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Del No a la humillación: Grecia analizada por Raúl Zibechi

Luego de ganar un referéndum de forma abrumadora, el primer ministro Alexis Tsipras firmó un acuerdo humillante. Treinta y ocho de sus diputados no lo votaron, entre ellos el ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, así como la presidenta del parlamento. Varios altos cargos renunciaron. Tsipras dice que no cree en el acuerdo que firmó, en el que tampoco creen Francia y el FMI, porque no va a sacar a Grecia de la crisis y va a profundizar la pobreza.

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Luego de ganar un referéndum de forma abrumadora, el primer ministro Alexis Tsipras firmó un acuerdo humillante. Treinta y ocho de sus diputados no lo votaron, entre ellos el ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, así como la presidenta del parlamento. Varios altos cargos renunciaron. Tsipras dice que no cree en el acuerdo que firmó, en el que tampoco creen Francia y el FMI, porque no va a sacar a Grecia de la crisis y va a profundizar la pobreza.

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Las preguntas se apilan. El corresponsal de Publico.es en Atenas Alberto Sicilia asegura (martes 14) que “Tsipras jugó fuerte en la negociación”, pero que el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, “vio el órdago y les abrió a los griegos la puerta para irse del euro”. Ante el jaque alemán, “Tsipras no llevaba cartas”, porque, según dijo, “una Grexit (salida del euro) no planificada habría sido terrible para las clases medias y bajas. Y no teníamos plan B porque siempre hemos querido el euro”. Es posible que sea la explicación más aproximada de los motivos que llevaron al gobierno griego a firmar un acuerdo que el semanario alemán Der Spiegel (domingo 12), difícilmente calificable de izquierdista, definió como “un catálogo de atrocidades” que Tsipras “se vio obligado a firmar con una pistola en la sien”. Lo mismo sostuvo incluso la biblia de las finanzas, el Financial Times, uno de cuyos editorialistas habló de “acuerdo versallesco” para graficar el grado de sumisión al que fue sometida Grecia, similar al armisticio firmado por Alemania al fin de la Primera Guerra Mundial.
 Si fuera así, hay dos preguntas que necesitan ser respondidas. ¿No previó Tsipras que firmar significaba la división de su partido y la pérdida de legitimidad de su gobierno? ¿Cómo es posible que el Ejecutivo, luego de cinco meses de negociaciones en las cuales quedó clara la intransigencia alemana, no tuviera un plan B al de la troika?
 Culpar a Alemania de lo sucedido, algo que toda la izquierda y parte del resto del espectro político está vociferando, aunque libera de frustraciones tiene escasa utilidad y, sobre todo, permite esconder durante un tiempo las propias inconsistencias. Porque de eso se trató en esta historia: de una fuerza política que llegó a dirimir instancias de gran trascendencia (geo)política sin la suficiente capacidad. O se pecó de ingenuidad o se fue completamente irresponsable. Quizá una combinación de ambas.

