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Allanan la casa de Santiago Maldonado: la familia critica la medida y reclama no desviar el eje

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Luego de los rastrillajes en los escuadrones de Gendarmería, y de la multitudinaria marcha en Plaza de Mayo reclamando la aparición con vida, el Juzgado Federal de Esquel ordenó una requisa en la casa de El Bolsón donde vivía Santiago Maldonado. La abogada de la familia, Verónica Heredia, criticó la medida: “En vez de allanar Gendarmería se pone la lupa en Santiago”. La letrada cuestiona que los procedimientos del juez Otranto y la fiscal Ávila no apuntan a investigar una desaparición forzada, mientras que la familia, la comunidad, la Defensoría Federal y los organismos de derechos humanos señalan a la Gendarmería como la responsable de la desaparición: “Es la única hipótesis racional, lógica y objetiva que existe desde el 1 de agosto”. En ese sentido, la abogada Heredia cuestiona que el Estado, a pesar de haber sido condenado por la CIDH en otra desaparición forzada en democracia, sigue sin adoptar medidas para buscar desaparecidos. 
A once días de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, el Juzgado Federal de Esquel ordenó una requisa en la casa en la que vivía el joven de 28 de años en El Bolsón, para buscar “cualquier dato que pueda ser útil para seguir la investigación”, según declaró en el lugar el juez Guido Otranto. La medida se produjo dos días después de que el Juzgado ordenara un rastrillaje en los Escuadrones 35 y 36 de Gendarmería de El Bolsón y Esquel, respectivamente. “No tienen ninguna orden pero, como está el juez, entraron a la casa, rompieron la cerradura de frente”, informaron fuentes desde el lugar. “Están con el gorro que había encontrado la comunidad y con perros de rastreo no sabemos bien para qué. Dicen que están buscando pistas pero no explican cuáles”.
También estaba presente la fiscal subrogante de Esquel, Silvina Ávila.
En diálogo con lavaca, la abogada de la familia Maldonado, Verónica Heredia, criticó la medida: “El juez Otranto fue a buscar a Santiago a su casa, pero todavía no lo busca en Gendarmería. En vez de allanar Gendarmería pone la mirada en Santiago. ¿El juez se habrá enterado que Santiago es víctima de desaparición forzada?”.
-¿Qué significó esta medida?
-Lo concreto: la familia de Santiago no sabía que iban a ir a requisar la casa. No era necesaria la medida de esta manera. Si querían ir a buscar rastros de Santiago, se hubieran comunicado con la familia. La familia habría acompañado, por supuesto. Pero esta no es la forma: fueron y entraron como si Santiago hubiera estado escondido en la casa. Su madre, en Buenos Aires, está pensando si también la van a ir a allanar a ella. Su hermano Sergio y su cuñada Andrea, también. Esto es terrible. No es cierto que es sólo una medida más: fueron a buscarlo como si estuviera allí. Si no, no era necesaria esta forma.

Por qué el Estado es responsable

El juez federal Guido Otranto ordenó los rastrillajes a los escuadrones de Gendarmería señalados desde el primer momento por la comunidad mapuche, la familia, los abogados y los organismos de derechos humanos recién a nueve días de la desaparición de Santiago. Ocurrieron el jueves. ¿Qué resultados hubo?

  • El rastrillaje con perros en el Escuadrón 36 de Esquel no encontró ningún rastro de olor ni restos cadavéricos. Las pericias se hicieron con prendas de Santiago: una boina y un buzo.
  • El mismo rastrillaje en el Escuadrón 35 de El Bolsón arrojo el mismo resultado. Sin embargo, se hicieron pericias en uno de los Unimog de Gendarmería. La comunidad denunció el día de la represión que los efectivos se llevaron allí a una persona que, luego, trasladaron a una de las camionetas blancas de la fuerza. Dos veedores de la Regional Noroeste de Chubut de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) -que participaron de las pericias- confirmaron a lavaca que se encontraron “restos de cabellos, huellas dactilares, una soga con manchas que serán peritadas y un cono naranja cuya base tenía rastros de sangre”.

Todo será sometido a estudios en los próximos días.

