Nota
¿Y la Ley de Humedales? Entrevista a Leonardo Grosso

“Si hubiera una decisión política de las conducciones de los espacios ya tendríamos ley de humedales”. Presidente de una de las Comisiones que deben tratar la ley, nota falta de voluntad política de su propio partido, entre el lobby empresario y la presión de los gobernadores del norte y San Juan. El clima en las Cámaras, la responsabilidad del Ejecutivo, el rol del litio, la evidencia del humo, y otras confidencias sobre la responsabilidad, la voluntad y los límites de la política, mientras la naturaleza arde.
La Ley de Humedales lleva una década dormida en el Congreso de la Nación. Desde 2013 las sucesivas pérdidas de estado parlamentario son una constante, abonadas con la indiferencia de la clase política.
Este año, desde los territorios, se volvió a empujar para que el proyecto que fue consensuado con organizaciones de todo el país fuera nuevamente presentado. Fue a principios de marzo, pero el tratamiento empezó recién en septiembre, en un plenario de las tres comisiones a las que el proyecto tiene giro: Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, presidida por Leonardo Grosso (Frente de Todos); Agricultura y Ganadería, presidida por Ricardo Buryaile (UCR); y Presupuesto y Hacienda, presidida por Carlos Heller (Frente de Todos).
El plenario fue presidido por Leonardo Grosso, a cargo de la comisión cabecera, y quien anunció que a fines de septiembre iba a haber dictamen. Pero no sucedió. Grosso cuenta por qué.
Se había conseguido motorizar el debate en comisiones, pero 24hs antes del día pactado para el dictamen se cayó. ¿Qué pasó?
Pasó que las presiones ejercidas por los gobernadores, de todos los partidos, de mi partido y de Juntos por el Cambio, hicieron efecto y empujaron a los presidentes de la mayoría de los bloques a pedir que se posponga el debate con la intención de opinar en el debate. Pero hasta acá lo que pasó es que no han venido a opinar y nosotros ya los invitamos. Es decir: se impuso el lobby minero y el lobby sojero que no quieren que haya ley -ya lo han dicho en otras oportunidades- que no quieren regulación sobre nuestros humedales, por algo no la quieren. Se impuso, empujaron a los gobernadores a hacer un comunicado, estaban todos en una gira en Washington, tuitearon, hicieron declaraciones en Clarín, y deben haber hecho gestiones políticas que no me constan, y terminó suspendiendose la comisión: nosotros nos exponíamos a ir solos. Por una disposición de la Cámara quedó suspendida la reunión conjunta.
¿De qué gobernadores habla?
De los gobernadores del Norte Grande más San Juan, que son los gobiernos de las provincias que se están oponiendo a la regulación. Lo han dicho públicamente: Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta), Gerardo Morales (Jujuy), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Gildo Insfrán (Formosa). Lo han dicho públicamente, dijeron en un comunicado: queremos ley de humedales pero no ésta celeridad en el tratamiento. Después hubo una carta de intelectuales muy importante que le respondió con mucho tino cuál es el proceso que venimos llevando adelante para discutir la ley de humedales, que lleva 10 años en el Congreso, y cuáles son las cosas que permitiría o no la ley, porque la ley no prohíbe nada. Ellos también se paran sobre una confusión importante, por eso nosotros decimos: se impuso el lobby, porque el lobby construye la mentira de que la ley de humedales prohíbe la actividad.
¿Hay diálogo posible con los gobernadores?
Nosotros estamos dispuestos a dialogar. Hace dos semanas mediante una nota que le enviamos a la presidenta de la Cámara invitamos a los gobernadores a participar del plenario de comisiones y a exponer sus posiciones públicas respecto de la ley de humedales; el viernes pasado volvimos a mandar una nota a la presidenta de la Cámara a ver si había una respuesta formal, y lo cierto es que está pasando la segunda semana y ningún gobernador se dispuso a venir ni a mandar a nadie a ningún plenario de las comisiones. Por lo tanto, no vemos mucha voluntad real de parte de los gobernadores del Norte Grande de debatir la ley de humedales.
Más allá de las vías formales de convocatoria, en su mismo bloque hay diputados y diputadas de esas provincias, ¿a partir de estos diputados es posible el diálogo?
Con los diputados de mi bloque hemos hablado mucho, hemos tenido mesas de trabajo de horas y horas en este último mes y medio para poder arribar a síntesis y acuerdos; de hecho, a esos diputados de esas provincias le he hecho llegar la invitación a sus gobernadores, o a la autoridad competente que designen, para que vengan a la reunión y nada ha pasado. Si bien con mis compañeros y compañeras he trabajado muy bien, lo cierto es que la última palabra de lo que ellos hacen en este Congreso la tienen sus gobernadores.
¿Se generaron a partir de esta situación tensiones dentro de la coalición oficialista?