Lo firmado

El domingo 12 el gobierno griego aceptó un documento de siete páginas que contiene tres partes. La primera son medidas para “restaurar la confianza” del Eurogrupo (ministros de Finanzas de la UE) en Grecia, que se tenían que aprobar el miércoles 15. Incluyen el aumento del IVA, garantizar la sostenibilidad a largo plazo del sistema de las pensiones mediante una reducción drástica de su monto, independencia de la oficina de estadística y controles a la evasión tributaria.
La segunda parte contiene propuestas que se deben implementar antes del 22 de julio. Se trata de reformar el Código Civil y adoptar las normas de la Unión Europea para rescatar bancos. Además, Grecia se compromete a establecer un calendario para el recorte de las pensiones con cláusula de déficit cero, la reforma del mercado interior para que sea “más competitivo” (liberalizando sectores como medicamentos, lácteos y panaderías, aperturas de tiendas en domingos, entre otros), privatizaciones (energía, puertos, aeropuertos, empresa de telecomunicaciones), reforma del mercado laboral mediante la “revisión y modernización de la negociación colectiva y la acción sindical” facilitando los despidos, y finalmente una fuerte reforma del sistema financiero y bancario.
 Pero es la tercera parte del acuerdo la que resulta más irritante. Para asegurar que se llevará a cabo el agresivo programa de privatizaciones, el gobierno griego transferirá activos de su propiedad a un fondo independiente que garantizará el pago del nuevo préstamo. Con esas privatizaciones los líderes europeos esperan recaudar 50.000 millones de euros, de los cuales 25 mil millones se utilizarán para pagar la recapitalización bancaria, otros 12.500 millones para pagar la deuda y los 12.500 millones restantes serán utilizados para inversión en el país. En ese fondo estarán incluidos el sector energético, transportes y telecomunicaciones, cuyas empresas serán muy probablemente adquiridas, y a muy buen precio para los compradores, por trasnacionales provenientes de los países acreedores.
 Además, el gobierno griego deberá consultar con la troika cualquier borrador de nueva legislación antes de enviarla al parlamento y se compromete a retirar o enmendar toda la legislación introducida a partir del 20 de febrero que fuera contraria al anterior acuerdo, como la reapertura de la tevé estatal y la recontratación de funcionarios públicos despedidos por gobiernos anteriores.
 Si se aprueban todas estas reformas, consideradas como “requisitos mínimos”, recién ahí la troika comenzaría a discutir el tercer “rescate” de 82.000 millones de euros durante tres años.
 En el último párrafo del documento figura la propuesta del ministro alemán de sacar a Grecia del euro. “Si no se llega a ningún acuerdo se ofrecerá a Grecia negociaciones rápidas para una salida de la zona euro, con una posible reestructuración de la deuda” (Der Spiegel, 12-VII-15).
 El ministro griego de Defensa, Panos Kamenos, aseguró que se produjo un intento de derrocar a Tsipras. “Fue amenazado con el colapso de los bancos y el recorte completo de los depósitos” (Russia Today, 14-VII-15).

