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Alerta Jujuy: más de 40 detenciones en 1 día, en un Estado de terror y sin derechos

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El 12 de junio se libró un pedido de detención hacia 20 personas en San Salvador, y a 22 en Humahuaca, finalmente ejecutadas ayer. Se trata de una “investigación penal preparatoria” que tiene origen el 20 de junio, día de la revuelta en la Legislatura local, firmada por el Juez de primera instancia Rodolfo Miguel Fernández, ejecutada por el fiscal Diego Funes y promovida por el gobernador Morales. Los imputados, en su mayoría, son referentes sociales y políticos que denunciaron cómo la policía se infiltró en aquella marcha para causar los desmanes que ahora les atribuyen a ellos. A la mayoría se la detuvo en violentos allanamientos por ser presuntos autores de los delitos de “atentado a la autoridad”, “resistencia a la autoridad”, “lesiones leves doblemente agravadas” a policías, “daños a bienes de uso público”, “estragos” y “entorpecimiento funcional del transporte terrestre”. De trasfondo, la cacería judicial promovida por el gobierno provincial “es la criminalización y la destrucción de cualquier organización: lo que quieren imponer es un estado de terror donde la gente deje de movilizarse y luchar por sus derechos”, dice a lavaca la compañera de uno de los detenidos. También fue detenido el abogado Alberto Nallar acusado de “sedición”. El atropello de esta semana se completó con la policía irrumpiendo en una universidad pública. Voces desde Jujuy, para comprender la magnitud del reclamo y la denuncia de una de las perseguidas: “Pedimos que el Estado nacional intervenga la provincia, no con pequeños gestos: tienen que saber que ya no hay Estado de derecho en Jujuy”.

Hablar con alguien que está en Jujuy es conocer cómo se oye la voz cuando la acecha el terror y la domina la desesperación. “Que intervenga el Estado nacional, no con pequeños gestos o con tweets de funcionarios: tienen que saber que ya no hay Estado de derecho en Jujuy”, reclama Miriam Morales, Secretaria de Género de CTAA, quien no duerme desde ayer cuando la policía entró a las 6 y media de la mañana a su casa para llevarse a su marido y realizar un allanamiento en su casa. “Se llevaron todos los celulares de la familia, hasta el de la novia de mi hijo”, cuenta.

Santiago Zamora, referente de la organización Corriente Clasista y Combativa (CCC) de Jujuy está detenido en el penal de Gorriti desde entonces, junto a una veintena de referentes de otros partidos y organizaciones sociales y políticas que han sido el foco de la persecución judicial de ayer en San Salvador y Humahuaca. “Lo pudimos ver, estaba bien, pero había otro compañero de las organizaciones originarias que se lo llevaron desnudo. Y en Humahuaca es otra la situación: ahí hay mucha más violencia, mucho más racismo”.

En el departamento de Humahuaca se libraron otras 22 órdenes de allanamiento y detención, totalizando más de 40 detenidos solo en el día de ayer, más de 100 desde que comenzó la cacería.

La caza de brujas

A la mayoría de los detenidos el día de ayer se les imputan los delitos de “atentado a la autoridad”, “resistencia a la autoridad”, “lesiones leves doblemente agravadas” a policías, “daños a bienes de uso público”, “estragos” y “entorpecimiento funcional del transporte terrestre”; los mismos que se les han imputado a las 60 personas que fueron detenidas el 20 de junio, día de la manifestación ante la Legislatura. Las detenciones están comandadas por el juez de Control en lo Penal y Delitos contra la Administración Pública, Rodolfo Fernández, y por el fiscal Diego Funes, según órdenes expresas del gobernador Morales. La mayoría tiene origen en aquella revuelta del 20.

La semana pasada, el jefe de policía local (el mismo que tras la represión aseguró sin pruebas que los disturbios habían sido causados por “gente de Buenos Aires”) hizo saber que se habían abierto 100 causas judiciales por los “incidentes” de aquel día. Una de esas causas involucra a Santiago Zamora.

Su compañera cuenta qué hizo Santiago ese día y qué pasó en verdad: “En esa movilización el gobierno organizó grupos de infiltrados que se pusieron a hacer distintos desmanes, entre ellos, aparte de intentar entrar a la Legislatura, a quemar autos que estaban puestos especialmente en ese lugar, autos sin dueño. Mi marido trató de impedir eso, todos vieron cómo estaban esos autos preparados para ser incendiados… Santiago es uno de los que sale auxiliando al hombre al que le pegan con un gas en la cabeza”, recuerda sobre la imagen que circuló y al que los manifestantes, a falta de ambulancias, trasladaron hasta el hospital más cercano, salvándole la vida.

Sigue: “Horas después a nosotros nos incendian el auto: es el único auto incendiado que tiene dueño. Estaba en una zona liberada de la policía. Hay registros fílmicos de como la policía estaba alrededor del auto… y es la zona donde detienen a un montón de personas, entre las que estaba este chico con autismo que había ido al supermercado”.

Desde entonces hasta ayer, día del allanamiento y detención, pasaron más cosas: “Ese mismo día 20 a la noche recibí dos llamadas intimidatorias. Y durante la semana los autos blancos, camionetas blancas sin patente estacionaban tanto en mi domicilio como mi trabajo en tres ocasiones”.

Con estas intimidaciones como marco, la caza de brujas finalmente se desató ayer. “Entraron al domicilio con la violencia que suele hacer la policía, 15, 20  efectivos. 6 y media de la mañana, estaban mis hijos, todos estábamos durmiendo. Entregaron preguntando si había dinero efectivo o joyas, y los dispositivos celulares. Se llevaron los celulares de todos, incluso de la novia de mi hijo, que ni vive acá. Duró como una hora y pico”.

Sobre la detención: “Lo primero que hicieron fue llevarlo detenido, no le terminaron ni de leer la causa”.

