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Las 89 vidas de Miryam

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Es símbolo y maestra de cómo pensar el país partir de la alimentación. Este miércoles 9 cumplió 89 diciembres y recibió infinitos saludos, agradecimientos y festejos. Es el emblema del concepto de Soberanía Alimentaria. Trabajó con Ramón Carrillo y con René Favaloro. Estuvo desaparecida. Participó en las ollas populares durante las crisis. Sus experiencias, y la apuesta por el optimismo. Vicentín, AF, la soja, los chanchos chinos, el comunismo, la agroecología, la sensibilidad para comprender la época. Y un detalle misterioso: ¿qué es la Soberanía Alimentaria? La nota que publicamos este año en MU. Con ustedes, Miryam Gorban. Por Sergio Ciancaglini.

Las 89 vidas de Miryam
Foto: Julieta Colomer

«Vos decís algo, y no te dan pelota. Lo dice el Presidente, y entonces ya es noticia”, protesta y ríe. 

Miryam Kurganoff de Gorban –Kita para la familia y la gente amiga, clase 1931, criada en Añatuya, nutricionista de cuando nadie hablaba de eso, dos veces Doctora Honoris Causa, marxista “de comunión diaria”, cocinera de empanadas antológicas y timonel de una vida que es una travesía asombrosa– es injusta consigo misma. 

Hace 24 años está hablando de Soberanía Alimentaria. Desde la soledad absoluta ha sido tan insistente, clara, convincente y cabeza dura (o sea, cabeza abierta) que le han terminado por dar tanta pelota, que hasta el Presidente amplificó el tema. Se puede sospechar, al revés, que es a él a quien no le dieron la pelota que esperaba al relacionar, acaso desacompasadamente, Soberanía Alimentaria con su proyecto de expropiación o salida a la situación empresario/delictiva del grupo Vicentín. 

Aclara Miryam: “Creo que él lo pensó bien pero después, por las presiones, el gobierno se achicó. Expropiar esa empresa no era la Soberanía Alimentaria, pero sí un avance, y principalmente una forma de recuperar herramientas para el país. Vicentín te daba dos puertos cuando hoy casi todos los puertos del país son privados. Googlealo, y es de terror. O nos daría herramientas para la exportación. No hay flota mercante, línea de bandera que comercialice, ferrocarriles, el neoliberalismo se llevó puesto todo. ¿De qué corno estamos hablando?”

Se enoja Miryam pero enseguida se pone contenta porque está viviendo en casa de su hija y están allí una de sus nietas, con bisnieta en brazos. Cuatro generaciones de mujeres. Miryam fue mamá 5 veces, desde1953. Dos hijas (Silvia y Claudia), luego un varón, Sergio, que murió a los 3 meses en medio de la epidemia de polio. El segundo varón, Jorge, fue víctima a los 35 años de otra pandemia: accidente automovilístico. A Miryam la templanza le viene de lejos. El quinto hijo es Marcos, que hoy está preparando un libro sobre su madre. Tiene 9 nietxs y 8 bisnietxs.    

Las 89 vidas de Miryam
En el consultorio dietético que puso en su casa, antes de trabajar en el Güemes con el doctor René Favaloro.

La cuarentena la hizo ducha en el manejo de las plataformas para participar en toda clase de seminarios, conversatorios, encuentros, reuniones de su CALISA (Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Medicina) o del Diplomado Andrés Carrasco de Comunicación Ambiental. “Tengo dos o tres reuniones por día. Estoy en todas partes”. 

Se ha reunido virtualmente con ministros, legisladores y funcionarios que tratan con afecto y respeto a una mujer cálida, que no se olvida de ser volcánica cuando hace falta. El día de la noticia de la expropiación de Vicentín, en junio, se permitió ilusionarse con el proyecto, pero envió dos señales: 1) “Si no hablan del acceso a la tierra y de agroecología, señor Presidente, no es Soberanía Alimentaria” y 2) “no le firmo un cheque en blanco a nadie”. 

La bisabuela me mira por la pantalla y recuerda que en 1996 viajó a Roma a una cumbre mundial sobre alimentación organizada por la FAO, en la que conoció al hondureño Rafael Alegría: “No me olvido más. Es uno de los fundadores de Vía Campesina. Hoy está perseguido en su país. Se sentó horas a explicarme lo que significa la alimentación como un tema político y no técnico. Me enganché totalmente”. 

¿Qué es la Soberanía Alimentaria? Miryam propone las palabras de Vía Campesina: “El derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas. Defiende los intereses de, e incluye a, las futuras generaciones. Nos ofrece una estrategia para resistir y desmantelar el comercio libre y corporativo y el régimen alimentario actual”. 

La definición reivindica luego la producción local, la agricultura familiar, la sostenibilidad ambiental, social y económica, el comercio transparente, los derechos de los consumidores, el derecho de acceso a la tierra, al agua, a las semillas, a la biodiversidad. Plantea finalmente: “La soberanía alimentaria supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones”. 

Las 89 vidas de Miryam
Miryam en los 50, en un acto contra el despido de ferroviarios.

Mongo Pirulo

¿Esa definición tiene puntos de contacto o de choque con el actual gobierno? “Vos ves que hay debates internos, es un gobierno heterogéneo y con el marco económico, social, sanitario, cultural, es difícil avanzar. Hay pasos que parecen tímidos, pero son importantes. Un ministro como (Juan) Cabandié que en vez de disfrazarse de planta y hacer pavadas, habla del glifosato y se mete con los incendios. O la creación de la Dirección de Agroecología. Esas cosas las destaco porque si no, ¿para qué lo hacen?”

