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Luciano Arruga: Algo habrá hecho

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Caso testigo que revela hacia dónde se dirige hoy la violencia del Estado, se cumplió un año de la desaparición de Luciano Arruga, adolescente de 16 años de quien nada se sabe desde el 31 de enero de 2009, cuando fue interceptado por la policía bonaerense en Lomas del Mirador. Las sospechas sobre la policía, no sólo por su desaparición sino por el “reclutamiento” de chicos para delinquir, mientras las voces de siempre piden más “mano dura” y criminalizan a los chicos pobres con la versión actualizada del “algo habrán hecho”. Los políticos y el poder judicial en medio de estas cuestiones, y un informe completo sobre lo ocurrido.
El próximo 28 de febrero Luciano cumpliría 18 años, lo cual motivará nuevos actos como el realizado el realizado el 29 de enero. Se trató de la Marcha contra el Gatillo Fácil, la Represión y la Impunidad, con escrache a la Comisaría conocida como “Sheraton” cuando era centro clandestino durante la dictadura, un premio a la impunidad para la intendencia, y un acto en la plaza de San Justo que reunió a familiares de toda clase de situaciones de muerte e impunidad, desde Cromañón (estuvo José Guzmán, padre de una de las víctimas de lo ocurrido aquel 30 de diciembre de 2004) hasta el padre de Rubén Carballo, el chico muerto a golpes durante el recital de Viejas Locas en Vélez.

Vanesa Orieta es la hermana de Luciano, y cuenta a lavaca: “Hay pruebas bastante contundentes contra 8 de los policías del destacamento de Lomas del Mirador, tuvieron contradicciones evidentes entre ellos, pero ninguno está preso, ninguno está procesado, y lo más terrible: siguen trabajando como si no hubiera pasado nada. Se va perdiendo la paciencia”. Los policías sólo aparecen como testigos en la causa.

Vanesa plantea las cosas sin falsas ilusiones: “En un momento comprendimos que Luciano no iba a aparecer con vida. Buscamos el cuerpo. Pero si los policías siguen en funciones, ¿puedo pretender que mi hermano aparezca? La falta de compromiso del sector político los hace cómplices también de la desaparición. Son los que implementan políticas para matar a los pibes de los barrios pobres. Pensar en encontrar el cuerpo sigue siendo una utopía con estos personajes nefastos del sistema político y judicial”. Hay en Vanesa una especie de determinación simbolizada en cuatro palabras: “No abandonaremos la lucha”.

El caso

El día del crimen Luciano Arruga, 16 años, fue a jugar al Sega con dos amigos hasta el mediodía. Volvió a casa, miró a Mónica con media sonrisa de complicidad y le dijo:

-Má, ¿me das algo de plata que salgo un rato?

A Mónica ya le pasaba lo que a tantas madres, que tienen que levantar la cabeza para mirarle los ojos a esos nenes que de golpe les llevan una cabeza de ventaja. Le regaló una sonrisa, y le dio todo lo que tenía: 25 centavos.

Luciano fue al quiosco a comprar un cigarrillo suelto. La señora del quiosco le preguntó cómo andaba. Él contó su proyecto de retomar los estudios. “Quiero regalarle el título secundario a mi hermana”. Tuvo premio: dos cigarrillos más. El chico se quedó como siempre en la plaza República Argentina con sus amigos, a media cuadra de su casa: largas charlas, algún tiro al arco en la canchita, compartir el tiempo de esa tarde de verano, viernes 30 de enero. Volvió a casa ya de medianoche. Sus hermanos más chicos dormían y Mónica lo escuchó, pasaba a buscar su campera blanca. Luciana caminó cinco cuadras para ir a lo de Vanesa, la hermana a la que quería regalarle el título secundario, estudiante de Sociología y en pareja con un joven abogado. No la encontró. Volvía para su casa cuando sobre la avenida Mosconi, de Lomas del Mirador, lo paró un patrullero policial. Había gente en la avenida, que vio cómo lo palparon. Hubo maltrato, cuentan. Dejaron ir al chico, que siguió por el camino de siempre hacia su casa. Nadie sabe si Luciano se dio cuenta de que el patrullero lo venía siguiendo. Ya era la madrugada del sábado. En Perú y Pringles, la esquina de la placita, dos testigos que no declararon todavía en la causa vieron que un chico de campera blanca era golpeado y metido a la fuerza en un vehículo policial del destacamento de Lomas del Mirador. Una vez en el destacamento, otro testigo lo vio golpeado y ensangrentado.

Ese es el crimen: desde aquel 31 de enero Luciano Nahuel Arruga desapareció.

Entre los protagonistas que rodean a este caso -símbolo de lo que son los desaparecidos del siglo 21- se mueven la policía, el poder judicial, los gobiernos, los vecinos, los medios: y la lista recién empieza. El simple arte de la curiosidad lleva a preguntas como ¿qué pasó? ¿dónde está? y ¿quién tiene la culpa?

