Nota
Desde Brasil: movilizaciones, izquierda, derecha, medios, FIFA, Dilma, movimientos sociales, lo que dice el MST, represión, futuro, y otras encrucijadas
(Desde San Pablo) La gente sigue en las calles saltando y cantando «o- ó, el pueblo despertó», mientras los expertos del universo buscan diagnosticar qué es lo que ocurre en Brasil, sin haber estado mucho en las calles y sin ser demasiado leídos o escuchados por la gente que canta. Hasta hace una semana eran 12 ciudades, pero el viernes ya sumaban 438 los municipios con movilizaciones en todos los estados. ¿Qué quieren? «Vivir mejor» me responden chicos de 17 años de la periferia paulista en medio de una marcha de 70.000 personas por el centro de la ciudad. Dos llegaron en skate, dos tienen la careta del pesonaje de V de Venganza, de los hermanos Wachowsky. Dicen los chicos: «Más salud, educación, y también la tarifa cero en el transporte». Aclaración: van por la gratuidad total del transporte público. Apenas logro escucharlos, en esa ruidosa combinación de alegría y desafío.
Charles Trocate, dirigente nacional del MST, los trabajadores Sin Tierra, consulta a lavaca: «¿En Argentina usan también la palabra encrucijada?».
Lo que se siente
Gabriel Strautman, carioca, hijo de padre argentino, integra el movimiento de derechos humanos en Brasil, y sintetiza: «Cuando no se entienden bien las cosas, hay que ver qué se siente. Empecé sintiendo todo con alegría. Luego tuve preocupación por algunos signos de grupos conservadores en las marchas. Creo que hay que mezclar los dos sentimientos, y seguir en la calle».
Es lo que hacen cientos de miles de personas que cada día de las últimas tres semanas parecen decididas a hacerse oír, y a dejar de ser espectadores pasivos de danzas políticas, sociales y económicas, que orbitan en escenarios siempre lejanos. Las marchas son mayoritariamente tranquilas, cuando hay enfrentamientos con la policía los grupos más radicales se separan de la gente (como respetando ese rechazo a la violencia, aunque suene paradójico), y todo tiende a crear un clima que mezcla debate, alegría y participación. Otra forma de relacionarse. Una especie de alivio de sentirse en grupo, haciendo algo para cambiar las cosas. Sin eso, sería impensable tanto contagio. Tomando las calles, sienten que se hacen cargo de su propia historia, y de su propia voz.
Noticias breves
- Dilma Rousseff habló 10 minutos por cadena nacional el viernes, planteando que está oyendo las voces de la calle, que va a proponer un plan nacional para mejorar el transporte público, inversiones en educación pública e incluso la contratación de médicos en el exterior para mejorar los servicios de salud. Agregó que no admitirá ninguna forma de violencia. Defendió las obras para la Copa del Mundo.
- El sábado hubo incidentes y represión cerca de las sedes del Mundial 2014, donde se está jugando la Copa Confederaciones. La FIFA marcó una «zona de exclusión» de 2 kilómetros alrededor de los estadios, cosa que los manifestantes (60.000 en Minas Gerais, por ejemplo) decidieron no obedecer. Hubo 27 heridos y 21 detenidos.
- Luego la Policía Militar de Minas anunció que aplicará «tolerancia cero» con las marchas. La terminología neoyorquina para delincuentes, apunta ahora a los reclamos de la sociedad.
- Una escena de alto contenido simbólico se verificó en Brasilia, donde grupos de manifestantes derribaron una torre erizada de cámaras de seguridad que vigilan la vida pública, y la destrozaron a patadas.
- En San Pablo otra de las marchas fue contra la Ley llamada»cura gay», que propone literalmente «curar» con tratamientos psicológicos a quienes «padezcan» homosexualidad, tomada así como enfermedad. El proyecto es del presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Diputados, Marcos Feliciano, pastor evangélico aliado al PT gobernante. Es homófobo y racista (para decirlo con elegancia). Su programa incluye destronar a Satanás. Por twitter ha escrito: «Los descendientes africanos son malditos por Noé» y «el amor homosexual genera odio, crimen y rechazo». Esta original concepción de los Derechos Humanos proviene de un aliado clave de un gobierno que se dice progresista, para ganar votos. (Nota: se desconoce si hay algún proyecto tendiente a curar a personas como el Sr. Feliciano).
- En San Pablo, militantes del oficialista PT (Partido dos Trabalhadores) fueron expulsados de una de las marchas por gente acaso más cercana a las élites conservadoras paulistas que a los jóvenes que piden democratizar la sociedad. Passe Livre, el movimiento que empezó todo este estallido con su rechazo al aumento de 20 centavos del transporte público, denunció infiltraciones en las marchas masivas. «Somos apartidarios, pero no somos antipartidarios», dijeron.
