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Entrevista a la familia: “La desaparición de Santiago es un límite social”

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A Sergio Maldonado y Andrea Antico, el hermano y la cuñada del joven desaparecido, buscaron correrlos del eje de la pregunta que desde el 1 de agosto le hacen al Estado argentino: ¿dónde está Santiago? A tres semanas, las respuestas definen contra qué están luchando hoy: las chicanas de Bullrich, las palabras de Milman, la búsqueda de una “persona extraviada”, la inexistencia de un procedimiento estatal y judicial para estos casos, las operaciones de prensa y la inercia de la Justicia. A todo responden con la claridad de las familias: “No toman dimensión que estamos ante una desaparición forzada”. Qué significa este caso y la respuesta social. Desde Esquel, lecciones sobre cómo construir justicia: “No es sólo que haya desaparecido: es que no pueden vulnerar así nuestros derechos”.
-Hace mucho que no se veía algo tan desagradable desde los medios y el Estado.
Sergio Maldonado y Andrea Antico lo dicen desde un eje claro, inamovible. El hermano y la cuñada del joven de 28 años de 25 de Mayo repiten la misma pregunta que a tres semanas de su desaparición le dirigen al Estado argentino: “¿Dónde está Santiago?”. Pero también repiten las respuestas: negativas, reproches a la familia, chicanas de funcionarios, inercia judicial, la revelación de un testigo protegido, el discurso en el Senado de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y las operaciones mediáticas que embarran la cancha con hipótesis falsas que buscan desviarlos de ese eje.
Pero no pueden.
¿Por qué?
Sergio y Andrea muestran esa firmeza:
-No toman dimensión que estamos ante una desaparición forzada de persona.

21 días

Santiago Maldonado desapareció el 1 de agosto en medio de una irrupción sin orden judicial de Gendarmería en el territorio mapuche. Los testimonios de la Regional Noroeste de Chubut de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), la Defensoría Federal, la familia y la comunidad que constan en el expediente señalan a la Gendarmería como la responsable de haberse llevado a Santiago. La cronología del operativo según las actas de la propia Gendarmería coinciden en los horarios señalados en este sentido, y revela una interna en la fuerza por pasarse culpas a posteriori. La presencia del jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, en el lugar de los hechos sella la responsabilidad del Estado en la desaparición de Santiago.
Dice su hermano: “Estamos tristes, pero vivos. Es difícil explicarlo. Encontramos en esta lucha un montón de gente que nos apoya. En principio estábamos muy perdidos y no entendíamos nada. Ahora entendemos. Mucha gente nos respalda. Un montón. Y es difícil, pero te sentís un poco más seguro. Por otro lado, vemos que van 21 días y no se sabe nada de Santiago, y el Estado, en vez de darnos respuestas, lo que hace es darte vuelta las cosas y nos termina pidiendo explicaciones a nosotros, o cuestionándonos, cuando son ellos los que tendrían que decirnos dónde está Santiago”.
Dice Andrea, su cuñada: “También empezamos a conocer otro Santiago, el que te acercan los amigos, la gente; lo que te mandan por Facebook o WhatsApp, y te dicen que conocieron al Lechuga, al Brujo, que es re copado, que le gusta la naturaleza, apoyar todo tipo de causa, la cosmovisión mapuche, el No a la Mina, el no a las plantas nucleares, que es muy buen compañero y siempre dispuesto a ayudar a todos. Es decir: por un lado te llegan todas las barrabasadas de esta mujer (por Bullrich) y, por otro, todas estas cosas lindas de él”.
Sergio: “No hay muchas fotos de Santiago porque no le gustaban que le sacaran. Y ahora ves por todo el mundo fotos de él, gente con la que estuvo, amigos. La primera que veo es la que está con pañuelo en la cabeza, serio, como haciéndose el malo. Después empezaron a salir todas las otras donde él se ríe. Y eso me pega mucho”.
Sergio se detiene dos segundos, tres.
Andrea le toma la mano.

Entrevista a la familia: “La desaparición de Santiago es un límite social”

Hermanos: Sergio y Santiago, en Bariloche.

El Estado: “No lo haremos como usted quiere”

Sergio y Andrea también son claros respecto a un punto central de la investigación: desde el primer momento confiaron en los testimonios de lxs integrantes de la Pu Lof en Resistencia del Departamento de Cushamen, cuya reconstrucción apunta a la Gendarmería como la responsable de su desaparición forzada. Sergio: “No cambió ningún detalle: tal cual nos contaron, las pericias lo confirmaron”. 
Andrea: “Y sigue así aunque salgan a decir que no había testigos. No queremos entrar en esa discusión porque es justamente para desviar el foco de la Gendarmería. Siguen diciendo que no hay pruebas y que no queremos colaborar, que se comunicaron con nosotros pero les dijimos que no. Todo es para desviar: desde el primer día el relato de la comunidad sigue siendo el mismo. Luego, se sumó la APDH y la Defensoría Federal. Los tres son iguales. Por eso decimos: la Gendarmería se llevó a Santiago”.

