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MU en Pedro Luro: las preguntas que dispara el hallazgo de un esqueleto, mientras se busca determinar si se trata de Facundo

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En la madrugada de hoy pescador encontró un esqueleto en la costa de Villarino, en la zona donde se busca a Facundo Astudillo Castro. “No hay mucha más información», informó Luciano Peretto, uno de los abogados de la familia. «Está viniendo el Equipo Argentino de Antropología Forense. Seguramente en las próximas horas va a ser la pericia. Es lo único que sabemos hasta el momento. No hay ningún otro tipo de definición. Está el fiscal (Santiago Ulpiano Martìnez), con presencia de la Policía Federal Argentina. Es todo lo que tenemos”. El ministro de segridad bonaerense cuestionado por la familia, Sergio Berni, dijo: «Da la impresión que se trata de él» aunque luego aclaró que faltan realizar los peritajes. A la espera del resultado de las a cargo del Equipo de Antropología Forense, compartimos algunos de los principales detalles del caso, junto a las dudas y preguntas que Cristina, madre de Facundo, subraya a los periodistas de la revista MU y la agencia lavaca.org en Pedro Luro.

Los abogados de la familia de Facundo Castro recibieron un llamado en la noche del sábado desde la Fiscalía Federal Nº1 de Bahía Blanca, para avisarles que habían encontrado un cuerpo sobre «el Canal denominado Cola de Ballena, próximo a las líneas Férreas de Ombucta, de Villariño Viejo», según informó el Ministerio de Seguridad nacional.

El aviso, según informaron, fue de un pescador del lugar. “Se encontró un esqueleto completo absolutamente disecado”, informó Luciano Peretto, uno de los letrados de la familia, por un audio general a la prensa. “No hay mucha más información. Está viniendo el Equipo Argentino de Antropología Forense. Seguramente en las próximas horas va a ser la pericia. Es lo único que sabemos hasta el momento. No hay ningún otro tipo de definición. Está el fiscal, con presencia de la Policía Federal Argentina. Es todo lo que tenemos”.

Aun cuando la madre del joven, Cristina Castro, estaba presente en el lugar, el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, dijo al sitio Data Clave: “Por la estructura física del cuerpo y la mochila semienterrada da la impresión que se trata de él. Sin embargo, es poco probable poder hacer un reconocimiento por lo que hay que esperar a que se realicen los peritajes y estudios correspondientes”. Sin embargo, el abogado de la familia Leandro Aparicio dice a lavaca que al momento no se pudo corroborar el dato de la mochila.

La zona de la costa de Villarino había sido terminada de rastrillar el viernes, sin ningún resultado, aunque según fuentes del Ministerio de Seguridad no se habría llegado al punto donde hoy se encontró el esqueleto.

El hallazgo, en un lugar de difícil acceso salvo en vehículos 4×4, en zona de cangrejales y salitres, fue ubicado en un tramo de unas vías que estaban bajo sospecha para la Justicia, ya que es el lugar donde una testigo dijo que había acercado a un joven “los últimos días de abril”, y que vio marcharse caminando hacia Bahía Blanca. Sin embargo, este es un testimonio del que la familia sospecha, ya que no sólo en su declaración no confirmó que se trataba de Facundo, sino que en un primer momento dijo -según denunció la familia- que había llevado a un joven el 27 de abril.

A la espera del resultado de las pericias, compartimos alguno de los principales detalles del caso, junto a las dudas y preguntas que Cristina subraya a lavaca, desde Pedro Luro.

