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El colectivo Periodistas Argentinas, formado por más de 200 profesionales de prensa de todo el país, homenajeó ayer en la Manzana de las Luces a otras quince periodistas que son referentes de la profesión. En un día emblemático atravesado por marchas en todo el país, el evento se desarrolló en un marco de gratitud, complicidad y diversidad. Magdalena Ruiz Guiñazú, Mónica Cahen D’Anvers, Nora Lafón, María Seoane, Fanny Mandelbaum, Clara Mariño, Annamaría Muchnik, Gloria Guerrero, Blanca Rébori, Luisa Valmaggia, Nora Bär, Stella Calloni, Diana Zurco, Mónica Gutiérrez y Liliana López Foresi fueron las profesionales que recibieron medalla, flor, abrazo, aplausos y el enorme reconocimiento y agradecimiento de sus colegas.

A partir de las 16.30, en el patio de la Manzana de las Luces —donde funcionó la imprenta en la Casa de los Niños Expósitos y fue cuna del periodismo de la mano de la Gazeta Mercantil—, distintas personalidades del periodismo, la política y la cultura se dieron cita para presenciar el homenaje. Vilma Ibarra, Patricia Saenz, Brenda Austin, Romina del Pla, Carolina Stanley, Dora Barrancos, Laura Velazco, Daniel Arroyo, Cecilia Nicolini, Mara Brawer fueron algunos de los referentes del arco político que se acercaron a la Manzana.

Patricia Saenz, directora de Violencia Laboral en el Ministerio de Trabajo, aseguró: “Es fundamental homenajear a las compañeras en la lucha, siempre hay que poner de relieve la importancia del trabajo de las mujeres porque todavía existen techos de cristal”. Romina del Pla (FIT) sumó: “Esmuy importante porque se ha puesto en evidencia el nivel de violencia, de segregación que sufren las mujeres que trabajan en los medios de prensa. Es muy importante acompañarlas no solo en el reclamo de sus derechos laborales, porque el nivel de precarización laboral de los medios es muy grande, sino también en estas defensas frente al acoso, diferentes situaciones que se han ido produciendo en distitnos medios frente a los cuales muchas han sufrido represalias”. Brenda Austin (UCR) agregó: “Venir a acompañar un hecho como este no hace más que reconocer y agradecer la tarea que han tenido estas mujeres periodistas, así como ellas acompañaron a las mujeres en la década del 90 en el Congreso, que trabajaban para abrir la democracia a la participación de las mujeres. Habla de una construcción de sororidad genuina donde decidimos habitar el siglo de las mujeres”.

La periodista Anabella Messina, de Telefé Noticias, expresó su emoción por “poder celebrar, agradecer a quienes hicieron punta en la lucha en nuestra profesión y en la vida, es un día de reflexión, para seguir aprendiendo, luchando y creando”. Agustina Kampfer señaló: “Estas mujeres nos allanaron el camino, están acá y lo menos que podemos hacer es reconocerlas”. De a poco fueron llegando las homenajeadas y ante cada una que ingresaba al patio, se escuchaban aplausos. Luisa Valmaggia: “Es una emoción tremenda, sobre todo porque son las compañeras las que te reconocen y la verdad es que siempre muchos apuestan a que las mujeres no pueden trabajar juntas, que son competitivas. Esto lo siento como un abrazo amoroso de las que me antecedieron, de las que caminamos juntas y fuimos construyendo un espacio, casi instintiva o intuitivamente. Es también un compromiso de tratar de generar más espacios y entregar la posta a las que vienen, que vienen con una polenta que nosotras a veces ya no tenemos”. María Seoane: “Me siento muy bien, estoy entre colegas, gente querida compañeras y queridas mujeres. Más allá de todas las cosas que cada una piense del mundo y la vida hay una cosa que nos define: todas somos periodistas y eso es una definición”.

