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2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

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La Muestra El futuro detrás en el Parque de la Memoria presenta un conjunto de obras y registros (entre los que se encuentran el libro Sin patrón de lavaca y el testimonio de la fundadora de la cooperativa Claudia Acuña) alrededor del estallido social del 2001 de una manera original en un contexto particular, con foco en las creaciones sociales de grupos artísticos, asambleas y fábricas recuperadas. Objetos, narrativas e imágenes que nos muestran una memoria otra de lo que pasaba en calles y espacios sociales por esas fechas, del 19 y 20 a la Masacre de Avellaneda. Pasado, presente, futuro, ¿dejavú? Lo que aporta retomar las huellas de un estallido para encarar la que se viene: hablan las curadoras Ana Longoni y Cora Gamarnik.

Texto: Franco Ciancaglini

Fotos: Sol Tuni

El tiempo y el lugar son paradigmáticos: 6 de diciembre de 2023, Parque de la Memoria. En 4 días el presidente de la Nación Alberto Fernández le dará paso a su sucesor, Javier Milei. Sobran las obviedades.

El destino de este lugar, concebido como un espacio de arte y memoria a cielo abierto en contra del terrorismo de Estado, es un misterio que estará en manos de quienes lo revindican abiertamente. Y también de la resistencia e imaginación de quienes lo concibieron, trabajan y defienden, llenándolo de sentidos.

Una nueva muestra cobijada dentro de la sala“Presentes Ahora y siempre” del Parque, en un día gris de lluvia intensa, parece ser el reducto del reducto de esa memoria latente que se resiste a guardarse. La muestra abrirá al público dos días después de este recorrido (del 8/12 al 31/3), acaso para encontrarse con su verdadero protagonista: la gente.

2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

Fotos: Sol Tunni para lavaca

Arte y política

Ana Longoni (una de las siete integrantes del colectivo curatorial a cargo de la muestra) y Cora Gamarnik (parte de la curaduría fotográfica y audiovisual) son algunos de los nombres responsables de esta instalación que se hace cargo de todos estos elementos paradigmáticos hoy. Y los expone, literalmente, en las paredes, en el piso y ante nuestros ojos en un ejercicio desafiante de traducir los códigos callejeros y las creaciones sociales, espontáneas, dispersas, inabarcables, a un museo.

Longoni es especialista en esto: doctora en artes (UBA), se especializa en el cruce de arte y política de América Latina y trabajó en el Museo Reina Sofía como directora de Actividades Públicas hasta el 2021. Como investigadora del Conicet, dirigió el proyecto “Después del estallido” dentro de la Convocatoria CONICET/Museos, del cual se desprende esta muestra (más info de esto, abajo) y del que participa también Gamarnik, investigadora especialista en fotoperiodismo. 

2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

Ana Longoni y Cora Gamarnik. Fotos: Sol Tunni para lavaca

Lo primero que sorprende al entrar al museo es que no vamos a encontrar las típicas imágenes del 19 y 20, no. Y no porque se oculte la represión (presente en fotos y particularmente a partir de la reconstrucción de la Masacre de Avellaneda), sino porque el foco está en otra parte: las curadoras hablan de “creatividad social” para referirse a las emergencias de otras formas de comunicar, hacer y organizarse. Gamarnik: “La represión está presente porque fue lo que sufrieron los y las manifestantes aquellos días pero la apuesta es mostrar que el 2001 tuvo también una fuerte impronta colectiva, de sentido de comunión, de hartazgo transformado en lucha. No fue una salida individualista extrema, como se intenta invocar ahora. Ese es el espíritu que queremos mostrar: proyectos colectivos, creatividad popular”.

Ana: … la fuerza de la multitud como gran laboratorio de imaginación política y social, capaz de generar otras respuestas ante la crisis que pone en riesgo la vida en común. 