Hechos, preguntas y contradicciones

 En la secuencia de hechos, surgen para la familia las principales irregularidades:

  • El 30 de abril, Facundo salió de su casa temprano (“alrededor de las 7 de la mañana”, dice Cristina, porque ella ya se había ido para entrar en la Shell) para hacer dedo en la ruta 3 y así llegar hasta Bahía Blanca, para ver a su exnovia.
  • Una mujer lo levantó en la localidad de Hilario Ascasubi (el pueblo siguiente a Luro) y lo dejó en Mayor Buratovich cerca de las 10 de la mañana.
  • En Buratovich, pasadas las 10, la llaman a Cristina. Le llamó la atención que en la pantalla decía: “Sin número”. Una voz femenina le pidió corroborar el domicilio. Era porque a esa hora, los oficiales Jana Curruhuinca y Mario Gabriel Sosa detienen a Facundo y le labran una infracción por circular sin el permiso oficial durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. De ese momento es la foto donde se lo ve a Facundo de espalda, con su mochila marca Wilson a un costado del móvil, y Sosa de frente. “No me dijeron que había quedado detenido. Entonces lo empecé a llamar”, dice Cristina. Facundo no atendía.
  • A las 13:33 Cristina recibe un llamado de Facundo. “Mamá, vos no tenés idea de dónde estoy”, escucha Cristina. Ella lo retó por romper la cuarentena y por cómo iba a volver con su ex. Le dijo que la llamaron de la policía. “Mamá, no me vas a volver a ver”, escucha Cristina. Dice Cristina lavaca: “Ahí escucho que alguien le manotea el teléfono. Yo lo tomé como que se enojó conmigo y volvió con Daiana”. Cuando los amigos y la exnovia le alertan que su hijo nunca había llegado a Bahía y que tampoco contestaran los mensajes, Cristina hizo la denuncia los primeros días de junio. “Y como había escuchado ese ruido raro en el teléfono cuando me llamó, pedí el rastrillaje”.
Facundo Castro, 22 años, es buscado desde el 30 de abril.

A partir de este momento, empiezan diversas preguntas y contradicciones oficiales:

  • La investigación judicial aún no pudo determinar qué es lo que ocurre entre el momento de la infracción y el llamado de Facundo a Cristina.
  • El día del primer rastrillaje, a Cristina y su abogado Luciano Peretto le comunican que la oficial Siomara Flores (hermanastra de Curruhuinca) había levantado a Facundo en Buratovich en horas del mediodía y lo había dejado en Teniente Origone, la siguiente localidad, cerca de las 13:30. La querella descree de ese relato, ya que subraya que en ese sitio no hay señal de móvil para que Facundo pudiera haberse comunicado con su mamá, y que esa comunicación impactó en una antena de Mayor Buratovich. Lo más impactante es el relato que Cristina le hace a lavaca de ese día. “Primero hubo una reunión del personal en Pedro Luro. En ese momento aparece un superior y le dice a una piba: `¡Vos vení para acá!`. Y me dice: `Esta es la oficial que llevó a su hijo desde Burato hasta Origone`. Nos quedamos muy sorprendidos porque eso no figuraba en la causa, había declarado ese día. La chica no levantaba la vista en ningún momento”.
  • Sigue Cristina: “Llegando a Mayor Buratovich, nos bajamos y había cinco patrulleros en la entrada, pero no de costado, estaban todos puestos en abanico, obstruyendo la entrada. Salió el subcomisario Pablo Reguillón, a cargo en ese momento: ´Acá le labraron el acta a su hijo, acá no tiene nada que hacer, se tiene que ir´. Fue el mismo comisario que removieron por amenazar a Luciano y a mí cuando después de la primera marcha aparecieron los restos fósiles en un basurero de Mayor Buratovich. Me temblaban las piernas. No podía respirar. Ahí sentí algo. En ese momento, sentí a mi hijo ahí le había pasado algo malo”.
  • De allí se fueron hacia Origone, donde la oficial Flores dijo que dejó a Facundo. “Para ese entonces estaba sumamente descompuesta. Le digo a Luciano que esto era raro, que no era normal, algo pasó acá”, recuerda Cristina. Y cuenta algo que percibió cuando aún estaban en Buratovich: “Uno de los patrulleros que estaban en forma de abanico se desprende y sale eyectado a una velocidad impresionante, por ruta. Cuando llegamos a Origone, ese patrullero estaba ahí”. Allí aparece un cuarto oficial que la familia sabe que intervino ese día, Alberto González, que dice que por el llamado de unos vecinos el 30 de abril fue a la ruta por un “niño” que estaba caminando a la vera del camino. Declaró que ese joven era Facundo y que le sacó una foto a su carnet de conducir a las 15:43. Tambíen dijo que le había dicho que ya había sido infraccionado. “Repetía como un loro la historia y se sabía de memoria, cuando yo hasta el día de hoy no me lo aprendí, el domicilio de la exnovia. ¿A 50 días se sabía de memoria donde iba Facundo?”. González declaró que se comunicó con la comisaría de Médanos para corroborar los hechos. La familia afirma que esa llamada nunca existió, y resalta, como apunta Cristina, varias contradicciones en el relato de González. La mayor: primero declaró que Facundo se fue caminando, y luego dijo que se subió a una camioneta Duster Oroch color gris.
  • A esta serie de relatos confusos e irregulares, se sumó que cuando la causa pasó al fuero federal, surgió una testigo denominada E.R que dijo que “los últimos días de abril” (no especifica exactamente el día: la querella sostiene que en su primera declaración, dijo que fue el 27 y no el 30) había levantado a un joven que hacía dedo al lado de un patrullero, cerca de la entrada de Origone. La testigo dice que dejó al joven en las primeras vías, a 15 km del control fitosanitario. Dijo que se bajó y que lo vio alejarse caminando por las vías. La familia denunció que esa testigo fue aportada por los dos oficiales que le labraron la infracción a Facundo a las 10 de la mañana, y que se enteraron de ella primero por los medios de comunicación que por la propia fiscalía. Hoy el relato de esta testigo cobra relevancia por el lugar del esqueleto.

