Nota
Sala Alberdi: Represión, batallas culturales y ladrones de bicicletas
La fiscal ordenó el desalojo que el juez le había negado con la excusa de una nota publicada por el diario Clarín. La represión fue activada por el secretario de Cultura porteño, Hernán Lombardi, durante la reunión con 4 representantes de la asamblea. Los 3 heridos con balas de plomo eran integrantes de medios sociales de comunicación, pero ¿alguien pidió explicaciones por este ataque a la prensa independiente? La marcha al San Martín y una reflexión con los pies sobre política y cultura. El bonus track: qué dijo un intelectual del cine en una mesa de examen sobre la represión y el neorrealismo italiano.
Toma 1. Exterior día. Clarín y la fiscal
El ex diputado Luis Zamora está parado en la puerta del Teatro General San Martín. Acaba de terminar la marcha de una nutrida cuadra de manifestantes, todos muy jóvenes, que desfilaron así su indignación por la represión que soportaron anoche quienes estaban resistiendo el desalojo de la Sala Alberdi.
Zamora habla por teléfono con la Procuraduría General de la Ciudad. Le está pidiendo autorización para llevarles alimento a las 4 personas que están dentro de la sala y que no comen ni toman agua desde ayer a la noche. Lo autorizan, me dice apenas cuelga.
Le pido entonces que me cuente qué pasó, ya que él estaba en el momento justo y en el lugar indicado. Había llegado dos horas antes a la plaza seca del Centro Cultural San Martín, con la intención de abrir una instancia de diálogo. Le pido que sea preciso con los detalles, porque él estaba en el epicentro mismo del desastre.
Cuenta Zamora: “Cuando llegué, me entero de que la fiscal Claudia Barcia había ordenado el desalojo. Te explico: lo había pedido antes y el juez Norberto Tavosnanska no lo admitió. En su fallo consignó que prefería resolver este tema de otra manera y la fiscal apeló esa decisión. Procesalmente, entonces, se estaba esperando la decisión de la Cámara. Pero la fiscal volvió a solicitar al juez el desalojo, amparada en una nota publicada en Clarín donde se informaba de un supuesto daño que habían hecho los acampantes a las obras de arte que estaban en esa plaza”. ( El título de la noticia: “Sospechan que dañaron valiosas obras de arte”. Nunca se aclara quienes sospechan. Sujeto tácito que ha dado inspiración a varios títulos de la revista Barcelona. Ver: https://www.clarin.com/ciudades/Sala-Alberdi-sospechan-danaron-valiosas_0_880711985.html ).
Sigue Zamora: “El juez volvió a negárselo, recomendándole que espere la decisión de la Cámara. Reconoció, también, que ella tenía facultad de ordenar el desalojo, pero que no se lo recomendaba. El juez dejó en claro que apostaba al diálogo. Pero se ve que la fiscal quería otra cosa. Cuando llegué, el jefe de la Policía Metropolitana a cargo del operativo me dijo: ¨Ya va a ver cómo es esta mujer¨. Y me di cuenta a qué se refería apenas entró. A los gritos, les daba órdenes a cada policía. Y cada policía miraba a su jefe para saber si tenía que hacerle caso o no. Ese fue el primer momento de tensión, que terminó a eso de las 20, cuando el jefe de la Metropolitana se hartó y ordenó que los agentes se retiren de plaza seca e ingresen al hall. Sabían que si se iban, los chicos iban a volver a entrar, se lo habían dicho incluso a la fiscal, pero la tensión entre la policía y la fiscal era tal que prefirieron retirarse. Y pasó lo que decían: los chicos volvieron a ocupar la plaza seca. Horas después, se logró una reunión con el secretario de Cultura, Hernán Lombardi. Cuatro representantes elegidos en asamblea fueron a verlo a su despacho. Fue un momento de distensión, porque nadie suponía que mientras se estaba abriendo una instancia de diálogo se iba a reprimir. Si no se lograba una tregua ahí, quizá, pero no durante. La mayoría de la gente aprovechó esa especie de tregua para ir a comer o directamente irse, pensando que ya había pasado lo peor. Cuando el grupo mermó, sonó una explosión. Lo que yo te puedo asegurar es que todo pasó muy cerca de mí, y que en el mismo instante en que escuché la explosión empezaron a arderme los ojos. Así que lo que yo pensé es que la explosión se correspondía con el disparo de una granada de gas lacrimógeno. Ahora dicen que fue una bomba molotov y que por eso empezó la represión. Vos viste la cantidad de gente infiltrada que había en ese lugar, agitando para que tiren piedras y buscando el choque, así que si esto sucedió realmente, no fue responsabilidad de ninguno de los chicos del acampe. Eso está claro para cualquiera de los que estuvimos ahí y no nos pueden venir a contar otra versión. Lo increíble es que los 4 representantes que estaban reunidos con Lombardi fueron testigos de que lo llamaron por teléfono y él ordenó la represión. Lo dijo enfrente de ellos, en sus propias caras. Hasta ahora no lo pueden creer. Otra cosa increíble: el operativo policial era desmedido. Había más de 200 policías para desalojar a no más de 30 personas que, además, estábamos en un lugar cercado. La plaza seca tiene rejas por los cuatro lados. Era muy fácil para ellos terminar con la ocupación sin tirar una bala de goma. Pero evidentemente tenían orden”.