Miriam asegura que este es un caso más que grafica el estado de terror en el que vive la población, así como la persecución directa a los referentes sociales. “Santiago es un referente de la CCC, particularmente de los comedores, y como él han detenido ayer de muchas organizaciones. La causa de fondo es la criminalización y la destrucción de cualquier organización, con lo cual van por los referentes. Lo que quieren es imponer un estado de terror donde la gente deje de movilizarse y luchar por sus derechos, que no es otra cosa que salir de los salarios de hambre que tienen los estatales, y del saqueo del litio y los recursos naturales. En las tierras fiscales están haciendo un jugoso negocio el gobernador…  y en la zona del litio están metidas las financieras más importantes del mundo, que son prestamistas del FMI, y tienen negocios arreglados”.

Además de referentes sociales, durante el día de ayer fue detenido el abogado Alberto Nallar, en las inmediaciones de su domicilio. Nallar era uno de los letrados que había presentado recursos contra la reforma. Según trascendió, fue acusado de “sedición”. El Colegio de Abogados y Procuradores de Jujuy está reclamando su libertad y exige que “se respete la dignidad, libertad e independencia de los y las profesionales del Derecho. Todo ello de conformidad con las normas constitucionales y convencionales”.

Ante estas detenciones, la reacción popular no tardó en llegar:  sindicatos docentes y otros sectores estatales de Jujuy, agrupados en la Intergremial y la Multisectorial anunciaron un paro por 24 horas para exigir la libertad de las personas detenidas y realizaron una movilización en Salvador. Por la noche, se trasladaron al penal donde se encuentra detenido Santiago junto a una veintena de personas: “Ayer fue re importante, además de la marcha de la mañana bajo la lluvia, a la tarde hubo una concentración grande frente al penal, con música, cantos orquesta que están a full acompañando esta lucha: ha sido una característica el arte y la música como transformadora, tomando los ritmos y la cultura de Jujuy. Eso lo escuchan los compañeros adentro, les dan fuerzas, y es presión para que salgan”.

Hoy, nuevamente, los gremios docentes y las comunidades originarias se encuentran en las calles y en las rutas

Miriam reclama: “Pedimos que el Estado nacional intervenga la provincia, no con pequeños gestos: tienen que saber que ya no hay Estado de derecho en Jujuy”.

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Comienza un juicio histórico por fumigaciones con agrotóxicos en Pergamino

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A partir del próximo 2 de febrero, el Tribunal Oral Número 2 de Rosario comenzará a juzgar a siete productores agropecuarios y dos funcionarios públicos de la ciudad bonaerense de Pergamino –señalada como la capital del veneno– por contaminación ambiental y por ejecutar y permitir la fumigación con agrotóxicos en campos linderos a la zona urbana, a contramano de la normativa vigente. Todos los detalles de este juicio histórico en el que testimoniarán madres que luchan contra distintas enfermedades, entre ellas el cáncer, como Sabrina Ortíz y Paola Díaz que hablan en esta nota: «El impacto del juicio será inmenso. Lo cierto es que ya no se puede negar lo que está en nuestra sangre, en nuestro ADN, haciendo estragos: agrotóxicos».

Por Francisco Pandolfi

La causa penal empezó en 2018 en el Juzgado Federal Nº 2 de San Nicolás, cuando Sabrina Ortiz, una de las vecinas damnificadas, fue escuchada por primera vez por la Justicia. Pero antes (y después) hubo mucha agua (contaminada) que pasó debajo del puente, como publicamos en esta nota de 2021:

Porque antes, en 2011, Sabrina comenzó a denunciar las fumigaciones a 10 metros de su casa en el barrio Villa Alicia de Pergamino. La intoxicación fue el causante, ese año, de perder el embarazo que llevaba de seis meses: un aborto (nada) espontáneo. Luego vino un primer ACV y luego un segundo ACV. Luego, los análisis que confirmaron que tanto ella como sus hijos chiquitos portaban en sus cuerpos niveles alarmantes de agrotóxicos. En 2013, ante la ausencia de abogados que quisieran tomar el caso, empezó a estudiar derecho. Y se recibió en 2018: cuando empezó la causa penal que deriva en este juicio.

Ahora es fin de enero de 2026 y Sabrina –41 años– le dice a lavaca: “Estoy con muchas emociones al mismo tiempo. Por un lado, la angustia, se me vienen al pensamiento todas las situaciones vividas con la salud de mis hijos y mía, las historias que conocí de otras personas que enfermaron por causa de los agrotóxicos, se me vienen palabras dolorosas, de abandono, de soledad, de desprecio por la vida ante el grito de ayuda. Siento que ya no tenemos que probar más nada, ya está todo expuesto y nuestros cuerpos lo manifestaron de esa manera, con mucho dolor”.

Envenenamiento sistemático

Una de esas historias entrelazadas (entre tantas) es la de Florencia Morales. Ella no estará de manera presencial, corpórea. En 2011 se había mudado a una quinta de Pergamino para criar a sus dos hijas en una calma impropia de la ciudad de Buenos Aires. En 2016, le descubrieron un cáncer que ya había hecho metástasis en la columna, sin posibilidades de cura. En 2021, le decía a MU: “Estoy con la salud muy deteriorada. Pero estoy. Y mientras siga, llevaré adelante la causa para frenar este desastre. Si bien estoy dolida, con el avance judicial siento algo de esperanza; empiezo a ver un poquito de luz al final del túnel”. Florencia falleció en mayo de 2023.

Otra de esas historias fue la de Paola Díaz –47 años–, que junto a varias vecinas se nuclearon en la organización Madres de Barrios Fumigados Pergamino. Paola sí declarará en el juicio. Y dirá (entre tantas cosas) que en 2014 falleció Mónica, su nena de 11 años, por leucemia aguda. A horas de empezar el proceso judicial, dice: “Es histórico que hayamos llegado a juzgar a quienes afectaron a nuestro barrio, a nuestras familias, a toda la comunidad. La salud y el ambiente son fundamentales y por eso necesitamos medidas que nos protejan y garanticen un futuro seguro. Tengo la esperanza de que será un paso hacia la verdad y la justicia y que nadie más sufra el envenenamiento sistemático”.