Por cosmética, puede pensar la gente desconfiada, si no se les da poder para actuar realmente: “Pero siento que ahora nos están escuchando. Eso lo valoro”. 

Miryam & los chanchos: “Lo que pasa es que el gobierno se reúne con el Consejo Empresario Mongo Pirulo para sembrar más soja o poner megagranjas de chanchos, y tendrían que recibirnos también a nosotros que estamos planteando que no podemos seguir agravando la situación social y sanitaria. Es como me enseñaron las mujeres peruanas en una marcha: ‘No estamos en la protesta, sino que tenemos propuestas, y entonces exigimos respuestas’. En el caso argentino, esto no se arregla con más soja o con armar un gran chiquero. Por eso proponemos la agroecología. Y en el caso de los chanchos, como dice siempre Remo Vénica (de la granja Naturaleza Viva), que haya miles de pequeñas granjas, producción local que estimule la agricultura familiar sin afectar el medio ambiente, y no pocas megagranjas con miles de vientres cada una, abuso de antibióticos para el rápido crecimiento, animales chapoteando en su propio estiércol, contaminación de la tierra, el agua y el aire”. 

Dato: En el siglo pasado los cerdos fueron el símbolo para la izquierda de capitalismo y opresión. Hoy el sistema alimentario coloca a dichos animales como uno de los emblemas del hacinamiento y la muerte. China viene de una peste anterior a la del Covid-19 que mató a más de 200 millones de cerdos de sus megagranjas (¿el coronavirus masivo será culpa solo de murciélagos o pangolines?) y está entusiasmada con sacarse parte del problema de encima, criando porcinos en Argentina. Allí está el origen del negocio.  

La concentración parece justamente la clave en la que coinciden los negociadores chinos y argentinos.  

Claro, solo ven las divisas de la soja. Y más teniendo ahí a Felipe Solá. Metió el monocultivo sojero (al aprobar los transgénicos en 1996) y ahora va a querer meter el rmonocultivo de cerdos. Por eso proponemos hacerlo, pero de otro modo. Y es un dato que hayan postergado el acuerdo con China hasta noviembre, diciendo que quieren incluir un artículo de cuidado ambiental. Eso es porque escucharon las movilizaciones y reclamos. Habrá que seguir insistiendo.

¿Qué le dirías a Solá si te lo cruzás? 

Lo que le digo a todos. Que me expliquen cuál es el beneficio del modelo sojero. Enriqueció a unos pocos, envenenó la tierra, la gente, y nos contaminó la vida. Están los pueblos fumigados como testigos de las consecuencias del modelo. Que se hayan desmontado miles de hectáreas de bosques para la soja es un atentado total a la naturaleza. Y encima seguir haciéndolo en plena pandemia, ¿qué es? Te lo digo como changuita santiagueña: no podemos salir a andar, pero ellos siguen fumigando y dicen que es “tarea esencial”. Increíble. Sobre todo cuando tenés la agroecología que te está demostrando que se puede producir en campos grandes, a gran escala, y exportar alimentos. Hay más de 80.000 hectáreas agroecológicas para cereales, oleaginosas y ganadería, y cada vez más producción intensiva de verduras y frutas sanas. Nos siguen vendiendo el modelo de agrotóxicos porque es el negocio de las corporaciones. Así que con esas cosas yo voy a seguir siempre igual con los funcionarios: rompiéndoles la paciencia.   

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Con Marcos, su hijo menor, y sus nietxs mayores: Marcela y Sergio. A fines de los 70, después de su secuestro. La risa de Miryam como apuesta a la vida.

Una mocosa con Carrillo 

Las charlas con Miryam nunca son lineales, se pueden ir por las ramas o por las raíces para dejar ver el árbol y los bosques. Mezclan entusiasmo y ganas de contar aventuras (y algunas desventuras): la experiencia como riqueza que se comparte. 

Dice: “Habría que fijar una política alimentaria. Yo quiero exportar. Pero si estamos en un plan contra el hambre, primero resolvamos el problema interno. No es un tema de Cancillería. Es un tema de Hacienda, Salud Pública, Medio Ambiente. Me gustaría que haya una Dirección de Alimentación como quiso hacer Ramón Carrillo, con el que alcancé a trabajar”. 

Salto repentino de 70 años. Para ubicarnos antes de llegar a Carrillo: Miryam creció en Añatuya, Santiago del Estero, donde se habían instalado los Kurganoff: “Un lugar de mucha miseria, veías las viudas jóvenes de negro que no tenían jubilación ni un carajo, mucha penuria de la gente, incluso de mis compañeros de escuela que se quedaban a comer en casa porque vivían a leguas y estudiaban magisterio como salida laboral”. 

Su padre vendió máquinas de coser Singer y luego fue corredor de toda clase de productos, desde perfumes hasta discos, a lo Melquíades en Cien años de soledad, y su madre instaló una librería escolar. “Veníamos de estar sin comer, pero las cosas mejoraron. Igual, me dolía la penuria que había alrededor: eso te queda pegado en la piel”. 

Conoció al conscripto Luis Gorban que tenía 20 años y vivía en Córdoba. Ella tenía 17. “Luis era comunista, militaba en la Universidad de Córdoba. Yo tenía la sensibilidad social, él me dio el marco teórico que entendí totalmente”. Se enamoraron, hubo años de noviazgo con mucha carta y poco encuentro. No existían los mails ni Facebook, entre otras antigüedades. 

