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El Nunca Más de Monte: marcha por justicia, contra los abusos policiales y la memoria de Danilo, Camila, Aníbal, Gonzalo y Rocío

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Miles de personas marcharon en San Miguel del Monte a un mes del asesinato de Danilo, Camila, Aníbal y Gonzalo. La movilización fuee masiva, emotiva y contó con la presencia de todos los familiares. Por primera vez estuvo Loana, mamá de Rocío, la única sobreviviente de la masacre, que ya está en su casa después de casi un mes en terapia intensiva: “Hoy también vengo por ella. Lo único que quiero es justicia». Las voces de las familias. El recuerdo de sus amigos en pintadas, skates y rap. Y el peso de las preguntas a una sociedad que cambió para siempre: «Esto no se trata de un gobierno en particular, sino de una política de Estado que hay que erradicar». Cobertura colaborativa de lavaca y Revista Cítrica.

A un mes de la masacre en la que su hijo fue asesinado, Juan Carlos Sansone se despertó a las cinco de la mañana para ir a vender carnada a la laguna. “Había pocos pescadores, pero por lo menos hice unos mangos”, dice, con una remera con el rostro de Danilo en el pecho.

Desde entonces, está despierto.

Desde entonces, no para. «Vinimos a pedir justicia tranquilos, sin hacer lío, sin romper nada. Los chicos eran tranquilos porque nosotros, los padres, les enseñamos eso».

Ahora son las dos de la tarde y, de a poco, el Skate Park donde Danilo (13) venía a andar en patineta y a divertirse con Rocío Quagliarello (14), Camila López (13) y Gonzalo Domínguez (14) comienza a poblarse. Su hijo mayor, Nicolás, llega con batucada. Lleva una remera blanca con letras negras, que dice: “Mis Hermanos se Mueren por Mi y yo me Muero por ellos También”. Debajo, dos nombres: Dani y Gonzi. Nicolás lleva en las manos cañas de bambú que clava en el césped. En las puntas, hay fotos de les jóvenes. También de Aníbal Suárez (22).

Una de ellas emociona: allí se ve a Camila, Danilo, Rocío y Gonzalo, sonriendo.

Nicolás empieza a tocar los redoblantes.

El Nunca Más de Monte: marcha por justicia, contra los abusos policiales y la memoria de Danilo, Camila, Aníbal, Gonzalo y Rocío

Foto: Vicky Cuomo.


Entre los familiares que comienzan a llegar, muchos abrazan a una mujer: es Loana Sanguinetti, la mamá de Rocío, la única sobreviviente de la masacre, ya en su casa después de casi un mes en terapia intensiva. Es la primera vez que Loana se moviliza: «Necesitaba estar con mi hija. Y hoy acá también vengo por ella. No tengo miedo a las 13 familias que tenemos atrás de esos asesinos. Lo único que quiero es justicia, castigo y cárcel».
Son casi las tres de la tarde. Hay abrazos y llantos contenidos, que en minutos se desatarán en pedidos de justicia. Hay niñas y niños de 13, 14 y 15 años que deberían estar jugando al fútbol, rapeando, en skate o en bici pero que ahora, cuando la marcha arranca, sólo cantan:

  • Yo sabía que a los pibes los mató la policía”.

La marcha rompe el silencio de Monte.

La misma rabia que evitó el encubrimiento de esta masacre.

El Nunca Más de Monte: marcha por justicia, contra los abusos policiales y la memoria de Danilo, Camila, Aníbal, Gonzalo y Rocío

Foto: Vicky Cuomo.

