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8M desde el pie: Las razones de un paro que se impone desde abajo

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Postal del Paro de Mujeres, el 8M del 2018.

Desde Jujuy, Tucumán, la provincia de Buenos Aires y todo el país las mujeres se preparan para parar y organizan marchas e intervenciones en la calle de cara a un nuevo 8M. Cómo surgió esta revolución que reclama mejores condiciones de vida, menos violencia y acciones concretas y urgentes del Estado. Lo que se denuncia: las policías, las complicidades gubenamentales y la impunidad judicial. Lo que deja la pandemia. Y lo que brota desde abajo: una organización creciente ante los femicidios que no paran. Cómo serán las movilizaciones y lo que dicen las mujeres y disidencias y las familias de víctimas desde los territorios.

Por Inés Hayes y Melissa Zenobi

Un 8 de marzo de 2017 fue el primer año que en Argentina las mujeres y diversidades pararon. “Si nuestro trabajo no vale, que produzcan sin nosotras”, dijeron y se convocaron masivamente en plazas, calles y lugares de trabajo para hacerse escuchar. Venían de la experiencia que dejó el 19 de octubre de 2016, primer paro de Mujeres en nuestro país, luego del femicidio de Lucía Pérez.

Este lunes tendrá lugar el sexto paro, porque a pesar del tiempo y del cambio de Gobierno, las demandas del movimiento feminista siguen más vigentes que nunca. Con 66 femicidios en lo que va del añosegún datos del Observatorio contra la violencia patriarcal Lucía Pérez-, el eje está puesto en seguir luchando contra la violencia machista en todas sus expresiones. Como en cada oportunidad, habrá paro, acciones y marchas en todo el territorio nacional producidas por el desborde que impulsa la urgencia y la necesidad.

“Estamos planteando reclamos relacionados con la violencia de género que padecemos las mujeres en Jujuy, por eso también el 8 haremos una presentación para pedir un jury al juez Pablo Martín Pullen Llermanos quien tuvo una participación directa en la vulneración de derechos de Marina Paniagua, otorgando la libertad a su femicida cuando había informes que mostraban el riesgo que implicaba para Marina”, explica Mariana Vargas, abogada de la Multisectorial de Mujeres y Disidencias de Jujuy, una provincia en la que los femicidios en pandemia encendieron todas las alertas. El lunes a las 17 se concentrarán en la plaza principal para volver a decir que el Estado y la Policía son responsables de los femicidios y pedirán una vez más la renuncia de Alejandra Martínez, presidenta del Consejo Provincial de la Mujer y la Igualdad de Género de Jujuy: “Entendemos que la omisión del Estado en lugares clave como el que ella dirige, hace que a las mujeres nos cueste la vida”, señala Vargas.

En la Ciudad de Buenos Aires, las mujeres y disidencias de la organización territorial La Dignidad movilizarán el martes 9 a distintas comisarías de la Ciudad. ¿Por qué eligieron plantar sus reclamos ahí?  Lo explica Lucila González: “Las comisarías son el primer lugar que tenemos para ir cuando somos violentadas, y ahí muchas veces no nos toman las denuncias, o somos revictimizadas, descreen de nuestras palabras y relatos y somos violentadas una y otra vez. Vamos a acompañar la movilización al Congreso Nacional del 8 de marzo, pero también creemos que son necesarias las acciones concretas y directas en la calle y en las instituciones responsables”.

