Nota
Salta, la verde
Médicas, actrices, enfermeras, escritoras, socorristas, cineastas, cantantes, diputadas y más: Salta fue sede de un encuentro histórico que muestra la federalización del debate por el Aborto seguro legal y gratuito. Lo que ocurre en los hospitales con partos de niñas violadas de 10 años. Los matices en las discusiones, las chicas salteñas en las plazas, y las imágenes hacia el 8 de agosto, en esta crónica del viaje de lavaca.
Estamos en Salta, en un teatro colmado por mujeres que son de aquí o de allá y viajaron para participar de una jornada histórica por la legalización del aborto. Por estos días, la ciudad capital está agitada por los debates. Hubo posicionamientos a favor, amenazas de quienes están en contra, misas que arengan a frenar “a toda costa” la media sanción en el Senado, reuniones secretas y no tanto, el pronunciamiento del gobernador Juan Manuel Urtubey a favor, y los tres senadores que representan a los salteños que intentan inclinar la balanza en contra del proyecto de IVE (Interrupción Voluntaria de Embarazo).
Estamos en Salta, en un espacio llamado Teatrino que, casualidad o no, queda justo en diagonal al Colegio de Médicos y a cuadras del centro. Pero hoy el centro se mudó acá. La gran anfitriona del evento es la directora de cine Lucrecia Martel, quien distribuirá con paciencia y gracia el micrófono entre las expositoras y entre quienes harán preguntas.
Sí: este es un auditorio raro que en este sábado de julio, en vez de quedarse callado, tiene muchas preguntas. El ida y vuelta se da entre este público joven y verde y artistas como Mariana Carrizo (coplera que sufrió agresiones digitales por componer una copla a favor de la ley), Claudia Piñeiro (quien brindará un discurso contundente), las diputadas del grupo Las Sororas, Victoria Donda y Araceli Ferreyra y la actriz Adriana Salonia, entre otras personas y personalidades que viajaron para apoyar la ley, además de las que ya están aquí y demuestran que Salta no es solo un pañuelo celeste.

Lucrecia Martel fue una de las anfitrionas de la jornada por el aborto legal en Salta.
Foto: Nacho Yuchark
Familia & médicos
Macarena Villena es una joven médica, cristiana, evangelista, que forma parte del grupo Profesionales por el Derecho a Decidir y está a favor del aborto. Trabaja en un centro de salud salteño en el área de Medicina Familiar y, una vez debajo del escenario, contará las presiones que recibió por pronunciarse a favor de la ley. Para demostrar el vigor de la discusión, en su agenda Macarena tiene marcado el lunes a las 12:30 un debate en La gaceta, el diario salteño que lleva el termómetro mediático de la ley.
Villena enmarca sus palabras desde el lugar donde trabaja: la salud pública. Y plantea que la legalización del aborto debe entenderse como parte de una política que ataque lo que llama muertes evitables: «Y no solo la muerte, sino todas las enfermedades que derivan de estas prácticas clandestinas, que de una forma u otra terminan en los centros de salud”.
Macarena palpa esa realidad y dice desde ahí que la ley “permite respetar la autonomía”. Por si hace falta aclararlo en estos contextos hostiles, dice que no está a favor del aborto en sí: justamente por eso reclama la ley. “Todos los que no queremos el aborto trabajamos para evitar embarazos no deseados, por eso la consigna dice educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, recuerda. Villena denuncia, con su termómetro, que las mujeres en Salta “necesitamos métodos anticonceptivos al alcance de la mano: con los recortes en salud en la provincia, están faltando métodos anticonceptivos”.
Tras su exposición, varias manos se levantan en el auditorio. Martel (cuyo film Zama además de premios varios ha sido considerada por The New York Times una de las dos mejores películas de 2018 a nivel global) es quien transmite la consulta a la médica:
¿Por qué los médicos que conocen esta realidad se oponen al proyecto? Macarena ensaya una respuesta: “Yo creo que es por el miedo al cambio. Interrumpir un embarazo es algo trágico que no estamos promoviendo: es el acompañamiento. Entender eso es muy difícil, cuesta entender que los médicos somos también garantes de derechos. Está el modelo médico hegemónico muy instalado. Y cuesta separar las creencias y lo personal: hay decisiones que son de los pacientes”.

