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Jujuy: familiares de víctimas de femicidios proponen que la ley de Emergencia lleve el nombre de Iara Rueda

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Madres de víctimas de femicidios en Jujuy se agruparon para construir juntas justicia por sus hijas. En una conferencia de prensa detallaron cómo se puede cumplir el protocolo de búsqueda urgente ante desapariciones. Además, pidieron que la Ley de Emergencia en la provincia lleve el nombre de Iara Rueda, la joven asesinada en Palpalá, y que su aprobación sea urgente. Lo que exigieron en la conferencia de prensa y la carta que enviaron al presidente de la Legislatura de Jujuy. Y la campaña Alerta Jujuy que acompaña estos pedidos y la lucha de las familias por el Ni Una Menos.

Por Inés Hayes y Melissa Zenobi

“Ahora estamos unidas para que no vuelvan a pasar estas cosas, y llamamos a todas las mamás a sumarse a nuestro grupo de familias que hemos tenido casos de femicidios”, dice Mónica Cunchila, mamá de Iara Rueda, rodeada de las mamás de Cesia Nicole Reinaga, de Katherine Vilte y de Nahir Mamaní, en la conferencia de prensa que dieron hoy para pensar cómo poner fin a la violencia femicida.

“No tenemos bandera política. Lamentablemente nos une el dolor, y la necesidad de justicia”, le contesta Mónica a quienes pretenden vincular su lucha a cuestiones partidarias. Entonces Mónica pone a la vista de todos y todas una hoja y explica: “Esta es una petición para que se active un código rojo cuando desaparece una persona. Esto estaba cajonado; si hubiera estado activo le hubiese salvado la vida a mi hija. Dice dos horas, y con mi hija esperaron más de seis días para activar el protocolo”.

Las madres no salen del eje de la responsabilidad que le cabe al Estado: “Ellos no han hecho nada, ni han leído esta resolución. Necesitamos que cada papá y cada mamá de la provincia lo sepa y tenga una copia. Todas tenemos que saber que si van a poner una denuncia, la policía tiene que salir. Todos tienen que salir. Hay caballos, hay infantería. Me van a decir que no pueden llamar y pedir ayuda, ¿qué no les importa la vida de una persona?”.  

La mamá de Iara dice directamente: “Ellos mismos sacaron esta resolución y ni ellos la leyeron”.

La Ley Iara

Las madres y familiares presentes en la conferencia dijeron que se necesita que se apruebe la ley de emergencia ahora, no en meses. “Ellos cobran mes a mes para sentarse y trabajar. Y sino que se vayan a su casa y se acuerden que el pueblo te puso y el pueblo te saca. Estamos cansadas de tanto manoseo. Si mi hija hoy no está es porque nos han manoseado de arriba a abajo. Los que no hicieron las cosas bien se tienen que hacer responsables”, agregó Mónica.

El 19 de octubre escribieron una carta al presidente de  la Legislatura de Jujuy, Carlos Haquim, pidiéndole que se le asigne el nombre de “Ley Iara” a la Ley que se aprobará sobre la Emergencia en Violencia de Género en la Provincia de Jujuy. “Estamos segurxs que no podemos esperar tener una víctima más, es urgente que el Estado tenga más y mejores herramientas para hacer frente a esta urgencia y que sobre todo se desarrollen políticas públicas con verdadera perspectiva de género. Queremos estar vivas, que nosotras, nuestras hermanas, madres, amigas puedan decidir sobre su cuerpo, tomar decisiones en libertad, desarrollarse y ser felices”, dice la carta.

En la misiva, aseguran que si bien existen diferentes instrumentos jurídicos internacionales, regionales y nacionales que reconocen las violencias por motivos de género como una problemática central, “en la provincia de Jujuy, urge disponer de recursos para el diseño de estrategias concretas, acciones de protección, reparación, sensibilización, y programas de capacitación destinados a toda la comunidad y a los/as agentes gubernamentales en particular para lograr la erradicación de estereotipos que contribuyen a la práctica culturalizada de la masculinidad hegemónica”.