Santiago Maldonado: cronología de una desaparición forzada


-¿Se comunicaron con ustedes desde el Estado?
Andrea: Desde la Secretaría de Seguridad Interior del Ministerio de Seguridad (que encabeza Gerardo Milman) y la Dirección de Violencia Institucional de ahí. Ellos se presentaron, estábamos con nuestra abogada y se les planteó desde un principio qué es lo que están haciendo para encontrar a Santiago. Empezamos mal: nos dijeron que estaban buscando a Santiago como extraviado. Le dijimos que esto no era un “extravío”: esto es una desaparición forzada, y que los mecanismos que están aplicando como recompensa, búsqueda en aeropuertos, ver quiénes son sus amigos, dónde vivía y qué hacía no tiene nada que ver con lo que está pasando. Decían que tenían varias hipótesis sobre por qué no estaba Santiago, pero no sabían decirnos cuáles eran. Nos decían que estaría bueno que trabajáramos en conjunto, es decir: que diéramos información sobre sus amigos. Dijimos que no les íbamos a dar el nombre de nadie porque no tiene nada que ver con una desaparición forzada. Y que investiguen a Gendarmería. No terminó en buenos términos porque nos quedamos sin nada.
Sergio: Un punto que nos marcaron es que la familia no colaboró en decirles cuándo fue la última vez que se lo vio. Es mentira: desde el 1 de agosto consta la denuncia de la Defensoría Federal. Al otro día ya se hizo la investigación por la desaparición forzada. Es mentira que nadie dijo cuándo se lo vio por última vez.
Sergio muestra una conversación de WhatsApp entre su madre y Milman del 6 de agosto. La mujer -en 25 de Mayo- le dice que no lo puede atender y que se comunique con Sergio, que es quien se está encargando de la causa en el sur. Respuesta de Milman: “Gracias, pero su hijo está en Bariloche. Bueno, nosotros intentamos reunirnos para buscar y esclarecer. Muchas gracias”. Luego, otro: “Intenté hablar con su hijo pero no me atendió. Igual estamos en la búsqueda”.
La madre contesta: “¿Sabés lo que tienen que hacer vos, Macri y Bullich? Encontrar a Santiago. Ese es su trabajo y no tenemos nada que hablar. Ya está todo hablado: hay un desaparecido hace cinco días”.
Respuesta de Milman: “Disculpe. Entonces no lo haremos como usted quiere”.
Sergio: “Yo no sé quién me llama al teléfono: no tengo un número que dice ´Milman´. O me llamás o me mandás un mensaje por la policía o el juez. Si estuvo ocho días y medio para buscarme a mí, que estamos y salimos en todos los lugares y tenés servicios por todos lados que te están mirando, ¿cómo vas a encontrar a Santiago?”.

La justicia: «Las pruebas no incriminan a Gendarmería»

-¿Cómo fue durante estas semanas la relación con el juez Otranto o la fiscal Ávila?

Andrea: No hay relación.
Sergio: La primera vez fui muy apichonado: era la audiencia por los habeas corpus y no sabía cómo era. Después me enteré que la que yo pensé por su forma de actuar que era la abogada del gendarme, era la fiscal. Era la imagen que se me hizo: no decía nada, y era quien tenía que preguntar y pedir explicaciones de por qué el gendarme (Fabián Méndez, comandante del Escuadrón 35 de El Bolsón) no había llevado ningún informe. Luego, la segunda vez que lo vi al juez fue un lunes y el día anterior había dicho algo sobre los rastrillajes totalmente diferente a lo que había informado la Defensoría y la APDH. La secretaria, muy soberbia. Nos fuimos enojados. Cuando fuimos el último viernes, la fiscal nos atendió bien y la secretaria del juez estuvo más correcta.
Andrea: Nosotros le dijimos al juez: “¿Por qué no está investigando a la Gendarmería?”. Nos dijo: “Porque no tenemos pruebas de que Gendarmería haya hecho nada. Las pruebas que tengo no incriminan a Gendarmería”.
Sergio: Yo me guío por el trabajo de la APDH y la Defensoría. Es impecable: es el trabajo que tendría que haber hecho la fiscal. Todo lo está pidiendo él en la causa por hábeas corpus, que son las mismas que está pidiendo nuestra abogada en la causa por la desaparición forzada.
Para ordenar: hay tres expedientes que se desprenden de los hechos del 1 de agosto:

  • La causa que acumula los habeas corpus presentados por la desaparición de Santiago Maldonado. La lleva adelante el juez federal Guido Otranto.
  • La denuncia por la desaparición forzada (aún caratulada, según dijo la abogada Verónica Heredia, como “NN/averiguación de delito”) quedó en manos de la fiscal federal Silvina Ávila. Aún rige allí el secreto de sumario. ¿Por qué es llevada por la fiscal? Heredia: “Cuando no hay un autor conocido el juez delega la investigación en el MPF conforme el artículo 196 bis del Código Procesal Penal porque en Chubut no está implementado el sistema acusatorio”.
  • La causa federal por “entorpecimiento de servicios públicos” que le armaron a tres personas que habían visitado la Pu Lof ese día y fueron demoradas sin ninguna justificación por Gendarmería. Lavaca dialogó con Soraya Maicoño, una de las víctimas, que confirmó la presencia del jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, en ese lugar.

#LavacaEnEsquel: Cuál fue el rol de Pablo Noceti en el operativo, explicado por él mismo

Bullrich: “No voy a tirar a ningún gendarme por la ventana”

Andrea: “Me puse muy mal cuando escuché a Bullrich, me puse a llorar. No podía creer que alguien estuviera diciendo semejantes barbaridades”.
El discurso de Bullrich en el Senado culpabilizó a la comunidad, a la familia, defendió el accionar de Gendarmería, sembró dudas sobre los llamados telefónicos de Santiago, mencionó a un testigo protegido que dijo haber llamado al móvil del joven, y sugirió la posibilidad de que Santiago haya sido herido el 21 de julio en un ataque a un puestero de Benetton que se defendió a cuchillazos.
Sergio: “Retrocedió dos semanas para decir lo mismo que dijo desde el día 1. Me quedó grabada su frase: ´No voy a tirar a ningún gendarme por la ventana´. En ningún momento pidió perdón a la familia, que iban 15 días, y que en vez de mover recursos aún no se sabe dónde está. Nunca pidió disculpas por no saber, diciendo cosas que eran mentira, cuestionando que se hizo una denuncia dos días después cuando desde el primer día y en la foja 1 hay una versión completamente diferente. Y nos molesta mucho el intento de vincular a Santiago con el episodio del puestero, que no venía al caso. ¿Qué van a hacer? ¿Decir que estuvo ahí y que la sangre es de él? Si van a hacer eso, ya está: ya sabemos cómo es. Que inventen otra cosa”.
-¿Pidieron una reunión con Bullrich?
Andrea: No. Si llegamos a estar en una misma reunión es porque ella nos va a decir dónde está Santiago. Y ahí vamos a hablar. Pero, a esta altura, tenemos cosas más importantes que eso, y es que Santiago aparezca con vida, saber la realidad. Es mucho más importante eso que sentarnos con Patricia Bullrich. En el Senado llegó a decir de forma prepotente: “Yo me la banco”. Ataca a la familia y en ningún momento, aunque fuera por marketing político en período electoral, dijo que estaba acompañando a la familia. Algo, cualquier cosa. No: estaba más preocupada en defender a gendarmes.

Red social

Un joven se acerca a la mesa del bar del centro de Esquel mientras se desarrolla esta charla. Lo mira a Sergio: “Te escuché hablar con Víctor Hugo. Fuerza. Te deseo lo mejor. Que aparezca Santiago”. Sergio le sonríe: con toda su cara le dice gracias.
La pregunta llega sola.
-Dentro de las mentiras, las falsedades, los ataques y las operaciones políticas y mediáticas, ¿cómo están viendo la respuesta social que se generó?
Sergio: Es impensado. El respeto, el abrazo, el apoyo. Conocimos un chico que hizo un mural con la cara de Santiago en Esquel. Me puse a llorar. Ahí sale la solidaridad argentina. Parece que estamos fríos, pero cuando pasa algo la mayoría sale.
Andrea: Me parece que esa respuesta tiene que ver con que esto es algo gravísimo y la gente lo entendió así. No es solamente que haya desaparecido Santiago: tiene que ver con una forma de vida, con que no pueden vulnerar los derechos. Es un límite social. La gente reaccionó porque venimos de una historia muy pesada con la dictadura, con los desaparecidos, y pensamos que esto no podía volver a pasar. Y pasó, y la respuesta del gobierno incendió la mecha, porque encima me estás mintiendo en la cara y nos querés hacer pasar a todos por mentirosos. Por eso la gente reaccionó así, porque lo que pasó con Santiago fue como un mensaje: “No te metas a defender a alguien porque te pueden desaparecer”.
Sergio: La otra vez nos conmovió mucho que se acercara el poeta Vicente Zito Lema, con los ojos llorosos, muy conmovido, triste. No lo podía creer. En Trelew también: el 22 de agosto se cumplen 45 años de la Masacre. Pero de la movilización a Plaza de Mayo todavía no caigo. La repercusión, la gente, el cariño. Nuestra vida era tranquila y sencilla, de perfil bajo. Hoy, de pronto, estamos expuestos a un montón de cosas.
Andrea: Me pongo a pensar qué estaría pensando Santiago de todo esto.
Sergio: Creo que debe estar contento. Se hizo mundial. A los dos nos gustaba viajar, pero nuestros viajes eran distintos: los suyos eran como de aprendizaje. Lo suyo era crear una unión con la gente: armó toda una red de amigos en diferentes lugares, y ahora que pasó esto toda esa red se levantó. Es mágico. Ojalá sirva para encontrarlo. Como sea. Que se sepa la verdad y que todos los culpables de esto, paguen.