Alexis Tsipras, primer ministro y líder de Syriza

Alexis Tsipras, primer ministro y líder de Syriza

El después

 En los hechos, se trata de una completa cesión de soberanía que permite que los acreedores aprueben leyes clave antes de llevarlas a consulta pública o al parlamento. Tsipras debía saber que este acuerdo tendría graves consecuencias.
 La primera es la fractura de su partido y, en menor medida, de su gobierno. La mayoría absoluta del comité central de Syriza (109 en 201) rechazó el acuerdo y difundió un texto muy duro: “El 12 de julio se produjo en Bruselas un golpe de Estado que demostró que el objetivo del liderazgo europeo es la aniquilación para dar ejemplo de un pueblo que buscaba otro camino a seguir más allá del modelo neoliberal de austeridad extrema”. Algunos altos cargos del gobierno presentaron renuncia.
 En el parlamento las cosas tampoco marcharon bien. Ganó el acuerdo con 219 votos a favor, 64 en contra y seis abstenciones. El Ejecutivo recibió el apoyo de la oposición de derecha, en particular de Nueva Democracia, del ex primer ministro Antonis Samarás, y de los socialistas. Un número para nada despreciable de 38 diputados de Syriza se desmarcaron del gobierno. Por lo tanto, en adelante Tsipras puede tener que gobernar con el apoyo de sus adversarios en un eventual gobierno de coalición, sobre todo para aprobar el resto del paquete impuesto por Bruselas.
Una parte importante de la sociedad, incluyendo destacadas voces de su partido, le mostraron a Tsipras que sí había alternativas. Por un lado, las varias que elaboraron sus ministros y que el primer ministro desechó. Varoufakis, por ejemplo, propuso un plan ante la eventualidad del cierre de los bancos griegos por la troika: “Deberíamos haber puesto en circulación nuestros propios pagarés, anunciar que íbamos a crear nuestra propia liquidez denominada en euros; deberíamos haber tomado el control del Banco de Grecia” (Eldiario.es, 13-VII-15).
 Por otro lado, Tsipras ni siquiera se prestó a debatir seriamente la alternativa de salir del euro. No alcanzaba con decir que sería peor, tenía que abrir un debate real sobre las consecuencias y los modos posibles para enfrentarla, le reclamó la mayoría de la dirección de su partido.
No hubiera sido fácil, claro, una Grexit. Según la economista estadounidense Carmen Reinhart, ex funcionaria del FMI y especialista en las “crisis de deuda”, la salida de una unión monetaria no es tan común como la salida de políticas monetarias de cambio fijo. Desde 1982 hubo cinco casos: Argentina en 2002 y en 1989, Perú en 1985, Bolivia en 1982 y México en 1982, en los que las economías estaban dolarizadas y convirtieron de forma forzosa los depósitos en dólares a la moneda local.
 Si Grecia saliera del euro, asegura Reinhart, el resultado sería similar. Los depósitos se convertirían en dracmas (u otra moneda) sufriendo una drástica devaluación. “Se colapsaría la confianza en el sistema y habría un dramático aumento de las deudas privadas y públicas. El sector privado haría un impago de su deuda y la mitad de los créditos del país no serían pagados, y si se incluyen las tarjetas de crédito sería incluso mayor. Los ciudadanos dejarían de pagar impuestos y habría una acumulación de euros u otras monedas” (Bloomberg, 9-VII-15). Las consecuencias serían muy duras. “Si se produce la salida del euro, y sigue la conversión forzada de los depósitos, el retroceso de la economía de Grecia es probable que sea de larga duración.”
 Al parecer, incluso los griegos opuestos al acuerdo firmado por Tsipras eluden la salida del euro. Varoufakis señala que el caso argentino es bien diferente al griego en tres aspectos. Tras el default, el PBI argentino creció desde 2003 a 2008 a un promedio del 8 por ciento anual, impulsado por las exportaciones de soja. Pero “los griegos no disponen ni de soja ni de ningún producto agrícola que se pudiera exportar en semejante escala”. Además, si Grecia saliera del euro “tardaría meses en introducir una nueva moneda y un régimen cambiario”. Por último, “el impacto que les generó Argentina a sus socios comerciales al salir de la convertibilidad no fue significativo mientras que Grecia, al salir del euro, perdería subsidios a la agricultura, fondos para el desarrollo y en general la cooperación económica con otros países europeos empeoraría” (Russia Today, 14-VII-15).
 Llegados a este punto, sólo cabía resignar la soberanía o apostar por la dignidad nacional, ya que el retroceso económico está garantizado en cualquier caso. Es cierto que la presión de casi tres semanas de corralito debe sentirse con fuerza en una sociedad ya empobrecida. Conviene recordar, no obstante, que no es fácil echar a un país del euro y que aun estando fuera de la eurozona se puede utilizar el euro, según lo recuerda el belga Eric Toussaint, presidente del comité de auditoría de la deuda griega.
 Legalmente Grecia no puede ser expulsada de la zona euro ni por las instituciones europeas ni por un grupo de países. Puede incluso salir de la UE y seguir utilizando la moneda, aunque ya no emitirla. Sería un caso similar a los de Panamá y Ecuador, que usan el dólar, o de Montenegro y Kosovo, que usan el euro.
 Sin embargo, ahora Grecia tampoco tiene soberanía completa sobre el euro, como sí la tienen los demás países de la Unión. Los bancos centrales de cada país sólo pueden emitir la cantidad de euros que les permite el Banco Central Europeo (BCE). El Banco Central griego tiene congelada la cantidad de euros que puede emitir, y el BCE no está dando liquidez a los bancos griegos porque está en desacuerdo con la política fiscal del gobierno (Forbes, 3-VII-15).