Escena 2. Exterior. Noche. Corrientes y Callao. La bici.
El camión hidrante avanza a contramano por la avenida Corrientes.
Atrás, los patrulleros hacen aullar sus sirenas.
Se escuchan disparos.
Chicos que corren, muchos descompuestos por el humo lacrimógeno que envuelve la avenida y otros muchos más afectados por lo que, sabremos después, es gas pimienta.
La Metropolitana mete miedo porque se la ve literalmente desatada. La mayoría son oficiales jóvenes que enfrentan a otros pocos jóvenes que les tiran piedras, palos, lo que encuentran. Unos no están preparados para que se le oponga ninguna resistencia.
Los otros, están acostumbrados al pogo policial.
¿Militantes?
¿Activistas?
No: jóvenes.
Menores de 20 la mayoría.
Lo que estamos viendo es nada menos que una batalla cultural.
La batalla entre los malabaristas del semáforo y la caballería de los Newman School Boys, le digo a la fotógrafa que tengo a mi lado, como para aflojar la tensión. No se ríe. Me señala al chico que unos metros más allá está tirado en la vereda.
Venía de trabajar en su bicicleta, un policía le pegó un palazo en la cara.
Se lo llevaron en ambulancia, mientras él rogaba por su bici. “Si no mañana no puedo ir a laburar”.
Escena 3. Exterior. Día. Obelisco. La marcha.
La Red Medios Alternativos denunció que los 2 heridos de bala de plomo durante la represión eran fotografos de medios sociales de comunicación. Esto es: balas de plomo usadas durante el desalojo de un centro cultural, disparadas contra la prensa independiente.
¿Renunció el jefe de ese operativo?
¿Alguien pidió explicaciones, solicitó un informe, prometió investigar a fondo?
“Tenemos Papa argentino”, me responde Pascual, profesor universitario y hoy, integrante de la escasa docena de veteranos que marchamos junto a unos 600 jóvenes en repudio a la represión policial.
Juana Chang, una de las voces de las Kumbia Queers, es quien me acompaña en la caminata y la reflexión. Agradezco cada paso y cada palabra, porque me permite acomodar la incomodidad que produce esa multitud de chicos y chicas que nos desacomodan.
¿Por qué están dispuestos a dejarse pegar por una sala municipal?
Juana responde: “Porque nos sacaron todas las demás y nosotros no hicimos nada”.
Juana me cuenta entonces por qué está ahí: “Yo tomé mil cursos en el Centro, pero estos pibes, ahora, ¿dónde van a ir? Miralos.”
Los miro.
Pero recién los veo cuando proyecto la intensidad artística de Juana sobre ellos.
A todo gobierno conservador le nace su propio movimiento punk.
Mientras caminamos hacia el San Martin, ubicadas en la retaguardia de la marcha, hablamos sobre los cuidados que estos chicos no tuvieron y llegamos a la conclusión de que quizá les exigimos una experiencia que no tienen. Juana me cuenta lo que dijo el representante de la Asamblea de la Sala Alberdi poco antes de mi llegada. “Contó que hubo 10 detenidos y quedan 3. Que después sería bueno ir a la comisaría para pedir que los larguen. Que a las 21 hay una reunión con Lombardi y también sería bueno acompañar ahí. Que ellos no tenían ni molotov ni facas porque no saben ni cómo hacerlas. Qué les robaron todas las bicicletas y que no creen que hayan sido ladrones porque con toda la policía que había ahí no se hubiesen ni acercado. Fue el único momento en que pudimos reírnos. Después, agradeció la presencia de todos, incluso de los partidos políticos, pero que les iban a agradecer dos veces si no llevaban banderas durante la marcha”.
