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A un año del Occupy Wall Street: un balance

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El español Amador Fernández Savater dialogó con cuatro activistas que participaron en la gestación del movimiento Occupy Wall Street, que cumplió el pasado 17 de setiembre un año y sigue conmoviendo la realidad política norteamericana. Las claves del cambio y los desafíos actuales. Cómo fue la mirada de los medios en las reseñas del aniversario y cómo es la realidad del movimiento hoy.

Educación, celebración y resistencia
Begoña, Luis, Susana y Vicente aterrizaron sus vidas en Nueva York hace ya algunos años. Sin apenas experiencia política a sus espaldas pero muy tocados por el 15-M, formaron parte del grupo que activó la convocatoria que lanzó la revista Adbusters para ocupar Wall Street el 17 de septiembre de 2011 y han participado activamente en Occupy Wall Street a lo largo de su primer año de vida.
Descontentos con las dinámicas más activistas del movimiento, crearon Making Worlds, un espacio desde donde habitar Occupy de manera diferente, con otras estéticas, preguntas y ritmos, trabajando en torno a la idea-fuerza de los «commons» (bienes comunes) como eje de diálogo e investigación (más allá de la alternativa público o privado, Estado o mercado).
Begoña Santa-Cecilia nació en Madrid y vive en Nueva York desde hace 17 años, es artista y profesora de arte en la Harlem School of the Arts y en el museo Metropolitan. Luis Moreno-Caballud nació en Fraga (Huesca) y vive en Nueva York desde 2003, imparte clases de literatura y cultura española contemporánea en la Universidad de Pennsylvania (Filadelfia). Susana Draper nació en Uruguay, llegó a Nueva York hace cinco años y es profesora de literatura latinoamericana en la Universidad de Princeton. Vicente Rubio nació y creció en Zaragoza, lleva viviendo seis años en Nueva York donde escribe su tesis doctoral sobre ideología y cultura española contemporánea en la universidad SUNY Stony Brook.
¿Qué impresiones les ha dejado el primer aniversario de Occupy?
Luis. Las sensaciones son diferentes y contradictorias porque ha habido varios momentos. El aniversario se ha planteado en tres días. El sábado, education: actividades de autoformación, charlas y debates. El domingo, celebration: concentración en un parque y fiesta. Y el lunes, resistance: regreso a Zuccoti Park y acciones de bloqueo en la zona de Wall Street.
Vicente. El imaginario en torno al aniversario es en principio muy pobre: una lógica del evento y no del proceso, como si en tres días fuera a ocurrir lo que no ha pasado en un año. No sé… Yo estuve sólo el sábado en Washington Square. Pero no pasó mucho. Fue algo muy interno, con formas de estar juntos ya ritualizadas: los puestos de información, las asambleas, etc. No había ninguna electricidad en el aire.
Begoña. A mi el relato de los tres días me parecía problemático porque todo parecía culminar en el tercer día con las acciones de protesta. Por eso el lunes fui a Zuccoti escéptica, pero volví muy contenta. Sólo pudimos concentrarnos en la plaza, porque un despliegue policial increíble nos impidió movernos (de hecho diría que había mucha más policía que el año pasado). Pero en la plaza se reunió mucha gente, gente nueva y distinta. No había tanta ansiedad como el año pasado.
Susana. Sí, el año pasado Zuccoti era como una droga. Ahora había mucha energía de contagio, pero más sutil, más serena, sin tantos aspavientos. Podías hablar de verdad con el otro. Los tambores sonaron al sur como siempre, pero no hipnotizaban como antes. Estábamos muy alegres por estar de nuevo allí juntos, demostrando que el movimiento no está muerto, que lo necesitamos, lo queremos y lo construimos en el día a día.

