Nota
Neka Jara en Roma: la autonomía explicada a los europeosAraceli Fulles: la mala noticia y la respuesta del barrio
Integrante del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de Solano, piquetera y luchadora social, Neka Jara es todo eso y mucho más: se trata de una mujer que habla por boca de sus convicciones y compromiso cotidiano. Ese discurso y ese tono es lo que le valió que fuera invitada a presentar su experiencia en la construcción de una herramienta política autónoma en diferentes países europeos. Diego Rosemberg, integrante de lavaca, está en Roma (ganó un premio con el que gobierno italiano distingue a periodistas latinoamericanos) y allí se citó con Neka para conversar sobre temas tan diversos como la renuncia del candidato Menem, la Torre Eiffel y la extorsión electoral contra la que tuvieron que luchar en su barrio.
Sabía que Neka Jara, una de las militantes más emblemáticas del Movimiento de trabajadores Desocupados (MTD) de Solano, estaba en Roma y quería reunirme con ella. Llame al contacto que tenía y me propuso que nos encontráramos en el Coin. «¿Y qué carajo es el Coin?», preguntó Jara, a la mujer que me daba las indicaciones de cómo llegar, hablando un voluntarioso cocoliche. Su voz se escuchaba lejana a través del teléfono, pero con esa firmeza que impone respeto y que tanto la caracteriza. El Coin, finalmente, resultó ser un moderno shopping ubicado frente la Piazza San Giovanni, un lugar poco apropiado para encontrarse con una piquetera del conurbano bonaerense. Tal vez por eso, ella me esperó en la puerta y, con sus anfitrionas, marchamos a comer una pizza, sentados en el cantero de una plaza. Nélida Jara -tal es su verdadero nombre- llegó a Roma invitada por el Laboratorio Político, una organización italiana interesada en divulgar la propuesta autonomista del MTD. Por eso le propusieron recorrer toda la península, de norte a sur, para que cuente cómo se organizan los desocupados de Solano. Estuvo en Sicilia, Palermo, Nápoles, Roma, Catania, Cuomo y Parma. Antes, agasajada por distintas redes de solidaridad con América Latina, había recorrido el País Vasco, París, Tolouse y Amsterdam. «Ya estoy un poco cansada de hablar «, confiesa después de una gira que ya superó los dos meses. Esta es la segunda vez que Jara llega a Roma. El año pasado el Laboratorio Político ya la había invitado, cautivado por su participación en el Foro de Porto Alegre. Y, sobre todo, por su condición femenina: «Una de las principales rupturas del movimiento piquetero con las formas de dominación tiene que ver con quebrar la cultura machista. La política parecía un espacio reservado a los hombres y creo que las mujeres debemos ganarlo», señala. -¿Cómo lograron las mujeres convertirse en protagonistas de la lucha piquetera? No me va a decir que los piqueteros no son machistas… – El rol de la mujer tiene que ver con el tipo de construcción en el MTD. Es una construcción barrial, territorial, muy vinculada al quehacer de todos los días, a la vida con los chicos, a la escuela. Son todas cosas que la mujer tiene muy asumida. Además, la desocupación significa un quiebre y una frustración muy grande para el hombre: deja de ser el sostén de la casa. Toda la vida lo prepararon para ser el jefe de la casa, el que para la olla. Ante la necesidad familiar, la mujer sale a ocupar su lugar. Cuando empezamos en el MTD, el 90 por ciento de sus miembros éramos mujeres. Ahora está más equilibrado; se puede decir que somos mitad y mitad. Pero los hombres llegaron atraídos por las mujeres. Y se pudo construir una experiencia de apertura, de diálogo. Discutimos desde la horizontalidad, uno de nuestros valores, porque de acuerdo a la manera que uno emplea para relacionarse existe la dominación o no. – ¿Cómo son tomados estos viajes por sus compañeros? No hay algunos que los ven como un privilegio o como contraproducentes para esa construcción horizontal? -No queda muy bien que esto lo diga yo, pero la primera vez me eligieron, además de por ser mujer, fue como un reconocimiento a mi trabajo en el Movimiento. Y en esta oportunidad vengo porque yo ya tenía la relación construida de mi vista anterior. Si venia otro compañero iba a tener que empezar todo de nuevo. De alguna manera, nos dividimos. Por ejemplo, otro compañero es el que viajó a Canadá. Lo importante es que siempre, antes de cada viaje, lo discutimos en asamblea. -¿Y se aprueban los viajes de manera sencilla? – En general se aprueban sin problemas. Algún pequeño grupo plantea cierta duda. En general son compañeros de todos los días, que sienten el peso de la ausencia. O sienten sobrecarga de trabajo.