Es transversal, las tensiones se han generado en las dos grandes coaliciones y eso es lo que mantiene trabado el proyecto. Creo que la política tiene que dejar de representar directamente determinados intereses económicos, que se representan muy tranquilamente a través de los grandes medios y a través de sus Cámaras empresarias, y empezar a pensar en la demanda de los otros sectores. Es muy fácil para nosotros poner en un spot publicitario que queremos la ley de humedales pero después necesitamos que las conducciones de nuestros espacios tomen la decisión de llevar adelante esas políticas públicas. Eso es lo que estamos reclamando: queremos que haya una ley de humedales. E, insisto, no prohíbe ninguna actividad: solo regula la protección de esos ecosistemas a la hora de desarrollar actividades.
¿Y las conducciones de ambos espacios mayoritarios sacaron el tema de agenda?
No le están dando la importancia que amerita; si hubiera una decisión política de las conducciones de los espacios ya tendríamos ley de humedales.
¿Hablaste con tu jefe de bloque del tema?
Sí, he hablado con la conducción de nuestro bloque, con la conducción de la Cámara, con la conducción de todos los bloques. No hablo particularmente de la Cámara de Diputados: cuando hablo de la conducción de los espacios te hablo de las coaliciones políticas, no es solo el Congreso quien decide eso.
¿El Poder Ejecutivo está relacionado?
Ajam.
¿Y de esos diálogos que síntesis se podría hacer?
Que estamos trabados; hay una situación compleja, no se termina de desarrollar una síntesis superadora. Estamos en eso. Vamos a seguir intentando. El Frente de Todos tiene una vocación mayoritaria dentro de su bloque de aprobar y sancionar una ley de humedales; una parte de la coalición de Juntos por el Cambio también tiene vocación de sacar la ley de humedales, y algunos bloques intermedios, como el de Graciela Camaño, también. Sin embargo esa situación no alcanza para construir una mayoría abrumadora que empuje a las coaliciones políticas, más allá del Congreso de la Nación, al tratamiento de esta ley, como pasó por ejemplo con la ley de aborto. Entonces así se imponen los intereses más sectoriales de algunos gobiernos provinciales y de los sectores empresarios que prefieren no tener ningún tipo de regulación y entonces imponen un discurso falso que hace que se posponga la discusión una vez más.
La ley de aborto es un ejemplo de la transversalidad que se pudo construir dentro del Congreso, pero llegó por el empuje de la calle. ¿Falta que la fuerza que tiene la calle y las asambleas de todo el país se sientan en la Ciudad de Buenos Aires? ¿Hay algo de que Dios atiende en el centro porteño?
Sí, hay algo de que Dios atiende en el centro porteño y que la militancia ambientalista está más desplegada a lo largo y ancho de la Argentina, en lugares más lejanos donde no hay acceso a los grandes medios. De hecho es tan así que acá aumenta la presión mediática sobre la ley de humedales cuando el humo del Delta del Paraná llega a Buenos Aires: esa es la triste realidad. Creo que más temprano que tarde vamos a tener una ley de humedales, que los sectores económicos que se oponen y terminan condicionando a la dirigencia política de varios partidos, lo que hacen es negar esa discusión que es indetenible en términos sociales. Hay un sector de la población cada vez más movilizado y hay más niveles de conciencia, en definitiva están retrasando un proceso que no van a poder detener. Llamamos a la reflexión a todos los sectores, a los propios del oficialismo del que soy parte, a la oposición, a los gobernadores que están compuestos por todos los partidos, a los diputados, a las diputadas, y a todos los que hacemos política para tratar de tomar una agenda, asumir un compromiso con el cuidado del ambiente, evitar lo que dice Máximo Kirchner que es ese proceso de flexibilización ambiental que viene después de un mega endeudamiento y debilidad económica del país donde las corporaciones internacionales se hacen más poderosas y avanzan sobre nuestros bienes comunes recursos naturales de una manera que después compromete el futuro de esos bienes comunes.
Máximo Kirchner habló también del litio, igual Sergio Massa en la última exposición en el Congreso, ¿hay ahí una clave para mirar por qué está trabada la ley?
Ahí está la clave, y la presión de los sectores más concentrados del poder económico. Hay un prejuicio muy grande, una falta de compromiso con la regulación ambiental en esos lugares donde se podría seguir explotando tranquilamente preservando las capacidades ecosistémicas de esos humedales de altura que son los salares, o algunos de esos salares, donde hay litio.
En un momento con la Comisión de Ambiente viajaron a Rosario, ¿esa experiencia funcionó? ¿A dónde deberían viajar hoy?
Esa experiencia empujó nuevamente el debate en la Cámara de Diputados; después de eso y la quema nuevamente en Rosario, terminó dándose el emplazamiento. A la comisión habría que llevarla a Ramallo, quizás a alguna provincia donde hay desarrollo de litio para poder discutir con esos sectores cara a cara, y también para que liberen los fantasmas: el ambientalismo no está en contra del desarrollo de Argentina, lo que dice es que se respete la Constitución y se cuide el futuro de Argentina.
Falta un mes para que termine el periodo legislativo ordinario, ¿cómo se sigue?
Estoy trabajando para dictaminar este año: esperemos construir los acuerdos para tener mayoría que nos permita un dictamen. Creo que puede haber media sanción y después sancionarse en el Senado. Si hay voluntad política no hay problemas de tiempos institucionales: el problema es que no hay voluntad política en la Cámara, y nosotros tenemos que trabajar para construirla.
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

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