La frontera

El barrio 12 de Octubre es apenas una manzana dentro de Lomas del Mirador. Todos lo llaman “La 12 de octubre”, porque es una pequeña villa, con sus pasillos angostos y sus casas hechas con más pulmón que arquitectura. Enfrente está la plaza República Argentina, y por las otras calles hay chalets y casas más o menos coquetas, con jardines, enrejadas, alguna que otra 4 x 4. Una frontera es la calle Perú. En una esquina está la humilde casa de ladrillos de Mónica Alegre, la mamá de Luciano. Cruzando Perú, se levanta el chalet de tres plantas de Gabriel Lombardo, repartidor de alimentos en el barrio, y creador de valmi (Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador). Lombardo fue uno de los propulsores de la creación del destacamento policial ubicado en la calle Indart, y cumplió el rito de cortar la cinta de inauguración del lugar en 2007, entre sonrisas y aplausos uniformados.

Pararse en el medio de la calle Perú genera una sensación extraña: ambiente tranquilo, y un salto de desigualdad de las veredas enfrentadas. Cualquiera que ande por allí sabe que cada 20 ó 30 minutos aparece un patrullero.

La casa de Mónica no tiene baño, y allí vive con sus dos hijos menores Mauro y Mario. Trabajaba como empleada doméstica, pero ya en 2008 se fue quedando sin empleo. Vanesa Orieta es la hija de su primer matrimonio, trabaja en una empresa de Morón, va por 2° año de Sociología en la UBA “y para Luciano era el amor de su vida”. El novio de Vanesa, Damián Piraino, es junto a Juan Manuel Combi uno de los abogados de la causa.

Luciano es un chico divertido, con humor, pero es hincha de River. Mónica asegura que en los últimos años lo ha visto llorar por esa causa (cosa que puede confirmar cualquier simpatizante del club) pero con aguante: siempre pensó en tener un hijo varón, al que llamaría Enzo (por Francescoli) Ramón (por Díaz). “Horrible nombre” se ríe la madre. Luciano trabajó en una empresa fundidora de metales. Eso le permitió comprarse ropa, pantalones anchos, gorra. Mónica no recuerda durante cuánto tiempo estuvo en la fundidora. Le pregunta a Mario (13 años): “Trabajamos hasta octubre del año pasado, él 12 horas, y yo 7” dice entrecortado antes de salir corriendo. “Le hace mal hablar de su hermano” dice Mónica, una mujer bajita, cálida, que oscila entre las sonrisas y las marcas que toda esta historia le van dejando en el ánimo.

Doce horas de trabajo, que además escaseaba. Por eso Luciano salía a cartonear con sus amigos de la plaza. “Con la plata se compraban un sándwich de milanesa, una bebida, unos cigarrillos”. El chico cuidaba de sus hermanos cuando Mónica no estaba, les preparaba la leche o el mate cocido, sabía hacer tortillas de papa, iba a buscarlos a la escuela. El padre los había abandonado cuando él tenía 6 años. La nueva familia tipo: Mónica jefa de hogar, Luciano hombrecito de la casa. “Siempre le decía que tenía que mejorar el léxico. Hablar bien. Viste cómo son los chicos: bolú, bolú, todo el tiempo. Por eso también pensaba volver a la escuela”.

Estaba aprendiendo a tocar una guitarra criolla que le regaló Vanesa, le gustaban los Redonditos de Ricota e Intoxicados, todo mezclado con cumbia colombiana. “Me cantaba y hablaba de las letras de amor de las cumbias”. ¿Estaría preparando el terreno? César tiene un quiosco y vende choripanes dentro de La 12, describe a Luciano como “un pibe excelente, de lo mejor que hay acá” y cuenta lo siguiente: “Una vuelta vino muy serio y me dijo: Don César, necesito hablar con usted porque quiero ser el novio de su hija y preciso su permiso”.

Los chicos tenían su esquina favorita, en Perú y Arriola. Mónica muestra lo que hizo su hijo cuando el asfalto todavía no estaba seco. Se lee “Luciano” junto al cordón. De puño y letra, con una maderita, le puso la firma a “su” esquina. En la frontera.

La oferta

Mónica vio un día de 2008, en la parada de su hijo y sus amigos, a un señor de pelo corto que manejaba un automóvil blanco. Luciano le contó algo de lo que estaba ocurriendo. Algunos chicos conocidos de otra villa cercana, la Santo Vega, le habían presentado a ese hombre, un policía, que le ofreció trabajar para él. Todo indica que esos chicos ya lo hacían, y Mónica misma cuenta que Luciano alguna vez les vio un revólver. “Él escuchaba y veía, pero nunca delataba a nadie. Me contaba algunas cosas como para que yo supiera”, revela Mónica, que cuando quiso saber más recibió esta respuesta: “No preguntés ma, que cuanto menos sepas, mejor”. El grupo de Luciano se completaba con Ari, Oscar y Timé. Se diferenciaban de los chicos de la Santo Vega justamente en esas relaciones, y en el asomo al mundo delictivo. “Los amigos de Luciano no te sacan un centavo ni aunque lo dejés arriba de la mesa”.

Con fama de buen chico, tranquilo, no bocón, sin antecedente alguno, Luciano era candidato en cualquier “casting” del rubro delictivo. Para los “empleadores”, a los 16 años los chicos son presuntamente más fáciles de sacar de la cárcel y, por natural inexperiencia, más controlables. “Por lo que me contó, el policía le dijo que si trabajaba para él nos iba a garantizar que nosotros estuviéramos bien” cuenta Mónica. Luciano rechazó la oferta. El hombre insistía. Mónica reconstruye el diálogo como se lo contó su hijo.