El alma en la mano

En la causa siguen detenidas 13 personas. Cuatro policías fueron imputados por “cuádruple homicidio doblemente agravado y tentativa de asesinato”. Otros ocho están imputados por “encubrimiento agravado y falsedad ideológica de documento público”, misma figura por la que está detenido el exsecretario de Seguridad municipal, Claudio Martínez. En las próximas horas, la justicia debe determinar si otorga la prisión preventiva a los acusados. “Espero que el juez mire a sus hijos y, luego, decida”, dijo en el acto Gladys, mamá de Danilo. “No quiero a ninguno libre. Ni al que mató ni al que encubrió. Quiero a todos presos. Y al que está con el culo sucio, y lo sabe, que se prepare. Gracias por esta marcha: tengo el alma en la mano”.
Algunos vecinos se acoplan a la marcha, otros observan desde sus casas. José María es de Monte, tiene 46 años, y es familiar de los Sansone. “Este es un pueblo tranquilo, pero sufrimos un golpe terrible. No estamos acostumbrados a estas cosas. Tampoco sabíamos de tanta corrupción: los que están para cuidarnos son los que están matando a nuestros hijos”.
Tiene seis niños y niñas. “Hay muchas cosas que acá no se hablan por miedo. Antes a mí me veían y me paraban, un accionar violento de hasta los agentes de tránsito. Hacían operativos de alcoholemia y te paraban varias veces al día. Yo soy constructor, trabajé en casa de muchos policías, y es muy loco ver cómo personas que creés conocer ahora están implicadas”.

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Foto: Vicky Cuomo.


Una situación similar describe Marcela, madre de dos jóvenes de 14 y 22 años, nacida y criada en San Miguel del Monte hace 43 años. “Yo tengo un hijo de 14: esto te toca. No puede ser que un pueblo así pasen estas cosas. Mi nene hace básquet, va al polideportivo acá a unas cuadras, y ahora lo voy a buscar, cosa que antes no hacía. Te da cierto miedo”.
Cuenta que a comienzos de año la policía le secuestró la moto a su hijo porque estaba sin patente. Le hicieron una contravención y el joven se volvió caminando a su casa. “A tres cuadras lo paró un patrullero. Iba con un amigo. Los cachetean, les quitan los celulares, los tiran arriba de la camioneta”. Antes de ir a hacer la denuncia le preguntó a su hijo si había hecho algo. “Llorando me contestó: `Mami, te juro que no`. Fuimos a la comisaría”.
En el proceso de la denuncia, la familia trató con el exsubcomisario de Monte, Franco Micucci, el oficial inspector José Manuel Durán, y también con el propio exfuncionario Martínez.
Los tres hoy están detenidos por la Masacre.
Marcela piensa: “Ahí es cuando decís: no estábamos cuidados. Lo que le pasó a mi hijo no fue casual: ya era una costumbre que hacían no sé por qué. Con esto te cierran muchas cosas. Y, también, el círculo de los que intervinieron”.
El Nunca Más de Monte: marcha por justicia, contra los abusos policiales y la memoria de Danilo, Camila, Aníbal, Gonzalo y Rocío

Foto: Vicky Cuomo.

Las familias de pie

Antes de llegar a la Plaza Alsina, frente a la Municipalidad, y que está tarde fue rebautizada como La Plaza de Lxs Pibxs porque allí era el santuario donde se juntaban todas las tardes, la marcha se detiene frente al colegio donde iban los jóvenes y donde Aníbal pasaba a buscar a su primo. Allí los esperan docentes. Hacen un emotivo minuto de silencio.
Y luego, Susana, la mamá de Gonzalo, lo dice todo: “Esta es la escuela donde estudiaban nuestros hijos. A estos hijos los asesinaron. Y con alevosía, que les quede grabado en la mente. Y esta madre, así como luchó para criar a sus hijos, va a seguir luchando por justicia. Y no la van a ver caer, de ninguna manera. Porque voy a estar de pie para eso”.
La marcha continúa hasta la Plaza.
En su corazón, donde hace un mes están escritos los nombres de les jóvenes en tiza, fibrón o liquid paper, ahora tres jóvenes pintan en letras grandes:

  • “El Estado es responsable”.

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Foto: Vicky Cuomo.


El grito a la sociedad
El palco se arma frente a la Municipalidad. El Premio Nobel de la Paz y referente del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y la Comisión Provincial por la Memoria, Adolfo Pérez Esquivel, sintetiza: “Me sorprende mucho que las ventanas y las puertas de la Intendencia estén cerradas y sus funcionarios no estén. Ustedes mismo lo dijeron: son cómplices”.
Los reclamos a la intendenta Sandra Mayol comenzaron desde el mismo día de los hechos. La bronca creció cuando a dos semanas de la Masacre divulgó una foto abrazada al ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, y se expresó a las claras cuando las familias denunciaron la designación de María Alejandra Cotignola como titular de la Dirección de Asuntos Institucionales distrital: la funcionaria fue agente de la Bonaerense y, además, es familiar de uno de los detenidos acusados de falsedad ideológica y encubrimiento.