La médica Macarena Villena, contó su experiencia en los centros de salud salteños.
Foto: Nacho Yuchark
En contra, pero a favor
Mónica Gelsi es ginecóloga y, según dice, lleva 37 años trabajando en el sistema de salud salteño. Antes de que un problema en la vista la obligara a apartarse, hizo la mayor parte de su carrera en el Hospital Materno Infantil público de la capital. “Yo soy del pañuelo celeste”, se sincera antes de subirse al escenario. Mónica Gelsi fue la única disertante que se manifestó en contra del proyecto en este debate, si bien también habían sido invitados médicos, abogados y diputados con esa postura. Según un audio que enviaron a las organizadoras, la noche antes dieron de baja su participación argumentando que “no estaban dadas las condiciones”. Y dejaron circular un flyer que llama el día 27 a la Universidad Católica a un encuentro llamado ¿Por qué estamos a favor de las 2 vidas? La disertante estrella será la diputada por Unidad Ciudadana, Cristina Fiore, en contra de la ley.
Mónica Gelsi, entonces, fue la única disertante en contra, recibida con una ovación a pedido de Lucrecia Martel.
Mónica hablo de lo que se le dio la gana, sin interrupciones, sin murmullos ni mucho menos abucheos. Dio datos concretos: de 7900 partos en el materno infantil, 1980 fueron abortos. Y aseguró que “se está trabajando” para evitar la mortalidad materna, idea que acompañó con otros números: “Se hicieron 42 vasectomías y 840 ligaduras tubarias”, aseguró.
El auditorio, de nuevo, se llenó de preguntas. Fueron varias las manos levantadas, pero la que habló fue la diputada Donda, que preguntó en dos sentidos: si está de acuerdo con un Código Penal que castiga a mujeres y médicas como ella por realizar abortos; y si está de acuerdo con el aborto en caso de violaciones. La ginecóloga Gelsi no esquivó el bulto, y en su respuesta dijo, desordenadamente, lo siguiente:
-“Ya bastante pena tiene una mujer con un embarazo no deseado como para mandarla presa”.
-“La que decide es la victima”
-“Si tengo que acompañar a mi hija en un aborto, lo haría”
-“Yo no hago abortos”.
La actriz Adriana Salonia tomó entonces el micrófono y le dijo: “A mí me parece que estas más de acuerdo con la ley, que en contra”. Ahora sí, el auditorio sonrió. Y fue la escritora Claudia Piñeiro, antes de subir al escenario, quien lanzó la pregunta final: “Si tu hija, como mencionaste, tiene un embarazo con un hombre y no desea el embarazo ni al hombre, ¿qué sucedería?”
Fue entonces que la ginecóloga Gelsi apeló a los argumentos celestes: “No sería el caso de mi hija”, dijo. Y remató diciendo que “hay que hacerse cargo de la sexualidad de cada uno” y que si sale la ley, en ese caso hipotético la hija podría abortar, “y si no, verá que se hace”.

La ginecóloga Mónica Gelsi, única disertante en contra de la ley, fue aplaudida en la previa. Tras su exposición, se la vio incómoda al responder preguntas.
Foto: Nacho Yuchark
La niña violada
Luego siguió una joven politóloga llamada Mercedes Martínez, que se presentó como parte del equipo de Socorristas en red: “Estamos en 20 provincias y en 40 localidades”, precisó. El equipo se dedica a acompañar a mujeres que deciden abortar: “Lo que no hace el Estado”.
En zoom salteño, Martínez denunció en particular al flamante hospital Papa Francisco, en el que aseguró que “se criminaliza a las mujeres que van a abortar”. Para ilustrarlo relató el caso de una niña de 10 años que tuvo allí un hijo: “En la puerta de su sala pusieron velas y había personas que iban a rezar. Ese fue el acompañamiento que tuvo esa niña, violada por el padrastro”.
Siguió la diputada Victoria Donda, quien dio un marco más amplio en el cual ubicar los relatos salteños: “De 350 expositores contra la Ley en la Cámara de Diputados, 312 dijeron que las mujeres que abortaban iban despoblar la Argentina”, dijo. “Así nos ven: como la fuerza reproductora encargada de dar fuerza de trabajo”.
Donda siguió hablando del “trabajo invisibilizado” que hacen las mujeres en las tareas de cuidado: “Por cada 8 horas de una mujer que cuida la casa o sus hijos, un hombre desempleado hace 4. Y si esta empleado, 2. Ese lugar tenemos que discutir”.
La diputada se refirió a la ley más allá de la ley: “La brecha salarial es del 25 al 30 por ciento”, informó, aseguró que “es el tiempo de las mujeres” y que para reducir brechas y discutir privilegios “hay que mirar como hicieron otros países del mundo: con políticas concretas, y con leyes”.