A esta serie de contradicciones, filtraciones e irregularidades, se suman:

  • Los tres testigos que le afirmaron a Cristina que vieron que Facundo subía a un patrullero, sobre la ruta 3, pasando la entrada de Mayor Buratovich. Le dijeron que habían ido previamente a la comisaría pero no se la quisieron tomar.
  • La denuncia que la familia hizo a los funcionarios municipales de Villarino, a quienes acusaron de entregar un informe de tránsito falso donde no estaban los testigos que señalaron a la Bonaerense en Buratovich, pero sí a la que dijo haber alcanzado a un joven hasta las vías, primero el 27 y luego el 30.
  • La sandía con la vaquita de San Antonio que encontraron en el destacamento de Teniente Origone, un objeto muy querido de Facundo que le había regalado su abuela. En la sandía encontraron pelos que fueron remitidos al Servicio de Genética Forense del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema.

A 109 días, Cristina espera alguna respuesta de lo que le pasó a su hijo.

Los resultados de las pericias deberán conocerse en las próximas horas.

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7ma marcha contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, y una pregunta que es bandera: ¿Dónde está Tehuel?

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En vísperas de una nueva marcha que exigirá el fin de los crímenes de odio y políticas efectivas para una comunidad históricamente vulnerada, lavaca habló con la fiscal del caso que sigue la desaparición del joven trans Tehuel de La Torre. Por qué está caratulada como homicidio agravado por odio, aun sin haber encontrado el cuerpo. En qué está la búsqueda. Qué (no) dijeron los acusados. El juicio sin fecha. El pedido de información al RENAPER. Los nuevos indicios. Los rastrillajes. La falta de apoyo del gobierno. Estas son sus respuestas:

Mañana, 28 de junio, cuando se marche desde Plaza de Mayo al Congreso por séptima vez contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, Tehuel de la Torre llevará 474 desaparecido.

La última vez que se lo vio con vida fue el 11 de marzo de 2021, hace más de un año, cuando salió de su casa en San Vicente, provincia de Buenos Aires, a las 7 de la tarde, para encontrarse con Luis Alberto Ramos (37 años) quien, presuntamente, le había propuesto un trabajo de mozo para un evento.

Tehuel nunca volvió y Ramos está detenido junto a Oscar Alfredo Montes (46 años), quien se sospecha que el día de la desaparición estuvo también junto al joven. Una selfie encontrada en el celular de Montes avala esta hipótesis.