Masacre de San Miguel del Monte: una funcionaria municipal con vínculos con la Bonaerense


Las madres se acomodan. Allí también están Emanuel y Hugo, hermano y tío de Aníbal Suárez: «Esta noche mi hermano me dijo ahora vengo. Pero no volvió más. ¿Por qué mintieron? Vivíamos los dos solos. Siempre andábamos juntos. Por culpa de los policías no volvió a casa. Lo único que pido a los policías que están ahora: dejen a los chicos jugar en la plaza. ¿Cuántas veces veo que los corren? Eso no es justo: se merecen jugar».
Yanina, mamá de Camila: «Cuando veía a una mamá que había perdido a su hijo por el gatillo fácil, me dolía pero no podía ponerme en sus zapatos. Hace un mes atrás que sí puedo hacerlo, que siento el dolor inmenso, el vacío por dentro porque me falta una parte de mi vida. Porque me la arrancaron, me la llevaron. Hace un mes que no puedo ver a Camilo, que no puedo decirle que la amo, que no puedo tenerla en casa, que no puedo escuchar su música. Hace un mes que no está en casa, que siento un silencio, un vacío. Y desde entonces es que puedo ponerme en los zapatos de cada mamá, de cada mamá y de cada familiar que está acá presente y me da una palabra de aliento desde el primer momento. a partir de ahora soy una más. Lamentablemente, porque no quisiera estar en este lugar. Soy sincera, no quisiera. Pero soy una más. Y me comprometo a acompañarlos también a ustedes y empezar a luchar. Porque no solo reclamo por mi hija que ya no la tengo, sino para que no le pase a nadie más».

El Nunca Más de Monte: marcha por justicia, contra los abusos policiales y la memoria de Danilo, Camila, Aníbal, Gonzalo y Rocío

Foto: Vicky Cuomo.


Mauricio Sansone, primo de Danilo, lee el comunicado que redactaron los familiares.
El peso de las palabras encierra las preguntas que son un grito de rabia a la sociedad

  • «No nos podemos quedar solo en las infinitas ganas de perdernos en su recuerdo, porque hay algo que nos convoca hoy acá. ¿Qué queremos? Vos, ustedes, que están escuchando. ¿Qué querés? ¿Qué pensás? ¿Qué querés para vos? ¿Qué querés para tus hijos, para tus hermanos, para la sociedad? ¿Querés que se vuelva a repetir esta historia, o por primera vez vamos a marcar un antes y un después donde no vamos a permitir que nos gatillen ni un pibe, ni una piba más? Lo que aquí nos reúne nos exige, en primer lugar, que denunciemos y cuestionemos a quienes hasta hoy nos vienen gobernando, porque sin dudas ahí están las responsabilidades. Esto no se trata de un gobierno en particular, sino de una política de Estado».

Lo que siguió fue música, rap, skates y pintadas.
Todo lo que Camila, Danilo, Gonzalo, Aníbal y Rocío amaban hacer.

El Nunca Más de Monte: marcha por justicia, contra los abusos policiales y la memoria de Danilo, Camila, Aníbal, Gonzalo y Rocío

Foto: Vicky Cuomo.


El Nunca Más de Monte: marcha por justicia, contra los abusos policiales y la memoria de Danilo, Camila, Aníbal, Gonzalo y Rocío

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El Nunca Más de Monte: marcha por justicia, contra los abusos policiales y la memoria de Danilo, Camila, Aníbal, Gonzalo y Rocío

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El Nunca Más de Monte: marcha por justicia, contra los abusos policiales y la memoria de Danilo, Camila, Aníbal, Gonzalo y Rocío

Foto: Vicky Cuomo.

Operación masacre: La vida y la seguridad tras los crímenes de San Miguel del Monte

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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