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Desde Brasil: movilizaciones, izquierda, derecha, medios, FIFA, Dilma, movimientos sociales, lo que dice el MST, represión, futuro, y otras encrucijadas

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(Desde San Pablo) La gente sigue en las calles saltando y cantando «o- ó, el pueblo despertó», mientras los expertos del universo buscan diagnosticar qué es lo que ocurre en Brasil, sin haber estado mucho en las calles y sin ser demasiado leídos o escuchados por la gente que canta. Hasta hace una semana eran 12 ciudades, pero el viernes ya sumaban 438 los municipios con movilizaciones en todos los estados. ¿Qué quieren? «Vivir mejor» me responden chicos de 17 años de la periferia paulista en medio de una marcha de 70.000 personas por el centro de la ciudad. Dos llegaron en skate, dos tienen la careta del pesonaje de V de Venganza, de los hermanos Wachowsky. Dicen los chicos: «Más salud, educación, y también la tarifa cero en el transporte». Aclaración: van por la gratuidad total del transporte público. Apenas logro escucharlos, en esa ruidosa combinación de alegría y desafío.
Brasil
Charles Trocate, dirigente nacional del MST, los trabajadores Sin Tierra, consulta a lavaca: «¿En Argentina usan también la palabra encrucijada?».
Lo que se siente
Gabriel Strautman, carioca, hijo de padre argentino, integra el movimiento de derechos humanos en Brasil, y sintetiza: «Cuando no se entienden bien las cosas, hay que ver qué se siente. Empecé sintiendo todo con alegría. Luego tuve preocupación por algunos signos de grupos conservadores en las marchas. Creo que hay que mezclar los dos sentimientos, y seguir en la calle».
Es lo que hacen cientos de miles de personas que cada día de las últimas tres semanas parecen decididas a hacerse oír, y a dejar de ser espectadores pasivos de danzas políticas, sociales y económicas, que orbitan en escenarios siempre lejanos. Las marchas son mayoritariamente tranquilas, cuando hay enfrentamientos con la policía los grupos más radicales se separan de la gente (como respetando ese rechazo a la violencia, aunque suene paradójico), y todo tiende a crear un clima que mezcla debate, alegría y participación. Otra forma de relacionarse. Una especie de alivio de sentirse en grupo, haciendo algo para cambiar las cosas. Sin eso, sería impensable tanto contagio. Tomando las calles, sienten que se hacen cargo de su propia historia, y de su propia voz.
Noticias breves

  • Dilma Rousseff habló 10 minutos por cadena nacional el viernes, planteando que está oyendo las voces de la calle, que va a proponer un plan nacional para mejorar el transporte público, inversiones en educación pública e incluso la contratación de médicos en el exterior para mejorar los servicios de salud. Agregó que no admitirá ninguna forma de violencia.  Defendió las obras para la Copa del Mundo.
  • El sábado hubo incidentes y represión cerca de las sedes del Mundial 2014, donde se está jugando la Copa Confederaciones. La FIFA marcó una «zona de exclusión» de 2 kilómetros alrededor de los estadios, cosa que los manifestantes (60.000 en Minas Gerais, por ejemplo) decidieron no obedecer. Hubo 27 heridos y 21 detenidos.
  • Luego la Policía Militar de Minas anunció que aplicará «tolerancia cero» con las marchas. La terminología neoyorquina para delincuentes, apunta ahora a los reclamos de la sociedad.
  • Una escena de alto contenido simbólico se verificó en Brasilia, donde grupos de manifestantes derribaron una torre erizada de cámaras de seguridad que vigilan la vida pública, y la destrozaron a patadas.
  • En San Pablo otra de las marchas fue contra la Ley llamada»cura gay», que propone literalmente «curar» con tratamientos psicológicos a quienes «padezcan» homosexualidad, tomada así como enfermedad. El proyecto es del presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Diputados, Marcos Feliciano, pastor evangélico aliado al PT gobernante. Es homófobo y racista (para decirlo con elegancia). Su programa incluye destronar a Satanás. Por twitter ha escrito: «Los descendientes africanos son malditos por Noé» y «el amor homosexual genera odio, crimen y rechazo». Esta original concepción de los Derechos Humanos proviene de un aliado clave de un gobierno que se dice progresista, para ganar votos. (Nota: se desconoce si hay algún proyecto tendiente a curar a personas como el Sr. Feliciano).
  • En San Pablo, militantes del oficialista PT (Partido dos Trabalhadores) fueron expulsados de una de las marchas por gente acaso más cercana a las élites conservadoras paulistas que a los jóvenes que piden democratizar la sociedad. Passe Livre, el movimiento que empezó todo este estallido con su rechazo al aumento de 20 centavos del transporte público, denunció infiltraciones en las marchas masivas. «Somos apartidarios, pero no somos antipartidarios», dijeron.