-Pero vos sos un gil, podrías vestirte bien, andar con ropa de primera, con las mejores zapatillas…

– No, loco, si quiero zapatillas se las pido a mi hermana.

– ¿Qué, te gusta andar viviendo de las mujeres a vos?

– Y bueno, cuando uno es lindo hay que aprovechar…

Así quiso salir del brete, con su humor veloz y estilo. No funcionó. “Después de eso lo empezaron a perseguir. Y pasó lo de septiembre”.

Luciano Nahuel Arruga fue detenido en septiembre de 2008 y llevado durante varias horas al destacamento de Lomas del Mirador. No es una comisaría ni una cárcel, por lo cual mantener a alguien allí detenido es ilegal. Lo tuvieron en la cocina. Vanesa lo escuchó gritar por los golpes que le daban y denunció que su hermano fue amenazado del siguiente modo: “Negro de mierda, te van a violar en la 8ª y vas a aparecer en un zanjón”. Mónica presenció cómo al salir, su hijo discutía a los gritos con uno de los uniformados, y lo señalaba como uno de los golpeadores. “Lo calla usted o lo callo yo” le dijo el policía mirándola. Le adjudicaban el robo de dos celulares, típica acusación comodín de la policía -y nunca comprobada- para justificar la “demora” del joven. Los moretones y la renguera por los golpes, comprobados en el Hospital de San Justo, van a la cuenta de la sistemática tradición de las “fuerzas del orden”. Mónica: “A partir de ese momento dejó de salir a cartonear por el miedo. No fue más a bailar. Luciano, para ellos, era una piedra en el zapato”. El mensaje era evidente, y en términos de El Padrino (Ford Coppola) se manifiesta así: “Son ofertas que no se pueden rechazar”.

Luciano se repuso de los golpes de septiembre, trató de seguir su vida. Proyectó volver al secundario, acaso como un modo de acercarse más a su admirada Vanesa. A los 16 años, o a cualquier edad, nadie debería tener el destino marcado.

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Desaparición y lavandina

Pablo Pimentel, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza, ha declarado lo que es público y notorio: “No es un caso aislado, en muchos barrios los policías reclutan pibes para robar, y les liberan zonas”. El método es idéntico al de los tiempos de la dictadura: la propia policía elige un blanco, “libera” la zona para que no aparezcan ni por error otros policías, y para que los ladrones-socios puedan actuar. Hace 30 años se usaba para que militares y policías no se tropezaran entre ellos al secuestrar personas.

Los abogados de la causa dan por probado que Luciano fue levantado por la policía en la esquina de Perú y Pringles, frente a la placita. Peritajes posteriores demuestran que estuvo en el destacamento de Lomas del Mirador. Mónica asegura que al menos un testigo lo vio: “Yo no leí el expediente, pero lo que me dijeron es que ese testigo vio a Luciano golpeado y ensangrentado. Que lo colgaron como de un gancho. Un preso dijo que tuvo que limpiar la sangre de las paredes y del piso” explica Mónica en el único momento de la charla en el que no logra contener el llanto.

No sabía nada de esto cuando, con angustia, fue al propio destacamento, el 31 de enero, a denunciar que su hijo no había vuelto a casa. “Quedate tranquila que debe estar con alguna minita” le contestaron. “Ví al mismo policía que había visto en septiembre, haciéndose el que escribía algo y sin mirarme. Apenas me dijo que cualquier novedad me llamarían”. Le tomaron una declaración pero no le dieron copia. Vanesa fue a reclamar esa copia, y se encontró con el penetrante olor de la lavandina en medio de un metódico ataque de limpieza del destacamento.

Un oficial de apellido Herrera se mostró comprensivo, quedó a disposición de la familia, y ayudó a pegar volantes de búsqueda de Luciano: “Después me di cuenta que estaba cerca no para ayudarnos, sino para vigilarnos”.

Un método habitual desde los años 70 es el enloquecimiento sistemático de los familiares. En este caso apareció un misterioso anónimo diciendo que Mónica tenía que entregar droga para recuperar a Luciano. La Dirección Departamental de Investigaciones (ddi) se le instaló en la casa. “Ponían el rastreador de llamadas y todas esas pelotudeces para armar circo” se enoja Mónica. Hubo un llamado de un tal Leo, preguntando si Luciano “era sano” y sugiriendo “buscar entre los amigos”. A la abuela de Luciano la llamaron un día a las 3 de la madrugada simulando ser de la oenegé0 Missing Children. Mónica recibió otra visita extravagante, de dos sujetos de más de 25 años, vestidos de un modo demasiado formal para ser amigos de Luciano, diciendo que lo conocían desde hacía tres años, de un boliche de Isidro Casanova. Luciano tenía 13 años en ese momento. Los Superagentes argentinos suelen mezclar lo perverso con lo patético. Mónica: “Todo era una burla para despistarnos”.