Entre estos instrumentos, dice la carta, se destaca la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), adoptada por las Naciones Unidas y luego incorporada a la Constitución Nacional en el año 1994 con jerarquía constitucional.

“La violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones a los derechos humanos más sistemáticas y extendidas en todo el mundo y particularmente en nuestra Provincia. Está arraigada en estructuras sociales construidas en base a estereotipos y prejuicios de género; trasciende límites de edad, socioeconómicos, educacionales y geográficos; afectos a todas las sociedades. Desafortunadamente el femicidio es la máxima expresión de la violencia contra las mujeres y niñas, pero es el resultado de una serie de prácticas instaladas en la sociedad basada en creencias que a menudo se emplean para justificarla, minimizarla o para pensarla como consecuencia de alguna otra problemática de orden individual, alejándola de la complejidad que implica todo fenómeno social”, se lee.

Y describe a la adolescente: “Iara Rueda, era una niña con un futuro venturoso, feliz y entusiasta. Su muerte dejará en toda nuestra sociedad una cicatriz signada por el desasosiego de lo que se pudo hacer y no se hizo, pero siguiendo su espíritu positivo y entusiasta, esperamos que su nombre se perpetúe como la expresa evidencia que el mundo puede cambiar, que su muerte no quede como una  estadística luctuosa más, sino que represente la esperanza de poder cambiar nuestra sociedad, tornándola una sociedad más justa, con equidad e igualdad de género, dotada de relaciones positivas. Y sobre todo, que no haya ni una Iara más”.

Este sábado se cumple un mes del asesinato de Iara y la comunidad de Palpalá hará una marcha con velas en la entrada de la localidad. “Un mes que no la tengo, un mes porque no habilitaron este protocolo de dos horas. Un mes porque no habilitaron los perros y la búsqueda. Un mes sin mi hija. De qué me sirve este papel ahora”, se pregunta la mamá de Iara Rueda, mientras construye respuestas junto a otras madres.

Estado de alerta

Se lanzó también hoy la red «Alerta Jujuy» integrada por organizaciones sociales con el objetivo «de difundir y acompañar la batalla contra las violencias que está sufriendo la sociedad jujeña». En el comunicado compartido, que es también una invitación a gritar junto a todo Jujuy «paren de matarnos», se detalló «los femicidios de último tiempo -cuatro en septiembre y uno en octubre- han relevado que la policía no tomó la denuncia ni buscó a las víctimas, como está obligada, pero hasta la fecha ni se sancionó ni se investigó al personal policial». 

Jujuy: familiares de víctimas de femicidios proponen que la ley de Emergencia lleve el nombre de Iara Rueda

El comunicado completo: 

Alerta Jujuy es una red que integramos organizaciones sociales con el objetivo de difundir y acompañar la batalla contra las violencias que está sufriendo la sociedad jujeña. También para evitar que se manipule la información y se desvíe la atención de aquello que se reclama con movilizaciones y puebladas en toda la provincia.
Los femicidios del último tiempo -cuatro en septiembre y uno en octubre- han revelado que la policía no tomó la denuncia ni buscó a las víctimas, como está obligada, pero hasta la fecha ni se sancionó ni se investigó al personal policial. Los discursos oficiales aluden a «redes de trata» como si fuera un flagelo ajeno y abstracto, cuando en realidad es necesario que esta compleja trama se combata localmente porque allí es donde se hace evidente. Son las inconductas de funcionarios del Estado las que construyen la impunidad y continuidad de estos crímenes y por eso exigmos que se sancionen e investiguen.
Te invitamos a gritar junto a todo Jujuy “Paren de matarnos”.
Te pedimos que nos ayudes a difundirlo.