La mirada cínica
¿Cómo se ha recogido el aniversario en los medios de comunicación? 
B. En resumen: «Occupy no ha muerto, pero ha decaído». No han podido matarlo, porque ha acudido bastante gente a las convocatorias. Pero eso es lo que dicen: se está difuminando y no se ha conseguido nada. Moraleja: sin estructuras permanentes, líderes visibles y reivindicaciones tradicionales, no vas a ningún sitio.
S. Es una mirada clínica: ¿vivo o muerto? Pero vivo o muerto ¿el qué? ¿A qué te refieres, de qué hablas? No han entendido de qué se trataba ya desde el principio.
L. De acuerdo, pero el problema es que nuestra atención está demasiado centrada en qué van a decir la televisión y el New York Times. Se notaba el sábado: había un clima de celebración pero al mismo tiempo también nos dábamos palmadas en la espalda como para convencernos de que seguimos vivos. La narrativa de los mainstream media pesa demasiado sobre el movimiento. Nos juzgamos a nosotros mismos desde esa mirada y nos esforzamos en demostrar que seguimos vivos y hacemos muchas cosas. Nos dejamos examinar.
B. Lo único que los medios reconocen es que Occupy ha «cambiado la conversación» poniendo sobre la mesa el problema de la desigualdad económica. Pero yo me pregunto de qué conversación se trata. ¿Se refieren a que la agenda política y mediática amplía el repertorio de temas añadiendo otro «talking point» para sus debates o campañas electorales? Esa apropiación desactiva más que otra cosa. Lo interesante es que cambie la conversación cotidiana. Por ejemplo, que se piense la deuda personal como un problema político y colectivo. Eso está empezando a pasar.
V. No podemos limitarnos a echar la culpa a los medios. El problema es la obsesión por entenderlo todo en términos de identidad. Se ha coagulado una identidad-Occupy: la asamblea o la plaza son símbolos que se veneran y no herramientas que ayudan a trabajar y conseguir cosas. Son fetiches más que símbolos abiertos y en construcción permanente. En el momento en que fetichizamos las cosas nos volvemos también muy caricaturizables. Por su lado, los medios alternativos inflan el fenómeno Occupy para contrarrestar el desprecio de los grandes, pero siguen jugando en la misma lógica del espectáculo. Se infla un globo y se sigue codificando, caricaturizando aunque sea con buena intención.
L. La dificultad es que no tenemos nuestro propio lenguaje para hablar de lo que hacemos y nombrar un proceso político experimental y abierto que consiste en vivir de otro modo la vida cotidiana, pero sin separarse radicalmente de la sociedad.
S. Me pregunto por qué no podemos generar nuestra propia narrativa. En las reuniones previas al aniversario hablábamos todo el rato de la policía y los media, pero nunca de cómo contar nuestra propia historia. Una historia distinta, más incluyente (ir a Manhattan ya excluye a todos los inmigrantes que son inmediatamente deportados si son detenidos). Más imprevisible: ¿por qué no podemos generar un evento donde no se nos espera? ¿Por qué no podemos hacer de la invisibilidad una potencia? Estamos respondiendo una y otra vez a la mirada del Padre: el policía, el periodista, el Estado. Esforzándonos en responder a sus propios criterios de valoración, cuando en realidad el hecho de que no nos entiendan es muy buena señal porque significa que estamos creando otra historia y tenemos nuestros propios criterios.