El juicio

Este lunes 2 de febrero será la audiencia preliminar. La causa, instruida por el fiscal federal Juan Ignacio De Lello y promovida por el juez Carlos Villafuerte Ruzo, tiene como imputados a siete productores acusados de aplicar pesticidas a metros de viviendas y escuelas rurales, vulnerando la legislación: Fernando Cortese, Mario Roces, Víctor Tiribó, Hugo Sabattini, Cristian Taboada, José Luis Grattone y Carlos Sabbatini. Sabrina Ortiz denunció que en 2016, su vecino y productor agropecuario Mario Roces fue a “visitarla” a su casa. “Lo escucho gritar ‘estos negros se tienen que morir’, sacó un arma y disparó dos tiros con balas de plomo. Con una mató a mi perro, la otra dio en la pared. Mi hija había estado afuera un par de minutos antes. Me quedé paralizada. Al día siguiente me crucé a la hija en el supermercado. Me dijo: ‘Somos los fundadores del barrio, si mi papá quiere te mata y no va preso’”.

Además, se juzgará a dos exfuncionarios municipales de la gestión del aún intendente de Pergamino, Javier Martínez, por omisión en sus deberes de control: Guillermo Naranjo y Mario Tocalini, titular y auditor de la Dirección de Ambiente Rural del municipio. Cuando desde este medio entrevistamos al intendente Martínez sobre las enfermedades de cuerpos y territorio, se desligó: “No manejo el tema”, esbozó, previo a cortar la llamada.

Comienza un juicio histórico por fumigaciones con agrotóxicos en Pergamino
Paola Díaz junto a madres de barrios fumigados de Pergamino.

El cronograma del juicio estipula, por ahora, ocho audiencias en febrero y la declaración de alrededor de 100 testigos (además de las personas afectadas, médicos, químicos, biólogos, bioquímicos, ingenieros agrónomos y otros profesionales). Carlos Quintana es uno de los abogados querellantes junto a Fernando Cabaleiro. Es abogado ambientalista y de derechos humanos, y uno de los representantes legales de las Madres de Ituzaingó (proceso que en 2012 condenó a tres años de prisión a un productor y un fumigador por contaminación con agrotóxicos). Lo primero que subraya Carlos Quintana es que será un acontecimiento histórico para la Justicia de este país, por varias razones.

1) “Es el primer juicio penal ambiental de esta envergadura en la provincia de Buenos Aires, corazón productivo de la Argentina. No es cualquier lugar: ocurre en el núcleo duro del agronegocio”.

2) “Por primera vez se sienta en el banquillo a todo el arco operativo del agronegocio: productores, ingenieros agrónomos y funcionarios públicos. No solo a quienes fumigan sus campos sino también a quienes deciden, habilitan, controlan -o dejan de controlar- cómo, dónde y bajo qué condiciones se fumiga. Este juicio viene a romper con la tradición de impunidad que rodeó históricamente al modelo.

3) “Por primera vez el modelo productivo no aparece solo como una política económica, sino como un problema político, sanitario y de derechos humanos. Aunque faltan las grandes corporaciones que diseñan, promueven y lucran con este esquema productivo, que este juicio exista es una grieta muy importante en ese blindaje histórico”.

4) “Que esto ocurra a 30 años del desembarco del paquete tecnológico (1996), de la siembra directa, del modelo transgénico y el uso masivo de agrotóxicos, no es un dato menor. Es la primera vez que la Justicia se ve obligada a mirar los costos reales de ese modelo, no en términos de exportaciones o divisas, sino en términos de salud, ambiente y vida cotidiana de las familias que habitan los pueblos fumigados”.

Carlos Quintana también dirá: “Este juicio no nace de una decisión espontánea del sistema judicial, sino de años de resistencia, de denuncias, organización comunitaria y visibilización del daño. La Justicia llega tarde, como suele pasar, pero llega porque hubo personas que no se resignaron a enfermarse en silencio. Por eso Pergamino no es solo un juicio penal: es un acto de memoria, reparación simbólica e interpelación al poder. Es la prueba de que cuando las comunidades se organizan, incluso los modelos más sólidos empiezan a resquebrajarse. Este juicio no va a resolver todos los problemas, pero marca un antes y un después. Por primera vez la pregunta no es cuánto se produce, sino quiénes se enferman para que ese modelo funcione. No se juzga al campo: se juzga un modo de producir que naturalizó la enfermedad y llamó progreso a lo que era daño. Y esta vez, el daño tiene nombre, voz y prueba. Es una escena histórica donde se cruzan ciencia, territorio y justicia; donde el modelo productivo deja de ser intocable y empieza a ser interpelado; donde los cuerpos hablan, la ciencia acompaña y el silencio, después de treinta años, se rompe”.

La esperanza

Llegar a este juicio oral no es la primera conquista. Por las denuncias y las evidencias científicas, desde 2019 en Pergamino rige –pese a la presión empresarial y de las autoridades locales por boicotearla– una medida cautelar que prohíbe fumigar a menos de 1.095 metros de las viviendas por vía terrestre y a menos de 3.000 metros por vía aérea.

A Sabrina Ortiz le anda mal el teléfono, pero se las arregla para decir (como tantas otras veces): “Tengo la esperanza de que los jueces que resuelvan esta causa cambiarán la historia; una historia de tragedias, de sufrimiento y de sacrificio humano. Tienen en sus manos la posibilidad de hacer justicia y aunque no signifique retroceder en el tiempo para que no nos enfermen, sí estarán fallando en pos de los que quedamos, en memoria de los que murieron envenenados y preservando a las generaciones futuras”.