Annamaría Muchnik: “La peleamos cada una desde su lugar, pero todas desde la lucha, no desde el festejo. Que nos sirva para incentivarnos a seguir haciendo cosas, a no bajar los brazos y tener el mismo espíritu que tenemos con la ventaja enorme de que las jóvenes se estan juntando, están aunándose a la lucha y eso me encanta. Ver a las pibas muy jóvenes, ya con el aborto pasaba, fue un detonante. Verlas protestar, discutir, manifestarse, me parece maravilloso”.

Nora Lafón: “Ser consideradas por las colegas es algo muy particular. Yo soy una señora de trinchera: creo que si uno deja de hacer algo se marchita, asÍ que no pienso dejar de hacer nada. Trabajo en radio, hago un montón de cosas, miles, no voy a parar. No quiero. Y quiero dejar ese legado a toda mi familia. Quiero seguir adelante”. Fanny Mandelbaum: “Este premio es como cuando te quedás sin aire y te dan una mochila de oxigeno, cuando digo no quiero más, vale la pena porque alguien se dio cuenta que una está haciendo las cosas desde acá”.

Bálsamos y reconciliaciones

Pasadas las cinco de la tarde, el director de la Manzana de las Luces, Gustavo Blazquez dio la bienvenida a todes e hizo una síntesis de las instituciones que funcionaron en este espacio que ya tiene más de cuatro siglos de historia. La periodista Nancy Pazos afirmó: “Este lugar siempre estuvo ocupado por hombres. Vamos a darle luz nosotras, vamos chicas, para adentro”.

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Nancy Pazos y el director de la Manzana de las Luces, Gustavo Blasquez. Foto: Lina Etchesuri.

Así Nancy invitó a les presentes a ingresar a la Sala de Representantes, otro sitio histórico que hoy fue ocupado con entusiasmo. Al iniciar el acto, Nancy aclaró: “Esto queda fuera del protocolo”, y pidió un aplauso para la periodista Siliva Martínez Cassina, quien trabajó más de dos décadas en Canal 13, y fue una incansable defensora de la equidad de género en los medios. “Es un bálsamo y la reconciliación con el periodismo”, agradeció Silvia y continuó: “En Periodistas Argentinas comenzamos a soñar este encuentro en medio de un año muy difícil, con muchas colegas siendo víctimas de campañas de odio agitadas por el resentimiento y por la brutal exposición a la que somos sometidas día tras día, sufriendo condiciones laborales precarias y el tironeo entre las jornadas de trabajo cada vez más extensas y las responsabilidades del hogar, sobrecargadas, como todas las trabajadoras esenciales, por el protocolo que nos exigió la pandemia. Hoy, que logramos concretar este sueño, tenemos a algunas de nuestras colegas llevando a cabo la dura tarea de informar desde el frente de guerra. Un abrazo especial y un aplauso agradecido para ellas y también para ellos, obviamente”.

Continuó Nancy: “Las quince colegas a quienes, hoy, queremos homenajear surgieron de una lista de nombres zurcida con el hilo de muchísimos recuerdos. Personales y colectivos. Sin dudas, no son solo quince quienes merecen el agradecimiento de todas. Nuestras quince periodistas de hoy son solo las primeras. Año a año Periodistas Argentinas irá diciéndole gracias a todas aquellas que merecen nuestro abrazo por una vida dedicada a informar y enseñarnos”. La primera homenajeada fue Magdalena Ruiz Guiñazú, quien no pudo concurrir pero pudimos verla y escucharla en un video. “Gracias, por ejemplo, por aquella entrevista a un entonces imponente General Galtieri, disparándole preguntas hasta hacerlo temblar. Gracias por ponerle la perspectiva de los derechos humanos a esta profesión escribiendo en la historia dos palabras: Nunca Más”, dijo la periodista Eugenia Morea. Las periodistas María O´Donnell y Lorena Maciel hicieron la entrega simbólica de la medalla que luego le harán llegar.

Libres frente a la desinformación

El segundo “gracias” fue para Mónica Cahen D´Anvers, quien saludó en un video desde San Pedro. Silvia Martinez Cassina: “Gracias por la magia a la hora de las noticias. Por tu buen gusto para todo: para preguntar, para hablar y para opinar. Gracias por transmitir tranquilidad y amorosidad, por el respeto y la seguridad”. Las periodistas Flor Halffon y Luciana Geuna entregaron la medalla a la sobrina de Mónica.