Otro ejemplo de contradicción: en las movilizaciones que nacieron cuestionando la violencia policial, entre otras cosas, ya se vieron algunos carteles de signo contrario pidiendo por la «inseguridad» y por la baja de edad de imputabilidad, o sea militarización, represión y mano dura: más orden que progreso. También aparecieron grupos neonazis, y fundamentalistas contra el aborto.
En una tónica absolutamente diferente, y masiva, esta semana habrá convocatorias de Periferia Urbana y Passe Livre en San Pablo, por la tarifa cero para el transporte público, la desmilitarización de las ciudades, más fondos para salud y educación.
Brasil
¿Qué izquierda?
«No es una izquierda partidaria, es una izquierda autónoma» me dice Julio Delmanto, muy cercano a Passe Livre, movimiento sin líderes que convocó a las marchas que detuvieron la medida de aumentar 20 centavos el valor del pasaje mínimo en trasnporte público. Passe Livre se define justamente como «horizontal, autónomo, independiente, apartidario y no antipartidario» en su página web saopaulo.mpl.org.br. Es uno de los que convocan a las manifestaciones con respecto a estos temas, desde hace 8 años. Plantea al movimiento no como un fin, «sino un medio para la construcción de otra sociedad» y busca la movilización de trabajadores y estudiantes para la expropiación del sistema púbico de transportes y la participación en la discusión y decisiones sobre los problemas de la vida urbana. Como se ve, no se trata de espontaneísmo, desorganización ni falta de rumbo, sino otros modos de pensar la realidad y el modo de encararla. Y es apenas uno de los miles de grupos sociales que participan en esta movida que terminó siendo asumida por millones, que van agregando demandas.
¿Y la derecha? «La verdadera derecha organizada es la de los medios de comunicación» sostiene Julio. Los medios grandes como O Globo (una mega corporación mediática) le dan protagonismo a grupos conservadores, aunque sean ínfimos, o a quienes reclaman contra la corrupción en el gobierno, como si fuese lo único de las marchas. Charles Trocate del MST (Movimiento de trabajadores SinTierra) coincide: «La oposición busca transformar esto en un programa contra el gobierno, aprovechando la explosión de corrupción, con los medios de comunicación de masas como instrumento de combate».
Julio cree que a veces uno puede estar siguiéndole el ritmo a esos mismos medios: «Hay sectores conservadores en las marchas, pero yo creo que son muy pocos. Pero los vemos en televisión y nosotros mismos le damos más importancia de la que tiene, si uno ve lo que realmente ocurre en las marchas». Los jóvenes lo saben: conviene mirar menos televisión.
Panorama: «Lo real es que para los que queremos una transformación, pero también para el gobierno y la derecha que tratan de manipular esto según sus intereses, la situación está abierta».
Brasil
Con el MST
¿Se puede encontrar una sintonía entre quienes cuestionan al gobierno como conservador y neoliberal, con quienes lo defienden por progresista y dicen que es un gobierno «en disputa»? Difícil saber si semejante enigma puede ser exportado a países vecinos, pero es el que se está formulando uno de los grandes aislados, olvidados o traicionados por el gobierno: el MST, Movimiento de los trabajadores Sin Tierra, que reúne un millón de campesinos que habitan 1.800 asentamientos.
Charles Trocate es dirigente nacional de ese movimiento que fue motor de las mayores resistencias al modelo neoliberal, y uno de los gestores de las condiciones sociales que permitieron a Luis Da Silva, Lula, llegar al gobierno en 2003. Así definió Trocate la actualidad ante lavaca: «Hay dos interpretaciones. Una es de la derecha, y dice que lo que ocurre es un descontento con los diez años de gobierno del PT, primero con Lula y ahora con Dilma. El principal cuestionamiento es la corrupción, que realmente ha sido impresionante en este período. Y aparece la idea de la oposición de transformar esto en un programa contra Dilma, con los medios de comunicación de masas como instrumento de combate».
Segunda interpretación: «La de la izquierda, que plantea que hay un movimiento natural de la juventud que intenta negar a los partidos políticos y estructuras organizadas. Pero plantea que es una experiencia de vuelo corto que no logra transformarse en una lucha organizada más allá de haber logrado la reducción de tarifas de los transportes públicos».
¿Para quién gobierna el PT?
Para Charles las crisis brasileñas han sido siempre a costa de un aplastamiento de las condiciones de vida de las generaciones jóvenes. «Nadie ha creado un paradigma de cuál es el lugar de la juventud. Por el contrario, hubo una profundización de la barbarie social entre la juventud, que además está despolitizada. La paradoja es que el PT prefirió no gobernar para los movimientos organizados. La reforma agraria fue derrotada ideológicamente en el gobierno de Lula que intentó así aplastar a los movimientos, mientras hacía políticas compensatorias hacia la sociedad no organizada que el PT definió com ‘concertación social’».