Miryam marchó a Buenos Aires a casa de unas tías: “Quería estudiar Medicina pero tenía que dar como 14 reválidas porque era maestra y no bachiller. Supe que existía la tecnicatura de dietista. Por lo menos tenía que ver con la salud, y me anoté”. Luis se mudó a Buenos Aires, terminó Medicina en La Plata, y se casaron en 1951. “Ese mismo año me recibí de dietista, y Ramón Carrillo que era el ministro de Salud nombró director de Alimentación a mi profesor Horacio Storni, y a mí”.

Storni la tenía como alumna predilecta, y casi la lleva a atender a Evita. ¿Cuál fue el problema? “No quise afiliarme al Partido Peronista. Yo no era antiperonista. Había visto en Añatuya la alegría de la gente, la diferencia entre beneficencia y solidaridad, que es lo que transmitía el peronismo. Pero no aceptaba afiliarme”. Luego Storni cambió de puesto, la Dirección quedó desarticulada pero Carrillo ordenó armar un plan de alimentación para todos los hospitales del país. Solo quedaba Miryam como dietista, que organizó el plan. Carrillo la convocó y cuando la vio le preguntó a la secretaria: “¿Quién es esta mocosa?” Mejoró todo cuando le dijeron que la joven venía de Santiago del Estero, como él. El programa de la veinteañera empezó a implementarse, luego tuvo a su primera hija (1953) y se mudó hacia otras zonas de la vida.

Las 89 vidas de Miryam
Miryam y Luis Gorban. Amor, medicina y militancia.

La cosmetóloga y Favaloro     

Miryam habla de las posibilidades productivas argentinas: moras, higos, granadas, tunas mejores que el kiwi, mangos antológicos que se tiran en Formosa, paltas, espárragos, arándanos, aceite de oliva, producciones no transgénicas de la RENAMA (Red de Municipios y comunidades que apoyan la Agroecología) y la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra). Cuenta de la centolla y los langostinos en medio saqueo de la riqueza pesquera y menciona el caso de una niña estaba asombrada porque vio en una granja gallinas vestidas: “Claro, tenían plumas. Nunca había visto”.  

Recuerda que en 2015 el ministerio de Salud de Daniel Gollán la invitó a dar una charla con miles de trabajadoras de esa cartera: “Les voy a cobrar esta charla. Me van a tener que pagar con un aviso, una publicidad oficial que hable de la salud, porque no hay ni una”. Recibió un aplauso, pero ninguna publicidad. 

¿Qué aviso lanzaría Miryam? “Uno que diga: ‘dale la teta a tu hijo para que crezca sano y feliz. Basta de darle cocacola y comida chatarra pensando que así va a ser rubio y de ojos celestes: así va a ser un enfermo. Y hay que hablar de la teta. Porque van y hacen encuestas en los barrios sobre la ‘lactancia materna’ y las mujeres no saben de qué les están hablando” dice Miryam, alérgica a los lenguajes vacíos de las burocracias estatales y oenegeísticas. Agrega: “Es que no estamos teniendo una política comunicacional que nos cambie la cabeza colonizada que tenemos. Tendría que haber mensajes que digan: tome agua, la bebida de los pueblos fuertes”.

Paralela a su experiencia con Carrillo, la militancia en el Partido Comunista la había llevado a estar en la creación de la Unión de Mujeres Argentinas. “Ya en aquella época reclamábamos igual salario por igual tarea. No se hablaba de feminismo, eso vino después”. Miryam pasó de Salud Pública al Instituto de Nutrición que funcionaba en el Pasteur, con el doctor Pedro Stramesi: “Un gran maestro de cocina”. En 1953 comenzó su seguidilla de partos y a fines de los 50 fue convocada al Sanatorio Güemes para encargarse de la alimentación. El trabajo y la crianza en simultáneo la obligaron a renunciar. “Ya estábamos en Lomas de Zamora, y puse en casa un consultorio de Dietética y Cosmética. Me tenía que ganar mis ingresos” dice como justificándose. “Ahí me aparecían todos los  trastornos alimentarios, desnutrición, obesidad, diabetes”. Empezaba a intuir en qué medida la alimentación era un tema personal, y a la vez social y político, mientras saltaba de su consultorio a militar en reclamos contra el despido de ferroviarios durante el frondicismo. “Siempre fue así, haciendo de todo. Balconear, nunca jamás –cuenta, y cita a Pablo Neruda-. Confieso que he vivido”.

Desde el Sanatorio Güemes volvieron a llamarla en 1972 para acompañar una hazaña científica: el doctor René Favaloro había desarrollado en los Estados Unidos la técnica del by-pass coronario, pero había decidido reinstalarse en el país y trabajar en el Güemes. “Me hice cargo del Departamento de Alimentación para profesionalizarlo al máximo: había 3.000 empleados, enfermeras y médicos, la guardería con más de 100 hijos de trabajadores y 1.000 camas, incluyendo a los pacientes de alta complejidad. Fue una experiencia impresionante” dice sobre su rol como directora de esa especie de industria destinada a nutrir y salvar vidas.  

