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Negra, una propuesta donde la obra sos vos

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La compañía Monomujer, Teatro para unx espectadorx cumple cinco años y lo festejan todos los sábados de agosto en MU Trinchera Boutique con la presentación de su obra Negra, con las actuaciones de Olave Mendoza y Melina Cruz. Basada en el poema Me gritaron negra de la compositora afroperuana Victoria Santa Cruz, es una pieza que cruza lenguajes –el teatral y el musical- para plantear el tema de la inmigración. Las entradas pueden adquirirse aquí.

Es una estructura de madera de poco más de un metro de ancho y tres metros de largo -como una caja negra que envuelve un misterio dispuesto a develarse-  y basta con ingresar para vivir una experiencia teatral única. ¿Cuántas personas entran a ver la obra? Solo una por vez.  ¿Cuánto dura? Diez minutos.  Cada expectadorx es mucho más que eso. Es parte de lo que sucede. Observa y es observadx. Su presencia es fundamental para que se produzca ese intercambio personalizado que por un corto –pero intenso- lapso le mantendrá suspendidx en un microuniverso, una caja de resonancia que invita a despojarse de corazas, entregarse al relato y explorar la propia sensibilidad.

La compañía Monomujer, Teatro para unx espectadorx cumple cinco años y lo festejan todos los sábados de agosto en MU Trinchera Boutique con la presentación de su obra Negra, con las actuaciones de Olave Mendoza y Melina Cruz. Basada en el poema Me gritaron negra de la compositora afroperuana Victoria Santa Cruz, Negra es una pieza que cruza lenguajes –el teatral y el musical- para plantear el tema de la inmigración. Componen el equipo creativo de Monomujer las actrices Virginia Curet, Jimena García Conde, Mica García, Julia Sánchez, Olave Mendoza y Luz Moreira, que vive en Chile.

Luz fue “la maga”, como dicen las actrices, que las unió hace un lustro, antes de regresar a su país. Junto al actor y director Felipe Rubio montó Gabinete, Teatro para un espectador en la sala de espera del teatro Timbre 4.  Cuenta Virginia: “Empezamos a hacer algunas pruebas en la sala de espera de Timbre a la gorra, en el marco de esas investigaciones a nosotras se nos fue ocurriendo hacer un ciclo de micromonólogos y así nació Monomujer, Teatro para un espectador, con el tiempo, le agregamos las x. Había diferentes micromonólogos dentro de un gabinete en la sala de espera y esto era en los momentos en que vos ibas a ver una obra, tenías que esperar y te invitábamos a pasar, veías cinco minutos de micromonólogo a la gorra y te ibas a ver el espectáculo para el que habías ido”.

Suma Mica: “Hacíamos de diez a quince funciones por día. Teníamos el público de la sala de espera y después también el nuestro, se conjugaban los dos públicos”. Las Monomujer heredaron la estructura que les dejaba Gabinete y lanzaron una convocatoria de dramaturgia en la que seleccionaron dos obras. Siguieron creando juntas y estos cinco años fueron de labor ininterrumpida. Solo pararon las funciones durante la cuarentena, aunque de manera virtual establecieron rutinas de trabajo conjunto.

Al tiempo de iniciada la compañía, sumaron obras cortas y tres estructuras para contenerlas. En el Festival Temporada Alta de 2017 la propuesta sumó el ciclo Migrantes, con tres obras en un total de 33 minutos y llegaron a hacer 18 funciones por día. Virginia: “Descubrimos con esta experiencia que éramos quince artistas actuando para unx solx espectadorx cada vez. Era muy loca esa ecuación porque por lo general buscás el público masivo, si no, no funciona. Pero no perseguimos ese fin sino otro, que es el acto de comunicación que sucede con esx únicx espectadorx”. Describe Olave la lógica que las mueve a confiar en este formato corto e intimista: “Cuando vas al teatro oficial o comercial, estás resguardada porque vas a una sala grande, estás mucho más protegida, la mirada no está interpelándote. Lo que  hacemos también es anticapiltalista, no buscamos lo masivo, ahí estás sola con tu alma, siendo parte. Acá no hay manera de que pases desapercibida, nosotras te vamos a cuidar estando adentro de la caja, en esta experiencia”.

Lo que sucede después

Este colectivo de actrices adquirió y sostiene una forma horizontal de encarar su labor artística. Algunos roles se van intercambiando de acuerdo al deseo de cada una. Julia entró como productora y luego le dieron ganas de actuar: “Son desafíos, terminamos escribiendo, dirigiendo y haciendo toda la puesta. Todo entre todas. Vamos probando, modificando procesos, siempre buscando trabajar juntas”. No hay cabeza de compañía sino que todas toman decisiones y las consensúan en asamblea. Para afianzar lo comunitario, hicieron un seminario de creación grupal con Piel de lava, el colectivo artistico formado por las actrices, directoras y dramaturgas Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa y Laura Paredes.  

Julia: “Fue la primera vez que actuamos todas juntas porque en este formato podés actuar sola o con alguna otra, pero nunca estuvimos actuando todas juntas. Eso estuvo buenisimo porque nos descubrimos como actrices, entre todas. Nos conocíamos escribiendo, dirigiendo, pero en el seminario estábamos actuando todas al mismo tiempo”.

Antes de que arrancara la pandemia, estaban por reestrenar el ciclo Migrantes en el Centro Cultural San Martín y a punto de viajar a Brasilia. Durante la cuarentena, Julia se fue a Venado Tuerto y Olave a Chaco. Se mantuvieron conectadas, incluyendo a Luz desde Chile y crearon el ciclo Interior, que estrenaron en el verano pasado en el Centro Cultural San Martín. Olave: “Queríamos probar y actuar nosotras, siempre convocábamos actores y actrices, la pandemia nos permitió hacer Interior y fue el primer ciclo donde solo actuó la compañía. Era más íntino porque no nos podíamos juntar a ensayar con  nadie. Es el primer ciclo con nuestros cuerpos, nuestras voces y nuestras miradas”.  

