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Parir una época: apuntes al pie de una no-derrota

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Reflexiones colectivas tras la votación en el Senado de la ley de aborto. Dos horas antes de que se produjera la votación formal en el Senado y cuando ya conocíamos cuáles serían los resultados, realizamos en la trinchera de MU una ceremonia de reflexión colectiva. Lo que sigue son apuntes de lo que allí pudimos pensar juntxs y que compartimos en esta nota con la intención de provocar más. También, con idéntica intención, compartimos nuestro video sobre lo que nos pasó ayer.

Uno.
“La diferencia entre un color y el otro es que hay gente que está defendiendo lo que ya está, y lo que nosotros venimos desde hace tiempo inaugurando es una nueva realidad, atravesando estructuras que no se han movido. Eso no ha parado de crecer, nosotres lo miramos y lo podemos sentir, tenemos bastante resistencia en eso, pero también tenemos la potencia de pasarle la posta a lxs pequeñísimxs que se sumaron, que también vienen del fracaso de lo exitoso en términos de si sale una ley, los números, las cantidades. Pero en realidad ya hemos ganado, venimos ganando. Y hay que tener conciencia de que hemos atravesado todo: generaciones, clases, estamentos… Estamos siendo una tribu y tenemos que tener la conciencia poderosa de que somos una tribu que se está desencajando de lo viejo.
Tenemos que ponernos en otra acción, más incisiva. Esta bueno pensar en estas agendas porque este poder no está esperando que hagamos estas cosas, no están preparados para resistir esto. Ya empezó la separación de la Iglesia del Estado -que por ahí termina siendo en 20 años-, pero es parte de esta nueva época inaugurada. Y que no va a parar. Metámosle adentro de la canasta nuevos temas que no esperan para aturdirlos. Porque si vamos a estar resistiendo al FMI como único recurso y pensando que esta época son los 90 y que esta época es la misma resistencia de siempre, compramos el paquete del fracaso. Tenemos que ser creativos para repensarnos de otra manera y animarnos, animarnos, animarnos… Lo peor que nos puede pasar es burocratizarnos a nosotres mismos. Si la solución va a ser abrazarnos a los Moyanos no construimos nada nuevo. Así que: más insolencia, chiques, más travestitud. Celebremos esta derrota”.
Dos.
“Todo esto es una pulverización que está volando todo. Todo este movimiento que sucede es como patear el hormiguero, y ahí estamos: en medio de eso. Creo que estamos en este momento de construcción y a su vez de deconstrucción, con una esperanza muy verde que es la juventud, que es la gema de todo”.
Tres.
“Nos queda la movilización más multitudinaria que hayamos vivido en los últimos años. Callao llena de gente, tanta que pasaba en un corte espóntaneo la Avenida Corrientes y seguía hasta Lavalle; Avenida de Mayo llena hasta la 9 de Julio. 9 de Julio llena hasta Corrientes. Una U infinita que enlaza cuerpos tuneados con pelucas, glitter, remeras con consignas y carteles que proclaman “Legal o clandestino”.
“Lástima el mal clima”, dijo una piba sonriendo frente a la lluvia constante y helada que caía sobre todxs.
La ocupación del espacio público fue en rondas. Rondas de pibas y pibes coparon los centros del amontonamiento en las avenidas y cantaban versiones feministas del “arroz con leche” a los gritos. Las pibas estaban atentas a lo que pasaba adentro, pero ante las malas noticias que empezaban a circular sólo alzaban más la voz. Poner la voz en estos casos fue gesticular, respirar y sentir para poder gritar. No fue sólo un discurso que se dice frente a una cámara ni desde arriba de un escenario. Esa voz fue aguerrida desde el mediodía hasta la madrugada: nunca paró. No se rindieron. Era una música infinita que mezclaba muchas canciones, pero terminaba en una sola: que sea ley.
La pregunta que circulaba entre muchas, mientras compartían un mate , también fue una constante: ¿esta gente nos representa? Y en las conversaciones citaban una a una las frases de los senadores que habían dispuesto el No.
La que más se escuchaba era la de Urtubey. La cara de las mujeres cuando se recordaban en voz alta que un senador justificó en pleno recinto las violaciones intrafamiliares era de horror y de asco. Y provocaba la pregunta siguiente: ¿de dónde habrá salido esa gente que no nos escucha?
Otro tema de charlas -en la espera interminable- fue el repaso en voz alta de todo lo que se había hecho para llegar hasta ahí. Tanto en rondas de pibas como de mujeres mayores se escuchó: firmé la carta, hice pañuelazo, fui Criada, decoré mi barrio de verde, llevé el pañuelo a todos lados, intervine mi pañuelo, hice talleres en los barrios. Y la lista de balance de las acciones que se habían hecho para ser escuchadas era también infinita. Nos queda que las mujeres pasamos de hacer listas de compras en supermercado a hacer listas de acciones para cambiar el mundo, no es poco.
En medio de todo eso, ante el mal clima que le impidió estar en el escenario, Elena Roger cantó en Mu Trinchera Boutique algo que conmovió hasta las lágrimas a lxs presentes y sintetiza por qué la fiesta no se acaba hasta que sea ley:
Después de todo
Todo llega siempre de algún modo
Las profecías se dan
Apocalipsis de abajo
Un maremoto de amor
Fiesta en la calle
Un orgasmo que nunca se acabe
Día de Resurrección
Y será, y será un fuego, un pantallazo, un rayoluz conmovedor
Una tormenta, una música infinita
Y será, y será un fuego, un pantallazo,
un rayoluz conmovedor
Una tormenta, una música infinita.
Las horas pasaban y como las noticias desde adentro del alambrado seguían sin ser buenas, comenzaron los rumores de posibilidad de represión. Gran parte de carpas y escenarios desaparecieron en pocas horas y la madrugada de la calle fue nuevamente de las pibas. Las pibas, con el símbolo feminista pintado en verde en los cachetes. Para ellas no había ninguna importancia en ningún discurso en especial: sólo querían escuchar el sí o no, y que siguiera el próximo. Tenían la mirada fija mirando al Congreso y si bien no mostraban caras de felicidad, tampoco eran de resignación. Nos queda ese aguante en el cuerpo.
Al borde de las rejas, con el pañuelo verde en alto y sin bajar los brazos -como si estuviesen mostrando un pañuelo de la paz a alguien que está a punto de dispararles-, siguieron. Que sea ley, que sea ley. Como un mantra que ya era un ruego. Un ruego exigente y de pie que se extendía por Callao. Un grito que no podían callar porque cuando lo hacían para respirar se escuchaba un pastor evangélico microfonado desde un escenario en la puerta del Congreso. Mirando sus celulares vieron cómo gente que ni sabían que habían votado les negaban un derecho.
“No están a la altura”, dice una piba a otra.
Gritan una vez más, esta vez bien fuerte: “anti-de-re-chos, anti-de-re-chos”.
Se abrazan, se secan las lágrimas y caminan por Callao tomándose de las manos entre desconocidas, diciéndose unas a otras que se cuiden, que ya a esta hora es prudente ir volviendo, diciéndose que hicieron una jornada histórica, que tarde o temprano va a ser Ley, que no hay que aflojar ahora, y que el mayor triunfo es estar juntas.
Eso: nos queda estar juntxs”.
Cuatro.
El debate todavía no había ni arrancado, pero en la calle ya se sentía: no era una marcha. Ni una movilización. Tampoco un festival. ¿Qué era?
Lo nuevo.
Podemos llamarle: una revolución, en presente.
La verdadera palabra para describir lo que pasó todavía al estamos inventando.
Y hoy sigue: se la llevó cada una para su vida.
Adentro, un Senado blindado no escuchó.
¿Qué pasó?
38 senadores y senadoras votaron por a favor del aborto clandestino. Desde hoy cada hemorragia, dolor, soledad, humillación, muerte, es su responsabilidad.
Perdemos sangre.
Y nos duele.
Después de un debate histórico durante cuatro meses, nadie puede no ver esa sangre que anoche podría haber dejado de derramarse.
Aún si, con las heridas abiertas, ganamos. Algo cambió. Ya no somos las mismas, y tampoco lo somos junto a otras. Nos teníamos desde siempre, pero ganamos redes, y las hermanas se multiplicaron. Ganamos la seguridad de querer vivir de otra manera, con más placer y menos miedo.
En el Senado votaron para continuar con una política de Estado femicida.
En la calle las formas de acompañar, sostener y estar juntas aumentan al ritmo del glitter y la urgencia. Y ahora que si nos ven, también se ve que el movimiento más transversal, heterogéneo, incontrolable y poderoso que tenemos, no tiene representantes. La política toda entró en una crisis de representatividad. ¿Quiénes son estos y estas que deciden sobre nuestras vidas y nuestras muertes?
Nosotras ganamos una pregunta: ¿Qué democracia? Y la infinidad de respuesta que ya estamos creando, criando y probando”.
Cinco.
Me sale hablar del continuum lesbiano, que es algo absolutamente invisibilizado. El continuum lesbiano dice: “Somos lesbianas y nos pasamos conocimiento las unas a las otras a pesar de todo”. Somos un continuum y ese continuum obviamente puede llevar otro nombre, puede ser cualquier continuum: eso lo estamos pensando. Con todos los cachetazos que uno va recibiendo del Medioevo creo que tenemos en claro que seguramente estamos con un montón de diferencias: algunos les gusta el Fernet y a otros la cerveza, pero son cosas zonzas que no nos pueden dividir. Sí claramente nos tenemos que desheredar de los que se caen a pedazos, y no es un discurso contra lo longevo. Estoy acá sumamente esperanzada con sus rostros jóvenes, cargándome de frio con zapatillas mojadas porque la intención es que ustedes y quienes vengan después no vivan en donde nos tocó nacer a nosotras. Sepamos hacer crear redes que nos permitan ser un continuum, que nos permitan seguir luchando con esa conciencia de que no somos aquello. Eso tiene que ser una claridad. Después qué vamos siendo nosotras lo vamos encontrando cada quién, en cada espacio.
Seis.
“Marlene Wayar nos  habla de continuum lésbico para ubicar un concepto de traspaso de conocimiento y de una cadena de solidaridades que no tiene que ser sí o sí marica. Marlene le habla a una juventud presente en MU a horas de que se conozca la votación del Senado y habla de saber criar y crear redes que sostengan ese continuum, ese medio continuo formado por un conjunto infinito de cuerpos que ayer caminaron y bailaron y gritaron y rieron y lloraron y se abrazaron hasta que empezó el nuevo partido.