Así veremos que la primera sala, donde se muestra parte del trabajo de distintas agrupaciones artístico-políticas paridas en la época, domina el color. Incluso algún desprevenido puede pensar que se equivocó de muestra, pero no: los imaginarios del 2001 aparecen en unos objetos tipo asteroides hechos con tapas de cacerola, obra de María Causa, dialogando con las enormes formas de olla a cargo de Alicia Herrero, una tele que invita a ver las sinergias de una comunidad experimental como el  Proyecto Venus, que funcionó como un club de trueque con su moneda Venus, al lado de los distintos billetes y bonos del famoso trueque de la época, billetes intervenidos  por el colectivo Pobres Diablos de Rosario denunciando al FMI, la experiencia cordobesa del Partido Transportista de Votantes (PTV), que reunió en una parodia de partido político a 300 personas, los dólares-dolores que Karina Granieri repartió en las filas de las casas de cambio en el verano de 2002… son algunas de las imágenes que se reúnen en un estallido de sentidos que se caracterizan por su variedad y originalidad.

2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

Fotos: lavaca

Sala x sala

En la sala contigua un salón audiovisual nos sumerge en tres pantallas que nos hablan simultáneamente. Hay que elegir una para prestar atención y que no se pierda ningún detalle: 

1) Una proyecta fotografías de fotógrafxs profesionales así como de personas que registraron con su cámara postales del 2001 al 2003, revelando ocurrentes pintadas callejeras y distintas formas de vida solidaria; las tomas fueron seleccionadas por la investigadora Gamarnik, que dice: “Las imágenes te devuelven a toda la conflictividad y vitalidad de esos años, después del estallido”.

2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

Fotos: Sol Tunni para lavaca

2) Otra de las pantallas muestra una edición de fragmentos de 15 entrevistas, especialmente grabadas para la muestra, a personas que participaron de una u otra forma de asambleas populares y fábricas recuperadas, los estallidos y sus ecos. Entre ellas da testimonio la fundadora de lavaca, Claudia Acuña, como parte de la gesta que parió entre otras cosas este medio de comunicación cooperativo.

2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

Fotos lavaca

Pantalla 3) Un collage de imágenes gráficas y fotográficas que componen la historia de la asamblea de Lacroze y Zapiola, en Colegiales, realizada por dos de sus integrantes.

2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

Fotos lavaca

En la sala siguiente –quedan dos, dos y medio más- veremos retazos de la historia de las fábricas recuperadas, historia viva hoy. Brukman, Grisinópolis, Zanón,  el hotel Gondolín (como edificio recuperado por la comunidad travesti-trans) tienen sus apartados propios donde se registran las conexiones solidarias entre lxs trabajajadores  y distintos artistas y colectivos, que se hacen evidentes en iniciativas como festivales y movidas solidarias para parar la olla y hacerse ver. 

2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

Fotos: lavaca

Se encuentra presente en la pared, para ser tomado y consultado, el libro Sin Patrón de esta cooperativa, una tesis y una guía sobre el movimiento de fábricas recuperadas parido por y en aquella época. Al lado de la primera edición del libro, el colectivo Iconoclasistas – presente en distintos puntos clave de la muestra- representa el padrón de empresas que recopilamos en su momento en un coqueto mapa. También está presente un retrato en el Gondolín de Zoe López, referente de esa organización recientemente asesinada.

En esta misma sala, la más grande, se continúa reflejando el carácter federal de la selección de obra de la muestra: la movida del Hormigazo en honor a Pocho Lepratti de Rosario ocupa una buena porción, así como se refleja el accionar de esa época en los escraches de HIJOS La Plata en otra de las paredes. 

Fotos: Sol Tunni para lavaca

En el paso hacia la siguiente sala, se abre un microcine con una selección de doce pelis: fragmentos de films como La toma de Naomi Klein y Avi Lewis, o La crisis causó dos nuevas muertes de Patricio Escobar aparecen en una edición que le da contexto audiovisual a la muestra. Esta última peli además conecta con el eje de la sala donde culmina el recorrido…

2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

Fotos: Sol Tunni para lavaca

Porque llegamos a Avellaneda, 2002. En el rincón se cobija esta última estación de la muestra, especialmente conmovedora. Lo primero que impacta es un mapa de Avellaneda– a cargo de Iconoclasistas, claro- en el cual se ubican fotos de lugares y momentos de aquel 26 de junio: el corte en el puente, la represión en la estación, la represión en cuadras y cuadras a la redonda, el allanamiento ilegal al local de Izquierda Unida, todo en fotos que no son las que estamos acostumbradas a ver y son parte de la causa judicial que investiga las responsabilidades de las muertes de Darío y Maxi.