Otro ejemplo de contradicción: en las movilizaciones que nacieron cuestionando la violencia policial, entre otras cosas, ya se vieron algunos carteles de signo contrario pidiendo por la «inseguridad» y por la baja de edad de imputabilidad, o sea militarización, represión y mano dura: más orden que progreso. También aparecieron grupos neonazis, y fundamentalistas contra el aborto.
En una tónica absolutamente diferente, y masiva, esta semana habrá convocatorias de Periferia Urbana y Passe Livre en San Pablo, por la tarifa cero para el transporte público, la desmilitarización de las ciudades, más fondos para salud y educación.
¿Qué izquierda?
«No es una izquierda partidaria, es una izquierda autónoma» me dice Julio Delmanto, muy cercano a Passe Livre, movimiento sin líderes que convocó a las marchas que detuvieron la medida de aumentar 20 centavos el valor del pasaje mínimo en trasnporte público. Passe Livre se define justamente como «horizontal, autónomo, independiente, apartidario y no antipartidario» en su página web saopaulo.mpl.org.br. Es uno de los que convocan a las manifestaciones con respecto a estos temas, desde hace 8 años. Plantea al movimiento no como un fin, «sino un medio para la construcción de otra sociedad» y busca la movilización de trabajadores y estudiantes para la expropiación del sistema púbico de transportes y la participación en la discusión y decisiones sobre los problemas de la vida urbana. Como se ve, no se trata de espontaneísmo, desorganización ni falta de rumbo, sino otros modos de pensar la realidad y el modo de encararla. Y es apenas uno de los miles de grupos sociales que participan en esta movida que terminó siendo asumida por millones, que van agregando demandas.
¿Y la derecha? «La verdadera derecha organizada es la de los medios de comunicación» sostiene Julio. Los medios grandes como O Globo (una mega corporación mediática) le dan protagonismo a grupos conservadores, aunque sean ínfimos, o a quienes reclaman contra la corrupción en el gobierno, como si fuese lo único de las marchas. Charles Trocate del MST (Movimiento de trabajadores SinTierra) coincide: «La oposición busca transformar esto en un programa contra el gobierno, aprovechando la explosión de corrupción, con los medios de comunicación de masas como instrumento de combate».
Julio cree que a veces uno puede estar siguiéndole el ritmo a esos mismos medios: «Hay sectores conservadores en las marchas, pero yo creo que son muy pocos. Pero los vemos en televisión y nosotros mismos le damos más importancia de la que tiene, si uno ve lo que realmente ocurre en las marchas». Los jóvenes lo saben: conviene mirar menos televisión.
Panorama: «Lo real es que para los que queremos una transformación, pero también para el gobierno y la derecha que tratan de manipular esto según sus intereses, la situación está abierta».
Con el MST
¿Se puede encontrar una sintonía entre quienes cuestionan al gobierno como conservador y neoliberal, con quienes lo defienden por progresista y dicen que es un gobierno «en disputa»? Difícil saber si semejante enigma puede ser exportado a países vecinos, pero es el que se está formulando uno de los grandes aislados, olvidados o traicionados por el gobierno: el MST, Movimiento de los trabajadores Sin Tierra, que reúne un millón de campesinos que habitan 1.800 asentamientos.
Charles Trocate es dirigente nacional de ese movimiento que fue motor de las mayores resistencias al modelo neoliberal, y uno de los gestores de las condiciones sociales que permitieron a Luis Da Silva, Lula, llegar al gobierno en 2003. Así definió Trocate la actualidad ante lavaca: «Hay dos interpretaciones. Una es de la derecha, y dice que lo que ocurre es un descontento con los diez años de gobierno del PT, primero con Lula y ahora con Dilma. El principal cuestionamiento es la corrupción, que realmente ha sido impresionante en este período. Y aparece la idea de la oposición de transformar esto en un programa contra Dilma, con los medios de comunicación de masas como instrumento de combate».
Segunda interpretación: «La de la izquierda, que plantea que hay un movimiento natural de la juventud que intenta negar a los partidos políticos y estructuras organizadas. Pero plantea que es una experiencia de vuelo corto que no logra transformarse en una lucha organizada más allá de haber logrado la reducción de tarifas de los transportes públicos».
¿Para quién gobierna el PT?
