Nota
Las fábricas movedizas: autogestión en tierras de Macri
Impopar y Nuevo Amanecer, la primera y la última de las cuatro fábricas recuperadas en Tandil, tierra natal del presidente Mauricio Macri, cuentan sus historias, los desafíos autogestivos en épocas de caída de ventas y tarifazos. La experiencia cooperativa como sostén y generadora de puestos de trabajo.
Rodolfo Mascetti está sentado delante de un monitor, de un teclado, de un mouse, de una CPU, en fin, de una computadora, y dice:
“Yo no sabía usarla”.
Mascetti habla desde el primer piso de la metalúrgica Impopar, recuperada en 2003, cuando en Tandil aún no se sabía qué significaba una fábrica recuperada. “Tampoco una planilla Excel”, dice este hombre de 54 años, hoy presidente de la primera empresa autogestionada por sus trabajadorxs del municipio, que fabrica, comercializa y vende calefactores, termotanques y cocinas en un invierno más frío que lo habitual.
Tandil es la tierra natal del presidente Mauricio Macri, aunque las referencias locales están más orientadas a campos sin declarar que a afectos comunales. Mascetti: “Dicen que la mitad lo repudia y la otra mitad lo ama. Pero hoy creo que es más lo primero”. Entre el escándalo Panama Papers y las cuentas offshore en Bahamas y Panamá, la declaración jurada del Presidente también generó algunos interrogantes: en 2014 dijo que tenía el 100 por ciento de un “lote de terreno” de 510,2 hectáreas en Tandil, luego dijo que en realidad eran 5102 y este año declaró solamente 5102… metros cuadrados.
En la remisería de la terminal municipal, el hombre que atiende el teléfono no sabe qué responder cuando se le pregunta por el Presidente. “Venía acá de chico, a la casa de la abuela, pero nada más”. Tampoco demuestra mucha emoción cuando se le menciona que Argentina tiene un presidente tandilense. El cajero del bar de la terminal es más directo: “Estuvo cinco minutos. No es Del Potro”, dice, por el tenista argentino, medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río, oriundo de estos pagos.
El hombre que atiende el teléfono en la remisería, en cambio, sí tiene claras las coordenadas exactas de dos de las fábricas recuperadas del distrito: Impopar y Nuevo Amanecer, la más antigua y la más reciente, respectivamente, referencias ineludibles para pensar este presente de crisis, tarifazos y salidas colectivas creativas.
Porque hacia allí vamos.
El trabajo previo
Delante de la computadora en Impopar, Mascetti cuenta la historia:
“A mediados del ´99 la empresa había adquirido una deuda mayor a los 10 millones de dólares. Imaginate en ese momento. Era incomprensible, además, para una empresa que había facturado 20 millones durante el período 92-96 y llegó a contar con más de 250 empleados. Trabajábamos con tres turnos. Esto no paraba. Para evitar la quiebra entra en concurso de acreedores, donde se congelan las deudas y comienza una negociación. Desde esa fecha, la empresa no podía adquirir más deuda, y para controlar que no sucediera y velar por los intereses de los acreedores, aparece el síndico. El dueño, mientras, nos decía que teníamos que poner el hombre. Apareció otra empresa, Armagás, con la excusa de que Impopar estaba inhibida a realizar contratos comerciales con las cadenas Megatone, Frávega, Carrefour. Mientras, aportamos nuestro trabajo desde noviembre de 2001 a marzo de 2002, con un salario de 300 pesos”.
Hasta que no aguantaron más.
Hicieron paro.
Tomaron la fábrica.
“Casi un mes estuvimos. Nos ayudó mucho la Universidad. Siempre estuvo al pie. La señora del rector nos salió de garante para entrar. ¿Sabés cómo viajábamos a golpear puertas? Con boletos universitarios. No teníamos plata. Fue una lucha terrible”. Noemí Payero, secretaria, había entrado en el ´91 y pasó por los sectores de chapas, doblando caños y línea de ensamble: “Fue una amargura. No veíamos ningún panorama: no sabíamos qué hacer para poder seguir, porque vos tenés que vivir, tenés que comer, tenés que cubrir las necesidades básicas. Y se complica. La época era complicada”.