La causa cayó en manos de la ufi 7 (Unidad Fiscal de Investigaciones) a cargo de Roxana Castelli. En términos sintéticos y comprensibles, durante 35 días que hubiesen sido cruciales, esta señora no hizo prácticamente nada. Mónica: “Mató 35 veces a mi hijo”. Pimentel presentó una denuncia por inacción de la fiscal Castelli, y se logró pasar las actuaciones a la ufi 1 de la fiscal Cecilia Cejas, que en poco tiempo logró que un expediente de un cuerpo pasara a tener quince, tomó más de 50 declaraciones, 25 de ellas de policías, y quizás logre determinar qué ocurrió. Confirmó con los sistemas de identificación policiales que un patrullero estuvo esa noche varias horas en un descampado cercano. Los peritajes con perros parecieron confirmar que Luciano estuvo en el patrullero, y en el Destacamento. Ocho oficiales y policías fueron removidos de su cargo (los apellidos que se dieron a conocer son Sotelo, Borrego, Herrera, Vázquez, Fekter, Márquez, Díaz y Zeliz) y han sido careados en los últimos días.

El Sheraton

El abogado Juan Manuel Combi representa a la familia de Luciano, junto a Damián Piraino (pareja de Vanesa). Combi también relaciona permanentemente pasado y presente de las desapariciones. La comisaría 8ª fue uno de centros clandestinos de detención y torturas de la Policía Bonaerense, al que llamaban Sheraton. Fue dirigido en aquellos años por Leopoldo Luis Baume, responsable por la desaparición del artista Héctor Oesterheld, autor de El Eternauta.

Sobre el hecho en sí de la desaparición, Combi razona: “No tenemos la principal prueba, que es el cuerpo. Si hay algo que enseñó la dictadura es que si no hay cuerpo, no hay verdad”.

La desaparición en sí misma demuestra un hecho institucional, que exige planificación, una organización capaz de ocultar a una persona viva, o de eliminar un cadáver, contactos policiales y judiciales. “El Estado es el único que puede materializar una desaparición hoy en día. Un cuerpo desaparecido es un cuerpo violentado por el sistema”.

-¿Qué presión ejerce ese Estado ya en la instancia legal?

-Hay muchos testigos que todavía no quisieron declarar en la causa, porque la policía está metida todos los días en el barrio. No es fácil declarar en su contra. Hubo amenazas a la familia, a los abogados, a los testigos y hasta a los organismos.

-¿Hay otras denuncias en el barrio?

-Testigos en la causa de Luciano declararon que cada vez que fueron detenidos en la Comisaría 8ª, de la que depende el destacamento, los colgaron de las rejas hasta que se les dormían los brazos y ahí les empezaban a pegar. Un chico de 14 años declara en una denuncia haber sido quemado con cigarrillos. Estamos hablando de torturas.

-¿Qué ayudó a que el caso de Luciano se conozca y no muera en denuncias puntuales?

-La familia. Eso hizo la diferencia. ¿Cuántos Lucianos hay y no lo sabemos? ¿Cuántas familias no saben ni dónde queda un tribunal y no sabe que no hay que hacer la denuncia en la policía? Seguirá habiendo desaparecidos de este tipo, es tan cierto como lamentable, pero también habrá gente que luche por ello como esta familia.

Combi considera que tanto el caso de Luciano como el de Jurlio López son advertencias. “Señales de que el sistema funciona con impunidad en medio de la desigualdad. La gente que lucha por la seguridad de llevar el pan a su casa no tiene los mismos derechos que la que quiere seguridad para su 4 x 4”.

Combi agrega lo que se percibe desde hace años: “Quien no reconozca que la policía opera como una fuerza delictiva, es un hipócrita”.

Como Argentina obliga a aclarar obviedades, hagámoslo. Luciano y sus amigos parecen ser según todas las versiones un grupo tranquilo, y no hay prueba alguna de que hayan delinquido. Pero aún en el caso de un delincuente, el mecanismo de la desaparición, la tortura y el homicidio sistemático por parte de las fuerzas de seguridad y sus cómplices que integran el Estado, es lo perverso en estado puro: el crimen perfecto.

Susana y el mirador

Gabriel Lombardo es uno de los personajes del barrio. Ha asegurado en todos los medios que le pusieron un micrófono adelante que ha sido asaltado 39 veces, creó valmi y desde ahí promovió la creación del destacamento bajo sospecha. Sería de los que lleva el pan a su casa, ya que es repartidor de alimentos y en particular de pan Fargo, según cuentan en el barrio. Su enorme chalet fue sede de su encuentro, en plena campaña, del entonces candidato Francisco De Narváez, que le terminaría ganando las elecciones provinciales a Néstor Kirchner. En ese mismo chalet, en general los viernes, recibe con generosos asados al personal del Destacamento, aunque no es muy claro si sigue recibiendo a los que fueron removidos a raíz de la desaparición de Luciano. El señor Lombardo no es de los preocupados por el qué dirán. Ha declarado al diario La Nación: “Me dirán nazi o fascista, pero los malandras están en las villas”.

La declaración-acusación o como se la quiera llamar, fue cometida como consecuencia de la desaparición de Luciano Arruga, convirtiendo a Lombardo en emblema explícito de la criminalización de la pobreza y los reclamos de mano dura. Lombardo también apareció con dos teorías televisivas: a) Luciano estaba en Córdoba; b) estaba en la villa 1-11-14 de Bajo Flores (otro blanco preferido de la gente a la que le dirán nazi o fascista).