Las semillas
Algunos usamos la metáfora del «clima» para pensar el 15-M como un movimiento que no se reduce a una estructura organizativa localizada, sino que afecta a la vida social de formas más difusas y descentralizadas. ¿Se podría hablar en el mismo sentido de Occupy? 
V. Desde luego hay varios Occupy. El Occupy mediático se ha desinchado, la marca ha perdido atractivo para los medios. Por ejemplo, no juega ningún papel en relación con las elecciones. Ha desaparecido y yo no sé si eso es bueno o malo. Hay también un Occupy difuso que afecta a otras luchas y experiencias a la manera de un caldo de cultivo, por ejemplo en el caso de las luchas de profesores contra el empeoramiento de sus condiciones de trabajo que se desarrollan ahora en Chicago. Desde el núcleo más activo de Occupy se propone ahora una «huelga de deuda» (Debt Strike): se trata de trabajar políticamente en torno a este problema que determina la vida de millones de estadounidenses. Y luego están los proyectos salidos de Occupy que trabajan más a largo plazo y de forma continua. Es por ejemplo el caso en Nueva York de la Free University, del periódico Indig-nación, de Making Worlds y muchos más.
B. El tabú que se ha roto ahora es que muchos grupos renuncian al nombre de Occupy porque ya está muy codificado. E incluso se escuchan voces que proponen pensar un post-Occupy. No ya una siguiente fase de Occupy, sino otra cosa.
S. Nosotros mismos en Making Worlds ya no usamos la identidad Occupy. Llevamos con nosotros el clima, pero ya no usamos el nombre. Occupy son semillas que están en la gente que vivió la experiencia de la plaza y que en otros contextos se convertirán en otras cosas.
L. Occupy ha sido un momento necesario de separación del sistema de partidos. El inicio posible de una renovación a largo plazo de la cultura política de este país. Es una primera grieta que se puede profundizar más adelante. No afecta a la situación general tanto como el 15-M en España, pero también hay que decir que en EEUU la crisis no está golpeando tan fuerte. Hay sectores de la sociedad que viven en una situación dramática, pero han vivido así desde siempre. Esta es una sociedad muy heterogénea y fragmentada, es muy difícil que algo afecte a todos. El asunto que podría generar más resonancias es el de la deuda.
La deuda
Cuentenme cómo es el problema de la deuda en EEUU y qué se está tratando de hacer al respecto. 
L. Hay que entender primero la dimensión del problema. En Estados Unidos, la sostenibilidad de la vida no sólo pasa por acceder a un trabajo o a un salario, sino por poder acceder a préstamos. Cada uno vive pendiente de su «credit history», que registra si eres digno de crédito o no. Si quieres alquilar una casa o incluso comprar un teléfono móvil has de presentar tu «credit history«. Se convierte en una verdadera obsesión, la manera perfecta de convertir a las personas en números.
S. Para que se entienda mejor: tu «credit history» gana puntos si eres capaz de contraer y devolver deudas. Si te demuestras capaz de manejar tu deuda. Si pides préstamos y eres capaz de devolverlos con regularidad. Si eres un ciudadano predecible que pagas siempre a tiempo. Y mejor que sean deudas grandes, mejor que sean con una American Express que con otra tarjeta, claro.
V. Si no tienes visa y no pides créditos no tienes «credit history». Y no tener «credit history» es algo muy sospechoso aquí. Es decir, si no pides préstamos eres sospechoso. Te miran raro cuando vas a alquilar una casa, por ejemplo. Culturalmente es una diferencia radical. Tener deudas no es una disfunción ni una anomalía, sino lo más normal, lógico, natural. Todo el mundo vive endeudado. Deudas de estudios, deudas de consumo… Vivir en EEUU es vivir endeudado. Pareces rico, pero en realidad eres muy pobre.
B. El objetivo de Debt Strike es politizar el problema de la deuda. Es decir, cambiar la percepción: no se trata de un problema estrictamente personal, sino político y colectivo. Se ha elaborado un manual con información, se están pensando maneras colectivas de librarse de las deudas, etc. El eslógan de la campaña es muy bueno: » You’re not alone». Un juego con la similitud fonética de «alone» (solo) y «loan» (préstamo). La frase dice a la vez: no estás solo y no eres un préstamo.
L. La deuda se vive con mucha vergüenza. La gente de Strike Debt habla de que las «asambleas de deudores» que organizan ayudan a la gente a dejar de sentirse avergonzada por tener deuda. Porque no sólo está estigmatizado no pagarla, sino también acumular mucha, a pesar de que por todos lados nos llegan mensajes que nos impelen a endeudarnos (toneladas de cartas en el correo ofreciéndote tarjetas y demás).
S. La cuestión de la deuda toca e interpela a mucha gente distinta. Gente normal, no especialmente politizada. Eso es lo interesante. El problema son de nuevo las estéticas y las retóricas activistas, por lo general muy poco incluyentes. El manual de que hablamos se dirige a los «debt resistors» (los resistentes a la deuda) y tiene una estética muy guerrera. Ya es difícil poner el común el problema personal de la deuda como para encima tener que convertirse en un militante revolucionario. La misma consigna de Debt Strike me parece precipitada. Todavía habría que trabajar durante mucho tiempo en torno a la otra idea: «you’re not alone».
Las elecciones
Por último, quería preguntarles sobre el debate en Occupy en torno a las elecciones de noviembre 2012. 
S. No es tema en Occupy. La gente siente que está más allá. Sólo se entra en el tema para decir que Obama está pagado por Wall Street, lo cual es verdad pero también un poco limitado. A mi desde luego me preocupa una victoria de los republicanos. Sería bueno tener más mirada hacia la macropolítica, incluso inventar una política desde abajo pero que sea capaz establecer relaciones con el Estado.
B. Estoy de acuerdo, pero es tanto ya el camino que hay que recorrer para descubrir que la política no es sólo la política de los partidos políticos… Mucha gente está descubriendo y celebrando eso, aún es pronto para dar ese otro giro de tuerca que es reinventar la relación con el Estado. 
L. Es muy interesante lo que dijo Romney sin saber que estaba siendo grabado: “el 47% de los estadounidenses no son capaces de responsabilizarse de su propia vida y no los vamos a convencer nunca de que lo hagan porque su vida depende del Estado”. Es un discurso brutal. Me parece que en España esas cosas no han calado tanto: culpabilizar a las víctimas, estigmatizar la pobreza, esa idea tan americana de que si te va mal en la vida es porque eres un mierda: la figura del loser (perdedor). 
V. En Chicago (la ciudad de Obama) se desarrolla estos días una huelga de profesores organizados autónomamente de los sindicatos. Romney utilizó el hecho enseguida para cargar contra Obama y la izquierda más tradicional se quejaba de que la huelga “daba razones a los republicanos”. En el tablero de ajedrez del bipartidismo se pierde la autonomía de la acción. Es un gran logro que se abra la idea de que podemos hacer cosas colectivamente sin la burocracia de los sindicatos y del Partido Demócrata. Esa es la grieta que ha abierto Occupy en la escena política.