Quién busca a Santiago

La abogada puntualiza su preocupación en que se cuide la cadena de custodia para preservar la evidencia, que será analizada por el Laboratorio de Bioquímica de la UBA. Heredia: “Lo cierto es que aún no sabemos si ese Unimog fue uno de los que participó en la represión del 1 de agosto. Las medidas llegaron tarde, pero todo hay que seguir haciéndolo. Todo sirve, en la medida en que no nos corramos del eje: encontrar a Santiago. Lo cierto también es que no tenemos el listado de todas las personas ni los móviles que participaron ese día. Todo el mundo está pidiendo un allanamiento, menos el juez: a 11 días todavía no adoptó esa medida. Lo del jueves no fue un allanamiento: fue un rastrillaje. Ese mismo día, donde también estaba el secretario de Seguridad Interior del Ministerio de Seguridad, Gerardo Milman, se podría haber hecho: secuestro de todas las computadoras, de todos los móviles, de todos los celulares. Pero el juez no lo hace”.
-¿Por qué no lo hace?
-Porque el juez dice que todavía no tiene elementos para pensar en una desaparición forzada. Entonces, por ejemplo, la fiscal Ávila llama al hermano de Santiago para preguntarle si tenía una dirección de mail: ¿piensa realmente la fiscal que un delito por desaparición forzada de Gendarmería puede resolverse con un correo electrónico? Es un absurdo. Son todas medidas que están en contra de lo que es una desaparición forzada. En agosto de 2011 se dictó la sentencia de la Corte IDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos) en el que condenó al Estado argentino por la desaparición forzada de Iván Torres en 2003. Fue la primera condena al Estado por una desaparición forzada en democracia. Desde ese momento, el Estado no adoptó ninguna medida. Sólo hay un protocolo de búsqueda de personas, que es para trata de personas. Si bien no está dicho así, sino que es para “búsqueda de personas desaparecidas y extraviadas”, en el escrito se refieren directamente a la ley de trata y cita jurisprudencia en relación a la trata. Allí la primera medida que recomienda el protocolo es verificar el entorno de la víctima en las primeras horas. ¿Qué tendrá que ver el entorno con una desaparición forzada? Otra de las medidas que propone es que es crucial que el fiscal le recuerde al personal policial que no es necesario que pasen 24 horas para actuar. Acá lo crucial es que el fiscal no trabaje ni con la policía ni con la Gendarmería. No tiene sentido.
¿Eso es lo que rige a nivel local?
-Un ejemplo. Esta semana le tuve que contestar a la CIDH por la desaparición forzada de César Monsalve (un niño de 13 años) el 27 de mayo de 2013, en Trelew. El Estado le dijo a la CIDH que tiene que desestimar la denuncia porque no agoté los recursos internos. Qué le contesto el 7 de agosto: con otra desaparición forzada en Chubut. Es fundamental que admitan esas denuncias, porque la Argentina no ha adoptado ninguna medida desde la sentencia del 2011 por Iván Torres. No sólo no desarticuló las fuerzas de seguridad para que no vuelva a producir ninguna víctima, sino que no hizo nada para que el juez o la fiscal sepan. A tal punto que lo único que hay hoy es un escrito de búsqueda de personas desaparecidas y extraviadas, que es para la trata, y no es efectivo. Llegamos hasta acá precisamente porque no hubo nada: ni antes, ni durante ni ahora.
-¿Cuáles son las medidas que, entonces, adoptó el juez?
-Hacer un alerta de extravío en los aeropuertos y las terminales de colectivos. Está escrito: el 4 de agosto. Otra: la recompensa. El jueves le pregunté al personal de búsqueda de personas extraviadas del Ministerio de Seguridad de Nación cuántos delitos por desaparición forzada resolvieron así. ¡Ninguno! Son totalmente ineficaces las medidas. Hay que apuntar en el lugar específico. Apuntarle a la Gendarmería no es un capricho: es la única hipótesis racional, lógica y objetiva que existe desde el primer momento del 1 de agosto. No es una cuestión antojadiza. Porque, además, la otra hipótesis que tiene el juez es que Santiago haya cruzado el río ese día. Esto tampoco es lógico ni racional ni posible porque hace exactamente una semana se hizo un rastrillaje en el lugar y el perro hizo el recorrido y llegó hasta la punta del río, confirmando que Santiago estuvo ahí y no cruzó. Además, Santiago no sabía nadar. Pero supongamos que hubiera cruzado: ¿por dónde andaría? ¡La comunidad está ahí, lo hubieran encontrado! Es irracional cualquier otra hipótesis: la única hipótesis lógica es la desaparición forzada. Y eso acá todavía no se empezó a investigar: todavía no existe un expediente penal que diga «Santiago Maldonado, víctima de desaparición forzada, artículo 142 ter del Código Penal». No: la carátula que tiene el MPF se llama todavía «NN sobre averiguación de delito»

De la flagrancia a la desaparición forzada

Julio Saquero, miembro de la Mesa Directiva Nacional de la APDH y de la Regional Noroeste de Chubut de ese organismo, dijo a lavaca que los efectivos del Escuadrón de Gendarmería de El Bolsón no los dejaron ingresar a la comunidad el día de la represión, y puntualizó en la responsabilidad de Fabián Méndez, comandante del Escuadrón 35: “Así lo han dicho también autoridades del Escuadrón de Gendarmería de Esquel cuando fuimos a la citación por la búsqueda de paradero el primer día: ellos niegan que hayan participado en esa parte del operativo”.

Huellas, manchas y cabellos: veedores revelan los hallazgos en el Escuadrón de Gendarmería de El Bolsón


El presidente del CELS, Horacio Verbitsky, sostuvo en la audiencia de urgencia convocada por la Comisión de Derechos Humanos del Congreso (en la que faltó la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, pese a la invitación) que la orden del ingreso a la comunidad no fue del Juzgado Federal. “Había una orden despejar la ruta 40 por cortes intermitentes, pero no de entrar a la comunidad. Los efectivos entraron y abrieron fuego con municiones de caucho y plomo”. En ese sentido, las miradas también se posan sobre el jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, quien se ubicó en tiempo y espacio en la coordinación del operativo represivo esos días. El funcionario -quien fue defensor de represores de la última dictadura cívico militar-admitió que coordinó personalmente a fuerzas federales y provinciales de Río Negro y Chubut a “tomar intervención y detener a todos y cada uno de los miembros del RAM que produzcan delitos en vía pública en flagrancia”.
-¿Cuál es su lectura de la participación de Noceti? -preguntó lavaca a la abogada Heredia.
-Pasamos de la flagrancia a la desaparición forzada sin una coma en el medio. ¿Por qué? Porque la orden de Otranto del corte de ruta del 31 de julio y que se implementa el 1 de agosto, es solo eso: una orden para desalojar la ruta. La cuestión es que Noceti venía haciendo apología de la flagrancia y de todo lo que se puede hacer con esta figura. Entonces la explicación de por qué la Gendarmería ingresó al territorio mapuche es porque dijeron que habían vuelto a intentar cortar la ruta, y esa flagrancia los habilitaba para ingresar. Eso es lo terrible: flagrancia es igual a desaparición forzada. ¿Y quién lo habilitó? Noceti. Por eso no tiene que declarar ante el juez: tiene que ser indagado.

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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