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Corrientes: crónica de un ecocidio

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La Asamblea Basta de Quemas convocó una manifestación frente a la Casa de Gobierno de Corrientes para exigir medidas concretas ante los incendios que ya arrasaron con el 10% del territorio provincial. Según estimaciones, los fuegos también destrozaron el 40% del Parque Nacional Iberá y el 13% de los esteros, una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo. Empresarios calculan las pérdidas en más de 67 mil millones de pesos, cuatro veces más de lo que hubiera costado la gestión de la Ley de Humedales, cajoneada en el Congreso. El sábado convocan a un Puentazo en el histórico Puente Chaco-Corrientes. Por qué hace falta la Ley. Los reclamos contra el monocultivo forestal que preveían el desastre. Voces y apuntes en medio de una catástrofe histórica. Cobertura colaborativa con Revista Cítrica.

Por Lucas Pedulla, desde Corrientes

Benicio tiene 5 años, una gorra color gris con visera hacia el costado, y mira a la cámara con la misma firmeza con la que sostiene el cartel que pide:

“Ley de humedales ya”.

Cuenta que llevó agua y “gueitorei” a los bomberos, y que ya hace dos años -es decir, cuando tenía tres- les grabó un video a las autoridades políticas correntinas pidiéndoles algo muy concreto:

-Que dejen de quemar las casas de los animales.

El pedido -tan amoroso, tan elemental, tan político- no tuvo respuesta, como tampoco la Ley de Humedales, que este año perdió por tercera vez estado parlamentario. Por eso Benicio llega con Laura, su mamá -psicóloga, 32 años-, de las primeras personas que a las 10 de la mañana de este miércoles empiezan a poblar la Plaza 25 de Mayo, en la capital provincial, frente a la Casa de Gobierno. Los moviliza, como a cientos que irán convocándose durante el día, una realidad desesperante: los fuegos ya arrasaron el 10% del territorio de la provincia.

Corrientes: crónica de un ecocidio
Fotos: Lavaca.

“Cada día es más angustiante que el otro”, dice Laura, sobre una realidad incenciada que empezó en diciembre. Nadie más que las organizaciones y pobladores dieron cuenta de la gravedad del tema desde entonces y en enero; y desde febrero, sin lluvias, la situación explotó de forma dramática e incontrolable. “Ir por la ruta y ver las sequías, las quemas, despertarte con olor a humo dentro de tu casa, caminar y todavía ver las cenizas en la calle”, describe a lavaca. “Las organizaciones vienen denunciando la situación hace años, pero nuestra provincia es muy adormecida. Si me preguntás, lo que más me moviliza es pensar en el futuro de mi hijo”.

Pocas horas antes, el gobernador radical Gustavo Valdez (Juntos por el Cambio) anunció el programa “Renacer Iberá”, una propuesta de inversión de 400 millones de pesos para “iniciar la recuperación de la fauna, la flora e infraestructura”. Según las estimaciones, los fuegos destruyeron el 40% del Parque Nacional y el 13% de los Esteros, uno de los reservorios de agua dulce más grande del mundo.

Por ese motivo, ante la incalculable magnitud de una catástrofe que aquí califican como anunciada, con fuerte eje en los monocultivos que ningún político asocia con la tragedia, una mujer en la plaza se pregunta: “¿Renacer? Recién lo estamos velando”.

Corrientes: crónica de un ecocidio
Fotos: Lavaca.

La política yeta

La movilización fue convocada por la Asamblea Basta de Quemas, una red que articula varias organizaciones de Corrientes que comenzó a accionar en enero ante la falta de respuesta política. Una de las primeras intervenciones artísticas fue en la tradicional Fiesta Nacional del Chamamé, y para este miércoles convocaron frente a la Casa de Gobierno para sumar donaciones de alimentos y medicamentos para bomberos y brigadistas, y de insumos y alimentos para animales. Las organizaciones celebraron la participación y anunciaron que el sábado realizarán un Puentazo, a las 17 horas, en el puente que une la capital con Resistencia.

Los carteles de la movilización son un perfecto noticiero de la realidad correntina:

  • «Se nos quema el monte y vos de carnaval».
  • «Despertate chamigo».
  • «Paz al monte».
  • «Nuestra casa está en llamas».
  • «El monte ruge».
  • «No es calor, es desmonte».
  • «El monocultivo destruye el monte».
  • «Activá ahora».
  • «Emergencia ambiental».
  • «Corrientes arde».
  • «Los políticos siguen midiendo sus banderas cuando los bomberos ponen el cuerpo y el pueblo grita que se incendia».
  • «Valdés sos la yeta».
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Fotos: Lavaca.