En el micromonólogo La Perla hay arena en el piso del cubículo. “Había espectadorxs que se sentaban en la arena, y no en el banquito, otrxs se sacaban las zapatillas”, recuerda Virginia. En María, alas de Caráu, hay plantas que recrean un patio correntino. Cada micromonólogo tiene su ambientación, su atmósfera particular. “En cada escena siempre pensamos en invitar al público con algo. En la escena del conventillo en Migrantes, se le daba un tereré, o en otra obra les dábamos un paquetito de pochoclos. Estaba esa experiencia no solo visual, sino sensorial, desde el gusto, el olfato. Ahora no podemos dar nada. Ahora es texto, mirada, acontecimiento”, afirma Jimena.

Con la llegada de los protocolos, se replantearon cómo continuar. Después de analizarlo, decidieron sacarle el techo a la caja y alargar la profundidad para que haya más distancia física entre actrices y espectadorx. “Nosotras focalizamos en la mirada, es importante porque sentimos la entrega. Además, ahora es solo mirada, porque la gente entra con barbijo, entonces es como si se focalizara mucho más”, advierte Julia. Una vez finalizada la obra, está la posibilidad de volcar la vivencia por escrito en un cuaderno. La lectura compartida de ese cuaderno se convirtió en ritual al término de cada función.

En esta oportunidad, la propuesta es la experiencia Negra. Olave y Melina –tocando el cajón peruano- ponen materia, voz y sentimiento. Olave: “Ese ´negra´ queda resonando. Puede tomar otras variantes, como gorda, puta, trava, fea, chaqueña, negrita. Muchas personas nos dijeron ´a mí me pasó´. Te afecta la vértebra que te tiene que afectar. Es el acto de discriminación puesto en una palabra, que pueden ser mil palabras. Y en lo personal, que yo haya venido del Chaco a Capital, con esa migración interna, no es menor, en mi experiencia”. Las cinco coinciden en que la obra es la persona espectadorx tras el hecho teatral, lo que le pasa después.

Para sumergirse en Negra, habrá que descender algunos escalones hasta llegar a la sala del subsuelo de MU Trinchera Boutique, anque estos pasos no serán a solas. Un banquito ubicado en el extremo de la caja nos espera para acomodar el cuerpo. Lo que le sigue es una vivencia en comunión, que les sucede a las tres personas que respiran allí dentro. El cajón peruano late en la madera y en el pecho. Seguirá sonando cuando subamos las escaleras y cada une verá qué le pasa después.

Adquirí tus entradas acá.

Foto: Martina Perosa.

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Juicio de Araceli Fulles: otro detenido, declaraciones bajo presión y el recuerdo omnipresente de la joven de 22 años

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Hoy comienza una nueva semana de declaraciones en el juicio por el femicidio de Araceli Fulles, la joven de 22 años asesinada en abril de 2017, que se celebra en San Martín. La familia ya declaró, los imputados también y restan hacerlo más de 300 testigos. La semana pasada se detuvo a uno de los imputados porque quiso ingresar a la audiencia con un elemento cortante: otro símbolo de cómo se desarrolla un proceso signado por amenazas y la lucha por justicia: “Hacemos de investigadores, salimos a buscarlas, y después de que aparece el cuerpo somos los que buscamos pruebas. Después pedimos justicia en la calle y acompañamos a otros familiares”, dice Mónica a lavaca sobre el trabajo de los familiares contra la impunidad.

Durante la primera semana del juicio por el femicidio de Araceli Fulles, la joven de 22 años asesinada en abril de 2017, declararon menos del 10% de los testigos previstos para todo el proceso: cerca de 300. Mónica Ferreyra, mamá de Araceli, y su familia estuvieron en el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 de San Martín de 9 a 18 horas, de lunes a viernes. “Si una quiere la justicia por su persona más querida tenés que aguantar mucha impotencia y mucho dolor”, relata Mónica a lavaca. “También hubo alegrías de gente que conocía realmente a mi hija. Un chico dijo: ‘la verdad que Araceli era mi amiga, era un ser de luz. Lo que le hicieron no es justo’. Todas esas cosas te duelen porque sabés que hay mucha gente que está con el mismo dolor”.

En los primeros cinco días del juicio Mónica se descompuso dos veces. En la primera y extensa jornada declaró y después se tuvo que hacer un receso de 5 minutos: “Me afectó mucho dar declaración, me agarró como una crisis: recordar todo es muy triste”, sintetiza. En la cuarta jornada se quebró cuando declararon sus hijos. “Lloraba cuando empezaron a declarar porque yo estuve mucho tiempo en estado de shock y fue escuchar todo lo que hicieron por su hermana en ese tiempo. Volver a recordar todo lo que pasaron fue muy doloroso; escuchar su sufrimiento y ansiedad por encontrarla es un sufrimiento doble. Cuando terminaron de declarar me empecé a sentir mal. Salí y explote en llantos. Llamaron a la ambulancia, me subió mucho la presión”.

Buscar justicia

Su familia buscó a Araceli Fulles durante 27 días. Desapareció el 2 de abril del 2017 –a los 22 años-, cuando iba de regreso a su casa. Su cuerpo fue encontrado violado, asfixiado, destrozado, enterrado y cubierto de cal. Estaba enterrado en la casa de la madre de Darío Badaracco, un hombre del barrio vinculado a la policía. La orden de requisar esa casa la había dado el juzgado al comienzo de la búsqueda, pero la policía dijo no haber encontrado nada. Badaracco declaró tres veces ante la fiscal Graciela López Pereyra, la última en la misma mañana del hallazgo del cuerpo, y a pesar de que resultó sospechoso, no fue detenido. Escapó y fue apresado por una mujer embarazada que lo reconoció, lo corrió y alertó a las fuerzas de seguridad.