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Bloqueo a Vaca Muerta de comunidades mapuche y pobladores de Añelo que buscan dos cosas: derechos y agua

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Esta semana hubo cinco cortes a los principales yacimientos de fracking, organizados por el pueblo mapuche de Vaca Muerta en reclamo de relevamientos territoriales ya acordados que permitirían además el reconocimiento de 14 comunidades. El bloqueo se agregó a los cortes de ruta de pobladores de Añelo (localidad central en el área de explotación) que reclamaban por la ausencia de agua. Jorge Nawel, de la Confederación Mapuche de Neuquén dice a lavaca: “Estamos contra la fractura hidráulica porque sabemos lo que genera, como lo saben los países la prohibieron como Francia, Inglaterra, varios estados de los Estados Unidos, que sin embargo mandan sus empresas para que hagan el fracking aquí”. Los efectos reales de la “inversión extranjera” y el negocio de las empresas que solo son rentables si tienen subsidios estatales.

Esta semana las comunidades mapuche de la zona de Vaca Muerta bloquearon los cinco principales yacimientos de fractura hidráulica. A ese conflicto se sumaron los cortes de rutas protagonizados por vecinas y vecinos de la ciudad de Añelo, desesperados por la ausencia de agua, entre otras cosas.

Jorge Nawel, logko (autoridad política) de la Confederación Mapuche de Neuquén planteó a lavaca el panorma y derribó los mitos publicitarios sobre los supuestos beneficios del fracking.

“La situación empieza por tres grandes temas pendientes. Por un lado la obligación de Consulta Libre e Informada a los pueblos originarios, tema refrendado por Argentina en los tratados internacionales. Estamos todavía discutiendo un articulado que es el que le dará forma al proceso de consulta sobre cualquier actividad que se haga en territorio indígena”.  

“Por otra parte la necesidad de las personerías jurídicas de las comunidades, que no tienen ese reconocimiento por parte del Estado. Es una deuda que el Estado no termina de resolver”.

“Y el tercer tema es el relevamiento de las tierras, porque si no tenemos delimitados los territorios, ¿a quién van a reconocer?”.

¿Un pueblo originario es un club?

Sostiene Nawel que el tema de la consulta está cerca de poder resolverse tras cuatro meses de negociaciones para el establecimiento de un protocolo de 15 puntos ante cada proyecto que pretenda realizarse en territorio indígena. “Posiblemente la semana próxima podamos dar buenas noticias”.

Le da especial importancia, también, a la cuestión del registro “porque saca a las comunidades de la órbita de una simple asociación y les da el estatus que corresponde, con una personería que es carácter público, no privado. Eso significa que una comunidad no tiene control del Estado ni es tratada como como si fuese un club o una asociación, sino que se trata de un pueblo. No es parte de la órbita privada sino de la pública”.