Hay más: dibujos de Maxi Kosteki, remeras del Taller Popular de Serigrafía, los dibujos de Florencia Vespignani, la pintura de Ana Maldonado y el vitraux de Maka entre otros 60 artistas y colectivos participantes, entre los que hay artistas populares, anónimos, y otros más reconocidos. Algunos de ellos estarán presentes en una de las “activaciones”, la primera, que ocurrió el pasado domingo 17 con un recorrido comentado junto a investigadores, artistas, fotografxs, cineastas y activistas integrantes de distintos colectivos. Luego habrá una performance del colectivo de arte callejero Periferia, al cumplirse 40 años de la democracia.

Fotos: Sol Tunni para lavaca

Las curadoras

El título “El futuro detrás” puede sugerir tanto la idea de que lo que viene está atrás, como la idea de que hay que mirar hacia atrás para enfrentar lo que viene. Cora Gamarnik dirá: “Exactamente, el título juega con esos dos sentidos. Pero también es decir que el pasado no es algo cristalizado que sucede una vez y para siempre, sino que sigue actuando en el presente”.

Ana Longoni repone un cómo sigue actuando: “Cuando se empezaba a acercar la fecha de la muestra, ante el contexto que estamos viviendo, tenía una sensación de extrañamiento, me preguntaba ¿qué sentido tiene ahora una muestra sobre el estallido del 2001? El contrapunto entre el “que se vayan todos”de aquella época, ahora cantado en el bunker de Milei… Y de repente empezamos a tener indicios muy fuertes que nos hablan del hoy, y finalmente se nos hizo evidente cómo el 2001 también nos puede dar claves para pensar el presente y sobre todo imaginar otros futuros posibles”.

Cuáles está por verse. El 2001 sigue vivo, continuamente, reescrito, ahora en las paredes de un museo. Cora: “Hay varios 2001, y como en todos los aspectos históricos, culturales, hay una disputa por ese 2001. El ´que se vayan todos` lo trata hoy de absorber la ultra derecha, lo cual demuestra que se está intentando apropiar de esa fuerza colectiva, poderosa que salió a manifestarse entonces. No lo podemos dejar.”

2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

Fotos: Sol Tunni para lavaca

Ana: “La apuesta que nos proponemos es a conmover las memorias del acontecimiento del 2001, hacerlas estallar desde otras voces y otras imágenes a las que solemos tener; abrirnos a otras geografías… Y sobre todo pensar hasta qué punto eso puede interpelar los procesos actuales y los modos de construir los relatos de aquel tiempo. Lo que se instaló después fue: no hay que volver al 2001, como una especie de amenaza. Y nos interesa proponer un ejercicio donde emerjan memorias plurales,  resonancias y huellas que pueden seguir estando latentes, o pueden ser de alguna manera, desenterradas, para construir otras posibilidades de vida y de resistencia hoy”.

Para Gamarnik “el pasado para operar sobre el presente necesita de narraciones, necesita de imágenes, necesita de acciones que lo traigan. Y un poco es eso, recuperar ese espíritu cooperativo, traerlo no solo como forma de estudios académicos dentro de la universidad, sino desde otras formas de lenguaje, para llegar a otros públicos”.

2001 La revolución al museo: imaginación y crisis, a las puertas de otro desastre

Fotos: lavaca

Una de las ventajas del Parque de la Memoria es la afluencia de colegios primarios y secundarios como parte de recorridas escolares pedagógicas. La sala PAYS es parte del Monumento a las víctimas del terrorismo de Estado emplazado en la gigantesca plaza de acceso público, que le brinda a todo lo que se hace acá otra resonancia: ante esta muestra, ata los hilos de la historia de derechos humanos, la lucha y la represión, historia y presente.

La invitación, como el 2001, queda abierta.

Fotos: Sol Tunni para lavaca

Las charlas y el libro que viene

La muestra es producto de una investigación realizada por el grupo “Arte, Cultura y Política en la Argentina reciente”,  parte en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA junto al Museo Histórico Nacional, que incorporará a su patrimonio las entrevistas y documentos relevados en el proceso. 

Como inicio de esa investigación, al cumplirse los 20 años de 2001 se realizaron una serie de conversaciones, debates y asambleas que, primicia de lavaca, serán editadas en un libro que se publicará próximamente. 

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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