Y agrega, como puede (como tantas otras veces): “Tan inmenso será el impacto de sus decisiones que también afectarán en sus propios seres queridos. Habrá de todo, de lo que imaginen: desestimaciones a los afectados, chicanas y argumentos absurdos intentando corromper la verdad. Lo cierto es que ya no se puede negar lo que está en nuestra sangre, en nuestro ADN, haciendo estragos: lo que hay son agrotóxicos. En todo este tiempo también pasaron cosas buenas y personas inmensas, de esas que valen la pena, que hacen más liviana la lucha, la resistencia, los miedos. Hoy ya no me siento sola como en un principio, hoy somos muchas y muchos limando las patas a los gigantes. Como mamá, como afectada, como abogada, y por sobre todo como ser humana, deseo profundamente que haya justicia”.

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Adiós, Capitán Beto

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¿Cómo es el pensamiento y la acción de quienes trabajan mirando siempre cómo encontrar luz al final del túnel? Así vivió Roberto Beto Pianelli, fundador de los Metrodelegados pero por encima de eso, una excelente persona. La noticia horrible es que falleció este jueves, aunque es de aquellos que hizo tanto que en muchos sentidos seguirá siempre presente.

Logró triunfos impensables en el plano laboral, y a su vez ayudó a gestar una dinámica sindical novedosa y potente, a partir de actitudes e ideas que empalman con lo mejor del gremialismo argentino. Fue un gran amigo de MU, suscriptor desde siempre, y al margen de eso recibió el premio que la revista le entregó como reconocimiento a su trayectoria. Fue una persona con permanente buen humor, compañerismo y creatividad para enfrentar los problemas más sórdidos.

De tantísimos materiales y entrevistas que recordamos en medio de esta tristeza elegimos esta nota (originalmente publicada en la revista MU n°30, en 2009), convertida en una clase magistral, en la que Beto nos hablaba de la pelea por el tiempo libre, democracia sindical, música, el sentido de lo que hacemos en la vida, la comunicación, el onanismo, el olfato, la izquierda, el cristianismo y los sacrificios, la sociedad democrática, la política de saber escuchar, y varias otras cuestiones que ayudan a iluminar tiempos oscuros. Y a recordar a un gran tipo.

Por Sergio Ciancaglini

Bajo tierra el clima puede ser ágil y fluido como un tren a horario, o denso como la oscuridad cuando no se ve la luz al final del túnel. O como un volcán.

Los trabajadores del subte han experimentado cada sensación. Vienen peleando estas últimas semanas por el reconocimiento de su Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (agtsyp): “Sigla totalmente impronunciable” se ríe Roberto Beto Pianelli, uno de los metrodelegados que hace ya década y pico comenzaron un trabajo primero clandestino (en la Edad Menemista), y luego tan público que llevó a que los trabajadores consiguieran algunas cosas que en la antigüedad (Edad Peronista) se llamaban “conquistas”. Y hasta comprendieron que podían tener su propio sindicato al que llaman –en jerga humana– Sindicato del Subte.
Para sustentar su reclamo las mujeres y los hombres del subte se fundamentan en su propia historia, creatividad, trompadas y olfato. Pero además leyeron un libro secreto, con algunos párrafos que destilan una ideología subversiva, a saber:

“El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial”.

Este texto corresponde al artículo 14 bis de un panfleto llamado Constitución Nacional, reformada por guerrilleros de la UCR y el PJ en 1994 (Edad del Pacto de Olivos). En el subte han puesto en marcha su “organización sindical libre y democrática” y llevaron los papeles para que fuera “reconocida por la simple inscripción en un registro especial”. Su idea, independizarse de la uta (Unión Tranviarios Automotor, que concentra sobre todo a los choferes de colectivos, y abulta a los seguidores de Hugo Moyano y su sindicato de camioneros). Fue en septiembre de 2008, de la Edad Contemporánea. Pasaron todos los filtros de aprobación burocrática, direcciones, subsecretarías, todo como un viaje sin escalas hasta que el propio ministro Carlos Tomada detuvo el trámite. Los trabajadores acudieron a la justicia para destrabar la cuestión, la justicia les dio la razón, Tomada apeló, la justicia rechazó la apelación y así tres veces. Tienen además un fallo de la Corte Suprema (en su composición actual se trata de una asociación sin fines de lucro), que los favorece. La idea de la libertad sindical parece gozar de consenso salvo para los sindicatos burocráticos, las patronales, y los funcionarios que prefieren los colectivos y los camiones a los subtes.

Pianelli: “Nosotros no quisimos hacer el sindicato de un día para el otro, son años de trabajo y maduración, con muchas cosas que ganamos no por la uta sino pese a la uta, una burocracia patotera que sólo juega a favor de la patronal”.

Los metrodelegados consiguieron:

  • La primera reincorporación de un despedido por una empresa privatizada, Marcelo Contreras. Fue con un paro en plena Era Menemista, y con trabajadores que no conocían a Marcelo pero que en todas las líneas se sentaron en las vías para lograr que no lo echaran. (En esa época los bienpensantes clamaban por lo insolidarios e individualistas que eran “los argentinos”). Desde 1997 no hubo más despidos.
  • Bajar de 8 a 6 las horas de jornada laboral, por la insalubridad de la tarea.
  • Romper el “neoliberal” sistema de las empresas tercerizadas, incorporando a Metrovías como personal estable a trabajadores de la limpieza y seguridad, por ejemplo.
  • Sueldos que en su momento fueron de los más altos del país, aunque hoy perdieron la punta del campeonato (y rondan los 2.500 pesos para personal de limpieza, y 4.000 para las jerarquías más altas). El hecho de que hayan logrado salarios dignos parece resultar irritante, curiosamente, no para quienes ganan menos, sino para los que ganan más, como muchos comunicadores sociales.