Este último hace referencia a los dichos recientes del gobernador, que dijo que “Corrientes tiene yeta”, porque había llovido en Chaco, Misiones y Formosa, pero no en la provincia. El lunes, ante algunas precipitaciones aisladas en el interior correntino, Valdés lo celebró con un tuit, y en la plaza aclaran: “Al instante salió el sol”.

Otro foco de críticas en la manifestación es el titular de la Dirección de Recursos Forestales, Roberto Rojas, a quien le pidieron la renuncia. El área depende del Ministerio de Producción de la provincia, y es un dato: Corrientes no cuenta con un área de medio ambiente y el sector que canaliza los reclamos es el Ministerio de Turismo.

“La provincia se incendia pero se está teniendo una mirada nula sobre las cuestiones ambientales”, dice Cristian Piriz, de Guardianes del Iberá, una de las organizaciones que hace años denuncia el actual modelo productivo, hoy parte de la Asamblea Basta de Quemas. “Venimos a hacerles acordar todo lo que venimos planteando: decíamos que se estaban zarpando con los pinos, y hoy son los principales responsables de que se esté incendiando la provincia. El principal motivo que tenemos es la increíble masa forestal que se ha llevado toda el agua. No es una cuestión técnica, es una cuestión política: ellos han decidido avanzar con un modelo que está destruyendo la tierra. Por más que salgan especialistas con sus diplomas, les aseguro que el que está en medio del estero y vivió ahí toda su vida, sabe perfectamente qué le hace daño a su ecosistema”.

Corrientes: crónica de un ecocidio
Fotos: Lavaca.

Emilio Spataro, otro de los referentes, también recuerda a esos pobladores y esas pobladoras: “Hace más de 10 años han venido con la frente en alto a esta plaza, han cortado rutas, diciendo que el monocultivo forestal era una tragedia para la provincia de Corrientes, y fueron humillados: se rieron de ellos diciendo que no sabían nada de producción, que las forestales iban a traer progreso, desarrollo y felicidad al pueblo. En 2014 un poblador fue a hablar con uno de los fondos de inversión de Estados Unidos que es dueño de 86 mil hectáreas en el Iberá, diciendo que era un riesgo y tenía miedo, y se rieron de él. Hoy me decía que ahora se les está quemando todo, y ellos tienen que estar viendo por sus animales y sus casas, cuando ya lo habían advertido. Esto no solo tiene responsables, sino que son criminales, porque han vendido el patrimonio de los correntinos al mejor postor y hoy lloran por sus propios campos”.

Cabe preguntarse si ese destrato entra en la concepción de “yeta” del gobernador. Piriz subraya: “Empecemos a escuchar a la sociedad civil para que no tengamos que depender de influencers sino de la clase política: en vez de presentar planes de manejo que apuntan al turismo, creemos un Ministerio de Ambiente o lo que sea necesario para que todas estas demandas que hace 20 años venimos diciendo tengan asidero”.

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Fotos: Lavaca.

Las pérdidas invaluables

Tampoco fueron “yeta” las quemas de pastizales, bosques, humedales, infraestructura rural, palmares. Tampoco la muerte de tantos animales. Spataro explicó qué condiciones estaban echadas como una bomba de tiempo: una sequía que se prolonga hace dos años, la bajante histórica del Paraná, el extractivismo intensivo. Y si bien el gobierno provincial y nacional cuentan con sistemas de monitoreo, ninguno previó la situación, en una región cuya vulnerabilidad se revela, además, ante el cambio climático.

“Tenemos un sistema que no está capacitado ni tiene las herramientas necesarias para combatir los incendios”, expresa la bióloga Florencia Quijano, integrante de Defensores del Pastizal, otra de las organizaciones que integran la asamblea. “Lo veníamos alertando, y ya en 2020 fueron los primeros incendios masivos, aunque no se difundieron en medios nacionales: acá cerquita, en Corrientes capital, se perdió el 90% del Parque Provincial San Cayetano. No hubo ningún tipo de repercusión”.

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Fotos: Lavaca.

Tampoco se dieron curso a los mecanismos necesarios: “El gobierno provincial piensa que la ley de humedales va a afectar a todos los sistemas productivos de Corrientes, cuando lo que intentamos es que se sepan qué humedales hay acá, qué categoría de conservación necesitan. Algunos estarán más afectados por una arrocera, otros por pinos, pero ellos mantienen una postura completamente en contra de la ley”.