Miro las rojas del PTS: son dos docenas.
Juana me invita a mirar qué pasa en el frente de la columna, que ya llegó a la puerta del Teatro San Martín. Hay formada, paralela a toda la entrada, una barrera, como para proteger a los manifestantes y al teatro de la policía y los infiltrados. Diana Sacayán, una de las más destacadas intelectuales del movimiento trans argentino, está formando parte de la cadena humana y nos llama.
Nos pide que nos sumemos y nos acomoda.
Recién cuando miro la cara del brazo flaco y tembloroso que me aferra me doy cuenta de la sutil percepción política que ha hecho Diana: el chico tiene la cara tapada con una remera.
No se ve, pero se nota que es morocho.
Se ve y se nota que es muy flaco.
Es el estereotipo que los fotógrafos buscan para inmortalizar esta marcha.
Diana lo supo antes que todos, que nadie, y por eso me acomodó a su lado.
Pienso: “veterana del brazo de terrorista cultural” les complica el encuadre.
Gracias, Diana, por ubicarme.
Escena 4. Interior día. Examen.
Uno de los cronistas de lavaca que estuvo hasta la madrugada soportando la represión, se presenta a las 9 en punto a dar su último examen del primer año de la Carrera de Dirección Cinematográfica. Su profesor, un reconocido especialista en cine y literatura, licenciado en Ciencias de la Comunicación, está conversando con sus tres ayudantes de cátedra. El cronista de lavaca lo escucha decir:
-“Por fin sacaron a esos lúmpenes. Son impresentables”.
Comparte con el grupo un tuit de Quintín, otro obispo del sínodo cinematográfico. Lo lee en voz alta: “Encima son mimos y clowns. Lo más bajo de esa pirámide zoológica”.
Uno de los ayudantes contesta:
-“Pero los cagaron a palos”.
El profesor responde:
-“No tienen trabajo, no tienen salario y no tienen familia. No tienen nada”.
Y da por comenzado el examen.
¿El tema?
Neorrealismo italiano.
El cronista, ya simple alumno, le responde:
“Es considerado el primer movimiento moderno porque vuelve a esa calle que el cine había dejado de lado. Sale a la calle y lo que encuentra es una ciudad devastada. Y elige mostrarla a través de pequeñas historias que representan verdaderas tragedias sociales. Por ejemplo: qué significa para un trabajador que le roben su bicicleta. Esa sensibilidad social es lo que lleva a afirmar al crítico español Ángel Quintana que el neorralismo no es un movimiento estético, sino ético”.
-Excelente-, le dice el profesor.
Y da por terminado el examen.
Fotos: M.A.F.I.A.
Nota
Mariano Magnifico: Actor, bailarín y examinador del lenguaje
Utiliza las redes para difundir ideas sobre cómo hablamos para hacer pensar y reír, pero también para «tejer comunidad» a través de discursos. ¿Educador o performer? Las malas palabras, el shock, la literatura y su marca «Hablen bien, forros»: vida y obra de este joven multidiplomado que estudió Letras y hace temporada en Mar del Plata.
Por Carlos Ulanovsky
Actor, músico (completó la tecnicatura en canto en el conservatorio Manuel de Falla), figura del teatro musical, Mariano Magnifico (sin tilde) es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, tiene una maestría en Sociología de la cultura por la Universidad de San Martín y está a una materia de recibirse de filósofo.
Nunca se rindió porque, una vez, medio en broma, bastante en serio -y también siguiendo una inequívoca tradición familiar: padres y hermanos docentes – el bailarín (discípulo de Elizabeth de Chapeaurouge) sacó a bailar a la forma de hablar de los argentinos.
El performer se convirtió en comunicador, el dramaturgo y productor devino en un original examinador (algunos ya le endilgaron el hoy inevitable título de influencer) de la lengua”.
