Yo no me sentaría en tu mesa II: 38 cadáveres
Categoría: Notas
Daniel Riera, editor de la revista Barcelona y Antilibros, escritor y periodista, cumplió el rol que se espera de un intelectual (pensamiento crítico, libertad de expresión) al intervenir en una mesa organizada por el Centro Cultural de España, hecho que se puede leer, escuchar y ver en esta misma página (Yo no me sentaría en tu mesa). Envió ahora a lavaca esta secuela del episodio.
Descubro en Internet un artículo titulado Narrativas de realidad III que, se supone, es una especie de relatoría del evento en el cual participé. Al leerlo descubro con pesar que me quedé corto: mantuve un tono medio, no levanté la voz, no utilicé ni insultos ni agravios. Hice periodismo. Se suponía que me habían invitado a una jornada donde conversaríamos sobre el oficio que ejerzo. Eso hice. Transcribo lo que escribió David Rodríguez Seoane sobre lo que hice el sábado pasado en el CCEBA. Dejo el link para que quien lo desee pueda verificar que no le toqué una sola coma.
Edición e “intervenciones culturales”
La última mesa de Narrativas de Realidad, antes de la sesión de escritura en vivo que cerraría definitivamente las jornadas, empezó de un modo inesperado. Con una “intervención cultural” como se tuvo a bien definir el manifiesto leído por Daniel Riera, editor de la revista Barcelona, en el que cargó duramente contra la gestión del gobierno porteño de Mauricio Macri y contra el propio CCEBA por el “modo escandaloso” en que el dirigente proteño traspasó al Centro Cultural las instalaciones del ex Padelai.
Riera, antes de abandonar repentinamente la sala, sostuvo que el CCEBA no era el lugar adecuado para el desarrollo de unas jornadas como Narrativas de Realidad, en las que se discute el ejercicio del periodismo, por dos razones: había recibido el usufructo de las instalaciones citadas por parte del gobierno de Macri “a cambio de nada” y hoy utiliza el edificio para fines culturales cuando años atrás las familias que vivían en su interior fueron desalojadas “so pretexto de que el inmueble corría peligro de derrumbe”. Citó a la legisladora porteña Patricia Walsch para designar la operación como “un acto de entrega al colonialismo”.
Más tarde, al término de la mesa, Ricardo Ramón Jarne, Director del CCEBA, tomaría el micrófono para responder a las graves acusaciones del editor: “La primera mentira de Daniel Riera es que el CCEBA de San Telmo ha sido cedido por Macri. Fue la Legislatura de la Ciudad, en la que están todos los partidos políticos, quién se lo cedió al Gobierno de España por 30 años. Una vez transcurrido ese tiempo regresará perfectamente equipado a la ciudad. Segundo, no fue a cambio de nada. Ese centro cultural nos costará 9 millones de euros de obra y 1,2 millones en actividades al año, todas ellas gratuitas para el público. En tres décadas de cesión nuestra inversión superará los 50 millones de euros. Y tercero, cuando llegamos en 2009 el Padelai estaba en ruinas, para poder garantizar unas condiciones de seguridad óptimas en su interior hemos tenido que sacar toneladas y toneladas de escombros e invertir otros 800.000 euros en el reforzamiento de estructuras”. El máximo responsable del CCEBA cerraría su intervención lamentando la conversión de un acto cultural en un acto político.