En agosto de 2020, el Senado correntino rechazó la Ley Nacional de Humedales “por las implicancias negativas que esos proyectos deparan hacia el sistema productivo”. Una semana anterior se había expresado en esa misma sintonía la llamada “Coordinadora de Entidades Productivas de Corrientes”, que nuclea a la Sociedad Rural, Federación Agraria, las Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y la Asociación Forestal Argentina. “Las mismas organizaciones que exigen ayuda estatal ante las sequías e incendios”, dice Spataro, que subraya que la cifra prevista para la gestión de la ley de humedales cajoneada por el Congreso era de 17.400 millones de pesos.

Sin embargo, un informe elaborado por empresarios de las cadenas arroceras, citricultureras, forestales, yerbateras y ganaderas, estimó que las pérdidas económicas superan los 67 mil millones de pesos.

Casi cuatro veces más.

Corrientes: crónica de un ecocidio
La Asamblea convocó para el sábado a las 17 horas un Puentazo en el Puente Chaco-Corrientes. Foto: Lavaca.

Cuando el arte abraza

Andrea, Azul y Alejandra -27, 19 y 26 años- son tres hermanas de la capital correntina que se acercaron de manera autoconvocada. “Dormíamos con humo, todo el día con humo. Desde diciembre hay quemas y el humo se hace visible prácticamente todos los días: a la noche se calma un poco pero queda dentro de la casa. Es demasiado: nos estamos intoxicando constantemente. Te duelen los pulmones, te cuesta respirar, se te seca la garganta. Además de todas las consecuencias que trae: si el Iberá ya no existe con esponja, nos vamos a inundar todos. Y no sólo Corrientes. Lo que está pasando es muy fuerte y por eso estamos acá: no es sólo ahora, sino el futuro. La tierra no da más”.

Nicolás Duarte, de Correntinxs contra el Cambio Climático, otra de las organizaciones de la asamblea: “Es muy importante no perder de vista las responsabilidades de aquellos que generan las quemas, pero también a los responsables políticos. Desde fines de diciembre y principios de enero que la quema ha arrasado la provincia, pero aquellos que supuestamente tienen que trabajar por nosotros se peleaban por Twitter”.

María Celia Fornes -56, artesana y psicóloga social- camina con una hoja y una lapicera juntando firmas por la Ley de Humedales. “En Corrientes nos acostumbramos a que todo está sin decir, como algo tácito. Tener una ley significa un orden, poder tener un camino trazado, y hacerlo respetar. Pero acá tenés grupos sociales muy grandes. Un ejemplo: el poder judicial existe para sus empleados y sus miembros, pero no para lo que fueron originalmente formados. Y así con todo. Lo que se busca es el éxito propio, mientras avanzan sobre la debilidad humana. La tierra va más allá de nosotros”.

Y pide algo profético: “Dejemos de hacer sufir a la tierra y vamos a seguir viviendo como raza humana”.

Las acciones continuarán. El trabajo de bomberos y brigadistas no descansa. Según el último reporte del Servicio Nacional del Fuego, en Corrientes hay 10 focos aún activos: Concepción III, San Miguel, Curuzú Cuatiá, Ituzaingó, Santo Tomé, Loreto, Virasoro, Alvear, Corrientes y Carlos Pellegrini.

Ante tanto dolor y tanta bronca, la manifestación de este miércoles también incluyó arte, abriendo el espacio para la música y la poesía. Una de las artistas fue Ornella Conti, 27 años, de Corrientes capital, que leyó un bello poema suyo, titulado S.O.S.

Ante tanto dolor y tanta bronca, la poesía también sana.

Hay humo en el aire
y no es el pucho de mi viejo
(no esta vez)
Hay ceniza en el viento
y no es que seamos nosotrxs
sin saber desprendernos
(no esta vez)
Está naranja el cielo
pero solo veo pájaros
cayendo

Esta vez, no es un atardecer
ni es el pucho de mi viejo
que lo vuelve a encender
Esta vez, no es un atardecer
es el ser humano
al que lo arruina el poder
y la ignorancia de pensar
con el bolsillo antes
que con el pulmón

Hubiera dicho corazón
pero me tomarían por cursi
de antemano quizás
y yo prefiero entrarles
por la nube negra
que nos está tapando
y ojalá fuera lluvia lo que carga

Pero si, hay que decirlo:
Es el corazón de muchos animales el que ya no late
Es el pulmón de Argentina
el que está ardiendo
en este desastre

Esteros,
de las aguas dulces brillantes
más grandes del mundo
que albergas cientos de
peces, tatus, carpinchos
yacarés, carayás, jaguares
incluso a los gobernantes
tus supuestos guardianes

Hay humo en el aire
y todavía no entendemos
que el monocultivo
es seguir pensando
sólo con el bolsillo
que vos también tenés derechos
Y que esto que te hacemos
Se llama: ECOCIDIO

Corrientes: crónica de un ecocidio
Foto: Lavaca.