Al día siguiente del hallazgo del cuerpo de Araceli la división de Asuntos Internos de la Policía Bonaerense separó de sus cargos al subcomisario Hernán Humbert, el oficial principal José Gabriel Herlein y el numerario Elián Ávalos, hermano de uno de los implicados en el femicidio. Todos pertenecían a la Comisaría 5ª de San Martín, la misma en la que la familia de Araceli presentó la denuncia de su desaparición.

El único detenido había sido Darío Badaracco, quien murió el 13 de abril de 2019 tras ser atacado a golpes y quemado con agua caliente por dos compañeros de celda en el penal de Sierra Chica, en otro claro hecho de tinte mafioso. El resto de los imputados -Carlos Cassalz, Hernán Rodrigo Badaracco, Hugo Cabañas, Carlos Antonio Ibarra, Marcelo Escobedo, Daniel Alaniz y los hermanos Jonathan y Emanuel Ávalos- estaban en libertad gracias a un fallo de la Cámara de Apelaciones de San Martín que consideró, en septiembre del 2017, que por la “ineficiencia del sistema investigativo” no pudieron se obtenerse las pruebas necesarias para probar inculparlos. Pero dos de ellos fueron detenidos en los últimos días:

Carlos Cassalz fue apresado el domingo electoral en la escuela donde votaba por amenazar a Mónica días atrás. Fue mediante un mensaje que recibió a las 4 de la madrugada, decía: “Hay balas en el pecho para toda la familia de Araceli”; e incluía un video de 9 segundos en donde se veía a Cassalz con una ametralladora.

El segundo detenido fue Hugo Cabañas cuando, el segundo día del juicio, intentó ingresar a la sala de audiencias con un elemento cortante.

Todos los sospechosos están imputados por el delito de “homicidio agravado por femicidio y por la participación de dos o más personas”.

La familia de Araceli está acompañada por otras familias que pasaron situaciones de violencia. “Nos tenemos entre nosotros. Yo fui a varios juicios en todo este tiempo y ahora me acompañan”, cuenta Mónica.

Los une la experiencia: “Hacemos de investigadores, salimos a buscarlas, y después de que aparece el cuerpo somos los que buscamos pruebas. Después pedimos justicia en la calle y acompañamos a otros familiares. Hacemos todo. En este tiempo cambió mi forma de ser. Antes miraba todo por televisión, hasta que me tocó a mí. Yo decía: cómo puede ser que no les den bolilla, y ahora me toca a mí. Por eso hay que seguir luchando”

El Tribunal a cargo del juicio está integrado por los jueces Martín Klobovs, Carolina Martínez y Aníbal Bellagio con quienes Mónica dice sentirse cómoda.

Durante las audiencias, el juzgado está lleno de fotos de Araceli sonriendo. “Así era ella. Escuché todo lo que declararon los imputados, y las cosas que decían, pero a mí no me va ni me viene porque yo sé muy bien quien era mi hija”.

Esa semana continuarán las declaraciones.

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Enigmas de un día agitado

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Tras el resultado electoral del domingo, ocurrió un miércoles cruzado por rumores y cartas de renuncia de ministros cercanos a Cristina Kirchner, en aparente búsqueda de abrir espacios a renuncias de sus pares cercanos a Alberto Fernández. En un día así dominado por los comentarios, rumores y aparentes razonamientos de los panelistas televisivos, aquí se materializó otra propuesta: salir a las calles a conversar sobre el presente. Y abrir las conexiones a territorios y situaciones que no aparecen en los discursos electorales. Desde las fábricas y empresas recuperadas, la producción agroecológica, las cooperativas de cirujas, los pueblos fumigados. Desde las comarcas antimineras, los pueblos originarios cercanos a Vaca Muerta y las creaciones de la diversidad. Reflexiones sobre los maquillajes, el extractivismo, los “dos modelos de país”, la “grieta” y el rol que la clase política atribuye a la sociedad.

La mujer trabaja en un kiosco del subterráneo y dice que el resultado de las elecciones y los corcoveos de renuncias en el gobierno representan lo siguiente: “Son un vamos a ver”.

Votó al Frente de Todos hace dos años, pero no ahora. Se llama Claudia y dice que se sintió humillada cuando por primera vez como adulta tuvo que pedirle plata a su padre jubilado para sobrellevar lo que no había ocurrido nunca: el cierre del kiosco durante un año. La vieja teoría de la “movilidad social ascendente” en Argentina, transformada en un tobogán.

Sobre la crisis ministerial, le surge un gesto irritado: “Es una pelea entre ellos por el reparto de poder: no les importamos nosotros. Todavía estoy esperando que el gobierno me ayude. Nunca recibí ningún apoyo estatal”. Desde que abrió, ya casi no vende diarios ni revistas, pero sí libros, alcohol en gel y chucherías.

Ya dentro del subte hay una chiquita de unos tres años con un parche en el ojo mirando a su hermano menor que sueña lo suyo, cuatro personas capturadas por sus celulares, otras escuchando música, y una joven hace algo extravagante: lee un libro. Título: El poder del ahora, que no trata sobre pujas políticas en estos tiempos pantanosos, sino que se ofrece como “una guía para la iluminación espiritual”, proyecto de alcances inciertos en la zona de Plaza Miserere y el mundo que la rodea.  