La arenga de Lombardo se incrementó al infinito cuando también en Lomas del Mirador fue asesinado Gustavo Lanzavecchia, más conocido como Gustavo Damián, florista y decorador de la presentadora Susana Giménez. Lanzavecchia fue apuñalado, amordazado y arrojado a la piscina de su casa. Esto provocó que la señora Giménez reclamara la pena de muerte, aunque luego se desdijo, propuesta reproducida por otras personas de la misma índole y edad, como el músico Luis Alberto Spinetta, entre otros. Fue el 27 de febrero. El 3 de marzo hubo otro crimen, el de Hernán Landolina, personal trainer de Guillermo Cóppola, asesinado de un balazo en la cara.

Paradojas:

1. Pese al refuerzo policial, al Destacamento y a los Vecinos en Alerta, los crímenes siguieron ocurriendo en Lomas del Mirador. Tal vez sea una casualidad.

2. Ocurrieron muy cerca de la desaparición de Luciano, cuando se veía que la causa dormida en la ufi 7 pasaría a activarse en la ufi 1. Lograron exacerbar a eso que se llama “opinión pública” mientras los medios ninguneaban la desaparición del joven y Lombardo hablaba de “malandras en las villas”. Tal vez sea otra casualidad.

3. Si se sigue el razonamiento del presidente de la apdh, y del abogado Combi, los destacamentos, refuerzos policiales y pedidos de mano dura, tienden a ser estúpidos, perversos, o a incrementar aquello que dicen combatir. Si hay zonas liberadas para chiquilines y adultos que trabajan a cuenta de instituciones policiales impregnadas por el delito, reforzar y cebar a esas instituciones sólo provocará más de lo mismo, y cada vez más impunidad para hacerlo.

Los familiares y organizaciones que están impulsando el caso han puesto luz también sobre la actitud de los medios. Vanesa escribió una carta al gobernador Daniel Scioli en la que menciona las falsedades publicadas por el diario Clarín y algunos de sus periodistas. Pero también denunciaron de qué modo los actos y reclamos por la desaparición de un chico de 16 años fueron sistemáticamente ignorados por toda la corporación mediática, incluyendo la oficial. Karma argentino: los desaparecidos siempre vuelven a desaparecer.

El escrache

Ari es amigo de siempre de Luciano. No se llama Ari, pero tiene miedo, y no quiere cámaras ni grabadores cerca. “Todavía estoy esperando que un día el boludo aparezca” dice. “Pero no soy necio. No descarto que le haya pasado lo peor”. La policía lo ha venido parando durante estos meses. “Algunas semanas, todos los días”. Ari reconoce sus diferencias con el grupito de la villa Santo Vega: “A nosotros no nos interesó nunca lo que hacen ellos. No te voy a negar que nos fumamos un porro, que estamos en la calle, pero somos tranquilos. Creo que ese puede ser el problema”.

Ari cuenta que un día Lombardo lo insultó (el ya clásico “negros de mierda”) y lo amenazó. Entre los vecinos no se encuentran otra voces contra los chicos del barrio, aunque una señora sesentona, de lentes oscuros que sacó a pasear de una casa un tanto ostentosa a su caniche negro, me dijo algo peor ante la consulta por Luciano. Algo que nunca creí que iba a oír a esta altura: “Yo no lo conocía. Pero algo habrá hecho”. ¿Cuántos pensarán así, como justificación del crimen? ¿Y cuántos de los que no lo piensan hacen algo para evitarlo?

A fines de septiembre hubo un escrache en Lomas del Mirador, a la Comisaría 8ª (el centro clandestino de detención Sheraton) de la cual depende el Destacamento responsable de la desaparición de Luciano Arruga. Intervinieron las Madres Lìnea Fundadora, h.i.j.o.s, la Mesa de Escrache, la cta, suteba, centros de estudiantes, partidos de izquierda, organizaciones de abogados. Así quedó planteado el problema, frente al cual cada uno debe pararse: el “algo habrá hecho”, o el escrache. La apuesta a la segregación y la muerte, o a encontrar formas de convivencia en las que la palabra “justicia” no parezca una broma.

Luciano Arruga sigue desaparecido. En Perú y Arriola, frente a la placita, imprimió riéndose su nombre en el asfalto. Y a la sociedad, a cada uno de nosotros, cada día que pasa, nos imprime una pregunta.

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165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”

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165 trabajadores y trabajadoras de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fueron despedidos ayer sin ningún tipo de explicación. Muchas de ellas son personas discapacitadas. Ocurre luego de que el propio Presidente se burlara de las personas con síndrome de down. Hoy desde las 12 hs hubo una movilización en la sede del barrio de Nuñez para visibilizar el tema y pedir la reincorporación. Compartimos los testimonios de dos de las trabajadoras despedidas, una de ellas no vidente y otra con un bebé y en tratamiento psiquiátrico.

Fotos y testimonios: Juan Valeiro

Más de 165 personas que trabajaban en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fueron despedidas ayer mediante el sistema de administración estatal GDE. 16 de ellas son discapacitadas, algunas cuentan con más de 20 años de antigüedad, entre las despedidas hay mujeres embarazadas, y también fueron echados delegados sindicales. Por eso hoy cientos de personas se acercaron a la sede que el organismo tiene en Núñez, y la decoraron con una bandera grande que simboliza el comienzo de una lucha: “No al Ajuste en Discapacidad”.