Responder con los pies

La semana pasada General Madariaga, una localidad bonaerense de 20 mil habitantes, fue noticia por el femicidio de Graciela Noemí Funes, asesinada a balazos por el oficial de policía Franco Mauricio Torres, cuando intentaba evitar que el oficial abusara de su hija. “Estamos preocupadas por el aumento de la violencia, pero también conmovidas porque cada vez somos más las mujeres y disidencias que se están sumando a la organización acá en Madariaga”, explica Celeste ladino, de la Multisectorial de Mujeres y Disidencias que nació de las celebraciones en la plaza local por la conquista que significó el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en diciembre pasado. “La multisectorial busca ser un nexo entre todas las personas y organismos del Estado que deberían intervenir para que no pasen estas cosas”, cuenta Celeste, luego de la multitudinaria movilización espontánea que se realizó el día del brutal femicidio de Graciela. “Todo el pueblo salió a la calle, eran cuadras de movilización”, detalla Celeste. Este 8M realizarán una jornada extendida en la plaza principal para debatir y reflexionar sobre las problemáticas que atraviesan a las mujeres y disidencias. También habrá una “feria consciente, autogestiva y feminista y música en vivo”. 

“Hablar de barrio y organización es hablar de compañeras que cada día resisten y sobreviven en el hambre y la miseria, desde siempre”, señala desde Tucumán, Leonor Cruz, responsable del área de género de la Federación Nacional Territorial y miembro de la Multisectorial de Mujeres y Disidencias de Tucumán. Bajo la consigna “Trabajadoras somos todas”, este lunes las mujeres de los territorios van al paro: “porque luchamos y deseamos un presente sin estigmas, sin estereotipos,  sin violencias.  Para que dejen de matarnos, de violarnos, de golpearnos. Las mujeres de los barrios paramos por un país más justo y  porque no nacimos para revolver la olla, nacimos para cambiar la historia y lo hacemos  juntas y organizadas”, sintetiza Leonor.

Parar la olla

En medio de la pandemia, las  mujeres del Centro Cultural y Comunitario al Pié del Cañón de Moreno, sintieron en carne propia que la violencia era una consecuencia inherente de la sociedad machista en la que se vive, que el encierro de las medidas de aislamiento, profundizó aun más. “Desde la olla popular veíamos que el confinamiento fue un detonante que se sumó al resto de las problemáticas que veníamos viviendo las mujeres y las disidencias”, dice Lorena Alderete y remarca el impacto que tuvieron la falta de respuestas de las instituciones del Estado. Sin embargo, el movimiento feminista de Moreno no estuvo quieto en pandemia: “Marchamos para denunciar estas situaciones de vulnerabilidad en que estamos la mujeres de los territorios cada vez que lo necesitamos”, dijo Alderete.

 “Este 8 de marzo salimos a protestar por todas las mujeres de la economía popular”, agrega Liliana Condori, referente del MTE y de la UTEP Mujeres y diversidad. Es que en este tiempo de pandemia, fueron las mujeres de los territorios “quienes estuvieron en la primera línea, garantizando el alimento para las familias, a través de los merenderos y comedores comunitarios”, dice y lamenta que aún no sean reconocidas salarialmente como trabajadoras y que tampoco se las tenga en cuenta de manera prioritaria para el Plan de Vacunación. Condorí coincide que el aislamiento profundizó la violencia “porque muchas de ellas están conviviendo las 24 horas con su agresor, y pareciera que no hay justicia: los teléfonos de la línea 144 no atienden los fines de semana”.

Cuidar es un trabajo

“Llegamos al 8M con crisis sanitaria, pero ratificando desde todos los sectores que la calle es el lugar donde conquistamos cada uno de nuestros derechos y no la podemos abandonar aunque sabemos cómo nos tenemos que cuidar. A eso lo sabemos muy bien porque la gestión de la pandemia recayó en sectores feminizados”, afirma Clarisa Gambera, directora de Géneros y Diversidades de ATE Nacional y secretaria de Géneros de CTA A Capital Federal. “Estamos demandando derechos y salarios para todas, porque trabajadoras somos todas, tenemos compañeras que están situación de precariedad laboral, que cobran muy por debajo de la canasta básica”, señala Gambera y asegura que el tema de los femicidios es otro de los ejes fundamentales: “Quedó en evidencia que no funciona la justicia, no funcionan las fuerzas de seguridad ni las políticas públicas”. Advierte también que sacar de la precarización a quienes trabajan para erradicar las violencias es fundamental.