Para Charles las crisis brasileñas han sido siempre a costa de un aplastamiento de las condiciones de vida de las generaciones jóvenes. «Nadie ha creado un paradigma de cuál es el lugar de la juventud. Por el contrario, hubo una profundización de la barbarie social entre la juventud, que además está despolitizada. La paradoja es que el PT prefirió no gobernar para los movimientos organizados. La reforma agraria fue derrotada ideológicamente en el gobierno de Lula que intentó así aplastar a los movimientos, mientras hacía políticas compensatorias hacia la sociedad no organizada que el PT definió com ‘concertación social’».
Las políticas fueron exitosas, con el plan Bolsa Familia que llega a 40 millones de brasileños, y políticas que favorecieron el empleo y aumentos salariales como empujón al consumo. «Sin embargo esta explosión de la juventud está expresando una enorme insatisfacción, frente a la cual el gobierno no puede apoyarse ahora en los movimientos organizados, ni en los espontáneos que están rechazando sus políticas. Que haya más consumo, que cambies de teléfono, no cambia la vida. No se ayudó a la gente a salir de sus problemas, que son estructurales».
El gobierno se definió a sí mismo como pos neoliberal y como neo desarrollista: «No hace ninguna ruptura, hay mucho asistencialismo, la corrupción es enorme, y ha pactado con todos los grandes grupos concentrados de la economía, las finanzas, el transporte, la minéría y el agronegocio, por ejemplo».
Diferencias: «Lula tenía contacto con las masas, que tienen con él una identificación biográfica, la del chico pobre y luego obrero que llega a presidente. Dilma no tiene esa comunicación, y más allá de su pasado en la guerrilla la gente no siente una identificación como había con Lula. Ella es la imagen de gestión, rigidez y tecnocracia». La crítica no es machista, y Charles aclara que es «un acontecimiento histórico que una mujer sea presidenta en un país machista y atravesado por la violencia contra las mujeres».
El juego a la derecha
Hay gente que de todos modos defiende al gobierno como mal menor frente a la derecha. Para el MST la cuestión es otra: «Es cierto que dicen que es un gobierno en disputa entre sectores más de derecha y otros más progresistas. Otros creen que es un gobierno neoliberal. Nuestra preocupación es que todo lo que está ocurriendo tenga consecuencias fascistas, de mayor autoritarismo del propio gobierno incrementando la represión y que todo vaya a la derecha, que es lo que piden los medios de comunicación con otras palabras». El MST está elaborando puntos que puedan servir de contacto entre quienes defienden al gobierno y quienes lo cuestionan. «Por ejemplo, reducción de la jornada de trabajo de 48 a 40 horas. O reforma agraria, nacionalización y no entrega del petróleo, educación pública, pocas cosas que puedan establecer una política popular que reúna a campesinos, obreros, indígenas, ecologistas, jóvenes, y que eviten la profunda división que tenemos en la izquierda brasileña».
Mientras tanto el MST apoya las manifestaciones «pero no con banderas de la organización, sino participando en las calles, porque además muchos de nuestros compañeros integran también los diversos grupos que las convocan. Estamos en una encrucijada» dice señalando con las manos dos direcciones divergentes. Y no habrá ningún cambio a corto plazo que venga del gobierno. Entonces lo que está marcando estos tiempos es la reacción de la sociedad».
La megarealidad
La mezcla de situaciones encendieron la chispa: violencia policial, inflación, corrupción en el gobierno, burocracia, abandono de la educación y la salud pública, infraestructura de las ciudades, asistencialismo, problemas de vivienda, tarifas en general y la bofetada de gastos de los megaeventos (estadios, hoteles, carreteras, autopistas y unlarguísimo etcétera) con eje en la Copa del Mundo 2014, la actual Confederaciones, y las futuras Olimpiadas 2016. «No hay plata para escuelas y sí para estas cosas» explica Gabriel Strautman, de la organización de derechos humanos Justicia Global. En la calle cantan «Brasil hay que despertar, un maestro es mejor que Neymar».
Gabriel. «En los 90 tuvimos el neoliberalismo que fracasó. En Latinoamérica hubo movilizaciones como las de Argentina en 2001. En Brasil hubo una expresión electoral con el triunfo de Lula. Pero hoy tenemos una ´política que sólo ha propuesto un modelo neodesarrollista basado en la explotación de recursos naturales y un estímulo al consumo que también se revela como insuficiente. Podés tener tele nueva, pero no significa que la sociedad sea menos desigual». Gabriel cree que hay que mezclar la alegría por las movilizaciones inéditas con la preocupación por las manipulaciones que pueden llevar todo esto hacia la derecha: «Pero no hay que dejar de moverse. Si las tarifas de transporte fueron la gota que colmó el vaso, hay que recordar que los movimientos y organizaciones contribuyeron durante años a que el vaso se llenara. Hace un mes en cualquier acto éramos 50 personas. De pronto hay millones. La derecha no tiene los pudores que tenemos nosotros y se apropia de cualquier cosa, incluyendo de estas movilizaciones populares. Ahora nos toca a los movimientos tratar de construir un sentido de lo que está ocurriendo, que es que millones de personas se manifiestan y dicen lo que quieren. El desafío es encontrar una respuesta interesante para el futuro».
