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Eva Copa Murga, Presidenta del Senado de Bolivia: rearticulación, autocrítica y el rol de las mujeres

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Es la segunda autoridad de mando de Bolivia. Ocupa el cargo de Presidenta del Senado tras la renuncia de Adriana Salvatierra, también del MAS. Ella, representante de El Alto, tomó el fierro caliente y firmó un pacto que sacó a los militares de la calle y permitió el llamado a elecciones. Denuncia amenazas y cuenta que los dirigentes recién están saliendo de la clandestinidad. Habla del rol de las organizaciones y de las mujeres: “Estamos cumpliendo lo que hemos prometido al pueblo boliviano: canalizar la ley para las siguientes elecciones. Y lo hemos hecho las mujeres”. Cómo se reorganiza su partido, el MAS, para comenzar la campaña contra el gobierno de facto.

“Es tal cual la describió María (Galindo) en el artículo –dice el jefe de comunicación de la Vicepresidencia-: sencilla y trabajadora”. El cariño de quienes la rodean es la primera virtud de Eva Copa Murga. La segunda, la bronca de quienes no la quieren, quizá porque en una semana pasó de ser una senadora más del MAS a ser la responsable de conducir la transición con el gobierno de facto. Joven –tiene 32 años-, de voz suave y anteojos negros, agradece la posibilidad de la entrevista, aunque avisa que tiene poco tiempo. Todo sucede al caer la tarde de un día que arrancó temprano y en un lugar poco habitual para la senadora: el edificio de la vicepresidencia. De hecho, Eva Copa Murga recibe a lavaca en el Salón de los Movimientos Sociales, donde Álvaro García Linera solía tener su oficina.

¿Cómo está? No es una pregunta de rigor, sino que nos interesa saber cuál es el costo personal de todo este proceso

Hace 15 días no veo a mis hijos, a Santiago y Samanta; él tiene 4 y ella, 7 meses. Recién los vi este fin de semana. Todos los que somos del MAS hemos vividos momentos muy difíciles. Nos han hecho persecución política, han amedrentado a nuestras familias. Uno de los casos más terribles que ha vivido nuestro país es el tema del secuestro del presidente de la Cámara de Diputados (Víctor) Borda, a quien han hecho corretear en la plaza desnudo, para que renuncie; agarraron a la alcadesa de Vinto, le cortaron el cabello y le echaron pintura roja… Y así muchos, tanto oficialismo como oposición han sufrido amedrentamiento. Hemos tenido semanas muy duras en temas de sentir miedo, en temas de ingresar a nuestras fuentes de empleo sin garantías para ejercer nuestro trabajo. Seguimos un poco temerosos por el tema de poder caminar en la calle solos, sobre todo para mis compañeras. Yo soy de El Alto, no es mucha la distancia que tengo que hacer, pero los que vienen de otros departamentos, de departamentos donde ha sido más fuerte el conflicto –Santa Cruz, Cochabamba- se les ha hecho muy difícil llegar hasta la sede de gobierno. Ha habido una pausa en medio de este conflicto que empezó hace casi tres semanas. Un poquito se respira la pacificación, pero no se respira paz. Aún los dirigentes sindicales siguen siendo perseguidos, y eso es fundamental para nosotros para poder llamar asambleas, cabildos, poder organizarse para ir a la campaña; porque la ley ya está hecha: solo falta que nos entreguen los vocales y que nos entreguen el calendario electoral.

¿Por qué cree que existe esta política de miedo y terror hacia los dirigentes?

Pienso que pasa por el tema de que no se puedan reorganizar nuevamente. Cada organización social, acá en Bolivia, pasa por una estructura sindical que tiene que ser convocada por los altos dirigentes que han sido elegidos dentro de sus usos y costumbres. Y si tú persigues al dirigente que te convoca, no vamos a poder tener organizaciones firmes. Pasa por eso y pasa porque también se está acallando la voz de la libertad de expresión. Muchos recién están empezando a salir de la clandestinidad, porque los dirigentes desaparecieron con todo lo que pasó. Pero poco a poco están apareciendo para podernos reorganizar.

¿Cómo piensa que se está manejando el gobierno actual?