David Rodríguez Seoane
Vamos mejorando: en la cuenta de twitter de CCEBA omitieron toda mención a lo ocurrido, incluyendo mi nombre. Ahora al menos reconocen que estuve allí. Bien, David. Me viste, te felicito. Lo que no viste, no escuchaste, o quizá no te pareció importante, es que me referí a 38 muertos: las 38 personas que asesinó el gobierno de De la Rúa entre el 19 y el 20 de diciembre de 2001. El video está en Internet, David. Miralo. Copate. Y si no tenés ganas, está el texto escrito. Ya sé que a vos te interesa más la propiedad privada o privatizada: a mí, David, me interesan más los muertos. Las 38 personas que asesinó el gobierno de De la Rúa, del cual el actual ministro de Cultura de la ciudad Hernán Lombardi formó parte. Nadie se tomó el trabajo de avisarme que Hernán Lombardi hablaría en la inauguración de las jornadas, aunque sí me dijeron que habría un DJ. Resulta que para mí era un dato importante. 38 muertos. ¿Ya te los olvidaste, David? Hablé de ellos hace apenas 4 días y ya te los olvidaste: supongo que ese olvido -o esa omisión, vos sabrás- te define como persona . Y define con precisión a la institución que representás, la institución desde la cual nos convocan a discutir acerca de nuestro oficio.
Después –sólo después, un rato después, pero después, David, después de haber hablado sobre los 38 cadáveres y sobre el Estado de Sitio, y sobre la pertenencia y la altísima influencia de Hernán Lombardi en ese Gobierno- después, David, recién después, hablé sobre el Padelai. Transcribís las palabras de Ricardo Ramón Jarme: me parece bien, me hubiera gustado que transcribieras también las mías, pero me dedicaste apenas dos pequeños entrecomillados, y te olvidaste de los 38 cadáveres. Mala memoria, la tuya, David…
Después, recién después, David, mencioné la cesión del Padelai. La escandalosa cesión del Padelai: su aprobación por parte de la legislatura porteña no la exime de su carácter escandaloso. Dice tu patrón que mentí y que omití la labor de la legislatura: es curioso, porque vos mismo contás que destaqué el discurso de una legisladora de izquierda que se opuso a la entrega. Olvidaste, David, que además repartí entre los presentes un documento que constaba de dos textos: 1) la lista de muertos del 19 y el 20 de diciembre, esos 38 muertos que no dijiste que nombré; 2) un extenso artículo publicado en el sitio de Internet lavaca.org , sitio que casualmente fue hackeado el domingo pasado, un rato después de reproducir el texto que leí y de linkear el video de lo que vos llamás “intervención cultural”. En ese extenso artículo, David, podías leer algunos detalles sobre el bochornoso trámite que llevó a la cesión. Y si ese artículo no te gusta, querido David, podés leer otro: http://weblogs.clarin.com/revistaenie-unmillondeamigos/2009/03/18/bye_bye_padelai/
Fijate qué curioso: lo escribió Patricia Kolesnicov, una periodista que trabaja en la revista cultural Ñ ( una de las auspiciantes de Narrativas de realidad, fijate que casualidad) una periodista que se toma el trabajo de mostrar lo que ve y decir lo que piensa. Narrativas de realidad, David.
Y 30 años, David, ¿no te parecen mucho? ¿Observaste que los gobiernos en la ciudad se reeligen cada cuatro años? ¿Y les regalaron un edificio para que lo disfruten durante siete gobiernos y medio, David? ¿No te parece mucho? ¿No es un poco mucho? 3500 metros cuadrados. Fijate lo que dice Patricia Kolesnicov: que en 1991 el Gobierno porteño se lo había cedido a la cooperativa que formaban sus habitantes. Se ve que después, otro gobierno porteño tuvo otra idea… Viste cómo es esto: vivimos en un país que tiene por costumbre regalarle cosas al Estado español: ya le regalamos nuestra telefonía, nuestras aerolíneas, nuestro petróleo… ¿Te suena? ¿Querés que siga, David, o vas a objetar con algún tecnicismo mi definición, o me vas a decir que el estado español también pagó fortunas por nuestros teléfonos, nuestras aerolíneas, nuestro petróleo, que nadie le regaló nada? Ya sé, tengo una idea: podés decirme que Repsol es una sociedad mixta. Tenés razón, te felicito. Prosigo, David.