Cecilia Barros, del Movimiento Evita, agrega: “Llegamos con mucho dolor, bronca y angustia por la pérdida cotidiana de una compañera, de una mujer, de una madre, de una hermana. Venimos desarrollando un trabajo territorial extenso a lo largo y a lo ancho de todo el país con las promotoras territoriales contra la violencia de género. Nuestras compañeras acompañan en todo el proceso anterior y posterior a las denuncias porque solo de esa forma se generan abordajes integrales, entendiendo que para llegar a las instituciones oficiales, primero hay que reconstruir los tejidos comunitarios porque una de las características de la violencia machista es el aislamiento y económico”.

“El 8 vamos a pedir el reconocimiento económico e institucional de la tarea que realizan nuestras compañeras, quienes además de acompañar y sostener, ayudan a encontrar mecanismos en cooperativas, por ejemplo, para que las mujeres puedan sostenerse económicamente y puedan salir de las redes de la violencia”, agrega Cecilia.

Voz propia

Erica Bellini del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas dice  a lavaca: “Llegamos a este 8 M luego de un contexto muy difícil por la pandemia, pero seguimos pensando cómo afrontar el sistema patronal que nos dejó el patriarcado en las fábricas recuperadas tratando de fortalecer una mirada crítica y reconociendo los comportamientos machistas y violentos de nuestros propios compañeros, viendo cómo se pueden trabajar sus masculinidades y sus prácticas y tratando de avanzar en un modelo que desde la autogestión nos tenga como protagonistas y no siendo habladas por nuestros compañeros”.

Las trabajadoras y disidencias del subte también llegan al 8M organizadas: “Hacemos hincapié en la necesidad de la redistribución de la riqueza para que podamos tener empleos genuinos, sin precarización y que tengamos una política integral de cuidados, que se valoren los trabajos dentro de nuestras casas que implican una triple jornada. Celebramos la conquista de la Ley Voluntaria del Embarazo y haber conquistado un Ministerio, pero entendemos que tenemos que seguir profundizando las políticas para que no haya femicidios, transfemicidios ni travesticidios, porque no queremos más muertes”, sintetiza Karina Nicoletta, trabajadora y delegada de las trabajadoras del subte.

Esenciales y desiguales

Este 8 de marzo también paran las trabajadoras de la salud, que no tuvieron ni un solo día de descanso durante 2020. “Deseamos y merecemos un mundo con más igualdad, sin estereotipos ni violencias, pero  sin lucha no va a ser posible, por eso salimos a la calle una vez más. El año pasado quedaron expuestas de manera brutal las diferencias entre varones y mujeres: estuvimos al frente de los cuidados con sueldos menores al de los varones y esto nos demuestra que es necesario seguir trabajando en políticas públicas para frenar esta desigualdad. Seguimos diciendo que no hay equidad de género y que tenemos que seguir trabajando por erradicar la violencia en el mundo del trabajo. Reclamamos este 8 de marzo el fin de la violencia, porque la deuda sigue siendo con nosotras”, dice a lavaca Fernanda Boriotti, presidenta de la Fesprosa, federación que reúne a los y las trabajadoras de la salud de todo el país.

En un mundo cada vez más desigual, la CTA Autónoma está planteando la necesidad de una justa distribución de la riqueza con criterios igualitarios: “Terminar con las desigualdades no solamente supone, aunque es esencial, terminar con las desigualdades de género dentro de las organizaciones sindicales y del mundo del trabajo. Estamos dando las batallas dentro de nuestras organizaciones, pero el desafío tiene que ver con un debate profundo y una confrontación fuerte con el capitalismo. La distribución de la riqueza tiene que ser con criterios de igualdad y de equidad y todas las interseccionalidades que tiene la opresión en todo sentido”, afirma Claudia Baigorria, secretaria adjunta de esa Central.