Estamos muy preocupados. Desde el primer decreto que sacaron para dar carta blanca para que maten a nuestros hermanos… nos ha preocupado de tal manera. Ha habido muertos en Senkata, en Yapacaní, en Cochabamba (https://www.lavaca.org/notas/bolivia-8-muertos-y-115-heridos-por-la-represion-en-sacaba-cochabamba/ ), y eso nos preocupa bastante: no puede ser que entre bolivianos nos estemos matando. Se ha trabajado mucho en mesas de trabajo, en el Palacio Quemado con los ministros transitorios para poder pacificar el país y que cese el derramamiento de sangre. Gracias a Dios se ha derogado ese decreto, aunque tarde, pero se ha derogado, y han ido saliendo las fuerzas armadas de los diferentes departamentos donde ha habido conflicto. Plaza Murillo estaba militarizada.

Y paramilitarizada también: hemos visto grupos de jóvenes que no pertenecían a las fuerzas y que actuaban como si lo fueran

Mira, nosotros cuando llegamos a la asamblea después de lo que pasó el tema de la… no sé si llamarlo transición. Después de que pasó el conflicto de poder, para llenar el vacío de poder que tenía nuestro país, nosotros quisimos ingresar a Plaza Murillo para poder restituir la Asamblea Legislativa en ambas cámaras. Pero había grupos, jóvenes civiles, que se daban el lujo de pedirte tu credencial, tu cédula de identidad, buscarte en tu bolsa si estás metiendo algo, cuando no era su competencia. Hemos estado así un mes. Recién después de constituirnos y reestablecer las dos cámaras, ellos se retiraron. Pero te queda el trauma psicológico.

Eva Copa Murga, por Nacho Yuchark.

¿Tiene diálogo con el gobierno?

No, yo no he tenido ningún diálogo con ellos hasta el día de hoy. Sí he ido a una mesa de conciliación por el tema de que estaban asistiendo por el pacto de unidad, por el tema de la ley de restitución de las garantías en reposición de los derechos humanos. He asistido a la promulgación de la ley para las elecciones venideras. Después, más diálogo… no.

¿Cómo se llegó al pacto que firmó usted con la presidenta Añez? ¿Cómo se tejió políticamente ese acuerdo?

Han sido decisiones muy duras las que hemos tenido que tomar como Asamblea Legislativa, y sobre todo como Cámaras. En el caso del Senado hemos tenido que deponer una comisión importante, que era la comisión de Constitución, que se la hemos tenido que ceder a al gobierno para poder tener… no estabilidad, sino poder llegar a consenso y poder sacar una ley en unanimidad. Porque el país necesitaba señales de que el legislativo estaba constituido legal y legítimamente. Que este primer órgano del Estado iba a trabajar para dar paz y pacificar el país. Hemos tenido que sentarnos con las otras dos fuerzas para tejer y debatir el tema del reglamento para las elecciones, en reducir tiempos enmarcados en la Constitución. Y creo que ese fue un gran aporte para que el país respire un poco de paz.

¿Cómo analiza el resultado: es un pacto que le gusta o ha sido el acuerdo posible en ese momento?

Fue un pacto que se tomó por la situación en que se encontraba nuestro país. Había ya muchos muertos, había gente desaparecida, gente herida, gente detenida, y algo teníamos que hacer. Y esta era una de las señales que el país estaba necesitando para desmovilizarse, para poder tener garantías para sus dirigentes, para poder tener reparación para los fallecidos, para poder cubrir los gastos para los heridos y las personas con secuelas. Teníamos que tomar decisiones.

Circuló en todo el mundo la foto del acuerdo en la que se la muestra junto a una Añez sonriente. Usted está seria. ¿Qué siente cuando ve esa foto?

Fui a la promulgación de la Ley de las elecciones. Fui porque fue el MAS, con sus dos tercios, ha impulsado la ley: no el gobierno de transición. Porque ellos tienen mínima presencia dentro de la Asamblea Legislativa. Fuimos nosotros los que trabajamos con tiempo y materia para poder lograr y concretar este proyecto de Ley. Puede ser que me haya costado políticamente dentro de mi propio partido, pero creo que prima nuestro país. No podíamos permitir que siga sufriendo la gente pobre, la gente humilde, porque son ellos los afectados.

¿Qué discusiones se están dando dentro del partido de cara a las elecciones, no solo de candidatos, sino de estrategias políticas para recuperar el poder?

Lo que está pasando en este momento es que nos estamos rearticulando. Primero, pasa porque hagamos una autocrítica, hagamos un debate, hagamos un análisis de la coyuntura y de los catorce años que hemos estado en el gobierno. Hacer un debate en posición para ver en qué nos hemos equivocado, cómo rectificamos, cómo nos reorganizamos y cómo encaramos la elección. Posterior a eso, ya teniendo líneas políticas, pasaremos a elegir a nuestros candidatos.