¿Y por qué el bloqueo? “Principalmente por el tercer tema, el del relevamiento territorial. Se formó un equipo técnico, jurídico y catastral hace más de un año para concretarlo, pero notamos animosidad oficial contra las comunidades de Vaca Muerta porque somos las que protestamos y nos movilizamos. Ese mismo equipo existe como respuesta a una de las acciones directas que hicimos en 2021. El equipo lo forman Nación y Provincia, pero nunca funcionó como corresponde y en más de un año no hubo relevamiento de una sola de nuestras 14 comunidades en esa zona. Por eso decidimos bloquear Vaca Muerta”.

Llamar la atención vs embarrar la cancha   

El bloqueo se concretó el lunes pasado, 28 de noviembre. “Cerramos el acceso a los cinco yacimientos más importantes en los que trabajan empresas como Techint, YPF, Shell, Tecpetrol y Pluspetrol, entre otras. Eso significa ingresar a las 5 de la mañana antes del turno que empieza a las 6. Se arman colas de 200 camiones y máquinas de la industria, o más, que no dejamos que circulen”.

El fondo del tema, según Nawel: “Es la única manera de llamar la atención de un gobierno al que la protesta social no le va ni le viene, y te lo digo porque hay protestas y reclamos todos los días, y una total indiferencia oficial frene a eso”.

“Lo único que hace que te presten atención es cuando le tocas la matriz económica que es la explotación de Vaca Muerta. Somos conscientes de eso y cada vez que queremos ponernos en una posición firme tenemos que bloquear la producción”.

La acción mapuche logró llamar la atención: “Convocaron a un diálogo y se planteó crear un equipo especial que resuelva la cuestión del relevamiento territorial. Hay que ver si el gobierno cumple su palabra. Lo que estamos reclamando es que se cumplan las leyes”.

Funcionarios y medios, sin embargo, plantean que el trasfondo del reclamo mapuche es la búsqueda de un beneficio económico. Responde Jorge Nawel: “Es el argumento cuando el Estado quiere confundir las cosas. Plantea un trasfondo económico, peero vos ves las demandas que hacemos, ninguna tiene carácter económico sino de derechos. Carácter político y de respeto a los derechos”.

“La Consulta es algo que está normado desde 2001. Que se reconozca a las comunidades es algo que está escrito en las constituciones de Nación y Provincia. El relevamiento de tierras está ordenado por la Ley 21.160. O sea que estamos reiterando viejas demandas que jamás se responden. Una forma de ensuciar y embarrar la cancha es darle a lo que reclamamos un carácter económico, cuando en realidad les estamos diciendo que cumplan las leyes: cumplan con lo que ustedes mismos aprobaron”.

Progresismo y felicidad extractiva

El debate sobre el modelo extractivo del cual el fracking es apenas una muestra, incluye de modo cada vez más entusiasta a sectores que se autoperciben progresistas que pregonan avanzar con un tipo de modelo que lleva más de 500 años no excesivamente exitosos en el continente.

Reconoce Jorge: “Vaca Muerta es sin duda una salvación económica, pero ¿de quién? Para nosotros, para la sociedad, es una fuente de saqueo de recursos naturales, de empobrecimiento social y de contaminación de todo tipo”.

“Sin embargo es cierto que es una salvación económica para las corporaciones, que pueden derivar a sus casas centrales millonadas de dólares de manera permanente. Argentina lo único que hace es darles prebendas, subsidios, beneficios impositivos, para que el señor inversor no se vaya y siga explotando la meseta y la tierra mapuche”.

Nawel advierte: “Todo ese contagio de felicidad y bienaventuranza para nosotros es una absoluta farsa. El fracking solo les da ganancias a las empresas. La propia industria del fracking ha planteado en distintos informes que la actividad no es rentable sin la cantidad de subsidios y prebendas que le da el Estado. Lo más grave para nosotros –y debería serlo para la sociedad– todo se hace a costa del ambiente, la salud y la seguridad de la población”.

La descripción: “El fracking genera un enorme impacto ambiental por las toneladas de basura que genera, por el tema de los sismos (debidos a las excavaciones), por los millones de litros de agua que consume en una zona árida como la nuestra. La industria no se ocupa no responde porque si tuviera que hacerse cargo de los costos ambientales y sociales, ya no sería rentable. Por eso es una farsa”.