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Escritos sobrevivientes: Un nuevo libro escrito por ex detenidos desaparecidos

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Este 24 de marzo, a 49 años del golpe, la editorial lavaca publica Escritos sobrevivientes, un libro creado junto a un grupo de personas que estuvieron secuestradas y desaparecidas en distintos centros clandestinos de represión durante la última dictadura militar. Se presenta el próximo viernes 28, pero ya podés pasar a buscarlo por MU (Riobamba 143) desde hoy. En este texto, Claudia Acuña cuenta qué representa esta obra parida en colectivo y en medio de aires negacionistas.

Por Claudia Acuña

Este libro representa muchas cosas y todas y cada una nos parecen decisivas para estos tiempos desesperados.

Ni sé por dónde comenzar a enumerarlas, así que sin orden de importancia ni cronológico enumero algunas, aunque sin duda me faltarán otras que invito a que completen quienes lo lean.

Lo primero, para mí, es reconocer el valor social, político, histórico y ético que merecen las personas detenidas-desaparecidas por la dictadura cívico militar que azotó este país desde el 24 de marzo de 1976. No olvidamos esa fecha gracias a ellas, pero no siempre se las nombra con la relevancia que han tenido para construir verdad, justicia y memoria.

A algunas de ellas he tenido el honor de escucharlas y verlas testimoniar en los juicios de lesa humanidad, pero también en los diferentes procedimientos contra la impunidad que crearon y sostuvieron para que esos juicios sucedan.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Una y otra vez.

Hasta lograrlo.

Solo a una pude agradecerle con palabras y lágrimas el esfuerzo, el coraje y el legado que recibíamos por su esfuerzo, pero fundamentalmente por sus vidas consagradas a hacer posible lo imposible. Fue en la puerta de los tribunales de Comodoro Py, mientras los altoparlantes transmitían la primera condena a los genocidas responsables del centro de detención clandestino y de tortura que funcionaba en la Esma. Ahora, con este libro queremos extender esas gracias a cada una, a cada uno.

Sé, porque comprendí la lección que nos daban, que no puedo afirmar que lo hicieron solo ellas, ellos. Esa es otra de las cosas que representa este libro: el saberse parte – y reconocerlo siempre- de algo más grande, más importante y más trascendente no solo del yo, sino incluso del núcleo colectivo en el que nos organizamos, reflexionamos y tomamos fuerza para resistir. Nuestras fuerzas individuales y nuestras construcciones políticas suman, activan, empujan, pero alcanzan sus objetivos cuando sincronizan con la necesidad social, con la época y con la Historia. Tienen alas porque tienen raíces y mueven al mundo hacia lugares mejores porque se sabe más grande y más poderosa que lo que nos rodea.

Eso que aquí las y los autores definen como “subjetividad sobreviviente” nos advierte eso: somos nuestros cuerpos y la sombra que proyectan, lo que hacemos y lo que soñamos, nuestras obras y nuestra imaginación, nuestros saberes y nuestra intuición, pero también y además aquellos cuerpos, proyecciones, hechos, batallas ganadas y perdidas, que nos anteceden y desbordan para fortalecernos y sostenernos de pie. Aquello que ilumina la oscuridad es la memoria sensible: de eso se trata este libro, además.

Otra: el valor de las utopías. En los momentos más aterradores hemos gritado “Aparición con vida y castigo a los culpables”. Bueno: la noticia es que hemos tenido éxito y aquí están las personas que cuando pronunciábamos esas palabras mágicas no podíamos abrazar. Algunas de ellas son las que el tercer sábado de cada mes vimos ingresar a nuestra trinchera durante el largo y desalentador año 2024. Para nosotros ese taller de escritura significó una cita con la esperanza, cada vez. Y una comprobación: el futuro se construye con el hacer colectivo, cada vez.

Por último: este no es un libro de testimonios sobre el horror de la dictadura, sino su contracara o quizá, lo que se puede pensar después de cruzar el abismo de la impunidad.

Quizá.

Me falta todavía superar la alegría de haberlo logrado, de sostener con las manos esta pequeña utopía realizada en tiempos de saqueo de recursos simbólicos y materiales, en las cuales sólo proponerlo sonaba casi irresponsable, para poder encontrar las palabras certeras, que expresen lo que representa que personas empobrecidas y violentadas podamos hacer lo que querramos financiadas sólo por el deseo y la convicción, que siempre es política.