Las políticas fueron exitosas, con el plan Bolsa Familia que llega a 40 millones de brasileños, y políticas que favorecieron el empleo y aumentos salariales como empujón al consumo. «Sin embargo esta explosión de la juventud está expresando una enorme insatisfacción, frente a la cual el gobierno no puede apoyarse ahora en los movimientos organizados, ni en los espontáneos que están rechazando sus políticas. Que haya más consumo, que cambies de teléfono, no cambia la vida. No se ayudó a la gente a salir de sus problemas, que son estructurales».
El gobierno se definió a sí mismo como pos neoliberal y como neo desarrollista: «No hace ninguna ruptura, hay mucho asistencialismo, la corrupción es enorme, y ha pactado con todos los grandes grupos concentrados de la economía, las finanzas, el transporte, la minéría y el agronegocio, por ejemplo».
Diferencias: «Lula tenía contacto con las masas, que tienen con él una identificación biográfica, la del chico pobre y luego obrero que llega a presidente. Dilma no tiene esa comunicación, y más allá de su pasado en la guerrilla la gente no siente una identificación como había con Lula. Ella es la imagen de gestión, rigidez y tecnocracia». La crítica no es machista, y Charles aclara que es «un acontecimiento histórico que una mujer sea presidenta en un país machista y atravesado por la violencia contra las mujeres».
Brasil
El juego a la derecha
Hay gente que de todos modos defiende al gobierno como mal menor frente a la derecha. Para el MST la cuestión es otra: «Es cierto que dicen que es un gobierno en disputa entre sectores más de derecha y otros más progresistas. Otros creen que es un gobierno neoliberal. Nuestra preocupación es que todo lo que está ocurriendo tenga consecuencias fascistas, de mayor autoritarismo del propio gobierno incrementando la represión y que todo vaya a la derecha, que es lo que piden los medios de comunicación con otras palabras». El MST está elaborando puntos que puedan servir de contacto entre quienes defienden al gobierno y quienes lo cuestionan. «Por ejemplo, reducción de la jornada de trabajo de 48 a 40 horas. O reforma agraria, nacionalización y no entrega del petróleo, educación pública, pocas cosas que puedan establecer una política popular que reúna a campesinos, obreros, indígenas, ecologistas, jóvenes, y que eviten la profunda división que tenemos en la izquierda brasileña».
Mientras tanto el MST apoya las manifestaciones «pero no con banderas de la organización, sino participando en las calles, porque además muchos de nuestros compañeros integran también los diversos grupos que las convocan. Estamos en una encrucijada» dice señalando con las manos dos direcciones divergentes. Y no habrá ningún cambio a corto plazo que venga del gobierno. Entonces lo que está marcando estos tiempos es la reacción de la sociedad».
La megarealidad
La mezcla de situaciones encendieron la chispa: violencia policial, inflación, corrupción en el gobierno, burocracia, abandono de la educación y la salud pública, infraestructura de las ciudades, asistencialismo, problemas de vivienda, tarifas en general y la bofetada de gastos de los megaeventos (estadios, hoteles, carreteras, autopistas y unlarguísimo etcétera) con eje en la Copa del Mundo 2014, la actual Confederaciones, y las futuras Olimpiadas 2016. «No hay plata para escuelas y sí para estas cosas» explica Gabriel Strautman, de la organización de derechos humanos Justicia Global. En la calle cantan «Brasil hay que despertar, un maestro es mejor que Neymar».
Gabriel. «En los 90 tuvimos el neoliberalismo que fracasó. En Latinoamérica hubo movilizaciones como las de Argentina en 2001. En Brasil hubo una expresión electoral con el triunfo de Lula. Pero hoy tenemos una ´política que sólo ha propuesto un modelo neodesarrollista basado en la explotación de recursos naturales y un estímulo al consumo que también se revela como insuficiente. Podés tener tele nueva, pero no significa que la sociedad sea menos desigual». Gabriel cree que hay que mezclar la alegría por las movilizaciones inéditas con la preocupación por las manipulaciones que pueden llevar todo esto hacia la derecha: «Pero no hay que dejar de moverse. Si las tarifas de transporte fueron la gota que colmó el vaso, hay que recordar que los movimientos y organizaciones contribuyeron durante años a que el vaso se llenara. Hace un mes en cualquier acto éramos 50 personas. De pronto hay millones. La derecha no tiene los pudores que tenemos nosotros y se apropia de cualquier cosa, incluyendo de estas movilizaciones populares. Ahora nos toca a los movimientos tratar de construir un sentido de lo que está ocurriendo, que es que millones de personas se manifiestan y dicen lo que quieren. El desafío es encontrar una respuesta interesante para el futuro».
Dilma imagina cómo retomar las riendas con sus propuestas para el transporte y la educación. Y jugando con la FIFA. Las corporaciones mediáticas por ahora festejan a la multitud, limando cualquier mensaje de cambio. La FIFA reservó camas en 17 hospitales públicos, mantiene la zona de exclusión alrededor de los estadios, y la Policía Militar habla de tolerancia cero. Pero antes de zarpar de San Pablo veo pasar a una señora y su hija con una cartulina escrita a mano con paciencia, cuidado y sueños: «Difícil de creer, pero el sistema un día va a cambiar».