Yanis Varoufakis, renunciante ministro de Economía

Yanis Varoufakis, renunciante ministro de Economía

Fin de época

 Buena cantidad de analistas, incluido el gobierno alemán, o en todo caso su ministro de Finanzas, estiman que la salida de Grecia del euro es sólo cuestión de tiempo. Es una decisión política, no económica, dicen. Y ya fue tomada tiempo atrás. El 4 de febrero, apenas nueve días después de que Tsipras asumiera como primer ministro y se plantara firme ante sus acreedores, el BCE le cortó los grifos, “ante las serias dificultades para cerrar con éxito el rescate” (El País, 4-II-15).
 Antes de llegar a esa situación, que motivó titulares como “El BCE pone a Grecia contra las cuerdas”, el entonces flamante primer ministro emprendió una gira europea para cosechar apoyos. Luego de reunirse con los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, del Consejo Europeo, Donald Tusk, y del Parlamento, Martin Schulz, “se llevó de las tres instituciones un sabor amargo, y sobre todo un tono duro acerca de sus posibilidades en la negociación que ya ha empezado sobre el futuro de Grecia”. Varoufakis llegó a contar en estos días que desde su primera reunión con “las instituciones”, en particular con su par alemán, tuvo claro que los “socios” querían a la díscola Grecia fuera.
 Eso sucedió hace cinco meses. Durante 150 días se estuvo negociando el rescate, sin el menor resultado. ¿Pensaba Tsipras que el 62 por ciento de apoyo al No en el referendo podía ablandar al sistema financiero? Todas las propuestas que hizo a la troika el primer ministro fueron recibidas con absoluta indiferencia. Peor: a cada concesión de Atenas llovían nuevas exigencias. Pero Tsipras no cambió de línea. Incluso Varoufakis participaba de la ilusión de convencer a sus interlocutores. Hasta que se convenció de lo contrario. “Desafortunadamente las instituciones y nuestros socios europeos han perdido la oportunidad que brindamos: mirar las negociaciones como una deliberación entre socios. Lo convirtieron en una guerra contra nosotros” (Der Tagesspiegel, 9-VI-15).
 Todo indica que Grecia y también Europa ingresan en un nuevo período de su historia. El relato sobre la “Europa de los pueblos” fue demolido por Bruselas y Berlín. Se está ante el fin del Estado del bienestar, pero también ante una crisis de la democracia representativa, ya que las mayorías se quedan sin voz. Las izquierdas –incluso las nuevas, como Syriza y probablemente sea el caso del Podemos español– han mostrado una carencia poco creíble de estrategias alternativas. De ahora en adelante les costará mucho volver a convencer de que representan el cambio.

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7ma marcha contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, y una pregunta que es bandera: ¿Dónde está Tehuel?

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En vísperas de una nueva marcha que exigirá el fin de los crímenes de odio y políticas efectivas para una comunidad históricamente vulnerada, lavaca habló con la fiscal del caso que sigue la desaparición del joven trans Tehuel de La Torre. Por qué está caratulada como homicidio agravado por odio, aun sin haber encontrado el cuerpo. En qué está la búsqueda. Qué (no) dijeron los acusados. El juicio sin fecha. El pedido de información al RENAPER. Los nuevos indicios. Los rastrillajes. La falta de apoyo del gobierno. Estas son sus respuestas:

Mañana, 28 de junio, cuando se marche desde Plaza de Mayo al Congreso por séptima vez contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, Tehuel de la Torre llevará 474 desaparecido.

La última vez que se lo vio con vida fue el 11 de marzo de 2021, hace más de un año, cuando salió de su casa en San Vicente, provincia de Buenos Aires, a las 7 de la tarde, para encontrarse con Luis Alberto Ramos (37 años) quien, presuntamente, le había propuesto un trabajo de mozo para un evento.

Tehuel nunca volvió y Ramos está detenido junto a Oscar Alfredo Montes (46 años), quien se sospecha que el día de la desaparición estuvo también junto al joven. Una selfie encontrada en el celular de Montes avala esta hipótesis.