El siguiente “gracias” fue para Diana Zurco, la primera conductora trans en la televisión argentina. “Sin buscarlo me convertí en la primera presentadora de un noticiero central en la televisión pública, estoy muy agradecida por la oportunidad. A la mujer siempre le costaron los caminos, ¿ustedes se imaginan lo que les cuesta a las mujeres trans? Un día dije me voy a levantar de esta depresión, a los 27 años y dije voy a ir al Iser, ese sueño de la primaria con el primer diario de la escuela, un noticiero en el aula, yo iba a un colegio católico y Diana no podía existir ahí. A mí el feminismo me abrazó”, aseguró Diana. Las periodistas Anabella Arrascaeta y Manu Mandy le entregaron la medalla.

Luego, el “gracias” fue para Luisa Valmaggia. “Gracias por la palabra justa, sin gritos, sin ego y con una continuidad que todas quisiéramos tener. Gracias por enseñarnos a permanecer vigentes y contemporáneas», dijo Eugenia Morea. Luisa respondió: «Siento este reconocimiento como un abrazo amoroso, con hilos sutiles podemos entretejer unabuena escucha, una idea de la importancia de la palabra. Gracias a las que nos antecedieron». Teresa Donato y Anabella Messina le entregaron la medalla y el abrazo.

Llegó el momento del agradecimiento a María Seoane. Nancy Pazos se emocionó al decir que María fue su primera empleadora. “Necesitamos volver al periodismo urgente, que el periodismo sea algo que nos encuentre en el lugar de la libertad. Decir los hechos, apegarse a los hechos. Me gustaría que seamos libres y ser libres para un periodista es poder contar”, dijo María. La entrega de la medalla fue por parte de Agustina Kampfer y Teresa Pacitti.

Le siguió Clara Mariño. “Gracias por permitirnos homenajear, a través tuyo, a todas las productoras periodísticas. Muchas de nosotras hemos sido o somos la Clara Mariño de algún varón privilegiado por tenernos cerca. Y si lo podemos hacer dignamente, es gracias a colegas como vos». Clara tomó el micrófono y cuenta: “Cuando estudié periodismo eran 43 chicos y 2 mujeres. No tengo tendencia a sentirme como una víctima pero hay que reconocer que una mujer periodista tiene que ser casi perfecta para avanzar, trabaja, rendir y mostrar que una vale el doble”. Analía Argento y Silvia Quintans realizaron la entrega.

A continuación, Stella Calloni habló desde un video por no poder estar presente: “Tenemos que luchar contra la desinformación total que han llevado a convertir la palabra en un arma de guerra”. Inés Hayes y Ferni Moreno sostenían la medalla.

La cura es la pasión

La octava medalla fue para Blanca Rébori: “Por sus ovarios y por su solidaridad. Gracias por abrirnos el camino en esas redacciones pobladas de hombres fuertes que aprendieron a respetar tu palabra y tus textos». Blanca: «No es que una reniegue del show, pero si va a ser la primacía de mostrar que esto vende y que lo otro no vende, estamos perdidos». Claudia Regina Martinez y Claudia Acuña se acercaron a abrazarla.

La siguiente medalla fue para Nora Bär: “Por ser la vacuna del periodismo durante toda esta pandemia. Nos curaste con información, en un momento muy difícil. Leerte, en medio del infierno, nos hizo la vida más fácil». Nora afirma que «falta muchísimo, que en las redacciones, canales, radios, haya periodistas especializados y quedó en evidencia en la pandemia. ahí una mala información podía hacer la diferencia entre la vida y la muerte». Andrea Mazzei y Gabriela Navarra saludaron y entregaron la medalla a Nora.