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Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

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Por Bernardina Rosini para lavaca.org

Desde Córdoba

Bajo la lluvia, debajo de un árbol, rodeados de las personas que los acompañan desde el femicidio de Cecilia Basaldúa, hace 6 años, sus padres hicieron una conferencia de prensa que no tendría que haber sido necesaria. Susana Reyes y Daniel Basaldúa debieran estar viviendo esta jornada de otro modo. Debieran poder decirle a su hija que la extrañan pero que lograron hacer justicia, que descanse en paz. En cambio, están parados en el cementerio de San Vicente de Córdoba Capital, en una ciudad que no es la de ellos, sin saber con certeza si el cuerpo que está allí es el de Cecilia.

Este sábado se cumplen seis años desde que apareciera el cuerpo de Cecilia Basaldúa en un codo de río de Capilla del Monte. Tenía signos de abuso sexual y estrangulamiento. Llevaba veinte días desaparecida. Era la peor noticia que podían recibir sus padres. Hoy reciben otra: Cecilia está enterrada en una fosa común, junto a desconocidos (según el reporte que les entregaron se tratan de “Silvia Becerra” y “Eduardo Arce”) en este cementerio. Nadie les avisó. No fueron notificados. No estuvieron presentes. No dieron su autorización.

Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

«A nosotros nos mataron a nuestra hija y queremos justicia», dice Daniel. «Debe haber responsables, debe haber firmas, nombres de quienes han autorizado esto. Se tiene que encargar la misma justicia de dar con el o los asesinos pero también de los responsables de estos traslados del cuerpo. Ya sé cuál es su argumento: que nosotros sabíamos, y lo digo de nuevo acá: nosotros no sabíamos nada».

Susana apunta a los próximos pasos: «Queremos un ADN. Nosotros no tenemos la certeza de que allí está enterrada Cecilia. Es una incógnita».

Un cuerpo desaparecido

La abogada querellante Gisela Videla explicó lo que esa incógnita significa en términos jurídicos y humanos: «Desde una perspectiva de derechos humanos, el cuerpo de Cecilia, hasta que no se sepa efectivamente dónde está, es un cuerpo que está desaparecido. Si hoy nos dicen que en la morgue ya no está y estaría supuestamente acá, pero con una cadena de custodia rota, no sabemos efectivamente: el cuerpo de Cecilia está desaparecido hasta que se haga este ADN». Y agregó: «Desde el punto de vista humano, es una crueldad manifiesta y sistemática que se viene dando para con estos padres. Sigue siendo un ninguneo y un manoseo de una situación tan dolorosa como es la de perder a una hija y a seis años que no haya ni una persona imputada en relación al hecho en sí».

Para entender cómo se llegó hasta acá hay que volver a noviembre de 2021. Antes de que comenzara el juicio que finalizaría absolviendo a Lucas Bustos, la querella presentó por escrito su oposición explícita a que el cuerpo fuera retirado de la morgue judicial. La familia quería avanzar con pericias más exhaustivas. El escrito quedó en el expediente. El cuerpo fue enterrado igual.

La familia no supo nada de esto hasta octubre de 2024, en una reunión con la actual fiscal de la causa, Sabrina Ardiles –la cuarta en hacerse cargo de una investigación que pasó también por Paula Kelm, el fiscal de Cámara Sergio Cuello, Barrera y Nelson Lingua–. Ardiles les mostró un papel, un comunicado. El cuerpo de Cecilia no estaba en la morgue judicial como ellos suponían desde hacía cinco años.

Cuando la fiscal habló públicamente sostuvo que la familia había sido notificada. La abogada querellante Daniela Pavón lo desmintió: el oficio estaba en la causa desde noviembre de 2021, pero la querella no tuvo acceso al expediente de Bustos desde su elevación a juicio. No existieron las varias notificaciones que mencionó Ardiles. El cuerpo de Cecilia Basaldúa fue inhumado sin autorización, sin consentimiento, y en condiciones que los propios trabajadores del cementerio calificaron hoy como «extrañas».

Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

¿Quién mató a Cecilia?

Cecilia no murió una sola vez. La mató uno o varios femicidas que todavía caminan libres. La mató una fiscal que apuró el cierre de la investigación, mantuvo en prisión dos años a un joven inocente y puso la firma para que se desarrollara lo que terminó siendo un simulacro de proceso judicial. La mató un sistema que apostó durante años a fiscales que demoraron, desgastaron y clausuraron posibilidades reales de avance en la causa. La mató la burocracia que perdió el oficio, o lo ocultó, o simplemente decidió que no importaba notificar a sus padres que el cuerpo de Cecilia sería retirado de la morgue y enterrado. Cada institución que intervino en esta causa dejó su marca sobre ella. Una cadena de violencias. Una cadena de femicidas.

Además de los cuatros fiscales, el cuadro de estos seis años es éste:

  • Cuatro policías presos por violencia de género, entre ellos quienes dirigieron la búsqueda y la investigación original.
  • Un imputado absuelto porque las pruebas no existían.
  • Un sospechoso principal -Mario Mainardi, la última persona que alojó a Cecilia en Capilla del Monte- que vendió sus pertenencias, borró mensajes, pintó la casa donde ella se hospedaba (donde se registraron once muestras positivas de luminol) y se mudó a Rosario: libre, sin imputación, sin investigación que lo alcance.
  • Y un cuerpo enterrado sin autorización, en una ciudad que no es la de su familia, en una fosa que no eligieron.

La Ley de Víctimas 27.372 existe para que nada de esto ocurra: garantiza el derecho a ser asesorado, a acceder a la justicia, a recibir protección y a ser escuchado durante todo el proceso penal. El Estado cordobés la violó en cada uno de esos puntos tal vez porque se entrena para lo contrario.

Al cerrar la jornada en el cementerio, Daniel y Susana repitieron el profundo agradecimiento a quienes siempre los acompañan, “la familia Basaldúa ahora es grande, y yo sé que Cecilia nos está dando fuerza, está por ahí dándonos fuerza”. Gran número de las mujeres presentes vinieron desde Capilla del Monte, traen su rostro y gritan “Cecilia Gisela Basaldúa, ¡Presente! ¡Ahora y Siempre!”

Este sábado la actividad continuaba en Capilla del Monte donde la Mesa de Trabajo «Justicia por Cecilia» convocó una movilización “por Memoria, por Verdad y Justicia, y para que los culpables de su femicidio sean condenados”.

La semana que viene, sus abogadas harán una presentación judicial para determinar responsabilidades en torno a las órdenes que se dieron para sepultar sus restos sin consultar a la familia.

Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

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Adiós a Claudia Rodríguez: la Trans andina que propuso politizar el amor

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Referente del movimiento trans latinoamericano, activista, poeta, escritora y tanto más, escribió sobre su infancia, la militancia trans, la vida sexual y se autoproclamó Miss Sida en 2007. Claudia Falleció este 29 de Noviembre. Su pelea incluyó al pueblo mapuche, la educación pública, los sin techo, y planteó siempre una filosa crítica al neoliberalismo, que quita posibilidades de vida y las transforma solo en posibilidad de consumo. En uno de sus viajes a la Argentina compartió con la revista MU sus ideas sobre el orgasmo, el feminismo sin resentimiento, la creación, y por qué hay que politizar el amor. Un modo de homenajearla, de recordarla, y a la vez de volver a estar en contacto con un pensamiento y una acción que dejan una sensible huella cultural, artística y política.  

Por María del Carmen Varela

Foto: Lina Etchesuri

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Un mes sin Brenda, Lara y Morena: lo que se sabe de la trama narcofemicida

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Este lunes se está cumpliendo un mes del triple narcofemicidio. La causa que investiga el asesinato de Brenda (20), Morena (20) y Lara (15) tiene nueve personas detenidas y tres prófugas. Una de ellas es Alex Ydone Castillo, acusado de ser el dueño de los 30 kilos de cocaína que habrían sido robados, posible móvil de los brutales asesinatos. 


