Nota
Así fue la presentación del Partido pro aborto clandestino
Crónica de la triste presentación del Partido Celeste. Las fundaciones que lo empujan, y los endebles lineamientos que lo motivan. El hombre de pañuelo celeste que los insultó desde los pasillos del Hotel Savoy. Y la preparación a contrareloj para las PASO, en medio del ninguneo mediático que aquí pretende no ser excepción, sino consuelo.
¿Por qué darle cámara y micrófono al Partido Celeste? La pregunta queda aún más vacía al salir de la conferencia de prensa que inauguró su presentación en el Hotel Savoy, ante la presencia de unas 100 personas, si no fuera por un hombre que expone muchos de los contrapuntos de esta triste iniciativa.
Los medios presentes son escasos, se irán rápido y la charla se alargará con preguntas cada vez menos preguntas, con respuestas que se alejan cada vez más de esa especie de antipolítica inicial (se terminará hablando de “libre mercado con protección de la industria nacional”) y con un vacío de sentido generalizado resumido en la desazón de este cincuentón de pañuelo celeste, que no parará de gritar desde los pasillos (al ritmo de “shhh”): “Esto no va para ningún lado”.
El hombre se identifica a lavaca como un ex candidato a diputado del partido Tradición, Familia y Propiedad, una organización cristiana oriunda en Brasil y en Argentina asociada a los grupos ultra conservadores de la iglesia, liderada por un tal Cosme Beccar Varela. Su currículum actualizado – vocea- es ser parte de un estudio de abogados, posiblemente el de Beccar Varela hijo, que vino a “apoyar el lanzamiento del Partido Celeste”. Sin embargo, con el correr de la conferencia parecerá todo lo contrario: “Somos autoconvocados y aparecen éstos a hacer política: dijimos que no íbamos a hacer esto”, le dirá gritando a un hombre (y por extensión al resto de los presentes) de traje con un pañuelo celeste asomando del bolsillo del saco, adornado a su vez por el pin de una cruz roja que apela a una fusión entre el símbolo de salud y la cruz cristiana. Este hombre, una especie de guardaespaldas sin diploma, apartará al candidato del TFP hacia un lado para que sus quejas no se escuchen dentro de la sala, donde se intenta mostrar otra cosa.
El símbolo del Partido Celeste es una ola. Sí, una ola celeste que no deja de remitir a la “marea verde”, al igual que el pañuelo celeste y el pañuelo verde. La toma de los símbolos del contrincante parece ser una constante, y la mecánica también: vaciarlos de sentido, y colorearlos.
“Si nos atacan, tenemos que tener argumentos”, es una de las premisas que se proponen desde la mesa central, donde precisamente sobrarán premisas pero faltarán argumentos.
Otra de las frases con las que inicia la presentación del PC: “La lucha que hemos vivido estos meses” y “esta aventura de manifestarnos en la calle”. La mesa está compuesta por dos hombres que monopolizarán la palabra, y dos mujeres: una que no hablará en toda la sesión y la otra que responderá una de las (tantas) preguntas. La puesta en escena termina siendo evidente: hombres a la cabeza, y mujeres como potus.
La presentación comienza casi excusándose de que el evento sea en la Capital Federal, “ya que en la provincia hemos tenido la movilización fuerte”. La ola celeste no rebalsa ni mucho menos el Hotel Savoy, que muestra veredas y sum vacíos: “Es en el subsuelo”, indica el botones de la puerta.
Al principio, se repetirá como un mantra que el Partido Celeste es un partido “de la gente y para la gente” y luego se definirá más concretamente como un partido “para aquellos que quieran defender la vida desde la política”. Con el correr de los minutos irán surgiendo nombres propios y fundaciones desde donde claramente nace esta propuesta, a saber:
-Fundación Más vida
-Partido por la vida
-Mujeres por una Nación Diferente
-Abogados por la Vida
-Entre otras.
La palabra “vida” es la gran estrella de la mañana y cada vez que alguien la pronuncia, todos sonríen. La otra estrella es sin duda el contador Raúl Magnasco (presidente de la fundación Más Vida) y otra de las rockstar es la autora del pañuelo celeste, Marta Rodríguez (de Mujeres por una Nación Diferente). Más tarde, empezada la conferencia, llegará entre vitoreos un médico a quien alguien luego señalará ya como “el mejor candidato” del Partido.