Por qué paramos

Marta Montero, mamá de Lucia Pérez, la joven asesinada en Mar del Plata lamenta llegar a este 8M con 66 mujeres muertas en lo que va del año: “Estamos fracasando constantemente”, y explica por qué: “Si una mujer denunció, no se la tuvo en cuenta y después aparece muerta es porque el Estado sigue llegando tarde. Si no nos hacemos cargo de esto, si siempre es algo que le pasa a otro, es muy difícil revertir esta situación. Necesitamos que cuando una mujer denuncia no se la encierre en un refugio, sino que se encierre al violento, que es el responsable. El que está decidido a hacer mal, lo va a hacer. Por eso el seguimiento debe ser con él, no con la mujer que denuncia. Falta compromiso, políticas sociales, un Estado presente, una justicia que funcione y que no tenga que esperar años por justicia. Luchamos para que no nos maten a nosotras. Por eso seguimos en la calle, por eso salirnos y seguimos andando”.

Zulma, de la organización Mujeres al Oeste que desde hace tantos años teje en los bordes bonaerense solidaridad feminista, sintetiza: “A las mujeres nos falta todavía cambiar muchas cosas. En primer lugar, cambiar el mundo. Lo estamos haciendo de a poco, con la revolución cotidiana del feminismo. Nos falta, también, mejorar el boceto del mundo que queremos hasta trazar un cuadro con más detalles. Nos falta mucho, entonces, para lograr que tratemos a este mundo de otra manera, para sentirnos parte de él sin explotarlo, maltratarlo ni violentarlo. Eso es fundamental. Nos falta transformar en bienes comunes todo lo que hoy en día está usurpando el capitalismo. Nos falta no solo voltear al patriarcado, porque solo no se va a caer, sino también al capitalismo. Nuestra lucha no se trata ya de conquistar derechos sino de construir otro: un mundo feminista”.

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Infancias y femicidios

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A días del 3 de junio, presentamos un nuevo informe especial del Observatorio Lucia Pérez: infancias y femicidios.

Eythan, tenía 2 años; Pamela, 12. Soledad, de 3 años, fue asesinada en Los Menucos, Rio Negro; Camilia, de 17, en Rosario, Santa Fe; Lucía, de 16 años, en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires.

No son cifras, insistimos en nombrarlas. Es por eso que esta investigación en proceso, da cuenta de cada nombre y edad, entre otros datos, de las niñas, niños y niñes asesinados en femicidios.

Lo que vemos, duele:
-Son 605 las infancias asesinadas, 30 estaban además embarazadas.
-253 tenían menos de 10 años.  
-En 47 casos los femicidas se suicidaron
-Solamente en lo que va de este año, son 14 las infancias asesinadas.

La Ley 26.061 establece que el primer derecho de las infancias es la protección de sus vidas.

¿Quién debe protegerla? La web oficial del Estado Argentino responde: «Todos los organismos del Estado que tienen como prioridad protegerlos y auxiliarlos en cualquier situación y deben hacerlo con preferencia al resto de la sociedad».

¿Cuáles son los órganos de la administración pública encargados de la protección de infancias y adolescencias? «La secretaría Nacional de Niñez, Infancia y Familia; el Consejo Federal de Niñez, Infancia y Familia y la Defensora de los derechos de niñas, niños y adolescentes».

Este informe especial representa entonces la falta de políticas públicas que prevengan la violencia y garanticen el derecho básico y fundamental de cada niño, niña y niñe: la vida.  

Entrá a conocer toda la información del padrón de Infancias y femicidios desde aquí.

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#NiUnaMas: 1927 femicidios desde el 3J de 2015

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Informe del Observatorio Lucía Pérez

Desde el 3 de junio de 2015 registramos en nuestro observatorio 1927 femicidios y travesticidios. En lo que va del año son 138 los femicidios y travesticidios.

