Nota
Ni un despido más
Diversos sindicatos, organizaciones sociales y cooperativas marcharon por Buenos Aires en contra de los despidos, la devaluación, el aumento de tarifas, la apertura de paritarias, la actualización de planes sociales y la judicialización de la protesta social.
Hubo un momento exacto en la Ciudad de Buenos Aires en el que la movilización que hizo confluir a la CTA Autónoma, ATE, sindicatos y organizaciones sociales y cooperativas, alcanzó unas 10 cuadras. Ese momento se dio aproximadamente a las 14 horas cuando la nutrida columna de movimientos sociales y piqueteros llegó a Congreso después de partir desde Liniers a las 7 de la mañana y caminar unos 11 kilómetros bajo la lluvia. El encuentro se produjo después de que los sindicatos marcharan hasta la Casa de la Provincia de Buenos Aires con reclamos puntuales a la gobernación de María Eugenia Vidal.

Foto: Nacho Yuchark/lavaca
Luego, ambas columnas confluyeron en el marco de un nuevo paro nacional al gobierno de Mauricio Macri en poco más de cuatro meses de gobierno, que marchó en contra de los despidos, la devaluación, el aumento de tarifas, la apertura de paritarias, la actualización de planes sociales y la judicialización de la protesta social, con el detalle de la instalación de una carpa de los jubilados frente al Palacio Legislativo para pedir por el 82 por ciento móvil.
Las columnas se dividieron al llegar a Plaza de Mayo. Los sindicatos montaron un escenario mientras las organizaciones sociales marcharon hasta el Ministerio de Trabajo.
Morir de un descuento
Una de las dirigentes femeninas que habló frente a la casa de la Provincia de Buenos Aires fue Susana Mariño, secretaria adjunta de SOEME (Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación), gremio que circuló mediáticamente en los últimos días por una noticia trágica: Yolanda Mercedes, una de sus afiliadas en Mar del Plata, falleció luego de enterarse que las autoridades ejecutivas y ministeriales del área de educación le había descontado su salario tras una medida de fuerza gremial. “Te la debo, no estoy en el tema”, fue la respuesta del presidente Mauricio Macri cuando la prensa le consultó por el tema.
“Fue una falta de respeto”, sostuvo Mariño a lavaca. “Además, Yolanda estaba con tareas livianas: no se había adherido a la medida, como muchos compañeras y compañeros que estaban internados y no cobraron el sueldo. Los auxiliares somos un sector muy humilde, con familias numerosas, con compañeros en su gran mayoría del Gran Buenos Aires, de la periferia, que no tienen acceso a la vivienda. Nuestros sueldos son de 7300 pesos: con estos aumentos ya no tenemos una canasta de alimentos de pobres, sino de indigentes. Imaginate: Yolanda fue a cobrar y vio en el cajero 40 pesos, se descompuso y falleció. Hay muchas compañeras que también se vieron afectadas en su salud. Tenemos compañeras con cáncer terminal, con licencias de maternidad, con bebés recién nacidos que no tienen para comprar. Eso no se vio ni en las peores ni más tristes épocas de ese país”.
¿Qué respuesta les dio el Ministerio? “Nosotros preguntamos si había sido un error. Dijeron que no: hicieron el cruce de todos los afiliados a SOEME y descontaron íntegro porque, consideraron, fue un exceso en la medida”. Mariño agregó al panorama otro dato: “Han recortado los cupos en comedores y eso también nos afecta, porque son nuestros chicos los que van a comer a nuestras escuelas. Recortaron también el desayuno y la merienda: es vergonzoso, porque un docente en el aula tiene que decir quién come y quién no, y por ahí al que le toca es un chiquito nuestro”.

Foto: Nacho Yuchark/lavaca
Scioli + Vidal
“Nosotros tenemos dos grandes disputas con el gobierno provincial: una salarial y otra por las condiciones de trabajo”, afirma Fernando Corsiglia, presidente de CICOP (Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires). “Pedimos un 40 por ciento de aumento: el ingresante a planta de 36 horas semanales de trabajo profesional está cobrando 12 mil pesos. Necesitamos una propuesta seria. Por otra parte, las condiciones de trabajo tienen una directa relación con las condiciones de atención de salud de la población: esto es falta de insumos, situación edilicia, episodios de violencia y falta de personal”.
Corsiglia remarca que la “crisis” en el sistema de salud bonaerense viene de hace tiempo. “Remarcamos que Scioli y Vidal son corresponsables. La gestión de Scioli en salud fue tan deficitaria que no adjudicó la importancia que debiera haber tenido, y eso generó la situación que tenemos y las muy malas condiciones que tenemos en los hospitales y centros de salud”.
Pablo Abramovich, secretario general de la Asociación Judicial Bonaerense: “Nosotros pedimos un aumento salarial del 45 por ciento, porque la propuesta de 16,7 por ciento para el primer semestre que nos dio el gobierno ni siquiera alcanza para cubrir la inflación de los primeros 4 meses del año. Y el nuestro es uno de los salarios más bajos del país. El Estado es la garantía de los derechos de los sectores más postergados y pobres de la población, y son los que masivamente van a Tribunales a querer resolver estas cuestiones”.