Miryam desaparecida

La nada se resolvía con sopa, puré y compota. “Teníamos 15 nutricionistas. Armábamos las comidas según los pacientes, no eran un número sino un nombre.  Investigábamos los alimentos y hacíamos encuentros con los médicos, incluido Favaloro que nos escuchaba asombrado. Presentábamos las tablas nutricionales. Me acuerdo que no sabían cuánta sal tenían los grisines y decían: ‘¿nosotros estamos comiendo eso?’ Hasta el agua mineral estudiamos”. 

Memoria: “Favaloro era un tipo sencillísimo, el médico rural de Jacinto Aráuz, su pueblo. A las 7 de la mañana estaba operando. Al mediodía daba una vuelta y comía algo sencillito, un sándwich y agua. A las 7 de la tarde seguía ahí adentro. Cuando podía, recorría el país para enseñar y transmitir lo que sabía. Era esa cosa del científico de verdad, generoso, que piensa en lo social y no en el lucimiento o en el escalafón de su carrera. Lo que después conocí en Andrés Carrasco (ex presidente del CONICET, quien descubrió los efectos del glifosato), y lo que antes había sido el propio Carrillo”.      

Llegó el golpe de Estado de 1976 y a fines de ese año sus dos hijas fueron secuestradas por participar en centros estudiantiles universitarios. Silvia (hoy médica) estaba embarazada. “No sabíamos en esa época lo de los robos de bebés. La nena nació después, le pusieron Marcela pero siempre decimos que tendría que llamarse Milagros”. 

Las patotas militares se llevaron del Güemes a la propia Miryam y su Citroën celeste en 1978. “Yo nunca dejé de militar, y además con mi marido éramos gente muy conocida. Vos imagínate que se atendían con Luis y venían a casa  Mercedes Sosa, Álvaro Yunque, Horacio Guaraní, Juan Carlos Castagnino, Ramón Ayala, Cesar Isella, Armando Tejada Gómez. Osvaldo Pugliese no, pero lo recibimos en un acto en Lomas. Yo digo que lo mío habrá sido una delación mal barajada: en el Güemes habían secuestrado a la comisión gremial y Jorge Tanco y otras cinco compañeras siguen desaparecidas”.  

La llevaron al centro clandestino El Banco, en La Matanza, donde organizaba secuestros, torturas y desapariciones Julio Simón, más conocido el “Turco Julián”, policía de cruz esvástica en el llavero, que sigue cumpliendo condena por múltiples delitos de lesa humanidad. “Me tenían encapuchada y encadenada a un cubil para perros. El que me torturaba era otro. El Turco daba las órdenes y, ¿sabés qué hacía?: Tomaba anfetaminas para aguantar y quedarse todo el día ahí, el guacho. Como robaban los discos de los secuestrados un día pusieron uno y era de César Isella, sobre Salvador Allende. Se ve que yo me sonreí. El Turco dijo: “Mirá la bolche, cómo ser ríe”, y rompió el disco. Estaba totalmente pichicateado”. 

Reconoce Miryam que pese al miedo siempre intentó estar tranquila: “Vino un coronel a interrogarme, a jugar de policía bueno. Me dijo: “Usted tendrá mucho odio, pero tiene que comprender lo que hacemos porque de muchos camaradas son una lápida en el cementerio’. Le contesté: ‘Lo felicito. Ustedes por lo menos tienen una lápida. ¿Dónde están nuestros compañeros? Ni lápida tienen’. Siguió la discusión y le dije: ‘Mire, yo estoy muy tranquila porque hubo un Nüremberg’ y el tipo no habló más”. En otro momento le dieron lápiz y papel para que delatase nombres de su organización. Miryam hoy estalla en carcajadas al recordarlo: “Les puse a Victorio Codovilla, que ya se había muerto. Ellos querían saber del aparato, pero de esos meollos yo nunca supe nada”. Le secuestraron su agenda. “Creían que había lenguaje cifrado. Vieron ‘Aceite’, llamaron y era Molinos, donde hacíamos los pedidos. Una compañera de hemoterapia me había regalado un libro y me lo dedicó: ‘A la jefa’”, pero estos creían que era una jefa guerrillera y no la jefa de un servicio”. 

Mientras ella seguía detenida, su marido Luis habló con Favaloro quien le dio una carta para el comandante del Cuerpo I del Ejército, Guillermo Suárez Mason. “Hubo mucha movida denunciando mi caso, pero creo que es a Favaloro al que le debo la vida”. Dos semanas después del secuestro, le informaron que iban a liberarla. “Me llevaron a otra habitación y había que esperar bastante. Les pedí algo para leer y me trajeron la novela El día del chacal (de Frederick Forsyth, sobre un intento de asesinar a Charles De Gaulle por parte de la derecha terrorista francesa). Cuando tuvieron todo listo para irnos les dije: ‘Esperen que me faltan dos páginas’. No lo hice para provocarlos. Realmente estaba interesante el libro y no me quería perder el final”.      

Es difícil calcular cuánto poder hubo en esa tranquilidad: “Siempre fui así. Hay gente que agacha la cabeza pero para mí somos todos iguales. Estuve con la gente más famosa y la más anónima, y eso te enseña a moverte. No pisoteás, ni rendís pleitesía porque el otro esté en un escalón distinto al tuyo. Pero bueno, lo cierto es que puedo contarla. ¿Cómo no ser optimista”. 

Es una optimista de la voluntad y del corazón que puede contar su experiencia en las crisis del 89 y la de 2001: “Estuve en la alta complejidad y también en las ollas populares donde se establecen las relaciones y las resistencias más increíbles”.    