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Bloqueo a Vaca Muerta de comunidades mapuche y pobladores de Añelo que buscan dos cosas: derechos y agua

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Esta semana hubo cinco cortes a los principales yacimientos de fracking, organizados por el pueblo mapuche de Vaca Muerta en reclamo de relevamientos territoriales ya acordados que permitirían además el reconocimiento de 14 comunidades. El bloqueo se agregó a los cortes de ruta de pobladores de Añelo (localidad central en el área de explotación) que reclamaban por la ausencia de agua. Jorge Nawel, de la Confederación Mapuche de Neuquén dice a lavaca: “Estamos contra la fractura hidráulica porque sabemos lo que genera, como lo saben los países la prohibieron como Francia, Inglaterra, varios estados de los Estados Unidos, que sin embargo mandan sus empresas para que hagan el fracking aquí”. Los efectos reales de la “inversión extranjera” y el negocio de las empresas que solo son rentables si tienen subsidios estatales.

Esta semana las comunidades mapuche de la zona de Vaca Muerta bloquearon los cinco principales yacimientos de fractura hidráulica. A ese conflicto se sumaron los cortes de rutas protagonizados por vecinas y vecinos de la ciudad de Añelo, desesperados por la ausencia de agua, entre otras cosas.

Jorge Nawel, logko (autoridad política) de la Confederación Mapuche de Neuquén planteó a lavaca el panorma y derribó los mitos publicitarios sobre los supuestos beneficios del fracking.

“La situación empieza por tres grandes temas pendientes. Por un lado la obligación de Consulta Libre e Informada a los pueblos originarios, tema refrendado por Argentina en los tratados internacionales. Estamos todavía discutiendo un articulado que es el que le dará forma al proceso de consulta sobre cualquier actividad que se haga en territorio indígena”.  

“Por otra parte la necesidad de las personerías jurídicas de las comunidades, que no tienen ese reconocimiento por parte del Estado. Es una deuda que el Estado no termina de resolver”.

“Y el tercer tema es el relevamiento de las tierras, porque si no tenemos delimitados los territorios, ¿a quién van a reconocer?”.

¿Un pueblo originario es un club?

Sostiene Nawel que el tema de la consulta está cerca de poder resolverse tras cuatro meses de negociaciones para el establecimiento de un protocolo de 15 puntos ante cada proyecto que pretenda realizarse en territorio indígena. “Posiblemente la semana próxima podamos dar buenas noticias”.