Foto: Nacho Yuchark/lavaca
Los Ceos y las cooperativas
La columna más numerosa de la caravana de movimientos y organizaciones sociales fue de Barrios de Pie (de Movimientos Libres del Sur). “Nosotros sostenemos que hubo un deterioro del cuadro social que heredó este gobierno, donde ya había una situación compleja por el aumento de precios”, evalúa Daniel Menéndez, secretario general.
“La pérdida de puestos de empleo y la devaluación tuvo un impacto directo. A eso se le suman los aumentos de tarifas, de alimentos, que generó una complicación para millones de argentinos y un concreto aumento de pobreza en 100 días del gobierno de Macri. Un cálculo que hacemos es que por cada empleo formal que se pierde, se pierden cuatro empleos informales. Y eso impacta en la pérdida de poder adquisitivo de los más humildes. Por reclamamos establecer un piso de discusión respecto a la situación social y de diagnóstico que hace este gobierno”.
¿Puede decirse que también hay un nuevo piso de discusión para las organizaciones sociales? “Entiendo que eso tiene que ver con una etapa de mayor concentración del ingreso y mayor agresión sobre mínimas conquistas que hubo, y eso genera una necesidad de unidad, de coordinación de prácticamente el conjunto de organizaciones sociales. Expresamos políticas territoriales frente a un gobierno que está conformado por ceo´s. Hay una regresión del ingreso, más allá que en el kirchnerismo hubo una consolidación de un piso de pobreza muy alto, pero lo que estamos viviendo es una profundización de esa estructura de pobreza.”.
A su lado marcha Fredy Mariño, integrante de la Mesa Nacional de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), otra de las organizaciones que aportó una nutrida columna a la movilización. “En un país que tiene un marco de 40 por ciento de inflación, Macri dio un 20 por ciento en algunos planes sociales. Es insuficiente para mejorar la situación, particularmente en el conurbano, donde tenemos más de 3000 cooperativistas. Hay otros 600 en Capital y 200 en La Matanza y Almirante Brown donde hacemos red de agua y cloacas y cobramos por producción”.
¿Cuánto percibe de ingreso un cooperativista? “Con el aumento, unos 3150 pesos, cuando la canasta familiar, según los cálculos, no baja de los 15 mil pesos. Exigimos equiparación acorde para vivir dignamente”.
¿Qué lectura tienen de la actual coyuntura donde confluyen movimientos y sindicatos? “Entendemos que es muy necesaria. Nosotros, incluso los beneficiarios de planes sociales, nos seguimos considerando trabajadores Conocemos el grado de complicidad de distintas centrales con distintos gobiernos de turno, pero si por abajo se logra unificar al movimiento obrero, bienvenido. Entendemos que las políticas de ajuste que está aplicando Macri va a hacerlas pasar aplicando la Ley Antiterrorista, el protocolo antipiquetes y la judicialización de la protesta”. ¿Como el caso de Milagro Sala, por ejemplo? “Por ejemplo. Está detenida por ser dirigente social. Después, hay debates, pero el origen de la detención es ese”.

Foto: Nacho Yuchark/lavaca
Precarización de la vida
Similar lectura tiene Darío Leo, de la conducción del Frente Popular Darío Santillán: “A Milagro Sala la meten presa por indígena y mujer. Representa un trofeo para la derecha más que un caso de corrupción o de ilícito”. ¿Por qué marcha el Frente? “Por trabajo, salud y educación en los territorios donde estamos, donde desarrollamos trabajo sin patrón, herrería y panadería. En ese camino de organizarnos colectivamente, exigimos ciertas medidas que todo gobierno tiene que tener con los sectores populares”.
¿Por ejemplo? “La financiación a las cooperativas o que simplemente el Estado compre nuestros productos, como hacía con guardapolvos, juguetes o los laburos de herrería que hacíamos en municipios. Eso se cortó todo. ¿Por qué pedimos esto? Todas las empresas están subsidiadas: nosotros, no. No podemos competir económicamente. Necesitamos arrancar, que el Estado, al menos, nos compre, para después sí lograr la cooperativización completa”.
Leo también vivió el contexto en carne propia: es uno de los despedidos del SENASA. “Pero también se ve en el barrio: en Ezeiza, por ejemplo, la salud está totalmente desmantelada. La salita no atiende y el hospital, el único que hay, hace tres meses que está cerrado. En ese camino es donde buscamos construir alternativas educativas, culturales y talleres para los jóvenes”. ¿Le sorprende esta confluencia de organizaciones y sindicatos? “El espanto nos une. El pueblo nunca quiere retroceder en su lucha histórica. Ni un paso. Por eso estamos en la calle”.
En la cabeza de la columna hay una militante trans, Maite Amaya, de la Federación de Organizaciones de Base (FOB-regional Córdoba). “Nos manifestamos en este marco de alianzas muy amplia contra el hambre y la precarización de la vida. Todo repercute sobre nuestros cuerpos y bolsillos. Los sectores más marginados somos el postre de estas políticas estructurales del gobierno macrista que, con el pretexto de los ´ñoquis´, apuntan a la reducción del Estado generando una desocupación cada vez mayor. Yo soy desocupada, en la década ganada y también ahora. Nuestras compañeras transgénero siguen en estado de prostitución y/o trabajo sexual, según el debate que hay para caracterizarlo, pero no estamos pudiendo salir de la calle, lo cual nos expone a un plus de violencia mayor al que significa no tener para armar una olla ni comer”.