Entre talleres y conejos
Jara es una de las fundadoras del MTD de Solano, allá por 1997. Psicopedadoga de profesión, trabajaba en un hospital y en un instituto de filosofía quilmeños hasta que comenzó a aparecer en la televisión cortando rutas y tomando edificios públicos. Entonces, fue despedida. Ahora, a los 40 años, Neka es una de las responsables de la granja donde el MTD cría conejos y pollos para el autoconsumo. También se encarga junto a otros compañeros de los talleres de educación popular. «Es sobre lo que más me
preguntan en Europa», cuenta y agrega: «Yo explico que trabajamos a partir de la reflexión de los chicos, de sus necesidades. Vemos cómo juegan, qué manifiestan. Y construimos con ellos mismos el conocimiento. No se trata de instrucción sino de construcción. Esta misma fórmula también la usamos con los adultos, para analizar los proyectos políticos autónomos, la prevención de la salud y los nuevos valores como la igualdad, el compañerismo». Neka enumera los otros talleres productivos de su MTD: zapatería, panadería, albañilería, herrería, huerta. Viejos y silenciosos muros imperiales se convirtieron en testigos casuales de su relato. La mujer pierde su mirada dura en ellos y se abstrae por un momento. Un bocinazo la vuelve al mundo: «Qué linda es esta ciudad. Impresiona pisar tanta historia», dice. Pero no puede con su genio y agrega: «Lástima que sea una historia de mierda, imperialista», sentencia sin apelaciones mientras se acomoda su remera negra con la leyenda «antifascismo», escrita en vasco. Hace pocos minutos, Jara se acaba de enterar de la renuncia de Carlos Menem a disputar el ballottage y lejos de estar contenta se la nota preocupada. «Creo que va a haber más represión -pronostica- Se vienen tiempos para estar atentos. Porque Menem controla a una parte de las fuerzas policiales y de la justicia y va a buscar el quiebre. Nuestro trabajo fuerte, pienso, debe darse en los barrios. Es un momento para conformar un movimiento creativo, que no sea dogmático. Ese es nuestro gran desafío». – ¿Cómo afectaron estas elecciones al interior del MTD? – A nosotros nos provocó una baja muy fuerte de compañeros. Ahora seremos unos 1000, contando a todos, chicos, grandes, ancianos. Más o menos la mitad de los que éramos. Durante la campaña electoral, el gobierno hizo todo lo posible por cooptar compañeros e institucionalizarnos. Realizó un movimiento grande de control mediante el asistencialismo y los planes sociales. Se compraron piqueteros a través de la necesidad de comida, de chapas para los techos… -¿Esto implica un fracaso de la construcción autonomista? – No, de ninguna manera. Fue un ataque muy fuerte. Nos infiltraron gente, a algunos les ofrecieron desde droga hasta plata. Sin embargo, seguimos siendo un número grande. Nosotros preveíamos que esto iba a pasar, por eso trabajamos fuerte en las relaciones sociales. Por eso insistimos en la autonomía. En la medida que resolvamos nuestras propias cosas en nuestros propios tiempos el Estado tendrá menos lugar para la extorsión. -¿Siguen pensando en que fue correcto llamar a no votar teniendo en cuenta el alto índice de sufragio positivo que hubo en las elecciones? – Hace mucho tiempo que los integrantes del MTD no votamos. Aunque no es una coacción, el quiere puede hacerlo. Pero como movimiento pensamos que las elecciones no solucionan nuestro problema. – ¿Pero tampoco hablan de tomar el poder? – El problema no es el poder, sino para qué se quiere el poder. Y sobre todo cómo se construye el poder. Si tomar el poder significa dictadura o dominación, no lo queremos. No queremos ser dominadores. Creemos que cada pueblo tiene que ser autónomo. Como dice el zapatismo: queremos un mundo donde quepan muchos mundos, que no nos digan cómo tenemos que ser, qué tenemos que consumir. EL MTD no puede trasladar su lucha a la del pueblo mapuche. Sí puede articular la lucha con ellos, pero cada uno tiene su historia. Y el Estado siempre es autoritario y hegemónico, no importa de qué color sea el gobierno Por eso tenemos que articular la acción directa para las reivindicaciones con acciones concretas que nos otorguen autonomía. Porque cada vez que el Estado da algo, manipula. El Estado administra hasta la pobreza y eso es humillante. Dentro de nuestra pobreza nosotros queremos sentirnos dignos. Nosotros no decimos que estamos explotados, decimos que estamos excluidos. Y no buscamos incluirnos, sino crear una organización alternativa. Hija de un obrero peronista y una madre radical, Jara escucha hablar de política desde la cuna. Siempre tuvo militancia social dentro del barrio y allí conoció al sacerdote Alberto Spagnolo. En defensa de ese cura tomó durante dos años la parroquia, cuando la Iglesia quiso expulsar al clérigo por albergar en el pulpito a los desocupados. La historia terminó cuando todos, cura incluido, fueron desalojados por la infantería. Por entonces, Neka ni se imaginaba viajar por el mundo. «Jamás pensé que iba a estar acá. El otro día un compañero parisino me quiso llevar a conocer la Torre de Eiffel, yo estaba muy cansada y le dije que no quería. Me trato de loca, me dijo: ‘Sabes cuanta gente quisiera estar en tu lugar’. -¿Y al final fue? – Sí. Y me pregunto que me pareció. «Ridículo», le conteste. – ¿A veces no se siente como un animalito en exposición, que la llevan de acá para allá para mostrarla? – Yo me siento autónoma y libre. Digo y hago lo que pienso y siento. Si veo que hay intereses que no aportan a la construcción o que son agresivos o provocativos, me planto. Y soy muy perceptiva. Cuando hay algo que jode, digo: «No». Ayer, en una reunión, un troskista empezó a correrme, a decirme que era situacionista, que citaba a Gramsci, que abonaba la teoría de (Tony) Negri, que de nada valía un movimiento que no tuviera incidencia en el poder. Todo muy agresivo. Y, encima, cuando empecé a
contestarle se puso a leer un articulo. Agarre y le dije que me estaba faltando el respeto y que no le iba a contestar. Todo el auditorio me empezó a aplaudir. «Ya nos tenemos que ir», le dice una de sus acompañantes del Laboratorio Político. A Jara la esperan en Márquez, a tres horas de Roma para volver a hablar de autonomismo. Después viajará nuevamente a España a llevar otra vez allí su desobediencia. «No soy desobediente -corrige-Soy rebelde. Porque lo que hacemos no es infringir derechos sino reclamar por el ejercicio de nuestros derechos. Si no pagamos la luz es porque los servicios públicos deben estar al servicio de la comunidad y no al de unos pocos aprovechadores».
Y así se despide, con el mismo tono firme y decidido con el que infunde respeto
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

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Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
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