Puede contar sus premios infinitos, pero refunfuñar inmediatamente: “¿Cómo me dan a mí dos doctorados Honoris Causa, y a Favaloro no le dieron ninguno ni lo tuvieron como profesor universitario? Dejame de joder”. Me envía un video en el que Favaloro dice en los 90: “Esto más que neoliberalismo es un  neofeudalismo” y “no concibo a un universitario sin compromiso social. Tiene que contribuir a que la sociedad sea cada vez mejor, más solidaria y más justa”. Ella agrega: “Eso es la ciencia digna, como lo que representó Carrasco y hoy toda una camada de gente joven que quiere hacer cosas en serio y no a sueldo de las corporaciones”. 

Razonamiento sobre el presente: “El problema es que no podemos articular lo que hacen los pueblos contra la minería, los pueblos fumigados, los que producen agroecología y tantas otras luchas”. A la vez, más que buscar grandes articulaciones, lo suyo es el contacto personal, la charla, el viaje, lo local, la siembra. Queda como debate: ¿serán las grandes articulaciones las que funcionan (lo que Miryam piensa), o serán los infinitos gestos pequeños y cotidianos (lo que Miryam hace) los que terminan generando los cambios de cultura, los contagios de sensibilidad, de modos de ser y de actuar? ¿Serán las dos cosas, o cada una según el momento? 

La Soberanía Alimentaria abrió a la joven comunista a un territorio que es pura actualidad, juventud, fertilidad, horizontalidad, creación. “Es algo universal, algo que crece no desde arriba sino desde abajo. Son otras palabras, otros lenguajes, otros tiempos. Pero siempre se trata de cambiar el capitalismo”. 

Todo lo que hace tal vez no tenga que ver con haber sido militante, dietista, matriarca nutricionista, detenida-desaparecida, referencia internacional, doctora honoris causa y todo lo demás, sino con la sensibilidad para entender la época y hacer el magisterio que imaginaba aquella chiquilina de Añatuya a la que se le pegaba a la piel lo que veía alrededor. Con esa sensibilidad se la ha pasado ejerciendo como maestra, nutriendo la vida, las ideas y las acciones de mucha gente dispuesta a cambiar la cultura, la mesa, las relaciones y el futuro. Al estilo de la más célebre imagen de Miryam: sonriendo, con el cuchillo entre los dientes. Y aplicando siempre uno de los más saludables oficios en este mundo: romper las paciencias.

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Molinetazo

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Estación Once durante la tarde, antes del discurso de Javier Milei de apertura del año legislativo. Las voces, los saltos, los cantos, la policía, lo que no se ve y lo que sí.   

Texto Claudia Acuña

De a quince, de a veinte, de a tres, y en ese modo inquietante de los Pájaros de Hitchcok, el hall de la estación de Once se fue poblando de jóvenes muy jóvenes y veteranos muy veteranos hasta colmar el pasillo central. Allí, con la mirada clavada en el acceso a los andenes, cantando y bailando, esperaron.

Los muy jóvenes tenían ojos de colores hechos de cartón pintado con ingenioso arte y los muy veteranos, banderas escritas con pincel. Unas voces reclamaban boleto estudiantil; otras la propiedad social de los medios de transporte. Todas festejaban la performance de la Universidad de las Artes, usina de los ojitos de cartón que se reparten mientras bailan:

“Veo, veo

Qué ves

Un pueblo

Que sí la ve”.

Molinetazo

Foto: Marita Costa

Mientras una radio entrevista al Pollo Sobrero –referente de la lista bordo de trabajadores ferroviarios– otros micrófonos y cámaras registran a otros dirigentes: Daniel Solano. Nicolás del Caño, Celeste Fierro, Vanina Biassi, todos del Frente de Izquierda, cuya presencia monopólica es mérito de las ausencias. En tanto, Jubilados Insurgentes sostienen con firmeza una enorme bandera que cruza el hall central de la estación, y que despierta el aplauso de militantes y viajantes.

Molinetazo

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

Lo importante, sin embargo, estaba en otro lado y era otra cosa.

Poca policía uniformada, mucha de civil, disfrazada con éxito diverso, más las fuerzas habituales encargadas del control de los pasajes, reforzada: ese era el grupo encargado de custodiar que no suceda lo que finalmente pasó.

Molinetazo

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

En Once fue a las 17.45.

Los minutos previos no tuvieron calma, sino miedo. Se lo veía hasta en los rincones y se lo olía en todas las caras.

Hasta que terminó.

La revolución medía un metro y medio, era binarie y llegó desde los bordes.

Saltó como lo que es: una bengala.

Sonrió como lo que es: un pichón del conurbano.

Finalmente, se presentó con las astillas del naufragio: con la e, con la educación pública, con el arte.

Molinetazo

Foto: Marita Costa

“Soy elle, estudio en la escuela N° 22 de Morón, me interesa la música”.

No fue la primera persona en saltar el molinete, porque justamente de eso se trató este salto: de lo colectivo, que da alas.

Lo que sucedió luego fue rápido: los molinetes se levantaron, los muy jóvenes y los muy veteranos festejaron, y en ruidosa columna atravesaron la ciudad sin policías, sin protocolo y sin miedo.

Son 10 cuadras hasta la frontera con la irrealidad que es el Congreso: 5.000 policías (un Boca –River concentra poco más de 1.200, así que calculen la fragilidad que demuestra con tal operativo este presidente), desfile militar sin público porque la militarización de la zona impide el paso de personas, valla que tienen colgadas banderas que proclaman “Milei Presidente” (¿sobras de la campaña electoral?) y un pasillo por el que pasarán solamente los simpatizantes contratados.

