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Alerta Ecuador: de la dolarización al narco estado

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“Las escenas que vimos en televisión con esos supuestos narcos me parecieron algo armado, para distraer, mientras habría que ver qué está haciendo el gobierno debajo de la mesa con la economía. La pregunta es: ¿A quién le conviene un estado de guerra?”. Así lo planteó Avelina Rogel en diálogo con lavaca, anticipándose a lo que se denunció horas después: el ataque al canal habría sido un montaje organizado por el gobierno ecuatoriano para habilitar al presidente ultraderechista Daniel Noboa a decretar el estado de sitio.

La mirada sobre la dolarización y la liberalización en Ecuador: inflación, empobrecimiento, vacío estatal, extractivismo, decadencia y los efectos sobre la vida cotidiana. Texto: Sergio Ciancaglini

“Lo que está ocurriendo no es una casualidad ni surgió de la noche a la mañana: vivimos en un narco-estado” dice Avelina Rogel desde Ecuador.

El contacto con lavaca se produjo a partir de la supuesta toma de un canal de televisión por parte de un grupo narco, generando el estado de excepción promulgado por el gobierno del presidente ultraderechista Daniel Noboa: 36 años, el más joven mandatario en la historia del país, que se auto percibe como de centroizquierda.

Todo en medio de motines carcelarios, violencia callejera, escenas de pánico y la fuga de Adolfo Fito Macías (jefe del grupo narco Los Choneros) de la cárcel del Litoral, en Guayaquil. 

El gobierno ha declarado un estado de guerra, con intervención de las fuerzas armadas, contra 22 bandas de narcotraficantes que llevan reclutados aparentemente a unos 20.000 miembros en un país de 18 millones de habitantes: en proporción argentina, habría que pensar en un conglomerado narco de más de 50.000 personas.

Ajuste, dólar y bananas

Rogel es ingeniera agrónoma especializada en agroecología, está preparando su tesis para una maestría en Bioética, y culminó la carrera de Etnomedicina en la Faculté Libre de Médecines Naturelles et d’Ethnomedicine de Paris, Francia. Es autoridad espiritual de los pueblos de su país, e integrante de la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador), una de las organizaciones indígenas más importantes del continente, que reúne a unas 1.800 comunidades de la Costa, los Andes y la Amazonía, y necesita traductores en algunas reuniones para comunicarse debido a la cantidad y diversidad de lenguas. 

“Para entender lo que  ocurre actualmente hay que recordar que tuvimos dos gobiernos como el de Lenin Moreno desde 2017 y Guillermo Lasso desde 2021 hasta fines del año pasado, que aplicaron planes de ajuste supuestamente con la idea de utilizar ese dinero en el pago de la deuda externa” (75.000 millones de dólares que representan el 61,32% del PBI).

El resultado, relata Avelina con voz calma, es que “nunca en la historia hubo tan pocos recursos para para salud y educación o la infraestructuras: tenemos todas las carreteras destrozadas. Lo peor no es eso: como las cuentas de luz, por ejemplo, subieron de 10 o 12 dólares a 60, se está volviendo a usar velas. Y como crecen los precios de los alimentos, la gente come cada vez menos y peor. Es todo muy decadente”.

Todos los ajustes, además, tienen un cepo: desde enero de 2000 la economía fue dolarizada. “Eso provocó un gran empobrecimiento, porque primero desataron una hiperinflación, y luego dolarizaron. Los precios quedaron altísimos, y destrozaron los ingresos de la gran mayoría de las personas. No hubo inflación en los primeros años,  pero el dinero no alcanzaba para vivir”. No fue el caso de las minorías acomodadas de la sociedad, que apoyaron este tipo de políticas mientras cundía el empobrecimiento en el resto de la población.

“Con Rafael Correa hubo problemas, pero al menos cierta estabilidad” dice Avelina. “Luego apareció Lenin Moreno, que venía con Correa, pero dio el salto para hacer todas las políticas liberales y del Fondo Monetario Internacional basadas en el extractivismo petrolero. Allí, además del ajuste, empezó poco a poco la inflación, cada vez peor. Y luego llegó a la presidencia Guillermo Lasso, que tenía un banco y se enriqueció porque era funcionario cuando se hizo la dolarización, en el 2000. Ya como Presidente se descubrieron sus vínculos con la mafia albanesa. Como el Parlamento le inició juicio político apeló a lo que se llama ‘muerte cruzada’: lo disolvió y llamó a elecciones”.