Dilma imagina cómo retomar las riendas con sus propuestas para el transporte y la educación. Y jugando con la FIFA. Las corporaciones mediáticas por ahora festejan a la multitud, limando cualquier mensaje de cambio. La FIFA reservó camas en 17 hospitales públicos, mantiene la zona de exclusión alrededor de los estadios, y la Policía Militar habla de tolerancia cero. Pero antes de zarpar de San Pablo veo pasar a una señora y su hija con una cartulina escrita a mano con paciencia, cuidado y sueños: «Difícil de creer, pero el sistema un día va a cambiar».
Nota
Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos
Este 24 de marzo, a 49 años del golpe, la editorial lavaca publica Escritos sobrevivientes, un libro creado junto a un grupo de personas que estuvieron secuestradas y desaparecidas en distintos centros clandestinos de represión durante la última dictadura militar. Se presenta el próximo viernes 28, pero ya podés pasar a buscarlo por MU (Riobamba 143) desde hoy. En este texto, Claudia Acuña cuenta qué representa esta obra parida en colectivo y en medio de aires negacionistas.
Por Claudia Acuña
Este libro representa muchas cosas y todas y cada una nos parecen decisivas para estos tiempos desesperados.
Ni sé por dónde comenzar a enumerarlas, así que sin orden de importancia ni cronológico enumero algunas, aunque sin duda me faltarán otras que invito a que completen quienes lo lean.
Lo primero, para mí, es reconocer el valor social, político, histórico y ético que merecen las personas detenidas-desaparecidas por la dictadura cívico militar que azotó este país desde el 24 de marzo de 1976. No olvidamos esa fecha gracias a ellas, pero no siempre se las nombra con la relevancia que han tenido para construir verdad, justicia y memoria.
A algunas de ellas he tenido el honor de escucharlas y verlas testimoniar en los juicios de lesa humanidad, pero también en los diferentes procedimientos contra la impunidad que crearon y sostuvieron para que esos juicios sucedan.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Hasta lograrlo.
Solo a una pude agradecerle con palabras y lágrimas el esfuerzo, el coraje y el legado que recibíamos por su esfuerzo, pero fundamentalmente por sus vidas consagradas a hacer posible lo imposible. Fue en la puerta de los tribunales de Comodoro Py, mientras los altoparlantes transmitían la primera condena a los genocidas responsables del centro de detención clandestino y de tortura que funcionaba en la Esma. Ahora, con este libro queremos extender esas gracias a cada una, a cada uno.
Sé, porque comprendí la lección que nos daban, que no puedo afirmar que lo hicieron solo ellas, ellos. Esa es otra de las cosas que representa este libro: el saberse parte – y reconocerlo siempre- de algo más grande, más importante y más trascendente no solo del yo, sino incluso del núcleo colectivo en el que nos organizamos, reflexionamos y tomamos fuerza para resistir. Nuestras fuerzas individuales y nuestras construcciones políticas suman, activan, empujan, pero alcanzan sus objetivos cuando sincronizan con la necesidad social, con la época y con la Historia. Tienen alas porque tienen raíces y mueven al mundo hacia lugares mejores porque se sabe más grande y más poderosa que lo que nos rodea.
Eso que aquí las y los autores definen como “subjetividad sobreviviente” nos advierte eso: somos nuestros cuerpos y la sombra que proyectan, lo que hacemos y lo que soñamos, nuestras obras y nuestra imaginación, nuestros saberes y nuestra intuición, pero también y además aquellos cuerpos, proyecciones, hechos, batallas ganadas y perdidas, que nos anteceden y desbordan para fortalecernos y sostenernos de pie. Aquello que ilumina la oscuridad es la memoria sensible: de eso se trata este libro, además.
Otra: el valor de las utopías. En los momentos más aterradores hemos gritado “Aparición con vida y castigo a los culpables”. Bueno: la noticia es que hemos tenido éxito y aquí están las personas que cuando pronunciábamos esas palabras mágicas no podíamos abrazar. Algunas de ellas son las que el tercer sábado de cada mes vimos ingresar a nuestra trinchera durante el largo y desalentador año 2024. Para nosotros ese taller de escritura significó una cita con la esperanza, cada vez. Y una comprobación: el futuro se construye con el hacer colectivo, cada vez.