La doctrina de la sorpresa

“Todo el tiempo dicen que se enfrentan dos proyectos de país, pero para mí tienen un solo proyecto, que es la incapacidad de poder transformar a la Argentina, que tiene un capital impresionante por su pueblo y por su riqueza. Menos mal que no gobiernan otros lugares con menos posibilidades. Realmente la incapacidad de la dirigencia que ha gobernado el país en los últimos años, oficialistas y opositores, es admirable”. Ernesto Lalo Paret fue niño ciruja, joven integrante del movimiento de recuperación de fábricas por sus trabajadores, impulsor de empresas recicladoras de basura conformadas por cartoneros, de proyectos como la instalación de la universidad en la cárcel de San Martín, integra la red de empresas recuperadas de San Martín, se encarga de la articulación territorial de la UNSAM y está en la Mesa del río Reconquista que reúne a las organizaciones sociales que han crecido alrededor de esa cuenca.

“Venimos bancando la incapacidad de gestión frente a las urgencias. Los funcionarios se refieren siempre a la pandemia, para justificar lo que no hacen. Les falta agilidad y voluntad de transformación”.

Sobre el resultado del domingo: “Sabemos que está la famosa grieta inventada por las corporaciones políticas para retroalimentarse a sí mismas. Pero la grieta real está entre toda la clase dirigente y el pueblo. En ningún caso tuvo capacidad de cambiar la situación estructural de desigualdad en el país”.

“La situación de desconexión de las dos corporaciones políticas –oficialistas y opositoras- se nota por esto: les llama la atención ganar, y les llama la atención perder. Los porcentajes en 2019 y ahora siempre fueron sorprendentes para todos”.

Impresión: “Entonces, entre los partidos y la sociedad, la que juega a la política es la sociedad. La idea es: como la herramienta que tenés es la electoral, ya está comprobado que el culo me lo rompen todos, entonces te devuelvo con lo mismo. Hace dos años te sorprendimos con un voto, ahora te sorprendemos con el contrario. Pero la sociedad es la que más hace política”.

El argumento: “Las dos corporaciones dicen que cuando perdieron fue porque no profundizaron. Todos dicen lo mismo. Pero en el caso del actual gobierno: tuviste toda la estructura del Estado casi al pedo durante casi dos años. Si no te animaste a profundizar en pandemia, ¿cuándo te vas a animar? ”.

Un caso emblemático para Lalo son las fábricas recuperadas: “No te oyen, no les interesa. Estamos todos con el culo al aire y al borde del desalojo. Tienen un prurito contra la autogestión. Pero venimos planteando incluso en la provincia de Buenos Aires que suspendan las leyes de desalojo, y mostrando todo lo que representan esas empresas como generación de trabajo, de cultura, incluso transformando algunos de los planes en trabajo genuino. ¿Resultado? No tomaron una sola medida. Claro, los planes son una forma de construir política, y no tienen ni la voluntad o ni si quiera la astucia de tomar alguna medida. Ni te contestan”.

Otro caso: las fotos de Olivos y las excusas posteriores. “Por supuesto, son símbolos, pero los símbolos te muestran que nos toman a todos de pelotudos”.  

Diegnóstico: “El Estado es una máquina de repetir fracasos, despilfarrar guita, no se optimizan los recursos, no se piensa a mediano ni largo plazo. No me sorprende para nada. A Macri le duró muy poco la proyección fabulosa que parecía que iban a tener. Perdieron en la primera elección. Este gobierno podría intentar algo distinto”.

Sostiene Paret que la cultura barrial tiene problemas demasiado más gruesos que los espasmos electorales que ella misma parece haber generado. “La cultura popular hace rato que se cagó en la política, como la política se cagó en la gente. En los barrios se viven cosas mucho más grave que el resultado de una elección. Los últimos 10 femicidios son todos narcofemicidios. El acceso a la justicia es peor que antes. La incapacidad de gestión la ves tanto en lo macro como en lo micro, pero no les interesa cambiar su propia lógica”.  

«En los barrios se viven cosas mucho más grave que el resultado de una elección. Los últimos 10 femicidios son todos narcofemicidios. El acceso a la justicia es peor que antes».

Inesperadamente, Lalo propugna una reforma del Estado. “Claro, porque los sectores populares no tienen acceso a la justicia, a la salud ni a la educación. Entonces hay que hablar de una reforma que permita acceder a esos derechos que están escritos, pero no se aplican”.  

¿Se derechizó la sociedad?

“El verdadero problema de los procesos progresistas es que no terminan de dar respuestas reales” dice a lavaca Nahuel Levaggi, uno de los fundadores de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) y actual presidente del Mercado Central.

No comparte el diagnóstico sobre la derechización de la sociedad: “Para mí no hay derechización sino que la sociedad está enojada. Lo de Milei es algo que se repite históricamente, pero aquí el enojo se expresó de otro modo”. El próximo martes, 21 de septiembre, está previsto el tratamiento en comisión de la Ley de Acceso a la Tierra que la UTT promueve para que exista una especie de Procrear rural que permita que miles de familias agricultoras accedan a comprar su propia tierra. Los últimos sucesos electorales y los terremotos ministeriales ponen en riesgo tal cuestión. La UTT tiene previsto un acampe frente al Congreso y un Florazo para festejar la llegada de la Primavera, y recordar la importancia de otra política que no termina de concretarse más allá de los buenos deseos.

En un video distribuido por la UTT Levaggi aparece diciendo, entre otras cosas: “Nosotros y nosotras venimos peleando por un país más justo, parados desde la producción, desde un modelo agroalimentario sano que garantice alimentos a todos y todas. Creemos que es el momento en que hay que reforzar el camino, que hay que dejar de escuchar a los poderes concentrados y garantizar una economía que le ponga poder adquisitivo en el bolsillo al pueblo, que los alimentos estén a precio justo”. “El domingo el pueblo habló y quienes ocupamos cargos de gestión tenemos que escucharlo. Venimos haciendo un esfuerzo enorme y todas y todos tenemos que hacerlo. Hay un pueblo que nos necesita, que la está pasando mal y no hay que mirar para el costado: hay que preguntarnos qué, cada uno de nosotras y nosotros, hacemos todos los días”.