Quizá la palabra exacta sea una sola: Argentina.

La presentación

Escritos sobrevivientes y compila una serie de textos producidos en un taller de escritura que tuvo lugar en MU durante 2024. Estos relatos abordan historias marcadas por lo que el grupo denomina «subjetividad sobreviviente». El resultado es un conjunto de textos poéticos, políticos y filosóficos, de una potencia y belleza conmovedoras.

Participan: Rufino Almeida, Margarita Fátima Cruz, Graciela Daleo, Lucía Fariña, Mercedes Joloidovsky, Eduardo Lardies, Susana Leiracha, María Alicia Milia, Claudio Niro, Silvia Irene Saladino, Stella Maris Vallejos e Inés Vázquez.

Así lo resumen sus autoras y autores: «Un grupo de compañeras y compañeros, ex detenidos desaparecidos por el terrorismo de Estado, nos reunimos en un taller de escritura para crear textos enfocados en la subjetividad sobreviviente, mientras la voz del poder alimenta el negacionismo y la reiteración del sufrimiento popular por variados medios».

El libro se presentará el próximo viernes 28 de marzo a las 20 horas en Mu Trinchera Boutique, Riobamba 143.

Podés conseguirlo desde hoy, 24 de marzo, también en MU.

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La Justicia esquiva la causa por el disparo a Pablo Grillo: “Hasta ahora no se investigó nada”

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La recuperación de Pablo “es muy rápida” pero la investigación sobre su intento de asesinato, muy lenta, o directamente inexistente. Qué dijo el padre hoy frente al Hospital Ramos Mejía donde Pablo sigue pelando por su vida, aún en terapia intensiva pero con avances prometedores, y las abogadas del caso que presentaron ante la Justicia: primero Servini de Cubría y luego el candidateado a la Corte Ariel Lijo rechazaron la causa, y ahora se sortea en la Cámara Federal de Casación a qué juez le tocará investigar a quien le disparó y a sus superiores jerárquicos. Los dichos de Adorni en conferencia de hoy, y quién cortó el diálogo con la familia; las pruebas que se pidieron y las que se aportaron; y el texto de la presentación judicial en la que la familia pide ser querellante, con las pruebas que aportamos desde decenas de medios, fotoperiodistas y organizaciones sociales.

Por Francisco Pandolfi

Pablo Grillo todavía no está fuera de peligro, pero la mejoría día a día, paulatina y constante, le permite a la familia hablar ya no sólo de su estado de salud. Hasta hoy, el único foco era la supervivencia de este fotógrafo de 35 años impactado por una granada de gas lacrimógeno, fuera de toda legalidad, por las fuerzas de inseguridad comandadas por la ministra Patricia Bullrich.

La pérdida de masa encefálica y la fractura de cráneo con la que llegó de urgencia al Hospital Ramos Mejía –el miércoles 12 de marzo, cuando se desató la represión en la marcha por las paupérrimas condiciones en las que viven las y los jubilados–; la primera operación esa misma noche en la que se bajó la presión intracraneal y se le reconstruyó algo del tejido. Las pupilas que empiezan a reaccionar bien. La merma en la sedación. Los primeros movimientos – prematuros e inesperados por los propios médicos–. Otra operación por un derrame que es revertido a tiempo. La baja de los glóbulos blancos como síntoma de la baja en la infección. Y a solo una semana del disparo, Pablo abre los ojos. Y le sacan el respirador para ver cómo reacciona y lo hace agarrándole la mano a la mamá. Y por si fuera poco le susurra las palabras más hermosas a su papá: “Hola, viejo”. 

Pablo continúa en terapia intensiva, en estado crítico, pero respondiendo bien neurológica y físicamente. “Es asombroso el nivel de avance que tuvo”, dice Fabián, su viejo, con los ojos emocionados e incrédulos por la mejoría impensada en tan poco tiempo. Esa sucesión de buenas noticias las que posibilitan a la familia convocar este viernes a una conferencia de prensa «para contar novedades en la causa judicial».

Primero, habla Fabián, su papá, sobre la salud de Pablo: “Las novedades son que está estable, por lo tanto es bueno. Está con los ojos abiertos y sigue sin respirador”.