Por último: este no es un libro de testimonios sobre el horror de la dictadura, sino su contracara o quizá, lo que se puede pensar después de cruzar el abismo de la impunidad.
Quizá.
Me falta todavía superar la alegría de haberlo logrado, de sostener con las manos esta pequeña utopía realizada en tiempos de saqueo de recursos simbólicos y materiales, en las cuales sólo proponerlo sonaba casi irresponsable, para poder encontrar las palabras certeras, que expresen lo que representa que personas empobrecidas y violentadas podamos hacer lo que querramos financiadas sólo por el deseo y la convicción, que siempre es política.
Quizá la palabra exacta sea una sola: Argentina.
La presentación
Escritos sobrevivientes y compila una serie de textos producidos en un taller de escritura que tuvo lugar en MU durante 2024. Estos relatos abordan historias marcadas por lo que el grupo denomina «subjetividad sobreviviente». El resultado es un conjunto de textos poéticos, políticos y filosóficos, de una potencia y belleza conmovedoras.
Participan: Rufino Almeida, Margarita Fátima Cruz, Graciela Daleo, Lucía Fariña, Mercedes Joloidovsky, Eduardo Lardies, Susana Leiracha, María Alicia Milia, Claudio Niro, Silvia Irene Saladino, Stella Maris Vallejos e Inés Vázquez.
Así lo resumen sus autoras y autores: «Un grupo de compañeras y compañeros, ex detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado, nos reunimos en un taller de escritura para crear textos enfocados en la subjetividad sobreviviente, mientras la voz del poder alimenta el negacionismo y la reiteración del sufrimiento popular por variados medios».
El libro se presentará el próximo viernes 28 de marzo a las 20 horas en Mu Trinchera Boutique, Riobamba 143.
Podés conseguirlo desde hoy, 24 de marzo, también en MU.

Nota
La Justicia esquiva la causa por el disparo a Pablo Grillo: “Hasta ahora no se investigó nada”

La recuperación de Pablo “es muy rápida” pero la investigación sobre su intento de asesinato, muy lenta, o directamente inexistente. Qué dijo el padre hoy frente al Hospital Ramos Mejía donde Pablo sigue pelando por su vida, aún en terapia intensiva pero con avances prometedores, y las abogadas del caso que presentaron ante la Justicia: primero Servini de Cubría y luego el candidateado a la Corte Ariel Lijo rechazaron la causa, y ahora se sortea en la Cámara Federal de Casación a qué juez le tocará investigar a quien le disparó y a sus superiores jerárquicos. Los dichos de Adorni en conferencia de hoy, y quién cortó el diálogo con la familia; las pruebas que se pidieron y las que se aportaron; y el texto de la presentación judicial en la que la familia pide ser querellante, con las pruebas que aportamos desde decenas de medios, fotoperiodistas y organizaciones sociales.
Por Francisco Pandolfi
Pablo Grillo todavía no está fuera de peligro, pero la mejoría día a día, paulatina y constante, le permite a la familia hablar ya no sólo de su estado de salud. Hasta hoy, el único foco era la supervivencia de este fotógrafo de 35 años impactado por una granada de gas lacrimógeno, fuera de toda legalidad, por las fuerzas de inseguridad comandadas por la ministra Patricia Bullrich.
La pérdida de masa encefálica y la fractura de cráneo con la que llegó de urgencia al Hospital Ramos Mejía –el miércoles 12 de marzo, cuando se desató la represión en la marcha por las paupérrimas condiciones en las que viven las y los jubilados–; la primera operación esa misma noche en la que se bajó la presión intracraneal y se le reconstruyó algo del tejido. Las pupilas que empiezan a reaccionar bien. La merma en la sedación. Los primeros movimientos – prematuros e inesperados por los propios médicos–. Otra operación por un derrame que es revertido a tiempo. La baja de los glóbulos blancos como síntoma de la baja en la infección. Y a solo una semana del disparo, Pablo abre los ojos. Y le sacan el respirador para ver cómo reacciona y lo hace agarrándole la mano a la mamá. Y por si fuera poco le susurra las palabras más hermosas a su papá: “Hola, viejo”.
Pablo continúa en terapia intensiva, en estado crítico, pero respondiendo bien neurológica y físicamente. “Es asombroso el nivel de avance que tuvo”, dice Fabián, su viejo, con los ojos emocionados e incrédulos por la mejoría impensada en tan poco tiempo. Esa sucesión de buenas noticias las que posibilitan a la familia convocar este viernes a una conferencia de prensa «para contar novedades en la causa judicial».