Una dirigente de izquierda me explicará que el ministro de Seguridad porteño está a cargo de Once y que el Congreso, de la ministra de Nación. Encuentra en esta interna la lógica de esta ilógica situación.

Quizá se trata simplemente de la habilidad del círculo presidencial para trazar con ese cuadrado un escenario de comunicación, mientras en el resto de la realidad sucede otra cosa.

Quizá.

Faltan aún tres horas para el show presidencial y muchas más para saber su efecto, así que el piquete que diseñó la ministra Bullrich para aislar ese cuadrado de ciudad está aún despoblado, fantasmal, incierto.

Molinetazo

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

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165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”

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165 trabajadores y trabajadoras de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fueron despedidos ayer sin ningún tipo de explicación. Muchas de ellas son personas con discapacidad. Ocurre luego de que el propio Presidente se burlara a través de retuits de las personas con síndrome de down. Este jueves desde las 12 hs. hubo una movilización en la sede del barrio de Núñez para visibilizar el tema y pedir la reincorporación. Compartimos los testimonios de dos de las trabajadoras despedidas, una de ellas ciega y otra con un bebé y en tratamiento psiquiátrico.

Fotos y testimonios: Juan Valeiro

Más de 165 personas que trabajaban en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fueron despedidas ayer mediante el sistema de administración estatal GDE. 16 de ellas son personas con discapacidad, algunas cuentan con más de 20 años de antigüedad, entre las despedidas hay mujeres embarazadas, y también fueron echados delegados sindicales. Por eso hoy cientos de personas se acercaron a la sede que el organismo tiene en Núñez, y la decoraron con una bandera grande que simboliza el comienzo de una lucha: “No al Ajuste en Discapacidad”.

Convocados por los gremios ATE y UPCN, trabajadorxs, familiares y personas con distintos tipos de discapacidades que habitan el espacio semana a semana realizaron una breve caminata por el interior del predio donde acuden para realizar distintos tratamientos rehabilitatorios.

La marcha culminó frente al edificio principal donde se le otorgó la palabra a docentes, acompañantes y distintas personas con discapacidad que se vieron afectadas por los despidos y otras que resaltaron la importancia de este espacio. El acto culminó cuando se leyó el comunicado que UPCN le envió a Diego Spagnuolo, director de la Agencia Nacional de Discapacidad, quien hoy se ausentó a su trabajo.

Guadalupe Bargiela, 22 años, estudia Derecho, es no vidente y desde hace 4 años que trabajaba en la Agencia. Fue despedida ayer, notificada por GDE a las 16 horas, aunque ya sabía que estaba “en una lista negra”. Cuenta: “Me enteré de mi despido porque me llamó mi jefe para avisarme que estaba en una lista negra, y después me notificaron por GDE vía administrativa. Lo cual me parece excelente porque es lo que estaba esperando: una notificación formal. Pero nunca me avisó una persona de Recursos Humanos, sabiendo que tienen mis contactos para hacerlo”.

165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”
Fotos: Juan Valeiro

Guadalupe empezó trabajando en el Programa de Juventudes de la Agencia y luego comenzó a hacer trabajo administrativo, “respondiendo mails a personas con discapacidad, sobre todo en pensiones”. Cumplía tareas todos los días.

¿Por qué la despidieron? No hay un argumento. Yo cobré enero, pero a fines de febrero me dijeron que no había presupuesto. Digo, entonces, que el argumento es que somos personas con discapacidad, que el Presidente piensa que somos inútiles, que el Presidente pone la cara de un gobernador con rasgos de una persona con Síndrome de Down como un insulto. Es una expresión clara de disca-odio, de disforia hacia el colectivo de personas con discapacidad. Quieren cerrar el INADI que defendió en su mayoría a personas con discapacidad, quieren vaciar la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), pensando y argumentado que las personas con discapacidad no servimos. Las personas con discapacidad venimos de un modelo donde éramos personas a curar o a matar. Y quieren volver a ese modelo. No solamente Milei y sus políticas están avasallando los derechos de todo el pueblo sino también de las personas con discapacidad que somos parte del pueblo. Que somos migrantes, somos LGBT, además de personas disca somos laburantes. Yo soy de Moreno, conurbano profundo, y la realidad es que yo no sé si consigo otro laburo. Una persona sin discapacidad puede ser Uber, puede hacer changas, puede limpiar, lo que fuera. Yo no. Entonces yo si no trabajo en una oficina, o en Discapacidad o dando talleres, o lo que fuera, no trabajo. Y la verdad que yo alquilo, tengo que morfar, cambia mi situación de vida. Cambia mucho mi situación de vida por más que haya gente que me puede ayudar. No corresponde a mi derecho tener que pedirles a otras personas que me ayuden. Creo que las personas con discapacidad somos personas de derecho y hoy más que nunca tenemos que estar en la calle. Tenemos que estar en la calle porque este gobierno no va a parar si no ve al pueblo en las calles. Tenemos que estar organizadas y teniendo un plan de lucha. Porque las personas con disca (discapacidad) no solamente somos prestaciones o terapias a cubrir, porque van a bajar mucho las terapias, las pensiones, si no hay empleados que resuelvan esas cuestiones. Entonces digo: no solamente somos prestaciones y pensiones, somos también sujetos políticos. La discapacidad es una identidad política. Creo que para una sociedad que nos educa para la discapacidad puertas adentro, percibirse como persona con discapacidad, reconocerse como persona disca, es una identidad política y es una respuesta política.