Lo increíble: Castillo estaba preso pero fue excarcelado “por razones humanitarias” durante la pandemia del coronavirus, según lo reveló el periodista de Infobae Federico Fahsbender. En su artículo se detalla que Ydone Castillo había sido detenido en Argentina por una circular roja de Interpol –emitida desde Perú, su país de origen– por “un movimiento de 51 kilos de cocaína”. Fue la Sala II de Casación la que lo excarceló. Desde que quedó en libertad, el gobierno peruano tampoco envió en los plazos pertinentes el pedido formal de extradición. Y siguió libre.

Los otros dos prófugos de la causa del triple narcofemicidio son David González Huamani (“El loco David” o “El Tarta”, por tartamudo) y Manuel Valverde, tío de Tony Janzen Valverde, alias “Pequeño J”, que está detenido en Perú a la espera de un juicio de extradición. 

Los narcos robados

A Huamani, Celeste Magalí Guerrero (una de las detenidas que mayor información aportó) lo reconoció dentro de su casa del barrio Villa Vatteone. Fue una de las personas reconocida por tener guantes de látex. Huamani también aparece en la declaración de Víctor Sotacuro, detenido en Villazón, frontera con Bolivia, acusado de manejar el auto de apoyo a la Chevrolet Tracker blanca que levantó a las chicas en las calles de Ciudad Evita el 19 de septiembre. Sotacuro dijo que fue Huamani quien lo contrató para hacer los viajes de esa noche y que le pidió que le llevara ropa para cambiarse. Sotacuro declaró que lo fue a buscar a Varela y lo llevó hasta la 1-11-14, en el Bajo Flores, y dijo que Huamani estaba sucio de barro, al igual que otros dos hombres que se subieron a su auto. La mamá de Morena lo señaló como el que maneja la droga en Las Antenas, un barrio de Lomas del Mirador, y en la Palito, en San Justo, dos localidades de La Matanza. 

Según una de las hipótesis de la investigación, los prófugos Castillo, Huamani y Valverde integran la organización cuya droga había sido robada. Sobre ellos pesan órdenes de captura internacional. Esa línea también busca a otros tres sospechosos, todavía no identificados, pero que en el expediente aparecen como “NN Paco”, “NN Nero”, y el “canoso de la Glock”, en referencia al arma que llevaba un hombre que Guerrero ubicó en su casa, bajándose de la camioneta con Pequeño J, en las calles Río Samborombón y Chañar. 

Quiénes están en prisión

Hasta el momento las nueve personas detenidas son:

  • Daniela Ibarra (19) y Maximiliano Parra (18), quienes encontraron limpiando con lavandina la casa de Varela.
  • Celeste Magalí Guerrero (28) que alquilaba la casa. Su declaración aportó múltiples detalles que la justicia debe corroborar. Por un lado, explicó la estructura del clan, con jerarquías divididas en “Abuelos”, “Papás”, “Tíos”, “Pequeños” y “Mulos”, según el orden de importancia en la organización. Según su declaración, Pequeño J, que era presentado como el líder de una banda narco transnacional, en realidad tenía un rol menor, aunque lo ubicó en la escena del crimen. También declaró cómo esa noche fueron a comprar artículos de limpieza y bidones de nafta. 
  • Miguel Villanueva Silva (25), pareja de Guerrero. A ambos los detuvieron en un hotel alojamiento. Ella declaró que, al llegar a la casa de madrugada, lo vio con la mano ensangrentada y, según dijo, le confesó que había matado a una de las chicas al intentar escaparse. Un kiosquero del barrio de Florencio Varela dijo que Silva había ido a comprar con otro chico y que le dejó una mancha de sangre en la reja del comercio, que su mujer terminó limpiando. 
  • Ariel Giménez (29), uno de los acusados de cavar la fosa en la casa. 
  • Víctor Lázaro Sotacuro (41). Al principio se creía que solo era remisero pero, según Guerrero, tiene un lugar importante en la estructura. El hombre declaró que nunca estuvo en la escena, que no era el dueño de la droga robada, que tampoco era el jefe de la banda y que su apodo no era “El Duro”, como había dicho Guerrero. De todas formas, según La Nación, Sotacuro pagaba las cocheras en las que se estacionaban los cuatro vehículos de la banda: la Chevrolet Tracker blanca (que fue incendiada), el Volkswagen Fox blanco que manejó, un Renault 19 gris y un Chevrolet Cruze negro. Sus abogados pidieron un careo con Guerrero por supuestas “contradicciones”. 
  • Florencia Ibáñez (30), sobrina de Sotacuro, acompañante en el Volkswagen Fox, fue detenida luego de salir de los estudios de A24, donde defendió a su tío y dijo que habían pasado por el recorrido de la Tracker de casualidad. El fiscal Arribas dijo que Ibáñez reconoció que el móvil de los femicidios había sido un robo de un cargamento de droga que pertenecía a su pareja, el prófugo Alex Ydone Castillo.
  • Tony Janzen Valverde, alias “Pequeño J”, 20 años. Guerrero lo ubicó en su casa con Sotacuro y el “canoso de la Glock”. También dijo que Pequeño J había llamado a Villanueva para pedirle la casa para una fiesta. Está detenido en el penal de Cañete, en Perú, a la espera de la extradición. La declaración de Guerrero lo rebajó en la estructura: hoy está acusado de organizar dealers. Según la investigación, el abuelo y el papá de Valverde también se dedicaban al negocio narco. Su padre fue asesinado. Una cámara de seguridad ubicó a “Pequeño J” el 6 de septiembre a la salida de un pool de Flores con Lara y otra joven. 
  • Matías Ozorio (28), ladero de Pequeño J. Su historia es increíble y grafica una época: el periodista Carlos Burgueño contó que el joven tenía un trabajo en relación de dependencia en el Hospital Italiano –obra social, aportes, vacaciones, aguinaldo–, lugar del que se hizo echar, según sus familiares, para cobrar una indemnización que invirtió en el mundo cripto. Entre sus apuestas estuvo $Libra, bendecida por el presidente Javier Milei, cuyo desplome hizo a Ozorio perder todo y pedir un préstamo a un transa. Ya no se despegó de lo narco. Según Guerrero, fue una de las tres personas que cavó los pozos en la casa de Varela. Como Pequeño J, fue detenido en Perú. Guerrero también declaró que Ozorio le traía cocaína en 100 o 120 envoltorios que ella vendía a un valor de $10.000 cada uno. 

Vínculo de confianza

Según publicó La Nación, el fiscal Carlos Arribas describió: “Tras producirse la referida sustracción cuyos autores fueran presumiblemente allegados o conocidos las víctimas, fue que mediante maniobras de engaño, y ardides y aprovechándose de su especial condición de vulnerabilidad, integrantes de la organización mencionada precedentemente, en su mayoría de sexo masculino, lograron establecer un vínculo de confianza con las tres jóvenes, por lo que el 19 de septiembre de 2025, a las 21.29, consiguieron las jóvenes abordaran una Chevrolet Tracker blanca con dominio que había sido robado, en la que viajaban al menos tres personas. El vehículo contaba con el apoyo de un Volkswagen Fox blanco en el que circulaban al menos otras dos personas de la organización y de Chevrolet Cruze negro”. 

Según las publicaciones, todavía no está claro quiénes integran el grupo que habría robado el cargamento de cocaína. Pero la descripción de la estructura hace presumir que la causa está próxima a pasar a la órbita de la Justicia Federal.

Ya pasó un mes. 

Las familias de Brenda, Lara y Morena siguen exigiendo justicia. 

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