Muchas sabían en la calle que ese podía ser el desenlace. Y aun así se quedaron. Hasta el final. Bajo la lluvia. Bajo el frío. Bajo la posibilidad de tener que escuchar fuegos artificiales que festejan la continuidad de los abortos clandestinos.
Pero bajo nociones políticas claras.
Las pibas hablan de revolución.
Que perdieron el medio.
Que no le temen al patriarcado.
Al Gobierno.
Al Senado.
A los Urtubey y a las Michetti.
A la Iglesia.
Saben que la sociedad es otra porque ellas son otras y transformaron en otras las relaciones que atraviesan sus vidas, sus trayectorias, sus instituciones, sus deseos.
Hablan de los 38 senadores que no van a votar nunca más.
De un cartel que en medio de la lluvia gritaba: «El futuro es irreversible».
Porque el futuro es hoy.
Porque saben que esto no termina.
Porque esto recién empieza”.
 Siete
“Todo cambió a partir del Ni una Menos, las movilizaciones impresionantes de los últimos años, los paros de mujeres, y la salida a la calle de millones de mujeres y sobre todo las chicas, la generación verde, ajenas a las propias conducciones y referencias del feminismo histórico.
O sea: lo hacían para poder vivir (se veía cuando las mujeres participaban en las acciones que hicimos en cada marcha por femicidios) y no tanto por una postura «racional» filosófica o ideológica. La postura es consecuencia, en todo caso. Pero el motor fue la desesperación, la necesidad de estar juntas, de llorar incluso y abrazarse, como lo vimos en cada movilización. Y el deseo.
No creo que haya sido un tema de concientización, sino de contagio.
Otro cambio para que se haya llegado tan lejos es toda la movida de actrices, escritoras, periodistas, científicas, sindicalistas, arquitectas, cantantes, etc. que se sumaron a todo lo que ya se venía haciendo, pero que contagió muchísimo más allá de la participación concreta.
Y algo también importante es la cuestión del grupo Las Sororas, la transversalidad, la capacidad de reunirse frente a un tema  que, reflejando todo lo anterior, se dio en Diputados para empujar el proyecto.
Se puede decir que el gobierno metió el proyecto para distraer de otros temas, pero no se puede negar quel el tema se convirtió en sí mismo en una potencia enorme y transformadora. Se está debatiendo la cultura, la igualdad, la libertad, el patriarcado, los prejuicios, la representatividad, el control social, los mandatos, la democracia, la violencia, la complicidad del Estado, el oscurantismo, el silencio, el horror cotidiano y de vidas enteras.
Creo que es al revés: con los otros temas nos distraen de éstos.  
La transversalidad de este movimiento es la misma que uno nota en las asambleas por temas ambientales, de recursos naturales y bienes comunes de Esquel y todo Chubut, Famatina, Entre Ríos, Andalgalá, Rio Negro, Córdoba, todo lo que está pasando con los nuevos productores agroecológicos, que le da una potencia enorme a esos movimientos.
Creo que hay una genética muy similar entre esas cuestiones. y una relación entre el extractivismo territorial y el que se aplica sobre nuestros cuerpos, corazones y cerebros.
En esas asambleas no hablan en jerga política sino de vida, y así suman también institucionalmente a funcionarios y diputados, sororos por así decir, que ven en estas cosas lo que hemos dicho tantas veces y repitió Susy Shock ayer: la época.
No se llegó más lejos con el tema del aborto, pero hasta donde se llegó es increíble, y el paso que falta ya vendrá. La confianza la da la calle”.
Ocho
“Tengo en el cuerpo la sensación de un triunfo histórico y en la cabeza el peso de una derrota contra las fuerzas más oscuras que nos han sometido desde que tengo memoria. Quiero quedarme con esa ambigüedad, en esa contradicción. Quiero sentir la incomodidad que me produce ese no saber si reirme o llorar. Quiero convertir ese malestar en un tesoro a desenterrar y observarlo como si fuera una cosa extraña y no como algo que se simplemente se siente, se soporta o se supera, negándolo. Ahí hay una clave oculta y es una de esas grandes, una de esta época, la que parimos estos días en la calle. Es la clave que nos obliga a crear, a no repetir y a comprender que cuando decimos “aborto legal” no estamos hablando de que se sancione una ley, pero también. Es decir, estamos hablando de desalojar de las instituciones a los poderes de la oscuridad, del sometimiento, de la crueldad y del autoritarismo, pero también de sacar de nuestras vidas esas condenas que nos hacen vivir tan mal. Todos los días, tan mal. Hoy me preguntaba un periodista extranjero cómo comenzó este movimiento y trataba de explicarle que, en el puntual reclamo de aborto legal, fue el caso Belén el que encendió el motor social. Belén nos hizo comprender que ninguna mujer que está sufriendo una hemorragia puede ir al hospital y quedar presa. Es algo bien concreto: el hospital convertido en cárcel. Y eso tan concreto es lo que encendió esta mecha. Lo que hizo arder Belén fue este Nunca Más. La respuesta de 38 senadores hoy es: Siempre Más. Debemos pensar, entonces, cómo derrotar a esos 38. No son tantos y lo saben, por eso ahora mismo deben estar organizando cómo apoderarse de más espacios de poder dentro de las instituciones, para garantizarse que lo que hoy hicieron no se convierta en su suicidio político, histórico y social.