Le da especial importancia, también, a la cuestión del registro “porque saca a las comunidades de la órbita de una simple asociación y les da el estatus que corresponde, con una personería que es carácter público, no privado. Eso significa que una comunidad no tiene control del Estado ni es tratada como como si fuese un club o una asociación, sino que se trata de un pueblo. No es parte de la órbita privada sino de la pública”.

¿Y por qué el bloqueo? “Principalmente por el tercer tema, el del relevamiento territorial. Se formó un equipo técnico, jurídico y catastral hace más de un año para concretarlo, pero notamos animosidad oficial contra las comunidades de Vaca Muerta porque somos las que protestamos y nos movilizamos. Ese mismo equipo existe como respuesta a una de las acciones directas que hicimos en 2021. El equipo lo forman Nación y Provincia, pero nunca funcionó como corresponde y en más de un año no hubo relevamiento de una sola de nuestras 14 comunidades en esa zona. Por eso decidimos bloquear Vaca Muerta”.

Llamar la atención vs embarrar la cancha   

El bloqueo se concretó el lunes pasado, 28 de noviembre. “Cerramos el acceso a los cinco yacimientos más importantes en los que trabajan empresas como Techint, YPF, Shell, Tecpetrol y Pluspetrol, entre otras. Eso significa ingresar a las 5 de la mañana antes del turno que empieza a las 6. Se arman colas de 200 camiones y máquinas de la industria, o más, que no dejamos que circulen”.

El fondo del tema, según Nawel: “Es la única manera de llamar la atención de un gobierno al que la protesta social no le va ni le viene, y te lo digo porque hay protestas y reclamos todos los días, y una total indiferencia oficial frene a eso”.

“Lo único que hace que te presten atención es cuando le tocas la matriz económica que es la explotación de Vaca Muerta. Somos conscientes de eso y cada vez que queremos ponernos en una posición firme tenemos que bloquear la producción”.

La acción mapuche logró llamar la atención: “Convocaron a un diálogo y se planteó crear un equipo especial que resuelva la cuestión del relevamiento territorial. Hay que ver si el gobierno cumple su palabra. Lo que estamos reclamando es que se cumplan las leyes”.

Funcionarios y medios, sin embargo, plantean que el trasfondo del reclamo mapuche es la búsqueda de un beneficio económico. Responde Jorge Nawel: “Es el argumento cuando el Estado quiere confundir las cosas. Plantea un trasfondo económico, peero vos ves las demandas que hacemos, ninguna tiene carácter económico sino de derechos. Carácter político y de respeto a los derechos”.

“La Consulta es algo que está normado desde 2001. Que se reconozca a las comunidades es algo que está escrito en las constituciones de Nación y Provincia. El relevamiento de tierras está ordenado por la Ley 21.160. O sea que estamos reiterando viejas demandas que jamás se responden. Una forma de ensuciar y embarrar la cancha es darle a lo que reclamamos un carácter económico, cuando en realidad les estamos diciendo que cumplan las leyes: cumplan con lo que ustedes mismos aprobaron”.

Progresismo y felicidad extractiva

El debate sobre el modelo extractivo del cual el fracking es apenas una muestra, incluye de modo cada vez más entusiasta a sectores que se autoperciben progresistas que pregonan avanzar con un tipo de modelo que lleva más de 500 años no excesivamente exitosos en el continente.

Reconoce Jorge: “Vaca Muerta es sin duda una salvación económica, pero ¿de quién? Para nosotros, para la sociedad, es una fuente de saqueo de recursos naturales, de empobrecimiento social y de contaminación de todo tipo”.

“Sin embargo es cierto que es una salvación económica para las corporaciones, que pueden derivar a sus casas centrales millonadas de dólares de manera permanente. Argentina lo único que hace es darles prebendas, subsidios, beneficios impositivos, para que el señor inversor no se vaya y siga explotando la meseta y la tierra mapuche”.

Nawel advierte: “Todo ese contagio de felicidad y bienaventuranza para nosotros es una absoluta farsa. El fracking solo les da ganancias a las empresas. La propia industria del fracking ha planteado en distintos informes que la actividad no es rentable sin la cantidad de subsidios y prebendas que le da el Estado. Lo más grave para nosotros –y debería serlo para la sociedad– todo se hace a costa del ambiente, la salud y la seguridad de la población”.

