Nota
La calle de las ideas
El debate fue una usina de consultas, intercambio e ideas. En el Hotel BAUEN se concretó el inicio de las Primeras Jornadas de Recuperación del Espacio público. Participaron vendedores ambulantes y organizaciones sociales que pudieron hablar mano a mano con la Defensora del Pueblo de la Ciudad, Alicia Pierini; el juez contravencional y presidente de la Asociación de Magistrados porteños, Javier Buján, y el director del Programa de Violencia Institucional del CELS, Gustavo Palmieri. Claves para entender qué se juega en la calle.
El escenario era inquietante. Sobre un telón rojo, detrás de los funcionarios, colgaban piernas de plástico que sostenían pancartas con fotos. Si se miraba bien, se descubría que las imágenes eran de 2004, cuando desde la calle se construyó la resistencia a la reforma del Código Contravencional que hoy da rienda suelta a los abusos que a lo largo de esta jornada se fueron poniendo sobre la mesa.
La siguiente en tomar la palabra fue Sonia Sánchez de lavaca. Como es habitual en sus presentaciones, se puso de pie y preguntó:
«¿Por qué discutir sobre la calle? ¿Por qué discutir el espacio público? Por qué es fundamental e imprescindible que las y los que estamos en la calle sobreviviendo, resistiendo, discutamos de la calle, desde la calle y en la calle. Porque es un espacio privilegiado de la política cotidiana de todas y todos, porque es un lugar no legitimado, no institucionalizado. A la calle hay que defenderla con los dientes, porque desde aquí, desde la calle, tejemos redes sociales las locas, las putas, las travestis, los vendedores ambulantes, los desocupados, para encontrarnos, para juntarnos. Y por qué vamos a permitir que nos quiten la calle, como lo están haciendo ahora. Por qué vamos a tolerar que nos digan dónde podemos y dónde no podemos estar. Pues si toleramos eso, aceptamos que la calle no nos pertenece, la ciudad no nos pertenece. Ni esa maldita esquina donde nos paramos para sobrevivir nos pertenece. Por eso es fundamental empezar a debatir entre todas y todos cómo hacemos para defenderla y defendernos».
El espacio público, un debate político
«Y esta no es la única figura del Código que ejemplifica cuál es el objeto de control. Todas parten de criminalizar al mismo estrato social y en algún sentido creo que esto es lo más rico de la discusión que nosotros podemos compartir hoy acá. Podemos plantear los grandes temas y empezar a debatirlos. Estoy a su disposición».
Avances y retrocesos
A su turno, la doctora Pierini fue más allá. Expresó primero un límite y luego un desafío.
Dijo que tenía la sensación de estar reviviendo discusiones de hace 14 años atrás, de la época de debate de los edictos policiales: «Tendríamos que tener presentes determinadas conquistas y avances en materia de derechos humanos que logramos con la derogación de los edictos. Debiéramos pensar que no se puede retroceder sobre los pasos que se van avanzando. Cuando aparecen ciertas tendencias regresivas no deberíamos retomar debates que ya fueron ganados y sí impulsar el paso sucesivo. ¿Qué quiero decir con esto? Nosotros ya discutimos el tema de la moral pública, y sabemos que nadie puede ser dueño de decidir qué es lo moral y lo no moral en el espacio público. Yo personalmente no estoy dispuesta a volver a dar esta discusión. Como no estoy dispuesta a volver a discutir si las mujeres tenemos derechos, si los chicos son sujetos de derecho o si los indios tienen alma. Porque si no, no terminamos nunca: vamos a volver a discutir la esclavitud», dijo en tono severo. Y avanzó hacia una propuesta: «Lo que no discutimos correctamente, quizás, es qué significa el concepto de orden en las democracias, que no es lo mismo que el orden de las dictaduras. Creo que nosotros tenemos que entender que para jugar partidos es imprescindible que haya reglas de juego. El tema es cómo se fijan esas reglas y quién las hace cumplir. Hay que discutir las nuevas modalidades, nuevas normas para que el espacio público no sea un espacio de tironeo permanente sino que haya reglas de convivencia que sean aceptadas por todos. Pero que se fijen desde la sociedad y no desde una minoría iluminada».
El código contravencional es el código penal
Luego, continuó con el razonamiento de la doctora Pierini y retomó el tema de los debates no saldados: «Los edictos planteaban un sistema de regulación policial para todos los que eran vendedores ambulantes, el tema de la oferta de sexo, el juego, etc. Los funcionarios que decidían sobre esto eran funcionarios policiales y muy celosos de esas facultades con las que podían regular a una población objetivo de esa institución. Ese sistema era un pequeño Código Penal inquisitivo. Cuando llegó la reforma, hubieron distintas corrientes que coincidieron en la derogación. Pero tuvo más peso la que planteaba hacer un pequeño Código Penal de la ciudad, que incluía temas tales como el rol de la policía, si iba a estar más controlada y cuáles iban a ser las sanciones que podía aplicar. Es verdad que la reforma sirvió para disminuir la violencia en la población que era víctima de los edictos, pero se reguló como un pequeño Código Penal. Y si hay una característica que tiene el Código Penal es que no resuelve los conflictos. Puede sancionar o no, decidir si es inocente o es culpable, pero el conflicto no lo resuelve. Sigue ahí.” Luego, el doctor Palmieri repasó los engranajes de la máquina contravencional de acuerdo a cómo funcionan en la práctica cotidiana. Dijo: “La justicia contravencional que tenemos hoy incluye a:
- Defensores, que usan la herramienta de la probation en lugar de definir la inocencia o no de una persona. Usan la probation porque es un modo de no discutir;
- – Fiscales que construyen casos a partir de nimiedades, como lo es la vulneración de centímetros de un vendedor ambulante, si se corrió o no se corrió de la zona asignada, etc».