Recién ocho meses después de la desaparición, en noviembre de 2021, cuando encontraron una mancha de sangre en la pared de la casa de Ramos, la fiscal Karina Guyot, de la UFIJ-San Vicente pidió el cambio de carátula a “homicidio agravado por odio a la orientación sexual e identidad de género”.  Cuatro meses después, en marzo de este año, el juez de Garantías N°8 de La Plata, Martín Rizzo, pidió la elevación a juicio. 

Cuando Rizzo resolvió la elevación a juicio también resolvió desdoblar el expediente para que la búsqueda continúe. “La causa principal fue elevada a juicio. Y lo que tengo es el desdoble de la búsqueda”, dice a lavaca la fiscal Guyot. “En el desdoble de la búsqueda estamos pidiendo información al Registro Nacional de las Personas (RENAPER), para que nos informen en toda la provincia qué datos hay de gente desaparecida que sean NN. Estamos con oficios con ese tema, para ver si podemos hacer cotejos de ADN con esas personas que no han sido identificadas por nadie”. 

¿Cree que se puede encontrar el cuerpo de esa manera?

Yo lo estoy buscando, si lo voy a encontrar o no ojalá lo supiera. La búsqueda no se va a desactivar hasta que no aparezca, hasta que no aparezca va a estar abierta esa causa, por tiempo indefinido. Dios quiera que podamos encontrar algo, es el deseo. Hay dos situaciones: por un lado la búsqueda de la verdad y la justicia, que es lo que se pretende con la causa elevada a juicio, y la búsqueda del cuerpo. Si lo vamos a encontrar yo no lo puedo garantizar, depende de lo que hayan hecho los imputados con el cuerpo, que no lo dijeron. 

Durante meses se negaron a declarar, ¿lo hicieron?

La primera vez se negaron a declarar, la segunda declararon pero por supuesto que nada dijeron al respecto. 

¿Están elevados a juicio por homicidio aun sin cuerpo?

Por supuesto. Homicidio agravado por odio. 

¿Hay fecha para el juicio?

No, termina la etapa de instrucción y pasa a la etapa intermedia, el fiscal de juicio ahora tiene que prepararlo. No puedo dar fecha porque la desconozco. 

¿Y en la causa de la búsqueda además del pedido de información al RENAPER, qué más se está haciendo?

Hay varias cuestiones, no podemos comentar todo. Estuvimos haciendo nuevos rastrillajes en sectores más pequeños porque se habían hecho en lugares muy amplios, estamos sectorizando la zona, porque es muy grande y de descampados. Estamos profundizando sectorizado. 

Con lo que se hizo, ¿hay nuevos indicios?

Quedó pendiente una información que surgió de la causa que detectó la antena del teléfono en cercanía a la casa de Ramos. Y estamos trabajando sobre eso, que fue la noche que desapareció Tehuel. Fue entre las 4 y las 6 de la mañana, la antena detecta el teléfono de Ramos. 

¿Se sabe a quién llamo?

No hubo una llamada, hubo apertura de antena, en una zona donde no se acostumbraba a abrir el teléfono de Ramos, menos a esa ahora. 

¿Y en esa zona se hicieron rastrillajes?

Ya los hicimos y ahora los estamos profundizando más sectorizado. Yo tengo que agotar todos los recursos y hago lo que me gustaría que hagan si fuera un familiar mio: que sigan buscando. 

¿Es posible la desaparición durante más de un año sin complicidades territoriales? ¿Sin entramados en el barrio que lo permita?

Hay cosas que no puedo comentar. 

¿Se está recibiendo apoyo del Gobierno provincial en la búsqueda?

Si me pedis opinión te diría que no: en el rastrillaje último vinieron menos personas de las que esperaba, como los últimos rastrillajes. Esperaba más participación del Ministerio de Seguridad y la verdad es que es bastante escueto, más allá de que sigue en pie lo de la recompensa. Se debería enfatizar un poco más en la recompensa y en la búsqueda.