Lo prohibido y la deuda

El rechazo mapuche, según Nawel: “Rechazamos el fracking desde el primer día porque sabemos las consecuencias que genera. Es el mismo conocimiento que tienen los países del primer mundo que por eso lo prohíben, como Francia, Gran Bretaña, varios estados de los Estados Unidos, y Colombia también se sumó a una moratoria”. La moratoria es el modo de dejar en suspenso cualquier aprobación a la actividad, un modo elegante de prohibición. De todos modos en Europa se sumaron Alemania, Bulgaria, Italia, Suiza y República Checa.  

“El fracking solo es rentable si los Estados subordinados, empobrecidos, entregados, renunciando a su soberanía permiten que esas multinacionales ingresen”.

¿Y cómo ven a los funcionarios? “Lo que pasa es que esto es un cúmulo de errores de políticos cortoplacistas que al subir solo pensaron en terminar su mandato y ganar reelecciones en lo posible, y para eso capturaron el recurso era el petróleo y lo dilapidaron. Neuquén es una provincia petrodependiente desde hace décadas”.  

“Los políticos piensan siempre en el corto plazo, nunca pensar en la sociedad, en el futuro, en las nuevas generaciones. Pero es increíbe: ya en 1956 la constitución de Neuquén decía que toda la renta petrolera que se obtuviera no debía ser utilizada en gastos comunes, que es lo que hoy se hace para sostener el aparato del Estado y el empleo púbico. La renta debía reinvertirse en la búsqueda de energías alternativas para romper la dependencia del petróleo, que ya en ese momento se veía que era una industria con impacto ambiental y no sustentable. Esa inversión de renta en la búsqueda de energías alternativas nunca se hizo. Nunca”.

Jorge relaciona el tema con el de la deuda externa: “El país, por sus políticos, queda preso de una deuda escandalosa que exige acumular dólares para pagarla. Pero la última beneficiada de todo esto va a ser la población Y los primeros benericiados van a ser los dueños de la deuda externa y las empresas que obtienen ganancias vergonzosas que giran al exterior, a sus casas centrales. Las migajas quedan para la población y sobre todo queda un impacto que va a convertir a a estas tierras en un cementerio si todo sigue así”.

¿Agua o petróleo?

La tremenda propaganda alrededor de Vaca Muerta, sus inversiones, sus ganancias, podría inducir a pensar que la provincia, o al menos las localidades cercanas a la explotación, están pasando épocas de bonanza (sea lo que sea que tal cosa signifique).

Nawel informa: “Cuando hicimos el bloqueo se sumó el propio pueblo de Añelo que hace días no tiene una gota de agua en la canilla. Es más. Nosotros levanamos el bloqueo cuando empezamos a obtener respuesta, pero ellos siguieron hasta el miércoles. Y solo reclamaban agua, ¿te das cuenta? Están planteando obras que permiten llevar agua desde el río Neuquén para las empresas, y el pueblo supuestamente beneficiado no tiene ni agua. Esa es la realidad. Neuquén es una provincia endeudada con la banca internacional y el Estado nacional, y nos venden todos los días titulares hablando de un ritmo acelerado de Vaca Muerta o de aumento de la producción”.

La contracara: “Lo que se ve en la práctica es que lo que aumentó es la pobreza, el endeudamiento de la provincia, y Añelo, que era la Dubai argentina, no tiene ni agua”.

La situación: “Hacen tanta propaganda y hay una crisis tan grande, que todos los los días llegan familias a Neuquén con la expectativa de conseguir un trabajo digno en esta supuesta gran gallina de los huevos de oro. Como no lo logran, porque la industria es muy selectiva, se van incrementando las periferias urbanas con familias empobrecidas. Si esa es la salvación del país, estamos en problemas”.

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16va Marcha de la Gorra: “Ocupar las calles: Libres o nada”

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Ayer, martes 29 de noviembre se llevó a cabo la 16va edición de la Marcha de la Gorra en la ciudad de Córdoba. La reconocida marcha contra el gatillo fácil y la violencia institucional sucede a dos semanas de conocerse públicamente -en el marco del juicio por la muerte del adolescente Blas Correa- los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex Ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el ex comisario Gonzalo Cumplido en el que manifestaban su preocupación por las repercusiones que provocaría la muerte de “un rubito” “de clase media”. Conversación mantenida a primera mañana de los 6 disparos de la noche de agosto del 2020.