A fines de 2023, tras perder la primera vuelta contra la correísta Luisa González, Daniel Noboa la derrotó en la segunda, igual a lo ocurrido en la Argentina con Javier Milei.   

Modelo narco-capitalista

Noboa es hijo de Álvaro, el fundador de la Corporación Bananera que dio nacimiento al Grupo que cuenta con 156 empresas y activos calculados en unos 1.500 millones de dólares.

El año pasado, el propio Noboa definió en una entrevista televisiva la causa del avance incontrolable del narcotráfico en su país.  “Porque no ha habido un control fronterizo real. Porque nuestros puertos están desprotegidos, y porque estamos dolarizados, que es un elemento que ayuda al narcoterrorismo: no tiene que andar cambiando moneda. Es simplemente que entran dólares y salen dólares, no hay rastro cambiario. Y Ecuador tiene el 3º puerto con mayor volumen de contenedores de Latinoamérica. Es fácil el tráfico de esa manera”. Los otros dos puertos son de Brasil y México. Cerró Noboa: “Entonces es un Estado que se presta,  que no tiene un control real portuario y fronterizo a organizaciones narcoterroristas”.

Alerta Ecuador: de la dolarización al narco estado

Avelina Rogel (derecha) durante una visita a la Argentina en 2023.

“Vacunar” por 60 dólares diarios

Avelina baja a tierra toda esa información: “Con la dolarización, la pobreza y la crisis, las familias no pueden producir agricultura, cocos, plátano, yuca, arroz. Los bancos les quitan la tierra. Para salir de la pobreza los más jóvenes, de 12 a 16 años, se van a trabajar para las mafias, que les pagan 60 dólares diarios. Los llaman ‘vacunadores’: están en la calle y cobran un peaje para que puedas salir o volver a tu casa o para que los niños puedan ir a la escuela. Como no hay Estado, y como no existe ni la policía porque no le dan recursos, te dicen: ‘Nosotros te protegemos, me das 5 dolaritos y no te pasará nada’. Si pagas quedas como vacunado. Pero no se puede salir después de las 6 de la tarde. Por eso mi hermana se tuvo que ir de Quinindié, por el peligro y los tiroteos permanentes. Me decía: vivimos para pagarles a ellos, no me queda ni para el arriendo (el alquiler)”. 

Avelina no necesita levantar la voz para decir cosas fuertes: por ejemplo, sobre la dolarización. “Facilita todo lo malo por el lavado de dinero. Está lleno de edificios fantasmas, clubes fantasmas, barrios fantasmas, donde no vive nadie. Lo único que logró la dolarización es que los capitales se concentren en unos poquitos y que los demás nos volvamos esclavos empobrecidos. Decimos que somos Ecuayork”. 

El panorama incluye al Estado: “Hay un abandono total de los servicios básicos. Con el aumento de 12 a 50 o 60 dólares de la luz, la gente va a la compañía eléctrica y les dicen que debe ser que sus lámparas y aparatos están viejos. Todos empezaron a vender las lámparas, las lavadoras, todo lo eléctrico, pero les siguen cobrando lo mismo. Es una situación de atraso, totalmente recesiva. Imagínate vivir sin luz. Ni hablar de Internet”. Para cuando las cifras oficiales hablan de una inflación general anual de menos del 2%, los alimentos básicos para la población crecieron entre el 15 y el 55% entre 2022 y 2023. En dólares.

La situación armada

El episodio en el canal TC, ocupado por un grupo armado deseoso de hacerse ver en el horario del noticiero para tener como rehenes a los trabajadores y periodistas, generó  pánico en las calles. Cuenta Avelina Rogel: “Hubieron muchos accidentes de tráfico porque la gente corría a sus casas a encerrarse. Yo percibí una intencionalidad clara. El canal es del Estado. Pero qué casualidad, debe ser el único lugar de los de poder que no estaba cuidado por la policía en ese momento. La policía no está en la calle para cuidar a la sociedad, sino a estos lugares de poder y principalmente a la gente rica. Nuestra inseguridad es peor: es no saber qué vas a comer mañana, o si tus hijos podrán seguir yendo a la escuela. Hay muchísima deserción escolar por eso”.  

Otro viraje: “Lo cierto es que el lugar no estaba cuidado, casualmente. Y los jovencitos que tomaron el canal, yo veía que serían uno o dos años mayores que mi hija, que tiene 14 años. Esos jóvenes, ¿qué van a hacer? ¿Dónde van a trabajar? Aparece el narcotráfico y les da una posibilidad para que lleven algo a sus familias. Lo mismo pasa con muchas personas que llegan desde otros países y hacen funcionar ese imaginario de que vienen de afuera a quitarnos la comida. Se genera cada vez más violencia. Y las puertas abiertas a esa violencia, después no se cierran”.

