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Salta, la verde

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Médicas, actrices, enfermeras, escritoras, socorristas, cineastas, cantantes, diputadas y más: Salta fue sede de un encuentro histórico que muestra la federalización del debate por el Aborto seguro legal y gratuito. Lo que ocurre en los hospitales con partos de niñas violadas de 10 años. Los matices en las discusiones, las chicas salteñas en las plazas, y las imágenes hacia el 8 de agosto, en esta crónica del viaje de lavaca.  
Estamos en Salta, en un teatro colmado por mujeres que son de aquí o de allá y viajaron para participar de una jornada histórica por la legalización del aborto. Por estos días, la ciudad capital está agitada por los debates. Hubo posicionamientos a favor, amenazas de quienes están en contra, misas que arengan a frenar “a toda costa” la media sanción en el Senado, reuniones secretas y no tanto, el pronunciamiento del gobernador Juan Manuel Urtubey a favor, y los tres senadores que representan a los salteños que intentan inclinar la balanza en contra del proyecto de IVE (Interrupción Voluntaria de Embarazo).
Estamos en Salta, en un espacio llamado Teatrino que, casualidad o no, queda justo en diagonal al Colegio de Médicos y a cuadras del centro. Pero hoy el centro se mudó acá. La gran anfitriona del evento es la directora de cine Lucrecia Martel, quien distribuirá con paciencia y gracia el micrófono entre las expositoras y entre quienes harán preguntas.
Sí: este es un auditorio raro que en este sábado de julio, en vez de quedarse callado, tiene muchas preguntas. El ida y vuelta se da entre este público joven y verde y artistas como Mariana Carrizo (coplera que sufrió agresiones digitales por componer una copla a favor de la ley), Claudia Piñeiro (quien brindará un discurso contundente), las diputadas del grupo Las Sororas, Victoria Donda y Araceli Ferreyra y la actriz Adriana Salonia, entre otras personas y personalidades que viajaron para apoyar la ley, además de las que ya están aquí y demuestran que Salta no es solo un pañuelo celeste.

Salta, la verde

Lucrecia Martel fue una de las anfitrionas de la jornada por el aborto legal en Salta.
Foto: Nacho Yuchark


Familia & médicos
Macarena Villena es una joven médica, cristiana, evangelista, que forma parte del grupo Profesionales por el Derecho a Decidir y está a favor del aborto. Trabaja en un centro de salud salteño en el área de Medicina Familiar y, una vez debajo del escenario, contará las presiones que recibió por pronunciarse a favor de la ley. Para demostrar el vigor de la discusión, en su agenda Macarena tiene marcado el lunes a las 12:30 un debate en La gaceta, el diario salteño que lleva el termómetro mediático de la ley.
Villena enmarca sus palabras desde el lugar donde trabaja: la salud pública. Y plantea que la legalización del aborto debe entenderse como parte de una política que ataque lo que llama muertes evitables: «Y no solo la muerte, sino todas las enfermedades que derivan de estas prácticas clandestinas, que de una forma u otra terminan en los centros de salud”.
Macarena palpa esa realidad y dice desde ahí que la ley “permite respetar la autonomía”. Por si hace falta aclararlo en estos contextos hostiles, dice que no está a favor del aborto en sí: justamente por eso reclama la ley. “Todos los que no queremos el aborto trabajamos para evitar embarazos no deseados, por eso la consigna dice educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, recuerda. Villena denuncia, con su termómetro, que las mujeres en Salta “necesitamos métodos anticonceptivos al alcance de la mano: con los recortes en salud en la provincia, están faltando métodos anticonceptivos”.
Tras su exposición, varias manos se levantan en el auditorio. Martel (cuyo film Zama además de premios varios ha sido considerada por The New York Times una de las dos mejores películas de 2018 a nivel global) es  quien transmite la consulta a la médica:
¿Por qué los médicos que conocen esta realidad se oponen al proyecto? Macarena ensaya una respuesta: “Yo creo que es por el miedo al cambio. Interrumpir un embarazo es algo trágico que no estamos promoviendo: es el acompañamiento. Entender eso es muy difícil, cuesta entender que los médicos somos también garantes de derechos. Está el modelo médico hegemónico muy instalado. Y cuesta separar las creencias y lo personal: hay decisiones que son de los pacientes”.
Salta, la verde

La médica Macarena Villena, contó su experiencia en los centros de salud salteños.
Foto: Nacho Yuchark