Recién ocho meses después de la desaparición, en noviembre de 2021, cuando encontraron una mancha de sangre en la pared de la casa de Ramos, la fiscal Karina Guyot, de la UFIJ-San Vicente pidió el cambio de carátula a “homicidio agravado por odio a la orientación sexual e identidad de género”.  Cuatro meses después, en marzo de este año, el juez de Garantías N°8 de La Plata, Martín Rizzo, pidió la elevación a juicio. 

Cuando Rizzo resolvió la elevación a juicio también resolvió desdoblar el expediente para que la búsqueda continúe. “La causa principal fue elevada a juicio. Y lo que tengo es el desdoble de la búsqueda”, dice a lavaca la fiscal Guyot. “En el desdoble de la búsqueda estamos pidiendo información al Registro Nacional de las Personas (RENAPER), para que nos informen en toda la provincia qué datos hay de gente desaparecida que sean NN. Estamos con oficios con ese tema, para ver si podemos hacer cotejos de ADN con esas personas que no han sido identificadas por nadie”. 

¿Cree que se puede encontrar el cuerpo de esa manera?

Yo lo estoy buscando, si lo voy a encontrar o no ojalá lo supiera. La búsqueda no se va a desactivar hasta que no aparezca, hasta que no aparezca va a estar abierta esa causa, por tiempo indefinido. Dios quiera que podamos encontrar algo, es el deseo. Hay dos situaciones: por un lado la búsqueda de la verdad y la justicia, que es lo que se pretende con la causa elevada a juicio, y la búsqueda del cuerpo. Si lo vamos a encontrar yo no lo puedo garantizar, depende de lo que hayan hecho los imputados con el cuerpo, que no lo dijeron. 

Durante meses se negaron a declarar, ¿lo hicieron?

La primera vez se negaron a declarar, la segunda declararon pero por supuesto que nada dijeron al respecto. 

¿Están elevados a juicio por homicidio aun sin cuerpo?

Por supuesto. Homicidio agravado por odio. 

¿Hay fecha para el juicio?

No, termina la etapa de instrucción y pasa a la etapa intermedia, el fiscal de juicio ahora tiene que prepararlo. No puedo dar fecha porque la desconozco. 

¿Y en la causa de la búsqueda además del pedido de información al RENAPER, qué más se está haciendo?

Hay varias cuestiones, no podemos comentar todo. Estuvimos haciendo nuevos rastrillajes en sectores más pequeños porque se habían hecho en lugares muy amplios, estamos sectorizando la zona, porque es muy grande y de descampados. Estamos profundizando sectorizado. 

Con lo que se hizo, ¿hay nuevos indicios?

Quedó pendiente una información que surgió de la causa que detectó la antena del teléfono en cercanía a la casa de Ramos. Y estamos trabajando sobre eso, que fue la noche que desapareció Tehuel. Fue entre las 4 y las 6 de la mañana, la antena detecta el teléfono de Ramos. 

¿Se sabe a quién llamo?

No hubo una llamada, hubo apertura de antena, en una zona donde no se acostumbraba a abrir el teléfono de Ramos, menos a esa ahora. 

¿Y en esa zona se hicieron rastrillajes?

Ya los hicimos y ahora los estamos profundizando más sectorizado. Yo tengo que agotar todos los recursos y hago lo que me gustaría que hagan si fuera un familiar mio: que sigan buscando. 

¿Es posible la desaparición durante más de un año sin complicidades territoriales? ¿Sin entramados en el barrio que lo permita?

Hay cosas que no puedo comentar. 

¿Se está recibiendo apoyo del Gobierno provincial en la búsqueda?

Si me pedis opinión te diría que no: en el rastrillaje último vinieron menos personas de las que esperaba, como los últimos rastrillajes. Esperaba más participación del Ministerio de Seguridad y la verdad es que es bastante escueto, más allá de que sigue en pie lo de la recompensa. Se debería enfatizar un poco más en la recompensa y en la búsqueda.