Por Bernardina Rosini

desde Córdoba

Tal vez resuene fuerte fuera de la provincia, pero en la calle no causó ningún escozor.

Soledad Aciar, la madre de Blas, ausente en la marcha, hace unos días refirió sobre los policías locales «disparan sus armas como si estuvieran jugando en la Play”.

No se mencionó el indignante intercambio entre los ex funcionarios en la tarde de ayer, pero sí se mencionaron las 9 horas que estuvo encadenada la mamá de Rodrigo Sánchez en las rejas de Tribunales. Ella, Gabriela Sanso, tomó el micrófono y fue dura contra la justicia y los uniformados azules. “7 años sin que avance la causa, sin respuestas, sin que me digan nada», dijo. «No puede ser que nos tengamos que encadenar para ser escuchados. Mataron a mi hijo por la espalda, 17 años. Ellos sueltos mientras que a mi hijo no le dieron oportunidad. No dan oportunidad de vivir, fusilan”. Sólo tras haberse encadenado, la Fiscalía General la recibió y se comprometió con la resolución de la causa.

Se suceden madres en el micrófono que relatan y enumeran, una vez más, todas las atrocidades del mecanismo de impunidad: disparos por la espalda, fiscalías inertes, investigaciones nunca iniciadas, encubrimientos, argumentos y declaraciones tan burdas, tan contradictorias, tan absurdas. Dolor y nudos de bronca.

Unxs pibes con la cabeza cubierta escalan por el frente de un edificio y hacen la primera intervención de la marcha: pincel en mano y pegamento, dejan el rostro y nombres de algunos los muertos Franco Amaya, Sergio Cuello, Juan Alarcón, Pichón Escobay. Podrían cubrir todo el frente. Sólo en los últimos dos años se contabilizan 10 casos fatales en manos de la Policía de Córdoba. Con esta preocupación la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Córdoba (APDH Córdoba) solicitó al Gobernador Juan Schiaretti una audiencia con “carácter de urgente” en el mes de agosto. Entrando en diciembre, con el expediente dormido, el gobernador no se da por notificado.

Difícil eludir la sucesión de los casos, y la crisis de la institución policial. En los primeros seis meses de 2022 un total de 218 uniformados fueron apartados de sus trabajos debido a que quedaron bajo la lupa del Tribunal de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad de Córdoba. El 88,2% corresponden específicamente a efectivos de la Policía de la Provincia, y según el Tribunal en la gran mayoría de los casos, los desplazamientos de personal fueron por sumarios motivados por denuncias de violencia de género, seguidos de mal desempeño y violencia institucional.

Casos que han logrado relevancia y aparecer en las agendas de los medios nacionales: Blas Correa es uno, el femicidio de Cecilia Basaldúa es otro. Este último  tiene policías señalados por la familia, confesiones logradas mediante aprietes, encubrimiento y un juicio forzado contra un joven inocente. Pero aún sin dar con el autor material.

Difícil desentenderse también de la fuerza y el sentido que moviliza la Marcha de la Gorra en Córdoba. No atender a los fuegos, la danza y la ceremonia a metros de la Legislatura, rodeada de vallas y un puñado de policías. Las familias prenden velas dispuestas en la calle formando una figura hecha de bidones de agua, flores de santa rita, naranjas y manzanas. 

 “Libertad para ocupar las calles y habitar y circular por nuestros montes”. Se escucha en los parlantes, ampliando los límites del transitar urbano pero también señalando que las políticas violentas, extractivistas, excluyentes son comunes. Acá y un poco más allá. Que son múltiples los derechos arrebatados. “Que no nos quiten crecer en las calles, ni las noches en la plaza ni las tardes de río”. El final de la marcha es un abrazo, la canción que la cantante Sara Hebe escribió inspirada en la marcha, sintetiza el deseo:

“No encuentro mejor manera de aguantar este embretao

Que imaginarme suelto, vivo y enamorao”.

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#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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