La lista de conquistas es enorme. Cuando lanzaron la idea del sindicato organizaron un plebiscito realizado en enero de este año. Las patotas sindicales bajaron a pegarles a los trabajadores, y consiguieron hacerlo también a integrantes de la cta como Fabio Basteiro, pero no a una Madre del Plaza de Mayo como Nora Cortiñas, más bajita que Messi y tal vez mejor gambeteadora de patadas ajenas.
Esas batallas tienen una característica. Los trabajadores del subte son –esperemos no sonar excesivamente obvios– trabajadores del subte. Los gladiadores de la uta, en cambio, tal vez posean frondosos currículums pero no como trabajadores de subte, y no es seguro que como choferes. En el subte, cientos de mujeres y hombres de edades bien distintas, pidieron a mu fotografiarse mostrando sus credenciales, como para resolver el viejo enigma de quién es quién.

De Nick Cave a Jaime Roos

El nuevo sindicato planteó otra novedad. El cuerpo de delegados que era de 26 integrantes iba a subir a 40 en medio de todo el debate con la uta, pero ahora se armó con 85 trabajadores, como para lograr las mayores dosis de comunicación e intercambio con los 2.700 trabajadores del subte, 1.600 de los cuales ya están formalmente afiliados a ese sindicato que el gobierno no da por existente. “Es casi un problema filosófico –dice Pianelli– ¿Qué son las cosas? ¿Las que existen jurídicamente o las que existen realmente?”. Curiosidad: el propio Pianelli es delegado, pero no está en la directiva del nuevo sindicato. “Si uno quiere la democracia sindical es para que los compañeros hagan las cosas, entonces hay que dejar que eso ocurra”.
Pero además, una permanente obsesión de los metrodelegados ha sido la comunicación en todas sus formas. Este año inauguraron un programa de radio, 2 Horas Menos (en homenaje a la reducción de la jornada laboral) en el que no se habla de política ni de paros ni de sindicalismo, sino del ocio, el entretenimiento, el juego, el esparcimiento, la vida cultural. “Un programa sobre el tiempo libre, liberado y sin patrones” lo presenta Facha Méndez. Pianelli interviene poco, pero ha tomado un control cuasi autoritario sobre la parte musical: “Un músico por día. Puede ser Peter Hammill, Chico Buarque, Nick Cave o Jaime Roos. Me dijeron que lo haga más variado, pero no transo”. Fue un trabajador que toca el arpa, otros que tienen una murga, Raúl Daloy apareció con sus investigaciones sobre las viejas series como El Avispón Verde o Mujer Maravilla. “Y hasta sobre Titanes en el Ring” abunda Pianelli, ratificando que la lucha de clases o la sindical no son las únicas de las que se puede hablar, en un espacio que se permite menos Che y más Karadagián. Otro trabajador, Leonardo Tano Gervasi se encarga de la columna literaria.

Hablamos de esto, y uno se queda pensando. ¿Existe el tiempo libre?
Ésa es la cuestión. Cómo pensarlo sin que sea pasarte diez horas delante del televisor. Eso es tiempo enajenado. Para mí el discurso de los viejos socialistas y anarquistas de defender el ocio, la cultura, estar con la familia, disfrutar, es absolutamente revolucionario en una sociedad que te quiere hacer laburar 14 horas y de paso reventarte en ese tiempo.

Pero con la genealogía de conflictividad que tienen en el subte, ¿qué significa hablar del ocio?
Es ir a los verdaderos valores humanos. Uno en la vida va perdiendo el sentido de lo que hace. Y más en una ciudad donde ni tenés lugares a dónde ir. Lo que hacemos con el programa –cuando no tenemos que suspenderlo por todos los conflictos– es mostrar que uno puede sentarse a conversar, contar historias, sentirse placenteramente en un lugar sin hacer nada, o haciendo algo que te gusta. ¿Sabés qué es? No pensar tanto a dónde vas, sino disfrutar más el recorrido.

Cristo, Marx y Metrovías

El cristianismo, la izquierda y Metrovías, por poner apenas tres ejemplos de estos siglos, predican en cambio que lo relevante es la estación de llegada: Reino de los Cielos, Dictadura del Proletariado, o Carabobo, según la línea. El futuro subordina al presente y el fin justifica los medios, o al menos los explica. Pianelli, que viene del trotskismo, es de los que está intentando abandonar esas visiones tan terminales, poniendo la atención en el recorrido, como le gusta decir. O en qué son capaces de crear las personas por sí mismas y colectivamente en tiempo presente. O en formas menos repetitivas y dogmáticas de relacionarse con la vida.
Es cierto, la izquierda tenía una idea cristiana de sacrificio. Es algo trágico. Yo reivindico a todos los que quieren transformar las cosas y lograr una sociedad justa, porque lo hago. Pero no se te puede ir la vida en eso. Hay que tratar de cambiar las malas y disfrutar las buenas. El estalinismo (buscar José Stalin) liquidó esa idea.

¿Qué es ser sindicalista?
Es complicado. Hoy es ser un Moyano. Enriquecerse. Es un oficio, una desgracia, perdió en muchos casos el sentido transformador. Por supuesto que hay otra gente que no es así, que es honesta, pero pasa casi a creer que en un conflicto se va la vida, se va todo. O sea, hay gente que pone el cuerpo, que es valiosa, brillante, pero no por eso sabe ver bien qué es un conflicto.

¿Qué es un conflicto?
Es una situación donde jugás contra los malos. Las patronales y la burguesía son muy malas. Yo soy hincha de Boca, y sabía que un contrario no le podía ir a tirar un caño a Pernía, porque te partía al medio. Acá es parecido. Si pueden te pisan. Un conflicto implica saber avanzar, parar, negociar, avanzar otra vez, o incluso retroceder.