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Darío y Maxi: 20 años es todo (video)

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Se cumple este 26 de junio el vigésimo aniversario del asesinato de Darío Santillán (foto de portada, tenía 21 años) y Maximiliano Kostecki (22), producto de la represión oficial del gobierno encabezado por Eduardo Duhalde al creciente movimiento de trabajadores desocupados: los piqueteros.

Aquel oscuro día, las organizaciones movilizadas reclamaban no solo planes sociales (se exigía pasar de 150 a 300 pesos) sino que reivindicaban el apoyo para sus propios proyectos en los barrios: productivos, educativos y de salud. Por eso en ese momento no se hablaba de “planes sociales” sino de “planes de trabajo”.

En muchos sectores del movimiento piquetero (y Santillán era un claro referente), lo que se buscaba lograr era generar una situación de autonomía para evitar la cooptación –por parte del Estado y/o partidos políticos– de esa potencia social que planteaba el trabajo y el cambio social como foco de sus reivindicaciones. Ya no eran el peronismo ni el sindicalismo ni la izquierda quienes expresaban los reclamos, sino un sector social por nadie tenido en cuenta, que intentaba encontrar su propio camino, su propia voz.

La responsabilidad política por los homicidios sigue sin juzgarse, pese a que (o debido a que) incluye nombres como Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Atanasof (ex jefe de gabinete) y todo un oscuro entramado de funcionarios y –como es habitual– servicios de inteligencia.

Los dos condenados a perpetua fueron los autores materiales de los homicidios, los policías Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta. Aquel 26 J hubo además cientos de detenidos y heridos con balas de goma, y 32 heridos con balas de plomo que por casualidad no llegaron a elevar la nómina de muertes.    

Aquellos crímenes, las cooptaciones que finalmente han sido obvias, la inercia de un sistema laboral cada vez más precarizador y expulsivo, el desempleo, la desigualdad, la masificación del asistencialismo, entre otras ciénagas, le han ido dando forma, cristalización y a veces descomposición, al actual escenario.

A 20 años de esa tragedia habrá actos en el lugar del crimen (la antigua estación Avellaneda del Roca) el sábado desde las 10.30, con el objetivo de reclamar justicia completa: el juzgamiento de los responsables políticos. El domingo realizará grupos encolumnados en la izquierda harán su propio acto.

Pero el propio sábado por la tarde, en la vigilia habitual antes de cada 26 J, el director Patricio Escobar hará una presentación de media hora de lo que será la segunda parte de su notable documental La crisis causó 2 nuevas muertes. En esta secuela Escobar busca describir el tema de las responsabilidades políticas, y logró entrevistar a Eduardo Duhalde (ex presidente), Felipe Solá (entonces gobernador bonaerense), Juan José Álvarez (ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos) y Jorge Matzkin (era Ministro del Interior).

Como antecedente, y para quien quiera conocer o recordar la realidad de lo ocurrido, volvemos a incluir La crisis causó 2 nuevas muertes, que refleja no solo los sucesos, sino también las trampas a las que está sometida una sociedad que se presume democrática por parte de los llamados “medios de comunicación” que en realidad (y el 26 J fue un fiel reflejo) se han convertido sistemáticamente en plataformas de operaciones políticas, económicas y de inteligencia. El título del documental es el mismo del diario Clarín aquella vez, cuando culpaba a “la crisis” (como han aprendido a hacerlo diferentes gobiernos) por desastres y crímenes cometidos por personas y sistemas institucionales concretos.

Para ver La crisis causó 2 nuevas muertes:

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Dai, la jugadora eterna

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En este perfil especial que es parte de una cobertura colaborativa de tres medios cooperativos, el Club Atlético Lilán de Laprida recuerda -y extraña- a la joven que apareció muerta en una comisaría de la ciudad, a la espera de conocer la verdad de qué pasó. Sus compañeras de equipo y el entrenador relatan anécdotas de afuera y adentro de la cancha que reflejan, acaso, lo mismo: «Ponía mucha garra y sacrificio”.

