Nota
Paren de fumigar: lo que plantea la Defensoría del Pueblo ante los informes del INTA sobre contaminación en Lobos

Tras el informe del INTA-Balcarce que descubrió 22 plaguicidas en suelos y numerosas fuentes de agua en Lobos, la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires exhortó al Municipio a que detenga la aplicación de agroquímicos. Los detalles de la presentación que hizo la Defensoría, en una entrevista que repasa la falta de controles, la falta de ordenanzas y estudios de impacto ambiental, el silencio de autoridades nacionales y provinciales, y los venenos que siguen contaminando en Lobos, como un caso testigo de lo que sucede en todo el país.

Vecinas y vecinos del partido de Lobos decidieron romper un statu quo que no entiende de grietas: realizaron un monitoreo ambiental y se organizaron comunitariamente para pagar un estudio analizado por el Laboratorio de Plaguicidas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Balcarce que, a fin de mayo, reveló la presencia y mezcla de 22 plaguicidas en redes y pozos de agua domiciliaria, plazas, suelos, napas subterráneas, escuelas rurales, espacios verdes del casco urbano y hasta en la lluvia. En definitiva, una contaminación de agroquímicos desde el cielo hasta la tierra, a espaldas de leyes provinciales y nacionales que resguardan la salud y el ambiente, pero no se cumplen.
Ante la inacción de la intendencia de Lobos, comandada por Jorge Etcheverry (Cambiemos), —en sintonía con el silencio del Poder Ejecutivo y Legislativo de la provincia de Buenos Aires (Frente de Todos)—, el pasado 2 de agosto la Defensoría del Pueblo bonaerense exhortó al municipio “a la inmediata intervención a fin de detener dichas prácticas tomando las medidas que crea corresponder, hasta tanto la situación de fondo sea dilucidada con motivo de prevenir y detener el posible daño ambiental y a la salud ocasionado”. Y “ruega informar las medidas adoptadas a la presente solicitud dentro del plazo de cinco días dado el carácter urgente del pedido”.
Para profundizar sobre el tema, lavaca entrevistó a Gastón Arias, Secretario de Servicios Públicos y Ambiente de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, uno de los encargados de impulsar el pedido al Municipio.
La Defensoría y la agroecología
—¿Qué pensaron al leer el informe del INTA Balcarce?
—Nos pareció sumamente grave que no sólo se hayan encontrado en el agua, en el aire y en el suelo muy altos componentes de agroquímicos, sino también que algunos aspectos superan 45 veces lo permitido. Por eso el Defensor del Pueblo (Guido Lorenzino) nos pidió que interviniéramos y solicitemos al Poder Ejecutivo y al Concejo Deliberante de Lobos que detengan todo tipo de avances de agroquímicos y se conforme inmediatamente una mesa de trabajo para mitigar esta situación, protegiendo el ambiente y la salud de todos.
—¿Cuáles serían las medidas necesarias que reclama la Defensoría del Pueblo a la intendencia?
—Además de detener las aplicaciones, el municipio debe trabajar codo a codo con el Ministerio de Desarrollo Agrario para empezar a auditar y monitorear las recetas agronómicas que se expiden. Esto se asemeja a lo que a nivel judicial es una medida cautelar, porque lo peor es que se sigan permitiendo las aplicaciones cuando los estudios arrojaron números realmente muy alarmantes y escalofriantes.
—¿Qué le exigen al Concejo Deliberante?
—Que tomen en cuenta el aporte de la Defensoría y analicen los proyectos de ordenanzas de una manera integral, primero porque muchas veces se sancionan normas en contradicción con la normativa provincial; segundo porque no se piensa en la planificación, en el ordenamiento territorial; y tercero porque en muchos casos no se contempla otro tipo de prácticas como la agroecología, que nosotros la estamos proponiendo en todos los ámbitos porque creemos que hay que ir rumbo al reemplazo de los agroquímicos. Además, pedimos que se observen las aplicaciones aéreas y la manipulación de envases de agroquímicos, que en muchos casos no hay normativas y en otros no se cumplen.
Plaguicidas en agua y suelo
Los números registrados en el informe del INTA Balcarce hablan por sí solos: en el agua subterránea se detectaron 11 plaguicidas; en el agua superficial, 12; en los sedimentos de la Laguna de Lobos, 7; en la vegetación del casco urbano, 6; en los suelos, 5. En cuatro de las muestras de agua tomadas por la comunidad se superaron los valores admitidos por la Unión Europea y los plaguicidas fueron detectados incluso en el agua corriente que llega a la población.
—El reclamo de la Defensoría es que prohíban la aplicación de agroquímicos hasta que la situación de fondo sea solucionada. ¿A qué se refieren con “la situación de fondo”?
—Nosotros no estamos en contra de las aplicaciones de los productos autorizados, porque no podemos ir en contra de las normas que lo autorizan. Sí creemos que deben realizarse con mucho control, no solo de las autoridades provinciales sino también municipales.
—Anteriormente mencionaste estar a favor a una transición a la agroecología, ¿por qué no están en contra de usar agrotóxicos?
—No estamos en contra de los productos que se encuentran autorizados y existe el control, ya que todas las recetas agronómicas son aprobadas por la provincia de Buenos Aires, firmadas por profesionales que llevan adelante esas aplicaciones. Mientras se realicen en el marco de la normativa vigente no podemos estar en contra. Lo que sucede es que en muchos casos se viola ese tipo de aplicaciones.
—¿Escasean los controles?
—Esto se necesita profundizar en Buenos Aires. No alcanza con los provinciales, sino también deben estar los municipales y para esto es importante que haya ordenanzas municipales, muy serias y concretas.