Cristina y Alberto según los mapuche

“No nos sorprendió demasiado el resultado electoral, porque venimos con cierta carga de frustración con este gobierno nacional y popular” dice desde Neuquén a lavaca Jorge Nahuel (aunque prefiere escribirlo Nawel), referente de la Confederación Mapuche de Neuquén

“Vemos mucha claridad conceptual, de parte del Presidente, pero no lo vemos después consecuente en los hechos y en la obra. En el aspecto que más nos afecta, como el fracking y la promoción del extractivismo, el Presidente ha dicho que la pandemia era una excelente oportunidad para replantearse este modelo que está atentando contra la naturaleza. Lo hemos escuchado con gran expectativa, pero después vemos alentar la meganinería en Chubut, en San Juan. Es decir una absoluta incoherencia entre el discurso y la práctica. Y en ese sentido es muy desesperanzador porque no se aparta de la política llevada adelante por el gobierno nefasto de Macri. En relación a los pueblos originarios es peor, porque directamente ni aparecemos en su agenda. Por lo tanto es muy frustrante para los pueblos originarios. A eso sumale la crisis económica, con una inflación galopante, que es lo que sufrimos todos los sectores del pueblo”.

«Hay una absoluta incoherencia entre el discurso y la práctica. Y en ese sentido es muy desesperanzador porque no se aparta de la política llevada adelante por el gobierno nefasto de Macri».

¿Vaca Muerta no representa una especie de bombazo productivo y de crecimiento? Nawel: “Eso ya no lo puede creer nadie, porque vivimos en una provincia totalmente endeudada. Es un discurso para afuera, y por eso mismo el oficialismo perdió la gobernación: la provincia no se beneficia con el extractivismo, lo sufre”.

Sobre los cambios en el gabinete: “No veo ninguna diferencia entre una política representada por Cristina o una política representada por Alberto, desde el punto de vista de los problemas que nosotros tenemos. En ambos casos nunca pudimos lograr que -en un Congreso absolutamente mayoritario- se pudiese tratar el tema de la propiedad comunitaria de la tierra, que es lo que le pedimos en el Bicentenario (2010) cuando gobernaba Cristina. Alberto representa la continuidad de esa deuda. Lo único que nos hermana con Cristina es que una mujer odiada por el poder. A nosotros nos sigue pareciendo que es dentro del pensamiento peronista que podemos resolver nuestros problemas. Tengo enorme expectativa en la nueva generación de la militancia peronista porque noto que hay un cambio y comprenden los temas cruciales sin caer en los viejos paradigmas”.

Carne, dólares y flores

La recorrida callejera va alumbrando otras voces. Lucy y Julián tienen una carnicería en Parque Chacabuco desde hace 20 años. Cuentan que pudieron pelearle al 2001, al macrismo y ahora a la actual crisis económica. No hablan de lo electoral, pero sí dicen que el Estado –ni el gobierno anterior ni el actual- los ayuda: “Nos hicieron comprar, hace cuatro años, una máquina de ticket de la AFIP que ahora nos dicen no sirve más. Y pretenden que compremos otra que sale 80 mil pesos”. Conclusión: si no hay plata ni trabajo, tampoco hay ingenio oficial para aliviar la situación de los comerciantes: “No la podemos pagar en cuotas, ni actualizar el sistema de la otra, nada”. Dato técnico: el proveedor de la máquina les pasó el precio en dólares.

Andrea y Sandra están en un puesto de vena de flores en Congreso: “Lo peor es la inflación” dice Andrea. “Si no hay tanta inflación la gente puede ser más consumista. El argentino no es de guardar, es de gastar, pero ahora no te alcanza. Yo hasta hace una semana estaba sin trabajo. Pero Sandra decidió reabrir el kiosco y podemos vender flores justo que se viene la primavera”.

Sobre las pulseadas en el gabinete: “Vivo en Lugano. Me desperté a las cuatro de la mañana para ir a comprar flores frente a la cancha de Huracán. Abro el kiosco a las 7 y trabajo hasta las 19”. ¿Escucha radio, mira televisión? “Cuando llego a casa cocino, ceno, me baño y me duermo. Venía de tener una enfermedad terminal, me curé, voy a la Catedral de la Fe, y le agradezco a Dios seguir peleándola, como siempre. No, del gabinete no sé nada”. Dice que lo suyo más que religión, es una relación con Dios. Y sigue armando ramos.

Diversidad x 3  

La recorrida trae de vuelta un mensaje por whatsapp de la artista trans Susy Shock, que se prende a su modo en pensar lo que está en juego: “No quiero creer en la estrategia comunicacional de que el país se derechizó sólo porque la Ciudad de Buenos Aires lo haya hecho. La izquierda fue la tercera fuerza votada a nivel nacional y eso es señal importante de que hay otra agenda que se reclama, y esa agenda no le conviene a sus intereses, por eso lo ningunean. ¿Qué son las quemas de humedales, si no? ¿Qué es Berni, si no? ¿Qué es el titubeo de ir con firmeza en repartir mejor en un país saqueado y en semejante crisis sanitaria mundial? ¿Qué es pensar un país sin extractivismo?”

Y la última: “¿Qué es una mirada profunda y real de un feminismo que atraviese a la vez todo esto y no sea algo light y reservado a áreas específicas, sino una nueva gesta desde donde reconstruirlo todo?” Acompaña Susy ese mensaje contra la burorcratización de los sueños con fotos de Lohana Berkins y de Diana Sacayán.