Desde el 3 de junio de 2015, hubo una marcha por día exigiendo que paren de matarnos. En lo que va del año son 159 las marchas y movilizaciones contra la violencia patriarcal.

No son cifras, es lo que el Estado no hace aún estando obligado. Y es la exigencia que llevamos a la calle en cada grito de #NiUnaMás.

El próximo viernes 3J nos encontramos en Plaza de Mayo, desde las 12hs, para realizar junto a las familias de victimas de femicidios un memorial a nuestras hermanas caídas en Femicidios. Vamos a intervenir artísticamente las fotos de cada victima de femicidio. Sumá tus marcadores, pinceles, brillos, telas. A la cultura de la violencia le respondemos con abrazos y belleza.

www.observatorioluciaperez.org
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Alperovich fue procesado y embargado por abuso sexual

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La justicia procesó a José Alperovich por abuso sexual simple en tres oportunidades y abuso sexual agravado en seis oportunidades. Además lo embargó por 2,5 millones de pesos. «Hoy Alperovich se enfrenta a un juicio, algo que era impensable en 2019», celebra Leonor Cruz, Secretaria de Género de la CTAA Tucumán e integrante de la Multisectorial de Mujeres y Diversidades de Tucumán. «Es un mensaje para todos los demás pero también sigue demostrando que mientras sos parte del poder sos impune, cuando dejás el poder te largan la mano», reflexiona. Las lecciones de esta demora en el avance judicial, y el contexto de violencia patriarcal que caracteriza a la provincia. Y un recuerdo imborrable: la desgarradora carta de la persona que denunció al ex gobernador.

El procesamiento, dictado por el juez Osvaldo Rappa, del Juzgado Criminal y Correccional 35, llega luego de la denuncia de su sobrina, y ex asesora, por abusos ocurridos entre 2017 y 2019 en la Ciudad de Buenos Aires. En una carta pública la víctima relató así los abusos: «Durante un año y medio sufrí violaciones a mi integridad física y sexual. El avasallamiento fue demoledor. Tanto que ni siquiera pude ponerlo en palabras. Él oscilaba libre y cómodamente en los tres escenarios ante los que me posicionaba: el familiar, el laboral y el del horror de la intimidad que me forzaba a vivir con él”.

La causa se había iniciado en la Ciudad de Buenos Aires y en Tucumán, en ambas jurisdicciones se declaraban incompetentes. En mayo del año pasado, tras una resolución de la Corte Suprema de Justicia de Nación, la causa pasó a CABA y fue impulsada por el fiscal Santiago Vismara, de la Fiscalía Criminal y Correccional 10, y la fiscala Mariela Labozzetta, de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres. 

Alperovich declaró el pasado 20 de abril, se aseguró inocente y luego tuiteó: “Realicé un extenso descargo de mi defensa, analizando todas las pruebas presentadas en la causa y demostrando que se trata de una falsa denuncia con fines de excluirme de la escena política”. 

Jardín de la impunidad

José Jorge Alperovich dio sus primeros pasos en la política como legislador provincial de Tucumán, integrando el bloque de la Unión Cívica Radical en 1995. Allí se desempeñó como presidente de la Comisión de Hacienda y Presupuesto. En ese periodo Antonio Bussi era el gobernador. 

Luego fue gobernador de la provincia de Tucumán durante tres periodos seguidos, entre 2003 y 2015, año en el que asume como senador nacional. Su esposa, Beatriz Rojkés, también es senadora y, además, preside el Partido Justicialista en la provincia.

El caso de Alperovich no es aislado: en la provincia de Tucumán son los seis hombres de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial que fueron denunciados por casos de acoso, abuso sexual y de poder. Además de Alperovich ellos son: el legislador Ricardo Bussi, el ttular del Ministerio Publico de la Defensa Washington Navarro Dávila, Antonio Daniel Estofán vocal de la Corte Suprema de Tucumán, Carlos Najar intendente de Las Talitas, y Bruno Gabriel Romano Concejal de Juan Bautista Alberdi.

