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Formosa: la democracia ausente

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Una beba qom y su abuela murieron luego ser atropelladas por un gendarme. Ambas son de la comunidad La Primavera. Denuncian que “no fue un accidente” y apuntan a la disputa por el territorio. Los derechos humanos nunca llegan a los pueblos indígenas. Por Darío Aranda.

Formosa: la democracia ausente

Celestina, la abuela atropellada por un gendarme


Lila, de 10 meses, y Celestina, su abuela, de 49 años. Las nuevas víctimas que se suman a la lista de asesinatos indígenas. Ambas fueron atropelladas por un gendarme el domingo a la siesta, en la ruta 86, Formosa. Celestina murió en el momento, sobre el asfalto. Lila falleció el mediodía de ayer. Ambas qom de la comunidad Potae Napocna Navogoh (La Primavera), el epicentro de la represión desde hace dos años, cuando decidieron hacer respetar sus derechos y no alinearse al gobernador Gildo Insfrán. Ricardo Coyipé, también atropellado, denunció que “no fue accidente, lo hizo a propósito” y precisó que el gendarme –lejos de auxiliarlo– lo pateó en el piso y amenazó para que no realice la denuncia. Coyipé es un reconocido defensor de los derechos qom. “Me pegó, me puteó, me dijo que era un indio de mierda. Y mi nietita estaba ahí, agonizando”, denunció Coyipé. La comunidad aseguró que el trasfondo es la disputa territorial.
Ricardo Coyipé había ido con su familia a Misión Tacaglé, donde había una ceremonia religiosa (como muchos qom, son evangelistas). A las 16 comenzó el regreso. Manejaba sobre la ruta 86, cuando un auto lo golpeó por detrás. Su esposa Celestina y la beba Lila volaron por el aire y cayeron sobre el asfalto. Celestina no se movió más. La beba, entre llantos, sangraba. Ricardo quedó debajo del auto. El conductor, el gendarme Walter Cardozo, descendió del vehículo, insultó a Ricardo y comenzó a golpearlo, primero con el puño, luego patadas y una exigencia: que no realice la denuncia.
“Me decía que era gendarme, que no lo iban a detener. Me decía que era un indio de mierda. También bajó el papá del gendarme, y también me pegó. Ninguno ayudó a mi nietita”, explicó ayer a la tarde, desde la comunidad, luego de dar sepultura a su esposa en el cementerio de la comunidad.
La familia Cardozo es conocida en la zona. Tenían un almacén y carnicería donde los qom eras asiduos clientes. Y arrendaban tierras a la comunidad. La relación cambió cuando, en octubre pasado, la comunidad decidió no alquilarle más tierra.
“La policía dice que fue accidente. Es la misma policía que nos reprimió, que nos amenaza y que incendió nuestras casas. No fue accidente. Los Cardozo están enojados porque no los dejamos entrar a nuestra tierra. Y no lo vamos a dejar entrar, es nuestro derecho”, afirmó Laureano Sanagachi, “qaratagala” (segundo líder –luego de Félix Día–) de la comunidad.
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Es la tierra
El cuerpo de Celestina Jara estaba, ayer a la mañana, en su cama, en el mismo rancho que compartía con Coyipé. A media mañana llegó un camión municipal con el cajón. El mismo vehículo llevó a Jara hasta el cementerio de la comunidad, al lado de la laguna. Fue seguido en motos y a pie por numerosos qom.
A las 12 le dieron sepultura. Con Ricardo Coyipé aún dolorido, sin atención médica, se despidió a la abuela qom de 49 años.
“Estamos muy tristes, impotentes, con bronca”, resumió Lorena Cardín, antropóloga que desde hace once años acompaña a la comunidad. Contó que la policía de Formosa intentó responsabilizar a Coyipé. “Comenzaron a decir en la misma ruta que Ricardo estaba ebrio. Lo querían inculpar. Y Ricardo, con la esposa muerta y la nieta grave les explicaba a todos que él no tomaba. Todos sabemos que él no toma, es evangelista, ni fuma”, remarcó Cardín.
¿Cuál es el sentimiento de la comunidad?
La antropóloga responde de inmediato. “Acá nadie duda. ‘Es por la tierra’, te dicen todos”.
Y no es casual. Desde que la comunidad se reorganizó, con Félix Díaz como “qarashe” (“líder junto a su pueblo”), la comunidad comenzó un proceso de recuperar territorios que estaban arrendados o tomados por privados. El último hito, el 15 de octubre pasado, cuando venció un contrato de arrendamiento firmado por el anterior líder (Cristino Sanabria) y la comunidad desalambró 2000 hectáreas que utilizaba un empresario ganadero.
“Es la tierra, por eso nos matan”, reiteró Sanagachi.
Media hora después de despedir a Celestina Jara, Yanina Coyipé (21 años) llamó a la comunidad con la peor noticia. Su beba, Lila, había fallecido.
Ponciano Acosta, del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa) la acompañaba en el hospital de Formosa Capital. “Yanina venía en otra moto, detrás de su papá y su beba, y vio todo. Algunos dicen accidentes, pero es muy llamativo, plena luz del día, sol, ruta ancha, no venía ningún auto de frente. Es más que sospechoso, siempre le toca a algún indígena que lucha”, señaló Acosta.
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La impunidad
Esta es la lista de los atropellos que h sufrido la comunidad qom:

  • María Cristina López tenía 22 años. Mario García, 48. Ambos del Pueblo Wichi de Formosa, murieron en abril de 2009 durante un prolongado corte de ruta. Pedían lo mismo que la Comunidad La Primavera, respeto a sus derechos (consagrados por frondosa legislación nacional e internacional) y, sobre todo, exigían territorio. Murieron de mezcla de hambre, frío y enfermedades curables en centros urbanos.
  • El 23 de noviembre de 2010, luego de cinco meses de corte de ruta, la policía provincial reprimió a la comunidad La Primavera. Asesinaron al abuelo qom Roberto López y también murió el policía Eber Falcón. El juez Santos Gabriel Garzón cargó contra la comunidad, procesó a una decena de qom. El mismo juez, Garzón, interviene ahora por muerte de Celestina y Lila. Y ya caratuló el hecho como “homicidio culposo” (entiende que fue involuntario, y es excarcelable).
  • El 24 de noviembre de 2010 fue atropellado Mario López, dirigente del Pueblo Pilagá de colonia Alberdi (Formosa). Murió arroyado por un oficial de policía cuando se dirigía hacia la comunidad La Primavera para solidarizarse por la represión. Su familia denunció, y aún sostiene, que no fue un accidente, sino un atentado.
  • El 28 de junio pasado, a la noche, una patota atacó a Abelardo Díaz, hijo de Félix Díaz. Los agresores tenían armas blancas. Amenazaron con degollar a Díaz, que terminó en el hospital local con lesiones varias. En el último año, luego de poner en la agenda nacional la vulneración de derechos en la provincia, la comunidad sufrió una decena de represiones. “Sabemos que los ataques a la familia Díaz son organizados por el gobierno de Formosa, es la nueva modalidad que han puesto en práctica desde hace meses. Es terrible hasta dónde pueden llegar. Hacemos pública la denuncia pero también decimos que no nos van a amedrentar con sus agresiones. Nosotros sólo reclamamos lo que es nuestro y pedimos justicia. No nos vamos a correr de esta postura por miedo a las agresiones que recibimos”, advirtió la comunidad en un comunicado el 30 de junio pasado.
  • El 9 de agosto atropellaron a Félix Díaz. Fue al mediodía en la ruta a la altura Laguna Blanca, cuando iba en ciclomotor. Siete puntos en la frente, fuertes golpes en el brazo, piernas y pecho. La camioneta que lo chocó no se detuvo. “No fue accidente. Fue por nuestro reclamo territorial. En Formosa es habitual que maten a quienes exigen sus derechos. Los responsables son el gobernador (Insfrán) y el Gobierno Nacional», denunció en agosto ante este redactor.
  • El domingo 9 de diciembre, cuando en Plaza de Mayo se celebraba “el día de la democracia”, en Formosa volvió a producirse un “accidente”. Otra vez, la muerte fue para los qom.