En la conferencia de prensa convocada por la familia de Pablo Grillo, fotógrafo que fue impactado por una granada de gas lacrimógeno lanzada por las Fuerzas comandadas por Patricia Bullrich, Fabián, su papá, habló sobre la salud de su hijo.

www.lavaca.org (@revistamu.bsky.social) 2025-03-21T19:35:39.538Z

Fabián lleva puesta una remera azul, con letras blancas que dicen: “Justicia por Pablo Grillo”. Se lo nota cansado, pero más distendido. Se ríe cuando cuenta: “Tengo un video con saludos de (Ricardo) Bochini, veremos si los médicos nos permiten que se lo pasemos. Si lo escucha al Bocha, va a volver a hablar seguro Pablo”. Mantiene los pies sobre la tierra: “Todavía la situación es grave: está en terapia y con riesgo de vida. Pero en ese marco todo lo que estuvo ocurriendo es favorable. A todos nos sorprendió su evolución. Incluso los médicos manifiestan que la evolución que está teniendo es asombrosa. Es muy rápida”.

Este jueves, el vocero presidencial Manuel Adorni dijo que el diálogo con la familia quedó roto desde que el padre de Pablo acusó a Bullrich de ser cómplice. Fabián le responde: “Nosotros no cortamos nada porque nunca existió el diálogo. Lo mío fue una respuesta a una declaración mentirosa de Bullrich, por tanto si es que alguien cortó el diálogo fueron ellos. Yo estoy dispuesto a escuchar, si alguien me llama”. Y agregó: “A esta altura no lo espero (ese llamado). Espero poco. Pero demostraría que tienen todavía un grado de humanidad”. 

En relación a las mentiras de Bullrich sobre el trayecto del proyectil, expresó: “Me da vergüenza la forma en que fue acomodando la mentira. La va acomodando a medida que la realidad se lo desmiente, es hasta absurdo, burdo, grotesco: no sé que palabra utilizar”. Cuando le preguntaron si le diría algo al gendarme que, según los elementos reconstruidos hasta el momento, sería quien disparó (presuntamente, el cabo Guerrero), afirmó: “Personalmente no le diría nada. Sí lo vamos a decir de forma jurídica. El mejor diálogo que podemos tener con esta gente es en lo judicial”.

La causa, sin avances

Fabián estuvo acompañado por Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, y a Paula Litvachky, del CELS, organismos que patrocinarán legalmente a la familia, que este 21 de marzo se presentó ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 1 para ser tenida en cuenta como querellante en la investigación judicial.

Lo más importante de la causa hasta ahora: desde el 12 de marzo “no se investigó nada y reclamamos que se empiece a investigar urgente”. Las abogadas cuentan el por qué: “La causa iniciada por la denuncia de la Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) que dio inicio a la instrucción estaba presentada en el Juzgado 12 de Ariel Lijo, quien se la devolvió a la Jueza Servini de Cubría, que otra vez la rechazó. Ninguno de los dos quiere hacerse cargo de la investigación. Ahora irá a sorteo para definir quién la sigue. La Cámara Federal de Casación Penal tiene que resolver”. Agregan: “Hasta ahora el Ministerio de Seguridad dijo que no hará sumarios internos por el accionar de su Fuerza, lo que refleja el encubrimiento”. 

La causa aún no tiene carátula porque no está radicada en ningún juzgado. La denuncia presentada es por tentativa de homicidio agravado, por abuso de autoridad e incumplimiento de funcionario público.

Dice Paula Litvachky, del CELS: “Es muy importante que la causa salga de este limbo judicial y se inicie el pedido de pruebas antes de que pase más tiempo”.

Dice Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos: “Esperamos que en estos primeros 9 días en los que no se hizo nada, no haya ninguna prueba que se haya destruido, modificado, alterado. Hay cámaras del Gobierno de la Ciudad que tienen un tiempo de duración determinado, o de negocios que también se van borrando y si no las pedís inmediatamente después ya no están. Es vergonzoso que un hecho así no lo esté investigando nadie”.

Claudia Cesaroni, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, es junto a Paula Litvachky, del CELS, la abogada que representa a la familia jurídicamente. En este video cuenta los avances de la causa judicial:

www.lavaca.org (@revistamu.bsky.social) 2025-03-21T19:54:48.310Z

Las abogadas pidieron una serie de pruebas. Las más relevantes: “Quién dio las órdenes, cómo se manifestaron esas órdenes y cuáles fueron, antes y después del impacto; cuál fue el protocolo que se aplicó, quienes integraban el equipo donde estaba incluido el cabo Guerrero y qué órdenes se le impartió a ese grupo en particular; qué armas utilizaron”. También exigen que se lo llame a indagatoria a Guerrero. “Ya hay suficientes elementos para hacerlo”.

Completa Paula Litvachky: “Hicimos una presentación con los hechos, tenemos un montón de pruebas para que se reconstruya ese tramo del operativo de modo tal que se pueda tener la responsabilidad de quién disparó y de toda la cadena jerárquica”.