Argentina, de a poco, recién estaba recuperándose de la crisis del 2001.
Y de las cenizas había comenzado a llamear una palabra: autogestión.
Mascetti: “No había experiencia. No habíamos escuchado nunca de hablar de cooperativa. No había quién nos dijera: ´Vayan y toquen estas puertas´”. Payero: “Fue extraño: la primera vez que escuché la palabra cooperativa fue del dueño, porque quería formar una con nosotros y él seguir como dueño. Se quería beneficiar de muchas cosas, como la caída de los años de aportes. Teníamos miedo. Algunos pensaban que era mejor gerenciada, otros no. ¿Cómo seguir? La empresa debía un montón de plata a proveedores, a todos. ¿Cómo tener la credibilidad que nos fíen algo?”.
Oscar Villar, 47 años, en la fábrica desde el ´97, brinda esas respuestas:
“Hay una parte muy traumática que viene antes de la conformación de la cooperativa. Yo fui delegado gremial de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica), allá por el ´98, y empezamos a darle continuidad a las asambleas dentro de la fábrica cuando había algún tipo de conflicto o sólo para informar algo. Llevó un largo período, pero logramos dos cosas: que nos empecemos a juntar entre todos y también tomar confianza en nosotros mismos, entre los propios compañeros. En no ver al otro como sospechoso de que te puede llegar a buchonear por las ideas que tenés. En las metalúrgicas hay una gran presión de las patronales, no sólo por la producción sino también por el disciplinamiento al que someten a los trabajadores: el trabajador se va enajenando porque su misión es solamente ver la máquina. Por eso, en el 2003, ya no nos era ajeno poder resolver las cosas en junto, y fuimos nosotros en la sede de la UOM donde decidimos armar la cooperativa. El trabajo previo, entonces, había servido”.
La vaca dorada
Con toda la carga simbólica del nombre sobre los hombros, Nuevo Amanecer fue la última recuperada en Tandil. Ya había pasado la experiencia de Impopar, los conflictos en Cerámica Blanca (2011) y Ronicevi (2012), cuando en 2013 una nueva experiencia autogestiva nacía desde las profundidades de los tambos. La fábrica El Amanecer había sido fundada a fines de la década del ´30 y tenía dos patas: una en Mar del Plata, otra en Tandil. Hoy son más de 100 socios entre las dos, donde no sólo se mantuvieron las fuentes de trabajo sino que generaron más.
Ejemplo: en Tandil hay 30 personas trabajando.
Eran 7.
¿Cómo se explica esta ecuación insólita para estos tiempos?
La respuesta es el recorrido de esta fábrica que llegó a producir 150 mil litros de leche por día, y que cuenta José Miranda, 48 años, vicepresidente de la cooperativa y uno de los referentes en la recuperación en Tandil: “Fui delegado durante 12 años y pasamos varias etapas de patrones que le habían vaciado, y lo que nos quedó como última alternativa fue hacerla cooperativa. Empezamos a trabajar sólo 4 horas, después pasamos a 12, pero nos querían pagar 8 y romper los convenios colectivos. Como nosotros no aflojábamos, decidieron sacar el tambo, y ahí nos dejaron sin materia prima: la leche. Y al quedarnos sin leche, nos pedían que laburemos menos, después que laburemos cada 15 días, y así. Hasta que decidieron venderla”.
La empresa pasó de mano en mano, y las deudas también: “Se les dejó de pagar a los tamberos, se nos dejó de pagar a nosotros. En seis meses no se le pagó más a nadie. Era insostenible. Fue muy duro. Era algo que nunca se pensó que iba a cerrar”.
Era 2012.