Todos estos vicios, sostuvo Palmieri, son vicios de la justicia penal cuya característica principal es que no permite negociaciones porque sólo hay una parte que acusa y la otra que se defiende. No hay dos partes presentando pruebas. «Y en el debate de hoy, que nos permite reflexionar sobre qué peleas nos quedan por dar, seguramente tenemos que pensar cómo construir un mecanismo que permita estas negociaciones, estas mediaciones, cómo resistir los avances de quiénes quieren hacer más penal, más punitivo y más violento el Código que hoy se usa y por otra parte como reducir los abusos, las violencias.” El doctor Palmieri citó, a manera de ejemplo, el caso de la periodista de lavaca Claudia Acuña. “Es una muestra sobre cómo piensan estos actores, como actúan en la resolución de estos conflictos. El caso se origina por una pintada en una plaza. Uno podría debatir a partir de este hecho si pintar o no una plaza es una contravención o se trata de un ejercicio libertad de expresión, por ejemplo. Pero la fiscalía contravencional no se detuvo en estos debates. Lo primero que se hizo fue ordenar una identificación de la persona a la cual se le había labrado el acta y para hacerlo, ordenó que la policía identifique a todas las personas que entraban y salían del domicilio declarado en el acta. Impulsar una investigación de este tipo… («algo que no hacen para cosas más graves», completó Pierini)… nos está indicando algo sobre cómo piensa los actuales actores. Por eso creo que parte del debate y del desafío de hoy es cómo construimos un espacio de mediación serio».
Zaffaroni, y lo que le hacen a los vendedores
Tras las exposiciones, se leyó una carta que había enviado el juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni con su adhesión a las jornadas. Se abrió entonces la ronda de preguntas e intervenciones:
Carmelo, vendedor ambulante: «Estoy de acuerdo en que este es un debate político, pero creo que aunque se pueda crear la mejor ley del mundo, si no cambia el modo de controlar, el resultado es el mismo, porque en la calle no te encontrás con los fiscales: los ojos de ellos son los de la policía. Y ésos ojos ven sólo lo que les interesa. Entonces ¿de qué justicia podemos hablar, de qué ética podemos hablar, de qué cambio podemos hablar?».
Oscar, vendedor ambulante: «¿Cómo se hace para que los casos de secuestro de mercadería -que ordena el fiscal, sin hacerse presente en el lugar- lleguen hasta un juez y que sea él quién decida?
Fue el juez Buján, el encargado de responderle:
«Es cierto que las medidas cautelares son dispuestas por el Ministerio Público Fiscal. Acá nos encontramos con un vicio, que es el de tratar de parecernos al régimen penal. Se confisca la mercadería como una medida cautelar con la que se intenta interceptar o detener el objeto del delito. Pero en los casos de la venta ambulante, en donde muchas veces las mercaderías secuestradas son perecederas, hay que sopesar otras cuestiones. Por ejemplo, la venta por mera subsistencia no es una contravención. Por lo tanto, hay jueces que consideramos que primera hay que analizar muy bien la conducta antes de disponer una medida de ese tipo.”
La doctora Pierini intervino levantando el tono:
«A mí me tienen que explicar, no sólo los jueces, sino todo el sistema, por qué razón se secuestra la mercadería. ¿Qué es lo que están protegiendo cuando secuestran la mercadería? La mercadería que hay que secuestrar es la que está en mal estado, la que no pasa la inspección bromatológica, por ejemplo, por ésa constituye una medida cautelar que previene un daño. Esa es la que hay que secuestrar».
Hubo aplausos.
En el fondo, apareció una mano levantada y una nueva inquietud:
«El secuestro de mercadería representa en los hechos una extorsión del Estado. Al sacarle a la persona aquello que permite su subsistencia le impiden esperar los dos o tres meses que demora llegar al juicio. Así, sí o sí tiene que agarrar la probation o el juicio abreviado. Es decir, lo obligan a aceptar culpas para recuperar su medio de subsistencia, con lo cual, le quitan la opción de defensa.”
Una vez más fue el juez Buján el encargado de confirmarlo:
«El propio secuestro ya es una medida de coerción. En los hechos, los jueces no tenemos anoticiamiento del secuestro que se ha producido. Recién intervenimos cuando la defensoría pide la intervención del juez y la devolución de la mercadería»
El doctor Palmieri expresó algunas opciones para impedir estas extorsiones: «Si se comprueba que en la mayoría de los casos de decomisos hay un uso abusivo de esa medida cautelar, la Fiscalía General debería instruir a los fiscales para evitarla, ya que produce un daño mayor: lesiona derechos».
El final de esta primera jornada se extendió con decenas de preguntas que los participantes le hicieron a cada uno de los expositores, sobre temas puntuales, abusos concretos. Y un reclamo en común: ¿a nosotros quién nos defiende?
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI
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