Nora Corvalán, desde la Comarca Andina, venía denunciando en los últimos días la persecución a las comunidades mapuches, el desmonte ilegal de bosque originario en la lof Catriman Coihueque, en territorios originarios, por parte de las empresas privadas apañadas por entes estatales.  Sobre las elecciones dice: “Yo no fui a votar. Cada vez creo menos. Hay un castigo al gobierno nacional y en la provincia hubo un gran crecimiento de la izquierda que llegó al 10 por ciento. La situación es de mucha represión y criminalización hacia el pueblo mapuche, en toda la Cordillera, desde Villa Mascardi hasta el Parque Nacional Los Alerces. Hay un crecimiento fuerte de la derecha, sobre todo en Bariloche, con posiciones estigmatizantes y racistas. Ahí se conformó lo que se llama Consenso Bariloche, que busca la creación de un Parque privado en una zona bastante céntrica en donde viven cinco o seis comunidades mapuches, desde un discurso muy xenófobo. Y que viene desde antes de la conformación de un partido llamado Propiedad Privada. Todo esto con el aval del intendente de Bariloche y la gobernadora (Anabela Carrera)”. 

Sobre los vaivenes electorales y pujas internas del gobierno: “Para mí no hay grieta cuando hablamos del extractivismo, la defensa del agua y la tierra. Los cambios serán de maquillaje: saco este, pongo este. Nadie puede ver más allá. O no quiere, porque los intereses son otros”.

Carlos Manessi integra el Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat) y la Campaña Paren de Fumigar: “Ningún candidato tomó el tema ambiental, salvo en Santa Fe Carlos del Frade. Es algo totalmente borrado del discurso de todos los candidatos».   

“Ningún candidato tomó el tema ambiental, salvo en Santa Fe Carlos del Frade. Es algo totalmente borrado del discurso de todos los candidatos».   

Manessi disiente con un lugar común: “No hay dos modelos de país. Eso es un discurso. Hay un solo modelo de país: extracrtivista, a full, y con la naturalización tremenda por parte de muchos sectores de la sociedad”. Sobre los resultados electorales: “Se notó una abstención muy alta, que tiene que ver para mí con lo económico y lo ambiental. Sólo hay discursos vacíos. Cuando Alberto Fernández estuvo en la Cumbre por el clima, escuché un rato y me fui, porque notabas que era puro maquillaje, pura actuación”. Le parece un hecho emblemático el encuentro entre Fernando Chino Navarro, funcionario oficial y miembro de Movimiento Evita, con Gustavo Grobocopatel, llamado el “rey de la soja”: “Es un símbolo de la época. Uno de los referentes principales de un movimiento social con un frente agrario, con el que trabajamos, negociando con Grobocopatel que sabemos lo que significa desde el punto de vista del agronegocio, la concentración económica, los transgénicos y las fumigaciones. Juro que no encuentro palabras para decir lo que siento frene a esas actitudes”. Cree Manessi que el concepto de cambio climático incluye problemas como los agronegocios, la megaminería, el fracking, la pesca. “Ese  es uno de los principales problemas de la humanidad en estos tiempos, pero ningún político habla de eso. Lo que sí hacen es puro maquillaje, pero si me apurás  el gobierno de Alberto Fernández no sé si es más extractivista que el de Macri. Y del mismo modo fue el kirchnerismo el que permitió y promovió la expansión del negocio sojero. Entonces no hablemos de dos modelos de país, si seguís insistiendo con un modelo de atraso, de muerte y de enriquecimiento de los de siempre”.

Los espectadores del show

Otras palabras.

Bruno Di Mauro, del Movimiento de Empresas Recuperadas: “Están por chocar una calesita en la cual el único que no tiene cinturón de seguridad es el pueblo. Hay que bajar la confrontación estúpida y realmente sentarse a componer. El mismo pueblo no pudo construir la dirigencia necesaria para representar sus intereses, y hoy lo mejor que tenemos para frenar al neoliberalismo es este gobierno y hay que bancarlo. Nos gustaría que fuera una transición mucho más fiel a nuestros intereses, pero hay que defenderlo y dejar tanto circo por unas PASO de medio término, que no son el principio ni el fin de nada: todavía falta mucho”.

Una joven militante de La Cámpora, que estuvo fiscalizando el domingo negro para el oficialismo. “Hay algunos que son muy buenos para generar unidad en el café, pero trabajar en la gestión o generar políticas para la gente, les cuesta mucho”. Sobre los posibles cambios en en gabinete: “Es una puja de poder típica de un gobierno de coalición: sectores que vienen de organizaciones políticas y sociales son las que mejor saben lo que está pasando”. Defiende obviamente a los ministros cercanos a Cristina, y no defiende obviamente lo contrario.

Un militante del Movimiento Evita desgrana un análisis sobre las pre-elecciones: “Hubo un mal análisis de la realidad, a partir del cual se prendieron actitudes dentro del peronismo que no suman”. ¿Cuáles? “La frivolidad y la carencia de un discurso político fuerte en la campaña orientado a la necesidad económica. La desconexión con la base social de la sociedad produce que no veas venir la cachetada, y construís un relato como si no hubieran necesidades reales y concretas, urgentes”.

«La desconexión con la base social de la sociedad produce que no veas venir la cachetada, y construís un relato como si no hubieran necesidades reales y concretas, urgentes”.

Menos politizado (o no) el domingo al mediodía en tres grupos de WhatsApp de jóvenes corre la misma frase: “Ya fue, si hay mucha cola ni voto”. En uno hasta se aclara de cuánto era la multa sino ibas: de $50 a $500. La sensación: “Si total es lo mismo, no nos sentimos convocados”. En los mismos chats, esta sensación empezó a revertirse con los resultados que favorecieron a la derecha.  