Transcribís luego una larga cita textual de tu patrón sobre dinero invertido y a ser invertido. No te creo, David, ni a vos ni a tu patrón. Disculpame: no le puedo creer a gente que se olvida así como así de 38 cadáveres. Hagamos de cuenta por un minuto que todo lo que dicen es cierto. ¿Qué demostraría? ¿Que invierten dinero en el reciclado de un edificio que van a usufructuar durante 30 años? ¿Que están enojados porque no se los regalaron en perfecto estado? Perdoná, David. Perdoná, Ricardo. No te enojes (no se enojen), en serio te digo (les digo). El próximo edificio que les regalen por 30 años va a estar impecable: te lo prometo. Y si hay que echar a alguien a la calle para que podamos ver un ciclo de Buñuel, ponele, lo echamos. En ese sentido, no te hagas, no se hagan ningún problema.
38 cadáveres, David. El 19 y el 20 de diciembre de 2001. 38 cadáveres. Lo repito cada tanto para que te quede. 38 cadáveres. Hablé de eso y no sólo del Padelai. Ya sé que para vos es más importante el dinero invertido , pero mi escala de valores es un poco diferente a la tuya. Yo empecé hablando de los 38 cadáveres.
Pero vamos al final, David, porque el final me encanta: que el máximo responsable de un centro cultural que representa al estado español sea capaz de decir semejante idiotez en público me produce algo muy parecido a la vergüenza ajena.
El máximo responsable del CCEBA cerraría su intervención lamentando la conversión de un acto cultural en un acto político.
Quiero decir, David, quiero decir, Ricardo, que de tanto en tanto leo alguna referencia al ya gastado y perimido concepto de El arte por el arte, según el cual –hagamos una vulgata rapidita- el arte y la política, ponele, no tienen nada que ver entre sí. Lo que jamás había escuchado de boca de nadie –David, Ricardito, no sé a quién dirigirme porque empiezo a sospechar que escribieron juntos este texto tan revelador, en especial por lo que intenta esconder- era que el periodismo y la política no tenían nada que ver, Ricardito. Eso, te juro, no se me había ocurrido jamás. Para mí, Ricardo, para mí, David, si el periodismo no sirve para recordar a nuestros muertos y para modificar la realidad, no sirve para nada.
Y el hecho de que seas capaz de pensar semejante idiotez, Ricardito (que la cultura en general y el periodismo en particular, no tienen nada que ver con la política) , y de expresarla en público, me indica que tenía toda la razón del mundo cuando me retiré, que el lugar para discutir sobre nuestro oficio no es el CCEBA, y mucho, muchísimo menos, bajo la bendición de Hernán Lombardi (por eso de los 38 cadáveres, ¿se acuerdan, Ricardito, David? 38, en tres meses se cumplen 10 años). Vuelvo a tu escrito, David, o debo decir Ricardito, no sé bien.
El público antes de romper en aplausos para despedir las jornadas pudo seguir la sesión de escritura, entre risas y comentarios, a la vez que saboreaba un buen vino mendocino.
Es importante pasarla bien, Ricardito, David. En Florida, en el Padelai, donde ustedes quieran. La verdad es que estuve flojo al mezclar el periodismo con la política: me fui al carajo, tendría que haber hablado sobre copetes, volantas y bajadas, que era lo que ustedes pretendían. Qué suerte que pudieron brindar con buen vino mendocino y olvidar el mal momento que les hice pasar. Y, sobre todo, olvidar los 38 cadáveres.
Daniel Riera
PD: Me olvidaba de contarles: el martes pasado hackearon también el sitio de Internet http://factor302-4.com.ar , de mi amigo y colega Alejandro Agostinelli. Es curioso, porque dos días antes habían hackeado www.lavaca.org Es curioso porque lo último que publicaron esos dos sitios antes de ser hackeados fueron el texto y el video del sábado en el CCEBA. Respetuosos saludos.