Primero, habla Fabián, su papá, sobre la salud de Pablo: “Las novedades son que está estable, por lo tanto es bueno. Está con los ojos abiertos y sigue sin respirador”.
Fabián lleva puesta una remera azul, con letras blancas que dicen: “Justicia por Pablo Grillo”. Se lo nota cansado, pero más distendido. Se ríe cuando cuenta: “Tengo un video con saludos de (Ricardo) Bochini, veremos si los médicos nos permiten que se lo pasemos. Si lo escucha al Bocha, va a volver a hablar seguro Pablo”. Mantiene los pies sobre la tierra: “Todavía la situación es grave: está en terapia y con riesgo de vida. Pero en ese marco todo lo que estuvo ocurriendo es favorable. A todos nos sorprendió su evolución. Incluso los médicos manifiestan que la evolución que está teniendo es asombrosa. Es muy rápida”.
Este jueves, el vocero presidencial Manuel Adorni dijo que el diálogo con la familia quedó roto desde que el padre de Pablo acusó a Bullrich de ser cómplice. Fabián le responde: “Nosotros no cortamos nada porque nunca existió el diálogo. Lo mío fue una respuesta a una declaración mentirosa de Bullrich, por tanto si es que alguien cortó el diálogo fueron ellos. Yo estoy dispuesto a escuchar, si alguien me llama”. Y agregó: “A esta altura no lo espero (ese llamado). Espero poco. Pero demostraría que tienen todavía un grado de humanidad”.
En relación a las mentiras de Bullrich sobre el trayecto del proyectil, expresó: “Me da vergüenza la forma en que fue acomodando la mentira. La va acomodando a medida que la realidad se lo desmiente, es hasta absurdo, burdo, grotesco: no sé que palabra utilizar”. Cuando le preguntaron si le diría algo al gendarme que, según los elementos reconstruidos hasta el momento, sería quien disparó (presuntamente, el cabo Guerrero), afirmó: “Personalmente no le diría nada. Sí lo vamos a decir de forma jurídica. El mejor diálogo que podemos tener con esta gente es en lo judicial”.
La causa, sin avances
Fabián estuvo acompañado por Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y a Paula Litvachky, del CELS, organismos que patrocinarán legalmente a la familia, que este 21 de marzo se presentó ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 1 para ser tenida en cuenta como querellante en la investigación judicial.
Lo más importante de la causa hasta ahora: desde el 12 de marzo “no se investigó nada y reclamamos que se empiece a investigar urgente”. Las abogadas cuentan el por qué: “La causa iniciada por la denuncia de la Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) que dio inicio a la instrucción estaba presentada en el Juzgado 12 de Ariel Lijo, quien se la devolvió a la Jueza Servini de Cubría, que otra vez la rechazó. Ninguno de los dos quiere hacerse cargo de la investigación. Ahora irá a sorteo para definir quién la sigue. La Cámara Federal de Casación Penal tiene que resolver”. Agregan: “Hasta ahora el Ministerio de Seguridad dijo que no hará sumarios internos por el accionar de su Fuerza, lo que refleja el encubrimiento”.
La causa aún no tiene carátula porque no está radicada en ningún juzgado. La denuncia presentada es por tentativa de homicidio agravado, por abuso de autoridad e incumplimiento de funcionario público.
Dice Paula Litvachky, del CELS: “Es muy importante que la causa salga de este limbo judicial y se inicie el pedido de pruebas antes de que pase más tiempo”.
Dice Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos: “Esperamos que en estos primeros 9 días en los que no se hizo nada, no haya ninguna prueba que se haya destruido, modificado, alterado. Hay cámaras del Gobierno de la Ciudad que tienen un tiempo de duración determinado, o de negocios que también se van borrando y si no las pedís inmediatamente después ya no están. Es vergonzoso que un hecho así no lo esté investigando nadie”.
Las abogadas pidieron una serie de pruebas. Las más relevantes: “Quién dio las órdenes, cómo se manifestaron esas órdenes y cuáles fueron, antes y después del impacto; cuál fue el protocolo que se aplicó, quienes integraban el equipo donde estaba incluido el cabo Guerrero y qué órdenes se le impartió a ese grupo en particular; qué armas utilizaron”. También exigen que se lo llame a indagatoria a Guerrero. “Ya hay suficientes elementos para hacerlo”.
Completa Paula Litvachky: “Hicimos una presentación con los hechos, tenemos un montón de pruebas para que se reconstruya ese tramo del operativo de modo tal que se pueda tener la responsabilidad de quién disparó y de toda la cadena jerárquica”.