Convocado por los gremios ATE y UPCN, trabajadorxs, familiares y personas con distintos tipos de discapacidad que habitan el espacio semana a semana realizaron una breve caminata por el interior del predio donde acuden personas discapacidad para realizar distintos tratamientos rehabilitatorios.

La marcha culminó frente al edificio principal donde se le otorgó la palabra a docentes y acompañantes y distintas personas con discapacidad que se vieron afectadas por los despidos y otras que resaltaron la importancia de este espacio. El acto culminó cuando se leyó el comunicado que UPCN le envió a Diego Spagnuolo, director de la Agencia Nacional de Discapacidad, quien hoy se ausentó a trabajar.

Guadalupe Bargiela, 22 años, estudia derecho, es no vidente y desde hace 4 años que trabajaba en la Agencia. Fue despedida ayer, notificada por Gede a las 16hs, aunque ya sabía que estaba “en una lista negra”. Cuenta: “Me enteré de mi despido porque me llamó mi jefe para avisarme que estaba en una lista negra, y despues me notificaron por GDE vía administrativa. Lo cual me parece excelente porque es lo que estaba esperando: una notificación formal. Pero nunca me avisó una persona de RRHH, sabiendo que tienen mis contactos para hacerlo”.

165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”
Fotos: Juan Valeiro

Guadaelpe empezó trabajando en el Programa de Juventudes de la Agencia y luego comenzó a hacer trabajo administrativo, “respondiendo mails a personas en situacion de discapacidad, sobre todo en pensiones”. Cumplía tareas todos los días. ¿Por qué la despidieron? “No hay un argumento. Yo cobré enero, pero a fines de febrero me dijeron que no había presupuesto. Digo, entonces, que el argumento es que somos personas con discapacidad, que el presidente piensa que somos inútiles, que el presidente pone la cara de un gobernador con rasgos de una persona con síndrome de down como un insulto. Es una expresión clara de disca-odio, de disforia hacia el colectivo de personas con discapacidad. Quieren cerrar el INADI que defendió en su mayoría a personas con discapacidad, quieren vaciar la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), pensando y argumentado que las personas con discapacidad no servimos. Las personas con discapacidad venimos de un modelo donde éramos personas a curar o a matar. Y quieren volver a ese modelo. No solamente Milei y sus políticas están avasallando los derechos de todo el pueblo sino también de las personas con discapacidad que somos parte del pueblo. Que somos migrantes, somos LGBT, además de personas disca somos laburantes. Yo soy de Moreno, conurbano profundo, y la realidad es que yo no sé si consigo otro laburo. Una persona sin discapacidad puede ser Uber, puede hacer changas, puede limpiar, lo que fuera. Yo no. Entonces yo si no trabajo en una oficina, o en Discapacidad o dando talleres, o lo que fuera, yo no trabajo. Y la verdad que yo alquilo, tengo que morfar, cambia mi situación de vida. Cambia mucho mi situación de vida por más que haya gente que me puede ayudar. No corresponde a mi derecho tener que pedirles a otras personas que me ayuden. Creo que las personas con discapacidad somos personas de derecho y hoy más que nunca tenemos que estar en la calle. Tenemos que estar en la calle porque este gobierno no va a parar si no ve al pueblo en las calles. Tenemos que estar organizadas y teniendo un plan de lucha. Porque las personas con discas no solamente somos prestaciones o terapias a cubrir, porque van a bajar mucho las terapias, las pensiones, si no hay empleados que resuelvan esas cuestiones. Entonces digo: no solamente somos prestaciones y pensiones, somos también sujetos políticos. La discapacidad es una identidad política. Creo que para una sociedad que nos educa para la discapacidad puertas adentro, percibirse como persona con discapacidad, reconocerse como persona disca, es una identidad política y es una respuesta política.

¿Hay más compañeres con discapacidad despedides?
Sí. Hubieron 165 despedidos, 16 personas con CUD (Certificado Único de Discapacidad), muchas a punto de jubilarse, muchos con cuestiones de riesgo, muchas con licencia y una o dos personas embarazadas.

¿Qué sentiste cuando te enteraste de tu despido?
Yo laburo en discapacidad hace un tiempo largo, y ya sabía que iba a pasar esto. Porque Milei venía diciendo lo que iba a hacer en campaña. Yo ya sabía que iba a pasar. Me la desayuné, lloré un rato, me dolió la cabeza, pero ya lo dicen las Madres de Plaza de Mayo, ¿no? “Hoy lloramos, mañana luchamos”. Así que creo que hay que seguir la lucha, hay que seguir la pelea, llorando, abrazándonos con los compañeros, pero hay que seguir la pelea. Ya lo decía el Indio: el que abandona no tiene premio. Arriba los que luchan.

Carolina Pizarno tiene 18 años de antigüedad en ANDIS. También fue despedida. “Y no me dieron ninguna explicación, me mandaron una nota por GEO y fui echada así. Sin ninguna explicación. Y vine hasta acá sola, antes de que llegue el gremio, para hablar con alguien, para no meter a nada, y hable con una secretaria y no me atendieron. Y hablé bien, con todo el respeto. Hable que tengo un hijo, que tengo un alquiler, es un bebé, estoy sola y no me dan bola”.

165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”
Fotos: Juan Valeiro

¿De qué trabajabas?