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Darío y Maxi: 20 años es todo (video)

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Se cumple este 26 de junio el vigésimo aniversario del asesinato de Darío Santillán (foto de portada, tenía 21 años) y Maximiliano Kostecki (22), producto de la represión oficial del gobierno encabezado por Eduardo Duhalde al creciente movimiento de trabajadores desocupados: los piqueteros.

Aquel oscuro día, las organizaciones movilizadas reclamaban no solo planes sociales (se exigía pasar de 150 a 300 pesos) sino que reivindicaban el apoyo para sus propios proyectos en los barrios: productivos, educativos y de salud. Por eso en ese momento no se hablaba de “planes sociales” sino de “planes de trabajo”.

En muchos sectores del movimiento piquetero (y Santillán era un claro referente), lo que se buscaba lograr era generar una situación de autonomía para evitar la cooptación –por parte del Estado y/o partidos políticos– de esa potencia social que planteaba el trabajo y el cambio social como foco de sus reivindicaciones. Ya no eran el peronismo ni el sindicalismo ni la izquierda quienes expresaban los reclamos, sino un sector social por nadie tenido en cuenta, que intentaba encontrar su propio camino, su propia voz.

La responsabilidad política por los homicidios sigue sin juzgarse, pese a que (o debido a que) incluye nombres como Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Atanasof (ex jefe de gabinete) y todo un oscuro entramado de funcionarios y –como es habitual– servicios de inteligencia.

Los dos condenados a perpetua fueron los autores materiales de los homicidios, los policías Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta. Aquel 26 J hubo además cientos de detenidos y heridos con balas de goma, y 32 heridos con balas de plomo que por casualidad no llegaron a elevar la nómina de muertes.    

Aquellos crímenes, las cooptaciones que finalmente han sido obvias, la inercia de un sistema laboral cada vez más precarizador y expulsivo, el desempleo, la desigualdad, la masificación del asistencialismo, entre otras ciénagas, le han ido dando forma, cristalización y a veces descomposición, al actual escenario.

A 20 años de esa tragedia habrá actos en el lugar del crimen (la antigua estación Avellaneda del Roca) el sábado desde las 10.30, con el objetivo de reclamar justicia completa: el juzgamiento de los responsables políticos. El domingo realizará grupos encolumnados en la izquierda harán su propio acto.

Pero el propio sábado por la tarde, en la vigilia habitual antes de cada 26 J, el director Patricio Escobar hará una presentación de media hora de lo que será la segunda parte de su notable documental La crisis causó 2 nuevas muertes. En esta secuela Escobar busca describir el tema de las responsabilidades políticas, y logró entrevistar a Eduardo Duhalde (ex presidente), Felipe Solá (entonces gobernador bonaerense), Juan José Álvarez (ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos) y Jorge Matzkin (era Ministro del Interior).

Como antecedente, y para quien quiera conocer o recordar la realidad de lo ocurrido, volvemos a incluir La crisis causó 2 nuevas muertes, que refleja no solo los sucesos, sino también las trampas a las que está sometida una sociedad que se presume democrática por parte de los llamados “medios de comunicación” que en realidad (y el 26 J fue un fiel reflejo) se han convertido sistemáticamente en plataformas de operaciones políticas, económicas y de inteligencia. El título del documental es el mismo del diario Clarín aquella vez, cuando culpaba a “la crisis” (como han aprendido a hacerlo diferentes gobiernos) por desastres y crímenes cometidos por personas y sistemas institucionales concretos.

Para ver La crisis causó 2 nuevas muertes:

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Dai, la jugadora eterna

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En este perfil especial que es parte de una cobertura colaborativa de tres medios cooperativos, el Club Atlético Lilán de Laprida recuerda -y extraña- a la joven que apareció muerta en una comisaría de la ciudad, a la espera de conocer la verdad de qué pasó. Sus compañeras de equipo y el entrenador relatan anécdotas de afuera y adentro de la cancha que reflejan, acaso, lo mismo: «Ponía mucha garra y sacrificio”.