En contra, pero a favor
Mónica Gelsi es ginecóloga y, según dice, lleva 37 años trabajando en el sistema de salud salteño. Antes de que un problema en la vista la obligara a apartarse, hizo la mayor parte de su carrera en el Hospital Materno Infantil público de la capital. “Yo soy del pañuelo celeste”, se sincera antes de subirse al escenario. Mónica Gelsi fue la única disertante que se manifestó en contra del proyecto en este debate, si bien también habían sido invitados médicos, abogados y diputados con esa postura. Según un audio que enviaron a las organizadoras, la noche antes dieron de baja su participación argumentando que “no estaban dadas las condiciones”. Y dejaron circular un flyer que llama el día 27 a la Universidad Católica a un encuentro llamado ¿Por qué estamos a favor de las 2 vidas? La disertante estrella será la diputada por Unidad Ciudadana, Cristina Fiore, en contra de la ley.
Mónica Gelsi, entonces, fue la única disertante en contra, recibida con una ovación a pedido de Lucrecia Martel.
Mónica hablo de lo que se le dio la gana, sin interrupciones, sin murmullos ni mucho menos abucheos. Dio datos concretos: de 7900 partos en el materno infantil, 1980 fueron abortos. Y aseguró que “se está trabajando” para evitar la mortalidad materna, idea que acompañó con otros números: “Se hicieron 42 vasectomías y 840 ligaduras tubarias”, aseguró.
El auditorio, de nuevo, se llenó de preguntas. Fueron varias las manos levantadas, pero la que habló fue la diputada Donda, que preguntó en dos sentidos: si está de acuerdo con un Código Penal que castiga a mujeres y médicas como ella por realizar abortos; y si está de acuerdo con el aborto en caso de violaciones. La ginecóloga Gelsi no esquivó el bulto, y en su respuesta dijo, desordenadamente, lo siguiente:
-“Ya bastante pena tiene una mujer con un embarazo no deseado como para mandarla presa”.
-“La que decide es la victima”
-“Si tengo que acompañar a mi hija en un aborto, lo haría”
-“Yo no hago abortos”.
La actriz Adriana Salonia tomó entonces el micrófono y le dijo: “A mí me parece que estas más de acuerdo con la ley, que en contra”. Ahora sí, el auditorio sonrió. Y fue la escritora Claudia Piñeiro, antes de subir al escenario, quien lanzó la pregunta final: “Si tu hija, como mencionaste, tiene un embarazo con un hombre y no desea el embarazo ni al hombre, ¿qué sucedería?”
Fue entonces que la ginecóloga Gelsi apeló a los argumentos celestes: “No sería el caso de mi hija”, dijo. Y remató diciendo que “hay que hacerse cargo de la sexualidad de cada uno” y que si sale la ley, en ese caso hipotético la hija podría abortar, “y si no, verá que se hace”.
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La ginecóloga Mónica Gelsi, única disertante en contra de la ley, fue aplaudida en la previa. Tras su exposición, se la vio incómoda al responder preguntas.
Foto: Nacho Yuchark


La niña violada
Luego siguió una joven politóloga llamada Mercedes Martínez, que se presentó como parte del equipo de Socorristas en red: “Estamos en 20 provincias y en 40 localidades”, precisó. El equipo se dedica a acompañar a mujeres que deciden abortar: “Lo que no hace el Estado”.
En zoom salteño, Martínez denunció en particular al flamante hospital Papa Francisco, en el que aseguró que “se criminaliza a las mujeres que van a abortar”. Para ilustrarlo relató el caso de una niña de 10 años que tuvo allí un hijo: “En la puerta de su sala pusieron velas y había personas que iban a rezar. Ese fue el acompañamiento que tuvo esa niña, violada por el padrastro”.
Siguió la diputada Victoria Donda, quien dio un marco más amplio en el cual ubicar los relatos salteños: “De 350 expositores contra la Ley en la Cámara de Diputados, 312 dijeron que las mujeres que abortaban iban despoblar la Argentina”, dijo. “Así nos ven: como la fuerza reproductora encargada de dar fuerza de trabajo”.
Donda siguió hablando del “trabajo invisibilizado” que hacen las mujeres en las tareas de cuidado: “Por cada 8 horas de una mujer que cuida la casa o sus hijos, un hombre desempleado hace 4. Y si esta empleado, 2. Ese lugar tenemos que discutir”.
La diputada se refirió a la ley más allá de la ley: “La brecha salarial es del 25 al 30 por ciento”, informó, aseguró que “es el tiempo de las mujeres” y que para reducir brechas y discutir privilegios “hay que mirar como hicieron otros países del mundo: con políticas concretas, y con leyes”.
Salta, la verde

Claudia Piñeiro preguntó desde abajo y habló desde arriba del escenario. Fue una de las más aplaudidas.
Foto: Nacho Yuchark