La descripción: “El fracking genera un enorme impacto ambiental por las toneladas de basura que genera, por el tema de los sismos (debidos a las excavaciones), por los millones de litros de agua que consume en una zona árida como la nuestra. La industria no se ocupa no responde porque si tuviera que hacerse cargo de los costos ambientales y sociales, ya no sería rentable. Por eso es una farsa”.

Lo prohibido y la deuda

El rechazo mapuche, según Nawel: “Rechazamos el fracking desde el primer día porque sabemos las consecuencias que genera. Es el mismo conocimiento que tienen los países del primer mundo que por eso lo prohíben, como Francia, Gran Bretaña, varios estados de los Estados Unidos, y Colombia también se sumó a una moratoria”. La moratoria es el modo de dejar en suspenso cualquier aprobación a la actividad, un modo elegante de prohibición. De todos modos en Europa se sumaron Alemania, Bulgaria, Italia, Suiza y República Checa.  

“El fracking solo es rentable si los Estados subordinados, empobrecidos, entregados, renunciando a su soberanía permiten que esas multinacionales ingresen”.

¿Y cómo ven a los funcionarios? “Lo que pasa es que esto es un cúmulo de errores de políticos cortoplacistas que al subir solo pensaron en terminar su mandato y ganar reelecciones en lo posible, y para eso capturaron el recurso era el petróleo y lo dilapidaron. Neuquén es una provincia petrodependiente desde hace décadas”.  

“Los políticos piensan siempre en el corto plazo, nunca pensar en la sociedad, en el futuro, en las nuevas generaciones. Pero es increíbe: ya en 1956 la constitución de Neuquén decía que toda la renta petrolera que se obtuviera no debía ser utilizada en gastos comunes, que es lo que hoy se hace para sostener el aparato del Estado y el empleo púbico. La renta debía reinvertirse en la búsqueda de energías alternativas para romper la dependencia del petróleo, que ya en ese momento se veía que era una industria con impacto ambiental y no sustentable. Esa inversión de renta en la búsqueda de energías alternativas nunca se hizo. Nunca”.

Jorge relaciona el tema con el de la deuda externa: “El país, por sus políticos, queda preso de una deuda escandalosa que exige acumular dólares para pagarla. Pero la última beneficiada de todo esto va a ser la población Y los primeros benericiados van a ser los dueños de la deuda externa y las empresas que obtienen ganancias vergonzosas que giran al exterior, a sus casas centrales. Las migajas quedan para la población y sobre todo queda un impacto que va a convertir a a estas tierras en un cementerio si todo sigue así”.

¿Agua o petróleo?

La tremenda propaganda alrededor de Vaca Muerta, sus inversiones, sus ganancias, podría inducir a pensar que la provincia, o al menos las localidades cercanas a la explotación, están pasando épocas de bonanza (sea lo que sea que tal cosa signifique).

Nawel informa: “Cuando hicimos el bloqueo se sumó el propio pueblo de Añelo que hace días no tiene una gota de agua en la canilla. Es más. Nosotros levanamos el bloqueo cuando empezamos a obtener respuesta, pero ellos siguieron hasta el miércoles. Y solo reclamaban agua, ¿te das cuenta? Están planteando obras que permiten llevar agua desde el río Neuquén para las empresas, y el pueblo supuestamente beneficiado no tiene ni agua. Esa es la realidad. Neuquén es una provincia endeudada con la banca internacional y el Estado nacional, y nos venden todos los días titulares hablando de un ritmo acelerado de Vaca Muerta o de aumento de la producción”.

La contracara: “Lo que se ve en la práctica es que lo que aumentó es la pobreza, el endeudamiento de la provincia, y Añelo, que era la Dubai argentina, no tiene ni agua”.

La situación: “Hacen tanta propaganda y hay una crisis tan grande, que todos los los días llegan familias a Neuquén con la expectativa de conseguir un trabajo digno en esta supuesta gran gallina de los huevos de oro. Como no lo logran, porque la industria es muy selectiva, se van incrementando las periferias urbanas con familias empobrecidas. Si esa es la salvación del país, estamos en problemas”.