En Instagram y TikTok más de 700 mil seguidores consultan sus instrucciones. Pero, avisa, también está identificable en todas las redes con su nombre y apellido: Mariano Magnifico, sin tilde.

Foto: @brunogreppi
Mal hablados
Una vez, explicando las diferencias entre sino y si no, se desayunó con la sorpresa de que su explicación se había vuelto masiva, o como ahora debe decirse, se viralizó. A salvo del virus, la fuerte repercusión lo enfocó en la nueva tarea.
No solo lo ponían de la nuca el uso inadecuado de ciertos términos (“Si tendría” o “Si podría”, ilustra) sino que, en alguna ocasión, explicando con glamour y documentación que “había un hacia con h y con c y un Asia que es escribe con mayúsculas, que lleva s y es el nombre de un continente”, cayó en la cuenta que entre el lenguaje cotidiano y él había algo personalísimo.
La coloquial frase de presentación – “Hablen bien, forros”- se convirtió en el 2022, post pandemia, en el libro La divina lengua (editado por Galerna); luego en un unipersonal que sigue representando; y más adelante en un canal de YouTube por suscripción, por el momento gratuito.
No admite que esta nueva actividad que desarrolla con esmero y conocimiento sea su lado B. “Soy todo Lado A e intento compartir con el público lo que tengo”, dice quién sigue en plena actividad artística. En años recientes integró los elencos de La selección musical y Benito de la Boca; de Teresita, una vida de mierda y de Kinky Boots; de Al bárbaro le doy paz, tributo a canciones de María Elena Walsh y de Pretty Woman en donde personifica a un celebrado recepcionista de hotel.
Es posible imaginar que todo pudo haberse iniciado por ser el portador de ese pedazo de apellido, original de la región de Molise, en el centro sur de Italia. Con seguridad apellidarse de ese modo no le ahorró explicaciones, o la necesidad ajena de acercarse con chistes como ‘¿Cuándo vas a Mc Donald’s comés la Mcnífica?’.
Lo magnífico de su Magnifico es que no lleva acento y proviene del verbo magnificar que, de acuerdo a un diccionario confiable, significa “engrandecer, alabar, ensalzar”. Una vez más aclara: “Mi apellido no lleva tilde, según la teoría, porque la tilde no existe en italiano. Pero yo creo más bien que es por la poca ortografía que tenían los trabajadores que anotaban a los inmigrantes”. Se ataja y afirma: “No me considero un educador. Ni a mí mismo me educo. Me cuesta decir que soy especialista en algo. Mi vida fue siempre una chicha y limonada a la vez. A partir de La divina lengua los senderos bifurcados se unificaron en una sola locura”.
Rechaza la presión de los saberes consagrados: “En lugar de erudito, soy eructito”. Relativiza: “Vivimos en una sociedad del shock y el lenguaje es representativo de ese modo de vida”. Lo cierto es que ahora no solo gasta zapatos sobre escenarios cantando, bailando y haciendo morisquetas, sino que sube a ellos para ofrecer charlas, talleres y presentaciones personales.
A la manera de los renacentistas del siglo 16 interesados en distintas disciplinas, Mariano es un representa siglo 21 de esa corriente. En el invierno de 2024 estrenó en el San Martín la obra Instrucciones para un mundo posible, una dramaturgia inspirada en la literatura de Julio Cortázar. Actualmente sigue trazando líneas de investigación para la cátedra de Literatura Francesa cuyo titular es Walter Romero y para el Instituto Artes del espectáculo que lidera Jorge Dubatti. Como si fuera poco sumó experiencias como coach vocal, co condujo programas de radio y escribió ensayos que publicaron distintas revistas culturales.
Malas palabras
Allí se lo ve en pantalla actuando animados y coloridos cortos a los que, con mucha solvencia, guiona, filma, edita e interpreta. A la manera de un locutor de informativo, con una botella como micrófono relata. Un ejemplo: “Terrible accidente en la autopista. Hubieron cinco damnificados. El verbo haber es un verbo impersonal, que quiere decir que solo se conjuga en su tercera persona del singular…De paso cañazo se escribe así (sobreimprime la palabra “haber”). Una de las formas del pretérito es el famoso “hubo”, que tantos problemas nos trae. Entonces, decimos “hubo un accidente” o “hubo muchos accidentes” …Pero qué, entonces ¿el hubieron no existe? Claro que existe: se usa estrictamente cuando viene acompañado de un participio”.