Concluyen ambas: “Las pruebas están. Nunca hubo tanto registro fotográfico y audiovisual. Necesitamos el acompañamiento social para empujar a que se haga justicia y que no quieran desviar el foco de la investigación”.
Nota
La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Traumatismo encéfalo craneano, herida cortante e irritación ocular: las heridas causadas a Beatriz Blanco (81 años) ya forman parte de una causa judicial que inició ella misma y también la Procuraduría de Violencia Institucional, y apunta contra dos efectivos que la gasearon y le pegaron, provocando su caída. También apunta a la responsable del operativo, la ministra Patricia Bullrich, que se desplegó el miércoles de manera feroz, pero que -plantea la denuncia- es parte de un “plan sistemático”. Beatriz fue golpeada a las 16:10, antes de los principales incidentes, mientras se manifestaba en una esquina: cómo fue el momento, según relata ella misma en la denuncia y cuenta su hija. Quién es esta jubilada que trabajó de todo. Cómo está: recuperándose, enojada y “con más fuerza que nunca”. La voz de una de sus hijas junto a quienes lucha por justicia, y paz.
Por Franco Ciancaglini.
La imagen de Beatriz Blanco cayendo en seco al suelo -tras ser gaseada y empujada por dos efectivos de la Policía Federal- dio la vuelta al mundo.
En el video se ve el fin de una secuencia más larga que inicia cuando la Policía Federal empuja de manera violenta a jubiladas y jubilados que se encontraban haciendo el clásico semaforazo de todos los miércoles en el Congreso.
“Ella lo que cuenta es que estaba con el grupo de jubilados, cortando Entre Ríos, para mostrar sus carteles. Y cuando el semáforo se pone verde se vuelven a la esquina. Y en ese momento vino la policía, apurando a todos los viejos a subirse a la vereda”.
La que habla es una de sus hijas, Paula.
El relato coincide con la temprana decisión de las fuerzas de abalanzarse sobre personas que hacen lo mismo todos los miércoles -un semaforazo, y luego una movilización que da la vuelta al Congreso-: Beatriz fue atacada a las 16:10.
Esta vez, por lo especial de la fecha, los Policías iban además con el gas apretado y el palo suelto. Cualquiera que estuvo en la manifestación pudo apreciar cómo apenas una persona se acercaba a los efectivos, o incluso estando a metros, sin hacer nada, podía ser gaseado. Incluso teniendo 81 años.

Los camiones hidrantes fueron parte de la cacería desatada. Foto: Lina Etchesuri.
El arma y la palabra
Beatriz Blanco no está afiliada a ninguna barrabrava ni milita en ningún partido político.
Es jubilada.
Trabajó toda su vida como empleada en cooperativa de fletes, empleada cuidando niños, costurera, y de casera hasta los últimos tiempos.
Tiene tres hijas.
Una de ellas, Paula Ippolito, cuenta que junto a su madre Beatriz y su hermana Paula suelen ir juntas a las marchas. “Esta vez fue sola porque justo yo estaba operada de la rodilla. Suele ir, no va todos los miércoles pero cuando puede va”.
Beatriz ya conocía a varios y por eso se acercó al grupo de jubilados que realiza los miércoles el semaforazo. Luego de que la empujaran a la vereda, se puso a hablarle a un cordón policial, una práctica habitual de jubilados anodados ante la violencia sin sentido que ejercen las fuerzas: “Ella siempre es de ir y hablar, de decir qué están haciendo, cómo no les da vergüenza; mi mamá siempre como que quiere hacer conciencia. Ella le debería estar gritando al policía que estaba de espaldas y lo toca con el bastón como diciendo ´mirame´. Ahí el chabón se da vuelta y le tira el spray, y el otro que le pega con el palo en la cabeza”.
Ese combo, que representa un ataque, de gaseo, empujón y golpe, hace que Beatriz pierda el equilibrio instantáneamente, y caiga al suelo.
La primera pregunta es cómo está: “Se está recuperando. Está en reposo, en observación por el golpe que recibió en la cabeza. Está con mucho dolor en todo el cuerpo, con un poco de inestabilidad, con el dolor en los ojos por el gas que le tiraron. Tiene los ojos muy hinchadas: le tiraron gas directo en la cara”.