Foto: Nacho Yuchark/lavaca
Lecciones
Sobre Rivadavia espera para marchar Ricardo Peidro, secretario general de la Asociación Agentes de Propaganda Médica (APM). ¿Cuál es el contexto que se avecina, con los rumores sobre unificación de las tres CGT y las dos CTA? “Creemos en la unidad de acción: hicimos cinco paros generales en el gobierno anterior. No creemos que la unidad tenga que ser por ley, como dicen, que tenga que haber una sola CGT. La decisión tiene que ser de los propios trabajadores. Si esa unidad de acción lleva a una unidad de otro tipo, bienvenido sea. Creo que hoy, por ejemplo, la CTA bajo ningún punto de vista se va a unificar orgánicamente con la CGT. Somos dos modelos sindicales distintos: nacimos como CTA para diferenciarnos y hoy siguen las mismas condiciones. Esto no quita que vayamos en juntos en un petitorio conjunto para frenar el ajuste”.
¿Qué lecciones pueden sacarse de los últimos años de cara a una eventual unidad de acción? “Nosotros nos reafirmamos en nuestra idea de autonomía, que no es neutralidad, pero sí es llevar las posiciones de la clase trabajadora a los gobiernos, y no a la inversa. Hay que crear las condiciones para poder avanzar en esa dirección, y la manera es tener autonomía de los gobierno, de los patrones y de los partidos políticos, sin renegar de ellos, sino reafirmándonos como clase”.

Foto: Nacho Yuchark/lavaca
Ajuste ampliado
Por las calles también camina Hugo Cachorro Godoy, secretario general de ATE-Nacional. “Hasta ahora hemos logrado frenar los despidos en el Estado nacional. Ahora queremos que se reincorporen a todos los injustamente despedidos y que se abra inmediatamente la paritaria nacional para discutir salarios y el pase a planta permanente de todos los trabajadores precarizados, que es la situación más grave que padecemos los trabajadores del Estado”.
Godoy menciona la provincia de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Tierra del Fuego: “El ajuste que aplica Macri es repetido y ampliado mecánicamente por los gobiernos provinciales, aun con distintas identidades partidarias, aunque esto cueste la vida: 3 muertes se produjeron producto del ajuste. Una es Melisa, una trabajadora del ProHuerta de Chaco. Otra es Yolanda, auxilar docente en Mar del Plata. Y el otro es Esteban un trabajador de 41 años de la Biblioteca Nacional. Estas muertes marcan el dramático lado humano que implica este ajuste”.
Julio Fuentes, secretario adjunto: “Macri asume una política clara de neoliberalismo conservador. Hizo dos cosas: durante todo este tiempo nos sacó a los pobres y se los dios a los ricos. Esto es lo que estamos enfrentando, esta forma de distribución injusta, retrógrada, que no lleva más que al conflicto social. Y se está expresando todos los días. Ningún gobierno en tan poco tiempo ha tenido tantos paros y movilizaciones. Es un signo de que deben revisar inmediatamente su práctica política, porque acá hay un gobierno que está dispuesto a dar pelea”.
Godoy: “La capacidad de unirnos después de haber sufrido tantos años de un trabajo sistemático para producir la fragmentación de los distintos sectores del movimiento popular, va a ser un proceso difícil. Pero la unidad la encaramos aquí, en la calle, luchando democráticamente y construyendo no por desesperación sino a conciencia de un proceso de que nos permita no solo quebrar el ajuste sino crear una perspectiva mejor para el futuro, sin que nos lleve a una nueva frustración. No queremos un Estado clientelar, organizaciones del pueblo que se terminan subordinando a quien gobierna. Son la libertad, la democracia sindical y la autonomía las tres condiciones fundamentales para que las organizaciones de los trabajadores aportemos al fortalecimiento de la democracia. Esa unidad es la que importa y la que vale”.
Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
Por Sergio Ciancaglini

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
Por Lucas Pedulla

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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