Del mismo modo, en otros recortes se mete a explicar las diferencias del verbo poner o los usos correctos de los sustantivos patronímicos.
En un recordado congreso internacional, Roberto Fontanarrosa reivindicó a la palabra “pelotudo”, como una de sus “malas palabras” preferidas “por su imbatible sonoridad”. En sus videos Magnifico no las evita. Ya el “Hablen bien, forros” es un slogan duro pero difícil de reemplazar “o cuando se interroga ¿por qué hablamos tan para el ortográfico?”.
También cuando canta La milonga de las porongas (en co autoría con Ernesto Biasotti) o al informar que “todas las palabras que terminan en culo llevan tilde”.
Cuenta que algunos docentes le dicen que sus videos son excelentes, pero como tienen malas palabras no los pueden compartir con los alumnos. Opina: “Yo los escucho y les digo, no te preocupes, los chicos también las dicen. Y ustedes, los maestros, también”. Sigue: “A mí me gusta Forro. La F, la O, la doble R, toda esa composición la vuelve genial. En el libro le dedico una sección a las malas palabras. Las reivindico. Son geniales, territoriales, nuestras. La mejor traducción de la emoción en palabras”.
N del R: No solo es una cuestión de infancias. Tenemos un presidente de la nación que con demasiada frecuencia apela a las llamadas malas palabras para retar a quiénes no pensamos como él. Y ni hablar de algunos encumbrados funcionarios que llegaron alto a pesar de su muy reducida dotación de palabras.

Foto: @brunogreppi
Tejer comunidad
Magnifico seguirá actuando. Lo espera una temporada en Mar del Plata, que alternará con su propio unipersonal y el cuidado de su trío vocal, las marplatenses de Vox Popurri.
En otros tiempos, para ganarse la vida, ofició de estatua viviente, cantó cumbia, se metió dentro de un disfraz de conejo de pascua para una promoción y cantó a la gorra recorriendo algunas ciudades de Italia (“Fue un enorme entrenamiento. Creo que jamás habría podido hacer mi unipersonal si no hubiese sido por esa experiencia”). Pero no solo eso: ahora es, también, como su abuelo Sebastián, natural de Tortorici, Sicilia, ciudadano italiano. “Uno tiene una lucha personal para que las personas puedan usar la lengua en función de la comprensión comunitaria, de la escucha, de la opinión. Luchas que tienen muchas e injustas resistencias en estos tiempos”, se plantea quién se propone seguir aclarando aquellos eternos dilemas de gramática, sintaxis y ortografía.
¿Militancia? ¿Intencionada didáctica para intervenir en la batalla cultural? Explica: “Me interesa el lenguaje en general y la construcción de los discursos éticos. La gente está perdiendo la capacidad de desengranar esa trama. ¿Sabías que texto viene de trama, que significa tejido? El propósito es ayudar y hacerlo con humor. Una especie de gesto hacia la comunidad que se sigue haciendo preguntas como ‘¿esto va con v o con b?’ “.
Nota
Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Gabriel González, 45 años, pintor, fue asesinado por personal de la Policía de la Ciudad el jueves navideño en el barrio de Lugano, en un nuevo caso de gatillo fácil que además fue registrado por las cámaras de los vecinos. Gabriel intentó intervenir cuando la policía le estaba pegando a uno de sus hijos. Estaba sin remera, descalzo, desarmado. Lo fusilaron a corta distancia, las imágenes que aquí reproducimos están disponibles y se observa perfectamente quién le disparó. En el barrio sostienen que hubo violencia policial, además, sobre algunos de los testigos, para que hagan el silencio necesario para permitir la impunidad del y los autores.
En la foto de portada se ve a la derecha a Gabriel en el momento en el que es impactado por los disparos policiales.
Además de su trabajo como pintor, Gabriel se dedicó especialmente a la contención de jóvenes con consumos problemáticos. Presentamos la información publicada por el diario Tiempo Argentino, integrante junto a lavaca de la Unión de Medios Autogestivos, un símbolo y una realidad sobre la violencia institucional de estos tiempos.