Segunda entrega de la cobertura colaborativa entre Perycia, Revista Cítrica y LAVACA.

Por Bernardita Castearena

Fotos: Mauro Arias

El día después de cada partido, el tendal de la casa de las Arias-Abregú estaba todo ocupado con las camisetas albirrojas del equipo de fútbol femenino del Club Atlético Lilán de Laprida. Incluso cuando el lavarropas estaba roto, Daiana Soledad ponía música en el parlante del living y se dedicaba a cepillar durante horas las medias de cada jugadora para recuperar el blanco que tenían antes de entrar a la cancha.

 —Si hay que seguir lavándolas, vamos a hacerlo nosotras por ella —dice Morena. 

De las once jugadoras del plantel, tres son hermanas de Daiana Soledad: Morena, Sheila y Kiara. Hasta el día en que perdieron a “La Sole”, como ellas la nombran, cada sábado a la noche empezaban los preparativos para el encuentro del día siguiente.

Lilán es uno de los clubes más grandes de Laprida, una ciudad de 12.000 habitantes ubicada en el centro-sur de la provincia de Buenos Aires. Fundado en 1936, hoy se dan clases de fútbol, hockey, cestoball, tenis, natación, patín y pádel. 

“¿Quién va a alentarnos ahora?” se preguntan desde el domingo en el que Daiana Soledad Abregú murió en el calabozo de la Estación de Policía Comunal en condiciones que todavía se investigan. La versión oficial aportada por la policía habla de suicidio, pero la familia, les abogades y los organismos de derechos humanos creen que puede haber sido víctima de violencia institucional. 

Desde el martes posterior a la muerte, día por medio, familiares, amigues y vecines se movilizan por el centro de Laprida para pedir justicia.

Jugadora en todos los frentes

Como desde la cantina visitante del Club Atlético Lilán no se pueden ver los partidos, Daiana Soledad convencía a sus compañeras durante toda la semana para que la dejaran atender la local. Un tiempo atrás, las chicas del equipo de fútbol femenino se habían organizado para tener responsabilidades en el club, y ella se encargaba de todo. Un día pidió prestada una máquina de coser y la devolvió con un bolso para guardar todas las camisetas del fútbol femenino que había hecho con sus propias manos.

En las fotos aparece Daiana Soledad con un equipo que le sobra por todos lados: ni el talle más chico podía ajustar su cuerpo flaquito y sus “patas de tero”. Los botines esperaban antes de cada partido en uno de los primeros estantes de la repisa donde los utileros del club tienen ordenado por talle el calzado que les jugadores donan a la institución cuando les van quedando chicos. Nadie sabe de quién eran los que ella usaba, pero probablemente los botines 35 de una edición limitada de Messi, con tres nudos en uno de los cordones, antes habían hecho feliz a un niño de las inferiores del club. 

“Las dos calzábamos lo mismo”, dice Morena, que cuenta una anécdota por cada lugar del club que recorre: “Ella era nuestra fan número uno, va a costar mucho no escucharla cada vez que salimos a la cancha”.

Gritaba cuando un conocido jugaba en primera, cuando creía que los árbitros cobraban algo mal, se escapaba de la cantina para alentar y volver. Arengaba al grito de “¡VAMOS LILÁN, CARAJO!” antes de salir a la cancha. 

Era la que más alentaba, y la tribuna empezaba a gritar detrás de ella. 

El último partido

Cuando el entrenador vio que no corría ninguna pelota y que de a ratos se tocaba las piernas, la sacó. A fines del 2021, Daiana se fracturó la rótula después de haber chocado contra otra jugadora y, aunque un yeso le inmovilizó la pierna, no paró: se subía a la tribuna para ver a las compañeras, dejaba que la levantaran a upa cuando ganaban, atendía la cantina mientras el resto le escondía las muletas. Esta vez le dolía la otra, la que todavía tenía sana. 