“Es un partido de médicos y contadores”, resumirá el ex candidato de FTP, contraponiendo a “los otros partidos por la vida, compuestos por abogados”. Algo más que los rubros pareciera dividir las diferentes opciones antiderechos y son las variantes de difusión: “Hoy a la tarde se presenta otro partido por la vida”, sigue el ex candidato, “pero no se enteró nadie, circuló solo por WhatsApp”. El hombre saca su celular y muestra la oculta invitación, entre flyers de la virgen e infografías que difunden “en qué consiste la ideología de género”.
Con el correr de los minutos en la mesa la cosa va tomando tenor político. De la amplitud que da la palabra “vida” (ya que muchos asociarían, en cambio, a estas personas con la muerte) y la idea de un partido abierto por y para “la gente”, se irán perfilando análisis que hacen pie en encuestas y programas políticos algo más concretos. Raúl Magnasco habla de una “crisis de representatividad”, dice que el “70% del país está en contra del aborto” y propone “no podemos exigir seguridad o honestidad en dirigentes sin respeto por la vida desde la concepción”. La ensalada parece mayúscula y siempre adobada con la palabra “vida” y su amiga “concepción”. Luego se estirará la parábola hasta “muerte natural”.
Después de esta introducción, los expositores ventilan que hubo “reuniones previas del partido” donde definieron algunos lineamientos sobre educación, salud y economía, que circulan en una sobria carpeta. “Sin embargo – aclara Raúl- no tenemos ataduras ni lineamientos de ningún tipo”.
La estructura del partido se presenta como “inédita”: “Es una democracia directa”, se jactan desde la mesa principal. “El mandato de los representantes será cumplir lo que piden los votantes. La opinión personal está en segundo plano”.
Promediando la conferencia Raúl vuelve a tomar las riendas y alinea a la tropa, ya un poco dispersa. “Somos outsiders de la política”, asegura, y plantea la proyección futura: “Argentina es la oportunidad para el mundo, es el primer paso para que no haya abortos en el mundo”.
Llegan los primeros aplausos de la jornada.
Magnasco compara el aborto con la esclavitud y el momento en el que “la historia dijo `esto es un ser humano`”. Raúl cree que Estados unidos, Polonia y Eslovenia echarán para atrás sus legislaciones sobre el aborto y genera el segundo aplauso de la noche al decir: “Acá no tenemos financiamiento de ningún organismo internacional”.
Según surge desde la mesa principal, el Partido celeste se propone juntar las 4.000 adhesiones que le permitan competir en las próximas PASO (se presume, de Capital Federal) y hasta evalúa hacer alianzas con los otros partidos específicamente creados para contraponerse a cualquier regulación de la interrupción voluntaria del embarazo. “Lo ideal sería meter uno, dos legisladores cada uno, pero sino evaluamos hacer alianzas”.
Sus otros ejes – así, a grandes rasgos- son “las drogas” y la “ideología de género”, según repone una señora que se presenta como “una madre cristiana preocupada por las dos vidas”: “Además estoy preocupada por la ideología de género que quieren imponer en las escuelas”.
En la ronda de preguntas ante la prensa preguntará la revista autogestiva Cítrica y una corresponsal chilena. No más. Todo el resto de los medios –sobre todos la endiosada tevé- se habrán ido, y quedarán en cambio personas de más de 50 años con muchas ganas de hablar. Entre ellas se reparte estratégicamente el micrófono.
Es entonces cuando una señora dice textualmente: “Conozco gente realmente pobre que no tiene valores, o no los que tenemos nosotros, pero que tiene muchos valores”.
Es entonces cuando el ex candidato de pañuelo celeste de TFP no aguanta más y vuelve a gritar: “Qué vieja pelotuda; esta gente es la que te termina arruinando todo”.
David se presenta como enfermero a favor de las dos vidas, y es el otro que esboza una pregunta: “¿Por qué tienen una tendencia liberal en lo económico?”
El líder Raúl responde que los lineamientos que figuran en la carpeta son producto de la “opinión de los presentes en las reuniones del inicio del partido”, pero que “al momento de votar por cuestiones concretas se trendrán en cuenta las encuestas”.
A esta altura, ya nadie dice la palabra “vida”, todos miran el celular y casi nadie escucha.
“Estos están muertos”, resume el hombre del ex FTP. “Si esto sale de acá, este partido muere antes de empezar”.
Con “esto” se refiere a todo.
Antes de irse, el hombre tranquiliza: “Menos mal que se fueron los medios”.



Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

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