Amigos, allegados y vecinos de Gabriel González, el muchacho de 45 años que murió en medio de una violenta represión de la Policía de la Ciudad, ocurrida en Navidad en Villa Lugano, marcharon en reclamo de justicia. La familia aseguró que fue asesinado a mansalva y denuncia un nuevo caso de gatillo fácil.

Las lágrimas de Nelly, la viuda de Gabriel González. (Foto: Gentileza Pablo Lecaros)
Nelly, la viuda de Gabriel, aún habla de su marido en tiempo presente. En diálogo con la prensa que se movilizó hasta Cruz y Escalada, en Lugano, donde se concentró la movilización, expresó: “Hace más de 25 años que comparto con él, que vivo con él, que la luchamos, salimos a laburar todos los santos días. Tanto él como yo, salimos a trabajar para tener las cosas que tenemos y lo que pudimos construir. La peleó siempre. No es una mala persona. No se merecía morir de esa forma. Quiero justicia por la vida de Gabriel”.
La mujer recordó que llegó a la escena del crimen cuando a su pareja “ya le habían pegado. Tenía toda la cara ensangrentada. En todo momento traté de pararlo y que no le sigan pegando, porque lo estaban lastimando. Escuchaba cómo lo incitaban a pelear con ellos. Todo el tiempo lo incitaban a pelear. Él estaba enojado y ellos eran cada vez más. Le dieron un tiro muy de cerca”. Nelly también recibió heridas en las piernas y en los brazos.

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
Entre sollozos, la viuda pidió a sus vecinos que no la dejen sola. “Luchemos. No es la primera vez que pasa algo así. Ellos vienen a matar, no vienen a apaciguar las cosas, a tranquilizar, sea lo que sea que esté pasando. Al amigo de él lo cagaron a palos, lo llevaron a la comisaría y le dijeron que no diga nada”.
La mujer se refiere al amigo de Gabriel que en los videos, donde quedó registrada toda la secuencia, se advierte que intenta calmar a la policía. Gerardo, el hermano de la víctima, también mencionó “al muchacho que se llevaron preso, lo golpearon y lo amenazaron que lo iban a matar, le dijeron que conocían a su familia y a su casa. Para que no declare”.
Según pudieron reconstruir, el amigo de Gabriel fue liberado de la Comisaría 8A a eso de las 5 de la madrugada de este viernes. “Le aflojaron todos los dientes, le pegaron en las costillas entre el policía que disparó y había otro peladito. Todo para encubrir la cagada que se mandaron ellos”.

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
Por su parte, la abogada de la familia, Romina Ávila, precisó que “cuando le tiran a Gabriel, le tiran estando totalmente desarmado, indefenso y a una distancia prudencial del personal. Esto quiere decir que en ese momento no estaba agrediendo al personal. Tampoco se puede argumentar que hubo un exceso en legítima defensa, es lo que nosotros llamamos gatillo fácil”.
La asesora de la familia señaló en Radio Con Vos que esperan los resultados de la autopsia y las pericias, cuyos análisis preliminares deberían estar para este sábado. “Está documentado que quien dispara es un policía que bajó del patrullero. Tenemos su rostro, imagen por imagen. Ahora a pedido de la justicia, la Policía de la Ciudad, debería identificarlo”, esgrimió.

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
Gabriel era pintor y solía contener a los chicos del barrio que padecen consumo problemático. De hecho, comenzó con esa tarea social tras un contexto de abuso de drogas por parte de su hijo. “Era una persona humilde, hijo de migrantes, muy pujante, una persona que trabajaba y en ocasiones como esta, un festejo popular, participaba. Lo grave de su conducta ayer fue salir a la vereda a compartir con los amigos, sus vecinos. Es común eso acá. Los encuentros se comparten por más que a ellos no les gusten. Es parte de la cultura”, analizó la abogada.
“Acompañaba a chicos con consumo, porque con su hijo dio una larga lucha por esa misma situación”, añadió Ávila, quien concluyó: “La Policía de la Ciudad sigue deambulando y caminando por acá. Son los mismos policías de la Comisaría Vecinal 8A que ayer estaban tomándole declaración a sus mismos compañeros que horas antes habían ido a herir de muerte a Gabriel. Conviven con nosotros y el miedo es grande y está”.