La hora del compromiso
Fue el turno de Claudia Piñeiro, que hasta entonces se había mantenido atenta al debate, filmando y comentando como cualquiera de las oyentes. Piñeiro también dio contexto al calificar de “mágica e impredecible” la inédita unión de distintas profesionales y políticas de distintos partidos en pos de la legalidad del aborto. Al plantearse por qué había decidido meterse de lleno en la causa, Piñeiro recordó que no es una advenediza: “De mis 10 novelas publicadas, 5 hablan del aborto”, aclaró. Y enmarcó a la cuestión como parte de un esquema que incluye “muerte, silencio, e hipocresía”.
A partir del actual debate en el Senado, Piñeiro celebró la “federalización que se está logrando, al generarse encuentros como éste”. Sobre Salta en particular relató una escena memorable: “Qué bueno es estar acá, porque a nosotras en Capital nos mienten: dicen que en Salta no hay gente a favor. Yo llegué hoy y estuve paseando por la Plaza 9 de Julio. Vi a un grupo de chicas haciendo Tai chi que, entre patada y patada, decían: “El patriarcado se va a caer”. ¿Esas también están en contra de la ley?”
El auditorio estalló en risas y aplausos. Pero Claudia se mantuvo seria: “Es muy evidente la diferencia entre el discurso del poder y el discurso de la calle”, cerró la reflexión, para abrir otra nueva y más potente: “A mí lo que más me molesta es que los que están en contra plantean un control de la sexualidad de las mujeres, que es imperdonable. Se está castigando la sexualidad de la mujer, no del hombre. El sexo placentero de una mujer”. La referencia tenía como indirecta el intercambio con la ginecóloga Gelsi.
Piñeiro imaginó un futuro próximo: “Yo no sé si las diputadas acá estarán de acuerdo, pero para mí fue muy importante que las calles estuvieron llenas para la votación en Diputados. Vamos a tener que llenar las calles de vuelta. Hay que ver qué hacemos el 8 en Buenos Aires, en Salta, en todos lados”.
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Con el micrófono, Milagros Peñalba, la joven que disertará en el Senado a favor de la ley. A su alrededor, otros jóvenes integrantes de la Coordinadora estudiantil a favor del aborto legal.
Foto: Nacho Yuchark


Voces del futuro
La jornada se iba redondeando, y casi de improviso, Lucrecia Martel invitó a jóvenes que estaban en las tribunas a pasar al escenario. Los presentó a lo grande: “Ellos van a ser que Salta sea distinta”.
Todavía no se sabía que les diez jóvenes que finalmente subieron al estrado eran parte de una Coordinadora de Estudiantes a favor del aborto, un grupo reciente que reúne a unes 200 jóvenes en total, de distintas escuelas. Les jóvenes contaron cómo se organizaron, y denunciaron en particular la “persecución y el hostigamiento a quienes pretenden canalizar estos debates en los colegios. No nos dejan expresar”, sentenciaron. Y relataron dos casos concretos de sanciones de profesores a alumnos, y hasta una expulsión patológica en un colegio, a jóvenes que se manifestaron a favor del aborto legal. “Como Coordinadora elevamos una nota al Ministerio”, contaron, “y un pedido de reunión que jamás fue respondido”.
Entre elles estuvo Milagros Peñalba, una más de las jóvenes, que será disertante en el Senado en las próximas semanas. Luján, otra de las chicas, sumó otra denuncia: “En los colegios se horrorizan si hablamos del aborto pero el Estado se niega a darnos educación laica y educación sexual integral”. Desde el escenario, los chicos redoblan la apuesta: “Se tiene que hablar del VIH, y dar educación sexual no solo para parejas heterosexuales: lo único que quieren es que nos reproduzcamos”.
Salta, la verde

El cierre estuvo a cargo de Mariana Carrizo, quien creó la canción del momento en Salta: Copla Verde.
Foto: Nacho Yuchark


La canción de las salteñas 
La jornada cerró con música. Mariana Carrizo es coplera, aunque se presentó como una “vieja desobediente del patriarcado”. Comenzó a cantar a los 8 años y no paró. Para explicar su presentación, relató una divertida anécdota sobre cómo su arte se cruzó con la miseria machista: “Mi primer presentación fue en el Festival del Poncho. Y todos quedaron tan contentos que hasta el gobernador me prometió que me iba a regalar una muñeca. Yo veía esas muñecas de porcelana, grandes, más grandes que yo, y pensé que me venía una de esas. Estaba tan feliz… Cuando semanas depués llego a mi casa la muñeca era una Barbie trucha, de esas que salen un peso”, dijo. “Esa fue primera desilusión con el patriarcado”.
Tras esa breve introducción cantó Copla Verde, canción compuesta especialmente para estos tiempos y esta geografía, tema por el cual sufrió amenazas y violencias de todo tipo. Vestida de pullover verde, cobijada por el auditorio, entonó estas estrofas que agregaron las únicas palabras que le faltaban a la fría noche salteña:

«Aquí les canto esta copla en la tumba del silencio

si una sola mujer muere saldremos todas 

pañuelo verde pájaro libertario de las mujeres

salga el sol si ha de salir también que salga la luna

el aborto será ley pa` que no muera ninguna 

salteña libre, vuela libre, vuela».

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




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La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

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Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




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La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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