Nota
Recuperadas en peligro: desalojo a Acoplados del Oeste y la amenaza al BAUEN
Los trabajadores de Acoplados del Oeste fueron desalojados con un megaoperativo policial que combinó más de 600 efectivos de Infantería, Policía Bonaerense y Policía local. La medida cayó a semanas del vencimiento de la quiebra de los ex dueños, y en sintonía con la orden de desalojo al Hotel BAUEN. Las historias de estas recuperadas distan de años, pero su historia reciente es similar: lograron poner en funcionamiento los proyectos y hasta conquistaron leyes de expropiación que el Presidente y la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal vetaron. El BAUEN se prepara para resistir una nueva orden de desalojo, y los trabajadores de Acoplados del Oeste volvieron a la calle: “Vamos a resistir acá afuera, como en los comienzos».
Las narices de pasajeras y pasajeros se pegan a las ventanas del colectivo 506 en Merlo cuando el vehículo se interna en la ruta 200 camino hacia Marcos Paz: una hilera de camiones de Infantería y Policía Bonaenerense cercan las 15 hectáreas de la metalúrgica Acoplados del Oeste (ADO) – ex Petinari-, fábrica recuperada por más de 100 trabajadores en 2015. Dentro del predio se observan efectivos de la Policía local y hasta policía montada.
Una orden de desalojo del Juzgado de Garantías N°2 del Departamento Judicial de Morón, a cargo del juez Ricardo Fraga, se desplegó con un megaoperativo durante la madrugada del viernes para restituir la posesión de la empresa a la firma Pedro Petinari e Hijos S.A, a quien los trabajadores vienen denunciando desde hace dos años por el vaciamiento de la fábrica, los despidos y salarios impagos. El inusitado despliegue policial (en total, desde las 5 de la madrugada, desfilaron allí más de 600 efectivos) se produjo entre las 5 y las 6 de la mañana y no dejó ingresar a los obreros a sus fuentes de trabajo. “Llama la atención la cantidad de policías: es algo nunca visto. Pareciera que acá hubo una decisión política”, dijo a lavaca Luis Becerra, uno de los trabajadores de ADO.
La cooperativa, que ya había sufrido otros desalojos, había puesto la empresa en funcionamiento y había conquistado una ley de expropiación votada hasta por funcionarios de la alianza Cambiemos en ambas cámaras de la Legislatura bonaerense, pero la gobernadora María Eugenia Vidal la vetó. La amenaza de desalojo no tardó en caer, pero la cooperativa logró frenarla por 90 días que luego se prorrogaron. Una vez caída, la orden de desalojo (“orden de lanzamiento”, según el amigable léxico judicial bonaerense) que databa del 5 de mayo de 2016, se concretó este viernes.
“Ni en un Boca-River se ve semejante operativo”, dice Luis Coronado, uno de los abogados de los trabajadores. “Claro que vamos a apelar y posiblemente la Cámara de Apelaciones dé marcha atrás con esta orden, pero lo que me preocupa es quién está mandando semejante mensaje con este ejército en la calle. Que no nos deje llamar la atención: esto es un megamensaje. La primera pregunta es si esto es para el movimiento de fábricas recuperadas. Que yo recuerde nunca se vio un operativo de estas características en una fábrica recuperada. Recordemos que esta semana se conoció la fecha del desalojo del Bauen para el 14 de abril. ¿Qué quiere decir esto?”.
De Merlo a Capital
El desalojo motivó una fuerte repercusión en redes sociales que expresó el arco social y territorial en el que se sustenta Acoplados del Oeste: vecinos, partidos políticos, movimientos sociales y sindicatos como Curtidores, ATILRA (lecheros), SATSAID (televisión y comunicaciones), ATE y CTA, entre otros, se movilizaron en apoyo hasta la planta, ubicada en Ricardo Balbín 2951. También estaba Francisco Manteca Martínez, trabajador de la recuperada Textiles Pigüé. Desde la ruta, colectiveros, camioneros y automovilistas hacían sonar sus bocinas y pedían a gritos:
-¡No aflojen!
Ese grito se expresa en la historia de los trabajadores: les adeudaron salarios, les incumplieron aguinaldos, los echaron, los dejaron en la ruta, tomaron, pusieron la fábrica a producir, los desalojaron, volvieron a tomar y formaron una cooperativa para mantener las fuentes de trabajo.
Desde ese abrazo y esa historia, Fabián Malacalza, obrero, detalla qué ocurrió: “Nos enteramos ayer que podría haber un desalojo ya que hubo una movida extraña. Cerca de las 15 cayó un móvil de Infantería con dos oficiales, uno de civil y otro sacando fotos. Le preguntamos qué estaba haciendo y nos dijeron que los habían mandado de La Plata porque había un conflicto con la empresa. Empezamos a sospechar. Llamamos a diputados y nos dijeron que no había ninguna orden, que nos quedemos tranquilos. Nosotros teníamos, además, un lugar en la planta para la Municipalidad de Merlo porque ellos tenían una delegación rota. A las 11 de la noche vinieron a sacar todas sus pertenencias. No nos dijeron por qué. Más sospechas: nos quedamos en la fábrica unos 50 compañeros hasta las 4 de la mañana. Ahí pensamos finalmente que no iba a haber desalojo y nos fuimos. Minutos después cayeron todos. Había mil policías, la fábrica totalmente tomada y luego nos noticiamos que los exdueños cayeron y habían entrado a la planta”.