Segunda entrega de la cobertura colaborativa entre Perycia, Revista Cítrica y LAVACA.

Por Bernardita Castearena

Fotos: Mauro Arias

El día después de cada partido, el tendal de la casa de las Arias-Abregú estaba todo ocupado con las camisetas albirrojas del equipo de fútbol femenino del Club Atlético Lilán de Laprida. Incluso cuando el lavarropas estaba roto, Daiana Soledad ponía música en el parlante del living y se dedicaba a cepillar durante horas las medias de cada jugadora para recuperar el blanco que tenían antes de entrar a la cancha.

 —Si hay que seguir lavándolas, vamos a hacerlo nosotras por ella —dice Morena. 

De las once jugadoras del plantel, tres son hermanas de Daiana Soledad: Morena, Sheila y Kiara. Hasta el día en que perdieron a “La Sole”, como ellas la nombran, cada sábado a la noche empezaban los preparativos para el encuentro del día siguiente.

Lilán es uno de los clubes más grandes de Laprida, una ciudad de 12.000 habitantes ubicada en el centro-sur de la provincia de Buenos Aires. Fundado en 1936, hoy se dan clases de fútbol, hockey, cestoball, tenis, natación, patín y pádel. 

“¿Quién va a alentarnos ahora?” se preguntan desde el domingo en el que Daiana Soledad Abregú murió en el calabozo de la Estación de Policía Comunal en condiciones que todavía se investigan. La versión oficial aportada por la policía habla de suicidio, pero la familia, les abogades y los organismos de derechos humanos creen que puede haber sido víctima de violencia institucional. 

Desde el martes posterior a la muerte, día por medio, familiares, amigues y vecines se movilizan por el centro de Laprida para pedir justicia.

Jugadora en todos los frentes

Como desde la cantina visitante del Club Atlético Lilán no se pueden ver los partidos, Daiana Soledad convencía a sus compañeras durante toda la semana para que la dejaran atender la local. Un tiempo atrás, las chicas del equipo de fútbol femenino se habían organizado para tener responsabilidades en el club, y ella se encargaba de todo. Un día pidió prestada una máquina de coser y la devolvió con un bolso para guardar todas las camisetas del fútbol femenino que había hecho con sus propias manos.

En las fotos aparece Daiana Soledad con un equipo que le sobra por todos lados: ni el talle más chico podía ajustar su cuerpo flaquito y sus “patas de tero”. Los botines esperaban antes de cada partido en uno de los primeros estantes de la repisa donde los utileros del club tienen ordenado por talle el calzado que les jugadores donan a la institución cuando les van quedando chicos. Nadie sabe de quién eran los que ella usaba, pero probablemente los botines 35 de una edición limitada de Messi, con tres nudos en uno de los cordones, antes habían hecho feliz a un niño de las inferiores del club. 

“Las dos calzábamos lo mismo”, dice Morena, que cuenta una anécdota por cada lugar del club que recorre: “Ella era nuestra fan número uno, va a costar mucho no escucharla cada vez que salimos a la cancha”.

Gritaba cuando un conocido jugaba en primera, cuando creía que los árbitros cobraban algo mal, se escapaba de la cantina para alentar y volver. Arengaba al grito de “¡VAMOS LILÁN, CARAJO!” antes de salir a la cancha. 

Era la que más alentaba, y la tribuna empezaba a gritar detrás de ella. 

El último partido

Cuando el entrenador vio que no corría ninguna pelota y que de a ratos se tocaba las piernas, la sacó. A fines del 2021, Daiana se fracturó la rótula después de haber chocado contra otra jugadora y, aunque un yeso le inmovilizó la pierna, no paró: se subía a la tribuna para ver a las compañeras, dejaba que la levantaran a upa cuando ganaban, atendía la cantina mientras el resto le escondía las muletas. Esta vez le dolía la otra, la que todavía tenía sana. 