Por primera vez, ese 29 de mayo, aceptó el cambio sin quejarse y se comprometió a descansar para poder recuperarse bien antes de volver a jugar. Cuando el resto de las chicas terminaron y no había nada más para hacer en el club, cruzó como podía las dos cuadras que separan su casa de la cancha de Lilán, agarró la bici y fue a que la revisaran. 

Por cada minuto que esperaba en la guardia del Hospital Pedro Sancholuz, la rodilla se le hinchaba y le dolía cada vez más, hasta que en un momento encaró para el consultorio y obligó al médico a que la atendiera antes que al resto de la gente. El día siguiente lo pasó tirada en el sillón riéndose con su familia de cómo el médico de guardia la había tratado de hinchapelotas por no esperar su turno.

 —Ella era muy espontánea, si te tenía que decir algo, te lo decía. Y si tomaba una decisión, la ejecutaba —dice Inés, a quien Dai había apodado Tilín. Ahora, desde el vestuario visitante, se acuerda de las tardes que pasaron riéndose al sol y de la cantidad de temas que podían charlar en los 60 km que separan Laprida de General La Madrid cada vez que viajaban en colectivo. 

“Hacete unos mates, Tilín”, era la frase ritual cuando terminaban de jugar un partido.

Jugaron por ella

Cuando Agustín “Peye” Harismendi cumplió años, recibió una remera de parte del plantel con una dedicatoria de Dai que decía: “Gracias por enseñarme a patear”. El profesor se hizo cargo del equipo a principios de 2021, pero la conoció recién en mayo, cuando faltaba una jugadora para completar el plantel y Morena la animó para que se acercara a entrenar. Antes de formar parte del equipo, Dai pasaba tardes enteras jugando con sus hermanas en la plaza. 

Los primeros días se iba enojada de todos los entrenamientos porque le pegaba a la pelota con toda su fuerza y no podía levantarla del piso. Agustín le caía bien, y él lo sabía. Entonces le enseñó a jugar con las dimensiones de una cancha, y le puso la camiseta número 8 para que pudiera correr de un lado al otro durante todo el partido: “Dai no era de las más grandotas ni de las más fuertes físicamente, pero tenía mucha garra, mostraba la pasión por el club con sacrificio”, dice Peye, como lo apodan las jugadoras.

El día después de recibir la noticia, Agustín se acercó a la casa de la familia de Daiana Soledad para darles un presente y le dijo a las tres hermanas que decidieran a lo largo de la semana si iban a querer jugar o no en la fecha siguiente. Todavía no saben si jugar fue la mejor opción, pero lo hicieron, y con el ánimo por el piso perdieron contra Club Atlético Platense de Laprida por 3 a 0. 

“Ese domingo fue bravísimo, pero jugamos porque era un partido que ella estaba esperando”, dicen sus compañeras. Durante toda la jornada, todas las categorías de Lilán se sacaron la foto previa al partido con una bandera que decía “Es imposible no estar triste…su ausencia duele!! Pero tu recuerdo nos hará sonreír. Dai Presente”. Esa bandera ahora forma parte de la colección de trapos que todos los domingos dan la vuelta al alambrado del club. 

El caso

Daiana Soledad Abregú llegó a la comisaría de Laprida en las primeras horas del domingo 5 de junio por una contravención en la vía pública. Doce horas después, cerca de las seis de la tarde, dos oficiales tocaron la puerta de la casa de su familia diciendo que la joven de 26 años se había suicidado. A partir de ahí, una serie de sucesos hicieron que la familia empezara a sospechar que la policía escondía algo. 

La autopsia confirmó que Daiana murió por asfixia mecánica, pero eso no significa que solamente pueda haberse ahorcado. 

La Comisión Provincial por la Memoria intervino como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura y pidió que la causa se investigue exhaustivamente, teniendo en cuenta que Daiana murió mientras estaba al cuidado de la Policía Bonaerense en una comisaría que no estaba habilitada para recibir detenides en sus calabozos. 

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La última Mu: Tenete fe

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