En este país aprendimos que para que haya justicia social tiene que construirse primero condena social. Ya construimos esa condena social con respecto al aborto clandestino, pero debemos seguir reforzándola para que no nos obliguen a volver al silencio, la cárcel y la muerte. Si queremos también construir una ley, tenemos que analizar muy autocríticamente qué hicimos, qué no hicimos y qué nos falta hacer. Pero para poder hacerlo tal como lo necesitamos, como nos exige esta época que acaba de nacer, tenemos que definir muy bien dónde y con quiénes pensar lo nuevo. Es en la calle, es entre todes y es de forma tal de que ningún discurso, aparato , orga o kiosco se apodere y distorsione esta fuerza colectiva capaz de lograr lo imposible. Y eso, creo, es lo que todavía no sabemos cómo hacer. Nos queda pendiente aprender a ser libres, nada menos”.
Nueve.
Lo imposible solo tarda un poco más.
 
 
 
 

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La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

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Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.

Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Hay muchos jóvenes.

Muchos docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.

Hay una Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que llega y gente que se va.

Gente que estuvo todo el tiempo.

Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.

Está el movimiento disca, también siempre presente.

Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.

Hay carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.

Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.

Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”

Es la cuarta.

Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.

Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.

Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.

Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.

El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.

Algunos datos de contexto:

  • Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
  • El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
  • La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
  • Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas. 
  • Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Docentes Uber

Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.

Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”. 

Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.

Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”. 

Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”. 

Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.

Plata para la deuda

Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”. 

Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”. 

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario
Foto: Juan Valeiro

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”. 

En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.

El contagio

Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.

La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.

Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos: 

  • “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y 
  • “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”. 

Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:

“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.

Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.

Y sonríe.

Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.

Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.

Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.

¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.

Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.

Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán 

  • junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
  • Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
  • De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
  • De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:

“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.

La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:

“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.

La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.

Que la cosa sigue.

En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.

Sigue cada miércoles en el Congreso.

Y todas las veces que hagan falta.

Porque hay muchos jóvenes.

Docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.

Hubo otra Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.

Hay más carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

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Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

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