¿Hay más compañeres con discapacidad despedides?
Sí. Hubieron 165 despedidos, 16 personas con CUD (Certificado Único de Discapacidad), muchas a punto de jubilarse, muchos con cuestiones de riesgo, muchas con licencia y una o dos personas embarazadas.

¿Qué sentiste cuando te enteraste de tu despido?
Yo laburo en discapacidad hace un tiempo largo, y ya sabía que iba a pasar esto. Porque Milei venía diciendo lo que iba a hacer en campaña. Yo ya sabía que iba a pasar. Me la desayuné, lloré un rato, me dolió la cabeza, pero ya lo dicen las Madres de Plaza de Mayo, ¿no? “Hoy lloramos, mañana luchamos”. Así que creo que hay que seguir la lucha, hay que seguir la pelea, llorando, abrazándonos con los compañeros, pero hay que seguir la pelea. Ya lo decía el Indio: el que abandona no tiene premio. Arriba los que luchan.

Carolina Pizarno tiene 18 años de antigüedad en ANDIS. También fue despedida. “Y no me dieron ninguna explicación, me mandaron una nota por GDE y fui echada así. Sin ninguna explicación. Y vine hasta acá sola, antes de que llegue el gremio, para hablar con alguien, hable con una secretaria y no me atendieron. Y hablé bien, con todo el respeto. Hablé que tengo un hijo, que tengo un alquiler, es un bebé, estoy sola y no me dan bola”.

165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”
Fotos: Juan Valeiro

¿De qué trabajabas?

-Estaba en Pensiones. Y ahora estaba de licencia con ataques de pánico y estoy medicada, por eso también es mi preocupación.

¿Y por qué creés que está pasando esto?

-Están recortando. Y no saben a quién, dan al boleo. Porque también a un delegado de UPCN no lo pueden echar y lo echaron. Así que fue al boleo. A la delegada que acompaña a las personas con discapacidad también: es algo de no creer. No tienen empatía, no tienen corazón.

Para aquellos que no conocen, ¿de qué se trata este espacio donde estamos hoy?

-Acá hay recreación, hay piletas, los discapacitados vienen según su discapacidad y damos todo para que cada uno tenga su espacio para hacer todo. Y cerraron muchas sedes acá adentro. No hay profesores de natación, no hay nada. Sacaron a todos. Entonces los chicos están sin hacer rehabilitación.

¿Cómo te informaron de tu despido?
-Me mandaron una nota por mail y me dijeron que me fije en el GDE. La nota decía: “Carolina: no perteneces más a la agencia de discapacidad a partir del 27 de febrero”. Es decir que hoy no cobro más. 18 años de laburo, y hoy no cobro más. ¿Cómo hago con mi alquiler, con mis cosas? ¿Con mi hijo, chiquitito? Estoy arruinada.

¿Nunca hubo una persona que se comunique con vos?
-Nunca, nada. No me dieron una explicación y se esconden. Y hoy Diego (Spagnuolo, titular de ANDIS) no vino, así que bueno… Nadie da la cara.

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Nota

UVA: para poner en acción tus proyectos

Publicada

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Universidad de Lavaca

Creación y Autogestión de medios

Periodismo y Comunicación Socio Ambiental

Escritura Periodística

Fotografía

Teatro 

Desde hace veinte años nuestra Cooperativa desarrolla la UVA (Universidad de lavaca) propuesta de comunicación y cultura que se plantea el desafío de crear pensamiento, movimiento, y de brindar herramientas para que cada uno de sus talleres, seminarios y diplomados sean espacios de construcción personal y colectiva. Cada una de esas propuestas abarca de marzo a julio en la primera mitad del año.

La cursada puede ser presencial (en Riobamba 143, CABA) o virtual, un sábado por mes, con seguimiento online entre cada encuentro para intercambio de materiales, trabajos, ideas y experiencias. Y para potenciar trabajos, proyectos y sueños.

Ya están abiertas las inscripciones 2024.

Para más información, escribinos a [email protected]

UVA: para poner en acción tus proyectos

Diplomado en Periodismo y Comunicación Ambiental Dr. Andrés Carrasco

El primer sábados de cada mes, de 14 a 17.30 hs

Coordinador: Sergio Ciancaglini

La búsqueda: generar estudio, reflexión y acción con respecto a uno de los temas centrales de la época: Naturaleza, sociedad, derechos humanos, modelos económicos, impactos ecológicos y sociales, paradigmas de pensamiento para encarar el presente.

Relaciones con la producción, la cultura, los derechos humanos y el futuro.

Además, nos proponemos que el Diplomado resulte un lugar para crear y fortalecer espacios de contacto e intercambio entre las comunidades, la ciencia, las organizaciones sociales, los ámbitos de estudio, la producción y la comunicación.

Participan en cada edición: Myriam Gorban, Water Pengue, Soledad Barruti, Santiago Sarandon, Irmina Kleiner, Remo Vénica, Asamblea No a la Mina (Chubut), Alicia Massarini, Damián Verzeñassi, El Reciclador Urbano, Eduardo Cerdá, Asamblea Popular por el Agua de Mendoza, RENAMA (Red Nacional de Municipios que fomentan la Agroecología), UTT (Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra), Marcos Filardi, Observatorio Petrolero Sur, Asambleas por un Mar Libre de Petroleras, entre otros y otras. 