El martes a la noche, en una cena de amigas – dos madres- se habla de:

-Precios de alquileres, y la suerte que tiene una a la que no le aumentó tanto como la inflación.

-Que se dividen para ir cada una y al mismo tiempo a dos supermercados mayoristas. Mientras compran, se llaman por teléfono para ver en cuál de los dos lugares está más barato cada producto que necesitan.

-El maltrato que sufrió una de las contertulias en un trabajo que había sumado extra cuando necesitaba sí o sí más dinero para pagar el impagable crédito UVA.

-Se analiza mandar a hijes a jornada completa para poder trabajar más.

Los Tiempos de Estrés parecen llegar hasta un cumpleaños de seis: una mamá cuenta que está brotada -espalda, pecho y cuello, y tuvo que empezar tratamiento. Otra madre cuenta que se le empezó a caer el pelo: también, estrés.

Elena, mamá de dos niñas. “El pueblo con su voto parece ya haber cumplido su cometido y no está esperando mucho cambio. Y ganancia menos. Los titulares sobre aprietes y renuncias dentro del mismo kirchnerismo generan una amarga victoria para muchos”.

Elena medita: “Me resulta raro este caos en el que cayó el gobierno tras la elección. Como si el resultado hubiera sido impensado, como su no tuviera un plan de acción ante un resultado así. Mi corazón que mantiene intacto el deseo revolucionario de mi juventud. No me inquiean tanto estas turbulencias políticas. Lo que sí me inquieta es que perdí esperanza de que este cambio nos traiga mejoras reales al pueblo. Parecemos simples espectadores que sólo importan a la hora de pagar la entrada del show”.

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Que no haya sido en vano el dolor: el conmovedor cierre de El Cuarto de Lucía en La Manzana de Las Luces

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La instalación El Cuarto de Lucía se despidió -tras un mes de exhibirse en La Manzana de Las Luces- con una ceremonia que combinó arte, música y reclamo de justicia. Las voces de Lula Bertoldi y Brenda Martin de Eruca Sativa, el hip hop de La cultura está en el barrio, las infancias de la organización Niñez y Territorio protagonizaron el cierre, que también contó con una llamada candombera por las calles de San Telmo. Las voces de familiares sobrevivientes de femicidios. Y las palabras de la familia de Lucía: “Este cambio lo vamos a lograr porque estamos unidoa”.

Realización audiovisual: gonzalo villalobos.

En la tarde de un viernes nublado, el histórico patio de La Manzana de Las Luces está muy concurrido porque es el último día en que se puede visitar El Cuarto de Lucía y se programó un encuentro de despedida. El patio dio cobijo a decenas de niñes que hicieron una larga fila para entrar al Cuarto: el movimiento Niñez y Territorio, que pone el foco en las infancias, trasladó a les niñes desde Fiorito. Sobre las baldosas dibujaron en una bandera blanca el rostro sonriente de Lucía Pérez y escribieron sus nombres alrededor. La ofrenda fue entregada a la familia. También están presentes integrantes de la Campaña Nacional Somos Lucía, el grupo de hip hop La Cultura está en el Barrio y la murga estilo uruguayo La Gorda Nelly, que llegaron en micros muy temprano desde Mar del Plata para asistir a la ceremonia final.

El director de la Manzana, Gustavo Blazquez, dio inicio: “Para nosotres es un orgullo haber reabierto La Manzana de las Luces con El Cuarto de Lucía. Este es un intento de reparar los propios daños que el Estado produce. Todo femicidio es evitable. Tenemos que trabajar y luchar para eso, el arte y la cultura sirven para eso”.

Tomó la palabra Marta Montero, la mamá de Lucía: “Un mundo mejor le queremos dejar a ellos —dijo, señalando a les niñes que estaban a su lado—. Este es el mundo mejor que necesitamos, este es el cambio que queremos. Por eso luchamos con El Cuarto de Lucía y por tantas Lucías que nos han llevado. La lucha es de todas y de todos, la lucha no tiene color político, es nuestra, es de las personas que todos los días salimos a pedir un mundo mejor. Queremos que ellos puedan salir, puedan ir a la escuela, ser felices, como era Lucía. Este cambio lo vamos a lograr entre todos”. Marta les agradeció el regalo de la bandera “que hicieron todos juntos con tanto amor”. Y aclara: “Con Guillermo hacemos todo desde el amor, no desde el odio. Pedimos justicia para Lucía, no venganza”.

Fotos: Lina Etchesuri.

Marta abrazó a Luna, hija de Analía Aros, asesinada en Mar del Plata y explicó que la mamá de Analía no pudo asistir. Luego fue pasando el micrófono para que les familiares se presenten. Gustavo, el papá de Natalia Mellman, se refirió al femicidio de su hija de 15 años raptada por policías en Miramar en 2001, por el que tres policías fueron condenados a reclusión perpetua y ahora están pidiendo la libertad condicional. “En este camino he conocido a muchos familiares y todos estamos en la misma situación, en la búsqueda de justicia. Esta lucha feminista va a ser transformadora”. Continuó Miguel Osorio, papá de Cristian, desaparecido en Mar del Plata en 2018 cuando se hundió el buque pesquero Rigel: “Seguimos peleando contra la injusticia, casi a tres años de la desaparición de mi hijo, no hemos recibido los certificados de presunción de muerte, ni las pensiones que corresponden por ley a las madres, a los hijos. Estamos con una herida abierta, vamos a luchar para que las cosas mejoren”.

Elena de la Hoz, familiar de Marcelo Islas, desaparecido hace más de cuatro años en el hundimiento del pesquero Repunte, cuenta que el juez no termina la etapa de instrucción. “El dolor es el mismo. Cada uno desde su lugar pide justicia por su ser querido”.