¿En qué etapa esta ese debate?

El día sábado va a empezar en Cochabamba el análisis y el debate que se va a realizar dentro del MAS y del IPSP. Porque el MAS está compuesto por el instrumento, organizaciones sociales, profesionales, clase media y juventudes. Ya el sábado, una vez que nuestras máximas autoridades dentro de la nacional nos den las directrices, empezaremos dentro (a debatir) en nuestros departamentos.

¿Cuáles son esas autocríticas que mencionaba?

Yo se lo dejo en el debate en nuestras organizaciones. Las mejores para poder hacer esas críticas son ellas que han visto desde afuera en qué hemos fallado en el interior. Voy a esperar las conclusiones que vayan a tener en este ampliado, y nosotros vamos a acatar las decisiones que ellos vayan a tener.

Es decir que el rol de las organizaciones va a ser importante en lo que viene...

Es fundamental para nosotros saber qué es lo que piensan ellos. Es fundamental saber la posición que van a tomar. El MAS son las organizaciones sociales. Entonces no podemos desmerecer ningún criterio que vayan a dar en este ampliado.

¿Le parece que también se tiene que valorizar el rol de las mujeres que han puesto el cuerpo en la calle y también en el Parlamento?

Muchos han pensado que íbamos a fracasar en estas circunstancias. Más que todo porque desde donde yo vengo, que es El Alto, siempre nos han gobernado varones. Pensaron que no íbamos a tomar este tipo de decisiones. Y creo que lo hemos demostrado con mucha altura. Posiblemente hemos tenido errores, muchos o pocos, pero lo importante es que hemos mantenido la estabilidad en las dos cámaras y nos hemos mantenido firmes en la Asamblea Legislativa, y estamos cumpliendo lo que hemos prometido al pueblo boliviano: canalizar la ley para las siguientes elecciones. Y lo hemos hecho las mujeres, y mujeres que venimos del pueblo.

¿En qué está trabajando estos días?

En estos momentos estamos recuperando la agenda que nos han dejado paralizada. Hemos priorizado la ley (para las elecciones), recientemente hemos sacado el proyecto de selección de los vocales que va a culminar el 18 de diciembre, y ahora estamos trabajando con la Asamblea Legislativa. Tengo mucha correspondencia que tengo que despachar a las comisiones. Me corresponde como Asamblea de mandar a la comisión y que decida el Ejecutivo transitorio qué es lo bueno o no. Prácticamente me estoy encargando de temas administrativos, legislativos.

¿Le preocupan los decretos que están promulgando, medidas que no están pasando justamente por la Asamblea?

Nos preocupa bastante, efectivamente. Una cosa que nos ha preocupado mucho es la designación del embajador de Estados Unidos, cuando tendría que pasar por la Asamblea esa designación. Nosotros no lo vamos a imponer, pero necesitamos un mínimo respeto y cumplimiento de la Constitución. Ellos nos mandan la terna, es la comisión de relaciones internacionales la que trata este tema y lo remite a la Asamblea Legislativa. Y no sé porque no lo han hecho así, porque esa comisión no la tiene el MAS, la tiene el PDC, y ellos están en el gobierno.

Se dice que mediante este tipo de mecanismos el gobierno de facto está armando las elecciones a su medida y haciéndole perder fuerza al MAS: usted, ¿qué análisis hace?

Nosotros convocamos al pueblo boliviano a que ellos puedan ser fiscalizadores para que se pueda hacer una elección transparente. Obviamente habrá mecanismos de control en nuestras mesas. El MAS siempre ha sido un partido con mucha presencia a nivel nacional. Nuestro voto duro se encuentra en el área rural. Y creo que el autocontrol que vamos a tener en los diferentes municipios y departamentos va a hacer que podamos fiscalizar nuestros votos. Ellos hablaban siempre de la democracia, y no sé si el pueblo quiere vivir en esta democracia de dos semanas, o vivir en una democracia de catorce años como hemos tenido.

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Perú: racismo, criminalización y disciplinamiento como trasfondo de más de 60 muertes

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Lavaca habló con dirigentes sociales y campesinas, que analizan la represión desatada tras la crisis institucional que dejó al menos 60 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos, con imágenes de tanques entrando a la universidad pública incluidas. El rol del Congreso, la figura de Dina Boluarte, la raíz histórica, racista y clasista de la derecha peruana. La ligazón con la agenda extractivista con la desestabilización actual que busca criminalizar y disciplinar a las voces de comunidades y organizaciones sociales que denuncian la situación como «dictadura cívico-militar».  

