Nota
Cuando el arte cura: Susy Shock, un camión y una Posta Sanitaria Cultural móvil por toda la ciudad
La Posta Sanitaria Cultural de MU Trinchera Boutique cumplió su cuarto mes consecutivo con una puesta épica: Susy Shock, junto a las músicas Caro Bonillo y Andrea Bazán, curó de arte la Ciudad de Buenos Aires arriba de un camión de la cooperativa de recicladores La Bella Flor, de José León Suárez. “Que el arte salga a curar. Todo esto está enfermo y no ha sido el arte. Queremos pensar y soñar el futuro desde el arte”, dijo Susy, atravesando con poesía, milongas y chacareras tres escenarios móviles: Retiro, Plaza de Mayo y Congreso, como cierre de una jornada donde se definió que el 10 de diciembre se votará el proyecto de ley de legalización del aborto. No estuvo sola: en cada posta se sumaron grupos de bailarinas de hip hop, danza contemporánea y folkloristas diverses. El cierre fue a pura cumbia y baile, y con una convocatoria: el llamado a un Parlamento de Artistas para soñar y crear un mundo nuevo.
La Posta del primer viernes de diciembre no se quedó quieta: circuló sobre cuatro ruedas a cielo abierto por la ciudad y ofreció canciones, baile y alegría en tres lugares diferentes: Plaza San Martín, Plaza de Mayo y Plaza de los Dos Congresos. Las Postas Sanitarias Culturales arrancaron hace exactamente cuatro meses en las puertas de teatros oficiales cerrados por pandemia. Luego se trasladaron a la vereda de Mu Trinchera Boutique los viernes por la tarde y ayer el show de la artista Susy Shock se multiplicó x 3.
“Qué lindo sería subirse a un camión y recorrer las calles”, dijo Susy días atrás durante los preparativos de una de las Postas en la casa de la Cooperativa Lavaca. El deseo expresado en voz alta fue respondido de inmediato: “Lo vamos a hacer”. Y así se fue armando el rompecabezas que tiñó de realidad el sueño de la Posta ambulante. La Cooperativa Bella Flor, de José León Suárez, aportó el camión que utilizan habitualmente para su labor de reciclaje.
Con una alfombra roja y telas brillosas adquirió aspecto de escenario al que se subieron Susy, con su atuendo colorido y glamoroso, Caro Bonillo y Andrea Bazán, con sus guitarras y voces, vestidas de rojo y negro y vincha con brillos. Una bandera blanca con el mantra repetido cada viernes: “Soñemos algo nuevo – Parlamento de Artistas” se desplegó cuando un costado del camión fue desmontado para dejar a las artistas al descubierto.
Primera parada: Retiro

Bajando por la calle San Martín, estacionó sobre el cemento, a metros de la urbanizada Villa 31 de un lado y del otro, el coqueto barrio de Recoleta. Comenzaron a sonar los acordes de “Los bailes de la vida”, de Milton Nascimento, y mientras Susy cantaba, era acompañada por la danza de las “Superpoderosas Crew” -integrada por La Capitana, Cielo, Mónica, Oli, Paula, Cele y Carito- que con su baile gestado en la calle, agitaron pañuelos verdes al ritmo de cada canción.
“El arte es esencial, nos encuentra, nos acerca, nos conmueve. Gracias por esos pañuelos en este día especial, en una semana especial, esta época especial”, agradeció Susy a las jóvenes bailarinas que pulieron la vereda con sus zapatillas y los movimientos del hip hop, mientras en el Congreso se definía el 10 de diciembre para el debate de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. “Ustedes son protagonistas de eso, no estamos solas. La idea es encontrarnos y cuidarnos. Ya nos vamos a abrazar mucho”.
Varias personas que estaban en la plaza se acercaron al show y fueron formando una platea improvisada sobre el pasto. La fila para el cajero automático del banco de enfrente también se sumó al conjunto de espectadorxs.
Después de la tercera canción, la rapera Karen Pastrana se acercó al escenario. “Una cultura destructiva y cruel del tipo occidental me quiso inmaculada, venerarme sobre un pedestal, qué hipocresía infame, destronarme no podrán, pues yo soy la reina de la vida, vida traje y vida vengo a dar”, rapeó con voz enérgica. Al terminar, las Superpoderosas se abrazaron a Karen, emocionadas. Antes de despedirse, Susy declaró al arte escencial para la salud. “¿Como seria este mundo sin arte?”. Una mujer gritó varias veces mientras aplaudía: “¡Gracias por venir!”. Otra comentó: “Salí del trabajo y me encontré con esto, me alegró la tarde”. “Eso es lo que hace el arte”, agregó la mujer que agradecía a Susy su presencia. Y así terminó la primera incursión artística, callejera y móvil.
Segunda parada: Plaza de Mayo