Por primera vez, ese 29 de mayo, aceptó el cambio sin quejarse y se comprometió a descansar para poder recuperarse bien antes de volver a jugar. Cuando el resto de las chicas terminaron y no había nada más para hacer en el club, cruzó como podía las dos cuadras que separan su casa de la cancha de Lilán, agarró la bici y fue a que la revisaran. 

Por cada minuto que esperaba en la guardia del Hospital Pedro Sancholuz, la rodilla se le hinchaba y le dolía cada vez más, hasta que en un momento encaró para el consultorio y obligó al médico a que la atendiera antes que al resto de la gente. El día siguiente lo pasó tirada en el sillón riéndose con su familia de cómo el médico de guardia la había tratado de hinchapelotas por no esperar su turno.

 —Ella era muy espontánea, si te tenía que decir algo, te lo decía. Y si tomaba una decisión, la ejecutaba —dice Inés, a quien Dai había apodado Tilín. Ahora, desde el vestuario visitante, se acuerda de las tardes que pasaron riéndose al sol y de la cantidad de temas que podían charlar en los 60 km que separan Laprida de General La Madrid cada vez que viajaban en colectivo. 

“Hacete unos mates, Tilín”, era la frase ritual cuando terminaban de jugar un partido.

Jugaron por ella

Cuando Agustín “Peye” Harismendi cumplió años, recibió una remera de parte del plantel con una dedicatoria de Dai que decía: “Gracias por enseñarme a patear”. El profesor se hizo cargo del equipo a principios de 2021, pero la conoció recién en mayo, cuando faltaba una jugadora para completar el plantel y Morena la animó para que se acercara a entrenar. Antes de formar parte del equipo, Dai pasaba tardes enteras jugando con sus hermanas en la plaza. 

Los primeros días se iba enojada de todos los entrenamientos porque le pegaba a la pelota con toda su fuerza y no podía levantarla del piso. Agustín le caía bien, y él lo sabía. Entonces le enseñó a jugar con las dimensiones de una cancha, y le puso la camiseta número 8 para que pudiera correr de un lado al otro durante todo el partido: “Dai no era de las más grandotas ni de las más fuertes físicamente, pero tenía mucha garra, mostraba la pasión por el club con sacrificio”, dice Peye, como lo apodan las jugadoras.

El día después de recibir la noticia, Agustín se acercó a la casa de la familia de Daiana Soledad para darles un presente y le dijo a las tres hermanas que decidieran a lo largo de la semana si iban a querer jugar o no en la fecha siguiente. Todavía no saben si jugar fue la mejor opción, pero lo hicieron, y con el ánimo por el piso perdieron contra Club Atlético Platense de Laprida por 3 a 0. 

“Ese domingo fue bravísimo, pero jugamos porque era un partido que ella estaba esperando”, dicen sus compañeras. Durante toda la jornada, todas las categorías de Lilán se sacaron la foto previa al partido con una bandera que decía “Es imposible no estar triste…su ausencia duele!! Pero tu recuerdo nos hará sonreír. Dai Presente”. Esa bandera ahora forma parte de la colección de trapos que todos los domingos dan la vuelta al alambrado del club. 

El caso

Daiana Soledad Abregú llegó a la comisaría de Laprida en las primeras horas del domingo 5 de junio por una contravención en la vía pública. Doce horas después, cerca de las seis de la tarde, dos oficiales tocaron la puerta de la casa de su familia diciendo que la joven de 26 años se había suicidado. A partir de ahí, una serie de sucesos hicieron que la familia empezara a sospechar que la policía escondía algo. 

La autopsia confirmó que Daiana murió por asfixia mecánica, pero eso no significa que solamente pueda haberse ahorcado. 

La Comisión Provincial por la Memoria intervino como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura y pidió que la causa se investigue exhaustivamente, teniendo en cuenta que Daiana murió mientras estaba al cuidado de la Policía Bonaerense en una comisaría que no estaba habilitada para recibir detenides en sus calabozos. 

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La última Mu: Tenete fe

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