Dina Boluarte tiene más muertos en Perú por la violencia institucional, que días de gestión.

Según la Defensoría del Pueblo de Perú al momento son al menos 56 los muertos por la represión, miles de heridos, y centenares de detenidos. Organizaciones sociales reportan, por su parte, más de 60 muertes. Todo ocurrió en menos de cincuenta días: desde que la vice Dina Boluarte asumió el Ejecutivo el 7 de diciembre de 2022, cuando fue detenido el entonces presidente Pedro Castillo. 

Mientras tanto las calles siguen siendo un escenario de marchas y repudios contínuos: solamente el martes 24 de enero la Defensoría del Pueblo registró 85 cortes de rutas nacionales, además de movilizaciones y bloqueos en 39 vías provinciales. 

¿Cómo interpretar lo que está ocurriendo?

Melania Canales es dirigenta social de la región de Ayacucho; diez de los muertos pertenecen a esa localidad. Además, es ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú. Sintetiza así para lavaca los reclamos sociales de los cuales además fue protagonista: 

  • “Uno de los principales reclamos es que haya un referéndum para la Asamblea constituyente; existe hoy una Constitución de 1993, hecha por el dictador Fujimori, que ha privatizado todo en Perú: luz, agua, carreteras, pistas, empresas mineras. Esa es la Constitución que le da todo el poder al empresariado, es la peor Constitución de América Latina, el empresariado se lleva sus ganancias y no paga nada”.
  • ”Esta Constitución ha permitido que la salud y la educación sean un negocio. Prácticamente nos despoja de nuestros territorios colectivos de los pueblos y mujeres indígenas, y no nos permite la participación del pueblo organizado en espacios de poder de decisión. También nos criminaliza. Por eso exigimos referéndum y buscamos una nueva Constitución”.
  • “Pedimos también la renuncia de la traidora y asesina Dina Boluarte. Y la renuncia de la mesa directiva del Congreso”. 
  • “Y exigimos paz. Una paz con justicia. Eso exigimos en el Perú”. 

La Universidad atacada

A la cadena de violencia desde el gobierno se sumó la última semana la brutal represión en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) que incluyó el ingreso de 400 policías junto a fuerzas especiales con tanques que derribaron las puertas, disparos y gases lacrimógenos, y donde más de 205 estudiantes fueron detenidos.

Natali Durand es docente de antropología en la Universidad. Dos estudiantes de su clase fueron detenidos, y ella describe: “Ha sido un atropello a la autonomía de la Universidad. Los estudiantes habían abierto las puertas para alojar a las personas que estaban llegando de distintas regiones para marchar”. 

Desde todo el país llegaban delegaciones a lo que se denominó la Nueva Marcha de los Cuatro Suyos, y la Universidad funcionaba como alojamiento y espacio de encuentro y logística. Pero cuando entró la policía, explica Natali “quedaban pocos manifestantes, eran más los alumnos que se encontraban dentro de la Universidad, algunos en la toma, otros en la residencia universitaria, eso es muy preocupante porque entraron a la residencia universitaria”. Desde entonces parte de los docentes y estudiantes piden la destitución de la actual rectora Jeri Ramón. 

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) condenó la represión y expresó que “la entrada de la policía a la sede universitaria es una violación flagrante de la autonomía”. Además rechazó la “decisión del gobierno de recurrir a la violencia para enfrentar la crisis en el país”. Y remató: “La actitud del gobierno del Perú se coloca al margen del respeto a los Derechos Humanos”.

La traición de Dina

¿Dónde se encuentra la semilla del actual conflicto?

Responde Natalí Durand: “Para entender la semilla de esto podríamos irnos hasta 200 años atrás, pero creo que ahorita lo más grave ha sido la descomposición política que tuvimos desde 2016 cuando el partido de la señora Keiko Fujimori (hija del ex dictador) ganó la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 2016 lo que se generó fue un desbalance de poder a favor del Ejecutivo”.

Sin embargo (o tal vez por eso mismo) el profesor y político Pedro Castillo, con el partido Perú Libre, ganó las elecciones en segunda vuelta a la misma Fujimori, y gobernó desde el 28 de julio de 2021 hasta la declaración de su “permanente incapacidad moral” por parte del Congerso, el 7 de diciembre de 2022. Castillo fue docente de escuela primaria, presidente del Comité de Lucha del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP) y encabezó la huelga docente de 2017.