A Malacalza le llama la atención la actitud municipal. “Estábamos trabajando para ellos, construyendo refugios y paradas de colectivos. ¿Y no nos dicen nada?”. Jorge Gutiérrez, presidente de la cooperativa, cuenta luego de una reunión con el secretario de Gobierno del Municipio, Gustavo Soos. “Nos dijeron que ellos pensaron que nosotros sabíamos”.
Alejandro Vallejos, 56 años, que trabaja en seguridad los fines de semana y feriados, se enteró porque le avisó su sobrino al ver el despliegue policial: “Fue todo sorpresivo, pero es lo que está pasando en el país: fijate los despidos, las suspensiones y la amenaza de desalojo en el Bauen. Es una incertidumbre. Mi familia hace años que me está bancando pero muchos compañeros se separaron. Los dueños ofrecieron indemnizarnos. Yo no quiero nada. Además, no me sirve: trabajé 13 años y, con la edad que tengo, ya no me toma nadie”.
La referencia al Hotel Bauen, símbolo de las empresas recuperadas en Argentina, se replicó desde la calle en cada uno de los trabajadores. La cooperativa sufrió el veto del Presidente Mauricio Macri a la ley de expropiación que habían conseguido en el Congreso nacional. Ahora la jueza Paula Hualde, al frente del Juzgado Comercial N°9, Secretaría 18, dispuso la restitución del inmueble de la Avenida Callao 360 a la empresa Mercoteles, con un plazo tope «el día 14/4».
Federico Tonarelli, vicepresidente de la cooperativa y presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (FACTA), dice a lavaca: “Lo de Acoplados es como el ensayo de lo que puede suceder acá. Estamos intentando acelerar los trámites en el Congreso para ver si llegamos a votar de vuelta la ley. También estamos pensando algunas acciones. Por eso, convocamos a todas las organizaciones el jueves 9 de marzo a las 18 en el hotel para pensar juntos cómo seguir”.
Seguir de pie
Un dato: el desalojo de Acoplados del Oeste llega a dos semanas del vencimiento de la quiebra de los exdueños de Pedro Petinari e Hijos. Gutiérrez: “Creo que nos favorece porque estamos a 14 días de la resolución del juez de concurso. Hoy lo que se ve es que la empresa no tiene la intención de pagar”. Coronado: “Por más que en un concurso llegues a un acuerdo con los acreedores comunes, si no llegás a uno con los trabajadores tu empresa va a la quiebra. Por eso lo que ocurrió es un sinsentido: echás a los que legalmente tienen la chance de la tenencia”.
Gutiérrez: “Volveremos a resistir acá afuera, como en los principios. No nos vamos a mover. Además estamos tratando de hablar con los ministros de Trabajo (Marcelo Villegas) y de Seguridad (Cristian Ritondo), ya que incumplieron su promesa: ellos se habían comprometido a que no nos iban a desalojar. Queremos una explicación: qué pasó”. Malacalza: “Es muy duro lo que están haciendo. Estábamos trabajando, generando confianza en los clientes. ADO es una cooperativa legitimada, legalmente constituida. Es el último manotazo de ahogado que pueden hacer”.
José Luis Miño, 50 años, casado, cuatro hijos: “La realidad es que somos 70 trabajadores. Eso quiere decir que somos 70 tipos que queremos trabajar. Y hay que mantener este monstruo: Petinari estuvo en los mejores puestos del ranking nacional en su momento. Y ellos tienen una deuda muy grande con nosotros. Son dos años de pelea, de aguante. Sólo estamos reclamando lo que es nuestro. Nosotros armamos de cero carrocerías, acoplados, conteiners. Los tenemos en la cabeza porque nosotros somos los planos. Yo hace 11 años que estoy. Hay gente que más. Imaginate que si nos vamos, ¿cómo van a hacer para poner esto a trabajar? El eje del equipo somos nosotros”.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
- MUndialHace 4 semanas
Infierno Infantino
- Qué semanita!Hace 4 semanas
IA, FMI, FIFA y otras pequeñas anécdotas sobre las instituciones 🙃
- Protesta socialHace 3 semanas
Punto de inflexión
- ExtranjerizaciónHace 4 semanas
El verdadero riesgo país: las leyes que buscan seguir poniendo a la Argentina de remate
- Mu205Hace 2 semanas
Feliz cumple Madygraf: de Billiken, El Gráfico y Gente, a la autogestión de los trabajadores



