Entrevista a la familia: “La desaparición de Santiago es un límite social”

Santiago tatuando a Sergio. A su lado, su otro hermano, Germán. Los tres, en 25 de Mayo.

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Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos

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Este 24 de marzo, a 49 años del golpe, la editorial lavaca publica Escritos sobrevivientes, un libro creado junto a un grupo de personas que estuvieron secuestradas y desaparecidas en distintos centros clandestinos de represión durante la última dictadura militar. Se presenta el próximo viernes 28, pero ya podés pasar a buscarlo por MU (Riobamba 143) desde hoy. En este texto, Claudia Acuña cuenta qué representa esta obra parida en colectivo y en medio de aires negacionistas.

Por Claudia Acuña

Este libro representa muchas cosas y todas y cada una nos parecen decisivas para estos tiempos desesperados.

Ni sé por dónde comenzar a enumerarlas, así que sin orden de importancia ni cronológico enumero algunas, aunque sin duda me faltarán otras que invito a que completen quienes lo lean.

Lo primero, para mí, es reconocer el valor social, político, histórico y ético que merecen las personas detenidas-desaparecidas por la dictadura cívico militar que azotó este país desde el 24 de marzo de 1976. No olvidamos esa fecha gracias a ellas, pero no siempre se las nombra con la relevancia que han tenido para construir verdad, justicia y memoria.

A algunas de ellas he tenido el honor de escucharlas y verlas testimoniar en los juicios de lesa humanidad, pero también en los diferentes procedimientos contra la impunidad que crearon y sostuvieron para que esos juicios sucedan.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Hasta lograrlo.

Solo a una pude agradecerle con palabras y lágrimas el esfuerzo, el coraje y el legado que recibíamos por su esfuerzo, pero fundamentalmente por sus vidas consagradas a hacer posible lo imposible. Fue en la puerta de los tribunales de Comodoro Py, mientras los altoparlantes transmitían la primera condena a los genocidas responsables del centro de detención clandestino y de tortura que funcionaba en la Esma. Ahora, con este libro queremos extender esas gracias a cada una, a cada uno.

Sé, porque comprendí la lección que nos daban, que no puedo afirmar que lo hicieron solo ellas, ellos. Esa es otra de las cosas que representa este libro: el saberse parte – y reconocerlo siempre- de algo más grande, más importante y más trascendente no solo del yo, sino incluso del núcleo colectivo en el que nos organizamos, reflexionamos y tomamos fuerza para resistir. Nuestras fuerzas individuales y nuestras construcciones políticas suman, activan, empujan, pero alcanzan sus objetivos cuando sincronizan con la necesidad social, con la época y con la Historia. Tienen alas porque tienen raíces y mueven al mundo hacia lugares mejores porque se sabe más grande y más poderosa que lo que nos rodea.

Eso que aquí las y los autores definen como “subjetividad sobreviviente” nos advierte eso: somos nuestros cuerpos y la sombra que proyectan, lo que hacemos y lo que soñamos, nuestras obras y nuestra imaginación, nuestros saberes y nuestra intuición, pero también y además aquellos cuerpos, proyecciones, hechos, batallas ganadas y perdidas, que nos anteceden y desbordan para fortalecernos y sostenernos de pie. Aquello que ilumina la oscuridad es la memoria sensible: de eso se trata este libro, además.

Otra: el valor de las utopías. En los momentos más aterradores hemos gritado “Aparición con vida y castigo a los culpables”. Bueno: la noticia es que hemos tenido éxito y aquí están las personas que cuando pronunciábamos esas palabras mágicas no podíamos abrazar. Algunas de ellas son las que el tercer sábado de cada mes vimos ingresar a nuestra trinchera durante el largo y desalentador año 2024. Para nosotros ese taller de escritura significó una cita con la esperanza, cada vez. Y una comprobación: el futuro se construye con el hacer colectivo, cada vez.