Respecto a la autopsia, la mujer indicó que los restos fueron trasladados este viernes a las 8 a la morgue judicial y que los resultados «van a ser sumamente clarificadores de lo que creemos y que sostenemos como teoría del caso, que para nosotros se trató de un hecho de violencia institucional. Que no tuvo ningún tipo de defensa, ni exceso en legítima defensa por parte del personal policial».

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.
“Mi primo asesinado por la policía era un chico trabajador, nacido acá en el barrio, en la Villa 20. Era papá de Dante y Ángel de 21 y 25 años. Re familiero. En cumpleaños o reuniones familiares él siempre estaba en la parrilla haciendo el asado. Le encantaba compartir, era fanático de la pesca, un arquerazo del equipo del barrio que hace poco salió campeón. Cariñoso, amable, sencillo, solidario. Gabriel era muy valiente, no le tenía miedo a nada”, dijo a Tiempo Oscar Villaverde, primo de Gabriel y docente de la Escuela Técnica N° 13, Ingeniero José L. Delpini de Villa Lugano.
Fue el propio Oscar quien publicó en las redes en la tarde noche de ayer el asesinato de su primo: “Hoy en un forcejeo con la policía tras defender a su hijo asesinaron a quemarropas a mi primo Gabriel González e hirieron de bala a su mujer”.
El video filmado por un vecino dejó en evidencia el asesinato a quemarropa denunciado por quienes fueron testigos del brutal crimen. Se lo ve Gabriel sin remera, defendiéndose de los golpes contra media docena de efectivos policiales que lo golpean sin piedad.
De golpe, uno de ellos saca su escopeta y le dispara. La muerte fue instantánea y uno de los disparos hirió a la compañera de vida del asesinado y a otros vecinos que observaban con asombro la brutalidad policial.
Nota
Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

El gendarme Héctor Guerrero será procesado por el ataque que hirió gravemente en la cabeza al Pablo Grillo el 12 de marzo pasado (la foto de portada muestra a Pablo durante su recuperación, que aún continúa). La Sala II de la Cámara Federal porteña ratificó la decisión de la jueza María Servini que había sido apelada por el acusado. Además, pidieron investigar las posibles responsabilidades de quienes estuvieron a cargo del operativo. Presentamos aquí la información del diario Tiempo Argentino, uno de los integrantes de la Unión de Medios Autogestivos.
La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas producidas al fotógrafo Pablo Grillo y por el abuso de armas en otras cinco oportunidades durante la manifestación de los jubilados del 12 de marzo pasado.

El gendarme Héctor Guerrero el día de su declaración ante la jueza María Servini.
El fallo de la Cámara lleva las firmas de los jueces Eduardo Farah, Martín Irurzun y Roberto Boico. En su voto, Boico además, exigió que se profundice la investigación por las eventuales responsabilidades de las autoridades a cargo del operativo.
La situación del gendarme Guerrero había llegado a la cámara de apelaciones luego de un planteo de la defensa del acusado en la que pidió revocar el procesamiento como presunto autor del disparo con una pistola lanza gases contra Pablo Grillo, quien sufrió heridas gravísimas durante la represión policial a aquella protesta de jubilados en el centro porteño.
El planteo de la defensa se produjo en el contexto de varias resoluciones judiciales polémicas que se dieron durante en la semana posterior al triunfo electoral de La Libertad Avanza (LLA), que tuvieron como principales beneficiarios a Mauricio Macri y Javier Milei, y como principales perjudicados a Cristina Kirchner y Guillermo Moreno. Sin embargo, el oportunismo no funcionó y este viernes los tres camaristas le dio un revés al gendarme al entender que el acusado debe ir a juicio.
Guerrero, asistido por los abogados Martín Sarubbi y Claudio Nuncija, solicitó revertir el procesamiento que oportunamente había sido dictado por la jueza federal María Servini. La defensa sostuvo que no está acreditado que el gendarme haya sido el autor del disparo y afirmó que su conducta se ajustó a los protocolos vigentes para el uso de armas lanzagases.
En tanto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que interviene como querellante, respaldó la resolución de Servini y la validez de las medidas de prueba, entre ellas el relevamiento en el lugar del hecho, un informe balístico de la Policía de la Ciudad y la reconstrucción denominada “Mapa de la Policía”, elaborada por realizadores audiovisuales y peritos forenses.

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