El camión se desplaza por Paseo Colón, pasa por la Casa Rosada y avanza hasta ubicarse en un extremo de Plaza de Mayo, dejando al Cabildo como fondo. Arranca la segunda instancia musical, esta vez con una canción de cuna. La danza contemporánea confluye en la plaza, con la presencia y el movimiento de las bailarinas Bárbara Alonso, Carla Rímola y Eugenia Roces. “Que el arte salga a curar. Todo esto está enfermo y no ha sido el arte. Queremos pensar y soñar el futuro desde el arte”, dijo Susy.
La bailarina Carla Rímola se subió al escenario móvil y leyó:
“La comunidad de la danza se encuentra en emergencia cultural, sanitaria y económica. La situación excepcional de la pandemia ha evidenciado y agravado aún más la precariedad en la que ya se encontraban lxs trabajadorxs. Nosotrxs bailarinxs, creadorxs, docentes, gestorxs, investigadorxs, coordinadorxs de espacios, grupos de trabajo, nos vimos profundamente vulnerados. Proyectos cancelados, fuentes laborales perdidas, espacios cerrados, deseos detenidos, dificultades para hacer frente a las necesidades más básicas, definieron la realidad en la que aún nos vemos sumidos, y de la que no será fácil recuperarnos. La comunidad de la danza no es una abstracción, la conformamos nosotrxs: sujetos trabajadorxs, cuerpos, historias y territorios, realidades diversas o similares, cercanas o distantes, argentinas. Hoy advertimos –quizás más clara y dolorosamente que en otros momentos- la necesidad de converger como sector en estrategias colectivas y de cohesión, acciones comunes para la recuperación a corto, mediano y largo plazo.
El Frente de Emergencia de la Danza surgió en abril de 2020. En el marco de la pandemia, ante la imposibilidad de trabajar y la falta de ingresos que golpeó y golpea a la cultura, nos nucleamos y conformamos esta organización de organizaciones de todo el país, entre las que se cuentan asociaciones, colectivos, proyectos, estudios de danza, plataformas de formación, etc.
Pensando juntxs, construimos colectivamente.
Sabiéndonos diversxs, ejercitamos el consenso frente a los temas que nos atañen y a las problemáticas que nos atraviesan.
Trabajando de manera horizontal, estamos llevando adelante acciones concretas y gestionando políticas para el mejoramiento de la danza a nivel federal.
Buscando modos de colaboración, construimos lazos solidarios, consolidando una red colectiva para transitar este presente difícil, y que el futuro nos encuentre más fuertes”.
Y con estas palabras finalizó la segunda irrupción artística en el espacio público.
Tercera parada: Congreso

El camión-escenario bajó por Av. de Mayo hasta llegar a la Plaza de los Dos Congresos. Alli se ubicó sobre la avenida Rivadavia y Susy cantó una copla acompañándose con su caja. En la plaza la esperaban les Folcloristas Diverses, con Lisandro, Valery, Ari, Nash, Bibi, Vivi, Juan, Julián, Gaby y Paula. Aplausos y baile de chacarera, polleras coloridas, un niño y su tutú con los colores de la diversidad, fueron el alegre marco para esta momento en los que ya nadie se quedaba quietx. Cuando llegó el turno de la Milonga Queer –un clásico en los shows de Susy-, les bailarines Edgardo y Sergio ocuparon la vereda y se lucieron al ritmo de la milonga. Luego una cumbia y cada vez más gente se iba acercando atraída por la música, los brazos en alto, los pañuelos verdes agitados y el entusiasmo de los cuerpos.
“Buena vida y poca vergüenza”, nos aconsejó Susy, la frase que acuñara su abuela tucumana y que ya es nuestra. “Nos volvemos a ver siempre en las calles, en las rondas, tiremos este mundo para nuestro lado, no nos acomodemos para el lado que nos tira este mundo, no nos resignemos, no tengamos miedo porque nos llevan a su lado sino, no queremos el mundo que nos proponen, no queremos ser como ellos, sus lógicas, no me hables con e si me vas a dejar en el mundo de mierda, es necio si me estas dejando sin futuro. Yo soy trava, quiero tener futuro, con mis travas amigas, con mis tortas, con mis infancias, quiero tener futuro y me lo están quitando. Les queremos, gracias pro el cariño”.
Y así dio fin a una tarde que reunió la potencia del hip hop y la fortaleza genuina de la hermandad barrial, la sensibilidad de la danza más académica con los pies brincando en la vereda, la dulzura del folclore, el ímpetu del tango y las danzas que rompen con los cánones tradicionales para moverse con goce y en libertad.
Bajo un cielo naranja de un atardecer de encuentros, concluyó lo que comenzó siendo una expresión de deseo y con la confianza en la acción y la complicidad colectiva, se materializó en alegría itinerante que interpela, propone y sana.

Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
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