Miranda: “Estuvimos 7 meses parados donde se han ido compañeros a laburar a otros lados, porque no te queda otra. Yo trataba de poner la planta en marcha, pero pasaron 2 meses y de repente te encontrás en tu casa sin laburo y la cabeza te come”. Los dos meses se hicieron tres, cuatro, siete. “El que pueda seguir laburando, que siga”. En Mar del Plata, mientras, la fábrica ya había vuelto a producir sin patrón. “El proceso allá era distinto, porque la leche fluida la envasaban y salía enseguida. Nosotros, que hacemos queso, al producto hay que aguantarlo. Nos decían que daba pérdidas”.
El primer tambo lo pusieron en marcha después de 7 meses. “Era un tambito en el paraje Vela, a 70 km de la fábrica, y sacábamos 600 litros día por medio. Íbamos con el camión sin seguro, en la precariedad total. Pero ese tambito empezó a reactivar, y la apuesta a los quesos fue lo que repuntó la economía”. Los quesos cremosos y gouda picaron en punta, y con rigor periodístico lavaca pudo chequear esa impresión: son riquísimos.
“Hoy no nos alcanzan los productos y hay una capacidad de expansión grande. Estamos en 60 mil litros por día y no nos alcanza. En Mar del Plata, por ejemplo, tenemos tres locales propios. En uno solo entran 1500 personas por día. Es un orgullo”. En Tandil tuvieron que inaugurar nuevos depósitos y en el punto de venta que tienen en las instalaciones ubicadas sobre el km 134 de la ruta 226 no paraa de entrar y salir personas deseosas de quesos, dulces de leche, yogures y etcéteras lácteos. “El vecino también ha aportado mucho en comprar nuestros productos”. La fábrica aportó lo suyo: la cooperativa decidió comercializar sus productos a precios económicos.
“Hoy cubrimos Mar del Plata, toda la zona de la costa, Tandil, Juárez, Tapalqué, Alvear, Azul, Olavarría. Tenemos obra social, tenemos jubilación, hacemos retiros semanales de 5 mil pesos por socio. Estamos facturando 15 millones de pesos por mes”.
¿Medalla olímpica para la vaca?
Miranda se ríe: “Y para los compañeros”.
El arte
Lautaro Palma tiene 20 años y es de la nueva camada autogestiva en Nuevo Amanecer. Es hijo de uno de los socios fundadores de la cooperativa. “Cuando cerró la fábrica, a mi papá le dieron un reparto de soda y quedó trabajando como sodero. Vi todo el movimiento que había desde casa. No es que no llegaba la plata, pero ya no era lo mismo. Fue raro. Difícil. Yo siempre lo veía levantarse a las 4 de la mañana y volvía a las 3 de la tarde, cansado. Dormía dos horas de siesta y después se iba de nuevo. Durísimo. Y, de un momento para el otro, tenés que ponerte la familia al hombro y otro montón de cosas que no estuvieron buenas”.
Lautaro no entra en detalles. Dice que tiene otras dos hermanas.
Y, con una sonrisa, que este presente cooperativo le resulta maravilloso.
“Es mi primera experiencia laboral. Estoy cómodo, me tratan de maravilla. Me han enseñado muchas cosas. Tuvimos un crecimiento importantísimo. Hay demanda, el producto se vende. La cooperativa es una de las mejores formas de trabajar. Esta forma te dan ganas de venir a trabajar. Y, además, veo que para mis compañeros volver a generar puestos de trabajo es genial”.
Uno de ellos es Hugo, 52 años. “Yo agarré otro laburo. Estuve de panadero, 9 meses, pero siempre acompañé, porque era algo que teníamos que hacer funcionar sí o sí. Es un negocio que daba. No podés largar 75 años de fábrica por unos chantas así, que ni son empresarios. Es una ofensa decirles así. Y el tiempo te da a querer lo que vos hacés. Por eso también estamos acá. Yo hago queso fundido. Y es un arte”.
La recontra lucha
En Impopar, el arte pasa por surfear la situación del país: Mascetti contabiliza 1500 equipos menos vendidos que en 2015. “Y es nuestra época fuerte, por el invierno, que suele cubrir los retiros de los meses siguientes, pero todo estuvo muy quieto. Ni la siderurgia mueve, porque el poder adquisitivo del obrero cada vez está más abajo. No te compran termotanque, cocina, nada de lo que sea chapa porque el producto no se vende. No sé qué va a pasar, pero así a fin de año no llegamos”.