El 7 de diciembre de 2022 Castillo fue detenido y destituido luego de 16 meses de gobierno. Horas antes había anunciado el cierre temporal del Congreso, pero ante esto sus propios ministros comenzaron a renunciar y a calificar la situación como un autogolpe. Con las fuerzas armadas y la policía en contra, el Congreso trató, una vez más, la moción de vacancia contra el entonces presidente bajo la acusación de “incapacidad moral”. Castillo fue detenido y destituido; juró entonces quien era su vicepresidenta, Dina Boluarte quien, entre otras cosas, tenía en el propio Congreso denuncias por presunta infracción constitucional que fueron rápidamente archivadas. 

Dice Natalí Durand: “Si bien es legítima sucesora, se había dicho que iba a renunciar y pedir elecciones. A su asunción la gente la asume como una traición. A su vez, en la derecha no la ven como parte: en el momento en que no le sirva más la van a soltar. Ahora ella les sirve porque el presidente del Congreso no puede ejercer funciones de presidente, tiene que llamar a elecciones en un periodo de 3 a 9 meses como máximo. Ella no quiere renunciar porque sabe que, si renuncia, la van a dejar sola y le espera un proceso judicial fuertísimo”. 

La actual presidenta no tiene bancada propia en el Congreso ni un partido que la apoye.

La pregunta entonces es quién tiene el poder hoy en Perú.

La voz desde las calles

Melania Canale, dirigenta social de la región de Ayacucho, remarca que la situación actual puso luz sobre el “racismo y el clasismo en nuestro país”. Sigue: “Perú ha sido el centro del colonialismo: cuando se creó la república peruana hace 200 años se hizo con los descendientes de los españoles, los ‘mistis’ y los criollos, y los pueblos indígenas y afro estuvimos ausentes. Entonces lo que vino fue una dominación de una clase media alta privilegiada. Hay una desigualdad grande, que se ha agudizado, los derechos se convirtieron en negocios, como la educación, la salud, y la participación política”. 

Melania define a Pedro Castillo como el primer “marrón” (por el color de su piel) que llegó a la presidencia. Y define: “Hemos sentido que al marrón no lo aguantaban”. A la actual presidenta la llama “la usurpadora”. Dice: “En estos momentos, aunque ella ganó junto a Castillo, representa a la derecha. El Congreso ha sido un obstáculo que a Pedro Castillo no lo dejó gobernar, siempre estaba ahí promoviendo su vacancia. Dina tenía una denuncia, pero la archivaron en el Congreso. Realmente esto se veía venir. Acá, la derecha política del Perú es una derecha arrastrada, que siempre se entrega por completo a la oligarquía” 

¿Tiene relación el problema con las agendas extractivistas? 

Está muy ligado. Hace poco una funcionaria de Estados Unidos ha dicho que en Sudamérica están el agua dulce, los minerales, el litio. Aquí están paralizadas varias mineras por los reclamos de las comunidades. Hay también contaminación de los ríos, de la tierra, mucha gente con metales pesados en la sangre, y además estos empresarios no dejan nada…

¿A qué atribuís la actual represión? 

Es una caza de brujas. En Ayacucho hay 8 detenidos dirigentes y dirigentas de organizaciones, los han llevado hasta Lima, acusados de terroristas. No somos asesinos, no somos terroristas. Están buscando descabezar a las organizaciones, meter miedo, criminalizar y perseguirnos, inventando fantasmas. No hay libertad en este país: por eso decimos que estamos viviendo una dictadura cívico militar. 

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 1

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La nueva serie documental de lavaca: El mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Dirigida por Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes.

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir.

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Cuatro años de in-justicia por el femicidio de Carla Soggiu       

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En la Plaza de la Memoria de Pompeya, junto a vecinos, vecinas, otras familias víctimas de femicidios y organismos de derechos humanos del barrio, se recordó este domingo a Carla Soggiu frente al mural que hizo el barrio, a cuatro años del femicidio. Estuvo presente Alfredo Soggiu (foto) el padre de Carla. Sin culpables por el crimen, y sin siquiera un fiscal que lleve adelante la causa, la familia se transformó en querellante e impulsa que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía protegerla. El ex marido de Carla fue acusado por violación, pero el crimen sigue impune. La idea sobre quién cuida a lxs vecinxs.  