Otra Nora recibió su reconocimiento: Nora Lafón. «Gracias por ser buena periodista y buena gremialista. Gracias por ser una profesional apasionada». Así agradecía Nora: «No hay nada mejor que el reconocimiento de las colegas. Yo llegué hasta acá, a los 83 años, porque tuve dos personas que me ayudaron mucho: una fue mi mamá que me enseñó que todos somos iguales, y yo me lo creí y lo practiqué. La otra persona es mi hija, que me bancó todo en la vida. Le quiero decir a los jóvenes que busquen la verdad, el periodismo sin verdad no sirve para nada y no ayuda a la gente a vivir mejor. Y tengan pasión: el periodismo sin pasión, no sirve para nada». La entrega de la medalla fue por parte de Ana Torrejón y Karina Noriega.

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Nora Lafón le habla a las nuevas generaciones: «Tengan pasión: el periodismo sin pasión no sirve para nada». Fotos: Lina Etchesuri.

Equidad es democracia

«Nuestra próxima medalla es para Gloria Guerrero —dijo Silvia Martínez Cassina—. Lamentablemente, Gloria no pudo venir, pero está con nosotras con el corazón. Queremos decirle gracias por la revista Humor, por criar lectoras y lectores que la esperaban en los kioscos para defenderla y leerla con orgullo. Gracias por hacernos desear que, hoy, el periodismo produzca lo mismo que lograste con tu publicación: pasión en lugar de odio”. La medalla se la llevó Ana María Torres Castro para hacérsela llegar.

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El agradecimiento a Gloria Guerrero: «Gracias por hacernos desear». Fotos: Lina Etchesuri.

Luego fue el turno de Annamaría Muchnik. “Gracias por permitirnos decir hoy que fuiste algo así como la primera chica Puán en conducir un programa para las amas de casa: eso es la verdadera anti grieta, ¿o no? Gracias por tu feminismo y tu rebeldía, cuando ambas palabras eran tan lejanas y parecían imposibles”, la recibió Silvia. “Agradezco que me estén premiando mis colegas. Les agradezco a mis compañeras de ruta”, expresó, antes de recibi la medalla de parte de Teresa Napolillo y Daniela Chueke.

Fanny Mandelbaum fue la siguiente en recibir la medalla entregada por Marcela Coronel y Sara Di Tomaso. “Gracias por poner el cuerpo y traernos la información de la calle a la cabeza. Gracias por permitirnos con tu nombre rendir homenaje a todas las cronistas que, día a día, enfrentan la batalla en vivo, en directo y sin red”. Agradeció Fanny: “El periodismo es una pasión que no voy a perder nunca. Somos el puente que hace falta para que quienes no son escuchados, sean escuchados. Y cuánto más ético sea lo que hacemos la gente se anima a contarnos la verdad”.

Anunció Silvia: «La última medalla —en manos de Adriana Lorusso y Paola Butler—es, además, un regalo de cumpleaños. Que los cumplas feliz querida Mónica Gutiérrez. Lamentamos que no pueda acompañarnos pero merece festejar con su familia después de tantos años de pasar tus cumples en un estudio de televisión». Desde la pantalla, Mónica dijo: “Ocupen los lugares, avancen, impónganse. Disfruten del trabajo, del oficio y de vivir”.

Al final de la ceremonia, Silvia, Eugenia y Nancy aseguraron: “Este tiene que ser el año en el que logremos que, en pantallas, micrófonos y redacciones haya igualdad. El año en el que consigamos la equidad. Cuando decimos equidad, decimos periodismo. Decimos oficio. Decimos que no nos persigan por defender nuestros derechos. Decimos que no nos castiguen por parir. Decimos que no nos acosen. Decimos que no nos maltraten ni humillen. Decimos que no nos traten como objetos. Decimos que nos valoren por nuestra capacidad. En definitiva, decimos, respeto.

Decimos democracia.

Decimos igualdad.

¡Decimos Ley de Equidad ya!

Que así sea depende de que estemos juntas y hermanadas. Gracias por habernos acompañado”.

Y así terminó esta ceremonia del abrazo, del agradecimiento, de la alegría por poder compartir el oficio que le hace honor a la curiosidad. Y así nos despedimos, con la promesa de que, como dijeron nuestras homenajeadas, nunca nos falten la pasión y la verdad.

Gracias por el ejemplo, Maestras..

Gracias a las maestras
Foto: Lina Etchesuri.

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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