Concluyen ambas: “Las pruebas están. Nunca hubo tanto registro fotográfico y audiovisual. Necesitamos el acompañamiento social para empujar a que se haga justicia y que no quieran desviar el foco de la investigación”.

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La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

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Traumatismo encéfalo craneano, herida cortante e irritación ocular: las heridas causadas a Beatriz Blanco (81 años) ya forman parte de una causa judicial que inició ella misma y también la Procuraduría de Violencia Institucional, y apunta contra dos efectivos que la gasearon y le pegaron, provocando su caída. También apunta a la responsable del operativo, la ministra Patricia Bullrich, que se desplegó el miércoles de manera feroz, pero que -plantea la denuncia- es parte de un “plan sistemático”. Beatriz fue golpeada a las 16:10, antes de los principales incidentes, mientras se manifestaba en una esquina: cómo fue el momento, según relata ella misma en la denuncia y cuenta su hija. Quién es esta jubilada que trabajó de todo. Cómo está: recuperándose, enojada y “con más fuerza que nunca”. La voz de una de sus hijas junto a quienes lucha por justicia, y paz.

Por Franco Ciancaglini.

La imagen de Beatriz Blanco cayendo en seco al suelo -tras ser gaseada y empujada por dos efectivos de la Policía Federal- dio la vuelta al mundo. 

En el video se ve el fin de una secuencia más larga que inicia cuando la Policía Federal empuja de manera violenta a jubiladas y jubilados que se encontraban haciendo el clásico semaforazo de todos los miércoles en el Congreso. 

“Ella lo que cuenta es que estaba con el grupo de jubilados, cortando Entre Ríos, para mostrar sus carteles. Y cuando el semáforo se pone verde se vuelven a la esquina. Y en ese momento vino la policía, apurando a todos los viejos a subirse a la vereda”.

La que habla es una de sus hijas, Paula.

El relato coincide con la temprana decisión de las fuerzas de abalanzarse sobre personas que hacen lo mismo todos los miércoles -un semaforazo, y luego una movilización que da la vuelta al Congreso-: Beatriz fue atacada a las 16:10. 

Esta vez, por lo especial de la fecha, los Policías iban además con el gas apretado y el palo suelto. Cualquiera que estuvo en la manifestación pudo apreciar cómo apenas una persona se acercaba a los efectivos, o incluso estando a metros, sin hacer nada, podía ser gaseado. Incluso teniendo 81 años.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Los camiones hidrantes fueron parte de la cacería desatada. Foto: Lina Etchesuri.

El arma y la palabra

Beatriz Blanco no está afiliada a ninguna barrabrava ni milita en ningún partido político.

Es jubilada.

Trabajó toda su vida como empleada en cooperativa de fletes, empleada cuidando niños, costurera, y de casera hasta los últimos tiempos.

Tiene tres hijas.

Una de ellas, Paula Ippolito, cuenta que junto a su madre Beatriz y su hermana Paula suelen ir juntas a las marchas. “Esta vez fue sola porque justo yo estaba operada de la rodilla. Suele ir, no va todos los miércoles pero cuando puede va”.

Beatriz ya conocía a varios y por eso se acercó al grupo de jubilados que realiza los miércoles el semaforazo. Luego de que la empujaran a la vereda, se puso a hablarle a un cordón policial, una práctica habitual de jubilados anodados ante la violencia sin sentido que ejercen las fuerzas: “Ella siempre es de ir y hablar, de decir qué están haciendo, cómo no les da vergüenza; mi mamá siempre como que quiere hacer conciencia. Ella le debería estar gritando al policía que estaba de espaldas y lo toca con el bastón como diciendo ´mirame´. Ahí el chabón se da vuelta y le tira el spray, y el otro que le pega con el palo en la cabeza”.

Ese combo, que representa un ataque, de gaseo, empujón y golpe, hace que Beatriz pierda el equilibrio instantáneamente, y caiga al suelo.

La primera pregunta es cómo está: “Se está recuperando. Está en reposo, en observación por el golpe que recibió en la cabeza. Está con mucho dolor en todo el cuerpo, con un poco de inestabilidad, con el dolor en los ojos por el gas que le tiraron. Tiene los ojos muy hinchadas: le tiraron gas directo en la cara”.

Este dato del gas directo a sus ojos explica a la vez la pérdida del equilibrio, desechando por tierra las mentiras del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que aseguró que se “cayó sola”. También el título de la empresa La Nación que habló de que la jubilada “atacó” a la policía previo a su “caída”: “Ella le tocó con su bastón para que se diera vuelta, para que la escucharan, no golpeó a nadie. Habría que mostrar los videos enteros donde la Policía increpa primero a los jubilados para que se suban a la vereda, con la agresividad que suelen tener”.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Beatriz Blanco, tras los gases recibidos y el golpe posterior. Foto: Lina Etchesuri.