Por último: este no es un libro de testimonios sobre el horror de la dictadura, sino su contracara o quizá, lo que se puede pensar después de cruzar el abismo de la impunidad.

Quizá.

Me falta todavía superar la alegría de haberlo logrado, de sostener con las manos esta pequeña utopía realizada en tiempos de saqueo de recursos simbólicos y materiales, en las cuales sólo proponerlo sonaba casi irresponsable, para poder encontrar las palabras certeras, que expresen lo que representa que personas empobrecidas y violentadas podamos hacer lo que querramos financiadas sólo por el deseo y la convicción, que siempre es política.

Quizá la palabra exacta sea una sola: Argentina.

La presentación

Escritos sobrevivientes y compila una serie de textos producidos en un taller de escritura que tuvo lugar en MU durante 2024. Estos relatos abordan historias marcadas por lo que el grupo denomina «subjetividad sobreviviente». El resultado es un conjunto de textos poéticos, políticos y filosóficos, de una potencia y belleza conmovedoras.

Participan: Rufino Almeida, Margarita Fátima Cruz, Graciela Daleo, Lucía Fariña, Mercedes Joloidovsky, Eduardo Lardies, Susana Leiracha, María Alicia Milia, Claudio Niro, Silvia Irene Saladino, Stella Maris Vallejos e Inés Vázquez.

Así lo resumen sus autoras y autores: «Un grupo de compañeras y compañeros, ex detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado, nos reunimos en un taller de escritura para crear textos enfocados en la subjetividad sobreviviente, mientras la voz del poder alimenta el negacionismo y la reiteración del sufrimiento popular por variados medios».

El libro se presentará el próximo viernes 28 de marzo a las 20 horas en Mu Trinchera Boutique, Riobamba 143.

Podés conseguirlo desde hoy, 24 de marzo, también en MU.

Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos
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La Justicia esquiva la causa por el disparo a Pablo Grillo: “Hasta ahora no se investigó nada”

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La recuperación de Pablo “es muy rápida” pero la investigación sobre su intento de asesinato, muy lenta, o directamente inexistente. Qué dijo el padre hoy frente al Hospital Ramos Mejía donde Pablo sigue pelando por su vida, aún en terapia intensiva pero con avances prometedores, y las abogadas del caso que presentaron ante la Justicia: primero Servini de Cubría y luego el candidateado a la Corte Ariel Lijo rechazaron la causa, y ahora se sortea en la Cámara Federal de Casación a qué juez le tocará investigar a quien le disparó y a sus superiores jerárquicos. Los dichos de Adorni en conferencia de hoy, y quién cortó el diálogo con la familia; las pruebas que se pidieron y las que se aportaron; y el texto de la presentación judicial en la que la familia pide ser querellante, con las pruebas que aportamos desde decenas de medios, fotoperiodistas y organizaciones sociales.

Por Francisco Pandolfi

Pablo Grillo todavía no está fuera de peligro, pero la mejoría día a día, paulatina y constante, le permite a la familia hablar ya no sólo de su estado de salud. Hasta hoy, el único foco era la supervivencia de este fotógrafo de 35 años impactado por una granada de gas lacrimógeno, fuera de toda legalidad, por las fuerzas de inseguridad comandadas por la ministra Patricia Bullrich.

La pérdida de masa encefálica y la fractura de cráneo con la que llegó de urgencia al Hospital Ramos Mejía –el miércoles 12 de marzo, cuando se desató la represión en la marcha por las paupérrimas condiciones en las que viven las y los jubilados–; la primera operación esa misma noche en la que se bajó la presión intracraneal y se le reconstruyó algo del tejido. Las pupilas que empiezan a reaccionar bien. La merma en la sedación. Los primeros movimientos – prematuros e inesperados por los propios médicos–. Otra operación por un derrame que es revertido a tiempo. La baja de los glóbulos blancos como síntoma de la baja en la infección. Y a solo una semana del disparo, Pablo abre los ojos. Y le sacan el respirador para ver cómo reacciona y lo hace agarrándole la mano a la mamá. Y por si fuera poco le susurra las palabras más hermosas a su papá: “Hola, viejo”. 

Pablo continúa en terapia intensiva, en estado crítico, pero respondiendo bien neurológica y físicamente. “Es asombroso el nivel de avance que tuvo”, dice Fabián, su viejo, con los ojos emocionados e incrédulos por la mejoría impensada en tan poco tiempo. Esa sucesión de buenas noticias las que posibilitan a la familia convocar este viernes a una conferencia de prensa «para contar novedades en la causa judicial».

Primero, habla Fabián, su papá, sobre la salud de Pablo: “Las novedades son que está estable, por lo tanto es bueno. Está con los ojos abiertos y sigue sin respirador”.