Estaba en Pensiones. Y ahora estaba de licencia con ataques de pánico y estoy medicada, por eso también es mi preocupación.

¿Y por que crees que está pasando esto?

Están recortando. Y no saben a quién, dan al boleo. Porque también a un delegado de UPCN no pueden echar y lo echaron. No se puede echar a un delegado y lo echaron, asi que fue al boleo. A la delegada que acompaña a los discapacitados, a los discapacitados también: es algo de no creer. No tienen empatía, no tienen corazón.

Para aquellos que no conocen, ¿de qué se trata este espacio donde estamos hoy?

Acá hay recreación, hay piletas, los discapacitados vienen según su discapacidad y damos todo para que cada uno tenga su espacio para hacer todo. Y cerraron muchas sedes acá adentro. No hay profesores de natación, no hay nada. Sacaron a todos. Entonces los chicos están sin hacer rehabilitación.

¿Cómo te informaron de tu despido?
Me mandaron una nota por mail y me dijeron que me fije en el GEDO. La nota decía: “Carolina: no perteneces más a la agencia de discapacidad a partir del 27 de febrero”. Es decir que hoy no cobro más. 18 años de laburo, y hoy no cobro más. ¿Como hago con mi alquiler, con mis cosas? ¿Ccon mi hijo, chiquitito? Estoy arruinada.

¿Nunca hubo una persona que se comunique con vos?
Nunca, nada. No me dieron una explicación y se esconden. Y hoy Diego (Spagnuolo, titular de ANDIS) no vino, así que bueno… Nadie da la cara.

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UVA: para poner en acción tus proyectos

Diplomado en Periodismo y Comunicación Ambiental Dr. Andrés Carrasco

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Relaciones con la producción, la cultura, los derechos humanos y el futuro.

Además, nos proponemos que el Diplomado resulte un lugar para crear y fortalecer espacios de contacto e intercambio entre las comunidades, la ciencia, las organizaciones sociales, los ámbitos de estudio, la producción y la comunicación.

Participan en cada edición: Myriam Gorban, Water Pengue, Soledad Barruti, Santiago Sarandon, Irmina Kleiner, Remo Vénica, Asamblea No a la Mina (Chubut), Alicia Massarini, Damián Verzeñassi, El Reciclador Urbano, Eduardo Cerdá, Asamblea Popular por el Agua de Mendoza, RENAMA (Red Nacional de Municipios que fomentan la Agroecología), UTT (Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra), Marcos Filardi, Observatorio Petrolero Sur, Asambleas por un Mar Libre de Petroleras, entre otros y otras. 

Algunos de los temas: Naturaleza, Sociedad y Derechos Humanos, Ciencia, ambiente y política, Agronegocios y modelo productivo, Agroecologíca, Nuevas formas de organización social, Nuevos paradigmas de pensamiento, Minería y modelo extractivo, Soberanía alimentaria y cómo todo eso se relaciona con la comunicación, el presente y el futuro.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Seminario de Escritura Periodística

Segundos sábados de cada mes, de 12 a 14 hs

Profesores a cargo: Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Un espacio de entrenamiento en escritura y redacción periodística en una época de abismos. Estudio, reflexión y acción para hacer periodismo en territorio. El acontecimiento como producción en medio del caos. La sensibilidad como valor en tiempos de inteligencia artificial. El movimiento y la pregunta para la descripción y el testimonio. Un laboratorio para hacer trinchera, mientras también escuchamos a quienes nos formaron.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Fotografía y Periodismo

Terceros sábados de cada mes, de 14 a 17,30 hs

Profesores a cargo: Lina Etchesuri y Lucas Pedulla

Un espacio de reflexión, producción y entrenamiento. Un laboratorio sobre las prácticas actuales de la comunicación a través de la producción de imágenes y textos, donde vas a poder desarrollar la mirada propia en un espacio colectivo. Un lugar de preguntas para abrir al pensamiento crítico sobre qué implica la comunicación y la imagen hoy. Y, también, poner a disposición qué herramientas de fotografía nos ayudan para hacer periodismo, y qué técnicas periodísticas nos ayudan a hacer fotografía.

Seguimiento para orientación, envío de materiales, intercambio de trabajos y ejercicios.

Dirigido a fotógrafes, profesionales de los medios de comunicación y no; estudiantes de las carreras vinculadas con la imagen, la fotografía y los medios; y sobre todo, a cualquier persona sensible que le interese transitar esta experiencia de mirar y escribir acerca de la época.

Módulo 1 – Territorio

Poner el cuerpo en la producción de imagen y periodismo. La complejidad y los vínculos. Quiénes son nuestras fuentes. Las imágenes que faltan.

Módulo 2 – Sensibilidad

Qué veo, qué siento, qué escucho. Mirar y escribir con los pies. La piel como primera instancia de comunicación. Entrenamientos para salir del algoritmo.
Modos de mirar: expandir horizontes y cruzar las fronteras del fotoperiodismo hoy. Experiencias artísticas como forma de comunicación.

Módulo 3 – Tiempo

Salir del like para hacer periodismo y la importancia de la producción y el seguimiento en el tiempo.
Explorar distintas herramientas y lenguajes visuales. 
El tiempo en el hacer y la potencia de las imágenes en proyectos de largo aliento.
Imágenes y memoria.