El acto en la Plaza de la Memoria de Pompeya (fotos: Ailín Soria)

“A pesar de que pasaron cuatro años cada día siento más injusta su partida, que le hayan quitado la vida. Tanto su pareja, como el gobierno de la Ciudad, como la justicia, todos la mataron un poco a mi hija”. 

Alfredo, papá de Carla Soggiu, está parado en la Plaza de la Memoria del barrio porteño de Pompeya, a cuadras de donde su hija murió. Desde ahí habla. Frente a él vecinos y vecinas que escuchan; a su lado, familiares de otras víctimas de femicidios; y en su espalda, el mural desde donde su hija mira al barrio junto a letras negras que dicen: verdad y justicia. 

Ni botón ni GPS

El 15 de enero de 2019, cuatro años atrás, Carla Soggiu pidió ayuda 5 veces apretando el botón antipánico que tenía después de haber denunciado a su pareja. Pese a que el sistema contaba con ubicación GPS, la empresa no pudo ubicarla. Carla estuvo desaparecida hasta que un barrendero encontró su cuerpo en el riachuelo. Según la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. 

Ella tenía un botón antipánico porque días antes, el 26 de diciembre de 2018, su ex pareja, Sergio Nicolás Fuentes, la secuestró, violó y golpeó brutalmente, con su hija menor como testigo. Carla tenía hidrocefalia, los golpes destrozaron la válvula. Cuando logró huir lo denunció ante la la Oficina de Violencia Doméstica, y le dieron el botón antipánico que días después no la protegió.  

Con el Poder Judicial en contra

Sergio Nicolás Fuentes fue condenado por la violación a seis años de prisión, pero la causa por el femicidio fue archivada, cuando la familia se enteró ya había pasado un año.

Pidieron entonces que la justicia porteña investigue por qué no funcionó el botón antipánico: el fiscal de primera instancia archivó el pedido.

Apelaron, el fiscal de Cámara también lo archivó.

Fue cuando alegaron que la Ley de Víctimas autoriza que se abra la investigación sin asistencia de un fiscal, y así lograron que se los acepte como querellantes.

En ese punto están ahora, sin fiscal el impulso de la causa depende de la familia. El objetivo es que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía proteger a Carla.  

Dice Alfredo, papá de Carla: “Después de tanto tiempo de lucha, con el acompañamiento de un montón de gente incondicional, recién logramos meter una causa contra uno de los asesinos de mi hija. Más que nunca necesitamos el acompañamiento de todos, que nos ayuden a caminar. Por mis nietos, por mi señora, también por mí. Lo necesito, que me acompañen”. 

A su lado están Susana y Daniel, padres de Cecilia Basaldúa, víctima también de un femicidio y de un Poder Judicial que intenta garantizar impunidad en lugar de justicia. Susana explica: “Las familias sentimos mucha impotencia, esto no tiene que pasar más. Tenemos que luchar y acompañarnos porque es lo que nos hace fuertes”. Susana se detiene para nombrar a Roxana, mamá de Carla Soggiu que no está presente, se quedó cuidando a sus dos nietos, hijes de Carla, que hoy tienen 6 y 8 años. Sigue: “Nuestras hijas no pueden volver a la vida pero queremos que descansen en paz, y lo van a hacer cuando haya justicia”. 

Daniel (en el centro), y Susana, rodean a Alfredo, el padre de Carla Soggiu. (Fotos: Ailín Soria).

Vecinos cuidándose

Vecinos y vecinas del barrio forman un semicírculo para escuchar. Entre ellos están presentes los integrantes del Instituto de la Memoria de Pompeya, responsables de cuidar y crear la Plaza de la Memoria donde ocurre este ritual de abrazo hacia la familia. Además del de Carla hay murales dedicados a Ezequiel Demonty (el joven asesinado por la Policía en el Riachuelo), por la Noche de los Lápices, por Hebe de Bonafini, entre otros.

“La lucha se sostiene con amor, con alegría y con memoria”, dice Alberto, integrante del espacio, y cuenta que fue en 2006 cuando se propusieron visibilizar a les desaparecides del barrio, crearon la plaza, y empezaron a marchar juntos.

Pronto se dieron cuenta de cómo aparece la violencia institucional y estatal hoy, dice: “A veces reflota en estas formas: femicidios, travesticidios, desaparición de jóvenes en situación de calle. Los únicos que nos cuidamos somos los vecinos a los vecinos”. 

Luego, la foto de Carla se levanta alto y se grita presente, con su sonrisa y su mirada desde la pared.

Fotos: Ailín Soria.
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