Muchas malas palabras: retroceder, negociar.
Pero es la realidad con la que te encontrás si querés ganar. Los maestros ciruela dirán que no queremos luchar. Cualquiera se da cuenta de que no es así. Queremos luchar, pero para ganar. Y la pregunta no es sobre la lucha, sino sobre por qué perdimos.

¿Y la respuesta?
En muchos casos es porque no se entiende algo que decía Claudio Marín hace tiempo en lavaca: tenemos una especie de contrato con la gente que te vota. Y si uno no lo entiende, vuela por el aire.

¿Cómo es ese contrato?
Significa que te votaron para conseguir mejoras, para defender al trabajador que es tu compañero, no para hacer la revolución. Creo que Horacio Tarcus decía que hacen falta más triunfos parciales que derrotas heroicas. Tenemos que poder pensar en eso.

¿Por ejemplo?
Con la crisis de 2000 surgieron muchas nuevas conducciones gremiales, chicas, focalizadas en los servicios. Muchas utopías y sueños, pero la mayoría se estroló contra la pared. Sobrevivieron muy pocos: subtes, telefónicos, ferroviarios con golpes muy fuertes… Los que sobrevivimos quedamos repudiados por esas izquierdas que descubrieron el agua tibia, y te dicen “no lucharon”. En realidad, no luchamos cuando no había que luchar. Es olfato. Entender los momentos en los que podés hacer las cosas. Y también suerte.

Cómo se divide la izquierda

O sea que al subte lo corren por izquierda.
Claro, pero el problema es la propia izquierda, que ya no tiene partidos, cada vez son más sectas. El Iluminismo y la Razón superaron a las sectas, se terminaron convirtiendo en nuevos dogmas, y ahora se vuelve a las sectas. Hay un norteamericano, Hal Draper, que explica eso: los partidos políticos son otra cosa, movimientos cada vez más amplios con acuerdos cada vez más generales para poder abarcar a más gente. Aquí es al revés, grupos cada vez más chicos, con acuerdos más específicos que se van dividiendo…, y yo lo digo porque fui parte de eso.

¿De qué modo?
Estaba en el mas (Movimiento al Socialismo) y llegué a participar de la fractura, formamos el prs (Partido de la Revolución Socialista). Y, ¿sabés por qué?

Ni idea.
Porque unos planteaban que en Yugoslavia los agredidos eran los bosnios y otros opinaban que eran los serbios. Capaz que ni sabíamos dónde quedaba en el mapa, pero nos sabíamos todas las discusiones y dividimos el partido aquí, en Argentina, por esa discusión. Yu-gos-la-via. Discusión totalmente onanista. Pero las sectas son así, cuantos menos somos, mejor, porque así tenemos más comprensión, nos gusta el mismo equipo, la misma fruta. Y la conclusión siempre es: se han ido estos compañeros, pero mejor, porque ahora somos menos, pero más sólidos.

Esto es algo descripto hasta en películas como La vida de Brian ¿Cuál es el atractivo de estos grupos y estilos para el militante?
El mundo es hostil, y uno se siente cómodo en la secta, en un ambiente ficticio. Los trabajadores, la gente normal, te discuten, no hacen lo que vos querés. En cambio los del partido son bárbaros, progresistas, maravillosos, tienen relaciones entre ellos, arman parejas, son amigos, el mundo gira a su alrededor. Y no tienen contradicciones. Pero la verdad, ¿cómo pretender que una clase o sectores sociales sean homogéneos? No entra en la cabeza de nadie. Pero bueno, yo me las comí todas, la del amor libre, la secta, los debates, las divisiones. Con el tiempo entendés que para hacer esto lo más importante es otra cosa: escuchar al otro, o estás muerto.

Mientras tanto el sindicalismo convencional parece estar cada vez más fortalecido.
Es que los espacios en política se ocupan. Los tipos repudiados en el año 2000, si no aparece un reemplazo o no armás alianzas para superarlos, terminan apareciendo de nuevo. Son los mismos cadáveres que no enterraste, que gozan de buena salud.

¿Es homogéneo ese sindicalismo “gordo”?
Para mí hay una confusión. Son distintos los “gordos” que Hugo Moyano. Si no entendés la diferencia se hace difícil actuar, como le pasó a la izquierda con el gobierno de Kirchner, que sintió que le robaban los discursos y se desesperó en lugar de decir “Bravo, muy bien, ahora vamos por más”. En cambio decís: “Demagogos, nos robaron las banderas”. Sí papá, las robaron. Es como los que critican al peronismo diciendo: “Pero las leyes de Perón eran las de Alfredo Palacios”. Fenómeno, pero las puso Perón. Nunca fui peronista, te aclaro, y creo que después metió verticalismo, burocracia, cosas monstruosas, pero si no entendés aquel aspecto positivo te quedás hablando solo.

¿Y Moyano?
A eso iba. Los gordos son un sindicalismo empresario, pero Moyano no es eso. Compararlo es no entender. En camioneros te dicen: “Nos hizo dignos, tenemos salario, nos hizo respetar”. No comparto su forma de hacer sindicalismo, pero hizo algo que no es lo mismo que Pedraza o Lescano. Si me dicen que no hay nada peor que Moyano yo contesto: sí, hay 50 peores que él. Y estoy muy lejos de reivindicarlo porque andamos enfrentados con un sector de la uta muy amigo del moyanismo, pero no dejo de entender que es otro sindicalismo. Y todavía hay otra variante que es la cta, un sindicalismo más abierto, de gente que no se enriquece. Ahí hay elecciones. El que pierde le da las llaves de la seccional al que gana. En la cgt ni te podés presentar, ni entrás. Ahí también es una estupidez decir que son lo mismo. De todos modos para mí el problema central no es ése, sino la patronal.

¿Cómo se encara a estas empresas?
La patronal, para decirlo fácil, es mala. Tiene un poder de coerción sobre los trabajadores, delatores, buchones, espías. Compran gente. Los compañeros se asustan, y es toda una relación condicionada por esa presión permanente.