Algunos de los temas: Naturaleza, Sociedad y Derechos Humanos, Ciencia, ambiente y política, Agronegocios y modelo productivo, Agroecologíca, Nuevas formas de organización social, Nuevos paradigmas de pensamiento, Minería y modelo extractivo, Soberanía alimentaria y cómo todo eso se relaciona con la comunicación, el presente y el futuro.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Seminario de Escritura Periodística

Segundos sábados de cada mes, de 12 a 14 hs

Profesores a cargo: Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Un espacio de entrenamiento en escritura y redacción periodística en una época de abismos. Estudio, reflexión y acción para hacer periodismo en territorio. El acontecimiento como producción en medio del caos. La sensibilidad como valor en tiempos de inteligencia artificial. El movimiento y la pregunta para la descripción y el testimonio. Un laboratorio para hacer trinchera, mientras también escuchamos a quienes nos formaron.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Fotografía y Periodismo

Terceros sábados de cada mes, de 14 a 17,30 hs

Profesores a cargo: Lina Etchesuri y Lucas Pedulla

Un espacio de reflexión, producción y entrenamiento. Un laboratorio sobre las prácticas actuales de la comunicación a través de la producción de imágenes y textos, donde vas a poder desarrollar la mirada propia en un espacio colectivo. Un lugar de preguntas para abrir al pensamiento crítico sobre qué implica la comunicación y la imagen hoy. Y, también, poner a disposición qué herramientas de fotografía nos ayudan para hacer periodismo, y qué técnicas periodísticas nos ayudan a hacer fotografía.

Seguimiento para orientación, envío de materiales, intercambio de trabajos y ejercicios.

Dirigido a fotógrafes, profesionales de los medios de comunicación y no; estudiantes de las carreras vinculadas con la imagen, la fotografía y los medios; y sobre todo, a cualquier persona sensible que le interese transitar esta experiencia de mirar y escribir acerca de la época.

Módulo 1 – Territorio

Poner el cuerpo en la producción de imagen y periodismo. La complejidad y los vínculos. Quiénes son nuestras fuentes. Las imágenes que faltan.

Módulo 2 – Sensibilidad

Qué veo, qué siento, qué escucho. Mirar y escribir con los pies. La piel como primera instancia de comunicación. Entrenamientos para salir del algoritmo.
Modos de mirar: expandir horizontes y cruzar las fronteras del fotoperiodismo hoy. Experiencias artísticas como forma de comunicación.

Módulo 3 – Tiempo

Salir del like para hacer periodismo y la importancia de la producción y el seguimiento en el tiempo.
Explorar distintas herramientas y lenguajes visuales. 
El tiempo en el hacer y la potencia de las imágenes en proyectos de largo aliento.
Imágenes y memoria.

Módulo 4 – Caja de Herramientas

Compartir experiencias y distintos formatos para poder desarrollar crónicas, investigaciones y proyectos visuales y periodísticos.
Lo estético, lo conceptual, lo técnico de las imágenes y las posibilidades de los nuevos soportes.
Adentrarnos en la edición fotográfica como parte de la narrativa periodística.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Diplomado en Medios y Autogestión

Cuartos sábados de cada mes, de 14 a 17.30 hs

Profesores a cargo: Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Un espacio de formación sobre las actuales prácticas sociales de comunicación y un útero de gestación de nuevos proyectos. ¿Cómo se hace? ¿A partir de qué recursos se puede crear otra forma de comunicación? ¿Qué experiencias nos permiten reflexionar sobre sus límites y desafíos? ¿Con qué lenguaje se expresa lo nuevo? ¿Qué ideas nos ayudan a explorar, en lugar de repetir viejos modelos? ¿Y cómo llevarlas concretamente a la práctica para que funcionen y sean sustentables en el tiempo?

Las cuestiones

¿Cómo se hace?
¿A partir de qué recursos se puede crear otra forma de comunicación?
¿Qué experiencias nos permiten reflexionar sobre sus límites y desafíos?
¿Con qué lenguaje se expresa lo nuevo?
¿Qué ideas nos ayudan a explorar, en lugar de repetir viejos modelos?
¿Y cómo llevarlas concretamente a la práctica para que funcionen y sean sustentables en el tiempo?

Módulos

1) Gestión de Medios
Los elementos prácticos e indispensables para concretar y sostener proyectos de comunicación. Gestión, administración, costos, legislaciones, recursos, herramientas.

2) Clínica de Experiencias – Lenguajes periodísticos y expresión
El contacto con quienes lo lograron. Aciertos, errores, exploraciones. La evaluación de los proyectos y las pistas para combinar métodos, intuiciones, sistemas y sueños. En tiempos vertiginosos de cambios culturales, políticos, sociales, productivos y civilizatorios, ¿cómo pensar y actuar? Ideas y prácticas que, más que conclusiones, proponen aperturas.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Teatro

La Escuela de Teatro La Zancada, un grupo de profesionales que trabaja hace más de seis años en la producción, investigación y difusión de la actividad teatral, propone estas disciplinas:

Entrenamiento y Actuación

Creación y Montaje

Creación de Unipersonales

Humor, entrenamiento cómico

Crónicas, relatos y ficciones

Laboratorio de Objetos

Para más información, mandá un mensaje al 11 3650-1677

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LA NUEVA MU. El facho

La nueva Mu
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