En la conferencia de prensa convocada por la familia de Pablo Grillo, fotógrafo que fue impactado por una granada de gas lacrimógeno lanzada por las Fuerzas comandadas por Patricia Bullrich, Fabián, su papá, habló sobre la salud de su hijo.

www.lavaca.org (@revistamu.bsky.social) 2025-03-21T19:35:39.538Z

Fabián lleva puesta una remera azul, con letras blancas que dicen: “Justicia por Pablo Grillo”. Se lo nota cansado, pero más distendido. Se ríe cuando cuenta: “Tengo un video con saludos de (Ricardo) Bochini, veremos si los médicos nos permiten que se lo pasemos. Si lo escucha al Bocha, va a volver a hablar seguro Pablo”. Mantiene los pies sobre la tierra: “Todavía la situación es grave: está en terapia y con riesgo de vida. Pero en ese marco todo lo que estuvo ocurriendo es favorable. A todos nos sorprendió su evolución. Incluso los médicos manifiestan que la evolución que está teniendo es asombrosa. Es muy rápida”.

Este jueves, el vocero presidencial Manuel Adorni dijo que el diálogo con la familia quedó roto desde que el padre de Pablo acusó a Bullrich de ser cómplice. Fabián le responde: “Nosotros no cortamos nada porque nunca existió el diálogo. Lo mío fue una respuesta a una declaración mentirosa de Bullrich, por tanto si es que alguien cortó el diálogo fueron ellos. Yo estoy dispuesto a escuchar, si alguien me llama”. Y agregó: “A esta altura no lo espero (ese llamado). Espero poco. Pero demostraría que tienen todavía un grado de humanidad”. 

En relación a las mentiras de Bullrich sobre el trayecto del proyectil, expresó: “Me da vergüenza la forma en que fue acomodando la mentira. La va acomodando a medida que la realidad se lo desmiente, es hasta absurdo, burdo, grotesco: no sé que palabra utilizar”. Cuando le preguntaron si le diría algo al gendarme que, según los elementos reconstruidos hasta el momento, sería quien disparó (presuntamente, el cabo Guerrero), afirmó: “Personalmente no le diría nada. Sí lo vamos a decir de forma jurídica. El mejor diálogo que podemos tener con esta gente es en lo judicial”.

La causa, sin avances

Fabián estuvo acompañado por Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y a Paula Litvachky, del CELS, organismos que patrocinarán legalmente a la familia, que este 21 de marzo se presentó ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 1 para ser tenida en cuenta como querellante en la investigación judicial.

Lo más importante de la causa hasta ahora: desde el 12 de marzo “no se investigó nada y reclamamos que se empiece a investigar urgente”. Las abogadas cuentan el por qué: “La causa iniciada por la denuncia de la Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) que dio inicio a la instrucción estaba presentada en el Juzgado 12 de Ariel Lijo, quien se la devolvió a la Jueza Servini de Cubría, que otra vez la rechazó. Ninguno de los dos quiere hacerse cargo de la investigación. Ahora irá a sorteo para definir quién la sigue. La Cámara Federal de Casación Penal tiene que resolver”. Agregan: “Hasta ahora el Ministerio de Seguridad dijo que no hará sumarios internos por el accionar de su Fuerza, lo que refleja el encubrimiento”. 

La causa aún no tiene carátula porque no está radicada en ningún juzgado. La denuncia presentada es por tentativa de homicidio agravado, por abuso de autoridad e incumplimiento de funcionario público.

Dice Paula Litvachky, del CELS: “Es muy importante que la causa salga de este limbo judicial y se inicie el pedido de pruebas antes de que pase más tiempo”.

Dice Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos: “Esperamos que en estos primeros 9 días en los que no se hizo nada, no haya ninguna prueba que se haya destruido, modificado, alterado. Hay cámaras del Gobierno de la Ciudad que tienen un tiempo de duración determinado, o de negocios que también se van borrando y si no las pedís inmediatamente después ya no están. Es vergonzoso que un hecho así no lo esté investigando nadie”.

Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, es junto a Paula Litvachky, del CELS, la abogada que representa a la familia jurídicamente. En este video cuenta los avances de la causa judicial:

www.lavaca.org (@revistamu.bsky.social) 2025-03-21T19:54:48.310Z

Las abogadas pidieron una serie de pruebas. Las más relevantes: “Quién dio las órdenes, cómo se manifestaron esas órdenes y cuáles fueron, antes y después del impacto; cuál fue el protocolo que se aplicó, quienes integraban el equipo donde estaba incluido el cabo Guerrero y qué órdenes se le impartió a ese grupo en particular; qué armas utilizaron”. También exigen que se lo llame a indagatoria a Guerrero. “Ya hay suficientes elementos para hacerlo”.