El festejo y lo que falta

“Lo de Alperovich, para el movimiento feminista, es un triunfo”, dice a lavaca Leonor Cruz, Secretaria de Género de la CTAA Tucumán e integrante de la Multisectorial de Mujeres y Diversidades de Tucumán. “Decimos que hoy la justicia fue un poquito más justa, pero se demoró muchísimo. También es un mensaje, entendiendo otras cosas que vamos logrando, por ejemplo: hemos avanzado en la causa de Bussi pidiendo el desafuero, entendiendo que al juez Pisa el año pasado le pudimos hacer un juicio político”.

¿Qué quiere decir ese mensaje?

Que a la larga esta tozudez que tenemos el movimiento feminista en plantar bandera, en salir a decir, en tomar las calles, en no dejar que se invisibilice y desaparezca el tema; a la larga, tiene estos resultados. Hoy Alperovich se enfrenta a un juicio, algo que era impensable en 2019. Es un mensaje para todos los demás pero también sigue demostrando que mientras sos parte del poder sos impune, cuando dejás el poder te largan la mano. Esa es la primera reflexión que hago cuando veo la noticia.

¿Qué falta? 

Falta mucho, falta que la justicia se reforme con mirada feminista, lo que significa que hay que poner se a discutir, hoy más que nunca, qué es esta reforma judicial. Pero hoy estamos contentas, porque es un mensaje para una provincia como Tucumán, donde la impunidad camina tranquila por la calle. 

La carta de su sobrina

A la luz del procesamiento, leer completa la carta abierta que su sobrina difundió en noviembre de 2019 es una forma clara de contextualizar esta noticia. Dice:

“Estoy segura que ninguna persona que haya sufrido violencia sexual quisiera estar en este lugar, desnudando la intimidad más dolorosa de su vida. Pero nos obligan a encontrar en esta manera la posibilidad de ser escuchadas. Ya no nos callamos más, pero tampoco queremos hablar por lo bajo de lo que nos pasa, de lo que sentimos, de lo que nos hicieron y de cómo hacemos para volver a la vida después de que hechos tan traumáticos nos la cambiaron para siempre.

No escribo para convencer a nadie de nada. Estoy aquí contra la opresión del silencio y por la necesidad de recuperar mi vida, de sanar llamando a las cosas como son, sin suavizarlas ni teñirlas, poniéndole al monstruo nombre y apellido. Cuando no le ponés nombre, no existe.

El mío se llama Jose Jorge Alperovich, mi tío segundo y jefe, por quién fui violentada sexual, física y psicológicamente desde diciembre del 2017 hasta mayo de 2019. Durante un año y medio sufrí violaciones a mi integridad física y sexual. El avasallamiento fue demoledor. Tanto que ni siquiera pude ponerlo en palabras. Él oscilaba libre y cómodamente en los tres escenarios ante los que me posicionaba: el familiar, el laboral y el del horror de la intimidad que me forzaba a vivir con él.

No quería que me besara. Lo hacía igual. No quería que me manoseara. Lo hacía igual. No quería que me penetrara. Lo hacía igual. Inmovilizada y paralizada, mirando las habitaciones, esperando que todo termine, que el tiempo corra. Ya saldría de ahí y estaría en mi casa, ya habría más gente alrededor, ya el disimulo y el trabajo lo iban a alejar de mi. Ya se cansaría de mi, de que no quiera, de que sea “asexuada” como me llamaba. Pero su fijación no cesaba, durante mucho tiempo quiso más y más seguido, con más ganas, con más fuerza, con más violencia por mi resistencia.