¿Y el tarifazo? “La luz nos pasó de 9 mil pesos a 18 mil. El gas, todavía, no vino. Pero como el fallo de la Corte beneficia sólo a los usuarios residenciales, vamos a tener que salir a hablar, porque nos va a afectar rotundamente”.
Impopar llega a este escenario con media sanción en diputados a la prórroga por cinco años de la expropiación, cajoneada desde 2014. ¿Cómo es el trabajo cooperativo en estas épocas? “Psicológicamente te tenés que preparar. Imaginate que pasás del mal llamado patrón a ser vos quien maneja la fábrica. Estás acostumbrado a que vengan y te den una orden, pero acá vos tenés que tomar tu propia decisión y saber que lo hacés es para beneficio tuyo y del colectivo, de nadie más”.
Payero: “Todavía nos cuesta. Todos los días tenés que enfrentar cosas. Todavía tenemos arraigado el tema de ser empleado, de no quedarte 5 minutos más porque tenés que ver un pago. No somos dueños: somos socios. Y esto lo llevamos adelante juntos. Otra cosa: no tenemos estudios. Y nos cuesta. La remamos nueve horas por día, nos quedamos de más, pero son las ganas las que te empujan. Las de luchar y recontra luchar. Las ganas son la clave”.
Villar: “Es un día a día. La conciencia se va transformando con la práctica. Pero también hay que leer, nutrirse de la teoría de los que nos han dejado otros compañeros en otras épocas. Por supuesto que esta lucha es difícil, muy espinosa, donde hemos dejado salud, compañeros que han fallecido, algunos que se han ido por no creyeron. Es totalmente respetable. Pero lo más importante es que, más allá de todo, no nos quedaba otra salida: hicimos la cooperativa para tener trabajo”.
Miranda, de Nuevo Amanecer, aporta una receta personal: “Sacrificio, voluntad y horas. ¿Sabés qué le diría a un trabajador en esta situación? Que se puede”.
La mirada
Villar, de Impopar, deja en claro qué significa una recuperada. “No hay recetas. Es una experiencia más de la lucha de los trabajadores de nuestro pueblo. Debería funcionar un Estado que ponga todo su aval y apoyo en la recuperación de estas fábricas, porque los que generamos las riquezas de las sociedades somos los trabajadores, siendo cooperativa o sociedad anónima. La lucha es dura, durísima, pero vale la pena”.
¿Y cómo se ve esa lucha desde esta Argentina? “En estos meses hubo un gran saqueo a los sectores populares: de la derecha y del gran capital hacia los sectores más vulnerables. A este Gobierno hay que sacarlo. El tema es ver las herramientas para sacarlo por algo superior, y superior a lo que ya estaba. Las fuerzas represivas están avanzando totalmente en contra de los trabajadores. Se ve en cada movilización y en recuperadas como RB, donde nos sentimos completamente solidarios”.
RB es una metalúrgica recuperada en San Isidro, que aun con la fábrica funcionando y una ley de expropiación prorrogada por la legislatura bonaerense fue reprimida brutalmente por la Policía Bonaerense.
¿Cómo hay que accionar sobre ese panorama?
Piensa Villar:
“Lo más importante es la unidad de los sectores de las recuperadas. Y, también, tenemos que tener capacidad de poder actuar políticamente, porque a este país lo hicimos nosotros. Necesitamos a alguien que defienda nuestros intereses y vaya hacia otras perspectivas, porque si seguimos siempre con esta gente que nos está gobernando ahora, vamos a armar 20 mil organizaciones y movimientos, todos muy lindos, pero siempre vamos a tener un techo. Nosotros tenemos que empezar a pelear por el poder”.
-Bueno, algo es algo: un tandilense llegó.
Villar mira serio a los ojos serios y responde:
-No es tandilense. Su país son los grandes grupos económicos.

Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

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Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
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