Completa Paula Litvachky: “Hicimos una presentación con los hechos, tenemos un montón de pruebas para que se reconstruya ese tramo del operativo de modo tal que se pueda tener la responsabilidad de quién disparó y de toda la cadena jerárquica”.

Concluyen ambas: “Las pruebas están. Nunca hubo tanto registro fotográfico y audiovisual. Necesitamos el acompañamiento social para empujar a que se haga justicia y que no quieran desviar el foco de la investigación”.

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La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

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Traumatismo encéfalo craneano, herida cortante e irritación ocular: las heridas causadas a Beatriz Blanco (81 años) ya forman parte de una causa judicial que inició ella misma y también la Procuraduría de Violencia Institucional, y apunta contra dos efectivos que la gasearon y le pegaron, provocando su caída. También apunta a la responsable del operativo, la ministra Patricia Bullrich, que se desplegó el miércoles de manera feroz, pero que -plantea la denuncia- es parte de un “plan sistemático”. Beatriz fue golpeada a las 16:10, antes de los principales incidentes, mientras se manifestaba en una esquina: cómo fue el momento, según relata ella misma en la denuncia y cuenta su hija. Quién es esta jubilada que trabajó de todo. Cómo está: recuperándose, enojada y “con más fuerza que nunca”. La voz de una de sus hijas junto a quienes lucha por justicia, y paz.

Por Franco Ciancaglini.

La imagen de Beatriz Blanco cayendo en seco al suelo -tras ser gaseada y empujada por dos efectivos de la Policía Federal- dio la vuelta al mundo. 

En el video se ve el fin de una secuencia más larga que inicia cuando la Policía Federal empuja de manera violenta a jubiladas y jubilados que se encontraban haciendo el clásico semaforazo de todos los miércoles en el Congreso. 

“Ella lo que cuenta es que estaba con el grupo de jubilados, cortando Entre Ríos, para mostrar sus carteles. Y cuando el semáforo se pone verde se vuelven a la esquina. Y en ese momento vino la policía, apurando a todos los viejos a subirse a la vereda”.

La que habla es una de sus hijas, Paula.

El relato coincide con la temprana decisión de las fuerzas de abalanzarse sobre personas que hacen lo mismo todos los miércoles -un semaforazo, y luego una movilización que da la vuelta al Congreso-: Beatriz fue atacada a las 16:10. 

Esta vez, por lo especial de la fecha, los Policías iban además con el gas apretado y el palo suelto. Cualquiera que estuvo en la manifestación pudo apreciar cómo apenas una persona se acercaba a los efectivos, o incluso estando a metros, sin hacer nada, podía ser gaseado. Incluso teniendo 81 años.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Los camiones hidrantes fueron parte de la cacería desatada. Foto: Lina Etchesuri.

El arma y la palabra

Beatriz Blanco no está afiliada a ninguna barrabrava ni milita en ningún partido político.

Es jubilada.

Trabajó toda su vida como empleada en cooperativa de fletes, empleada cuidando niños, costurera, y de casera hasta los últimos tiempos.

Tiene tres hijas.

Una de ellas, Paula Ippolito, cuenta que junto a su madre Beatriz y su hermana Paula suelen ir juntas a las marchas. “Esta vez fue sola porque justo yo estaba operada de la rodilla. Suele ir, no va todos los miércoles pero cuando puede va”.

Beatriz ya conocía a varios y por eso se acercó al grupo de jubilados que realiza los miércoles el semaforazo. Luego de que la empujaran a la vereda, se puso a hablarle a un cordón policial, una práctica habitual de jubilados anodados ante la violencia sin sentido que ejercen las fuerzas: “Ella siempre es de ir y hablar, de decir qué están haciendo, cómo no les da vergüenza; mi mamá siempre como que quiere hacer conciencia. Ella le debería estar gritando al policía que estaba de espaldas y lo toca con el bastón como diciendo ´mirame´. Ahí el chabón se da vuelta y le tira el spray, y el otro que le pega con el palo en la cabeza”.

Ese combo, que representa un ataque, de gaseo, empujón y golpe, hace que Beatriz pierda el equilibrio instantáneamente, y caiga al suelo.

La primera pregunta es cómo está: “Se está recuperando. Está en reposo, en observación por el golpe que recibió en la cabeza. Está con mucho dolor en todo el cuerpo, con un poco de inestabilidad, con el dolor en los ojos por el gas que le tiraron. Tiene los ojos muy hinchadas: le tiraron gas directo en la cara”.