¿Y cómo se hace sindicalismo entonces?
Sin discursos previos, discutiendo y sobre todo escuchando lo que te dicen, y tratando de interpretarlo. Cuanto más libres son los compañeros para hablar, expresar lo que sienten, más posibilidades hay para hacer las cosas juntos. Es el contrato del que te hablaba. No podés inventarte una realidad porque te agarra la patronal, te tira a la mierda, y en un error quemás todo lo que conseguiste. Por eso yo creo que el principal objetivo del sindicalismo es la autonomía.

¿Qué quiere decir autonomía en este caso?
Es poder pensar uno con los compañeros. No quiere decir no escuchar, al revés. Escuchar tampoco significa hacer lo que te dicen, sino intercambiar para llegar a la mejor variante. Y autonomía es no tener ninguna dependencia de ningún partido, ni del Estado, ni de la patronal, ni lo que venga. Hacer sindicalismo es juntarse con gente que tiene intereses comunes que no logran satisfacer. Si te lleva a pelear, pelearás. Si lo podés conseguir, mejor. Casi siempre hay que pelear. Pero es por intereses comunes, reivindicativos. Dicen que el sindicalismo es reformista. Claro, ¿qué iba a ser?

Hay varios volúmenes que lo consideran una opción revolucionaria.
Pero no es el sindicalismo… creo que hay que superar el ideario del cambio social, buscando paradigmas más libres. Que no haya explotación del hombre, que haya una sociedad democrática en lo ideológico y en las prácticas sociales. Si no, no hay posibilidad de cambio frente al saqueo, la guerra y la muerte que te propone todo el círculo vicioso del sistema. Entonces yo estoy a favor de una actitud que modifique esa relación social existente en el capitalismo. Pero a la vez, lo delirante es que haya revolucionarios que no les den bola a las reformas. Hay un pelado ruso (Lenin por elevación) que decía que las reformas son demasiado importantes para dejarlas en manos de los reformistas. Porque no me da lo mismo que un tipo gane 200 que 500 ó 1.000. La reforma, la reivindicación, le cambia la vida a la persona. Si no hago la reforma porque hablo de revolución, nunca consigo nada. Y un sindicato es otra cosa: un frente de los trabajadores para hacer reformas. Si pensás que es para la revolución, terminás en derrotas estrepitosas. Porque el contrato con tus compañeros no es para la toma del poder. Es para que vivan mejor.

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Nota

Cosquín: ¿De qué lado estaría Atahualpa? Voces del folclore contra el saqueo

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Susy Shock se paró en el mítico escenario de Cosquín para denunciar al fascismo, sin vueltas en tiempos de representantes del género abrazados al poder. El folclore de los escenarios y el de las peñas. El arte cómplice o el arte que denuncia. Las otras propuestas para transitar una vida sin fascismos, en medio de épocas oscuras. Los artistas que se animaron en un contexto adverso, y la reflexión de Susy en entrevista con lavaca, después de los halagos y las críticas: “Le tienen miedo a la disputa política, le tienen miedo al pensamiento político, porque lo que quieren es la hegemonía de un sometimiento. El arte no está para eso, el arte no es por ahí, el arte es todo lo contrario. El arte es vital cuando hay un pueblo vital. Y si el pueblo no está vital, el arte viene a incentivar y a romper todo lo que haya que romper para que el pueblo vuelva a su vitalidad más extrema, más preciosa, más necesaria”.

Por María del Carmen Varela

Lejos estuvo de dedicar un largo monólogo o un decálogo de enojos: fueron frases cortas y precisas. De sus labios pintados y surcados por la curva de la sonrisa brotaron palabras que levantaron polvareda. Susy Shock habló durante 35 segundos cargados de gratitud, ternura, entusiasmo y soltó un sólido manifiesto en sintonía con esta época. Lo hizo en la enorme Plaza Próspero Molina, Córdoba, y Cosquín vibró.

Como cada año desde 1961, en la última semana de enero, el Festival Nacional del Folklore transita sus nueve lunas y en la tercera, las palabras de la artista autodefinida como trans sudaca relampaguearon en la noche cordobesa.

https://twitter.com/Lavacatuitera/status/2016227487055827075

Su primera incursión fue cuando la cantante Luciana Jury, invitada al Festival por cuarta vez, terminaba de cantar “Vuele bajo”, la recordada canción de Facundo Cabral, que dice: “Dios quiera que el hombre pudiera volver / a ser niño un día para comprender / que está equivocado si piensa encontrar con una chequera la felicidad”. Luciana se permitió cambiar la letra y en lugar de chequera cantó “criptomoneda”. Emocionada, contó al numerosísimo público que esa noche estaría rodeada de amigxs, quienes fueron muy necesarios en “épocas durísimas del macrismo”. Siguió: “Yo necesitaba un refugio y ahora también lo necesito. Soy un desierto y necesito el agua de la diversidad, el agua de la nueva humanidad”.

Entre sus músicxs amigxs estaba Susy Shock, quien al pisar el escenario dijo: “Gracias por ofrendar tu canto, que tiene memoria pero también tiene futuro. Gracias por ofrendar ese folklore abrazador de la diversidad. Somos diversidad y el folclore lo sabe. Gracias porque es un folclore que no es ningún alcahuete del poder de turno. No podrán, sepan que no podrán”.

Luciana agradeció, la música sonó, el público reaccionó, la prensa especuló, y Susy cantó:

“No podrá la censura de derecha / Ni la mirada prejuiciosa de los posmos / Ni las transas, ni las tasas de interés / Ni monedas acuñadas con martirio”. Y llegaba el mantra repetido para conjurar el espanto: “No podrán, no podrán”.