Claudia Piñeiro preguntó desde abajo y habló desde arriba del escenario. Fue una de las más aplaudidas.
Foto: Nacho Yuchark
La hora del compromiso
Fue el turno de Claudia Piñeiro, que hasta entonces se había mantenido atenta al debate, filmando y comentando como cualquiera de las oyentes. Piñeiro también dio contexto al calificar de “mágica e impredecible” la inédita unión de distintas profesionales y políticas de distintos partidos en pos de la legalidad del aborto. Al plantearse por qué había decidido meterse de lleno en la causa, Piñeiro recordó que no es una advenediza: “De mis 10 novelas publicadas, 5 hablan del aborto”, aclaró. Y enmarcó a la cuestión como parte de un esquema que incluye “muerte, silencio, e hipocresía”.
A partir del actual debate en el Senado, Piñeiro celebró la “federalización que se está logrando, al generarse encuentros como éste”. Sobre Salta en particular relató una escena memorable: “Qué bueno es estar acá, porque a nosotras en Capital nos mienten: dicen que en Salta no hay gente a favor. Yo llegué hoy y estuve paseando por la Plaza 9 de Julio. Vi a un grupo de chicas haciendo Tai chi que, entre patada y patada, decían: “El patriarcado se va a caer”. ¿Esas también están en contra de la ley?”
El auditorio estalló en risas y aplausos. Pero Claudia se mantuvo seria: “Es muy evidente la diferencia entre el discurso del poder y el discurso de la calle”, cerró la reflexión, para abrir otra nueva y más potente: “A mí lo que más me molesta es que los que están en contra plantean un control de la sexualidad de las mujeres, que es imperdonable. Se está castigando la sexualidad de la mujer, no del hombre. El sexo placentero de una mujer”. La referencia tenía como indirecta el intercambio con la ginecóloga Gelsi.
Piñeiro imaginó un futuro próximo: “Yo no sé si las diputadas acá estarán de acuerdo, pero para mí fue muy importante que las calles estuvieron llenas para la votación en Diputados. Vamos a tener que llenar las calles de vuelta. Hay que ver qué hacemos el 8 en Buenos Aires, en Salta, en todos lados”.

Con el micrófono, Milagros Peñalba, la joven que disertará en el Senado a favor de la ley. A su alrededor, otros jóvenes integrantes de la Coordinadora estudiantil a favor del aborto legal.
Foto: Nacho Yuchark
Voces del futuro
La jornada se iba redondeando, y casi de improviso, Lucrecia Martel invitó a jóvenes que estaban en las tribunas a pasar al escenario. Los presentó a lo grande: “Ellos van a ser que Salta sea distinta”.
Todavía no se sabía que les diez jóvenes que finalmente subieron al estrado eran parte de una Coordinadora de Estudiantes a favor del aborto, un grupo reciente que reúne a unes 200 jóvenes en total, de distintas escuelas. Les jóvenes contaron cómo se organizaron, y denunciaron en particular la “persecución y el hostigamiento a quienes pretenden canalizar estos debates en los colegios. No nos dejan expresar”, sentenciaron. Y relataron dos casos concretos de sanciones de profesores a alumnos, y hasta una expulsión patológica en un colegio, a jóvenes que se manifestaron a favor del aborto legal. “Como Coordinadora elevamos una nota al Ministerio”, contaron, “y un pedido de reunión que jamás fue respondido”.
Entre elles estuvo Milagros Peñalba, una más de las jóvenes, que será disertante en el Senado en las próximas semanas. Luján, otra de las chicas, sumó otra denuncia: “En los colegios se horrorizan si hablamos del aborto pero el Estado se niega a darnos educación laica y educación sexual integral”. Desde el escenario, los chicos redoblan la apuesta: “Se tiene que hablar del VIH, y dar educación sexual no solo para parejas heterosexuales: lo único que quieren es que nos reproduzcamos”.

El cierre estuvo a cargo de Mariana Carrizo, quien creó la canción del momento en Salta: Copla Verde.
Foto: Nacho Yuchark
La canción de las salteñas
La jornada cerró con música. Mariana Carrizo es coplera, aunque se presentó como una “vieja desobediente del patriarcado”. Comenzó a cantar a los 8 años y no paró. Para explicar su presentación, relató una divertida anécdota sobre cómo su arte se cruzó con la miseria machista: “Mi primer presentación fue en el Festival del Poncho. Y todos quedaron tan contentos que hasta el gobernador me prometió que me iba a regalar una muñeca. Yo veía esas muñecas de porcelana, grandes, más grandes que yo, y pensé que me venía una de esas. Estaba tan feliz… Cuando semanas depués llego a mi casa la muñeca era una Barbie trucha, de esas que salen un peso”, dijo. “Esa fue primera desilusión con el patriarcado”.
Tras esa breve introducción cantó Copla Verde, canción compuesta especialmente para estos tiempos y esta geografía, tema por el cual sufrió amenazas y violencias de todo tipo. Vestida de pullover verde, cobijada por el auditorio, entonó estas estrofas que agregaron las únicas palabras que le faltaban a la fría noche salteña:
«Aquí les canto esta copla en la tumba del silencio
si una sola mujer muere saldremos todas
pañuelo verde pájaro libertario de las mujeres
salga el sol si ha de salir también que salga la luna
el aborto será ley pa` que no muera ninguna
salteña libre, vuela libre, vuela».








Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
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Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
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Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
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Infierno Infantino
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- Mu205Hace 2 semanas
Feliz cumple Madygraf: de Billiken, El Gráfico y Gente, a la autogestión de los trabajadores












