Bidones libres de agrotóxicos
Tras conocerse los resultados del INTA Balcarce, un grupo de habitantes de Lobos presentó un recurso de amparo debido a la contaminación. Al respecto, el pasado 16 de julio la Justicia de La Plata dictaminó que «existe la imperiosa necesidad de una tutela judicial urgente de toda la población, en la medida en que está en juego el derecho humano de acceso al agua potable, la salud y la vida de una gran cantidad de personas, entre ellas menores de edad, y al mismo tiempo existe una demora de la Municipalidad en dar una solución definitiva a esta situación».
La resolución judicial ordena que la intendencia debe entregar bidones de agua potable «libre de agrotóxicos» en los establecimientos educativos, clubes, centros de salud y domicilios de los amparistas firmantes. La medida debería extenderse a toda la población lobense tras la intervención de la Defensoría del Pueblo. Arias, intendente de Brandsen entre 2011 y 2015 por el Frente para la Victoria, comentó sobre los pasos a seguir: “Instruimos a nuestro cuerpo de legales a que le solicite a la Justicia que nos incluya como parte del expediente para aportar urgente nuestra mirada. También le pedimos que intervenga al Ministerio de Desarrollo Agrario, a la Autoridad del Agua y al Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible, que deben monitorear esta situación. Necesitamos llevar adelante un trabajo sin pausas, serio y profesional. No debe quedar en palabras, sino trasladarse a hechos concretos”.
—Desde la Defensoría le piden al Municipio y al Concejo Deliberante de Lobos que frene el uso de agrotóxicos, cuando ocurre lo mismo en gran parte de Buenos Aires y del país. En Pergamino, por ejemplo, un fallo judicial determinó fumigar a no menos de 1095 metros de las zonas urbanas. ¿No creen que debería haber una política que englobe a toda la provincia y no a municipios por separado?
—Sí, coincidimos y hasta le hemos planteado en 2020 al Ministerio de Desarrollo Agrario un proyecto que actualice la legislación sobre la aplicación de agroquímicos. Estamos convencidos que hay que universalizar la normativa vigente, así como ampliar los controles y aunar criterios en la legislación de los Concejos Deliberantes. Hay un sinnúmero de ordenanzas que no tienen nada que ver unas con otras y por eso se debe avanzar en una reforma integral. Es fundamental que este tema de una vez por todas se tome como una política de Estado y tenemos muy buenas expectativas.
—En junio pasado venció el plazo para que el Observatorio Técnico de Agroquímicos (OTA) creado por el Ministerio de Desarrollo Agrario, concluya sus estudios de impacto ambiental, social y sanitario, y aún la documentación recopilada no se hizo pública. ¿Por qué?
—La información se está tabulando, es muy serio el trabajo que está llevándose adelante. Cálculo que en los próximos dos o tres meses tendremos las conclusiones. Estoy convencido que a partir de ahí se van a disparar las próximas leyes que serán favorables a la protección del ambiente.
—El informe del INTA Balcarce se conoció en mayo, pero ya estamos en agosto y ningún funcionario del Ejecutivo provincial se pronunció al respecto. ¿A qué atribuís este silencio?
—A veces estos trabajos científicos, muy profesionales, no impactan al día siguiente de la publicación. Creo que en los últimos días se hizo realmente público y me parece que próximamente habrá expresiones en este sentido.
Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
Por Sergio Ciancaglini

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
Por Lucas Pedulla

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
- MUndialHace 1 semana
Infierno Infantino
- Qué semanita!Hace 1 semana
IA, FMI, FIFA y otras pequeñas anécdotas sobre las instituciones 🙃
- ExtranjerizaciónHace 5 días
El verdadero riesgo país: las leyes que buscan seguir poniendo a la Argentina de remate
- Crisis ambientalHace 3 semanas
Atanor: condena confirmada por “daño irreversible” al río Paraná y contaminación de aire, suelo y agua con agrotóxicos
- ColonialidadHace 2 semanas
El documento británico que confirma el robo petrolero en Malvinas








