El caso de Beatriz es uno de los dos -junto al del fotógrafo Pablo Grillo- denunciados por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) ante la Cámara del Crimen. En esas denuncias a las que accedió lavaca, el organismo que se encarga de monitorear a las fuerzas -en estos tiempos, con menos entusiasmo- presenta como “pruebas” distintos recortes periodísticos alrededor del ataque a Beatriz. Y solicita a la justicia que requiera al Ministerio de Seguridad el personal policial afectado a los lugares de ambos ataques, así como los datos de la “sala de operaciones” a la que reportaban los agentes a cargo del operativo.

Por otro lado, la propia familia de Beatriz presentó una denuncia contra los dos agentes de la Policía Federal y contra la propia ministra Bullrich. Narra en su presentación lo mismo que refiere su hija en esta nota: “Siendo aproximadamente las 16:10 hs me encontraba en las inmediaciones de la esquina de las avenidas Entre Ríos y Rivadavia de esta ciudad (…) cuando fui rociada con una sustancia lacerante por un efectivo de la Policía Federal. Inmediatamente después, y también a manos de un efectivo de la PFA, recibí un golpe en la cabeza, con un elemento que creo se denomina ‘tonfa’, lo que provoca mi caída al piso”.

Tras el golpe, Beatriz fue derivada al Hospital Argerich, donde diagnosticaron lo producido por el ataque: traumatismo encáfalo craneano, herida cortante e irritación ocular.

Por eso, por un lado, reclama la identificación de los dos efectivos que la atacaron, plausibles de ser responsables de “delitos de lesiones leves” agravadas por tratarse de personal de la fuerza. Y por otro, califica a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich como “autora mediata” por ser responsable del operativo y algo más: la valiente presentación habla de que estos hechos son parte de un plan sistemático.

La causa de la caída: la denuncia de Beatriz Blanco, la jubilada gaseada y golpeada por la Policía

Una síntesis del plan sistemático. Foto: Juan Valeiro.

“Como en los momentos más aciagos de nuestra historia, desde el Poder Ejecutivo se ha montado un Programa de Miseria Planificada cuya consecuencia natural es la Protesta Social. Y sabido es que este tipo de políticas socioeconómicas sólo resultan aplicables cuando se pone a disposición de las mismas al aparato represor del Estado”.

Firma toda esta historia la propia Beatriz, acaso poniendo en contexto lo que representan los golpes que sufrió, su historia y el futuro por el que pelea junto a sus hijas. “Nosotras somos fieles a las marchas que son para los derechos del pueblo”, cuenta Paula, una de ellas. “No militamos en ningún partido político, siempre vamos independientes y solas”, aclara por si hiciera falta.

Paula habla siempre en plural femenino, pensando en su madre y su hermana. Desde ese lugar cuenta: “Nos están sacando todo. Nos están metiendo miedo para que no salgamos a las calles. Están imponiendo todo lo que quieren imponer. Siempre estamos atentas a todas las luchas. Esto va a por todos, no es solamente por los jubilados. A mi me han robado plata con la AFJP a pesar de que ya tengo 30 años de aportes. Estos vienen por todo, por todo lo que conquistamos”.

Junto a Natalia, las jóvenes militan tocando tambores en Batuka, uno de los conjuntos que lleva el ritmo a la calle y es la banda de sonido de la protesta social y la lucha. Hoy, del lado de la víctima, Paula asegura: “Estamos luchando para que esto no vuelva a suceder. Para que tengamos memoria y el pueblo no se duerma. No tenemos miedo. Ya la verdad que queda poco por perder”.

Esta lucha incluye, claro, a Beatriz: “Está más fuerte que nunca. Está enojada, muy enojada. Pero está fuerte para seguir la lucha”.

La lucha, ahora, es por justicia: “Solamente queremos que los responsables tengan justicia, sean los policías o la ministra de Seguridad: que la justicia trabaje a favor del pueblo. Y que no salga nadie más impune”. 

¿Tenés esperanzas? “Y no. Pero hay que hacerlo igual: nos corresponde”.

La esperanza tal vez siga estando en la calle, mientras estas jóvenes sin contención psicológica ni asistencia estatal de ningún tipo enfrentan los golpes: “Estamos nosotras, las hijas, para cuidarla y para que se reponga de esto”.

¿Necesitan algo? “Sí: paz”.

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