La sensación de que nunca nadie iba a salvarme, de que no iba a haber una interrupción o algo que me sacara de esos lugares. Era expresamente su voluntad. Yo no podía salir sola del encierro porque sabía que tras la primera puerta había caseros, y policías y custodios armados. Todos sabiendo lo que estaba pasando adentro y cuidando las fronteras de él. Estaba completamente atrapada.

Yo nunca elegí estar ahí de esa manera. Se lo decía en cada no. Pero mis no para él nunca fueron suficientes. No se trataba del ímpetu ni de la cantidad de veces que se lo decía ni de como se lo explicaba ni de como mezquinaba mi cuerpo ni de como intentaba defenderme ni si lloraba o no. Nunca en mi vida lloré tanto.

Durante todo ese tiempo no tuve ni un respiro. Trabajé sin parar, sin vacaciones, sin feriados. Solo me liberaba cuando él viajaba. Pero cuando regresaba, volvía también la pesadilla. Hasta que se detuvo, hasta que las situaciones en las que el disponía quedarse solo conmigo para tocarme y penetrarme se volvieron situaciones ya de violencia y maltrato público, delante de personas. Pero ya no más por dentro, ya no más al hueso, ya no más solos.

Pensar en quién era yo antes, sin miedo, con deseo de desarrollarme, de aprender, de vivir. Si me conocías pensarías que era una mujer a la que jamás le podría pasar algo así. El peligro cayó sobre mí todo junto, encubierto en el afecto familiar y en la seriedad de lo laboral. Quedé atrapada y atravesada para siempre.

A mí esto me cuesta desde el día que empezó a pasar y en todos los sentidos. Solo quiero justicia. Recuperar mi vida. Tengo 29 años, soy libre, soy joven. Quiero volver a empezar poniendo cada cosa en su lugar. Responsabilidad de acciones, consecuencias para quien corresponde. Hasta ahora, sólo las cargo yo. Sacarme esta mochila que ya no puedo sostener más y entregársela a su dueño.

No miento, no busco fama. Nadie quiere hacerse famosa por contar el horror que vivió. No quiero dinero ni hay un trasfondo político detrás de mi denuncia. Soy mucho más que todo eso que se pueda especular. Esto es por mí. El motivo más importante de mi vida es mi renacimiento, mi sanación y la búsqueda de justicia. ¿Qué motivo más importante que el valor de mi propia vida puedo tener?

Estoy acá contando lo que viví por mi seguridad pero también para que otras mujeres se animen a hablar. Esto no me mato, me puedo proclamar y me puedo defender. Me puedo recuperar, me puedo cuidar, me puedo elegir. Hoy elijo no callarme nunca más. A pesar de que me decía, en pleno horror: ‘cállate, ¿no ves como estoy?’, para tapar todos mis no. No me callo nunca más. Este es mi nunca más. Ojalá también sea el nunca más de todas aquellas que queremos dejar de callar.

Elijo cerrar con estas palabras de Zuleika Esnal: “A las que denunciaron. A las que no. A las que pudieron salir. A las que no. A las que me escriben pidiendo que escriba. A las que me escriben pidiendo que no, que solo quieren probar qué se siente que alguien más sepa su infierno. A las todavía no. A las ahora sí. A las no puedo. A las sin nombre ni apellido. A las no pongas mi ciudad, por si me encuentra. A las mi vieja sabía y no hizo nada. A las de huesos rotos. A las que ya no están para contar su historia. A las que están acá pero no pueden contarla. A las que escriben paredes. A las que no. A las que salen a la calle. A las que no. A las que me va a sacar el nene si denuncio. A la memoria de todas. A sus mamás. A todas las mamás. (…) A las callate y aguantá. A las no aguanto más. A las me quiero morir. A las de sexo anal para no quedar embarazada de mi viejo en sexto grado. A las viajeras que no vuelven. A las que vuelven y es un lujo. A las te escribo ahora que duerme. A las te dejo que volvió. A las me mata si se entera. A las no sé a quién recurrir. A las te escribo porque yo no tengo a nadie””.

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