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Un saludo para el gobernador
Gildo Insfrán se mantiene en el poder de Formosa desde 1987. Fue ocho años vicegobernador y, desde 1995 es gobernador. Fue menemista, tuvo buena relación con la Alianza, fue duhaldista y kirchnerista de la primera hora.
Sólo 48 horas después de la represión de noviembre de 2010, Gildo Insfrán compartió videoconferencia con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Fue transmitida en directo por Canal 7. No hubo ni una mención a a la represión al Pueblo Qom, abundaron las sonrisas y felicitaciones mutuas por la inauguración de una obra eléctrica.
En octubre de 20011, Gildo Insfrán inauguró una estatua de Néstor Kichner. Viajó el ministro de de Planificación, Julio De Vido.
En enero de este año operaron a Insfrán de tiroides (intervención similar a la que tuvo la Presidenta). El 1 de febrero, en cadena nacional, Cristina Fernández de Kirchner lo saludó: «Quiero aprovechar para saludar al gobernador de Formosa, que de tan oficialista que es también le tuvieron que sacar la tiroides (…) Eso es para que digan que es muy oficialista, pero realmente ojalá que se mejore pronto y le mandamos un beso muy grande».
Amnistía Internacional, el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) son sólo algunos de los organismos de derechos humanos que han denunciado al gobierno de Formosa.
Nunca un funcionario de primera línea repudió la represión de noviembre de 2010 ni los sucesivos hechos de violencia contra los pueblos indígenas de Formosa.
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El territorio
El perfil productivo de la provincia es explícito. Está plasmado en un documento público de 250 páginas llamado “Formosa 2015”, donde se detalla la preponderancia del avance del modelo agropecuario con cultivos intensivos (soja y maíz) y ganadería. Planifica pasar de las 129 mil hectáreas de 2010 a 306 mil hectáreas (incremento del 237 por ciento). Se avanzará sobre territorios campesinos e indígenas.
La Red Agroforestal Chaco Argentina, colectivo integrado por ONG y técnicos de la región, explica: “El Plan Formosa 2015 aspira a elevar la superficie productiva agrícola en la provincial, aumentando 2,5 veces la superficie productiva actual. Con este horizonte es que sólo declaró el 1 por ciento de sus bosques como área protegida (según el Ordenamiento Territorial en el marco de la Ley Nacional de Bosques)”.
En diciembre de 2011, la máxima autoridad de Naciones Unidas (ONU) en materia indígena, James Anaya, visitó la Argentina. Recorrió una decena de provincias (entre ellas Formosa). En julio pasado hizo público su informe: “Relacionado con la inseguridad jurídica de los pueblos indígenas sobre sus tierras tradicionales puede mencionarse la existencia o promoción de proyectos de industrias extractivas y agropecuarias dentro o cerca de estas tierras (…) El avance de la frontera agrícola ha generado la pérdida de grandes extensiones de tierras tradicionales de los pueblos indígenas”.
Recordó que los desmontes, consecuencia del avance agropecuario, provocaron que “se vea severamente limitados” el acceso de las comunidades y la disponibilidad de los animales de caza y pesca, las plantas, la miel de recolección e incluso los materiales para la construcción de viviendas. “Existen también efectos nocivos en la salud de las personas indígenas a raíz del uso de agrotóxicos para la fumigación de cultivos”, denunció.
Derechos y humanos
“Derechos humanos para los pueblos indígenas”, es el título de un documento presentado el 19 de noviembre por organizaciones indígenas en el Congreso Nacional y entregado en Casa de Gobierno. Con la firma de más de ochenta dirigentes indígenas, cuestiona el avance de la megaminería, el petróleo no convencional y del modelo agropecuario, y recuerda los ocho asesinatos indígenas en los últimos tres años: Javier Chocobar, Sandra Juárez, Esperanza Nieva, Roberto López, Mario López, Mártires López, Cristian Ferreya y Miguel Galván. Responsabiliza al Estado y al modelo extractivo por los “asesinatos” y recuerda que “más de mil líderes indígenas y campesinos” son judicializados por “defender sus derechos ancestrales en contra de las industrias extractivas”.
“Nunca habíamos tenido tantos derechos reconocidos en normas nacionales e instrumentos internacionales ratificados por el Estado. Sin embargo vivimos una alarmante etapa de negación y exclusión (…) Nuestra realidad es un tema de Derechos Humanos. Sin embargo, la relación que propone el Estado con los Pueblos Indígenas es solo desde un enfoque de pobreza. Nos visibilizan solo como objeto de asistencia o de planes de emergencia, cuando somos sujetos de derechos políticos y territoriales”,  resalta el documento, firmado entre otros por el Consejo Plurinacional Indígena, espacio de articulación de organizaciones nacido luego de la histórica marcha indígena de mayo de 2010
Cuestiona el avance minero. Toma como referencia la alianza gubernamental con la empresa Barrick Gold (presente en San Juan) y denuncia el avance de la minería de litio en Jujuy (Salinas Grandes). Explica que la extracción de gas no convencional (conocido como “fracking”) perjudica a comunidades y contamina acuíferos, y alerta que el Plan Estratégico Agroalimentario (PEA –presentado el año pasado por el Gobierno Nacional y las provincias) tendrá consecuencias sobre campesinos e indígenas. “Para las organizaciones originarias y campesinas es un anuncio angustiante pues por la manera de producir más puede dar como consecuencia más desalojos de los territorios con la consiguiente represión, desmonte,  contaminación y desplazamiento de población.”
El día
El 10 de diciembre se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos. Y, en Argentina, se celebra la asunción de un Presidente elegido democráticamente porque un 10 de diciembre de 1983 asumió Raúl Alfonsín.
En ese marco, Félix Díaz recibió ayer un reconocimiento en la Universidad Nacional de San Luis. Y volvió de urgencia a Formosa. Recordó que existe una medida cautelar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que insta al Estado argentino a garantizar la integridad de los miembros de la comunidad. Díaz recordó que existen “muchas leyes, pero no se cumplen”, apuntó que los “jueces solo actúan para reprimirnos” y afirmó que el gobierno nacional “no cumplió ninguno de los puntos acordados” en 2011 en la Mesa de Diálogo (con los organismos de derechos humanos como garantes).
Díaz marcó que era un “muy triste” para el Pueblo Qom y esbozó que debiera ser “un día triste también para toda la sociedad argentina”. Repasó de memoria los últimos asesinatos de indígenas y campesinos, y lamentó: “A nosotros no nos llega aún los logros de la democracia. Nuestra sangre se derrama por defender el territorio, los culpables no van a la cárcel y nuestros derechos humanos no se cumplen”.
 

Agradecemos al Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígena por permitir la reproducción de esta nota. www.odhpi.org

 
 

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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