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16va Marcha de la Gorra: “Ocupar las calles: Libres o nada”

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Ayer, martes 29 de noviembre se llevó a cabo la 16va edición de la Marcha de la Gorra en la ciudad de Córdoba. La reconocida marcha contra el gatillo fácil y la violencia institucional sucede a dos semanas de conocerse públicamente -en el marco del juicio por la muerte del adolescente Blas Correa- los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex Ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el ex comisario Gonzalo Cumplido en el que manifestaban su preocupación por las repercusiones que provocaría la muerte de “un rubito” “de clase media”. Conversación mantenida a primera mañana de los 6 disparos de la noche de agosto del 2020.

Por Bernardina Rosini

desde Córdoba

Tal vez resuene fuerte fuera de la provincia, pero en la calle no causó ningún escozor.

Soledad Aciar, la madre de Blas, ausente en la marcha, hace unos días refirió sobre los policías locales «disparan sus armas como si estuvieran jugando en la Play”.

No se mencionó el indignante intercambio entre los ex funcionarios en la tarde de ayer, pero sí se mencionaron las 9 horas que estuvo encadenada la mamá de Rodrigo Sánchez en las rejas de Tribunales. Ella, Gabriela Sanso, tomó el micrófono y fue dura contra la justicia y los uniformados azules. “7 años sin que avance la causa, sin respuestas, sin que me digan nada», dijo. «No puede ser que nos tengamos que encadenar para ser escuchados. Mataron a mi hijo por la espalda, 17 años. Ellos sueltos mientras que a mi hijo no le dieron oportunidad. No dan oportunidad de vivir, fusilan”. Sólo tras haberse encadenado, la Fiscalía General la recibió y se comprometió con la resolución de la causa.

Se suceden madres en el micrófono que relatan y enumeran, una vez más, todas las atrocidades del mecanismo de impunidad: disparos por la espalda, fiscalías inertes, investigaciones nunca iniciadas, encubrimientos, argumentos y declaraciones tan burdas, tan contradictorias, tan absurdas. Dolor y nudos de bronca.

Unxs pibes con la cabeza cubierta escalan por el frente de un edificio y hacen la primera intervención de la marcha: pincel en mano y pegamento, dejan el rostro y nombres de algunos los muertos Franco Amaya, Sergio Cuello, Juan Alarcón, Pichón Escobay. Podrían cubrir todo el frente. Sólo en los últimos dos años se contabilizan 10 casos fatales en manos de la Policía de Córdoba. Con esta preocupación la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Córdoba (APDH Córdoba) solicitó al Gobernador Juan Schiaretti una audiencia con “carácter de urgente” en el mes de agosto. Entrando en diciembre, con el expediente dormido, el gobernador no se da por notificado.

Difícil eludir la sucesión de los casos, y la crisis de la institución policial. En los primeros seis meses de 2022 un total de 218 uniformados fueron apartados de sus trabajos debido a que quedaron bajo la lupa del Tribunal de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad de Córdoba. El 88,2% corresponden específicamente a efectivos de la Policía de la Provincia, y según el Tribunal en la gran mayoría de los casos, los desplazamientos de personal fueron por sumarios motivados por denuncias de violencia de género, seguidos de mal desempeño y violencia institucional.

Casos que han logrado relevancia y aparecer en las agendas de los medios nacionales: Blas Correa es uno, el femicidio de Cecilia Basaldúa es otro. Este último  tiene policías señalados por la familia, confesiones logradas mediante aprietes, encubrimiento y un juicio forzado contra un joven inocente. Pero aún sin dar con el autor material.

Difícil desentenderse también de la fuerza y el sentido que moviliza la Marcha de la Gorra en Córdoba. No atender a los fuegos, la danza y la ceremonia a metros de la Legislatura, rodeada de vallas y un puñado de policías. Las familias prenden velas dispuestas en la calle formando una figura hecha de bidones de agua, flores de santa rita, naranjas y manzanas. 

 “Libertad para ocupar las calles y habitar y circular por nuestros montes”. Se escucha en los parlantes, ampliando los límites del transitar urbano pero también señalando que las políticas violentas, extractivistas, excluyentes son comunes. Acá y un poco más allá. Que son múltiples los derechos arrebatados. “Que no nos quiten crecer en las calles, ni las noches en la plaza ni las tardes de río”. El final de la marcha es un abrazo, la canción que la cantante Sara Hebe escribió inspirada en la marcha, sintetiza el deseo:

“No encuentro mejor manera de aguantar este embretao

Que imaginarme suelto, vivo y enamorao”.

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#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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