Este dato del gas directo a sus ojos explica a la vez la pérdida del equilibrio, desechando por tierra las mentiras del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que aseguró que se “cayó sola”. También el título de la empresa La Nación que habló de que la jubilada “atacó” a la policía previo a su “caída”: “Ella le tocó con su bastón para que se diera vuelta, para que la escucharan, no golpeó a nadie. Habría que mostrar los videos enteros donde la Policía increpa primero a los jubilados para que se suban a la vereda, con la agresividad que suelen tener”.

Beatriz Blanco, tras los gases recibidos y el golpe posterior. Foto: Lina Etchesuri.
El caso de Beatriz es uno de los dos -junto al del fotógrafo Pablo Grillo- denunciados por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) ante la Cámara del Crimen. En esas denuncias a las que accedió lavaca, el organismo que se encarga de monitorear a las fuerzas -en estos tiempos, con menos entusiasmo- presenta como “pruebas” distintos recortes periodísticos alrededor del ataque a Beatriz. Y solicita a la justicia que requiera al Ministerio de Seguridad el personal policial afectado a los lugares de ambos ataques, así como los datos de la “sala de operaciones” a la que reportaban los agentes a cargo del operativo.
Por otro lado, la propia familia de Beatriz presentó una denuncia contra los dos agentes de la Policía Federal y contra la propia ministra Bullrich. Narra en su presentación lo mismo que refiere su hija en esta nota: “Siendo aproximadamente las 16:10 hs me encontraba en las inmediaciones de la esquina de las avenidas Entre Ríos y Rivadavia de esta ciudad (…) cuando fui rociada con una sustancia lacerante por un efectivo de la Policía Federal. Inmediatamente después, y también a manos de un efectivo de la PFA, recibí un golpe en la cabeza, con un elemento que creo se denomina ‘tonfa’, lo que provoca mi caída al piso”.
Tras el golpe, Beatriz fue derivada al Hospital Argerich, donde diagnosticaron lo producido por el ataque: traumatismo encáfalo craneano, herida cortante e irritación ocular.
Por eso, por un lado, reclama la identificación de los dos efectivos que la atacaron, plausibles de ser responsables de “delitos de lesiones leves” agravadas por tratarse de personal de la fuerza. Y por otro, califica a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich como “autora mediata” por ser responsable del operativo y algo más: la valiente presentación habla de que estos hechos son parte de un plan sistemático.

Una síntesis del plan sistemático. Foto: Juan Valeiro.
“Como en los momentos más aciagos de nuestra historia, desde el Poder Ejecutivo se ha montado un Programa de Miseria Planificada cuya consecuencia natural es la Protesta Social. Y sabido es que este tipo de políticas socioeconómicas sólo resultan aplicables cuando se pone a disposición de las mismas al aparato represor del Estado”.
Firma toda esta historia la propia Beatriz, acaso poniendo en contexto lo que representan los golpes que sufrió, su historia y el futuro por el que pelea junto a sus hijas. “Nosotras somos fieles a las marchas que son para los derechos del pueblo”, cuenta Paula, una de ellas. “No militamos en ningún partido político, siempre vamos independientes y solas”, aclara por si hiciera falta.
Paula habla siempre en plural femenino, pensando en su madre y su hermana. Desde ese lugar cuenta: “Nos están sacando todo. Nos están metiendo miedo para que no salgamos a las calles. Están imponiendo todo lo que quieren imponer. Siempre estamos atentas a todas las luchas. Esto va a por todos, no es solamente por los jubilados. A mi me han robado plata con la AFJP a pesar de que ya tengo 30 años de aportes. Estos vienen por todo, por todo lo que conquistamos”.
Junto a Natalia, las jóvenes militan tocando tambores en Batuka, uno de los conjuntos que lleva el ritmo a la calle y es la banda de sonido de la protesta social y la lucha. Hoy, del lado de la víctima, Paula asegura: “Estamos luchando para que esto no vuelva a suceder. Para que tengamos memoria y el pueblo no se duerma. No tenemos miedo. Ya la verdad que queda poco por perder”.
Esta lucha incluye, claro, a Beatriz: “Está más fuerte que nunca. Está enojada, muy enojada. Pero está fuerte para seguir la lucha”.
La lucha, ahora, es por justicia: “Solamente queremos que los responsables tengan justicia, sean los policías o la ministra de Seguridad: que la justicia trabaje a favor del pueblo. Y que no salga nadie más impune”.
¿Tenés esperanzas? “Y no. Pero hay que hacerlo igual: nos corresponde”.
La esperanza tal vez siga estando en la calle, mientras estas jóvenes sin contención psicológica ni asistencia estatal de ningún tipo enfrentan los golpes: “Estamos nosotras, las hijas, para cuidarla y para que se reponga de esto”.
¿Necesitan algo? “Sí: paz”.
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