Susy se despidió y Luciana continuó cantando, pero cuando preguntó si hacía un bis más, parte del público comenzó a abuchearla. “¿Todo ´no´ me dicen?” preguntó cuando parte del público gritó que no quería otra chacarera. Pero la actitud era distinta de acuerdo al espacio donde la cámara se posara: gente que aplaudía siguiendo el ritmo, gente cruzada de brazos y entrecejo fruncido, más atrás bailaban, más allá cantaban, más arriba, en el sector vip, se observaba mientras se comía y bebía en la comodidad de unos silloncitos blancos. “No hay que darle tanta entidad al ´no´ —dijo Luciana luego en conferencia de prensa— , démosle entidad a los que dijeron que sí. Fue una noche extraordinaria. ¿De qué me vale a mí ganarme a todo el público mintiendo? No me van a hacer torcer el brazo ni me van a hacer cambiar mi opinión porque es lo que yo siento, es mi verdad”.

No está de más aclarar que el “no” se escuchaba desde los asientos más próximos al escenario, los que tienen un valor que ronda los $100.000 y un poco más, $250000, el sector VIP que incluye show, comida y bebida.

Cosquín: ¿De qué lado estaría Atahualpa? Voces del folclore contra el saqueo
Susy Shock. Foto: Alejandra Lopez para revista MU

El nido

El martes por la noche Susy volvió a cantar en Cosquín. Esta vez en Casa Mattalía, junto a Luciana Jury y el dúo Bazán-Bonillo, en un ciclo que también contará con las voces de Mica Vita y Juan Saraco (Duratierra), la Ferni y Sofía Viola, entre otrxs.

Susy le cuenta a lavaca que Casa Mattalía “es muy significativa porque acá vivió un artista, de este lugar que desaparecieron en la última dictadura militar y están sus obras, sus pinturas y es casi una metáfora de estos días acá en Cosquín”. Jorge Mattalía fue un pintor, muralista, grabador y poeta cordobés asesinado por la dictadura. Cuenta Susy: “Ayer el espacio estuvo lleno de gente que vino a abrazar, a escuchar esta otra propuesta que también anda pululando en estas noches de festival”.

Sin ánimo de querer involucrarse en una polémica con ningún cantante del folklore y pese a la repercusión mediática de sus palabras -casi unánimemente definidas en los medios como “picantes”-, Susy elige otro camino para transitar su rumbo artístico. “Nosotras no somos políticas solo cuando subimos a un escenario. Nuestra vida, nuestras emociones y desde dónde construimos en el camino del arte es el significado de nuestras elecciones y nuestras decisiones éticas”.

Otras voces se han sumado a esta mirada. La cantante coplera Mariana Carrizo envió saludos desde el escenario del Festival a “las familias de la Patagonia que están atravesando esta indiferencia del Estado ante tanta inclemencia del fuego. Abrazo y no nos quedemos calladitos porque el silencio es lo peor que nos puede pasar”. Al comienzo de la segunda luna el poeta Hugo Rivella recitó: “Abrir el corazón como si estuviera hecho de pétalos, / y soplarlo sobre el niño inocente. / Soplarlo sobre el corazón del juez, del traidor, del narcotraficante, / del político que se cree un león y es apenas una rata gritando desaforado”. Mica Vita, cantante de Duratierra, expresó también desde el escenario de Cosquín: “La música es nuestra proclama de amor, de ternura, de esperanza y es también defender a las jubiladas y jubilados, a las personas con discapacidad, a nuestra tierra y al agua de Mendoza y la Ley de Glaciares y el sur de nuestro país, la Patagonia que la están prendiendo fuego y los están dejando solos. Por sobre todas las cosas, está la profunda certeza de que los pueblos siempre pueden transformar la historia”.

Tras la participación en la Próspero Molina, Susy fue abordada por un periodista que le preguntó si creía necesario estar de un lado o del otro. Respondió Susy: “Nos están matando, ¿te parece que no? Están quemando el sur y vendiéndolo, ¿te parece que no es un lugar necesario para estar? ¿De qué lado está la comunicación?”.

Susy está convencida de que este es un momento para interpelar a los artistas. Se pregunta: “¿De qué lado vamos a estar cuando se hayan afanado todo y sigan intentando hacerlo? ¿De qué lado vamos a estar ahora que vinieron a atropellar todo lo construido? Hay un país en disputa y el arte no puede ser un arte pavote, un arte que esconda, que no se juegue, porque si no se es un arte cómplice”.

Todo esto sucede a las puertas de una próxima Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista LGTBIQNB+, que será el sábado 7 de febrero en distintos puntos del país. Susy conecta y afirma: “Se van a llenar todas las plazas con un mensaje antifascista, como pasó el año pasado después de ese discurso nefasto y cruel que hizo Milei en Davos. ¿Cómo no vamos a tener posturas tomadas? ¿Cómo no nos va a arder y desesperar el futuro o el no futuro al que nos están condenando?”.

Recuerda Susy a las figuras del folklore que pasaron por este escenario: Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, Atahualpa Yupanqui: ninguna de ellas era indiferente a la realidad del país ni dudaron en tomar partido. Pero también son muchxs los quedan afuera de la grilla. Susy: “Hay compañeros y compañeras, hermanos y hermanas del folclore que no siempre están invitados porque nos les interesan, sienten que no vende. Aguante ese folclore que lo ves en las peñas, en los bailes, ese folclore que quienes pateamos el país hace años, sabemos que está vivo, que se multiplica cada vez más. Somos un país adentro de otro país. Le tienen miedo a la disputa política, le tienen miedo al pensamiento político, porque lo que quieren es la hegemonía de un sometimiento. El arte no está para eso, el arte no es por ahí, el arte es todo lo contrario. El arte es vital cuando hay un pueblo vital. Y si el pueblo no está vital, el arte viene a incentivar y a romper todo lo que haya que romper para que el pueblo vuelva a su vitalidad más extrema, más preciosa, más necesaria”.

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