán ni darán conferencia ni tienen cifras ni resultados. Nada indica que esta es la sede de los ganadores de esta noche, sino más bien parece  el centro de una tensa negociación entre todos los sectores internos  que participaron de esta elección. Queda claro cuando, finalmente, ya cerca de las 10 de la noche y con la platea blanca semi ocupada, irrumpen en el escenario Paula Oliveto y Martín Tetaz, quienes ofician de presentadores. El primero: Fernando Iglesias, el diputado que renueva su banca. Tras él, los que completan la lista de diputados y legisladores porteños. Luego, hablará Ricardo López Murphy. Mudo, en cambio, dejaron al otro candidato que los enfrentó en estas internas abiertas, el ex ministro de Salud Adolfo Rubistein, aunque está parado a su lado. Luego fue el turno del silencio de  los popes locales: Larreta y Macri. Finalmente, habló Vidal. Todos los que pudieron hablar hicieron referencia al voto castigo por el mal manejo de la pandemia, pero fue Vidal la única que reconoció que en este triunfo había para la oposición un mensaje: “Hoy no nos dieron un cheque en blanco. Nos dieron una tarea y una responsabilidad: unirnos. Porque juntos tenemos más fuerza”, reconoció. Qué significa esta tarea y esta responsabilidad es la preocupación que parece afectar desde esta noche al intestino de la oposición.

Libertad, libertad, libertad…¿lo qué?

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Son casi las once de la noche y en  la puerta del hotel que cobija a Milei hay ya un centenar de personas que gritan ahora más eufóricas “Libertad, libertad, libertad”. Mayoría de hombres, muchos muy jóvenes, que se definen como “libertarios”. Les pregunto qué significa esa definición y lo que responden es una lista de prohibiciones, todas dirigidas al Estado, que suponen el gran castrador. El enemigo, aseguran, son “las ratas”: se refieren así a los políticos, en general, a quienes adjudican todos los males que padecen: la falta de empleo, de oportunidades y de futuro, en ese orden. Hablan de la cantidad de jóvenes que quieren irse del país, de los negocios que cierran y de los impuestos que pagan. Hablan también de la Ley de Alquileres, de la pobreza y del hambre. Hablan de la necesidad de darles a los políticos un “escarmiento” para que se “asusten”.  Dicen finalmente que es necesario que le tengan miedo al pueblo porque si no hacen lo que hacen. Les pregunto entonces qué es lo que hacen los políticos que no temen al pueblo. Y responden sin dudar: “Se cagan en nosotros”.

Adentro, ya en la sala de prensa, un señor muy amable y viejito pide disculpas por la demora en atender a la prensa. “Es que Milei está hablando con Lanata”, dice sonriendo. Minutos después, el candidato del pelo enmarañado, se enfrenta a los micrófonos: “Hemos demostrado que el liberalismo representa el 25% de esta Capital y estamos en condiciones de desplazar al kichnerismo al tercer lugar. Y si los leones se siguen despertando estamos en condiciones también de ganarle a las palomas de Juntos por el Cambio”, arranca.

Sigue “Los liberales no podemos estar representados por una opción que nos ha subido los impuestos. A ver, ¿la ley de alquileres de quién es? ¿La ley de góndolas de quién es? Las palomas de Juntos por el Cambio son socios del kichnerismo. Son parte del problema, no de la solución. El votante tiene que dejar de lado a los políticos corruptos, mentirosos y embusteros Nos hicieron esclavos de esta clase política parasitaria e inútil. Y nosotros nos metimos en el barro político para sacar a patadas a estos políticos ladrones”.

Le pregunto entonces si esa definición incluye a Larreta.

Milei eyecta sus ojos claros al enfocarme y responde:

“Incluye a todo el ala socialdemócrata”.

Repregunto:

-En anteriores elecciones hemos visto como un opositor como Lousteau terminó asociado a Larreta. ¿Usted puede asegurar que descarta totalmente una alianza?

No entiende la pregunta o quizá su respuesta, así que el señor amable y viejito se la reitera y se la explica. Luego, Milei responde:

-A ver: Lousteau es socialdemócrata. Yo soy liberal. O sea: mi línea divisoria es lo socialdemócrata. En mi mundo, de un lado están los liberales, los libertarios, los conservadores, la derecha, la centro derecha y del otro lado está la socialdemocracia y toda la izquierda…

-¿Y a su derecha la pared?

-¿Por qué me faltás el respeto?

-No es una falta de respeto: es una descripción o en todo caso una síntesis de lo que acaba de enunciar.

-Yo soy liberal. Si no conocés las calificaciones no es mi problema.

Así Milei da por terminada la conferencia de prensa y se dirige a la puerta del hotel, al encuentro con sus fanáticos a quienes a los gritos y como un credo los hace recitar la definición de liberalismo creada por Benegas Lynch, hijo, el economista que propone la demarquía –la elección de gobernantes por sorteo– y el fin del salario mínimo, el aguinaldo y la jubilación.  “No puede ser”, me responde el joven a quien le pregunto si conocía esa parte del pensamiento del prócer libertario, antes de sumarse al grito colectivo que truena “libertad, libertad, libertad”.

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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