Este dato del gas directo a sus ojos explica a la vez la pérdida del equilibrio, desechando por tierra las mentiras del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que aseguró que se “cayó sola”. También el título de la empresa La Nación que habló de que la jubilada “atacó” a la policía previo a su “caída”: “Ella le tocó con su bastón para que se diera vuelta, para que la escucharan, no golpeó a nadie. Habría que mostrar los videos enteros donde la Policía increpa primero a los jubilados para que se suban a la vereda, con la agresividad que suelen tener”.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Beatriz Blanco, tras los gases recibidos y el golpe posterior. Foto: Lina Etchesuri.

El caso de Beatriz es uno de los dos -junto al del fotógrafo Pablo Grillo- denunciados por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) ante la Cámara del Crimen. En esas denuncias a las que accedió lavaca, el organismo que se encarga de monitorear a las fuerzas -en estos tiempos, con menos entusiasmo- presenta como “pruebas” distintos recortes periodísticos alrededor del ataque a Beatriz. Y solicita a la justicia que requiera al Ministerio de Seguridad el personal policial afectado a los lugares de ambos ataques, así como los datos de la “sala de operaciones” a la que reportaban los agentes a cargo del operativo.

Por otro lado, la propia familia de Beatriz presentó una denuncia contra los dos agentes de la Policía Federal y contra la propia ministra Bullrich. Narra en su presentación lo mismo que refiere su hija en esta nota: “Siendo aproximadamente las 16:10 hs me encontraba en las inmediaciones de la esquina de las avenidas Entre Ríos y Rivadavia de esta ciudad (…) cuando fui rociada con una sustancia lacerante por un efectivo de la Policía Federal. Inmediatamente después, y también a manos de un efectivo de la PFA, recibí un golpe en la cabeza, con un elemento que creo se denomina ‘tonfa’, lo que provoca mi caída al piso”.

Tras el golpe, Beatriz fue derivada al Hospital Argerich, donde diagnosticaron lo producido por el ataque: traumatismo encáfalo craneano, herida cortante e irritación ocular.

Por eso, por un lado, reclama la identificación de los dos efectivos que la atacaron, plausibles de ser responsables de “delitos de lesiones leves” agravadas por tratarse de personal de la fuerza. Y por otro, califica a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich como “autora mediata” por ser responsable del operativo y algo más: la valiente presentación habla de que estos hechos son parte de un plan sistemático.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Una síntesis del plan sistemático. Foto: Juan Valeiro.

“Como en los momentos más aciagos de nuestra historia, desde el Poder Ejecutivo se ha montado un Programa de Miseria Planificada cuya consecuencia natural es la Protesta Social. Y sabido es que este tipo de políticas socioeconómicas sólo resultan aplicables cuando se pone a disposición de las mismas al aparato represor del Estado”.

Firma toda esta historia la propia Beatriz, acaso poniendo en contexto lo que representan los golpes que sufrió, su historia y el futuro por el que pelea junto a sus hijas. “Nosotras somos fieles a las marchas que son para los derechos del pueblo”, cuenta Paula, una de ellas. “No militamos en ningún partido político, siempre vamos independientes y solas”, aclara por si hiciera falta.

Paula habla siempre en plural femenino, pensando en su madre y su hermana. Desde ese lugar cuenta: “Nos están sacando todo. Nos están metiendo miedo para que no salgamos a las calles. Están imponiendo todo lo que quieren imponer. Siempre estamos atentas a todas las luchas. Esto va a por todos, no es solamente por los jubilados. A mi me han robado plata con la AFJP a pesar de que ya tengo 30 años de aportes. Estos vienen por todo, por todo lo que conquistamos”.

Junto a Natalia, las jóvenes militan tocando tambores en Batuka, uno de los conjuntos que lleva el ritmo a la calle y es la banda de sonido de la protesta social y la lucha. Hoy, del lado de la víctima, Paula asegura: “Estamos luchando para que esto no vuelva a suceder. Para que tengamos memoria y el pueblo no se duerma. No tenemos miedo. Ya la verdad que queda poco por perder”.

Esta lucha incluye, claro, a Beatriz: “Está más fuerte que nunca. Está enojada, muy enojada. Pero está fuerte para seguir la lucha”.

La lucha, ahora, es por justicia: “Solamente queremos que los responsables tengan justicia, sean los policías o la ministra de Seguridad: que la justicia trabaje a favor del pueblo. Y que no salga nadie más impune”. 

¿Tenés esperanzas? “Y no. Pero hay que hacerlo igual: nos corresponde”.

La esperanza tal vez siga estando en la calle, mientras estas jóvenes sin contención psicológica ni asistencia estatal de ningún tipo enfrentan los golpes: “Estamos nosotras, las hijas, para cuidarla y para que se reponga de esto”.

¿Necesitan algo? “Sí: paz”.

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