Módulo 4 – Caja de Herramientas

Compartir experiencias y distintos formatos para poder desarrollar crónicas, investigaciones y proyectos visuales y periodísticos.
Lo estético, lo conceptual, lo técnico de las imágenes y las posibilidades de los nuevos soportes.
Adentrarnos en la edición fotográfica como parte de la narrativa periodística.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Diplomado en Medios y Autogestión

Cuartos sábados de cada mes, de 14 a 17.30 hs

Profesores a cargo: Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Un espacio de formación sobre las actuales prácticas sociales de comunicación y un útero de gestación de nuevos proyectos. ¿Cómo se hace? ¿A partir de qué recursos se puede crear otra forma de comunicación? ¿Qué experiencias nos permiten reflexionar sobre sus límites y desafíos? ¿Con qué lenguaje se expresa lo nuevo? ¿Qué ideas nos ayudan a explorar, en lugar de repetir viejos modelos? ¿Y cómo llevarlas concretamente a la práctica para que funcionen y sean sustentables en el tiempo?

Las cuestiones

¿Cómo se hace?
¿A partir de qué recursos se puede crear otra forma de comunicación?
¿Qué experiencias nos permiten reflexionar sobre sus límites y desafíos?
¿Con qué lenguaje se expresa lo nuevo?
¿Qué ideas nos ayudan a explorar, en lugar de repetir viejos modelos?
¿Y cómo llevarlas concretamente a la práctica para que funcionen y sean sustentables en el tiempo?

Módulos

1) Gestión de Medios
Los elementos prácticos e indispensables para concretar y sostener proyectos de comunicación. Gestión, administración, costos, legislaciones, recursos, herramientas.

2) Clínica de Experiencias – Lenguajes periodísticos y expresión
El contacto con quienes lo lograron. Aciertos, errores, exploraciones. La evaluación de los proyectos y las pistas para combinar métodos, intuiciones, sistemas y sueños. En tiempos vertiginosos de cambios culturales, políticos, sociales, productivos y civilizatorios, ¿cómo pensar y actuar? Ideas y prácticas que, más que conclusiones, proponen aperturas.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Teatro

La Escuela de Teatro La Zancada, un grupo de profesionales que trabaja hace más de seis años en la producción, investigación y difusión de la actividad teatral, propone estas disciplinas:

Entrenamiento y Actuación

Creación y Montaje

Creación de Unipersonales

Humor, entrenamiento cómico

Crónicas, relatos y ficciones

Laboratorio de Objetos

Para más información, mandá un mensaje al 11 3650-1677

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Nota

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt

Publicada

el

Tercera entrega del registro colaborativo de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, que se propone así transmitir el valor de la constancia, de los pies en el espacio público, de la gota a gota que orada la piedra, la no violencia contra la violencia, su valor social, su peso histórico, sus 40 años de coreográfico diseño: media hora, todos los jueves, 2.391 veces al 15 de febrero, fecha a la que corresponde esta cobertura realizada por la fotógrafa Cecilia Bethencourt. Toda la producción será entregada a ambas organizaciones de Madres y al Archivo Histórico Nacional. Invitamos a quienes tengan registros de las rondas realizadas estos 40 años a que los envíen por mail a [email protected] para sumarlos a estos archivos. Esta iniciativa es totalmente autogestiva.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Hermanas pertenecientes a la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo, marchan en la Ronda de numero 2391 por la lucha de la Memoria, la Verdad y la Justicia en Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

“Elegí trabajar interviniendo las fotos a través de la perforación de las imágenes como acto de resiliencia y lucha para llenar de luz el valor de la constancia, la memoria, esa huella que queda en cada paso de esfuerzo de Las Madres de Plaza de Mayo. Una luz que habla de la resistencia, la fortaleza, un atravesar la violencia con la no violencia, un reclamo por la Verdad y la Justicia”.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Pina del Fiore, Madre de Plaza de Mayo se colaca el pañuelo blanco sobre su cabeza, simbolo con el que se identifican a lo largo de estos años para reclamar por sus hijos desaparecidos en la dictadura militar durante la Ronda de los jueves numero 2391 en Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Pina del Fiore, Madre de Plaza de Mayo, perteneciente a la Asociación llega a Plaza de Mayo para marchar en la Ronda de los jueves numero 2391 en reclamo de Verdad y Justicia en Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

La ronda, en la mirada de Cecilia Bethencourt
Foto: Cecilia Bethencourt. Carmen perteneciente a la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, marcha junto a militantes, activistas y turistas en la Ronda numero 2391 en Buenos Aires, Argentina el 8 de febrero de 2024.

Sobre Cecilia Bethencourt

IG @cebethania
Es fotógrafa, psicóloga y comunicadora audiovisual. A través de su trabajo explora temas de construcción de identidad, cuerpos, sexualidad, memoria y procesos de transformación con un enfoque transdisciplinario. Centrándose en nuevas formas y posibilidades de vinculación. En el año 2022 edito su primer libro “Otra Piel” trabajo fotográfico de autorretratos realizado en pandemia. Actualmente trabaja en sus dos nuevos proyectos multidisciplinarios uno sobre el cuerpo en las trabajadorxs sexuales y sus derechos negados y otro sobre la desintegración del lenguaje, recuerdo y memoria.

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