Fotos: Lina Etchesuri.

Matías, hermano de Lucía Pérez, se sumó al pedido de justicia “por nuestros muertos que desde algún lado nos deben estar viendo y para que no quede en el olvido”. Alfredo Barrera, el papá de Carla Soggiu, contó del martirio que sufrió su hija por parte de su ex marido. Carla fue encontrada en el Riachuelo, luego de activar tres veces el botón antipánico. Martín, hermano de Agustina Fredes, asesinada hace cinco años en Mar del Plata: “No existe la justicia, no la atienden a mi madre, pasan los años, estas chicas ya no están”.

Daniel Basaldúa, papá de Cecilia, asesinada en Capilla del Monte, dijo: “Cecilia era una viajera, una deportista. Viajó durante cuatro años y medio por toda Latinoamérica. Era una persona libre. Volvió un año antes de la pandemia, pasó las vacaciones con nosotros. Cuando empezó la pandemia se fue a Córdoba a escribir un libro y no pudo hacerlo. La estuvieron buscando durante veinte días hasta que apareció muerta. La justicia es corrupta, agarraron a alguien inocente que por ser humilde lo metieron preso. Los culpables andan dando vueltas por ahí. La unión hace la fuerza, pedimos que nos reciba el señor Presidente para que le contemos todo lo que estamos pasando”.

Carla Ventura contó que a su hermano Octavio le pegaron un tiro en el pecho para robarle el celular en 2018. Los jueces Pablo Viñas y Facundo Gómez Urso, los mismos que liberaron a los asesinos de Lucía, liberaron al asesino de su hermano. Susana Reyes, mamá de Cecila Basaldúa agregó que el cuerpo de su hija aún sigue en la morge de Córdoba y que la fiscal Paula Kelm quiere enjuiciar a una persona inocente. La hermana de Agustina Fredes, Diana, aseguró que “es una herida que nunca cicatriza, esto tiene que cambiar y es entre todos”.

Por último, Guillermo Pérez, papá de Lucía agradeció a la Mazana, a todes les presentes y gritó: “Fuerza que estamos unidos”. Los aplausos y los gritos repetidos de justicia retumbaron en el patio de la calle Perú: “Somos muchos, no nos van a derrotar”.

Llegó el momento de la música y la primera intervención fue la del grupo marplatense de hip hop La Cultura está en el Barrio, que con voces, guitarra, bajo y batería le pusieron ritmo de rap al atardecer de San Telmo. El primer tema fue Ella, y siguió Ya no nos calla nadie. Para el tercer tema Somos Lucía se acercó al escenario la murga estilo uruguayoLa Gorda Nelly e invitaron al público a sumar sus voces. Para ello, repartieron hojas con la letra impresa. Dice el estribillo: Danos fuerza que tu luz nos guía / alzamos la voz porque Somos Lucía / Estamos luchando como vos lo harías / Esto no se para hasta encontrar justicia.

Fotos: Lina Etchesuri.

Luego y a capella, se escuchó la voz de Lula Bertoldi, la cantante de Eruca Sativa, quien interpretó el tema de Fito Páez Yo vengo a ofrecer mi corazón. “Es para mí una emoción muy grande estar acá aportando música, arte y palabras que están en las canciones, para decir algo que no se puede decir. La música tal vez sea un canal para poder expresar algo de todo esto que se vivió hoy”, dijo Lula. Junto a Brenda Martin, también de Eruca Sativa tocaron y cantaron Creo, que dice: “Seremos primavera, que no haya sido en vano el dolor”.

El último tema fue un pedido de Marta. “Es una canción que nos acerca, como sobrevivientes, como personas que renacen. Lucía está renaciendo en cada une de nosotres, cada una de estas personas que hoy no están y lo único que necesitan es justicia”, afirmó Lula antes de cantar Como la cigarra, la emblemática canción de María Elena Walsh.

Fotos: Lina Etchesuri.

Apenas terminaron de cantar Lula y Brenda se acercaron a abrazar a la familia y comenzó a escucharse la clave de candombe desde la carpa ubicada detrás de la instalación del cuarto de Lucía. Algunas chicas repartieron pequeños carteles con el rostro de Lucía. En fila, las candomberas y sus tambores colgando, se fueron acercando e invitaron al público a seguirlas. Salieron a la calle con su música de raíz afrouruguaya, doblaron por Adolfo Alsina, luego por Bolívar, Moreno y nuevamente Perú. La vuelta a la Manzana incluyó danza y también los cantos de las chicas de la Campaña Somos Lucía que brotaron en las marchas que la marea verde emprendió para luchar por sus derechos. El derecho a elegir, el derecho a vivir.

La alegría de la percusión, a cargo de Kuyén Tambor, desembocó en el gran espacio empedrado contiguo al patio, donde se formó una ronda espontánea. Luego del candombe, cantó la murga La Gorda Nelly con el acompañamiento de redoblantes y platillos. Marta y Guillermo volvieron a agradecer, a pedir justicia por Lucía y la murga siguió cantando.

Fotos: Lina Etchesuri.

El cuarto de Lucía se despidió de La Manzana de las Luces con la certeza del valor indiscutible de lo colectivo. Las familias se saben acompañadas y eso las alivia y fortalece. Una vez más el arte es el soplido tibio que acaricia las heridas, el pequeño brote al extremo de la rama que parecía seca. Como cantó Lula Bertoldi, este encuentro selló una promesa: Seremos primavera. Y como aseguró el grito incontenible del rap: Esto no se para hasta encontrar justicia.

Que así sea.

Ni Una Más.

Fotos: Lina Etchesuri.
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