¿A quién le conviene?

La pregunta es: «¿A quién le conviene un estado de guerra?”.

Una posible respuesta, hecha también con preguntas: “¿Quiénes nos están gobernando? ¿Cuáles son los intereses que tienen? Porque ahorita si quieren pasar leyes, privatizaciones de sectores estratégicos, tienen a todos distraídos, mirando la tele y encerrados en sus casas, con pánico. Al crear caos hay muchas cosas que pueden pasar por debajo de la mesa en nombre de la seguridad. Nos dicen que tenemos que unirnos, apoyar al presidente con todas las leyes que quiera. Se juegan la psicológica”.

El método: “Van creando enemigos, pero el verdadero problema es que con esas normas de seguridad toman como enemigos a los activistas sociales, los activistas que quieren defender la naturaleza. Eso es lo que quieren los gobiernos y las empresas con los decretos. Hablan de los narcos, pero la verdadera víctima de la violencia siempre es el pueblo. Las urbanizaciones de la gente rica están más blindadas que las cárceles de ala seguridad de Guayaquil y de Quito”.

El narco estado

“Vivimos en un narco estado. No es nuevo, pero creo que el tráfico es también el tráfico de la vida misma, de nuestros territorios, nuestra cultura, nuestra forma de vida”. 

Frente a tanto montaje Avelina habla de la realidad: «He visto a los grupos narcos robando o maltratando a la gente pobre sin que nadie lo impida. He visto a los médicos en los hospitales llorar porque no tienen lo mínimo con qué atender a los pacientes porque el Estado no les da nada. Veo cómo despiden gente todos los días y ni si quiera les pagan porque las leyes no defienden a quien trabaja. Y cuando las organizaciones hemos salido a la calle a defender nuestros derechos, nos atacan, nos detienen y nos matan”. Recuerda las movilizaciones contra Lenin Moreno, con 11 muertos, 1.340 heridos, 1.200 detenidos en 2019, y contra Lasso en 2022: 6 muertos, 60 heridos”.

“Entonces, ¿dónde está la violencia? ¿De dónde viene? No solo la violencia de las balas, sino la de la falta de atención médica, de educación, de posibilidad de vivir. ¿Somos nosotros el enemigo?”.

¿Quién subsidia a quién?

¿Cómo se posiciona la CONAIE frente a la situación? “Estamos un poco en jaque mate. Está avanzando la derecha en el continente. Las izquierdas han ido poniendo los cimientos para que el proyecto neoliberal ponga el techo. Lo importante es comprender que el Estado vive de nosotros. En Ecuador el 78% del alimento que se produce viene del sector campesino y de la agricultura familiar indígena. A eso el Estado no le da nada. Nosotros estamos subsidiando la vida del resto”.

Usa Avelina una figura futbolera: “Tenemos que darnos cuenta de nuestro propio poder, y desmarcarnos de todas las políticas jerárquicas, universalistas, globalizadoras, que lo único que quieren es sostener una vida en condiciones de esclavitud, sin libertad: o te quedas en estas condiciones, o no comes, no vives. Entonces debemos tener esa fuerza para no quedarnos en la rabia ni en la frustración. Tenemos que resignificar y abrirnos a cosas nuevas. No se trata solo de resistir, sino de hacernos valer. De buscar formas de insurgencia, de desobediencia. Incluso de quienes quieren darnos sus miradas jerárquicas para resistir como ellos quieren. En la CONAIE, con nuestros pueblos, nacionalidades, con organizaciones fraternas, se está trabajando justamente el poder crear proyectos políticos de territorio, comunitarios, de base, que se desmarquen de la política electoral y partidista, empezar desde otros sitios desde otros lugares. No fortalecer el discurso de los otros. ¿Le voy a dar poder a esa violencia? Hay un sector que cae en la desesperación, en la incertidumbre. Nosotros podemos mostrar que hay otro sector bien despierto, bien claro sobre lo que está pasando. Hay que hablar menos y hacer más”.

¿Por ejemplo? “Bueno, ahorita mismo ponemos los huesos, nos juntamos, hacemos nuestro cotidiano. Hay pájaros que cantan, es un día maravilloso, las guaguas están correteando, veo mucho verde. Así que bueno: nos toca mirar desde otro lugar ¿no? Y ya veremos qué hacer para defender toda esta vida”.  

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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